Los personajes no me pertenecen, tan solo la trama es de mi autoría.

Tal como lo prometí, aquí le dejo el primer capítulo.


Capítulo 1

Nunca estás preparada para dejar atrás el trabajo de tus sueños. Sobre todo cuando has puesto tanto empeño en obtenerlo. Tanto esfuerzo, sudor y lágrimas para poder sacar adelante tus estudios y acceder a un mercado laboral cada día más complicado.

Apreto la mandíbula con fuerza. No puedo creer que mi jefe me estuviera echando a la calle como un perro. De antemano sabía que las cosas no andaban como deberían. Las matriculas en la escuela infantil había sido infames para soportar los gastos de personal. Pero seis meses era tan poco. Ese es el escaso tiempo que llevaba contratada. Eso en el mercado laboral es una nimiedad.

Señor, por favor no.

Lo lamento mucho, Bella. La situación es insostenible. No serás la única. De sobra sabes que no puedo estar más orgulloso de tu desempeño. Solo no lo hagas más complicado.

Reprimo las lágrimas que humedecen mis ojos. Odio la impotencia que vibra en mi garganta por salir a flote. Odio volver a estar sin rumbo. Cuando por fin había saldado mis deudas con la casera y estaba libre vuelvo a estar en el mismo punto. La desesperación me ahoga y me pone la soga al cuello.

¡Joder! Apenas tengo ahorros para mantenerme.

Con el poco orgullo que me queda, me levanto de esa incómoda silla. Ya no hay nada que pueda hacer. Todo está dicho. Siempre supe que sería la primera de la que se librarían. Que se puede esperar de una simple profesora de apoyo. Ni siquiera tengo un grupo propio. Solo la que está para todos, pero que no tiene a nadie.

Meto mis escasas pertenencias en una pequeña caja de marquetería con evidente frustración. No hay mucho que llevarme, nunca me permití hacerme demasiadas ilusiones. Solo una ilusa miraría para otro lado cuando la realidad es tan evidente.

Bella, ¿Te vas?

No porque quiera, Angela.

Pero los niños te necesitan.

Supongo que tendrán que arreglárselas sin mí.

¿Y tú?

Sobreviviré.

Lucha por tu sueño. No te dejes abatir. ¡Prométemelo!

Lo intentaré, suerte, Angela.

Ella enseguida me comprende. La ronda de despidos no ha acabado. Solo espero de todo corazón que se libre. Es de las pocas que merece la pena dentro de estas cuatro paredes.

Con una última mirada, me voy de allí con una profunda angustia que me desgarra el alma.