ÚLTIMOS CAPÍTULOS

Parte 3

"Encrucijada"

Capítulo 27 (65)

-¡Tiene que ser una broma lo que me estás diciendo!

La voz de Ishizu delató, por el auricular del teléfono, que la noticia la había echo retroceder hasta casi caerse al piso.

-Ojalá fuera una broma de mal gusto-dijo Kaiba del otro lado de la llamada telefónica.

-Debes hablar con Tea. Ella tiene que saber lo que te está sucediendo.

Ishizu sonó preocupada, lo que provocó que Kaiba se sintiera ligeramente aliviado; al menos había una persona en el mundo que se preocupaba por él.

-No puedo decirle nada ahora. Si ya recuperó sus recuerdos lo más probable es que no quiera saber nada de mí.

Hubo tristeza en la voz de Kaiba. Aún no podía creer que se hubiera casado con la niña que odiaba cuando era un niño, pero tampoco podía cambiar sus sentimientos por la mujer que formaba parte de su vida.

-Escucha, por mucho que ustedes se hayan llevado mal cuando eran niños, lo que han vivido hasta ahora como pareja es lo más importante.

Kaiba le contó a Ishizu todo lo sucedido. En aquel momento necesitaba una persona de confianza para charlar y ¿Quién era mejor que Ishizu, su antigua amante y una amiga muy valiosa para él?

-Dudo que para ella importe todo eso. Lo más seguro es que esté con Yami justo ahora.

La mano de Kaiba se cerró en un puño conteniendo toda su ira.

-¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?

-Yami estaba enamorado de Tea durante el internado. Estoy casi seguro que ella también lo apreciaba de alguna forma. Además estaban siempre juntos.

En esta ocasión el puño de Kaiba golpeó la mesa de la cocina ya sin poder controlar su furia.

-Seto, tienes que encontrarla y hablar con ella. Tea tiene que saber que estás enfermo.

-¿Y si se queda conmigo por lástima?

Un silencio cayó debido a la sorpresa del comentario del CEO.

-Si ella se entera ahora que padezco de cáncer quizá se quede por lástima conmigo. Lo que menos deseo es tener su lástima después de haber tenido su amor.

Ishizu no supo qué responder, porque sabía que Kaiba estaba en lo correcto. Era mejor tener amor que tener lástima. Y para Kaiba era muy humillante tener la lástima de su mujer después de haber tenido el gran amor que ella le profesaba.

Tardó varios segundos en volver a retomar la conversación.

-Seto, te entiendo perfectamente, pero no puedes estar solo ahora.

-Si voy a morir pronto es mejor que Tea esté con Yami.

Ishizu volvió a callar, pero no por las palabras del CEO, sino porque escuchó en su voz que contenía el llanto.

-Dicen que está creciendo muy rápido, por lo tanto es muy probable que muera. No quiero que ella me vea así. Prefiero que se vaya con Yami.

Seto hizo lo posible por no derramar lágrimas, se contuvo lo más que pudo para que Ishizu no se diera cuenta, pero fue inevitable que su voz delatara la desesperación que el CEO de Kaiba Copr sentía en aquellos momentos.

.

.

-Aún no me has dicho porque te dicen Yami todos en vez de Yugi-preguntó Tea mientras caminaba por las calles.

Había pasado la noche con Yami y ahora, en este nuevo día, esperaba compartir tiempo con su amado tal como habían acordado los dos aprovechando el fin de semana.

-Después de lo sucedido me sentí muy mal, así que no quería que nadie me llamara por mi segundo nombre que me recordaba esa época.

Los ojos de Tea lo miraron con tristeza.

-Dejaste que te llamaran "oscuridad" por lo oscura que sentías en tu vida.

-Exacto.

Yami miraba el suelo al caminar, pero más pronto que tarde levantó la vista a ella con una sonrisa dibujada en su cara.

