Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 3

"Encrucijada"

Capítulo 15 (53)

La taza, con café humeante, fue colocada sobre el pequeño plato por el hombre que la había sostenido para beber una mínima porción de su contenido. A pesar de que conservaba la calma, no podía perder de vista a la mujer que, frente a él, lo miraba con una mezcla de curiosidad y duda.

Ambos se miraron a los ojos tras un largo e incómodo silencio que había caído sobre ellos desde el suceso desagradable en el parque. Ninguno se dirigía la palabra por la incertidumbre de lo que pudiera acontecer cuando se tocara el tema por el cual estaban los dos allí.

Yami la observó fijamente y sonrió de medio lado con el entrecejo ligeramente fruncido. Estaba admirado y complacido.

-Así que…-comenzó e hizo una breve pausa-Su marido no sabe que está usted aquí vigilando mi tienda.

Tea endureció las facciones con un dejo de molestia por la forma brusca de hablar que tenía el caballero.

-Así es. Mi esposo no tiene idea de que vine a ver su local de nuevo.

La voz de Tea delató su estado de ánimo: enojo. Yami lo ignoró y pronto comenzó a divertirse con la escena. Sonrió burlonamente mientras alzaba otra vez la taza con café.

-¿Ahora usted hace cosas a escondidas de su marido?

Yami dio un sorbo a su café observando, sarcásticamente, a la chica. Tea lo miró con despecho.

-¿Qué está insinuando con eso? ¿Acaso cree que engaño a mi marido?

-Sólo digo que es muy raro el hecho de que vigile mi tienda sin que su esposo se lo ordene.

Pronto Tea comprendió que Yami estaba burlándose de ella para provocarla. Hablaba con diversión y un cierto gozo mientras bebía sin parar.

-Seto no me da órdenes.-habló Tea firmemente y levantando su propia taza-Y aunque no lo crea, tengo voluntad propia para tomar mis propias decisiones.

-Aaahhh, como fingir que es una clienta para ir a comprar juguetes al negocio rival de la empresa de su marido y luego presentarse a la junta principal de empleados como si nada hubiera pasado.

La sonrisa y el tono de voz sarcástico de Yami comenzaron a sacar de quicio a Tea, pero se contuvo. Si se alteraba perdería su oportunidad de estar con aquel hombre intrigante.

-Veo que es bastante rencoroso.-comentó Tea alzando una ceja.

-Creo que para cualquier hombre es desconcertante el hecho de que venga una mujer a realizar compras y resulte que se trata de la esposa de su rival en los negocios.-habló Yami con ironía-Podría demandarla por eso.

La amenaza conmovió a Tea, pero mantuvo la calma.

-No tiene pruebas.

-Hay cámaras de vigilancia en mi tienda.

La mentira funcionó y Tea abrió ligeramente los ojos con asombro, a lo que Yami sonrió triunfante. Estaba ganando la batalla, pero su intención no era alejar a aquella mujer sino averiguar más de ella.

Tea bajó la mirada hacia su café y lo observó detenidamente. No tenía interés en hablar de su compañero de vida, sino en el hombre que estaba sentado frente a ella. Sin embargo, no sabía cómo tocar el tema y sacar algún tipo de conversación sin que se viera más extraña de lo que ya era todo.

Yami también pensaba lo mismo. No le quitaba los ojos de encima, pero no por desconfianza a ella, sino porque no podía parar de admirar el gran parecido que poseía esa chica con Anzu. Sin mencionar, además, la belleza que portaba aquel cuerpo y rostro femenino en conjunto. Sea como sea, Kaiba se había casado con una mujer bastante interesante.

-¿Le gustó a su marido el Lilium?

La pregunta sacó de sus cabales a Tea; levantó el rostro hacía él, mostrando una ligera confusión al respecto.

-¿Qué cosa?

-La flor que compró ese día junto conmigo. ¿Le gustó a su marido?

Los ojos azules de Tea se abrieron con gran sorpresa por la interrogante. Parpadeó varias veces antes de responder.

-No sé de qué está hablando.

