Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 3

"Encrucijada"

Capítulo 20 (58)

El sol salió a la mañana siguiente y su luz potente se filtró en la habitación de Yami. Al sentir los rayos sobre sus ojos se despertó y estiró su cuerpo para así erguirse y sentarse en su cama.

Se llevó las manos a la cabeza, suspirando, y volvió a repasar los sucesos de la noche anterior.

Tea tenía el corazón que le regaló a Anzu como confesión de amor. Nadie lo puede tener más que Anzu, ya que ninguna persona del internado había visto el colgante más que ellos dos.

De pronto recordó algo…cuando estaba haciendo el corazón Kaiba estaba cerca de él viendo que algo estaba tallando.

-Es un regalo que planeo dar a alguien especial.

-¿Es para Anzu?

-¿Por…por…por qué…?

-Es la única persona con la te llevas bien en la escuela. ¿Cuándo le darás ese corazón?

-Dentro de poco. Sólo me faltan unos detalles pequeños y en cuanto lo termine se lo entregaré.

-Claro, Kaiba estaba conmigo cuando hice el corazón y sabía que era para Anzu-dijo Yami de forma analítica y reflexiva.

¿Y si Kaiba le dio ese corazón a Tea para engañarlo porque sabía que él la podría relacionar con Anzu? Era poco probable, descartó pronto esa idea. Era absurdo que Kaiba quisiera confundirlo con Anzu ya que Seto jamás se hubiera casado con Anzu para empezar y realmente nunca vio el corazón ya terminado.

Tenía que aceptar la verdad; Anzu y Tea debían ser la misma persona, pero ¿Por qué ella se casaría con Kaiba si lo odiaba de niña?

Las palabras de Tea sonaron tan vivas y fuertes como la noche anterior.

-No lo sé. No recuerdo nada de mi pasado.

-¿Amnesia?-preguntó Yami para si-Ahora que lo pienso siempre se ha portado como si no me conociera pero a la vez parece familiar su actitud.

Se levantó totalmente de su cama y se dirigió al cajón donde guardaba su colgante. Lo sacó y lo miró fijamente.

Claramente se veía el tallado de alguien que sabe manualidades pero que tampoco tenía demasiada experiencia; justo como un niño. A él siempre le gustaron las manualidades desde pequeño y por eso le dio ese regalo a Anzu en señal de amor. Miró las palabras "Gi Zu" de su colgante.

-El tallado es exactamente igual al del corazón de Tea-dijo Yami recordando con detalle el colgante de la chica.

Si era verdad que no recordaba nada, tal vez si podía ser amnesia. Sin más, se encaminó hacia su teléfono sin fijarse en la hora y marcó un número que ya se sabía de memoria.

-¿Bueno?-la voz femenina sonó un poco adormilada.

-Mai, lamento marcarte tan temprano, pero necesito tu ayuda urgente-Yami sonaba apresurado e intrigado.

-¿Qué pasó, Yami?

-¿Podrías contactarme con tu amigo Valon?

-¿Con Valon? ¿El que trabaja en investigación? ¿Para qué lo buscas?

-Necesito que investigue a una persona-fue la respuesta tajante y firme de Yami para con su amiga.

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Kaiba se despertó primero que su esposa y la vio profundamente dormida. No quiso despertarla, solo la contempló con amor mientras ella descansaba de todo su estrés anterior. Sonrió con la escena de Tea durmiendo.

-Te quiero mucho-dijo Kaiba con voz casi inaudible.

Se levantó de la cama y salió de la habitación para dirigirse al baño. Se lavó la cara esperando quitarse el olor al alcohol y sudor. Detestaba ese tipo de fiestas en las que las personas sólo van por interés de buscar trabajo, no para divertirse. Sabía que Sigfried usaba de pretexto su cumpleaños para buscar nuevos empleados y gente que deseara unirse a su empresa.

Tal vez hubiera sido más agradable si Tea hubiera permanecido a su lado acompañándolo.

Nuevamente, un dolor punzante en el estómago volvió a apoderarse de Kaiba; se llevó la mano al vientre lleno de dolor y se tumbó en el suelo del baño. De su boca salieron gruñidos y quejidos mientras recargaba su espalda en la pared del baño sin dejar de sobarse el vientre.

