Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 3
"Encrucijada"
Capítulo 7 (45)
Mai se sobresaltó cuando la puerta de la entrada a la tienda se abrió de par en par y Yami entró dando zancadas. Estaba encolerizado y preocupado, pero trató de fingir que no pasaba nada mientras las miradas curiosas e intrigadas de la joven rubia y la pelirroja lo seguían mientras se perdía en el interior del local.
-¿Qué habrá pasado?-preguntó Mai frunciendo ligeramente el ceño.
-Él nunca se comporta así.-agregó Serenity con un timbre en la voz que denotaba preocupación.
Guardaron silencio, esperando que Yami bajara por su propia cuenta, pero no fue así. Mai se dirigió a Serenity.
-Lo mejor será que vayas a hablar con él.
-¿Crees que eso lo ayude?-preguntó la pelirroja mostrando aún más su visible angustia.
-Es tu prometido. Lo conoces mejor que nadie y sabes cómo consolarlo cuando lo pasa mal.
Serenity asintió; sabía que Mai estaba en lo cierto. Así que, con paso firme, subió las escaleras camino a la oficina principal, al tiempo que Mai la seguía con la mirada. Ella también se inquietaba por lo que pudiera pasar con la empresa de Yami.
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Su mirada estaba enfocada en el suelo, con los codos recargados en sus piernas y con una expresión seria en el rostro que hacía ver su angustia interna. Tanta fue su concentración que no oyó cuando la puerta se abrió permitiéndole el paso a su prometida.
-Yami ¿qué sucede?
Serenity también estaba preocupada por él. Al escuchar la dulce voz de su chica, se irguió en su asiento y la miró detenidamente.
-Lo siento, Serenity. No quería que te alteraras por mi culpa.
Ella se acercó a él, se agachó a su lado y le tomó la mano amorosamente.
-Dime ¿qué sucedió en la empresa?
-Fue exactamente como te dije. Seto Kaiba trabajará conmigo por tiempo indefinido.-respondió Yami agachando la cabeza nuevamente.
Serenity calló y apretó los labios ligeramente. Viendo la angustia y el disgusto reflejado en el rostro del hombre que amaba, ella también compartía los mismos sentimientos que él y pensaba en el futuro de la compañía.
-Si es así, entonces demuéstrale al CEO de KC que tú eres mejor que él y que cualquiera.
El joven de cabellos tricolores irguió otra vez la cabeza mirando a su novia con el ceño fruncido.
-No sé porque Kaiba no es de tu agrado, pero si el destino los puso a trabajar juntos entonces es tu responsabilidad mostrar tu capacidad para este trabajo.
Yami quedó atónito ante el entusiasmo de su novia.
-¡Sé fuerte!
Serenity levantó su dedo pulgar hacía su novio. Yami miró el gesto en la mano de la chica, luego sonrió y se levantó tomándola entre sus brazos.
-Gracias por el apoyo.
Le dio un beso dulce en los labios y la abrazó con cariño. Serenity correspondió a aquel abrazo con el mismo amor, pero Yami seguía pensando en lo que pasaría dentro de tres días cuando iniciara el trabajo.
Jamás creyó que la vida lo llevaría a encontrarse nuevamente con su rival de la infancia. El niño que le causó problemas cuando era pequeño y que lo separó de la niña que le gustaba en ese tiempo.
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Lo conocía muy bien. Dos años de estar casados no eran en balde. Tea supo que algo no andaba bien con Kaiba desde que regresó de la reunión con los otros empresarios.
-Hoy estás muy tenso.-comentó Tea mientras limpiaba la mesa donde cenarían en la noche.
Kaiba levantó la mirada del periódico que fingía leer.
-Veo que no puedo ocultarte nada.-admitió incómodamente.
Aún con su mujer se podía ver que estaba muy molesto. Bruscamente, dejó el noticiero en la mesa lanzó una mirada severa a su esposa.
-Voy a trabajar con una persona a la que siempre desprecie de niño.
Las manos de Tea se detuvieron en su labor de aseo, se enderezó para mirar detenidamente a su esposo, atónita por lo que dijo.
-¿Qué cosa?-preguntó incrédula.
-Lo que oíste.-hablaba con enojo y frialdad como en los viejos tiempos-Sigfried me puso a trabajar con una persona que detesto desde mi infancia.
Tea arqueó una ceja. Kaiba y ella había confiado su pasado el uno al otro, así que Tea sabía sobre el internado donde Kaiba estuvo estudiando cuando Gozaburo lo sacó de tu tierra natal: Japón.
