Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 3

"Encrucijada"

Capítulo 13 (51)

Literalmente, la puerta de entrada fue azotada en el momento justo cuando Serenity y Yami entraron en la vivienda.

-¡Esto sí que no lo puedo creer!

Yami llevó su mano a la nuca, pensativamente. Jamás había visto a Serenity tan enojada en todo el tiempo que llevaban de conocerse.

-¡Es intolerable que pasen estas cosas ahora que por fin tienes la oportunidad de mejorar tu negocio!

Encolerizada, Serenity se sentó de golpe en el sofá y cruzó los brazos, cual digna se viera.

-Es lo más vergonzoso que he visto.-renegó la pelirroja-Mandar a su esposa a espiarnos.

-Tal vez no fue esa la intención de ninguno de los dos.-dijo Yami dudando, no de la maldad de Kaiba, sino de lo relacionado a Tea.

-¡Es lógico que lo planearon! ¡Son marido y mujer!

Los gritos de Serenity penetraron, no sólo los oídos de Yami, sino también su corazón. La idea de que Kaiba estaba casado con una mujer tan parecida a Anzu le resultaba extraña y curiosa.

-¿Crees que en serio su intención era espiar nuestra tienda?-cuestionó Yami con la ceja arqueada.

-¡Piénsalo!-gritó exasperada Serenity-Kaiba sabe que trabajará contigo, pero ustedes dos no se agradan de antemano. Entonces, de forma inesperada, aparece su esposa en la tienda fingiendo ser una mujer común y corriente que quiere realizar una compra.

Yami supo, con tristeza, que su prometida estaba en lo correcto. Kaiba se había mostrado cobardemente al dejar que su esposa fuera a la tienda de manera anónima y aparecer como una clienta normal.

Pero su verdadero interés era saber ¿Por qué Kaiba se había unido en matrimonio con una mujer semejante a Anzu, la niña que de pequeño odiaba?

Si ahora se llevaban mal ellos dos, era ilógico que hubiera escogido una mujer idéntica a ella. Un triste pensamiento pasó por su mente: aquella mujer no era Anzu.

-¡Con más razón debemos ser mejores que ellos!-comentó Serenity-Impresionaremos a Sigfried para que tengas mejor posición en la compañía y Kaiba quedará en segundo lugar.

-KC es una de las mejores empresas. Es casi imposible competir con ella.-dijo Yami desilusionado.

-Tú eres mucho más inteligente que ellos y no tienes ni una pizca de cobardía. Es bastante obvio quién ganará la atención de Sigfried.

Yami levantó una ceja al ver que su novia se volvió competidora en poco tiempo.

-Veo que estás muy decidida en que obtengamos reconocimiento por parte de Shroeder Corp.

-¡Claro! Mas sabiendo lo malnacidos que son. Ahora entiendo porque no te llevas con Seto Kaiba.

El joven de cabellos tricolores quedó sorprendido con aquella palabra fuerte proveniente de la boca de su novia. Ella no usaba esa clase de lenguaje.

-Creo que tendremos que esforzarnos mucho para no terminal mal con ellos.-comentó Yami rendido.

Serenity lo miró detenidamente, luego se levantó del sofá y caminó hacia su novio. Rodeó su cuello con sus brazos y le dio un beso dulce en la boca.

-¿Te parece si olvidamos todo esto y nos relajamos?

Yami sonrió de medio lado y le devolvió el beso apasionadamente. Antes de que Serenity comenzara a quitarle el saco que cubría su cuerpo.

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-Esto me hizo ver lo buena actriz que eres.-comentó Seto al entrar en su casa.

-¡Claro! Soy una mujer con talento.-dijo Tea en tono divertido, cerrando la puerta tras de sí.

-Pero no soporto que hablen mal de ti. Fue mi culpa que eso pasará.

Kaiba comenzó a quitarse su gran capa y el saco que cubría su cuerpo. Se podía ver fatiga en sus ojos, más por la presión de tener que trabajar con su rival.

-No exageres, amor. Tienen razón en decirlo, después de todo es verdad.