Agachó la cabeza con un notorio nerviosismo recorriendo su cuerpo. Notó como el sudor mojaba sus manos escondidas debajo de la mesa. Jamás se había comportado de esa forma frente a nadie; era una mujer valiente y eso provocaba la admiración de las personas por ella.

El joven de cabellera tricolor esbozó una sonrisa divertida y sarcástica antes de lanzar una carcajada.

-Dudo que tu memoria sea tan mala como para olvidar que tú y yo compramos una flor juntos para nuestras respectivas parejas.

Tea volvió a concentrarse. El hombre la sacaba de sus cabales cada vez que se hallaba cerca de él, más lo mejor era aprovechar su oportunidad de estar allí con él, sin su marido y sin la prometida de él. Observó detenidamente a Yami antes de responder, escudriñándolo con la mirada; pensando en que, sea lo que sea que causara su perturbación, todo debía mantenerse controlado por el bien de ella, de su marido y de KC.

Respiró hondo por la nariz antes de abrir la boca para responder.

-Claro que le gustó. La compré especialmente para él.

Las palabras de Tea eran ciertas, aunque Yami dudó un poco de la veracidad de ellas; nunca podría imaginar que Kaiba tuviera la capacidad de admirar algo hermoso otorgado por la naturaleza misma. Para él Kaiba era un hombre frío y casi sin sentimientos que había desarrollado la cualidad de ver la vida desde una perspectiva negativa.

-¿En serio?

La voz de Yami delató sus dudas, pero Tea entendió que no se trataban de ella, sino de Kaiba.

-¿Cree que mi esposo no puede admirar una flor que le fue entregada con amor por parte de su esposa?

Esta vez fue Yami el que quedó con los ojos abiertos y desconcertado. Tea era más inteligente de lo que él pensaba; intuyó sus pensamientos más profundos y lo retó a cuestionar su propia relación con su marido.

Los labios de Tea se movieron formando una muy pequeña sonrisa, casi imperceptible a los ojos humanos.

-Veo que conoce a mi marido.

-Supongo que Kaiba le habló de mí.

Yami decidió relajarse y continuar con la conversación en un intento por averiguar más sobre la vida de su enemigo.

-Más o menos.-Tea sonrió divertida por su propio comentario. Debía ser precavida al hablar, pero al mismo tiempo tratando de descubrir cosas sobre el pasado de Yami.

-¿Qué sabe de mí por medio de su esposo?

Yami se mostró interesado, pero sosteniendo su postura de hombre con carácter fuerte. Se daba a respetar y, aun así, buscaba respuestas a sus preguntas.

-Sé que estuvieron juntos en el internado cuando eran niños y que no se llevaban bien desde entonces.

Tea conocía pocos detalles de lo sucedido en aquel entonces. Sabía que Kaiba fue abusivo con Yami en su infancia; lo supo porque su pareja se lo confió, más los detalles más importantes no le fueron confiados, ni siquiera por ser la mujer de Seto.

Kaiba no le dijo que él provocó la separación de Yami con su mejor amiga al acusarlos con la dueña del internado, que lo hizo por un arranque de furia al ser golpeado por Yugi. Mucho menos reveló que Yugi le dio un puñetazo por defender a Anzu de las maldades de Seto en aquel momento.

Yami hizo un gesto de fastidio al recordar.

-Por lo que veo no le ocultó la verdad.

-¿Puedo saber qué cosas hizo mi marido para que usted lo odie?

Nuevamente Tea retaba a Yami y él lo supo. Pronto se dio cuenta que Tea era inteligente; no por algo estaba casada con uno de los hombres más millonarios del mundo. Estaba probando si Yami era capaz de hablar en contra de su marido y hasta qué punto lo haría.

La tensión aumentó por parte de Yami y supo que debía tener cuidado al hablar. Narrar los acontecimientos del pasado exactamente como fueron resultaría problemático en aquella situación.

No obstante, Yami también era muy inteligente y sabía cómo actuar en situaciones complicadas; entre ellas con las mujeres retadoras.