-Aunque ahora sólo tú me puedes llamar Yugi.

Tea le devolvió la sonrisa.

-Y tú debes de decirme Anzu siempre, no importa lo que pase.

-No puedo llamarte de otra forma-respondió Yami guiñándole el ojo.

Inesperadamente para ella, Yami tomó la mano de Tea mientras caminaban sin rumbo fijo por las calles de Japón.

-¿Hay algún lugar al que quieras ir en especial?

-La verdad no. Cualquier lugar está bien si vamos juntos.

-Si es así, sólo andemos por donde nos lleven nuestros pies.

Así se fueron ambos a recorrer la ciudad llenos de esperanza. Caminaron por diferentes avenidas, visitaron algunos museos gratis, tiendas de ropa, heladerías, parques hasta que el día finalizó. Como era fin de semana, Yami no había asistido a su tienda así que para él era importante dedicarle tiempo a Tea; deseaba que ella tomará la decisión de quedarse a su lado, pero no quería presionarla. La situación de Anzu era algo poco común así que era difícil determinar qué pasaría.

Por otra parte, Tea también meditaba. Conforme convivía con Yami se daba cuenta de su corazón estaba enamorado y deseosa de una relación con Yami. Su amigo y primer amor se había quedado en su corazón durante los 18 años que siguieron, de allí que siempre que escuchaba referencias sobre él o lo veía sus recuerdos se activaban de tal manera que, finalmente, logró recordar sus experiencias vividas con él.

Durante el recorrido, ambos conversaban, jugaban como si aún fueran niños, provocando la sensación de que los 18 años de separación no habían existido.

Y en la noche volvían a ser adultos cada vez que se entregaban a su amor uniendo sus cuerpos en un solo ser. La pasión los acompañaba y el calor los hacía sudar mientras los gemidos de ambos llenaban la habitación.

No obstante, cuando la culminación del acto dio su final y Yami se quedó dormido pasado un rato, la cabeza de Tea comenzó a dar vueltas de nuevo.

A pesar de que había recuperado la memoria parecía que algo le acongojaba. Observó la luna por la ventana de la habitación de Yami, su figura desnuda lucía como la silueta de una diosa griega iluminada por la luz lunar.

Pensó en sus padres biológicos ya que siempre quiso saber quienes eran, pero ahora que sabía no le interesaba regresar a sus vidas. Sus recuerdos de ellos eran vagos, después de todo la dejaron en el internado desde muy chica. Saber eso la entristecía, parecía que sus padres se rindieron muy fácilmente con ella; la mandaron a un internado, no buscaron su cuerpo y simplemente la dieron por muerta.

Parecía que el único que realmente la había amado era Yami Yugi; eso le daba una esperanza nueva de iniciar una vida con él.

Sentía deseos de estar con Yami mucho, mucho tiempo; quizá toda la vida si se daban las cosas.

Pero, siempre se detenía…por él…por Seto Kaiba.

Esa noche, a pesar de haber estado con Yami todo el día y de compartir sus cuerpos el uno con el otro, Kaiba estaba muy presente en su mente.

-"¿Qué me sucede? ¿Por qué sigo pensando en ese hombre después de las cosas que hizo?"

Recordó a Kaiba cuando era niño, las maldades que les hizo provocaron que ella lo odiara en esos tiempos. Si lo hubiera recordado cuando lo conoció de adulto probablemente no lo habría amado, ni mucho menos casarse.

Miró a Yami que dormía profundamente. Si se quedaba con Yami tendría que divorciarse de Kaiba; no entendía porque no se sentía bien con eso.

Era como si su corazón estuviera dividido en dos hombres y a la vez supiera lo que realmente deseaba tener en una pareja.

Su anhelo era estar con Yami, pero su corazón no quería apartarse de Kaiba.

-"Es una locura. No siento deseos de estar con Kaiba, pero parece que una parte de mí siguiera queriendo a ese tonto engreído".

