Algo raro está pasando aquí.
Scorpius trató de levantarse, pero no pudo. Todo le dolía demasiado para moverse. Mer, la elfina, frotó un paño húmedo en su frente.
— Tiene fiebre amo. Será mejor que descanse.
— ¿Qué pasó? ¿Por qué estoy aquí? Yo debería haber…—La elfina le interrumpió poniéndole un dedo sobre los labios.
— Será mejor que descanse. Sus abuelos saldrán hoy a desayunar con algunos socios, y sus padrinos han ido a la casa de la señora Fabrizia así que sólo estará su padre para unírsele durante el desayuno.
— Pero yo…
— Su padre está muy disgustado. Debería darle pena lo que le ha hecho a su padre. — Dijo enojada la elfina, había cuidado de Scorpius desde que era un bebé, y ella estaba más que disgustada.
Era algo inaudito, jamás visto por un elfo de la casa Malfoy de la rama británica el que un heredero se comportara de tal manera. Los había visto brutos, abusivos, tercos y uno que otro escuchaba voces, pero jamás uno que no valorara su apellido lo suficiente como para evitar el escándalo, porque ¡un heredero muerto por suicidio! eso no pasaba desde Alice Malfoy en el siglo XIII ultima heredera de la rama francesa, suicidio por evitar un matrimonio arreglado. Que escándalo. Su desayuno estará servido en una hora. Dijo acomodando el desorden de paños, pociones y ungüentos que era la mesa de noche del rubio dejando a su joven amo solo.
Scorpius se hizo un ovillito en su cama.
¿Qué le diría su padre?
Merlín que la había liado gorda.
Era una completa vergüenza para su familia. Su cabeza estaba más lúcida a pesar de que le dolía, recordó la angustia y su estomagó comenzó a arderle hasta el punto de sentir ácido subiendo por la boca. A la hora del desayuno se sentía peor que como había despertado pero Mer, la elfina, ya estaba en el cuarto sacando sus ropas para tomar el desayuno. Fue algo sencillo. Pantalones negros y túnica azul.
Bajó las escaleras y se dirigió al desayunador con la cara roja de pena.
¿Cómo miraría a su padre a los ojos?
De seguro se había avergonzado más de él…
Scorpius se sentó, su padre estaba ahí en el otro extremo de la mesa, según el código de las buenas costumbres de las antiguas familias, al no encontrarse el patriarca el varón de mayor edad debía tomar su lugar como cabeza de familia.
— Espero que te encuentres mejor. —Dijo mirándolo de una manera indescifrable.
— Sí…—Scorpius estaba muy nervioso, pero su padre no dijo nada, ni siquiera cuando llegó la comida. Todo estaría en un completo silencio de no haber sido por el sonido de los cubiertos. Al terminar Scorpius sabía que tenía que decir algo, no sabía pero algo.
— Papá yo…
— No tienes que decir nada…no es tu culpa. No debí dejarte solo, por ello y sé que me odiaras por esto, pero tengo que decirte que…no irás a la facultad de derecho.
— ¡¿QUÉ?! ¡NO PUEDES HACERME ESO!
— No puedes vivir sólo, me has demostrado que no eres capaz de estar por tu cuenta sin atentar contra tu vida y no pienso perderte. Te quedarás aquí por lo menos hasta que te estabilices un poco.
Scorpius iba a decir algo más, se levantó con fuerza moviendo los platos frente a él pero inmediatamente su padre, sin varita alguna lo obligó a sentarse, cuerdas mágicas e invisibles lo sujetaron a su silla y algo pegó sus labios. No podía hablar.
— Es una lástima, pero no pedí tu opinión. Es lo mejor para ti y punto. —Los labios se le despegaron. La decisión está tomada.
— Soy mayor de edad.
— Según las leyes del ministerio, según las leyes antiguas tu opinión no significa nada si el patriarca así lo considera.
— Mi abuelo nunca…
— TÚ ABUELO. —Le interrumpió. —Fue quien tomó ésta decisión. No eres dueño de tu libertad hasta que pruebes que eres capaz de enfrentarte a la vida. Morir es muy fácil.
— No puedes hablar en serio.
— Permanecerás en casa y todos los días serás supervisado por elfos, saldrás sólo cuando estés acompañado y da de saltos porque tu abuelo decidió no recluirte en San Mungo, él entiende que la situación con el joven Torres es traumática, pero se ha enrabietado cuando se ha enterado de lo que sucedió anoche.
— Eso no es justo, trabajé muy duro para entrar a la facultad de derecho.
— Querido hijo, sí algo sé. —Se corrigió. —Sí algo sabemos los Malfoy de la vida es que no es justa.
