Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 3

"Encrucijada"

Capítulo 14 (52)

Los arreglos de la juguetería "Anzu" se dieron conforme a lo cotidiano. La limpieza, el orden de los juguetes, la revisión de los documentos y papeles y la atención al cliente avanzaban con la misma rutina de todos los días. Mai brindaba su atención personalizada a los clientes nuevos y ayudaba al personal recién contratado. Serenity organizaba la distribución y producción de los juguetes a nuevos locales, mientras que Yami se encargaba de que todo se realizara correctamente y de que los negocios aumentaran.

El trabajo en equipo resultaba positivo para todos los presentes y beneficiaba sus labores en la tienda. Uno de los planes de Yami consistía en extender su propio negocio y que el nombre de "Anzu" sonara en todas las jugueterías. Crecer y madurar en el trabajo era su principal objetivo y, una vez finalizados los asuntos con Shroeder, se casaría con su novia Serenity.

Aprovechando que los últimos clientes se habían retirado ya, Serenity se acercó sonrientemente a Mai para platicar con ella como siempre lo hacía desde que llegó a trabajar allí. Al igual que con Yami, Serenity se volvió muy unida a Mai gracias al trato amable que recibió por parte de la rubia cuando consiguió el empleo en la juguetería.

-¡Mai! ¿Qué tal has estado el día de hoy con los clientes?

-Afortunadamente puedo lidiar con casi todas las personas. Incluso si se trata de una señora que cree que los juguetes que compró salieron de mala calidad sólo porque su hijo lo rompió en menos de una semana.

Mai hablaba con orgullo propio cada vez que se elogiaba a ella misma. Se sentía complacida con sus propios talentos y admirada con sus logros personales; aunque su mayor satisfacción era trabajar con las personas que más apreciaba.

-Y dime, ¿has hablado con mi hermano sobre ese asunto?

Serenity lanzó una sonrisa con una mezcla de atrevimiento y picardía, una cualidad que sólo poseía con la gente cuando agarraba confianza. Mai era de las pocas personas que se ganaban su confianza. Dicha actitud por parte de la pelirroja hizo que Mai se sonrojara apenada, dejando ver su lado sensible ante las interrogantes de la joven.

-Serenity, creo que no es necesario que hables de esas cosas.

Pero Mai se delataba sola, porque se notaba en su voz los nervios que la llenaban al saber de qué hablaba Serenity.

-Vamos, Mai. Yo sé que me entiendes-habló Serenity de forma pícara.

Los pómulos de Mai estaban cada vez más rojos y la susodicha giró la cabeza para evitar el contacto visual con la joven pelirroja.

-Umm…no…no he hablado con él.

La sonrisa traviesa de Serenity se ensanchó y cubrió su boca para no reír abiertamente. Le divertía mucho ver la relación amor-amistad de Mai con su hermano mayor.

-Vamos, Mai. Ya es tiempo de que hables con él sobre tus sentimientos.

Mai hizo un gesto de sorpresa y dio la vuelta en torno a Serenity.

-¡Ya inicias otra vez esas conversaciones sin sentido!-vociferó histérica la blonda.

La joven de cabellos rojos río juguetonamente mientras Mai lucía avergonzada de ella misma y le reclamaba a Serenity sus burlas.

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Mientras tanto, un auto casual se detuvo a dos cuadras de donde se localizaba la juguetería y una joven de cabellera castaña y ojos azules se preparó para descender del coche.

-No me esperes. Y no avises a Seto de donde estoy.-ordenó firmemente Tea acomodando su ropa y sus bolsillos para asegurarse de no olvidar nada.

-Sí, mi señora-fue la respuesta del chofer.

Tea se apeó del auto y se encaminó rumbo a su destino. Sentía los latidos de su corazón golpeando su pecho ante la posibilidad de ver nuevamente al dueño de aquella juguetería. Algo le inquietaba con respecto a ese hombre y a su negocio de juguetes, pero no sabía por qué exactamente.

Cruzó la calle y caminó entre las casas y locales hasta llegar al lugar que buscaba. Cuando divisó la tienda de Yami se detuvo en la esquina totalmente inmovilizada. De pronto entendió que no sabía qué fuerza interna la trajo allí, porque no era correcto que estuviera cerca de los enemigos de su esposo.

Miró desde su ubicación la juguetería. Si se acercaba mucho corría el riesgo de ser descubierta por Serenity y los demás, así que arriesgarse no era una opción para ella.