-Tal vez lo mejor será que usted hable directamente con su esposo sobre eso.

Y fue notoria la expresión asombrada que Tea mostró en el rostro. Porque jamás esperó tal respuesta por parte del hombre con cabellera tricolor. Su ojos y boca se ensancharon ante las palabras de Yami; prefirió guardar silencio antes que hablar mal de su pareja.

-Conozco a Kaiba, pero hay cosas que es mejor tratar entre parejas.-explicó Yami serenamente-Así que es preferible que usted hable con él y que le cuente lo que sucedió hace tanto tiempo.

La actitud tranquila y despreocupada de Yami hizo que, de alguna manera, Tea se contagiara de aquella atmosfera más relajada. Por fin, la tensión de estar frente al enemigo de su marido se disipó y sus músculos perdieron la rigidez que los envolvía. Sus labios esbozaron una muy pequeña sonrisa.

El joven Yami pudo percibir, igualmente, esa paz en el ambiente y supo que había hecho lo correcto al no hablar mal de Kaiba delante de su esposa. Además de que sería un error para su negocio, no quería perder la oportunidad de seguir en contacto con la dama de ojos azules.

-Lamento haber sido agresivo con usted afuera.

La disculpa fue sincera y Tea sintió ternura por él, junto con una mezcla de un sentimiento familiar para ella.

-No se preocupe. Después de todo, era normal que pensara que lo estaba espiando.-contestó Tea tomando la taza con café y bebiendo un sorbo.

Yami tuvo la intención de preguntar cuál era el motivo por el que ella lo siguió, si no era por espiarlo. No obstante, prefirió callar para evitar levantar el furor nuevamente entre ambos. Finalmente había conseguido serenarse y de paso, también, a la chica.

Rápidamente dio un pequeño giro a la conversación.

-¿Cuánto tiempo llevan viviendo en Japón?

-No mucho.-respondió sonriente Tea-Prácticamente unas pocas semanas.

-Supe que Kaiba se encontraba en el extranjero. Así que supuse que ustedes vinieron a Japón por este contrato.

-Así es.

Tea esbozaba una sonrisa plena y Yami se la devolvió con un dejo de ternura hacia ella.

-Si hubiera sabido que trabajaría con ustedes probablemente habría rechazado la oferta de Sigfried.

-¿Se arrepiente?-preguntó Tea, aunque ya sabía la respuesta.

-No, ahora no.-respondió Yami de forma divertida sin dejar de sonreír.

-¿Por qué?

-Porque así puedo verla a usted y conversar relajadamente.

La sonrisa contenta de Tea cambió a una tímida y sus mejillas se ruborizaron ligeramente. Agachó la cabeza un poco enfocando la mirada en la taza que tenía frente a ella.

Yami estaba repleto de ternura. Jamás hubiera pensado que podría encontrarse con una mujer tan parecida a su amiga. A veces se imaginaba que si Anzu viviera podría ser una mujer bonita y llamativa, justo como la que tenía en ese momento justo frente a sus ojos.

-¿A su novia le gustó el Lilium?

Fue extraño para Yami escuchar esa pregunta. Por unos momentos increíbles, se olvidó por completo de Serenity y parecía como si Tea hubiera roto el encanto de una escena romántica. Era algo que Yami no había sentido antes cuando estaba con una mujer.

-Sí, le encantó.-sonrió sin mucho entusiasmo-Ella es bastante sencilla.

-Eso es un privilegio.

-Es cierto. La mayoría de las mujeres son exigentes con sus gustos, pero Serenity no lo es.

-Supongo que ambos tenemos suerte en ese sentido.

Yami comprendió que Tea alababa a su esposo, y eso lo irritó un poco. Más no podía expresar esa clase de sentimientos; lo mejor eso continuar con la escena amistosa entre ambos.

-Entonces ¿Kaiba es buen esposo?

-Le resultara raro a usted pensar bien de mi marido, pero sí lo es.

La sinceridad de Tea era bastante obvia. Yami supo que no hablaba una niña enamorada, sino una mujer que amaba al hombre que había escogido como esposo.

