Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 3

"Encrucijada"

Capítulo 4 (42)

Un jet privado, perteneciente a la KC, aterrizó en el aeropuerto de la Ciudad Domino. Una pasajera dormía plácidamente cuando una mano se posó sobre su hombro y la movió con dulzura.

-Tea, despierta.

Abrió los ojos poco a poco y reconoció el lugar donde estaba.

-¿Ya llegamos?-preguntó adormilada dirigiéndose a su esposo.

-Ya. Estamos en Japón.

El nombre de aquel país volvió a causar vértigo en Tea. Una punzada le dio en su estómago.

-De acuerdo.

Se puso de pie y caminó a la salida seguida de Kaiba. Una vez salieron al aire libre, Tea no pudo evitar mirar el lugar con un sentimiento melancólico en su alma. Paralizada, contempló el aeropuerto mientras el viento movía sus cabellos castaños.

Kaiba notó lo cabizbaja que estaba. Le puso una mano sobre su hombro y ella no tuvo más remedio que voltear a verlo.

-¿Estas asustada?

-Un poco. Más bien son nervios.

Volvió a mirar el lugar y a sentir el aire entrando en sus pulmones. Seto le acarició brevemente el hombro.

-Todo saldrá bien.

Bajaron por la escalera para avión y caminaron a la salida del aeropuerto acompañados de sus guardaespaldas. Una limusina los esperaba fuera y abordaron dispuestos a marcharse mientras Tea no dejaba de observar cada detalle del lugar donde estaba.

-¿Estas incómoda?-preguntó Kaiba viendo como Tea miraba por la ventana todos los rincones de la ciudad.

-No, claro que no. Es sólo que Japón es más bonito de lo creí.

Kaiba sonrió de medio lado.

-Este país siempre ha sido bello.

Tea giró hacia su esposo.

-Yo aún conservó recuerdos de este país cuando Mokuba y yo vivíamos aquí.

Para Kaiba resultaba fácil hablar con Tea sobre su hermano menor.

-Seguramente era diferente en ese tiempo.-dijo Tea.

-Sí, aunque tampoco cambió tanto como creí.

Kaiba también observaba por la ventana de la limusina. Las calles estaban abarrotadas de autos y personas de todas las edades. La pareja no podía evitar la curiosidad por mirar a cada persona y rostro que pasaba junto a ellos.

-Bueno, ya estamos aquí.

Tea trataba de sonar fuerza, pero su voz se quebraba.

-Y estaremos muy bien. Volveremos pronto a nuestro país.

Kaiba le sonrió y le acarició las manos a Tea con las yemas de los dedos, haciendo que ellas lo mirara y lo tomara de la mano.

-Exactamente, amor.

.

.

Siempre llegaba temprano al trabajo para abrir la tienda matriz de su negocio. Era una costumbre que le enseñó su abuelo fallecido años atrás. Yami entró a su tienda y comenzó a limpiar y ordenar un poco mientras esperaba a sus empleados.

Fue poco rato el que estuvo solo.

-Hola, Yami. Lamento la tardanza.

-No te preocupes. Sé que estás ocupada.

Mai depositó en la mesa de la recepción su bolso, sacó algunos papeles y se acomodó en su lugar correspondiente para atender clientes.

-Yami, perdón la pregunta, pero ¿va a venir Serenity hoy?

-Claro, ella es una gran empleada.

Yami y Mai se hablaban como grandes amigos que eran. La confianza era primordial para ellos, de ahí que se comunicaran de forma tan familiar.

-Sé que no debo de meterme en eso, pero ¿es correcto que tu prometida trabaje contigo?

-Por venir a buscar trabajo la conocí.-respondió Yami arqueando una ceja.

-Yami, sabes a lo que me refiero.

Mai llevaba varios meses aconsejándole a Yami que no permitiera a su prometida trabajar en la misma empresa que su novio. Desde su punto de vista, aún no era correcto que un hombre se casara con una empleada, pero sabía que ese asunto no le correspondía. Veía mal que una novia trabajara como empleada de su novio.

-Serenity y yo estamos muy bien en cuestión de nuestro trabajo. Ella es un pilar muy importante en esta empresa.

-Sé que tu tienda creció a raíz de que ella entró, pero ahora es mucho más que empleada: es tu futura esposa.

-Ella quiere seguir apoyándome en mi negocio. Trabajará conmigo ahora que la empresa Schroeder se unirá con nosotros.

-¿Schroeder?-Mai no podía creer lo que escuchaba-¿Vas a trabajar junto a Schroder?