Kaiba tuvo que admitir que tenía razón Tea en sus palabras. Él mandó a su esposa a espiar a su rival. Había caído bajo con eso.

-Creo que me comporté como tonto al dejar que hicieras algo así.

El orgullo herido de Kaiba era fuerte. Odiaba quedar como el cobarde, era algo que detestaba con todo su corazón.

-La que tuvo la idea fui yo. Así que deja de culparte.

Kaiba bufó molesto. En ocasiones no le gustaba que otra persona, por mucho que se tratara de la mujer que amaba, tuviera la razón. Pero era cierto; fue Tea la que mencionó primero la idea de espiar a Yami y su prometida.

-Ahora tu reputación está en juego.-agregó Kaiba pesadamente.

-¿Reputación? Pero si yo no soy conocida aquí.

-Tienes reputación por ser mi mujer. Lo más probable es que crean que te utilizo para armar planes en contra de mis rivales. Por eso, cuídate mucho.

Tea sonrió de medio lado. Nuevamente Kaiba mostraba su lado dulce con ella, pero sin perder su frialdad característica de él.

-Estaré bien. Te ayudaré como siempre y me portaré discretamente para que no piensen cosas raras.

-Ya lo están haciendo. Hasta casi te golpea frente a mí.

Kaiba subió a la recámara donde dormían, mientras Tea enfocaba su mirada en el Lilium colocado en un florero sobre la mesa.

Su corazón le decía que Yami tenía algo especial, aunque no sabía de qué se trataba.

Definitivamente, no podría dejar de ver a ese chico, aún si su esposo estaba en contra.

Quería saber más sobre él, para averiguar qué tenía de especial en ella aquel joven de cabellera tricolor. Existía entre ambos una conexión única que iba más allá del Lilium que compraron juntos ese día.

Y debía averiguar cuál era.

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El motor de un taxi se apagó frente a la tienda con el nombre "Anzu" escrito en letras gigantes. De dicho auto, se apeó el propietario de esa sucursal y de la cadena de negocios que se estaba formando poco a poco gracias a su arduo trabajo para desarrollar la empresa. Yami respiró hondo antes entrar y mirar a sus empleados que ya estaban trabajando en acomodar y ordenar los juguetes en sus estantes correspondientes.

-¡Yami!-la voz de Mai retumbó entre las paredes.

Era normal que ella siempre se mostrara contenta de ver a su jefe y amigo más cercano. Su voz era fuerte y sonaba en ocasiones a gritos, pero todos sabían que era una cualidad de ella y eso no impedía ver las grandes virtudes que poseía.

Yami la saludó con un ademán de la mano y un leve movimiento de cabeza antes de subir las escaleras que lo llevaban a su despacho. Allí se encerró y se sentó en su escritorio cubriendo su rostro con sus manos. Quedó pensativo sobre el asunto que estaba viviendo.

El día anterior habían pasado muchas cosas. Su vida estaba dando giros que jamás hubiera imaginado ni en sus sueños más raros.

Kaiba estaba casado con una mujer idéntica a Anzu que lo visitó en su tienda y hasta compraron juntos una flor. Su novia odiaba a Kaiba y a su mujer de la misma forma que ambos se despreciaban desde muy niños.

Parecía que la historia se estaba repitiendo y que ahora se involucrarían su novia y la esposa de Kaiba, la cual seguía perturbando a Yami debido a su físico tan similar a Anzu.

-Espero que no enloquezca por todo esto.-fueron sus últimas palabras antes de iniciar sus labores en la tienda.

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-Siento la pregunta, pero ¿qué piensas hacer hoy?

La interrogante por parte de su hombre hizo que Tea sonriera de medio lado mientras le colocaba en sus hombros la gran capa que usaba siempre para presentarse a trabajar.

-Planeo dar un paseo por la ciudad y luego venir a cenar contigo.

-¿Quieres que hoy vayamos juntos a algún lugar en especial?

