Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 3
"Encrucijada"
Capítulo 3 (41)
Ciudad Domino, Japón
La noche cubría, como una sábana, la ciudad mientras Yami miraba preocupado su reloj de pulsera. Eran las 10:30, treinta minutos tarde; ella siempre era puntual. Comenzaba a impacientarse y a temer que le hubiera pasado algo malo. Generalmente ella salía primero que él del trabajo, así que en la mayoría de las veces era él el que llegaba retrasado.
Sorpresivamente para él, unas manos le taparon los ojos por detrás como si se tratara de una travesura infantil.
-¿Quién soy?
Yami nunca podría confundir la dulce voz de esa chica que se ganó su corazón.
-Serenity-dijo Yami esbozando una amplia sonrisa.
La chica de cabellos rojos lo soltó y le sonrió con ternura y cariño. El joven se giró para estar frente a frente de la jovencita.
-Me tenías preocupado.-dijo Yami relajado y dedicándole una sonrisa tierna.
-Lamento la tardanza.
Serenity le devolvió el gesto de la misma forma.
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Dio un sorbo al café humeante que le habían servido. Miraba de reojo por la ventana observando la calle y a la gente que caminaba sobre la acera. Concentró toda su atención en su chica que también bebía su café caliente.
-Siento mucho la demora, pero me atrasé un poco en la casa gracias a mi hermano.
-Por un momento pensé que te había pasado algo. Estaba intranquilo.
Las mejillas de Serenity adquirieron un tono rojo.
-Quería preguntarte sobre el salón donde se efectuara la boda.
Con la alegría reflejada en su rostro joven y bello, Serenity sacó de su bolsillo una revista de salones para bodas y se la mostró a Yami.
-Encontré un salón que, a mi parecer, es bastante hermoso.
Le enseñó un nuevo salón con jardín que dejó boquiabierto a Yami.
-Ese podría ser el lugar indicado para nuestra boda.
-Es lo que he pensado, pero quería consultarte primero antes de hablar con los administradores.
Hojeo la revista.
-También me gusta este.
Yami había dejado en claro que Serenity se encargaría de escoger el lugar para la celebración, mientras él arreglaba los preparativos correspondientes al papeleo y los gastos. Confiaba mucho más en los gustos femeninos para los decores que en el suyo propio.
-Este me gusta más.
El salón era mucho más sencillo, pero se adecuaba a los gustos de Yami.
-Si es así, entonces revisaré los costos y te aviso. Yo pagaré el dinero del salón.
-Déjame que lo pague yo.
-Ya has gastado mucho. Ahora me toca a mí poner de mi parte.
Yami sonrió con ternura. El mesero llegó y trajo una ligera cena para ambos que consistía en pan dulce con leche y más café caliente. Comieron tranquilamente dejando por unos momentos de hablar del único que tema de conversación reciente en sus vidas: su próxima boda.
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Tomada del brazo de su futuro esposo, Serenity sonreía pasando su mirada del cielo nocturno a su novio.
-Estoy muy orgullosa de ti.
-¿Por qué lo dices?-preguntó Yami arqueando una ceja.
-Tu negocio ha crecido mucho estos últimos años. Ya no es sólo una juguetería, ahora es una empresa dedicada a la creación de juegos.
Era muy obvio el orgullo que le causaba a Serenity saber que su novio prosperaba como ningún otro hombre. Yami sonrió de lado.
-Creo que hemos hecho un buen trabajo para que el negocio crezca y deja de ser sólo una simple tienda.
-Has hecho mucho estos 3 años. Te mereces el éxito que estás teniendo.
Yami detuvo sus pasos, Serenity lo miró confundida mientras los ojos de él se mostraban brillantes y con las pupilas temblorosas.
-¿Te sucede algo?
Serenity no entendía ese comportamiento extraño de su novio. Inesperadamente Yami la tomó la cintura, la acercó a él y la besó en los labios con ímpetu. Serenity abrió sus ojos sorprendida de la reacción del joven de cabellos tricolores, pero después le correspondió igual pasando sus brazos alrededor del cuello de él y estirándose un poco para estar a su altura. El beso pasó de pasivo a más intenso en medio de la calle donde estaban.
Hacía 3 años que se conocieron cuando Serenity fue a buscar trabajo a la juguetería "Anzu", lugar donde Yami trabajaba desde tiempo atrás. Su noviazgo llevaba exactamente dos años de progreso, pero fue hace 6 meses que Yami le propuso matrimonio a Serenity y ella, por supuesto, aceptó.
Se amaban. Yami estaba enamorado de su novia, igualmente que ella lo quería de la misma manera. Planificaban su matrimonio continuamente durante estos últimos 6 meses. Esperaban casarse en cuanto Yami resolviera un asunto empresarial que venía tratando desde hacía dos meses atrás; la posible fusión de su mediana empresa con la compañía más grande Japón: Schroeder Corp.
Recibió un correo por parte del dueño de aquella compañía, Sigfried Lloyd Schroeder, para requerir su opinión y su trabajo con la idea de que varias empresas famosas se fusionaran y tuvieran más ganancias.
Se comunicaron por teléfono y hablaron de los negocios decidiendo que hablarían en cuanto se confirmaran más empresas que asistirían a la reunión con Sigfried y su grupo de élite.
