Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 3

"Encrucijada"

Capítulo 12 (50)

Un silencio, abrupto y sepulcral, cubría la atmosfera en la que se hallaban los dos empresarios de las grandes corporaciones, acompañados cada uno de sus respectivas mujeres.

Los ojos amatistas de Yami, los orbes cafés de Serenity y el par de ojos azules de Kaiba y Tea se miraban escrupulosamente de arriba abajo con el asombro y la perturbación presentes en sus rostros.

Yami no podía apartar su mirada de Tea, la mujer que visitó su tienda, aquella con la que compró una flor para su novia; pero sobre todo, la chica que le recordaba tanto a su primer amor.

Serenity también reconoció a la joven que atendió en la tienda de su novio. Estaba al lado de Kaiba, lo que significaba que ella era la esposa del CEO.

Tea también creyó que el mundo le caía encima. Serenity, la vendedora que la ayudó en la tienda estaba junto a Yami; entonces ella era la prometida a la que Yami le compró la flor Lilium.

La incomodes se hizo presente en medio de la sala y de los presentes.

-Caballeros, debemos comenzar la reunión.-dijo Sigfried después de carraspear para sacar de su embelesamiento a los empresarios.

Todos dirigieron sus miradas a Sigfried que les sonrió con mucho gusto.

-Señor Kaiba, le presento, esta vez como su compañero de trabajo, al señor Yami Yugi Takahashi y a su prometida, Serenity Wheeler.

Sigfried señaló con la mano a Yami y Serenity que, incómodamente, se inclinaron en una reverencia.

-Señor Yami, le presento nuevamente al señor Kaiba y a su esposa, la señora Tea Kaiba.

Yami mostró una expresión neutral, igual que Serenity. Tea bajó la mirada al sentir como los ojos de ambos se posaban sobre ella y el miedo la consumía.

Las dos parejas se sentaron en la mesa indicada por Sigfried y, de esa forma, dio inicio la reunión de las tres empresas que, probablemente, se fusionarían.

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Aquella reunión duró aproximadamente dos horas, pero para cuatro de los cinco integrantes de esta, fue casi como una eternidad.

Kaiba era el más controlado porque ya conocía a Yami desde hacía tiempo. Pero los demás creían que en cualquier momento explotarían de ira, intriga, miedo, duda y desconfianza.

Serenity cavilaba que probablemente Tea fue a la tienda para espiarlos. No había otra explicación a que Tea fuera la misma mujer que apoyó en la compra de un juguete para niño.

Tea estaba asustada. El chico que despertaba emociones extrañas en ella estaba comprometido con una empleada de su propia tienda. Por alguna razón, le recordó a su relación con Kaiba al comienzo. ¿Por qué pasaban esas cosas tan curiosas?

Yami también estaba nervioso. Mirada de reojo a Tea, la mujer que lo hacía sentirse dudoso de sí mismo. Tan bella, tan hermosa, tan parecida a su querida Anzu. Esos pensamientos continuaban presentes en su corazón, sin poder quitarlos de su mente.

-Bien, caballeros. Antes que nada, creo que lo mejor será que ustedes trabajen juntos primero.

-¿¡Quéééééééé!?

Tanto Yami como Kaiba quedaron boquiabiertos con eso. Las chicas igual se mostraron incrédulas con lo que sugirió Sigfried.

-Necesitan conocerse más laboralmente, ya que el sistema de mi empresa es más riguroso y pesado que el de ustedes dos. Por eso les pido su comprensión y colaboración para que las 3 compañías puedan trabajar en armonía.

Sigfried aparentaba estar interesado en lo referente a la fusión de Shroeder Corp, KC y J.A.

Seto y Yami se lanzaron miradas dudosas, pensando en si debían aceptar el trato. Ninguno quería estar con el otro, pero negarse sería un desperdicio de tiempo invertido en mejorar ambas compañías. Kaiba había viajado desde otro país sólo para trabajar con Sigfried y Yami necesitaba tener una mejor situación económica y financiera para realizar su vida como quería.

No había opciones.

Irguieron sus caras mirando a Sigfried.

-De acuerdo. Trato hecho.

Tea miró a su marido con extrañeza y el ceño fruncido. Serenity abrió la boca con incredulidad ante lo dicho por su prometido.