Tea comprendió que estaba cometiendo un error, pero a la vez su espíritu clamaba por estar allí físicamente. Quedó parada en aquella esquina observando la tienda de frente a ella, mientras deseaba que el destino o lo que fuera le indicaran qué causaba su atracción por el dueño de ese lugar.

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El golpe de los papeles al ser depositados sobre la mesa hizo que una ligera capa de polvo se levantara. Yami notó eso con un dejo de incredulidad.

-Creo que esta oficina necesita servicio de limpieza.

Yami era muy observador con ese tipo de cosas y era muy exigente con el aseo personal de su negocio, pero en días pasados no se concentraba en quitar suciedad del suelo y las paredes, sino organizar los trámites para el proyecto de trabajo con Shroeder y Kaiba.

Cada vez que por su mente pasaba la idea de estar junto a Kaiba sentía un vértigo que conmocionaba su cuerpo. Trabajar junto con la persona que más detestaba podía resultar bastante incómodo, más tenía una obligación que cumplir para lograr su sueño de ampliar su empresa.

Comprendió que estaba dejándose llevar por sus emociones y muy probablemente exageraba las cosas; después de todo, era temporal la colaboración con Kaiba y sería por su propio bien. Sin mencionar el hecho de que el pasado no podía mezclarse con el presente. Decidió dejar de pensar en los sucesos de los últimos días y se dirigió al cuarto de limpieza para buscar un trapeador y sacudidor; él mismo se haría cargo del aseo puesto que se trataba de su oficina personal.

Una vez hubo encontrado los utensilios de limpieza, volvió a su despacho con una escoba, un recogedor y una cubeta grande llena de agua. Inició las labores barriendo el polvo y suciedad del suelo, la cual se fue acumulando poco a poco en una esquina para más adelante recogerla.

Yami se encontraba tan absorto en su trabajo que no miró las afueras por la ventana, ni siquiera de reojo. Hasta que un instinto, una sensación extraña, lo hicieron girar la cabeza hacia el marco de la ventana y distinguió algo fuera de lo normal.

Se detuvo completamente y enfocó su mirada en una persona que no dejaba de observar su tienda. Era una mujer que se hallaba en la esquina frente a su local, con los ojos fijos sobre el negocio de Yami y totalmente paralizada. Aquello era raro, Yami frunció el ceño confundido por aquella reacción de esa mujer. Sabía que estaba mirando su tienda por la posición en que estaba parada y el lugar en donde se concentraba su atención.

Entonces, tras unos pocos segundos de analizarla, reconoció de quien se trataba. Yami quedó perplejo, abriendo sus ojos y boca enormemente por la sorpresa que acababa de ver.

Era, sin dudar, la esposa de Kaiba, Tea.

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Podía sentir los latidos de su corazón golpeando su pecho, su respiración entrecortada, sus manos sudorosas. Llevó su mano izquierda al pecho al tiempo que apretaba la mandíbula y miraba con miedo la tienda.

Tuvo el impulso de salir corriendo, de huir de aquel lugar antes de ser descubierta por los dueños: aquellos enemigos de su marido. Pero ya se había percatado de que algo la llamaba, la movía, la guiaba a donde estaba esa juguetería. No era capaz de describir con palabras qué sentía; sólo estaba convencida de que lo que sea que pasara estaba relacionado con el dueño de ese comercio.

Yami Yugi Moto era una parte de algo extraño que la conmocionaba y perturbaba enormemente.

Por su mente no pasaba la idea de relacionar a Yami con su pasado desconocido.

Tomó aire por la nariz y exhaló muy meditativa de todo, igual de paralizada que cuando llegó a la tienda con el nombre de "Anzu".

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Frunció el ceño confundido, dubitativo. Detuvo sus actividades y recargó la escoba frente a la ventana sin desviar la mirada del punto donde se localizaba la mujer de cabellera castaña y ojos azules.

Hasta en eso era parecida a su marido: cabello de color castaño y un par de bellos ojos azules. Sin mencionar el atractivo físico que ambos poseían para el sexo opuesto o para ser admirados por los de su propio género.

Aún le parecía increíble el parecido de aquella mujer con su querida amiga Anzu. Más asombroso resultaba el hecho de que Kaiba hubiera contraído matrimonio con alguien tan parecida a la niña que despreció en su infancia. A menos que, extrañamente, Kaiba no relacionara los rasgos similares de ambas mujeres.

Entonces recordó de súbito que Tea, de la misma manera que ahora, fue a su tienda con la única intención de vigilar los movimientos de todos ellos. Se podría decir que se trataba de una espía por parte del mismo Kaiba. Pero era raro que Kaiba, ahora que sabían la verdad al ver a Tea acompañándolo, enviara nuevamente a su esposa para dar detalles de las actividades realizadas en la tienda.

