Siempre hay un roto para un descosido

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Mira Albus, una varita mágica

Por dos o tres años Scorpius creyó que la gente ya no lo odiaba, pero al parecer su mundo estaba reducido a los Slytherin porque desde el primer día en la academia se dio cuenta de que no era muy querido por las personas de otras casas. En el colegio podía platicar alegremente con los Ravenclaw y uno que otro Hufflepuff, pero ninguno de ellos estaba ahí porque al parecer todos tenían padres lo bastante autoritarios para no dejarlos entrar en el programa de Aurores.

O quizá los chicos eran lo bastante inteligentes como para no intentarlo.

Como fuera, él estaba ahí y sus compañeros eran unos gilipollas, no que le importara pero se había acostumbrado a tener gente a su alrededor desde que consiguió el puesto de buscador en el equipo de quidditch y aquí no estaba Albus para acompñarlo en su soledad.

Había pasado semana y media desde que comenzó el programa y se sentía mal de que todos le evitaran la mirada.

Scorpius ese día estaba comiendo un emparedado en una jardinera de la institución. Llevaba un uniforme azul sencillo. Era de dos piezas y la parte superior era una túnica corta que le llegaba diez centímetros arriba de la rodilla con mangas amplias y rígidas, bodes plata. Parte del uniforme también era un porta varita amarrada con cintas de piel a su brazo y botas de caña alta bastante rígidas.

Pretendía pasar desapercibido, porque si bien la gente ya lo ignoraba, prefería estar así que ser victima de acoso, no quería que la gente saliera lastimada por culpa de su sortija familiar. Claro que era mucho pedir estar tranquilo, sobre todo porque siempre había alguien dispuesto a perturbar su solitaria paz.

Casi siempre, sobre todo estando en casa de Albus, se trataba de James.

James se paró frente a él y lo vio fijamente hasta que terminó su emparedado.

— ¿Qué haces aquí? — Preguntó irritado el pelirrojo.

— Comiendo mi almuerzo.

— Hablo en serio.

— Aquí estudio.

— ¿Tú?

— Yo ¿Algún problema?

Hizo un gesto de burla. De incredulidad.

— La gente como tu no pertenece aquí Malfoy. Tu deberías estar estudiando para algún trabajo de oficina, aquí puede que se te rompan las uñas.

— Ya, es sólo que mi abuelo me pidió que me infiltrara en el sistema para destruirlo por dentro, ya sabes, ir escalando hasta tomar el control y así, reptando desde lo más profundo y llegar al puesto de tu padre, supongo que será para cuando mi hermano sea mayor y él tome el ministerio, Gran Bretaña será de los Malfoy.— Dijo inflando mi pecho y poniendo una expresión extasiada.

James rodó los ojos hacia arriba y se sentó a su lado.

El rubio no dijo nada, el pelirrojo tampoco, sólo se quedaron ahí, sentados viendo como el viento de invierno movía las hojas de los árboles y el cabello algo largo de James.

— ¿Como te está yendo?— Le preguntó Potter.

— Odio a todos. Odio Londres.

— Sé como te sientes. Yo también extraño el campo. — Dijo sacando una cajetilla de cigarros. Scorpius alzó una ceja. — Costumbre muggle, hay muchos hijos de muggles y mestizos por aquí, te pegan los vicios. Son lo peor.

Scorpius sonrió.

— Eso sonó como algo que yo diría.

James prendió el cigarro y le ofreció uno a Scorpius, éste se negó, pero no dijo nada sobre la molestia del olor en el aire.

Le irritaba pero había algo del olor del tabaco en un día frió que le agradaba.

— No estaba bromeando sobre lo de tomar Gran Bretaña. No deberías hablar conmigo.

— Lo sé, pero al menos así todo será más divertido para los Aurores. Ya sabes, es triste pero necesitamos de la maldad para tener trabajo.

Scorpius se rió.

o-o-o-o-o

Albus servía huevos estrellados en dos platos uno frente al otro. Alzó la mirada y vio como Dennis leía una revista de chismes sentados en la cama.