Las facciones del hombre con cabellera tricolor se endurecieron un poco. Hizo un esfuerzo por fingir como si su interior estuviera perfectamente bien.

-¿Cuánto tiempo llevan de casados?-cuestionó Yami interesado.

-Dos años.-la respuesta de Tea sonó orgullosa, como si fuera un logro haber durado ese tiempo que, relativamente, era poco.

-Espero que Serenity piense lo mismo de mí cuando lleguemos a ese momento.

Tea expresó en su rostro confusión por el comentario.

-Serenity y yo nos vamos a casar en cuanto finalicen los proyectos con KC y Shroeder.

Ante la noticia, Tea sonrió con gran júbilo.

-¿En serio? ¡Felicidades!

-Gracias.

La forma en que Yami respondió fue un tanto fría, pero a la vez gustoso de recibir halagos por parte de otras personas por su futuro matrimonio. Por alguna razón le molestaba que Tea sintiera esa clase de alegría por él.

-Imagino que usted también es un buen hombre con ella. Hasta flores le regala.-habló Tea con total felicidad.

-Gracias por eso.

Yami devolvió la sonrisa de manera sencilla y práctica.

-¿Puedo preguntar cómo es que conoció a Kaiba?

-Es una larga historia, pero fue trabajando con él.

-¡Que curioso! Yo así conocí a mi novia.

-Eso sí que es sorprendente.

Tea irradiaba alegría y Yami se contagió con esa energía.

-Serenity fue a pedir trabajo a mi compañía y al pasar el tiempo me di cuenta que es una persona única y especial.

Tea notó un ligero brillo en los ojos de Yami mientras este giraba la cabeza hacia el ventanal al lado de la mesa donde se encontraban sentados. Ese brillo le pareció algo insólito a Tea; era la típica expresión de un hombre enamorado, pero de alguien que no estaba tan seguro de hacer lo correcto.

-Yo trabajé con Seto porque necesitaba un favor de él.

Aquello sorprendió a Yami y levantó una ceja.

-Él iba a destruir el orfanato donde crecí durante toda mi vida.

Yami retrocedió en su silla. ¿Orfanato? ¿Acaso sería posible que Tea fuera huérfana? Había quedado muy sorprendido con esa revelación.

-¿Orfanato?

-Sí-Tea lo miró a los ojos-. Yo soy huérfana y Seto quería derrumbar el orfanato. Así que le pedí trabajo a cambio de dejar el lugar en paz.

Yami lanzó un suspiro de resignación. Anzu tenía familia y, según lo último que supo, ninguno murió en la guerra. Sólo Anzu feneció.

No era ella.

-¿Le pasa algo?-preguntó Tea al notarlo decepcionado.

-Nada, estoy bien. Sólo me quedé pensando en lo parecido de nuestras historias románticas.

-Jajajaja, sí.

Yami sonrió de medio lado y Tea esbozó una gran sonrisa que mostraba sus dientes blancos y bien acomodados.

-Lamento mucho lo de su familia.-Yami la miró con una expresión cabizbaja.

-Está bien, lo he superado. Muchas gracias.-respondió Tea con su sonrisa adornando su bello rostro.

El silencio calló sobre la pareja y ninguno tuvo un tema de conversación después de eso. Tea no sabía cómo explicarle a Yami el motivo por el que fue a buscarlo a la tienda; pensaría que estaba loca por interesarse en él simplemente por el nombre de su tienda y una sensación de paz que él producía en ella.

Yami, por otro lado, trataba de pensar en cómo continuar interrogando a la mujer. Deseaba averiguar más sobre ella y Kaiba; pero no por su rival, sino por ella. Estaba en la penosa necesidad de averiguar sobre porque una mujer tan similar a Anzu se uniría en matrimonio con Kaiba. Por lo que veía Tea desconocía el paso de Kaiba con Anzu, pero no era posible que Kaiba lo olvidara. Resultaba confuso que Kaiba olvidara el pasado a tal grado que se casara con una mujer idéntica a Anzu, la niña que Seto odiaba en su infancia.

