Ensayos de dolor.

Grimmauld Place

4 de enero del 2025

Albus pasó por su maleta al hotel por la mañana, la tenían en recepción, Scorpius se había marchado mandando una lechuza a Grimmauld Place para avisar por pura cortesía dónde podía buscarla.

James, desde lo alto de la escalera observó en silencio cómo su hermano metía la maleta en la casa. Kreacher ya no vivía ahí, sino en Valle de Godric así que nadie se ofreció a ayudarlo, principalmente porque James y Albus no se llevaban, no habían cruzado palabra desde que Albus llegó la noche anterior hecho un mar de lágrimas.

No era que no se quisieran, era que no podían hablarse sin agredirse mutuamente y a Albus no le gustaba que vieran sus debilidades así que tampoco buscaba compasión, apoyo o empatía así que si James le decía "Estoy aquí para tí" lo tomaría como una ofensa.

Albus estaba tenso y con los dedos de mano presionando la correa de la maleta subió las escaleras lo más entero que pudo pasando junto a James sin decir nada. Se metió a su habitación y cerró la puerta tras de sí con un fuerte azoté que agitó todos los nervios de James.

Permaneció en silencio en esa casa todo el día y se fue a la mañana siguiente a Valle de Godric, James no preguntó por qué pero parecía que era para que sus padres no se dieran cuenta del cambio de planes, y él definitivamente no iba a meterse en asuntos Albus-Scorpius.

Casa Potter

5 de enero del 2025

Albus puso la mejor cara a sus padres y hermana y les habló del bonito departamento del séptimo piso que pensaban pintar de color verde esmeralda. Aún no había hablado con Scorpius, no sabía que iba a pasar entre ellos en ese momento pero sus padres no tenían por qué saberlo o por qué preocuparse, todavía tenían oportunidad de hablar las cosas, por mucho que el rubio quisiera evitarlo compartían habitación y medio año de clases por delante. Trató de darse ánimos mientras su madre servía el desayuno.

Lily salió ese día. Y su madre se quejó en cuanto ésta salió de la casa sobre que estaba saliendo mucho y sin decir a dónde. Tal vez tenía un nuevo novio.

Hogwarts

6 de enero del 2025

Scorpius no había tomado el tren, ni él, ni su padre, pero cuando Albus entró en su habitación el rubio ya estaba escribiendo algunas cosas sobre el escritorio. No lo saludó, ni siquiera se volteó a verlo, Albus se sentía culpable y tenía mucho miedo de lo que podía pasar. Sólo sacó de su baúl un libro y se sentó en la cama para leer. Había estado leyendo Orgullo y Prejuicio el día anterior, más que nada para calmar la consciencia y Scorpius no se lo estaba haciendo fácil, quería hablar con él pero al parecer su amigo seguía echando humo hasta por las orejas.

11 de enero del 2025

Era sábado y todavía no se dirigían la palabra. Ya no se duchaban juntos, no se sentaban juntos en clase, Albus ya no iba al campo de quidditch para verlo entrenar, Scorpius dejó de ir al servicio de cuidado de criaturas mágicas. Durante las comidas se sentaban en polos opuestos, Scorpius rodeado de los chicos del equipo ruidosos y molestos mientras que el moreno solitario siempre se sentaba a comer con una novela muggle en la mesa.

Ese día Ginos Quebec se acercó a preguntarle si se habían peleado. Y Albus no le contestó con una razón, sólo le pidió que no se preocupara.

24 de enero del 2025

Albus estaba en su cama repasando el libro de Aritmancia, le habían llamado la atención en clase por tener bajo desempeño y ahora tenía que entregar un trabajo para obtener créditos extras.

Eso no hubiera sido tan malo si Alex Torres, el guardián del equipo de Quidditch no se hubiera reído de él.

— Vaya, Potter, pareciera que te extirparon las neuronas ¿Seguro que no eres Squib?

Había escuchado cosas peores durante sus primeros tres años en Hogwarts cuando tenía problemas de confianza y todo le salía mal, pero se sintió realmente herido cuando entre las risas del grupo se escuchó fuertemente la de Scorpius.