Sea como sea Yami no podía permitir que las cosas siguieran como estaban. El futuro de su tienda, incluso el de su futuro matrimonio, dependía del éxito en su relación con Schoreader y KC era un impedimento a lograr su objetivo.

La adrenalina recorrió su cuerpo entero y su mano se cerró en un puño grande. Molesto, saliendo corriendo de su despacho y bajó las escaleras a toda la velocidad que daban sus piernas. La rabia consumiendo su interior ante la idea de que Kaiba y Tea estuvieran planeando algo en su contra antes de trabajar formalmente con Schoroeder.

Cuando llegó al vestíbulo fue visto por Mai, que se encontraba en la caja y en la recepción para atención a clientes, y Serenity, que acomodaba algunos juguetes empaquetados para su próxima devolución.

Ambas mujeres lo miraron intrigadas.

-¿Sucede algo, Yami?-preguntó Serenity perturbada al ver a su prometido aproximándose corriendo.

-Les encargo la tienda.-fueron las únicas palabras pronunciadas por Yami al momento de salir de la tienda ignorando las miradas curiosas y sorprendidas del par de chicas.

Desde su lugar, en la esquina donde continuaba parada, Tea vio cómo el joven de cabello tricolor salía y la miraba fijamente, pero con furia.

-¿¡Qué estás haciendo aquí de nuevo!?

Yami la señaló con el dedo vociferando a todo lo que daban sus pulmones. Serenity, desde el interior de la juguetería, siguió con la mirada el punto al que señalaba su pareja y se sorprendió al reconocer a Tea.

Como si un rayo le hubiera caído encima, Tea comprendió que había cometido un grave error al haber ido allí y por fin su cuerpo le respondió como deseaba. Giró sobre sí misma y salió huyendo velozmente antes de averiguar qué pasaba.

Yami, sin cavilar lo que hacía, la siguió con la misma velocidad. Serenity se asustó cuando pudo observar que casi es atropellado su novio al intentar cruzar la calle siguiendo a la esposa de Kaiba.

-¿Qué está pasando?-se preguntó a ella misma.

-Tendremos que dejar que Yami se encargue de ella. No podemos dejar sola la tienda.-habló Mai con firmeza y lógica, como era su costumbre.

La pelirroja tragó saliva, pero sabía que las palabras de Mai eran ciertas. Obedecer a Yami era lo mejor y dejar que él se encargara del asunto.

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El miedo se había apoderado de su ser y corría sin ver, ni pensar, las consecuencias. Pronto se arrepintió de haberle dicho a su chofer personal que no la esperara. Chocó con varias personas en su huida, tropezó más se levantaba rápidamente, dio vuelta por varias calles, pero cada vez que giraba la cabeza veía a Yami persiguiéndola sin cansancio.

-"Es muy rápido."-pensó Tea mientras huía.

Yami la perseguía haciendo esfuerzos por no perderla de vista y alcanzarla. No estaba seguro de qué haría cuando la tuviera en sus brazos, pero sí estaba seguro de que planeaba averiguar qué tramaba.

-"Es bastante ágil".

Interiormente Yami esbozó una sonrisa. Su amiga Anzu también era ágil desde niña.

Eliminó sus pensamientos y concentró su energía en no dejar escapar a Tea. Debía atraparla pronto antes de agotarse y obligarse a sí mismo a detenerse.

Mientras tanto, Tea se percató de que estaba cansada y su cuerpo sudaba demasiado. Llegó a un parque cercano con un reloj en el centro y se percató de que casi no había gente allí. Rápidamente sacó de su bolsillo de la blusa el celular e intentó llamar al chofer. Huir ya no era una opción: necesitaba descansar.

Sus fuerzas disminuyeron grandemente y, sin darse cuenta, disminuyó la velocidad notoriamente. La resistencia de Yami aún no llegaba a su límite y estiró el brazo hasta que agarró bruscamente a Tea y la giró hacia él. Al frenar de golpe, el rostro de Tea estuvo casi por impactarse contra el pecho de Yami, pero él la detuvo agarrándola por ambos brazos y obligándola a mirarlo fijamente.

-¿¡QUÉ CREES QUE ESTABAS HACIENDO!?

La voz de Yami resonó en el parque y los pocos transeúntes que pasaban por allí los miraron perplejos; suponiendo que se trataba de una pelea de pareja.