— Taylor Swift se rellenó los labios.— Dijo. Albus se rió. La prensa era exactamente igual entre muggles y magos. — No sé porque hacen un lío de ello. No es como si ellos fueran a besarla.

— Bueno, es el amor platónico de muchos.

— No es tan platónica. Ella es como yo antes de ti, cualquiera puede tenerla.

Albus se rió.

— Eres un cruel. Anda, ven a desayunar, ya están tus huevos.

Dennis se levantó de la cama y caminó hasta su novio pero antes de sentarse lo besó. Dulce y suave con una sonrisa en los labios.

— Te quiero.

— Yo también te quiero.

Ambos se sentaron y Dakota se paró en el hombro de Albus.

— Ya terminé los libros que me diste...Albus, ¿No sentiste miedo al estar en Slytherin?...Es decir, la gente siempre ha creído que los que están ahí son malvados, hasta los historiadores parecen tomar partido ¿Cómo lo tomaron tus padres? El enemigo de tu padre era un Slytherin.

Albus le dio un sorbo a su jugo y meditó por dos segundos lo que podía decirle a Dennis. Dennis tenía los ojos limpios así que decidió no filtrarlo mucho, Dennis ya sabía demasiado, no tenía caso guardarse nada.

— Cuando era pequeño, mi hermano James solía molestarme diciendo que yo quedaría en Slytherin, eso es lo único que un niño no quiere ser, porque todo el mundo habla mal de ellos, me hacía tantas burlas al respecto que yo incluso me ponía a llorar. Supongo que me molestaba porque muy en el fondo yo sabía que podía pasar. Es algo que se sabe, no es como si uno pudiera negarse a sí mismo. El día que me llevaron al andén, papá me dijo que él se sentiría orgulloso de mi aunque yo quedara en Slytherin, que uno de mis nombres provenía de uno de los hombres más valientes que conoció.

— Severus Snape. — Dijo el rubio. — Me gustaría saber más sobre él, en la historia moderna de la magia no hablan mucho sobre él, sólo que fue un doble agente y que el tiempo que estuvo en el colegio como director intentó proteger, dentro de lo que podía, a los estudiantes de una muerte segura a manos de los Carrow.

— Papá no lo conocía bien, era un hombre solitario, sin amistades, sin familia y con secretos. Pero años después una mujer llamada Rita Skeeter publicó un libro sobre él, odio a esa mujer, tiene la ética periodística por los suelos, pero debo admitir es una investigadora feroz y tiene una manera de contar las cosas que engancha. Me gustan sus libros pero papá no los quería ver en casa así que los pocos que he leído de ella me los han prestado.

— Me gustaría leer ese libro. — Dijo mirando hacia su comida. Albus lo miró fijamente durante varios segundos.

— Sería genial leerlo, y ahora que no vivo con mi familia nada me detiene ¿Quieres ir conmigo a comprarlo?

— ¿Ir a comprar el libro? — Albus asintió. — Sí, sería genial. ¿Dónde compras ese tipo de libros?

— En el callejón Diagón por supuesto.

o-o-o-o-o

Albus leyó el letrero colgante sobre la puerta. El caldero chorreante y respiró hondo. Dennis parecía confundido, Albus estaba seguro de que era por los hechizos desorientadores del lugar, hechizos utilizados para mantener a los muggles lejos. Sin embargo él tomó la mano de su novio y éste le miró directamente a los ojos.

— No te sueltes. Sólo te sentirás así hasta que crucemos. — El rubio asintió y apretó fuerte su mano derecha con la mano izquierda con la mano derecha de Albus, en la otra mano llevaba una cámara fotográfica mágica que Albus le había enseñado a usar, al parecer la cámara funcionaba similar a las polaroid muggles.