Cuando salió de la habitación para ir a tomar una cena se encontró con que Scorpius y Torres bebían de una botella de Whiskey de fuego ¿Beber alcohol no era algo suyo, algo AlbusxScorpius?

Las miradas del rubio y del moreno se encontraron un par de segundos. Scorpius desvió la mirada con molestia y siguió charlando animadamente con Torres sobre una casa de dos pisos que su abuelo había comprado para él, para cuando viviera solo en Londres mientras estudiaba derecho mágico.

Ohh vaya, ni siquiera tuvieron que hablarlo. Scorpius ya lo había decidido todo por él.

Durante la cena Albus se sintió observado. Cuando giró para ver quién era vio que un grupo de Slytherin de sexto se reía. Se reían de él, estaba seguro ¿Pero por qué?

14 de febrero del 2025

Después de la cena Albus no pudo entrar a su habitación, no estaba bloqueada con magia pero al escuchar los gemidos que salían de ella el no pudo ni girar la mano en el picaporte. Se quedó ahí escuchando a Scorpius y a una chica que no era Michelle con la que el rubio había estado tan cariñoso durante la hora del té.

Albus recargó su frente en la puerta, llenándose de esos sonidos.

Metiendo a una chica a su habitación que significaba todavía menos que la novia que de por si era de papel. Claramente quería cabrearlo, quería hacerle entender que no le importaba nada romperle el corazón. Ahora sabía también que si bien ya no eran amigos tampoco lo respetaba como persona o cómo compañero de habitación.

Se quedó ahí, escuchando un rato más, llorando en silencio, temblando de rabia y luego se marchó a la sala común donde se sentó a ver el fuego esperando que la fulana terminara.

Cuando lo hizo vio que era una Hufflepuff de quinto, él se quedó un poquito más ahí, lo suficiente para darle tiempo a Scorpius a ponerse decente a él o al cuarto y en cuanto entró Scorpius lo miró. Sus ojos eran desafiantes y su sonrisa era arrogante.

"Atrévete a decirme algo" Era lo que se leía en su rostro.

Albus no dijo nada y se metió a su cama sin quitarse el uniforme. Apagó la luz de su lado de la cama y bajó las cortinas del dosel.

No quería ver a Scorpius, le escocía de manera horrible en el pecho.

1 de marzo del 2025

Albus se decide a hablarle a Scorpius. Más por necesidad que otra cosa, va terrible en aritmancia, la única clase que aún no domina y en la que más ayuda de Scorpius recibía.

Se acerca poco a poco, con el libro en las manos sudorosas y el corazón en la garganta. Si no logra entender sabe que se jugará el EXTASIS.

Está a unos cuatro pasos de Scorpius que se encuentra de espaldas trabajando en la misma materia sobre su escritorio y éste levanta la cabeza antes de que siquiera el moreno pueda levantar la mano para llamar su atención.

— ¿Pasa algo? —Pregunta cansado sin siquiera voltear a verlo. Las primeras palabras que le dirige desde enero.

— De verdad no quiero molestarte, pero…Aritmancia se me complica bastante y quería pedirte que me explicaras algo…te pagaré las tutorías si quieres.

— Pregúntale a Rose, yo no tengo el tiempo para perderlo contigo. —Dijo fastidiado girando para verle directo a la cara. Albus sujetó fuerte su libro, para no arrojárselo a la cara más que otra cosa.

— Vale…perdón por molestarte. —Scorpius volteó los ojos hacia arriba y luego lo miró con una mueca de total desdén.

— ¿Para qué vas a presentar los EXTASIS Potter? Todo el mundo sabe que cómo mago no vales nada.

Albus le miró como si no lo conociera. Le había llamado mediocre y le había llamado Potter cuando antes le había animado.

Su estómago escoció. Sus ojos se humedecieron y el pecho le dolía, pero lo único que pudo hacer fue darse la vuelta e ir de regreso a su escritorio. Sentado, abrió el libro en uno de los tantos temas que no entendía y apoyó su cabeza sobre su mano.