¿Quererlo? ¿Sólo era cariño? ¿O quizá podría ser que aún Tea amara a Kaiba?

Entonces ¿lo que sentía por Yami no era amor? No, eso no podía ser.

Una idea descabellada pasó por su cabeza ¿Y si amaba a dos hombres debido a sus dos identidades?

¡Dos identidades!

Claro, tal vez había nacido como Anzu Mazaki, pero ahora se llamaba Tea Gardner y había vivido así toda su vida. Todos la llamaban Tea, nadie la llamaba Anzu fuera de Yami. No buscaría a sus padres para presentarse con ellos, casi ni recordaba sus caras.

Anzu sólo tenía una persona en todo el mundo: Yami Yugi Moto.

Tea tenía a Martha, su verdadera madre si así la quería ver, su amiga Ishizu que la apreciaba igual mucho, y, por supuesto, el mismísimo Seto Kaiba, su marido.

Kaiba, por su parte, tenía a Ishizu su amiga más cercana y a su mujer.

Yami sólo tenía a Mai y, si ella se quedaba, tendría a Anzu.

Fue entonces que meditó algo ¿cuál era su verdadera identidad? ¿Anzu o Tea?

Anzu estaba enamorada de Yami Yugi. Tea estaba enamorada de Kaiba. ¿Con quién tendría que quedarse al final de toda su trayectoria de búsqueda interna?

Anzu era sólo una niña de siete años cuando desapareció del mundo. Tea era una mujer de 25 años, casada, huérfana, apreciada por los niños del orfanato donde creció.

Un sentimiento de soledad invadió el alma de Tea al darse cuenta que su vida había perdido rumbo al descubrir su identidad original.

Pronto entendió que debía ver a Kaiba y charlar con él, aunque fuera una sola vez, del asunto que la acongojaba.

.

.

Los rayos del sol se filtraron en la habitación de Yami provocando que este se despertara al sentir la luz en sus ojos. Con un poco de visión borrosa, se irguió en su cama estirando su cuerpo. Grande fue su asombro al ver que la cama estaba vacía del lado donde dormía Tea.

-¿Anzu?-preguntó extrañado.

Miró por toda la habitación, girando la cabeza de un lado para otro en su intento por localizarla, pero ella no estaba.

-¿Dónde podrá estar Anzu?

Rápidamente se levantó con el corazón latiendo preocupadamente cuando ubicó en su buró, ubicado al lado de su cama, una nota escrita a mano. Aquello lo confundió aún más, pero tomó el papel y vio que se trataba de una nota escrita por Anzu.

"Yugi, tengo que resolver un asunto con Kaiba. Necesito hablar con él para aclarar y entender mi situación. Perdón que me vaya tan temprano, pero estoy muy apresurada. Cualquier cosa te llamo. Te amo mucho. Tu Anzu".

-¿Resolver un asunto con Kaiba?

Yami frunció el ceño. Parecía ser que Anzu tenía muchas dudas sobre su vida. Tal vez él no estaba siendo empático con ella; después de todo la identidad de Anzu en la actualidad era Tea Gardner y eso ya no podría cambiar. Ante todas las personas ella era la esposa de Seto Kaiba que estaba siendo infiel a su marido con el rival de este.

Suspiró con tristeza y resignación.

-Espero que esto quede resuelto pronto para todos nosotros.

.

.

Decidió caminar hasta la casa donde había vivido durante su estancia en Japón con su esposo. No quiso pedir un taxi ni ningún transporte; porque quería tiempo para pensar las cosas que diría antes de llegar a su destino.

Su corazón estaba lleno de miedo ante la idea de enfrentarse a Kaiba sobre el pasado que habían compartido y su futuro próximo. Ya no había vuelta atrás; tenía que hablar con él.

Tras un largo recorrido, llegó a la casa. Dudó en tocar el timbre, alzó su mano más no hizo ningún movimiento. Tragó saliva mientras se mordía el labio, su mano tembló.

