Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.
Parte 3
"Encrucijada"
Capítulo 16 (54)
Después de pagar respectivamente sus cuentas, que sólo incluían cada una un café americano, Yami y Tea salieron de la cafetería uno tras el otro.
-¿En dónde tomarás el autobús?-cuestionó Yami.
Tea calló y no respondió de inmediato. Había olvidado por completo que no conocía lo suficiente la ciudad y no podía decirle a Yami la dirección exacta de su domicilio por seguridad. Por mucho que se viera amistoso, seguía siendo rival laboral de su marido.
Yami esperó la respuesta de Tea y notó su inquietud ante la interrogante, pero no dijo nada.
-Bueno…pues…
Tea pensó rápidamente. Giró los ojos en diferentes direcciones como buscando una solución. Después de haberse sentido cómoda con el hombre de cabellera tricolor, volvía a sentir que nerviosismo al estar junto a él. Yami sonrió divertido por la personalidad cambiante de la chica.
-¿Quieres que te lleve a la estación más cercana?
La pregunta sorprendió a Tea, pero pronto comprendió que Yami estaba siendo amable con ella, y debía aprovechar esa cualidad de su parte.
-De acuerdo. Pero le agradecería que sólo me dejara allí y yo me iré a mi casa desde allí.
Una vez fuera del alcance de Yami llamaría a su chofer para ir a recogerla antes de que Kaiba se diera cuenta.
-Como digas.-respondió Yami con una sonrisa cálida.
Devolviendo el gesto sonriente, Tea se encaminó, junto con Yami, a la estación más cercana que se encontraba más o menos a unas tres cuadras de allí.
Mientras caminaban., Yami no le quitaba la mirada de encima a Tea.
-Así que trabajarás junto a tu marido.
-Así es. No creo que haya problema con eso.
-No, pero me sorprende.
Tea arqueó una ceja en expresión confusa.
-Kaiba es un hombre celoso de lo suyo.
Las mejillas de Tea adquirieron un ligero color rojo al percatarse del cumplido de Yami. Le resultaba extraño, pero interesante, que Yami mostrara cierto interés en ella estando ambos con respectivas parejas. Aunque, suponía, sólo era un interés cordial y laboral.
-¿Cómo conoce eso?
-Digamos que es bastante rudo cuando piensa que alguien le puede quitar lo que le pertenece.-sonrió irónicamente-Y tal vez usted corre riesgo de que alguien la quiera arrebatar de Kaiba.
-Eso no sucederá.-respondió Tea con firmeza, pero sin eliminar la sonrisa de su rostro.
Debía admitirlo: estaba feliz con el hombre de cabellera tricolor.
-¿Cómo estás tan segura?
La pregunta de Yami sonó a reto, pero de una manera divertida y amena.
-Porque mi amor está cimentado sobre mi esposo.
Al continuar caminando por la acera, Tea no se dio cuenta de la reacción de Yami. La sonrisa se había esfumado de su rostro para formar una línea horizontal con la boca; sus facciones se endurecieron un poco por confirmar, con mucho desagrado, que Tea estaba realmente enamorada de Kaiba.
Seguía pensando en lo raro que le resultaba la idea de que Kaiba pudiera sentir amor por alguien que no fuera él mismo; si es que Kaiba podía amarse realmente a sí mismo.
Recorrieron algunas calles y avenidas cortas en silencio al tiempo que Tea enfocaba su atención en cada local o vivienda que se cruzaba a su paso. Le admiraba la limpieza y los letreros de anuncios en caracteres japoneses que le resultaban conocidos por haber estudiado un poco de dicho idioma anteriormente, aunque nunca lo perfeccionó ya que nunca imaginó que vería ese país con sus ojos.
Pronto localizó la parada de los autobuses a distancia y una parte de ella se sintió mal de tener que separarse de Yami. Se detuvo a ver la estación desde lejos, pensativa.
-¿Te sucede algo?
Yami supo que algo estaba pasando; porque la forma en que miraba los camiones le indicaban que no deseaba irse tan fácilmente.
-Siendo sincera, me gustaría poder hablar más sobre mi esposo contigo.-dijo Tea sin un dejo de duda en su voz.