Su cuerpo temblaba de furia y de tristeza y se culpaba, y se culpaba. Si no hubiera hecho nada, si lo hubiera mantenido en su corazón encerrado para siempre, entonces eso no habría pasado. Scorpius seguiría siendo el chico amable de siempre y no la perra cruel que era desde hacía unos meses. Lo miraba con odio, autentico odio.

Un par de lágrimas surcaron sus mejillas y cayeron sobre las páginas del libro.

¿Qué estaba haciendo ahí? Estaba claro que iba a fracasar. Era un mago terrible y sólo se había quedado en Hogwarts para estar con Scorpius, pero Scorpius no le quería ahí, no le necesitaba y estaba claro que Torres ya había tomado su lugar de mejor amigo.

Además él también estaba perdiendo el tiempo.

Al día siguiente escribió una lechuza a su madre.

2 de marzo del 2025

Sus padres no sabían lo que pasó entre él y Scorpius, su decisión no la atribuían al rubio.

Al día siguiente de que mandó la carta, el domingo más precisamente ambos le esperaban en el despacho de McGonagall, ninguno de los cuatro sabía muy bien que decir al principio, los adultos sólo se miraban entre ellos.

— ¿Es lo que quieres de verdad? —Le preguntó su madre tomándole de la mano.

— Ya lo habíamos hablado mamá, tampoco debería sorprenderte tanto. — Ginny miraba al suelo, estaba llorando. Su padre se levantó a dar vueltas por la oficina, tenía los puños cerrados y la mandíbula tensa.

Las mujeres salieron, querían darles su espacio.

— Papá…—Albus se acercó a su padre, quién tenía los ojos llorosos.

— Será lo que tú quieras Albus, siempre ha sido así, no puedo obligarte, ya no eres menor de edad, tú sabes lo que haces. Pero la verdad es que esperaba que al menos te graduaras de Hogwarts, sólo faltan cuatro meses…

— Cuatro meses en los que seré muy infeliz. Te lo juro, esa escuela es muy buena, todavía no sé si me acepten, pero tengo algunos meses para prepararme y lo haré lo mejor que pueda.

— Ya dije que no es mi decisión, es tuya y tendrás que vivir con ella Albus, no tienes permitido arrepentirte porque dejar Hogwarts no es cualquier cosa y lo que quieres hacer tampoco, tendrás que vivir entre muggles y vivir cómo uno.

— Gracias…por apoyarme.

Padre e hijo se miraron, no se entendían pero se querían. Se abrazaron.

— McGonagal dice que por las nuevas reformas no puedes dar de baja inmediata, el trámite dura una semana así que el viernes tu madre vendrá por ti ¿Vale? Yo estaré ocupado a esa hora pero nos veremos en casa.

El pequeño Potter, más alto que su padre, asintió entre los brazos de su padre y después de unas palmas en la espalda corrió a buscar a su madre para infórmale que papá no estaba molesto. No mucho.

7 de marzo del 2025

No había nadie en su casa, no había nadie en su habitación. Media escuela estaba esperando en el gran comedor a que fuera la hora para ir al campo de quidditch, ese día se jugaba el clásico Gryffindor-Slytherin.

Albus buscaba entre las cosas de Scorpius un álbum de fotos que habían estado llenando desde primer año. Scorpius lo tenía porque era el más cuidadoso y casi siempre lo tenía sobre el escritorio pero en ese momento estaba hasta el fondo del baúl. Se sorprendió incluso de que estuviera ahí. Por cómo se comportaba con él no le habría extrañado que lo hubiese tirado o quemado o que lo hubiera dejado en casa. Acomodó las cosas como estaban antes, colocando casa cosa con cuidado para que él rubio no se diera cuenta tan pronto de que había hurgado sus cosas.

Su madre entró junto con un elfo de Hogwarts cuando él recogía sus novelas románticas del escritorio, era lo último.

— ¿Y Scorpius?

— Hoy juega. — Dijo sin mentir pero haciéndolo de todos modos.

— ¿No vas a despedirte de él?

— Está algo enfadado, no le hizo gracia mi decisión. —Cerró su baúl. —No quiere saber nada.