Por otro lado se sentía un poco incomodo con Albus, ya que no lucía como Albus, sino que llevaba el pelo rojo, el cual dejó crecer para hacerse una coleta larga, sus ojos verdes ahora eran azules, y tenía pecas. No quería que nadie le reconociera, sobre todo llevando a un muggle con él, con esa apariencia Albus buscaba hacerse pasar por magos extranjeros si alguien preguntaba algo, le había dicho a Dennis que usara acento españolado para hablar. La gran ventaja aquí era que Dennis hablaba español de verdad. Y él simplemente hablaría con el acento francés que le salía de imitar a los antiguos retratos de la mansión Malfoy.

Entraron al lugar y Dennis frunció el ceño, todo se veía tan rustico, y viejo, la gente parecía indigente usando túnicas larga o trajes de dos piezas pero en tonos oscuros y de apariencia terrosa.

— Este sitio da un poco de miedo. — Le dijo al oído y Albus rió un poco.

— Sí, de niño me asustaba.— Caminaron hasta llegar al fondo del lugar donde había una puerta que daba a un pequeño patio donde había un bote de basura de latón y había mucha tierra y algunos papeles. Albus sacó su varita y tocó algunos de los ladrillos de la pared, como poniendo una contraseña, y al parecer eso era porque las piedras comenzaron a moverse, acomodándose para dejarlos pasar.

Dennis abrió bien grande la boca, ahí estaba lleno de personas, y negocios y cosas, y había tantos olores...

— Albus esto se ve grandioso.

— Lo sé, lo es. Ven te mostraré algunos lugares. Pero antes tenemos que hacer una pequeña parada, porque luego se me olvida. — Dijo comenzando a caminar por el callejón. Él también tenía una cámara y comenzó a sacar fotos, quería tenerlas para poder explicarle a fondo a Dennis sobre la cultura mágica.

— ¿Qué cosa se te olvida?

— Tenemos que visitar el emporio de la lechuza. Hace días se me acabó la caja de galletas de Dakota y me gusta darle premios de vez en cuando.

— ¿Te gusta darle premios a una lechuza que es un incordio? — Albus se le quedó viendo largamente a Dennis, después negó con la cabeza. — Ohh vamos, no soy el único que piensa que es el diablo, la última vez que Sam intentó acercarse mordió uno de sus dedos

— Me disculpo, pero digamos que es algo en lo que no puedo ayudar, ella siempre ha tenido problemas de actitud, incluso con mi familia es así, pero en el mundo muggle es más marcado.

— ¿Por qué?

— Por que ella es una criatura mágica, ella siente lazos hacia otras criaturas mágicas, en este caso conmigo, ella tiene una lealtad hacia mi, pero eso no la hace inmediatamente consciente de que debe tratar a los demás gentilmente, en primera porque no está obligada, su raza es así, y por lo tanto tiene todo el derecho de detestar a la gente, tiene personalidad propia y en segunda porque su instinto natural es huir de los muggles, porque mientras los muggles cazan lechuzas nosotros las hacemos nuestras compañeras. Tiene miedo, se está defendiendo de quién no conoce.

— Ohhh...

— Mira...— Dijo señalando un local dónde había varias mesas con grupos de niños, adolescentes o familias completas.— Esa es la nevería Florean Fortescue, yo solía ir con mi familia cada domingo en vacaciones, después de ir al emporio de la lechuza podemos ir ahí, hay un helado de fresas con nueces realmente bueno ahí, tal vez deberíamos llevarle un poco a Victoria y Sam. — Albus tomó la mano de Dennis y lo llevó hasta un local bastante grande que tenía varias jaulas con lechuzas afuera y adentro había aún más.

— ¿Viste que ya subió una talla? Estoy tan feliz por ellos dos, no puedo creer lo mucho que le ayuda Sam a Vic...Wow, esa me da miedo. — Dijo acercándose a una lechuza blanca pero que no tenía una cara agradable, casi parecía tener rasgos de halcón pero achatado y uno con muy mal carácter. Se inclinó para verla más de cerca. Albus hizo lo mismo aunque ya había visto ese tipo de lechuzas antes.