Yami abrió los ojos con una expresión de sorpresa: ella sentía lo mismo que él. Sin embargo, Yami no quería hablar de Kaiba, sino de ella.
-Espero podamos seguir conversando tan animadamente como hoy.
La sonrisa de Tea cautivaba a Yami en gran manera.
-Será un gusto seguir platicando contigo.-respondió Yami igualmente-Pero la próxima vez sin espiar mi tienda.
La advertencia de Yami no sonó amenazante, sino más bien en juego.
-No lo haré de nuevo.
Yami deseaba preguntarle el motivo por el que ella lo espió en su tienda ese día, pero tuvo miedo de saber la respuesta. Tal vez sí la envió Kaiba, o fue ella por voluntad propia. Pero ¿Por qué lo haría ella? ¿qué interés podría tener ella en él si, de cualquier forma, Tea estaría al lado de su marido cuando trabajara y podría averiguar más fácilmente sobre él?
Muy probablemente, Yami estaba haciéndose demasiadas ilusiones.
Se encaminaron a la pequeña estación de camiones y cruzaron un parque que se localizaba al lado de la parada. En dicho lugar, se hallaban muchos juegos infantiles junto con algunos árboles que habían crecido enormemente al paso de los años.
La parada estaba justo en la esquina del parque, por lo que cual para llegar a ella era obligatorio cruzar por el parque. Caminaron, y Tea observó a Yami de reojo.
En su corazón seguí pensando que Yami tenía algo especial que la cautivaba, pero no sabía de qué forma ni qué sentimientos, con exactitud, provocaba en ella.
Al avanzar, unos sonidos atrajeron la atención de ambos y giraron en dirección contraria a la parada. Un grupo de niños jugaba en diversos juegos, unos en el columpio, otros en la resbaladilla y otros trepados en un árbol grande.
Las risas de los pequeños y sus corridas a toda velocidad dibujaron alegría en el semblante de Tea. Ella deseaba tener hijos con Kaiba, pero aún no habían hablado claramente de ese tema debido a que deseaban lograr otros propósitos en la empresa antes de agregar a sus vidas la responsabilidad de tener hijos.
Entre todos los niños había dos en particular que llamaron la atención de los dos adultos.
-¡Hiromi! Ven, sube. No tardes.
Un niño que trepaba con gran habilidad al árbol principal del lugar, le gritaba a una niña que se encontraba mucho más abajo que él y que, por más que intentaba, no lograba subir más allá de dos ramas.
-¡Ya voy, Kouta! Pero está muy alto. No creo poder.
Las quejas de la niña llegaron a los oídos, no sólo del niño que la acompañaba, sino de Yami y Tea. Inmediatamente, Yami sintió una nostalgia fuerte que invadió su corazón al recordar, con ternura, esa infancia que constantemente trataba de olvidar.
Observó a los niños y pude verse a sí mismo, jugando en aquel árbol del internado. En los tiempos en que el débil era él y Anzu era la fuerte.
-¡Yugi! ¡Apresúrate! Ya casi llegamos a la cima.
La voz de Anzu, como una niña, sonó en su cabeza. Nuevamente, la vio a su lado subiendo por las ramas de los árboles.
-¿Estás segura que no nos regañarán por esto?
-Si bajamos rápido, no habrá problema. No te quejes y sube.
-¡Anzu! No seas cruel.
Sintió un nudo en su garganta en pensar en que, tal vez, las cosas hubieran sido diferentes si el miedo no lo hubiera gobernado tanto en ese momento. Tal vez así la habría protegido más, protegerla de lo que sucedió después.
La niña, Hiromi, no resistió más y su cuerpo diminuto calló a la tierra ante la decepción del niño. Hiromi se soltó llorando con dolor por el golpe y Yami, espontáneamente, fue a su ayuda dejando atrás a Tea.
-¿Estás bien, pequeña?
-No puedo subir.-gimió la niña con lágrimas asomando a sus ojos.
-Le estoy enseñando a trepar, pero no aprende-respondió el niño bufando.
-Necesitan ser pacientes los dos.-dijo Yami con compasión.
Sin más, ayudó a Hiromi a ponerse de pie y la acercó al árbol.
-Mira, lo mejor es que lo hagas de esta forma para evitar caer de golpe contra el suelo.
