Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 3
"Encrucijada"
Capítulo 8 (46)
Tea se duchaba mientras su marido continuaba dormido. El sonido del agua al caer en la regadera despertó a Seto que poco a poco recobró consciencia sobre lo que pasaba. Se irguió en la cama sobándose su cabeza, aún agotado por lo vivido, cuando su mujer salió del baño cubierta por una toalla.
-Esperaba que descansaras más.-dijo Tea secando su cuerpo.
-Es temprano. Me interesa comenzar a hacer los preparativos para el día que me toque trabajar con Yami.
Tea se quedó pensando nuevamente en ese nombre que le parecía tan familiar. No estaba segura, pero Yugi le hacía sentir emociones nuevas cada vez que escuchaba ese nombre.
-Seto ¿qué harás hoy?
-Iré a KC para organizar lo que expondré con Sigfried y Yami. Debo tener todo listo para dentro de dos días.
Tea giró los ojos, pensando en cómo explicarle a su marido el plan que tenía.
-¿Sabes? Tengo una idea que podría beneficiarte.
Kaiba volteó hacia ella mientras se cambiaba la ropa para presentarse a trabajar.
-Puedo ir a la empresa de ese chico Yami Yugi y así ver cómo se manejan en el negocio.
Kaiba se mostró severo, frunciendo el ceño con disgusto.
-¡Eso ni pensarlo!
-Seto, es una gran idea.-dijo Tea emocionada-Nadie me conoce. Puedo ir a la tienda de Yami como si fuera una persona normal que quiere ver los juguetes y te reporto lo que vea.
El CEO tuvo que cavilar lo que su mujer le decía. Un plan bueno y bien desarrollado; casi nadie conocía a Tea ya que ella se mantenía en anonimato con el propósito de que algún enemigo de Kaiba la atacara.
Se llevó la mano a la barbilla dubitativamente.
-Tienes que asegúrarte que no sospechen que eres mi esposa.
-Lo haré. Seré cuidadosa.
Tea se veía decidida y firme en su idea de visitar la tienda de Yami a lo que Kaiba le sonrió y la abrazó con ternura.
-Cuídate mucho.
-Estaré bien.-respondió Tea rodeando la espalda de su amado con sus brazos.
Ninguno de los dos suponía lo que les esperaba.
.
.
Serenity y Mai se encargaban de los arreglos en la tienda, mientras Yami revisaba todos los documentos y planes que presentaría a Sigfried y a Kaiba. Todavía le resultaba molesto tener que trabajar con su compañero de estudios en el internado, pero no le quedaba de otra más que aceptar lo que viniera.
-Perdón que pregunte, pero ¿se encuentra mejor Yami?
Mai se interesaba en Yami; después de todo era su amigo desde hacía años. Serenity entendía la clase de afecto que compartían su novio y ella.
-Un poco, pero sigue alterado.
-¿Qué le sucedió?
-Trabajara con Seto Kaiba.
Mai quedó boquiabierta.
-¿Con Seto Kaiba? ¿¡Y eso le causa tristeza!?
-A Yami no le agrada Kaiba.
Mai tampoco conocía mucho sobre el pasado de Yami; estaba enterada de que estuvo en un internado, pero él nunca hablaba de eso y suponía que tenía sus razones. Yami no quería que la gente supiera de Anzu y su tragedia.
-¿Sabes el motivo?-preguntó la rubia y la joven de cabellos rojos negó con la cabeza.
-No me atrevo a preguntarle por qué le molesta tanto Kaiba.
-Bueno, eres su prometida. En algún momento te lo contará.
Serenity sonrió de lado ante el comentario de su amiga. Al igual que ella, confiaba en que Yami poco a poco contará más cosas de su vida pasada. Desde su punto de vista, Yami ya le había dicho lo más importante, así que no tenía prisa en saber el resto de lo que Yami vivió durante su infancia complicada.
Observando la tienda desde la otra acera, con el corazón en un puño, Tea no podía dejar de mirar el nombre escrito en la parte de arriba de la tienda: "Anzu".
Aunque su deseo de ayudar a su marido era grande, lo que la motivó a proponerle esa idea loca a Kaiba fue que quería ver la tienda y al propietario con sus propios ojos. Le interesaba conocer el lugar que competía contra la empresa de su esposo.
Respiró hondo y se encaminó a la tienda, entró como si se tratara de una persona curiosa que miraba a todos lados buscando algo que deseara comprar.
-¡Buenos días, señorita! ¿En qué puedo servirle?
