Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 3
"Encrucijada"
Capítulo 9 (47)
Sus rodillas temblaron ligeramente, amenazándolo con tirarlo al suelo. Se obligó a sí mismo a controlar su impulso de tomar el rostro de la chica entre sus manos y examinar cada detalle de este. Petrificado como una estatua, estaba inmóvil en su sitio haciendo que Serenity notara algo raro en su novio y frunció el ceño.
-¿Qué le sucede, señor Yami?
La voz de Serenity lo sacó de sus cavilaciones. Quedó admirado al ver a la chica que estaba frente a él: era igual a ella. La misma cara, los mismos rasgos, el mismo cabello: la imagen viva de Anzu.
-Disculpen, me distraje por unos segundos.
Yami no podía evitar mirar a Tea con asombro e intriga, pero debía disimular su sorpresa antes de que las dos chicas lo notaran.
-¿Qué desea, señorita?-preguntó Yami lo más natural posible.
-Estoy buscando juguetes para niños pequeños.-respondió Tea con una sonrisa amplia en el rostro.
Yami quedó deslumbrado por ese gesto simple de cualquier persona. ¡Hasta su rostro alegre era similar al de esa niña!
-¿Le han mostrado nuestros modelos?
Yami se esforzaba por ocultar su nerviosismo, aunque Serenity logró percibir que algo pasaba con su novio y arqueó una ceja, extrañada.
-Sí, su servicio es de maravilla.-dijo Tea mostrando, en sus manos, un paquete de un juguete didáctico para niño.
-¿E…ese le gustó?
Ahora sí era raro; la ceja de Serenity se arqueó aún más.
-Me llevo este. ¡Es perfecto! Justo lo que buscaba.
Tea era buena actriz; no parecía una espía. Entregó el empaque del juguete a Serenity y fueron a la caja para pagar. Ninguna de las chicas se percató de que Yami seguía con la mirada a Tea, observando cada movimiento de ella. Estaba embobado, tanto que olvidó que las dos mujeres estaban en la caja realizando la compra. Cuando reaccionó, corrió hacía la recepción y localizó en el cajero a Serenity acompañada de Tea finalizando la venta del artículo.
Olvidándose de su posición como jefe del lugar, llegó corriendo a donde estaban las chicas. Mai y Serenity estaban sorprendidas de la actitud del joven.
-Perdone la pregunta, pero ¿necesitará más productos?
La rubia y la pelirroja se miraron perplejas, Tea no se daba cuenta de ese comportamiento especial en el dueño de la tienda.
-Por ahora creo que no. Es para el hijo de una amiga mía.
Por supuesto, Tea hablaba del hijo de Ishizu y Pegasus. La cara de Yami reflejó decepción.
-Si necesita algo más puede consultar nuestra página de internet o venir personalmente aquí.
Yami se oía interesado en que la chica visitara más seguido la tienda, lo cual hizo que tanto Serenity como Mai se miraran confundidas.
-De acuerdo. Muchas gracias por la amabilidad.
La sonrisa de Tea tenía cautivado a Yami; idéntica a ella. Tras hacer una reverencia seguida de elogios y agradecimientos, Tea salió de la tienda mientras Yami la observaba a cada paso que daba.
-¿Qué te sucede? Estás muy extraño el día de hoy.-interrogó Serenity un poco exaltada.
-Lo siento, estoy muy estresado. Creo que saldré un rato.-respondió Yami con las palabras saliendo de forma golpeada de su garganta.
Dejando pasmadas a ambas mujeres, Yami se apresuró a la salida de la tienda sin mirar atrás y caminando a paso rápido.
-¿Pero qué mosca le picó a Yami?-cuestionó Mai rascándose ligeramente la cabeza con un dedo.
-No tengo idea. Él no es así.
Serenity sintió en su pecho una opresión que nunca antes había experimentado. Quería mucho a Yami, pero en ocasiones suponía que necesitaba ayuda psicológica y algo le decía que estaba relacionado con su difícil pasado del que todavía le costaba trabajo hablar.
.
.
Paso a paso, Tea avanzaba por las calles aprovechando que estaba fuera de casa. Su plan había funcionado, los engañó bastante bien, pero no pensaba regresar a su hogar tan pronto. Quería pasear por la zona y conocer más de la tierra del sol naciente, el lugar donde posiblemente estaba su familia. Con la mirada perdida en las calles y locales, no vio que una persona la seguía de cerca a una distancia prudente pero que pudiera mantenerla en su campo de visión.
Yami Yugi Moto vigilaba los pasos de Tea sin quitarle un ojo de encima. Su comportamiento precipitado de momento atrás estaba en el olvido; lo único que le interesaba era ver a esa chica.
No podía equivocarse: era la imagen viviente de Anzu, su amiga fallecida. El parecido era extraordinario, casi parecía como si se tratara de la misma persona.
Eso era lo que lo tenía interesado. ¿Sería Anzu? No, no podía tratarse de ella. Anzu murió durante la guerra; él lo sabía. Aunque nunca encontraron el cuerpo, sólo la dieron por muerta al no hallarla; lo único que se encontró fue la placa con su nombre escrito, pero el cuerpo no fue hallado en ninguna parte.
Fuera de eso, era una joven atractiva, con atributos que todo hombre podía desear en una mujer; al menos en el aspecto físico. Tenía un cuerpo bien formado, un rostro fino y bello y su manera de caminar era grácil.
La seguía sin perderla de vista; estaba admirado por esa chica. Anzu: su querida amiga. Resultaba increíble que ni al paso de los años olvidara a esa pequeña de años atrás. Sus juegos, su voz, su carácter; todo estaba presente en su alma; la recordaba como si hubiera sido ayer cuando sucedió todo lo que los separó.
A paso lento fue siguiendo a Tea que continuaba su recorrido sin notar la presencia del joven tricolor. Los ojos de Tea giraban de un lado al otro mirando cada local, cada persona que pasaba por las avenidas. Japón la tenía admirada; era mejor de cómo lo imaginó. Tal vez hasta podía considerar la idea de vivir allí para siempre si fuera necesario. Reaccionó ante su pensamiento, sacudió la cabeza varias veces y aceleró el paso dispuesta a volver a su hogar.
Yami notó que Tea caminaba más aprisa, así que él también se apresuró para alcanzarla.
"Es igual a ella. No puedo equivocarme."
Estaba excitado, intrigado por esa mujer; quería averiguar más cosas sobre ella para asegurarse de que no se trataba de su amiga de la infancia.
Inesperadamente, Tea giró medio cuerpo a la izquierda y miró a una tienda que le llamó la atención debido a las flores que se exhibían. Yami supo que se trataba de la florería donde Serenity siempre compraba sus flores para decorar el hogar.
Tea sonrió tiernamente al ver tantas flores reunidas en un solo lugar. Tocó una flor con las yemas de los dedos y acercó su rostro a ella para disfrutar del aroma que está desprendía.
-Es hermosa ¿no?
Tea se sobresaltó cuando oyó aquella voz masculina que le hablaba con cierta familiaridad. Levantó el rostro y distinguió al joven de cabellos tricolores. Se irguió completamente sobre su cuerpo y sus ojos azules se conectaron los orbes amatistas del hombre que estaba frente a ella.
Supo que se trataba del dueño de la juguetería "Anzu", pero no entendía qué hacía allí. Enfocó su mirada en él y su corazón sintió nuevamente la calidez que le trasmitían los nombres de la tienda de juguetes y el dueño de está.
Continuará...