Para Tea era algo placentero el hecho de salir con su marido. Aunque era muy serio y frío, disfrutaba mucho su compañía y el tiempo de calidad que le dedicaba. Sus rutinas en KC eran muy intensas, pero Seto siempre procuraba hacer un espacio para dedicarse a su mujer; después de todo, era la única familia que tenía y si Mokuba viviera probablemente haría lo mismo.

Una sonrisa se dibujó en su rostro.

-Claro que quiero eso, Seto.

El susodicho giró hacia ella quedando frente a frente de su mujer.

-Haré un espacio para ir a cenar contigo a las 9:OO. ¿Te parece?

Incluso con Tea usaba su tono firme que no aceptaba una respuesta negativa.

-De acuerdo. Entonces iré a KC más o menos a las 8:30 para que nos vayamos juntos.

La expresión amorosa de Tea cautivaba el corazón frío del CEO; aún con dos años de casados seguía habiendo magia en esos pequeños detalles que sólo ambos conocían el uno del otro.

-Buena suerte en tu paseo.-respondió Seto con la misma seriedad que lo caracterizaba tan bien.

-¿Seguro no quieres que yo te ayude hoy?

-Será a partir de que comience el trabajo con Yami y su prometida.

-¿Sabes cuándo iniciarás el trabajo con Yami?

-Le pedí a mi agente que hablara con él y acordamos que iniciamos el lunes con nuestra jornada laboral. Él y su prometida vendrán a KC.

Tea asintió fingiendo que no le incomodaba eso. Sin más, Kaiba cruzó el umbral de la puerta y se marchó cuanto antes en la limusina principal.

Ya era una costumbre que Tea se quedara sola en casa cuando no estaba su marido. Pero en esta ocasión, como en otras, no se quedaría sola en su vivienda, porque de aquí al lunes, dentro de 3 días, tendría mucho tiempo para divertirse antes de sumergirse en sus deberes de empleada de nuevo.

Subió a su recámara y se arregló casualmente, con un peinado sencillo y una ligera capa de maquillaje que recubría su suave piel. Una vez estuvo lista, salió de su casa siguiendo las indicaciones de Kaiba de usar el auto de uso común para evitar llamar la atención. Mientras el auto avanzaba por las calles, conducido por un chofer de plena confianza, Tea observaba todo por la ventana experimentando la sensación de libertad.

Japón era un país bonito, pero no dejaba de ser el lugar donde podía estar parte de su pasado, si no es que el pasado entero. Por momentos tenía la intención de hablar con los servicios de búsqueda de niños perdidos, con orfanatos, con autoridades para saber si alguna vez alguien buscó a una niña con su descripción física.

Pero sabía que ese pasado podía destruir todo lo que había formado con Seto y lo que menos deseaba era lastimar a su esposo. No solo lo amaba, sino que también le agradecía el hecho de que Kaiba la aceptara con su pasado desconocido.

Continúo el recorrido hasta que una idea loca pasó por su mente: muy cerca de allí estaba la tienda de Yami y la señorita Serenity.

Los pensamientos de Tea volaron alto cuan el deseo de ver al joven de cabellos tricolor se apoderó de ella. Desde el día del Lilium su corazón continuaba transmitiéndole una sensación de calidez, satisfacción y alegría que ni con su propia pareja sentía.

Yami era especial para ella. Tal vez porque él y Kaiba eran enemigos a muerte y ella pensaba muy diferente de su esposo.

Su anhelo de verlo aumentó y entonces estiró la cabeza para dirigirse al conductor.

-Cambie la ruta, por favor.

Continuará...

Cote Dark Dangerous Love: Yo a veces ni siquiera me relajo con fanfics, sino con lectura de libros y escribiendo lo más posible, XDD. Te puedo asegurar que en esta historia Serenity no es tan calmada como en la serie, jijijiji. Podría ser; tal vez Yami y Kaiba descubran algo nuevo sobre ellos mismos muy pronto. Lo del cambio de fue un error mío, me confundí porque a Yami siempre le pongo otro apellido en mis fics, JAJAJAJA. No revisé eso, jajajajaja. Más destructiva de lo que imaginan los lectores (música de terror).