Disclaimer: los personajes le pertenecen al mangaka Kazuki Takahashi. Sólo los uso para escribir mis ideas.

Parte 3

"Encrucijada"

Capítulo 25 (63)

Yami miraba el techo de su habitación meditando sobre los acontecimientos recientes.

Siempre pensó en hacer progresar la Juguetería "Anzu" en nombre de su querida amiga fallecida; ahora que sabía que estaba viva un nuevo sentido adquiría en su vida.

Pensaba en todas las cosas que quería hacer con ella; todo lo que deseaba vivir y experimentar con Anzu.

Pronto reflexionó que quizá seguía viviendo sueños en su mente que jamás se cumplirían. Primero tenía que hacer que Anzu recordara el pasado y no sabía qué sucedería si ella lograba recuperar su memoria perdida. Aunque durante el beso pudo sentir que ella le correspondía, no podía estar realmente seguro si no lo escuchaba directamente de ella.

Además, probablemente Kaiba les daría muchas dificultades para impedir que se quedaran juntos; a menos que Seto la odiara al descubrir que ella era la niña a que detestaba de pequeño y entonces la dejara ir con libertad.

Si era honesto consigo mismo, se había enamorado de Tea y de Anzu. Ya que Tea lo conquistó incluso sin saber con certeza total que se trataba de Anzu.

Con estas ideas, planes y proyectos en mente, Yami se fue durmiendo poco a poco.

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Agotada por tanto caminar y llorar al mismo, Tea logró llegar a la Juguetería "Anzu" aproximadamente cuando ya eran las 3:00 de la mañana. El recorrido desde su casa hasta la tienda fue más largo de lo usual debido a que esta vez caminó en vez de ir en limusina. No quería recibir nada de Kaiba.

Una vez llegó a la tienda supo que tendría que esperar hasta la mañana siguiente para ver al dueño. Tenía que verlo, debía hablar con él a como diera lugar.

Miró detenidamente la puerta del local, podía ver algunos de los productos en venta desde la parte de afuera y sonrió al saber de los logros de Yami en su ausencia.

Retrocedió para poder ver el nombre de la tienda con mayor claridad. La palabra "Anzu" resaltaba en colores más brillantes que la palabra "juguetería". Pudo notar que la An estaba en color azul, el mismo de sus ojos, y Zu estaba en color café como el de su cabello.

Sonrió con ternura el detalle al tiempo que las lágrimas volvían a amenazar con humedecer su rostro. En esta ocasión era por felicidad.

-Yugi…-dijo con una gran calidez invadiendo su corazón nuevamente.

Se acercó a la tienda, conmovida por el amor de Yugi, y se tumbó en el suelo, cual si de una vagabunda se tratara, para dormir hasta el amanecer allí.

Prefería dormir en la calle, pero con la esperanza de ver a su querido amigo y primer amor, que estar en la casa con Kaiba, atrapada en el tormento de las ironías de la vida.

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-¡Ey! ¡Levántate! ¡Despierta de una vez!

Conforme fue recuperando la consciencia después de haber dormido toda la noche en la puerta de la tienda, Tea reconoció la figura de Mai que la zarandeaba del hombro.

-¡Eres tú!-exclamó Tea con sorpresa.

Si bien no entendía aún la relación de Yami con Mai, sí sabía que ella trabajaba en la empresa de Yami.

-¿Qué estás haciendo aquí? ¿No te fue suficiente acabar con el compromiso de Yami y Tea y provocar que Yami fuera despedido?

Mai estaba enfurecida con Tea; era evidente que no sabía la realidad de la relación de Tea con Yami. La aludida se levantó del suelo, con un poco de dificultad ya que su cuerpo quedó entumecido al dormir en el frío de la noche, y cuando se hubo levantado miró a Mai con firmeza.

-Busco a Yami Yugi.

-Vaya vaya, tenía razón Serenity. Eres muy descarada-afirmó Mai.

-Necesito verlo ahora.

-¿Para qué? ¿Para terminar de hundir su vida más de lo que ya está?

-Por favor, necesito hablar con él urgente-suplicó Tea.

-No necesitas andar con un hombre comprometido cuando tú tienes esposo además.

Tea se sintió juzgada, pero entendió que para Mai era normal actuar así al no saber quién era ella realmente.

Justo en esos momentos Yami cruzó la calle camino a su negocio cuando vio a dos mujeres frente a la tienda.

-¿Qué pasó?

Se acercó con curiosidad y grande fue su sorpresa al ver que se trataba de Tea discutiendo con Mai.

-¡Anzu!-dijo para sí.