-¿De quién se trata?
Detuvo sus actividades para acercarse a su hombre y sentarse frente a él.
-Uno de los dueños de las empresas con las que vamos a trabajar era uno de los estudiantes que trataba mal en el internado.
Tea puso los ojos en blanco.
-¿Tú lo molestabas de niño?
-Era una persona molesta. Siempre que yo deseaba estar solo, él aparecía junto con su amiga e interferían.
-¿En qué sentido?
Kaiba contó brevemente algunas de sus experiencias con Yami sin revelar demasiado de lo sucedido entre ellos.
-Esto sí que resultó inesperado.-comentó Tea con los brazos cruzados.
-¿Verdad que sí? Es como una mala broma de alguien.
-El destino.-dijo Tea arqueando la ceja de forma divertida.
Sabía que Kaiba no creía en casualidades ni destinos, pero de vez en cuando Kaiba veía curioso todo lo que le pasaba.
Refunfuñó ante el comentario de su esposa.
-Bueno ¿y qué piensas hacer?
-No puedo rechazar la oferta, pero me fastidia tener que trabajar con ese chico.
-¿Cuál es su nombre?
Tea siempre prestaba atención a todo lo que Kaiba decía para así brindarle su apoyo incondicional.
-Él se llama Yami Yugi Moto.
-Yugi Moto.
Tea quedó pensativa. Una sensación familiar de calidez se adueñó de ella, haciendo que su pecho se sintiera ligeramente caliente. Por alguna razón desconocida, aquel nombre le resultaba conocido.
-¿Trabajarás con él?
Ahora ella estaba intrigada con ese joven empresario.
-Claro.-respondió Kaiba enérgicamente-Nunca abandono nada y mucho menos por asuntos del pasado.
-¿Y cómo se llama la empresa a la que apoya ese joven?
-Responder al nombre de "Anzu".
Esa palabra atravesó el cerebro de Tea como una flecha de fuego. Sintió un calor más intenso en su pecho al oír aquel nombre. "Anzu", le gustó; le traía paz a su espíritu.
-Anzu. Qué bonito nombre le puso a su empresa.
Kaiba gruñó por lo bajo.
-Ese es el nombre de una niña que estaba siempre al lado de Yami. Era odiosa y molesta.
Tea sonrió, pero la calidez continuaba en su corazón. De repente, Kaiba arqueó ligeramente una ceja al notar que el rostro de Tea era muy parecido al de esa niña llamada Anzu. Mismo cabello, mismo ojos, mismo rostro; era casi como si se tratara de la misma persona.
Sacudió la cabeza varias veces sabiendo que su imaginación volaba más de la cuenta.
-Iré a descansar.-dijo Kaiba mientras se levantaba del sillón.
-De acuerdo, amor.
Seto subió las escaleras sin voltear atrás, mientras Tea lo seguía con la mirada. Una vez lo perdió de vista, recargó su espalda en el respaldo del sillón y se llevó una mano al pecho. Sonrió al tiempo que su alma se serenaba. En toda su vida, esa era la primera vez que experimentaba una tranquilidad que sobrepasaba su entendimiento. Increíble que dos simples nombres trajeran ese sentimiento.
-Anzu.-repitió sonriendo con placer-Si tengo una hija le pondré ese nombre.
En la parte de arriba, Kaiba se acostó en su cama con el cuerpo agotado. Sin embargo, su cansancio era más mental que físico. Seguía pensando que era una extraña coincidencia que fuera a trabajar con el hombre con el que más relación tuvo en su infancia arruinada.
Otra idea lo inquietaba; hasta ahora podía ver ese parecido entre ambas chicas. Tea y Anzu era casi idénticas; nunca lo había analizado.
Había olvidado por completo la existencia de Anzu y Yugi en su vida, así que no las relacionó antes. Pero ahora que recordaba a esa pequeña, podía ver que su esposa tenía los rasgos faciales de Anzu. Como si se tratara de la misma persona en versión niña y adulta.
Volvió a sacudir su cabeza mientras, tumbado en la cama, miraba el techo.
-Estoy enloqueciendo. Anzu y Tea con completamente diferentes. Además, Anzu nunca se casaría conmigo y yo jamás se lo hubiera pedido.
Cerró sus ojos y el sueño se apoderó de él.
Continuará...
Cote Dark Dangerous Love: Sin Mokuba, la única persona que mantiene controlado a Kaiba es Tea. Los sentimientos de Yami por Anzu continúan. El infierno ya está desatándose poco a poco. La sangre corre, muajajajaja.