— Pero no…
— No se puede hacer nada al respecto. —Draco se levantó elegantemente de su asiento. —Iré a trabajar. Mer.
Un chasquido se escuchó y Mer, la elfina apareció a mitad del salón.
— Sí, amo.
— Te lo encargo.
— Sí, amo.
— Estaré en mi despacho.
— Sí, amo.
Scorpius sintió como las cuerdas invisibles desaparecían. Su padre estaba a punto de salir del desayunador, pero se detuvo a medio paso.
— No tienes que preocuparte por Torres nunca más. — Dijo para luego salir con paso enérgico. Scorpius frunció el ceño. ¿A qué se refería con eso?
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Primer viernes serio en Londres. Algo raro está pasando aquí. Dijo en su mente con la canción donde Terk, la prima gorila de Tarzan se pone a jugar con artefactos muggles.
Bienvenida de la facultad.
Cantidades industriales de José Cuervo.
Victoria en poca ropa sobre los hombros de un chico que al parecer vivía también en la residencia de Albus.
No era lo que esperaba, pero estaba satisfecho.
Sonrió y brindó con su margarita el vaso rojo de fiesta de Sam mientras ambos miraban a Victoria a lo lejos.
— Ella es especial. —Dijo Sam de repente.
— Te entiendo. —Y de verdad lo hacía. Victoria era especial y le dolía reconocerlo, pero los pasillos de la facultad se iluminaban cuando ella pasaba. Al principio creyó que era porque era guapa, pero es que tenía tanta chispa y tanta vida. Y siempre era guapa. A Sam le gustaba, pero él era más del tipo introvertido. Se habían hablado poco en clase, pero ella parecía demasiado inalcanzable. Era fantástica actuando y por ello Albus le admiraba, incluso era aún más fantástica en clase de danza y por lo tanto en expresión corporal.
Al parecer Victoria por un tiempo había sido bailarina de Ballet, donde había conocido a Oscar que era 10 años mayor. Oscar había sido bailarín mayormente solista en The Royal Ballet hasta que cinco años atrás decidió dedicarse a la enseñanza. Algo muy extraño porque un bailarín de esa talla no se retira hasta que su cuerpo aguante que es maso menos, excediendo algunos parámetros incluso, arriba de los treinta años y eso porque su cuerpo está bastante deteriorado como para seguir. Los bailarines eran así de extremos.
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— ¡NO PUEDES HACERME ESTO!
— La decisión ya está tomada Scorpius, no te preocupes, hemos hablado con el rector y me ha dicho personalmente que te guardarán el lugar para el próximo año. — Le dijo su abuelo.
— ¿ESO QUE TIENE QUE VER CON NADA? El punto es no puedes arrebatarme mi libertad ni todo por lo que he trabajado. Me dejé el pellejo en Hogwarts, en cada materia para poder obtener esa beca.
— Esa beca se respetará, sólo que será el año que viene.
— Es un año perdido de experiencia, de prestigio.
— Tienes 17 años, un año no es nada.
— ¡NO PUEDES TOMAR DECISIONES POR MI! ¿Cómo es siquiera que el rector te ha dejado hacerlo?
Su abuelo, sentado en el escritorio se tornó serio y le miró fijamente.
— Según la ley mágica antigua si puedo, y por si no lo sabías el rector es un sangre pura acérrimo que jamás cuestionaría las leyes antiguas. Si no te gusta tienes dos opciones: renegar de tu familia y renunciar a tu apellido o estudiar en otro colegio e incluso estudiar como muggle si quieres, pero en la facultad de derecho mágico no pones un pie.
— No puedes estar hablando en serio.
— Jamás se me dieron las bromas Scorpius, ahora, sí ya terminaste de dar tu pataleta, como si tuvieras tres años de edad, me gustaría que me dejaras revisar estos papeles, algunos trabajamos.
Scorpius no podía soportarlo más así que se decidió a salir del despacho. Cuando estaba a punto de cruzar la puerta la voz de su abuelo lo detuvo.
— Scorpius, deberías estar agradecido de que el hombre no preguntó el motivo, es buen amigo mío después de todo, pero déjame decirte que para la gente común que ha hecho lo que tú se les arrebata su lugar en las universidades mágicas, porque se cree que un joven con tal inestabilidad emocional no es merecedor de conocimiento o que es una pérdida de tiempo enseñarle pues al final terminan muertos o en San Mungo, no lo ven rentable. Y sé que ahora nos odias, que detestas la decisión que he tomado, pero deberías saber que lo único que hago es darte tiempo para sanar. Eres una de las cosas que más amo en el mundo, y tal vez no se lo demostré a tu padre en el tiempo en que me necesitaba, pero te lo estoy demostrando a ti.