— Esa es una Gran Siberiana, tienen una cara muy intimidarte pero son muy gentiles, pueden recorrer grandes distancias sin sentirse cansadas, son veloces y de grandes reflejos para así evitar ser capturadas, no necesitan tantos cuidados y son muy longevas. Cuando papá recibió el puesto como jefe de seguridad mágica el ministerio le dio una lechuza como esa, se llama Paris, tiene 10 años y demonios que hace su trabajo, todavía le quedan por lo menos 10 o 15 años de vida útiles para el trabajo. Después de eso, o cuando papá se retire, la dejará en casa como lechuza de la familia.

— ¿Cuánto tiempo puede durar una persona en el puesto? — Dijo, volviendo a erguirse. — Quiero decir, si tu padre lleva 10 años en el puesto y él seguirá trabajando por 10 años más...

— Lleva 7, su lechuza es la que tiene 10 años, ella pertenecía al ministerio y fue entrenada como lechuza soldado por el ministerio. Armenia, Cristobal y Dakota también, pero nuestras lechuzas sólo tuvieron un año de entrenamiento. Fue grandioso él día que ella llegó a mi. Fue durante las vacaciones navideñas de mi primer año, un chico de Gryffindor mató a mi hurón "por accidente" y lloré como no tienes una idea, pero obviamente al niño McLaggen ni siquiera lo castigaron. Entonces el tío Percy dijo que habían llegado un nuevo grupo de lechuzas soldado y que podía elegir alguna. Papá no quería que tuviéramos una lechuza soldado, pero ninguno de mis hermanos tenía lechuza tampoco, Lily todavía no entraba a la escuela y la lechuza de James era la de mamá, ya estaba vieja así que él insistió y logró convencerlo.

— ¿Cuando te refieres a lechuzas soldado a que te refieres?

— Son lechuzas entrenadas para los Aurores, inefables y para los oficiales de alto rango. Tienen la misma función que las lechuzas normales, mensajería, con la diferencia de que son entrenadas para atacar al enemigo de su amo o compañero en caso de ser necesario, pero también para obedecer ordenes como escapar y no dejarse atrapar. Las situaciones que manejan algunos empleados del ministerio son tan importantes o tan secretas que una lechuza atrapada puede significar un problema de seguridad nacional.

— ¿No será por eso que Dakota es tan hosca? Como los perros guardianes y militares.

— No, es por su raza. Armenia, Cristobal y Paris son bastante normales. Y bueno, nuestro sistema es un poco diferente al gobierno muggle. Los ministros y los jefes de seguridad son calificados por el Wizegamot, que es un consejo de magos, si ellos creen que no estás haciendo tu trabajo adecuadamente te reemplazan, si no es obligado a renunciar papá tiene derecho a retirarse cuando él lo desee, la mayoría de los jefes de seguridad o ministros mueren en su puesto, pero pocos lo hacen de viejos, en el último siglo sólo el anterior ministro, Kingsley Shacklebolt, se retiró por voluntad propia, el anterior a ese, Rufus Scrimgeour murió defendiendo el ministerio cuando Voldemort subió al poder, lo mismo con el jefe de seguridad. Ven, vamos.

Entraron a la tienda.

— Esa se parece a Dakota. — Dennis señaló a una que estaba sobre un estante, no tenía jaula, tenía las mismas plumas color arena pero tenía una expresión más gentil. Albus asintió.

— Mira la cinta de cuero en su pata, tiene el emblema de los Kristoff, eso significa que es la lechuza del dueño. Esta lechuzería tiene 247 años en la familia de los Kristoff, las familias ricas y prestigiosas les ponen esas cintas a sus lechuzas para identificarlas, les da distinción social. Mira que cara tan buena. — Le dijo Albus a la lechuza y ésta le hizo un gesto de respeto con alas abiertas, pero su expresión era completamente sobria. Estaba siendo educada pero eso no implicaba que Albus le cayera bien.