Y así, Yami comenzó a explicarle brevemente al par de niños unas instrucciones sobre subirse a los árboles. Tea lo miraba a una distancia prudente y le complació saber que Yami tenía gusto por los niños. Sería un buen padre con su prometida algún día.
Repentinamente, Tea sintió algo raro en su corazón y en su mente. Ver a Yami con los niños frente al árbol le dio una sensación extraña, un sentimiento poderoso, pero confuso a la vez. Parpadeó varias veces y su corazón comenzó a latir con más velocidad que antes, emocionado.
La visión de Yami, a la sombra del árbol, hizo que unas voces de infantes sonaran en su interior; voces desconocidas para ella, pero al mismo tiempo familiares.
-¡Yugi, apresúrate! ¡Sube, no tardes más!
-Anzu, no puedo. Es demasiado alto para mí.
-No seas tonto. Es divertido.
Tea se llevó las manos a la cabeza al sentir un dolor intenso. Por unos instantes sintió que su cerebro explotaría junto con su corazón. Se tambaleó un poco, pero logró mantenerse en pie sin caer. Su cerebro y su corazón parecían que no procesaban correctamente. Las voces de esos niños sonaban claramente, como si estuvieran a su lado. Y, con cierto asombro, pudo ver sólo por unos segundos, las imágenes de esos dos niños.
Dos niños jugando a trepar un árbol. La niña iba subiendo, el niño no podía escalar muy bien. Un niño con una cabellera particularmente poco común en los infantes, y una niña de cabellos castaños.
No vio con buena definición los rostros de los niños, pero sí pudo percibir sus voces y supo que eran conocidos. Ya había escuchado antes esas voces, en algún lugar de su mente, de su memoria.
-Anzu, ayúdame.
-Yugi, tienes que aprender a valerte por ti mismo.
Tea miró a Yami todavía brindando su apoyo a los niños. ¿Por qué venían esas visiones a su mente al verlo así, junto al árbol?
-Yugi…-fueron las palabras que salieron de su boca automáticamente, sin decirlas con intención-…Anzu…
Como si hubiera escuchado sus palabras, Yami giró hacia ella y pudo percatarse de que algo pasaba. La cara de Tea estaba pálida y sus piernas temblaban, pudo notar que de su frente brillaba sudor. Aquello sorprendió a Yami y dejó a los peques solos para correr hacia Tea y tomarla por los hombros.
-¿Estás bien ¿Te pasa algo?
La preocupación de Yami volvió a Tea a la normalidad, pero aún continuaba confundida por las imágenes anteriormente vistas.
-Sí, estoy bien-respondió Tea sacudiendo un poco la cabeza para despejarse.
-¿Quieres que llame a un médico?
-No-su voz sonó firme y segura-. No quiero armar un escándalo con mi esposo.
Yami se inquietaba por el temor de que Tea estuviera enferma, pero ella tenía razón. Debían mantener en secreto esa reunión o Kaiba podría enloquecer contra ambos, especialmente con él que era su rival.
-Lo siento. Es mejor que te lleve al autobús antes de que vuelvas a sentirte mal.
-No sé qué me sucede. Es la primera vez que me siento mal en Japón.
Sosteniéndola por un hombro con su brazo, Yami llevó a Tea a la parada y se preparó para subir al camión más cercano.
-Gracias por todo.-dijo Tea agradecida.
-Igualmente, espero verte pronto.
Tea asintió y subió al autobús justo unos segundos antes de que tomara rumbo. Yami vio como el transporte público se alejaba con la mujer que tanto atraía su atención y despertaba los recuerdos de su infancia. Le agradaba confirmar que Tea era bastante agradable, mucho más que Seto, pero de todas formas no dejaba de cuestionar la idea de que ese físico tan similar a su amiga resultaba poco frecuente aún entre mujeres atractivas.
Tea también se encontraba dubitativa mientras se alejaba. Yami la perturbaba y además inquietaba. Él tenía algo especial y una parte de su alma quería averiguar de qué se trataba. Las imágenes y las voces que tuvo tampoco podían ser gran cosas: algo estaba desenterrándose y, por mucho que tuviera miedo, muy seguramente se trataba de su pasado perdido.