— No se verán hasta el verano, creo que deberías pelear un poco con ese orgullo Malfoy, son los mejores amigos. A veces tu padre y tu tío Ron se peleaban también, pero cuando lo hablaban lo solucionaban, porque se quieren y saben que hay cosas más importantes en la vida que estar enojados.

Albus no creía que se fueran a ver otra vez. Así que lo meditó…a esa hora debían estar repasando las jugadas en el vestuario, más de una vez había estado ahí para darle un abrazo de apoyo antes de salir. Sonrió triste pensando en los viejos tiempos y asintió. Faltaba todavía una hora para el partido y quería hablar con él por lo menos unos minutos.

— Si quieres puedes adelantarte, espérame en la oficina de McGonagall, iré a verlo. Adiós Wompy, despídeme de los demás elfos.

— Adiós joven amo Potter. El elfo se inclinó, era uno de los 16 elfos fijos que servían a los dormitorios de Slytherin. Que le vaya bien en su vida.

— Gracias, lo mismo digo. Salió de la habitación con su madre y el elfo pero se separaron al salir de las mazmorras.

o-o-o-o-o

Entró a los vestidores donde, como lo supuso estaban repasando estrategias pero en un plan relajado, estaban ahí mas para calmar los nervios que otra cosa. El capitán, o más bien, capitana Ginos Quebec se le quedó viendo y luego le saludo amablemente.

— Hola Potter.

— Hola Quebec ¿Me puedes permitir a Scorpius un momento? —Dijo con un tono calmado. Scorpius lo miró desde su lugar, no parecía que quisiera moverse, de hecho le miraba totalmente inexpresivo. A su lado Torres comenzó a reírse.

— ¿Vienes a darle un abrazo y un beso antes del partido Potty? —Se burló. Albus se quedó clavado en su lugar, eso definitivamente no se lo esperaba. Miró a Scorpius a los ojos y éste parecía no darle importancia. Sólo le dio un golpesillo en el hombro a Torres por andar diciendo sandeces.

— Lo siento Potter, tengo cosas que hacer, puedes dejar tus mariconadas para más al rato ¿No? —Torres sacó otra de sus risas burlonas. Albus giró un poco la cabeza, parecía que quisiera ver la escena desde otro ángulo. Ver si esa no era otra persona disfrazada o algo.

— Sí, Potter, a Scorp no le importa que le pasees el culo por la cara, no quiere nada contigo.

Todos estaban incomodos, especialmente los Quebec, ellos le miraban con pena.

Albus tragó saliva y tragó lágrimas que no alcanzaron a salir, no dejaría que nadie le viera llorar. En cambio le mira con resentimiento, con odio, del bueno, puro jodido odio. Todo ese tiempo él se había estado comiendo las entrañas a base de culpa y ese estúpido había estado hablando de él a sus espaldas. Era un secreto, una cosa importante para él. La más importante de todas.

Scorpius cambió su posición incomodo, desvió la mirada, sabía que lo había traicionado, que se había pasado.

¿Cómo se había atrevido? ¿Cómo pudo decirle a Torres? Esa rata convenenciera que le hizo el feo los primeros cuatro años de Hogwarts. Torres era uno de los grandes Bullys de Slytherin, se había burlado tanto de ellos y les había hecho tantas putadas. Scorpius era un cabrón ¿Cómo pudo traicionarle? Puede que ahora lo odiara y le diera asco, pero después de tantos años de amistad…

Sonrió, débil pero lo hizo y miró a los Quebec.

— Espero que les vaya bien chicos. Han jugado excelente esta temporada.

— Gracias Albus. —Dijo Andros haciendo el gesto con la mano de despedirse aun sabiendo que Albus no había ido a ningún partido.

Albus se encaminó hacia la oficina de McGonall llevando el corazón en brazos completamente hecho polvo. Las lágrimas corrían y agradecía que el trecho entre el campo y el colegio era grande y que no había nadie en camino todavía.

Lo decidió, decidió que todo le importaría una mierda ahora, lo único que importaba ahora era entrar a la academia y seguir adelante. Nada más.

o-o-o-o-o

Los chicos quisieron ir a calentar y mientras él se terminaba de poner el uniforme Ginos lo miraba de manera insistente, parecía estar a punto de vomitarle veneno sobre la ropa.