— Una sirena de desierto. — Dijo un hombre saliendo detrás de un aparador.— Se llama Nala. Al igual que sus hermanos y hermanas es originaria del desierto nevado de Tlakamakan, el desierto de la muerte al sudoeste de China, aunque migran hacia Rusia. Bastante hermosas y costosas por su tendencia a crear grandes lazos afectivos con sus compañeros magos. No son muy conflictivas pero no les gusta la gente en general, por regla eligen dueños apáticos y misántropos.— Su sonrisa se ensanchó. — ¿Puedo ayudarlos en algo?

— Me da una caja de galletas para lechuzas.

— ¿Marca y tamaño? — Albus se quedó pensativo unos segundos antes de recordar que el hombre de la tienda no lo reconocía por su aspecto, sino lo sabría perfectamente.

— Galletas Malfoy de carne y mostaza, tamaño de dos libras por favor.

— Ahhh sí, fantásticas galletas fortificadas, hay unas nuevas con sabor a gusano salado, tomate rojo, cebolla y atún. — Albus inclinó un poco la cabeza pensativo.

— ¿Tiene de esas en tamaño de 1 libra? No quiero comprar la caja grande no sabiendo si le gustará.

— Ohh le gustarán, pero sí, tengo de tamaño de 1 libra.— Dijo dándose la vuelta para ir al estante de atrás.

Dennis alzó la cámara y tomó fotos del lugar.

— Es bastante bonito para oler tan mal.

— Es una tienda de lechuzas, por supuesto que huele mal.

El vendedor regresó con dos cajas en las manos.

— Sabor carne con mostaza; y sabor gusano con atún. ¿Es todo lo que desean? — El ahora pelirrojo asintió.

— Me los pone en bolsa por favor. Entonces el hombre llevó las cosas a la caja registradora y les cobró.

— 5 sinckles y un knut por favor. — El pelirrojo asintió y extendió su mano para darle al hombre una moneda dorada y una pequeña de color cobre. Dennis alzó una ceja. — Recibo un galeon y un knut. — Tecleó en la caja registradora, se abrió y sacó de ella doce monedas de color plateado. — Gracias por su compra.

Ambos salieron del lugar.

— De acuerdo eso fue extraño.

— Tenemos nuestro propio sistema monetario, un galeon convertido son 20 libras esterlinas, y un galeón es equivalente a 17 sickles de plata y también tenemos Knuts de bronce. 29 knuts hacen un sickle.

— Ohh. Dios, siento que es dinero del turista mundial.

— No entiendo...¿Es alguna cosa muggle?

— Un juego, en el que compras países.

— Ohh...

— Albus ¿Puedo preguntarte algo?

— Claro.

— ¿A qué se refería el hombre cuando dijo que las sirenas de desierto elegían a sus amos? ¿Son cómo las varitas?

— No eligen un amo, eligen un compañero. Claro que las otras lechuzas tienen amos pero...cómo explicarlo...Según los magizoologos, hay cinco tipos de lechuzas en el mundo las cuales también son las más inteligentes entre las lechuzas y son éstas las únicas quienes se dan el lujo de elegir a su compañero. Este tipo de lechuzas también tienen facultades mágicas poderosas. Conectan con sus compañeros a un nivel emocional más fuerte que una lechuza promedio y hay quienes incluso pueden formar un lazo mental con ellas. Pero para que una lechuza así te elija se requiere que las personalidades y la esencia mágica sean compatibles. Las sirenas de desierto son ariscas y ermitañas, eso significa que sus dueños lo son también.

— Pues el hombre se veía agradable. Tú eres agradable.

— El hombre tiene un negocio, en el cual, su principal compañía son animales...y yo soy actor. — Dennis sonrió.

— ¿De por casualidad la familia Kristoff no lleva generaciones yendo a Slytherin? — Albus dejó salir una risa.

— Sí, algunas. Dame la mano, quiero que veas algunas cosas más. — Dennis se la dio e inmediatamente le dio un beso en los labios a su novio. Uno pequeño. El beso más pequeño, pero no desapareció. Se quedó ahí tomándole la mano.