Yami y Serenity celebraban esa victoria por parte de la juguetería "Anzu". Guardaban la esperanza de que los negocios funcionaran para que, no solo se desarrollara mejor la compañía de ellos, sino que pudieran finalmente casarse sin problemas ni retrasos ocasionados por trabajo.
-¿Vamos a mi casa?-preguntó Yami.
-No tengo ningún impedimento.
Yami sonrió ligeramente y volvió a besar a su prometida con más efusión que antes.
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Con paso pesado, Yami se levantó de la cama, completamente desnudo. Estiró su cuerpo en un largo bostezo y luego dirigió su mirada a su querida Serenity que yacía cubierta por la cobija con el cuerpo igualmente desnudo. Sonrió de medio lado al contemplarla con la luz de la luna filtrándose por la ventana.
Dos años de noviazgo lo habían hecho comprender que Serenity era una mujer especial y digna de ser amada. No obstante, Yami no podía decir que su corazón le fuera completamente suyo. Fue tardo para amar a Serenity, para lograr besarla sin pensar en otras cosas, de lograr hacer el amor con ella sin tener en la mente a la otra chica que aún permanecía en el fondo de su corazón.
¿Por qué le costaba tanto trabajo olvidar? Era un niño cuando eso pasó; ya era momento de dejar atrás el pasado. Anzu estaba muerta y él lo sabía.
No, no podía. Simplemente le costaba trabajo dejar de lado a esa niña de cabellos castaños y ojos azules.
Cuando notó que Serenity se estaba ganando su corazón, lo quiso negar rotundamente, pero un día no pudo contener su deseo de estar con ella y le pidió salir. Se gustaron y al paso del tiempo se volvieron novios formalmente. Incluso como novios, tuvo dificultades para lograr establecerse con ella. La besaba pocas veces, sus caricias eran tímidas y tardó varios meses en lograr, finalmente, tener una relación sexual placentera con ella. Los primeros intentos fueron un fracaso. Lastimaba continuamente a la chica en sus inútiles esfuerzos por penetrarla y no sentía el mínimo interés en el acto.
Pero debía admitirlo, Serenity se ganó su corazón. Ahora sabía cuánto la amaba y la necesitaba a su lado. El roce de su piel con la suya lo volvía loco, sentirla en sus brazos, acariciar su cabello, su rostro y su cuerpo, pasar los días libres con ella cuando el trabajo en la juguetería no requería a ninguno de los dos.
Estaba agradecido con la vida por haberle puesto a Serenity en su vida. Y también estaba seguro de que deseaba compartir el resto de ella con esa chica pelirroja que lo conquistó en sobre manera.
Aprovechó la oscuridad de la noche para mirarla fijamente. Serenity era más hermosa que cualquier chica que hubiera conocido antes; no sólo por fuera sino también por dentro.
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando escuchó el sonido del teléfono celular desde el baño, el último lugar donde lo dejó para dedicarse a su pareja. Corrió a él y se sorprendió al reconocer el número.
-Bueno.
-Señor Yami Yugi Moto, me da mucho gusto haberlo encontrado. ¿Interrumpo algo?
La voz cantarina de Sigfried se escuchó desde el otro lado del auricular y Yami se emocionó.
-Para nada. Tengo tiempo libre.
-Perfecto.-Sigfried se oía contento-Quiero avisarle que acabo de comunicarme con una empresa muy famosa de otra país y me dijeron que dentro poco llegaran a Japón. En cuanto vengan nos reuniremos para hacer las negociaciones.
-De acuerdo. Estaré esperando la reunión.
-Créame que yo también.
Una vez hubieron colgado, Yami reaccionó sobre que no preguntó cuál era la empresa con la que trabajaría obligatoriamente por tiempo indefinido.
Conocía las condiciones; estarían por varios meses o quizá dos o tres años trabajando dos empresas juntas para unirse con Schroeder. No era seguro que se hiciera ningún trato sobre si al final se fusionaban o no las compañías. Tampoco le importaba mucho que empresa fuera su compañera de trabajo, sólo le interesaba ofrecer un gran servicio e ideas renovadoras.
Fue directo a su cuarto y, viendo que Serenity seguía descansando sin reparo, abrió el cajón de su escritorio y sacó el único recuerdo de su pasado trágico.
Nadie, ni siquiera Serenity, sabía de la existencia de ese corazón tallado en madera con las sílabas "Gi, Zu".
Allí conservaba lo único que le quedaba de Anzu, su amiga fallecida. Bastante tiempo había pasado desde que lo sacó por última vez; llevaba un año y medio que no lo volteaba a ver.
Su mirada pasó del corazón a Serenity y viceversa.
-Debo enterrarte en el pasado. Ahí es donde debes estar.
Nuevamente lo guardó tratando de sellar, para siempre, sus memorias de Anzu y el internado donde estuvo de pequeño.
Tal vez las cosas hubieran sido diferentes si Yami hubiera preguntado el nombre de la compañía con la que pronto trabajaría.
Continuará...
SamCR87: Siempre te extraño cuando no te veo por aquí. Cuando comencé a escribir con Azureshipping no me gustaba nada, ahora los amo juntos. Exacto, a penas comienza lo bueno de la historia.
Cote Dark Dangerous Love: El peligro acecha a mi Azureshipping, jajajaja (como si no disfrutara mi maldad). Se lee complicada la historia viniendo de ti al describirla, jajajaja. Yo tampoco puedo esperar para que vean lo que vendrá a futuro.