Y eso comenzaba a causarle temor y a la vez curiosidad.
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El chillido de la puerta al abrirse indicó la llegada de Yami a su tienda y, casi de inmediato, Serenity y Mai fueron sobre él con angustia reflejada en sus caras. Eran las 4: 15 PM cuando Yami llegó a su local de trabajo.
-¿Dónde has estado? ¿Qué pasó con esa mujer? ¿Te hizo algo?
Las preguntas de Serenity salían angustiosamente de sus labios y abrazó cariñosamente a su prometido y tocó su rostro con delicadeza. Yami la miró, pero no contestó a sus interrogantes.
-Yami, ¿te encuentras bien?-preguntó Mai haciendo que Yami levantara la cabeza hacia ella.
-Sí, lo estoy.-respondió Yami indiferente-Pero me siento cansado.
-¿Viste a esa mujer? Nos estaba espiando.-habló Serenity precipitadamente.
-Logré conversar con ella un poco.
-¿De qué hablaron?
Serenity se mostraba preocupada por su pareja. Por su mente no pasaba la idea de que Yami pudiera pretender algo con alguna mujer que no fuera ella.
-Tenía curiosidad sobre nosotros ya que sabe que conocí a Seto cuando éramos niños.
La idea de que Tea se interesara en él por Kaiba era lógica, pero aún no sabía con exactitud qué motivó a Tea para espiarlo. Ya tendría su oportunidad de saber más detalles; tampoco quería interrogarla completamente para poder seguir buscando excusas para continuar el contacto frecuente con ella.
-Así que era eso.
La expresión de Serenity se volvió dura y reflexiva. Por alguna razón, Tea le inspiraba desconfianza después de haberse hecho pasar por una clienta para ver la mercancía de la tienda de su hombre.
-Por lo que veo planea vigilar nuestros pasos para ayudar a Kaiba.
-Lo dudo mucho. Ella va a trabajar junto a Kaiba. Dudo que venga seguido a espiarnos.
-De cualquier manera, creo que tendré que vigilar con más detalles las calles por si vuelve aparecer.-agregó Mai y se encaminó a la dirección para localizar el teléfono de la policía.
La joven pareja se miró fijamente.
-Te tardaste mucho. Llamé a tu celular, pero no respondiste y me asusté.-dijo Serenity perturbada.
-No te alteres. Apagué el celular para hablar con Tea.
-¿En serio crees que no corremos riesgos si ella trabajará con su esposo?
-No, es inofensiva.
-¡Ja! Inofensiva.
Sereniry mostró una risa burlona y molesta. Vería a Tea más seguido y eso la irritaba. Pronto estarían los cuatro en la empresa y comenzarían los problemas reales.
Yami sólo la miró y se quedó pensando claramente las cosas. Mantendría oculto a Serenity todos los detalles de su plática con Tea para evitar problemas. Conocía el carácter explosivo de Serenity, en especial cuando alguien le caía mal como Kaiba y Tea. La idea de que él y Tea permanecerían en contacto mucho tiempo, el suficiente para lograr investigar más a fondo sobre la relación de Tea con el enorme parecido con Anzu, le causaba gozo mezclado con miedo a descubrir algo que no debiera.
Ya se había ganado el agrado de Tea; como empresario no tendría problemas al trabajar, pero sí debía ser precavido para conseguir su propósito y conocer más a la mujer misteriosa. El recuero de Anzu estaba vivo en su memoria y no descansaría hasta saber si Tea se relacionaba en algo con ella o simplemente eran dos mujeres parecidas sin relación alguna.
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Eran las 5:15 Pm cuando Tea Gardner volvió a su casa tras pedir ubicaciones a su chofer por celular. Al final, decidió no usar su propio coche, sino aprender a usar el transporte público; aunque pidió discreción al chofer para no levantar sospechas con su esposo.
Sabía que a las 8: 30 llegaría Kaiba, puntual como siempre, para llevarla a cenar, así que deseaba estar radiante para él como era ya su costumbre. Tenía suficiente tiempo, pero sus emociones estaban alteradas.
Mientras se bañaba no dejaba de preguntarse si todo lo que vivió el día de hoy era real o no. Yami le provocaba cosas que otro hombre no; sentimientos relacionados con nostalgia, cariño, confianza, gratitud, incluso podría decir que amistad. Pero eso era imposible; jamás sería amiga del enemigo de su esposo.