-Vete de aquí y no vuelvas más-exclamó Mai con una actitud déspota.

-No me iré hasta ver a Yami.

-¡Eres una infeliz!

-¡Cálmense las dos!

La voz masculina hizo que ambas chicas voltearan a ver al chico de cabellera tricolor. El corazón de Tea palpitó con más fuerza cuando se encontró con Yami.

-Yami…-llamó Mai.

El aludido miró a Tea primero. Por las ropas que usaba imaginó que había salido de su casa durante la noche sin nada más que lo traía puesto. ¿Una pelea con Kaiba?

-Mai, por favor encárgate de la juguetería.

-Yami ¿estás seguro?

Mai frunció el ceño hacia su amigo, en su voz se delataba que estaba preocupada por él.

-Sé que estás sola ahora en la tienda, pero necesito que me apoyes como siempre lo has hecho, amiga.

Yami sonrió con calidez en un intento por calmar a la rubia. Era sincero su agradecimiento por la amistad que tenía con Mai desde hace varios años.

-Está bien. Me haré cargo-dijo Mai con aceptación.

Yami le hizo un gesto afirmativo con la cabeza en señal de agradecimiento, tomó a Tea del brazo y se alejaron del lugar dejando a Mai sorprendida.

-Me pregunto qué planea Yami. Rompió su relación con Serenity y ahora está con la mujer de Kaiba.

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El parque estaba casi vacío lo que permitía una cierta privacidad para Yami y Tea que estaban de pie mirándose mutuamente sin decir palabra alguna.

-¿Por qué saliste de tu casa?-preguntó Yami.

No quería hacer ninguna suposición así que prefirió preguntar.

-Ah…pues…es que…

Tea no supo qué decir ni cómo comenzar. ¿cómo podía explicarle a Yami su identidad? El miedo se apoderó de su ser dejándola muda. Bajó la mirada hacia el suelo y Yami sólo la contempló sabiendo que, definitivamente, algo había cambiado en ella.

-Puedes contarme con confianza, Tea.

Tea…así la llamaba él. Así la conocía desde hace algún tiempo, pero ella era más que Tea…era Anzu.

Con un poco más de seguridad en ella misma, Tea giró hacia él y lo miró de frente.

-Quería decirte…que te recuerdo.

Los ojos amatistas de Yami se abrieron de par en par. ¿Acaso había recuperado la memoria?

-Tea…¿qué me quieres decir con esto?

-Que yo…soy Anzu-dijo con un nudo en la garganta.

Las manos de Yami comenzaron a temblar al punto que tuvo que agarrarse de las manos para calmarse.

-Tea…tú…eres…

-Yugi…

Al escuchar su nombre de la infancia de la boca de Tea, Yami no tuvo ninguna duda; había recuperado la memoria.

Los ojos de Tea comenzaron a humedecerse poco a poco hasta que unas lágrimas se derramaron.

-¿Recuerdas que prometimos ver Japón juntos?

El corazón de Yami latió estrepitosamente; su deseo infantil de ver Japón acompañado de Anzu. Nadie sabía eso más que ellos dos.

-También quedamos de buscarnos de nuevo cuando la guerra terminara.

Los labios de Tea dibujaron una sonrisa al tiempo que sus lágrimas brillaban con la luz del sol.

Siempre estuvo seguro, pero ahora ella misma confirmó lo que él ya sabía. Quedó petrificado al escuchar las palabras de Tea, por lo que tardó algunos segundos en reaccionar.

De pronto, Yami se abalanzó sobre Tea y la tomó entre sus brazos. Tea se sorprendió por el abrazo, no obstante sintió las lágrimas de Yami cayendo sobre su hombro. Ella le devolvió el abrazo con la misma fuerza. Era un abrazo con mezcla de fraternidad y amor apasionado; el abrazo de dos niños que se encontraban después de años de no saber nada uno del otro y el abrazo de dos adultos enamorados que sabían lo que sentían sus corazones.

-No sabes cuanto me alegra volver a verte. No tienes una idea.

La voz de Yami sonaba ahogada por el sollozo, apretó mucho más su abrazo con Tea; o más bien, con Anzu.

-Yugi…creí que no te volvería a ver-dijo Anzu llorando igualmente mientras lo apretujaba más-. Ese día, cuando nos separamos en la agrupación…

Yami le dio un beso en el cuello a Tea haciendo que ella se estremeciera al contacto. Yami comenzó a besar a Tea en todo el rostro, dándole ósculos suaves, delicados y tiernos; primero en el cuello, luego en la mandíbula, después pasó a la mejilla, al pómulo, a la frente, a la nariz, al otro pómulo, a la otra mejilla y, finalmente la besó en los labios.