Mai la saludó con normalidad pensando que, efectivamente, se trataba de una persona común y corriente.
Tea giró hacia ella y le sonrió con dulzura.
-Buenos días, estoy buscando juguetes para niños menores de 3 años.
-Claro, tenemos lo que busca. Sígame.
Mai guió a Tea a la sección de juguetes para niños muy pequeños. Mientras avanzaba por el pasillo, Tea iba revisando todo el lugar, girando los ojos de un lado a otro. Buenos cuidados, limpieza extrema, piso fino, productos de buena calidad; la competencia se veía fuerte.
Curiosamente, Serenity estaba en aquella sección acomodando paquetes con juegos y juguetes nuevos. Su rostro se adornó con una sonrisa cuando vio a su amiga Mai cruzando la puerta seguida de una mujer de cabellos castaños y ojos azules.
-Buenos días, estoy a sus órdenes.
Hizo una reverencia respetuosa y Mai le indicó con una seña de la mano que ella atendiera a Tea desde ahora.
-Le dejo a mi compañera mientras yo vuelvo a mi puesto.-dijo Mai dirigiéndose a Tea.
La joven asintió y Mai se marchó. Tanto Serenity como Tea se miraron fijamente, sin imaginarse que algo mucho más profundo que una simple visita a la tienda las unía. Hubo un silencio sepulcral que cayó en la sala de la tienda, estaban petrificadas sin dejar de contemplarse la una a la otra.
-¿Qué desea, señorita?-preguntó Serenity al notar que estaba embobada por alguna razón inexplicable.
-Vine a buscar juguetes para niños menores de 3 años.
-Se los muestro en un momento.
Serenity comenzó a rebuscar en el lugar, pero sin sintió ligeramente incómoda. Tea no pudo evitar pensar que esa chica tenía algo que no le aspiraba confianza.
.
.
Varias hojas estaban apiladas en una enorme pirámide encima del escritorio del joven dueño de la juguetería "Anzu". Yami Yugi no paraba de revisar documentos, arreglar papeleo y verificar estados de cuentas bancarias. Continuamente, sus pensamientos se enfocaban en su próximo trabajo con el CEO de KC y eso hacía que perdiera los estribos con más frecuencia que antes. Mentía si decía que estaba calmado; en realidad no soportaba el estrés al imaginarse trabajando con el niño que más problemas le causó en la escuela de pequeño.
Era increíble que él y Seto Kaiba se hubieran reencontrado después de tantos años de haber perdido el contacto. Por momentos creía que se trataba de un juego del destino, pero Yami tampoco era muy creyente de esas cosas.
Excitado, con las emociones creciendo en su corazón y ahogándolo por dentro, Yami se levantó bruscamente de su asiento y salió de su oficina. Descendió por las escaleras hasta que llegó a la recepción.
-Mai ¿Dónde está Serenity?
-Está en la sección de juguetería para niños preescolares. Atiende a un cliente.
Yami confiaba en que Serenity era una excelente vendedora, pero le urgía hablar con ella, por lo cual decidió ayudarla a terminar más rápido con su trabajo y así tener más tiempo libre con ella.
Asintió con un movimiento de cabeza y fue directo a la sección indicada por Mai. Llegó allí y abrió la puerta; localizó con la mirada a Serenity que venía acompañada de una chica de espaldas a él.
-¡Ah! Señor Yami.
En el trabajo tanto Yami como Serenity se hablaban de la forma respetuosa entre empleado y jefe.
-Me dijeron que atiendes un cliente.-comentó Yami mientras se acercaba.
Instantáneamente, Tea giró sobre si misma alzando sus bellos ojos azules y agitando sus cabellos castaños. Yami abrió los ojos con sorpresa al verla frente a frente.
Era igual a ella…
Continuará...
Cote Dark Dangerous Love: Jajajajajaja, me haces sentir como actriz de doblaje con esto (te has ganado el cielo), jajajajaja. Yami tampoco quiere a Kaiba, obvio. Se odian mutuamente. ¿A poco dice eso Yami? Si recuerdo bien, creo que Yami no supo que fue Kaiba el que los delató con la supervisora (ya ni sé que escribo O_O) Dicen que lo que vivimos jamás se olvida y Tea es la prueba de eso. Inconscientemente comienza a recobrar la memoria de su infancia con Yami. De hecho, Kaiba tampoco olvidó su pasado, sólo que él no fue por amnesia sino por voluntad propia. No quiso recordar nada de lo vivido anteriormente, aunque ver a Yami le trajo a memoria lo que sucedió en su niñez.