-Me alegra mucho su decisión.-respondió Sigfried chocando sus manos en un gesto de felicidad.

De nuevo, Kaiba, Yami y las chicas se miraron con incertidumbre sobre el futuro que les esperaba juntos.

Cuando la reunión finalizó, los invitados salieron de la oficina y se encontraron afuera de ella.

Allí, las miradas de todos se cruzaron en un nuevo silencio sepulcral que invadía la estancia. Kaiba, Yami, Tea y Serenity se contemplaban con el semblante confundido y el asombro creciendo cada vez más.

-Entonces, usted es esposa de Seto Kaiba.-dijo Serenity desafiantemente, animándose a romper el silencio pesado que caía sobre ellos.

-Así es. Soy Tea Kaiba, anteriormente Tea Gardner.-contestó la aludida sin dejarse intimidar con tanta facilidad.

Serenity parpadeó varias veces. Había fuerza en la presencia de Tea.

-Veo que usted disfruta de hacer cosas impropias a los dueños de otras empresas.

Todos miraron a la pelirroja, anonadados por sus palabras. Incluso Tea levantó la ceja sin entender qué pasaba.

-¿Qué dices, Serenity?-preguntó Yami.

-¿Qué quisiste decir con eso?-bramó Kaiba y Yami lo miró enojado por hablarle de esa manera a su chica.

-Como si no fuera obvio que esta mujer fue a espiarnos a nuestra tienda para ver como manejamos los asuntos de ella. Por eso fue a realizar una compra en nuestro local.

Yami no podía creer que Serenity se expresara de ese modo sobre alguien, pero la lógica era correcta. Levantó su rostro y miró con desilusión a Tea: ella no podía ser Anzu. Su amiga no haría una cosa así.

-¡No digan eso de alguien que no conocen!-respondió Kaiba furibundamente.

Los puños de Seto se cerraron y Tea lo agarró de la mano para calmarlo antes de que se saliera de control.

-Claro que la conozco. Ella fue a nuestro local-habló fuertemente Serenity-Fue a espiarnos. Estoy segura que usted la mandó. Son unos cobardes.

Kaiba tuvo el impulso de acercarse y golpearlos, pero Tea lo detenía con sus pocas fuerzas. Lo que menos deseaba era un conflicto en medio de la compañía con la que trabajarían en equipo.

Yami también frenaba el paso a su chica, impidiendo que saliera a contraatacar a los Kaiba.

-¿Qué clase de empresarios son ustedes? ¡Ir a espiar al rival! ¡Qué cobardes son!

Los gritos de Serenity llamaron la atención de todos los que pasaban por el pasillo. Yami jaló a Serenity hacia el elevador para salir de allí y Tea controlaba a su marido para que este no se lanzara contra ellos.

-¡Son unos cobardes! ¡No crean que podrán tener éxito aquí de esa forma! ¡Yami es mucho mejor que ustedes!

Forcejeaba Serenity, mientras Yami la arrastraba al elevador. Cuando esté llegó y abrió sus puertas, Yami entró en él, jaloneando a su novia con gran fuerza.

Al desaparecer de su campo de visión, Tea aflojó el agarre con que detenía a su esposo.

-¡Seto, no cometas una tontería!-habló Tea firmemente.

-¡Estaban insultándote!

Kaiba estaba visiblemente iracundo.

-Seto, no exageres. Además, sabemos que es verdad lo del espionaje.

El CEO calló ante la verdad dicha. Bajó la cabeza, sintiéndose un poco mal de haber provocado que insultaran a su mujer. Sin embargo, para Tea eso era lo menos importante ahora.

-Vamos a casa.

Tea señaló el elevador contrario al que llevó abajo a Yami y Serenity. Se encaminaron allá y descendieron del edificio.

Por ahora, ni Yami, ni Kaiba, ni Serenity, ni Tea sospechaban lo que el destino les tenía preparado a los cuatro.

Continuará...

Cote Dark Dangerous Love: Ya ardió Troya y ahora viene el resto, muajaja. Se puso fuerte mi historia con todo este asunto; y se acercan grandes cosas. La primera vez que pongo a Yami y Serenity juntos y los torturaré mucho. Mi tiempo se redujo, pero seguiré escribiendo a su tiempo y ritmo. No planeo acelerarme; aunque sí, no he tenido oportunidad de leer fics ni comentar en ellos.