Tea le correspondió con la misma pasión con que la que él la besaba. Sus cuerpos se mantenían apretujados por ese abrazo apasionado al mismo tiempo que sus bocas permanecían unidas.

Cuando terminó de besarlo, Tea recargó su cabeza en el pecho de Yami pudiendo así sentir el corazón de él latiendo con fuerza, cerró los ojos mientras el calor la invadía. Yami, por su parte, recargó su cabeza en la de Tea y le acarició la espalda con los dedos.

-Todos estos años creí que habías muerto.

-Perdóname por haberte olvidado.

-No fue tu culpa.

Tea se separó de él para mirarlo directamente a los ojos; los mismos ojos amatistas que miraba a la luz de la luna cuando era niña, ahora los miraba a la luz del sol.

-A pesar de todo nunca te olvidé-dijo Tea cual mujer enamorada-. En cuanto escuché tu nombre y te vi comencé a recordar todo poco a poco.

-Yo noté que eras tú desde que te vi. No podía equivocarte, pero cuando nos vimos en la fiesta me quedó claro.

Tea reaccionó con sorpresa; había olvidado la fiesta y lo sucedido esa noche.

El corazón tallado que Yami le regaló cuando eran niños.

Sin pensarlo mucho, se metió la mano entre sus ropas y sacó el medio corazón de madera.

Yami lo observó estupefacto.

-Siempre lo tuve conmigo. Lo oculté en mi calceta y por eso supe que era algo valioso que me fue dado por alguien especial.

La dulzura en la voz de Tea delató lo relajada y feliz que estaba de haber recordado ese regalo tan único en el mundo.

Con la misma dulzura combinada con amor, Yami agarró la mano de Tea que llevaba el corazón en señal de que sentía lo mismo.

-Yo también tengo el otro pedazo.

-¿Me lo muestras?

-Claro-le guiñó el ojo-. Hay tantas cosas que deseo conversar contigo. No pienso dejarte ir hoy.

-¿Y tu trabajo?-Tea lo preguntó con verdadera intriga.

-Mai se encargará de todo. No creas que estuve esperando tantos años para estar contigo de nuevo y que ahora te vayas así nada más.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de Tea.

-Yo también quiero charlar contigo.

-Entonces cuéntame todo y yo platico contigo-le guiñó el ojo nuevamente a su amada.

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El celular sonaba repetidas veces sin obtener una respuesta. Nadie parecía interesado en contestar la llamada. Kaiba estaba acostado en su cama sin moverse, ya había logrado calmar su respiración.

Al darse cuenta que el teléfono llevaba ya 6 llamadas perdidas, estiró el brazo para agarra el teléfono y responder.

-Bueno…

Su voz sonaba cansada, apagada, como si se le hubiera ido la vida.

-¡Seto Kaiba! ¿En donde estás? ¡Te estoy esperando para que inicies las ideas para el nuevo proyecto y ni tú ni tu mujer vienen!

-Señor Sigfried, creo que ya no podré trabajar con usted.

La respuesta dejó helado a Sigfried del otro lado del teléfono. Kaiba sonaba convencido y seguro.

-¿¡Qué estás diciendo!? ¡No puedes dejarme con el proyecto a medias!

-Consígase otra persona para la fusión con su empresa.

-¿Qué dices? ¿Cómo te…?

Pero Sigfried no terminó la frase porque Kaiba cortó la llamada y bloqueó el número. Volvió a dejar su celular en la mesa de noche y continuo acostado descansando.

Sentía un vacío y una tristeza profunda. Lo de Tea le había provocado un shock combinado con un dolor profundo.

Sin embargo, lo de Tea no era lo único que le causaba un mal. Volvió a sentir otro dolor en el estómago punzando su cuerpo por dentro. Se retorció entre las sábanas; esta vez no pudo evitar gritar de dolor y cuando creyó que ya estaba disminuyendo la molestia, vomitó un poco de sangre que cayó en el blanco de las sábanas.

Su respiración se hizo agitada y el mismo movimiento de sus pulmones lo cansaba.

-Creo que tendré que regresar al país donde crecí a fin de cuentas. No puedo quedarme en Japón más tiempo.

Logró erguirse con la intención de poco a poco caminar hacia el baño para realizar el aseo de la cama cuando vislumbró una foto de él con Tea abrazados.

-Tea…Anzu…o como quieras llamarte…espero pueda verte pronto.

CONTINUARÁ...

Marce15: Gracias por apoyar la página y mis fanfics. Jijijjijiji tu deseo se hizo realidad ;) Yugi y Anzu al fin juntos como en la infancia.