-"¡Tú puedes! Tienes que hacerlo".

Tocó el timbre. Esperó. Notó que nadie respondía lo cual comenzó a hacérsele extraño puesto que era domingo y Kaiba no era de salir. Estaba a punto de retirarse cuando la puerta de abrió de par en par dejando ver a Seto Kaiba.

Al cruzarse las miradas de ambos, un escalofrío los recorrió conjuntamente.

-Tea…

Ella no respondió. Tal como pensaba, su identidad estaba dividida en dos personas diferentes. Había perdido su identidad por completo.

-¿Puedo pasar?-preguntó secamente Tea.

-Ah…si.

Kaiba parecía confundido por la reacción de Tea, pero eso no le importó y entró en la vivienda. Tea quedó con la boca abierta al ver que había varias cajas y maletas acomodadas en la sala de estar. Algunas cosas habían sido guardadas y otras aún estaban regadas por el suelo, mesa y demás.

-¿Qué…estás haciendo?-preguntó boquiabierta Tea.

-Volveré a país donde crecí-respondió seriamente Kaiba.

La chica le dirigió una mirada llena de sorpresa por lo que acababa de escuchar. ¡Regresar al país de donde venían!

-Pero ¿cómo…?

-¿Acaso no puedo?

La pregunta de Kaiba sonó fría, distante, casi como el Kaiba que ella había conocido anteriormente; el niño del internado y el CEO que planeaba destruir el orfanato donde vivía Tea.

-¿Por qué de pronto te vas?

-No le veo sentido a quedarme más tiempo aquí.

-¿Y la fusión de la empresa?-preguntó Tea intrigada.

-No me interesa trabajar con Sigfried.

Tea notó la frialdad de Kaiba al responderle; tal vez esa era su respuesta de que había finalizado su relación.

-No es verdad. Tú deseas hacer crecer KC más que nada en todo el mundo. ¿qué pasó contigo?

Ahora Tea sonaba severa, firme en su deseo de saber qué le pasaba a Kaiba.

-No tiene porque importarte lo que yo haga. Desde ahora estoy solo.

Esas palabras llegaron al corazón de Tea como un taladro.

-Seto, dame una explicación de qué está pasando para que abandones el proyecto con Sigfried.

-No tengo porque darte explicaciones. Tú y yo no somos nada ya.

-Aún soy tu esposa.

-Tú tienes a Yami, ¿para qué deseas saber de mi vida?

Nuevamente Tea quedó estupefacta ante lo que decía Kaiba.

-¿Lo sabes?

-¿Qué no es obvio? Cuando ustedes eran niños estaban todo el tiempo juntos y él estaba enamorado de ti desde entonces.

-¿Sabías los sentimientos de Yugi por mí?-preguntó casi sin poder pronunciar las palabras.

-Él siempre te quiso, supongo que tú también lo querías de la misma forma.

Kaiba disimuló lo más posible sus celos; estaba seguro que Tea había estado, desde el día que se marchó de casa, con Yami y casi podía jurar que habían incluso hecho el amor.

-Seto, vine porque quiero hablar contigo.

-Si quieres decirme que terminamos no debiste venir. Sólo me hubieras escrito si necesitas que se firme el divorcio.

Divorcio. Esa palabra sonaba hiriente para ambos.

-Necesito conversar contigo. Quiero saber sobre tú y yo cuando éramos niños.

-Ya recuerdas todo.

Kaiba la dejó sola para dirigirse a su habitación, indicando que no deseaba hablar con ella.

-Espera, Seto. Esto es importante.

-No tanto como yo.

-Deja de ser tan engreído.

Kaiba se detuvo en la puerta de la recámara al escuchar esa frase que sonaba exactamente igual a cuando la niña de cabellos castaños y ojos azules se peleaba con él en la escuela.