-No entiendo porque me duele tanto. Jamás me había dolido de esa manera.

El dolor fue tan intenso que se tumbó en el suelo sintiendo cómo su cuerpo se retorcía. Con mucha dificultad, logró levantarse y salir del baño tambaleándose para buscar el teléfono del mayordomo, pero justo cuando estaba caminando por el pasillo principal el dolor disminuyó considerablemente. Recargando su cuerpo en la pared del pasillo, logró sostener de pie mientras esperaba a que la dolencia bajara aún más.

-Creo que tendré que ir con un médico. No es normal esto.

Su respiración estaba agitada por la molestia, pero poco a poco se fue recobrando.

Por otro lado, Tea despertó en su habitación sin haber notado nada de lo que pasaba con Kaiba. Estiró su cuerpo en la cama y se percató de la ausencia de su marido.

-Seto…-llamó girándose en la cama.

Al ver que su pareja no estaba contempló el techo mientras recordaba todo lo vivido anteriormente. En especial, recordaba el beso más bonito que había vivido en mucho tiempo.

-"¿Qué haré? Estoy enamorada de Yami Yugi"-se preguntó a sí misma en su mente y giró hacia el lado donde dormía Kaiba-"Y soy una mujer casada".

Se sentía decepcionada de ella misma, pero su corazón le decía que descubrir quien era realmente era lo mejor aunque el camino resultara doloroso.

Aún no podía imaginar que tan doloroso sería descubrir el pasado oculto.

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El teléfono de su casa sonó ruidosamente y cuando lo descolgó se sintió apesadumbrado.

-Hola Yami. ¿Te parece que nos veamos hoy?

La voz de Serenity sonaba alegre, pero en su fuero interno sentía que se le estaba yendo el mundo de cabeza.

-Hola Serenity. Hoy me gustaría descansar un poco. Tengo que arreglar unos asuntos para mañana con Sigfried.

-Está bien, entonces ¿nos podemos ver en la noche?

Yami entendió lo que quería. Se mordió los labios del coraje que sentía contra él mismo. Se había enamorado de una mujer casado cuando él tenía una novia con la que pronto se casaría; pronto tendría que buscar una solución a este nuevo conflicto.

-Serenity, la verdad estaré ocupado hasta tarde así que creo que hoy no es día para eso.

La sequedad con que Yami actuaba, su frialdad y su indiferencia, algo que jamás mostró con su novia, le hizo ver a Serenity que estaba perdiendo a su prometido.

Del otro lado, apretó el auricular con todas sus fuerzas al tiempo que la sangre le hervía en las venas.

-De acuerdo, amor. Entonces nos veremos en Shroeder Corp el lunes.

-Claro, ahí nos veremos.

Los dos se despidieron de una forma plana y seca que jamás los había caracterizado durante su noviazgo. Las lagrimas empaparon el rostro de Serenity y su alma también se quebró con ella.

Yami lanzó un suspiro que revelaba la tristeza que guardaba en su pecho. Estaba decepcionado de él mismo.

-Perdóname Serenity. No creo poder casarme contigo ahora.

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Tea se vistió con ropa casual para salir cualquier día del año y se encaminó a la salida de su casa.

-¿A dónde vas, Tea?-preguntó Kaiba sorprendido.

-Quiero ir a pasear un rato por la ciudad-respondió con una sonrisa honesta.

-¿Quieres que mande a traer la limusina para que no andes a pie?

A Tea le sorprendió que Kaiba no se ofreciera a ir con ella, pero resultaba mejor para ella dado que quería estar sola.

-No, gracias, Seto. Quiero caminar un poco por la ciudad sin mayordomos y choferes.

-Aquí te espero entonces. Cuídate.

Le pareció curiosa la actitud de Kaiba, un poco indiferente con ella, pero decidió no prestar atención a ese detalle y salió de su hogar sin agregar más.

Kaiba esperó a que ella cerrara la puerta para marcar el número del chofer que conducía su limusina.