Scorpius no dijo nada, pero en vez de azotar la puerta como tenía planeado la cerró suavemente.
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— ¿Si te gusta por qué no le hablas? —Le preguntó Sam llamando su atención, pues estaban haciendo estiramientos.
Estaban en clase de danza así que llevaban puesto un chándal delgado, el de Sam era color ocre y de tela gruesa. El de Albus era más bien pegado, su pantalón era negro y le llegaba hasta la pantorrilla, llevaba una camiseta blanca sin mangas dejando ver sus brazos que ni él sabía por qué estaban ligeramente marcados si el no hacía más ejercicio que bailar, obviamente no estaba como Sam que se mataba en el gimnasio, pero si era raro.
Albus le miró incrédulo.
— ¿Y me lo preguntas tu que no he hablas a Victoria?
— Tío, hay que ser realistas. Dennis está a tu alcance. Victoria es otro nivel.
— Bueno, puede que le gusten las pollas negras. —Dijo y comenzó a reírse por la cara de Sam que estaba entre a incredulidad, el disgusto y la gracia. Al final le gano la gracia y empujó Albus hacia un lado haciéndolo reír más.
Se detuvieron cuando Oscar, el profesor buenísimo de danza entró al salón. Saludó a todos de muy buen humor, fue hasta donde estaba Victoria y le dio un abrazo.
— Feliz cumpleaños Vico.
— Ohh Gracias. —Dijo ella con una sonrisa en la cara y de repente estalló una serie de felicitaciones por parte de su sequito de amigas, porque sí, Victoria era alguien a quién la gente seguía.
— ¿Por qué no nos dijiste? — Comenzó una y ella simplemente se lo sacudió con un movimiento de hombros.
— No acostumbro a celebrarlo. — Dijo con una sonrisa y de pronto todos comenzaron a abrazarla por su cumpleaños.
Llegó un momento en que sólo faltaban Sam y Albus por felicitarla y ambos se acercaron discretamente.
— Feliz cumpleaños. — Dijo Albus suavemente. Aún tenía esa sensación de que no era aceptado totalmente por la gente, como si fuera un marginado y es que lo había sido por mucho tiempo. No sabía muy bien como acercarse a la gente. El actor podía hacerlo, el personaje, pero Albus no.
— Ohh vaya, los reyes del lugar se rebajan a acercarse a sus siervos.
— ¿Qué? —Preguntaron ambos. Ella les sonrió.
— Es broma, pero no pueden culparme, sino declamaran no sabría que tienen voz. —Dijo ella con esa maravillosa sonrisa y después abrazó a Albus e inmediatamente abrazó a Sam que de pronto se sintió tocado por Dios.
Oscar puso orden rápidamente pues normalmente no le gustaba perder el tiempo era muy serio con lo del baile, pero también era buena gente y se llevaba bien con los estudiantes.
Estaban preparando una coreografía para nada en especial, no harían eventos ni nada, según el programa cada semana tenía que enseñar una diferente. Les enseñaba diferentes ritmos, pero su favorito era el jazz que tenía muchas reminiscencias del ballet o al menos así lo sentían los pies de Albus. Igual no se quejaba porque cuando Oscar se acercaba a ayudarle con un movimiento o algo era maravilloso para la vista y a veces para su piel. Oscar era siempre daba toques muy suaves a sus brazos o a sus piernas para indicar la suavidad de un movimiento, todo lo hacía de manera muy elegante y se veía tan apropiado que a Albus no le molestaba en nada que lo hiciera (¿Cómo alguien se podría molestar con Oscar?) además Albus creía que lo hacía con todos. Se dejaba moldear en varios sentidos por las manos de Oscar. Formaba parte del repertorio permanente en la mente de Albus cuando se llegaba el momento de hacerse una paja.
Sam no lo veía tan normal, especialmente porque veía que esos toques sólo eran con Albus, estaba seguro de eso, pero igual no decía nada porque, pues tío, eso le gustaba mucho a Albus (que se notaba en esas sonrisitas y en esas miraditas, era demasiada tensión sexual para ser saludable) y sí él no tenía problemas por qué iba a molestarle a él.
Después de haber sacado exitosamente la coreografía de esa semana Oscar les pidió de tarea no obligaría que escucharan algo de tango. Usaba esa frase extraña de "Escuchen esto si pueden o tienen tiempo"
Un detalle sobre Oscar que todos saben, OSCAR NO DEJA TAREA, pero lo que no saben es porqué. Oscar es un filtro, porque él cree firmemente que sólo los que tienen iniciativa propia hacen lo que él les dice. Como artista tu creas algo, seas cantante, bailarín o actor, lo que te lleva al éxito es el esfuerzo y la iniciativa.