-Has vuelto a ser la misma niña de aquel entonces-dijo Kaiba girando hacia ella para verla.

Tea se detuvo en seco. Quizá ya tenía la respuesta a sus dudas.

Los ojos de Kaiba la examinaron de pies a cabeza; notó que la ropa de Tea era de hombre y que le quedaba algo grande. Parecía que había salido de casa a toda prisa con lo que pudo encontrar. Supo que esa ropa era de Yami; sus suposiciones eran ciertas.

-No debiste volver aquí.

Kaiba se dispuso a dejarla de nuevo y meterse a su recámara para continuar con los preparativos de su marcha a su país cuando, justo en esos momentos, sintió otra vez un gran dolor de estómago que lo hizo retorcerse. Se llevó las manos al vientre y cayó de rodillas al suelo con quejidos de dolor.

-¡Seto!

Tea corrió hacía él, se agachó a su lado y pasó su brazo por la espalda de él y con la mano lo sostuvo.

-¿Qué te pasa?

-No me pasa nada. Me puedo cuidar solo.

Pero el dolor continuó cada vez peor, sus quejidos bajos llenaron la sala.

-Seto, ¿qué sucede? ¿qué te pasa?

Kaiba intentó contenerse, pero le fue imposible. El dolor era muy intenso, más que en otras ocasiones; sin que pudiera evitarlo comenzó a toser violentamente, cubrió su boca con su mano pero al quitarla se pudo ver la sangre que había salido de su boca.

-¡SETO! ¡ESTÁS SANGRANDO!-gritó Tea aterrada.

-Ya te dije que estoy bien.

Ahora una punzada de dolor más profundo golpeó el estómago de Kaiba haciendo que este cayera totalmente al suelo sin quitar las manos de su vientre.

-¡SETO! ¡SETO!

.

.

Tea corría al lado de la camilla que avanzaba por los pasillos del hospital llevando a su marido que respiraba con un poco de dificultad.

-Sus signos vitales están alterados.

-El ritmo cardiaco se aceleró.

-Le está costando respirar.

Tea oía las voces de los enfermeros con el temor creciendo en su mente. No entendía qué le sucedía a Kaiba, eso la tenía preocupada.

La camilla continuo su avance para dirigirse a la sala de urgencias por lo que Tea detuvo su paso sin dejar de mirar el camino por el que se estaban llevando a su esposo.

-Seto…-dijo Tea con angustia.

Vio como la camilla desaparecía tras la puerta de la sala y ella permaneció parada en el pasillo observando, con la angustia desbordando de su alma.

Se mantuvo parada, sin moverse, allí en el pasillo. Paralizada por el shock de las cosas que estaban pasando. Un doctor se acercó a ella al reconocerla.

-Hola, ¿usted es la señora Tea Kaiba?

-Así es, soy la esposa de Seto Kaiba.

-Señora, temo que su esposo no ha venido a atenderse como se le indicó con anterioridad.

Tea frunció el ceño llena de confusión.

-¿Atenderse? ¿Qué quiere decir con eso?

El doctor miró severamente a Tea.

-Señora, ¿acaso no sabía nada?

-¿De que?-preguntó intrigada.

-Su marido tiene cáncer de estómago.

CONTINUARÁ...

Oficialmente estamos en los últimos capítulos de este fanfic, así como leyeron, mis amores. Este fanfic tan largo y que me tomó mucho tiempo finalizar por retiro del fandom y la escritura al fin conocerá su final.

Estos capítulos fueron algo complicados de escribir ya que quería que fuera obvio el título de la historia ante la confusión de Tea/Anzu con respecto a sus dos identidades. Hubo también una ligera inspiración en el episodio 53 del anime.

Marce15: Es que el lemon es genial, jajajaja. A mí me encanta escribir y leer lemon jajajaja Ayuda a motivar la imaginación con los personajes de anime jajaja