-Necesito que vengas discretamente. Tenemos que ir con el doctor.

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Estaba tan ensimismada recorriendo las calles que no se dio cuenta del paso del tiempo. Ya llevaba dos horas fuera de casa y no le importaba tardarse más tiempo.

No podía regresar a casa tan fácilmente. Le costaba mucho pensar en estar con Kaiba después de lo que pasó la noche anterior. Porque no fue sólo un beso que podía considerar aventura, sino que estaba enamorada de Yami y no tenía dudas al respecto.

Tampoco dudaba de que Yami tenía algo que ver con su pasado perdido y el corazón tallado en madera.

Si se descubría todo eso probablemente Kaiba la dejaría. No sabía si eso le daba gusto o tristeza. Gusto por encontrar su pasado y a otra persona a quien amar, o tristeza por perder a la persona que siempre la amó con toda su alma.

Caminando por las avenidas conocidas y desconocidas llegó a un lugar que le era familiar: la florería donde compró el Lilium unas semanas atrás.

Se detuvo a mirar las flores y la nostalgia la invadió. Allí fue de sus primeros encuentros con Yami, desde entonces ya sentía algo conocido y familiar por él. De pronto pensó en la posibilidad de ser pareja de Yami; jamás había imaginado algo así.

Si Yami y ella fueran pareja al final de todo cuando se descubriera que ellos tenían que ver. Pero desechó la idea, porque realmente aún no estaba segura de si Yami Yugi era el mismo Yugi de su pasado; había que confirmas muchas cosas aún.

-Tea...

Su cuerpo se petrificó cuando reconoció la voz masculina que se dirigía a ella. Alzó la mirada y se irguió para ver con mayor claridad al hombre que ahora la tenía cautivada.

Los ojos amatistas de Yami estaban examinando cada movimiento que daba. Parecía como si el destino quisiera que se juntaran de una u otra forma.

-Que curioso que llegaste a ese lugar-dijo Tea.

-Lo mismo me llamó la atención de ti.

Un silencio pesado cayó sobre ellos, ninguno se miraba a los ojos por la vergüenza de lo que sucedió la noche pasada.

Finalmente Yami rompió el silencio.

-Lamento mi reacción de ayer.

Tea se sorprendió. ¿A cuál se refería? ¿A su reacción con el colgante o a lo del beso?

-No te preocupes-respondió Tea tímidamente.

-Sé que suena raro que pregunte, pero necesito que me digas sobre el colgante.

Tea supo entonces que él quería averiguar también la verdad sobre ambos.

-Como te dije ayer. No lo sé-respondió secamente.

-¿Cómo es posible que no sepas quien te dio algo así?-preguntó Yami incrédulo.

-Es la verdad-dijo Tea con firmeza-No tengo idea quien me lo dio. Sólo sé que lo tengo desde niña.

-"¿Desde niña?"-preguntó Yami en su mente.

-Si no es mucha molestia, me gustaría saber qué tan niña.

-Lo siento, pero me siento incómoda con todo esto.

Tea quería evitar el tema a toda costa. Aún no sabía qué pasaría cuando se revelara la verdad y sobre todo, que ese hombre conquistó su corazón.

-Tea, necesito que me cuentes todo.

Yami tomó del brazo a Tea, ella se mantuvo con la cabeza gacha para no mirarlo a los ojos.

-No puedo. Quiero proteger a mi esposo.

-A estas alturas ya estamos involucrados el uno con el otro, Tea.

Ella entendió a lo que se refería y, por fin, alzó la mirada hacía él.

-Tengo miedo de averiguar lo que sucedió hace años.

Yami quedó anonadado con las palabras de Tea, pero tenía que admitir que él también tenía miedo por lo que vendría pronto.

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-¿Amnesia?

Tea asintió con tristeza. Ella y Yami estaban sentados en una banca en el parque más cercano.

-No recuerdo nada de mi vida antes de los siete años. Perdí por completo la memoria.

-¿No sabes nada de lo que pasó contigo antes?

Tea negó con la cabeza.

-Sólo sé que desperté en un hospital cuando tenía siete años.