-Perdón que no te avisé de eso, pero fue de improviso que se comunicaron conmigo para ofrecerme unirme a ellos y lograr hacer crecer la empresa.

-¿Sabes lo poderosa que es esa compañía en Japón?

Mai conocía de empresas más que todos los empleados de la juguetería "Anzu"; ese era un motivo por el que Yami la contrató cuando la conoció.

-Sé todo sobre ella. Es la compañía más reconocida en Japón, de ahí que su poder sobre las medianas empresas la hace un lugar donde pocos pueden entrar.

-¿Quieres trabajar en un lugar donde pueden destruir todo lo que has construido?

-Mai, no seas pesimista.

-Las empresas grandes quieren todo el poder para ellas, pero al final su deseo es acabar con las más pequeñas.

-Mi empresa también tiene prestigio. Muchos conocen a la compañía "Anzu" y sus productos innovadores sobre juegos de mesa.

-Pienso que te arriesgas mucho.

-No lo haré. Además otras compañías aceptaron hacer un trato con Sigfried, sólo es cuestión de esperar a ver qué nos ofrecen y cómo nos organizaremos.

Mai calló; sabía que cuando Yami tomaba una decisión, no había nadie que lo pudiera convencer de lo contrario.

-Si me disculpas, esperaré a los demás.

Yami le dio la espalda y estaba por retirarse a su oficina cuando recordó algo.

-Por cierto, Mai.-giró a ella-¿Sabes cuáles son las empresas más poderosas con las que podría competir?

Mai caviló las cosas detenidamente antes de responder.

-Sólo hay una empresa que tiene poder. Más que el tuyo, pero menos que Schroeder.

Hubo silencio, mientras Yami esperaba la respuesta de su amiga.

-La Corporación Kaiba.

Un escalofrío acompañado de un vértigo recorrió el cuerpo de Yami de pies a cabeza. Tambaleo ligeramente, pero se logró mantener en pie.

-¿KC?

-Es correcto. Es la empresa con mayor prestigio en otro país extranjero. Creí que lo sabías.

-No he escuchado mucho sobre la empresa KC.

Mai notó que su voz temblaba.

-¿Estás bien?

-Sí, lo estoy.

La rubia arqueó una ceja dudando de esa respuesta.

-No sé qué sucede contigo, pero toma en cuenta que quizá KC sea una de las empresas que trabajara contigo.

Yami tragó saliva.

-Bueno, me retiro. Avísame cuando llegue Serenity.

Mai volvió a mostrarse sorprendida mientras veía como Yami se alejaba con pasos pesados: ella nunca le avisaba de la llegada de nadie, muchos menos de Serenity.

-¿Por qué está tan distraído?

.

.

Yami se encerró en su oficina, respirando agitadamente y muy angustiado. Llevó una mano a su pecho sintiendo que su corazón se salía.

-Calma, Yami. No es gran cosa. Entre tantas empresas de juegos no puede ser que te toque trabajar con KC.

Controló sus nervios, pero continuaba preocupado. Kaiba Corporation: la empresa con la que menos deseaba convivir. Aún recordaba todos los momentos malos que pasó cuando estudió en el mismo instituto con Kaiba.

Recordaba a ese niño odioso y cómo los hizo sufrir a él y a Anzu. Aunque debía admitir que gracias a Seto descubrió su valor escondido al tratar de proteger a la niña que amaba.

Apretó los labios fuertemente. La sola idea de pensar en trabajar con Kaiba le causaba enojo, pesar y vergüenza. Durante todos esos años se aseguró de no enterarse de nada que tuviera que ver con Kaiba y su empresa. Había escuchado algunos rumores de que su compañía era muy buena, pero no le daba la suficiente importancia a lo que ese hombre hiciera.

Tuvo la tentación de llamar por teléfono a Sigfried y preguntarle a quienes convocó a reunión para el desarrollo de empresas, pero decidió no hacerlo.

Si descubría que Kaiba estaba involucrado se echaría para atrás y esta era su oportunidad de destacar.

-Enfrentaré las consecuencias de lo que tenga que venir.

Lanzó un suspiro de alivio y miró el cielo a través de la ventana, sospechando que las cosas no serían como él había esperado.

Continuará...

Cote Dark Dangerous Love: Mucho dolor hay en este fic, XDDDD. Pues sí, por eso se llama encrucijada esta parte. Son dos relaciones las que complicarán la trama aquí para dar final a la historia. A veces creo que exageré un poco puesto que los hombres olvidan con un poco más de facilidad que las mujeres, pero también están los hombree emocionalmente inestables y creo que Yami está viviendo esa situación justo ahora.