Tea balbuceó, con la lengua inmovilizada e impidiéndole hablar. Sentía miedo y a su vez confianza en aquel hombre desconocido y a la vez conocido para ella.

-Yo…

-¿QUÉ PLANEAN TÚ Y TU MARIDO? ¡DÍMELO!

Yami la zarandeaba por los brazos, lastimándola. La cara del joven estaba enrojecida y llena de sudor, tanto por haber corrido 5 cuadras detrás de ella, como por la ira acumulada en su fuero interno.

-¡Suéltame!-gritó Tea tratando de zafarse del agarre, pero Yami no cedió.

-¡DIME QUÉ PLANEAN HACER AL VIGILAR MI TIENDA!

-No involucres a Seto. Él no tiene nada que ver en esto.

Los gritos de Tea se escucharon por el parque, las personas los miraban sospechosamente y pensaban que algo grave estaba sucediendo con aquella pareja.

Yami escuchó las palabras de Tea, pero no supo qué responder y no deseaba que ella notara que él le creyó.

-Kaiba te envió la última vez a vigilar nuestro negocio.

-Yo vine esta vez porque lo deseé. Seto no sabe que estoy aquí y no planeo decírselo.

-¡No mientas!-la zarandeó Yami.

-Estoy diciendo la verdad.-gritó Tea y dejó de moverse locamente para soltarse de Yami.

¿Qué otra opción tenía? Resignarse era lo mejor que podía hacer. Poco a poco se fue calmando en los brazos de Yami que no la soltaba ni por un momento. Sus ojos azules reflejaron que decía la verdad, pero a la vez mostraron el interés que tenía en Yami. Estaba cautivada por él y seguí sin comprender el motivo.

Yami sintió en ese momento algo parecido. Esa mujer le provocaba un sentimiento muy distinto a Serenity y Mai o a cualquier otra mujer, más no sabía explicar qué era. Creyó a las palabras de ella y poco a poco fue suavizando su agarre hasta que sólo la mantuvo sostenida de un brazo.

-¿Por qué te interesó venir a mi tienda sin que tu esposo lo sepa?

Tea no supo qué decir, pero debía hablar. Calló unos segundos y después respondió.

-Tuve curiosidad por usted y sus productos.

Yami arqueó una ceja. De nuevo veía verdad en ella, pero no debía ceder.

-Tendrás que darme algunas explicaciones.

Tea levantó la cabeza decidida y con orgullo.

-Las que guste, señor Moto.

Yami la miró fríamente. Era una mujer fuerte y valiente; mucho más de lo que creyó.

Olvidó, por ese momento, que esa característica también era de su amiga Anzu.

-¿Le molesta a la señora Kaiba la idea de tomar un café conmigo?

La pregunta de Yami sonó sarcástica, pero era verdad. Deseaba, más que nada en el mundo, conversar con esa mujer tan atractiva y excitante para él. Con la mujer que Kaiba, su rival, escogió como esposa. Con la mujer que le recordaba a su mejor amiga y su primer amor.

Tea quedó en shock con eso, pero sonrió determinadamente.

-Acepto la amabilidad, señor Moto.

Y en ese momento el alma de Tea brincó por dentro. Porque su corazón también estaba conmovido por la presencia de Yami. Ese atractivo hombre rival de su marido, pero sobre todo vinculado a él y, por extraño que sonara, a ella también.

Continuará...

¡Al fin regreso con un nuevo episodio! Uno de los episodios más complicados para escribir; desde la idea de poner a Yami limpiando su oficina (cosa que me sigue pareciendo rara por su parte), hasta el momento en que corre y se encuentra con Tea. Mi plan fue alargar este episodio, pero prefiero dejarlos con la duda para el siguiente capítulo, muajajajaja. Sin más que decir: nos vemos mis amores y cuídense mucho.

Cote Dark Dangerous Love: Sí, lo sé. Es complicado leer fics cuando hay cosas más importantes y prioritarias. Yo estoy pasando eso también, pero me interesa seguir desarrollando la escritura así que aquí estoy, jijijiji. Fue un reto imaginarme a Serenity haciendo un escándalo. Siempre la visualizo como alguien dulce, pero con eso de que soy especialista en cambiar la personalidad de estos personajes creo que no es tan raro en mí hacerlo, jijijiji. Ya verás todo el conflicto entre Yami y Kaiba, muajaja. El cambio de apellido fue un error mío al redactar, no te preocupes, JAJAJAJA. Soy destructora cuando escribo historias (risa de Bakura) ¡Los torturaré peor que en el reino de las sombras, muajajaja!