-Perdón que te pregunte, pero ¿Cuándo fue eso? ¿sabes porque estabas en el hospital?

Yami estaba muy interesado en la historia de la que probablemente era su amiga de la infancia. Si bien había mandado a investigar el asunto con profesionales, para él era importante saber la versión de Tea de la propia boca de ella.

Tea se encogió de hombros un poco incomoda por la situación, pero decidió continuar hablando si eso podía ayudar en algo.

-Me dijeron que me sacaron de los escombros durante la guerra que hubo hace 18 años. No tenía identificación así que no supieron como me llamo.

-¿La guerra de hace 18 años?

Yami abrió la boca con sorpresa. La edad de Tea coincidía con la de Anzu durante esa guerra.

-Tea, ¿tú quieres saber sobe tu pasado?

La pregunta dejó sin palabras a Tea, porque la realidad era que sí deseaba saber todo pero a la vez tenía mucho miedo.

Ninguno de los dos notó en ese momento que mientras platicaban Serenity estaba caminando por el parque cuando reconoció en las bancas del parque la cabellera reconocible de su novio. Se detuvo y miró cuidadosamente.

-¿Yami? ¿Es él?

Se acercó con cuidado y no tardo en reconocer a la mujer que estaba a su lado. Quedó pasmada cuando distinguió, por segunda vez, la silueta de Tea acompañando a su prometido.

-Siendo honesta, me gustaría saber qué pasó antes de perder la memoria. Sobre mis familia y amigos, pero tengo miedo de que pueda destruir mi matrimonio con Seto.

Al oír el nombre de Kaiba, Yami sintió que el enojo recorría su sangre.

-¿Amas a Seto Kaiba?

Nuevamente Tea no supo qué responder. Por primera vez no supo qué responder ante la interrogación de si amaba a Kaiba. Volteó a ver a Yami.

-Dime ¿tú amas a Serenity?

Esta vez Yami se quedó callado con la contra pregunta de Tea. También era la primera vez que no podía responder a eso con rapidez.

Meditó su respuesta antes de abrir la boca para articular palabra.

-Ahora mi corazón está con otra persona.

La forma de responder de Yami le provocó un escalofrió a Tea, pero fue un golpe muy duro para la bella Serenity que se había acercado a hurtadillas para escuchar la conversación. Se llevó la mano a la boca para ahogar el grito que quería lanzar al aire y, nuevamente, salió huyendo a toda velocidad.

-No puedo engañar a nadie diciendo que no amé a Serenity-dijo Yami con sinceridad-, pero en este momento estoy enamorado de alguien más que siempre ha estado en mi corazón.

-¿Siempre ha estado en tu corazón?-preguntó Tea aunque no con la intención de que fuera respondida su interrogante.

Yami miró a los ojos a Tea.

-Espero que pronto pueda presentarte a la persona que amo.

El corazón de Tea dio un vuelco, porque su instinto le decía que se estaba refiriendo a cuando ella recupera la memoria.

-Respóndeme algo, Yami-preguntó Tea frunciendo el ceño-¿Por qué le pusiste Anzu a la juguetería?

Yami sonrió con orgullo.

-La mujer que siempre he amado se llama así y le puse su nombre en su honor.

Tea sonrió con gusto. Había una cierta complicidad en las palabras de ambos, porque de una u otra forma estaban casi seguros de la identidad del otro.

-Creo que ya debo irme-dijo Tea levantándose de la banca del parque.

-Mañana nos veremos en Shroeder Corp-dijo Yami con gusto.

-Claro.

Los dos se despidieron dándose la mano y ella se alejó por el mismo camino de donde venía anteriormente. Yami la siguió con la mirada y unas lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos amatistas.

-Anzu…eres tú…estás viva.

La voz de Yami estaba quebrada por el llanto sumado a la felicidad que inundaba su alma. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan feliz como en aquel instante. Al fin pudo encontrar a su amada Anzu.

-Me da mucho gusto saber que estas viva y que creciste sana.

Se secó la cara con su mano y continúo mirando el camino por donde Tea se había ido.

Había encontrado a la mujer que amaba desde niño.

CONTINUARÁ...