— ¿Pasa algo?

— Te he visto…hacerle muchas putadas desde que volvimos de las navidades de navidad y la verdad es que me siento algo decepcionada.

— No es tu asunto.

— No, no lo es, pero me gustaba Potter ¿Sabes? Me gustaba la forma en que se preocupaba por ti, la forma en que te miraba…admitámoslo, él de quidditch no sabía nada y siempre estaba al pie del cañón para apoyarte, estaba ahí cuando nadie creía en ti…te dice que te quiere y tú vas y tiras tu amistad a la mierda porque tienes prejuicios. Créeme Malfoy que para decirle a alguien lo que sientes se necesita un par de cojones tan grandes que no te imaginas siquiera. Y lo peor, vas y te buscas amistad con ese cerdo de Torres.

— Te viene valiendo mierda Quebec, es mi asunto, y por mucho que quieras no puedes obligarme a sentir algo que no me nace.

— ¿Y por no quererlo tienes que tratarlo así? Eran mejores amigos… ¿Has visto cómo te ha mirado? Por qué tenías la cabeza agachada…Esa era la mirada de alguien que no piensa perdonarte jamás. Espero ahora estés feliz. No te perseguirá más.

— Eso realmente no me importa.

— Entonces me alegro por ti y por él, es hora de que siga adelante.

o-o-o-o-o

Slytherin ganó el partido por muy poco, el buscador de Gryffindor era bueno y había atrapado la Snitch pero por los puntos de los cazadores quedaron 230 a 240, favor Slytherin.

Las serpientes de arremolinaron en la sala común festejando a lo grande.

Scorpius no vio a Albus y no le extrañó. Debía estar en la habitación como siempre. No le quiso dar importancia, al menos no lo suficiente para que se reflejara en su cara o Alex empezaría a joderlo, era un sujeto muy pesado. Bebió directo de una botella de Whiskey de fuego. Necesitaba desconectar un poco, ordenar sus ideas. La pelea con Quebec le sacó tanto de sí que no pudo evitar sentirse un idiota durante el juego pensando en que tenía razón. Tenía que hablar con él, decirle que lo sentía, que no sabía que Alex iba a decirle a todo el mundo. Porque sí, Alex lo había hecho de dominio público entre las serpientes meses atrás, pero todas eran muy discretas, aunque fuera la burla de la casa en cuanto a pociones y aritmancia seguía siendo diestro en los duelos, además de que Albus nunca hablaba con nadie, ni se metía con nadie. Nadie tenía motivos para hacerle daño.

Cuando regresó medio bebido a su habitación no pudo evitar caer dormido en la cama.

Esa misma madrugada su estómago se retorció por la enorme cantidad de alcohol ingerido, fue después de que regresó de vomitar en el baño que notó que la cama de Albus seguía tendida.

¿Dónde estaba Albus? ¿Dónde estaba su pizarrón de corcho con Posters de Kings of Lions y Panic at the disco? Se levantó y fue a su escritorio tanteando los estantes ¿Y sus libros? Revisó los cajones ¿Y sus plumas y tinteros? Miró hacia la cama ¿Dónde estaban su baúl y su ropa?

¿Dónde estaba Albus?

o-o-o-o-o

El titulo lo saqué de una parte de una canción del grupo pop argentino llamado Miranda feat Fangoria. La canción se llama "Vete de aquí" Igual no está muy movida pero la metra me encanta y le queda a los sentimientos de Albus.

De hecho anexo un pedazo.

Vete de aquí,

que ya no aguanto el dolor.

De ver tu cara con media sonrisa,

que odio me da tu expresión

Vete de aquí

Fuiste tan bestia al hablar.

Que poco tacto has tenido sabiendo

que no te he dejado de amar

Vete de aquí.

Si te vas yo creo que sería mejor

que la despedida sea rápida y definitiva.

Ya viví ensayos de separación (ensayos de dolor)

Esta vez estoy dispuesta a todo para acabar con vos