Yami abrió la boca para formular una pregunta, pero Tea lo interrumpió con un gesto sorpresivo al mirar su reloj de pulsera.

-¡Ay! No había visto la hora. Creía que era más temprano

La voz de Tea sonó angustiada.

-¿Qué hora es?

-Son las 3:25 PM. No me di cuenta de cómo pasó el tiempo.

-Aún es de día.

Tea miró a Yami sorprendida por la frase. Todo indicaba que Yami tenía un interés particular en seguir con ella, pero Tea sabía que debía volver a casa. Aunque tenía tiempo para regresar y arreglarse para salir con su esposo, ya no sabía de qué otra cosa hablar con Yami. Era mucho mejor dejar para después la conversación. Además, lo volvería a ver ahora que ella también trabajaría con Seto.

-Ya es hora de que me vaya a casa.

-De acuerdo.-respondió Yami un poco seco.

-Tendremos más oportunidades de hablar cuando trabaje con mi marido.

La expresión incrédula de Yami fue bastante notoria.

-¿Con su marido?

-Sí, estaré acompañando a Seto al trabajo. Así que me verá seguido por allí. Podremos conversar más adelante si lo desea.

-Será un placer.

Nuevamente se dedicaron una sonrisa cálida sin dejar de observarse detenidamente. La despedida no era tan agradable para ninguno, puesto que el mayor anhelo de los dos era conocerse más y descubrir esa conexión emocional entre ellos.

Tea se levantó de su silla y giró hacia él.

-Gracias por la compañía.

Sin embargo, Yami no quería que esto terminara. No era Anzu, pero no dejaba de ser excitante.

-¿Te vas en un auto o en transporte?

Por lógica, al ser esposa de un millonario, tendría su propio automóvil.

Tea lo pensó un poco antes de contestar.

-En transporte. No me gusta que me vean en autos lujosos.

Una parte era verdad, pero Tea comprendió que, en aquel momento, mintió intencionalmente. Porque deseaba que él la acompañara. Ella podía llamar al chofer que Seto le asignó.

Tea se percató del motivo oculto de la pregunta de Yami. Él tampoco quería dejarla tan fácilmente.

-¿Puedo acompañarte a tomar el autobús?

El corazón de Tea latió golpeadamente al oír esa pregunta tan deseada por ella.

Yami quedó petrificado, esperando, casi como un adolescente que espera la respuesta de su enamorada.

-Claro, me encantaría.

Y Yami le sonrió ante esa respuesta positiva. Porque ese era su mayor deseo: pasar el mayor tiempo posible con ella.

Y Tea comprendió que, efectivamente, ese hombre era más especial de lo que ella pudiera imaginar.

Continuará...

Más vale tarde que nunca, jijijijiji. ¡Cuánto tiempo! Ya extrañaba andar por aquí para dejarles un episodio más de mis fanfics. Aunque no sé si estaré tan seguido, pero de que continuaré hasta finalizar por lo menos estos tres fics pendientes. Este capítulo fue bastante difícil de lograr, me tomó mucho tiempo escribirlo para que Yami y Tea se conecten mutuamente sin revelar demasiado el pasado.

Cote Dark Dangerous Love: Sí, lo sé. Es bastante lo que llevo alejada del fandom, pero ni modo. Hay prioridades. Al menos terminaré estos tres fics y después ya veremos qué pasa. Mmmm, ya veremos qué sucederá con Joey y Mai, muajajaja. Yo también me cansaría corriendo dos cuadras, jajajaja. Sí, estaba muy exaltado Yami con Tea, pero él se siente mal emocionalmente. Toda la presión de su noviazgo, el trabajo y ahora con "Anzu" en persona, supongo que por eso enloquece con la pobre de Tea. Exacto, es toda una odisea lo que viven estos personajes; ambos se sienten atraídos el uno por el otro y no saben el motivo. Habrá muchas más sorpresas con esta historia. Ya la tengo planeada completamente, sólo me falta llenar espacios vacíos para continuar escribiendo. Espero verte por aquí cuando lleguen esas sorpresas ;)