Oscar siempre se ríe en su mente cuando le pregunta a sus estudiantes si escucharon tal o tal pieza o tal o tal ritmo o si investigaron tal cosa. Se ríe porque sabe que los que responden que no, no tienen futuro como artistas y no es por falta de talento, sino por vagos.
Eran tareas con trampa.
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Scorpius quiso entrar al salón de juegos y no pudo. Habían hechizado la puerta, había alguien dentro. Pegó la oreja a la puerta, pero no escuchó nada.
— Amo Scorpius, debería estar descansando. —Dijo una elfina apareciendo ante él.
— Llevo dos meses descansando Mer, sólo he venido a coger un libro del abuelo, pero está cerrado.
— Déjeme revisar. —Dijo la elfina despareciendo un segundo y volviendo al otro. — Joven amo, debe regresar a sus habitaciones.
— ¿Qué? ¿Por qué?
— Al parecer la señora Narcisa está teniendo una discusión acalorada con el amo Draco. No creo que pueda entrar ahí en un tiempo, si gusta puedo llevarle un libro a sus habitaciones en unos momentos, sólo dígame el título.
— Max…—Dijo extrañado. De Sarah Cohen Scalli.
— Entendido Amo, ahora por favor retírese.
Eso le extrañó aún más. Mer, dentro de la sumisión que la esclavitud conlleva era la elfina con más carácter en toda la mansión y si ella le decía algo en ese tono calmadamente autoritario era por algo.
Scorpius esperó escaleras arriba y después de obtener su libro fue a las escaleras para vigilar la entrada a el salón de juegos.
Media hora después su abuela salió de ahí hasta ligeramente despeinada y la cara roja. Eso quería decir que había gritado demasiado. Entonces probablemente fue ella quien insonorizó la puerta. Scorpius abrió mucho los ojos cuando su padre salió del mismo lugar cubriéndose la mejilla, masajeándola.
¿Su abuela había abofeteado a su padre?
¿Por qué?
¿Tan malo fue lo que hizo?
Durante la cena la cosa fue un poco incómodo, las miradas de nieto y abuelo iban y venían entre ellos y después recorrían a las otras caras, las de Draco y Narcissa sin entender porque el mutismo de ambas partes, Lucius tampoco sabía por qué Draco llevaba tenía la mejilla amoratada. Fue una cena silenciosa porque sus padrinos y los niños se habían ido a pasar un tiempo con la madre de Blaise para después regresar a California.
De repente Narcissa dejó caer los cubiertos en seco en el plato y se cubrió la cara con las manos comenzando a llorar. Lucius no sabía qué hacer y Scorpius notó que su padre tenía los cubiertos agarrados con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos.
— ¿Cissy? ¿Estás bien? —Preguntó su marido, Narcissa jamás había llorado frente a él exceptuando el parto de Draco o cuando terminaron los juicios tras la guerra.
— ¡Pregúntale a tu hijo qué fue lo que hizo! —Dijo levantándose de la mesa bruscamente tras lo cual se esfumó corriendo del comedor.
Draco también dejó los cubiertos en el plato y se llevó las manos al cabello con un gesto de desesperación.
— Draco ¿Hiciste algo que hiciera enojar a tu madre? — Preguntó su padre cortando la carne.
Draco miró a su hijo y luego a su padre.
— Te lo contaré después.
Lucius siguió comiendo aceptando la respuesta por válida, pero Scorpius se apresuró a comer para ir a ver a su abuela a quien encontró en un mar de lágrimas pero que no le dijo nada.
Esto te lo tiene que decir tu padre. Fue lo único que le sacó.
A la mañana siguiente tampoco el abuelo Lucius le dirigía la palabra a su padre.
Algo raro está pasando aquí. Dijo mentalmente con cierta tonadita de la película de Disney favorita de Albus
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¿Qué creen que le pase a Narcissa? XD
Reviews:
Sombra88: Ohh gracias. Eres muy linda/o al dejar review, bueno, espero que te haya gustado este capítulo también. Nos leemos.
Ryho-sama: Deberías leer los últimos dos cap del fic Lovely Lily porque ambos fics están conectados y luego dan detalles que en el otro fic no salen. Probablemente sea por eso que no sabes de que va Draco. XD Gracias por tu review.
Christine C: Si fue un cambio muy fuerte, pero además de su más reciente trauma él ya trae acarreando muchas cosas detrás. Espero que este cap te haya gustado también. Gracias por el review. Nos leemos.