Se arregló con un hermoso vestido negro, un peinado bonito que le hacía lucir más fina la cara y un maquillaje discreto: exactamente lo que le gustaba a su compañero de vida.
No obstante, al tiempo que realizaba estas acciones, su mente estaba en otro lugar. Le perturbaban esas imágenes que pudo vislumbrar: dos niños jugando en un árbol gigante. La niña era fuerte y autosuficiente, mientras el niño que era débil y algo torpe, pero con un buen corazón.
La pregunta era ¿Quiénes eran esos niños? No eran del orfanato donde estuvo de pequeña. Sus voces y sus nombres le parecían conocidos: Yugi y Anzu.
Nuevamente el nombre "Anzu" sonaba familiar para ella. Algo la estaba llevando a ese nombre. De la misma forma que "Yugi" le traía una sensación de alegría que no había conocido en años, ni siquiera cuando se casó con Kaiba.
¿Por qué? ¿Qué significado tenían esos nombres? Estaba convencida, aunque con temor, de que estaba relacionado a su pasado olvidado.
Tal vez ella había conocido a alguien con esos nombres, o tuvo familiares con esas identidades. Tembló un poco al pensar que Yami pudiera tener algo que ver con ella en su vida anterior.
Sea como sea, estaría cerca de Yami y, por lo que veía, él sentía agrado con ella así que podría estar cerca de él para seguir averiguando más cosas.
Pronto reflexionó que podría lastimar a Kaiba y sacudió su cabeza atemorizada por eso. Lo que menos quería causar un daño emocional a Kaiba, pero su curiosidad la estaba matando por dentro.
Con el corazón inquieto, esperó a que llegara su marido. El claxon de un coche sonó afuera y supo que se trataba de él. Corrió a su encuentro y salió de la casa para encontrarse con la limusina de esposo estacionada en la calle y a Kaiba adentro. Lo saludó desde afuera mientras caminaba y subió al auto, saludando con gusto a su pareja.
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El restaurante era lujoso y brillaba en aseo. Tea giraba la cabeza de un lado a otro observando el lugar y notando las diferencias que tenía con los restaurantes del país donde siempre había vivido cuando niña.
Kaiba la miró y, como si tuviera un sexto sentido, notó que el comportamiento de su mujer era distinto a otros días.
-¿Te pasó algo hoy?
La pregunta sacó a Tea de sus pensamientos.
-¿Qué?-preguntó confundida.
-Pareces preocupada. Se ve rara la cara.
-Ah-respondió sonriente-No, estoy bien. Gracias, querido.
La boca de Kaiba formó una ligera sonrisa muy típica de él.
-¿Qué hiciste hoy?
Tea lo miró con un poco de nervios, pero ocultó rápidamente sus emociones.
-Estuve paseando por la ciudad. Tengo mucha curiosidad por conocer Japón.
-¿Quieres que yo te acompañe mañana a un recorrido antes de que inicie el trabajo en las empresas?
-Claro, sería fantástico.
Tea se mostró sonriente. Su alegría conmovía mucho a Kaiba; en ocasiones pensaba que ella lo animaba a ver la vida con una visión positiva. En especial desde la muerte de Mokuba.
Interiormente, Tea era consciente de que lo más saludable era que Kaiba no supiera de su plática con Yami. Porque pronto tendría la oportunidad de descubrir si Yami tenía algo que ver con ella.
No podía dejar de pensar que, tal vez en un tiempo muy cercano, sabría qué vida tuvo antes de ser Tea Gardner.
Eso la emocionaba y la asustaba. Sin embargo, debía ser honesta: ver a Yami la hacía pensar que, por mucho que hubiera riesgos, no era una simple casualidad que los nombres de "Yugi" y "Anzu" sonaran tanto en su corazón.
Continuará...
Admito que yo también me olvidé de Serenity al escribir esto, jajajaja. Bueno, lo importante era que se viera cómo Tea comienza a recordar un poco del pasado. Fue algo difícil acomodar esta escena para que quedara en la historia y Tea pudiera verse de niña con Yami, pero espero se vea bien al fic.