— Ahora sí, podemos ir a donde tu quieras.

Y el corazón de Albus se derritió.

Albus y Dennis caminaron un poco por aquí y por allá. Pasaron a una botica para que Albus se pudiera surtir de pociones básicas e ingredientes. Cosas que el rubio jamás habría imaginado, tanto así que le estaba costando mantener la compostura y pretender ser un mago.

Fueron a la tienda de helados y compraron tres tarros de tres litros de helado, uno de mango, uno de vainilla y otro de fresa con nueces.

— Bien, ahora daremos un tour por el callejón Knockturn. Es mi primera vez también, estoy emocionado.

— ¿No se derretirán?

— Les pondré un hechizo para que no se derritan. — Dijo sacando su varita y apuntando a ambos helados, luego los redujo para que cupieran en la bolsa que les habían dado en el emporio de la lechuza y dónde llevaban todo lo demás.

— Es realmente práctico saber esos hechizos para reducir y aumentar tamaño.

— Bueno, tu te sabes uno muy bueno para hacerme aumentar de tamaño, sabes agitar muy bien la varita. — Por dos segundos Dennis no captó la broma pero cuando lo hizo se rió y le dio un beso.

— Eres un puerco.

Se acercaron a un lugar oscuro y sin mucho movimiento. Estaba sucio y los negocios estaban a oscuras.

— Éste lugar SÍ da miedo. — Admitió Albus pero siguió caminando.— Ohh...mira eso, una tienda de antigüedades.

En el camino a la tienda Dennis pudo divisar una pequeña carpa que llevaba el nombre de Ariel. Lectura de cartas, carta astral, bola de cristal y de mano.

— ¿Ustedes creen en eso?— Preguntó el rubio, señalando el negocio.

— Claro que creemos en eso, llevamos la clase en Hogwarts pero no todos tienen el don. Uno de cada dos mil magos lo tiene. Además es muy inexacta.

— Ohhh

— ¿Te gustaría entrar? — Puedes ir mientras yo veo la tienda.

— mmm...sí, me da curiosidad, siempre he querido hacerlo pero mi padre nunca me dejó, decía que eran mala gente, ya que son gitanos.

— No te garantizo que no se trate de una farsante pero no está de más intentar.— Dijo con una sonrisa el moreno.

Albus acompañó a Dennis hasta la carpa y lo despidió con un corto beso en los labios y un galeón en la mano.

Cuando Dennis entró casi le da algo, porque por fuera la carpa era pequeña pero por dentro era gigantesca. Dentro de ella estaba una mujer sentada frente a una mesa leyendo un libro, ella parecía tener algo así como 50 años, tenía la piel morena y el cabello blanco acomodado en un hermoso tocado hecho de trenzas.

— Hola...— Dijo el rubio llamando su atención. La mujer alzó la cabeza y sonrió gentilmente. Hola, siéntate por favor. Dijo señalando una de las sillas de la mesa. Cerró su libro y sacó su varita para llamar así varios instrumentos como una baraja de cartas de gran tamaño y una bola de crista.

— ¿Dime Dennis en qué puedo ayudarte? — Le preguntó cuando el rubio tomó asiento. Tenía un acento cómo...¿Húngaro?

El rubio la miró.

— Disculpe ¿cómo...

— Bueno, soy adivina y estoy segura que hasta en el mundo de los muggles saben lo que eso significa.

— mmm...usted sabe que soy muggle.

— Y cualquier mago que tenga los sentidos abiertos podría notarlo, para tu bendición en estos días sólo hay una familia en este país que posee ese Don, los Greengrass, pero ellos no vienen por aquí, por supuesto. Ahora bien, dime ¿Qué es lo que necesitas? ¿Es tu carrera? ¿Es tu familia? No, no, no, nada de eso, se trata de Albus...— Dijo mientras revolvía las cartas. — Ahora bien, te voy explicar, no puedo decirte tu futuro exacto, vivirías con miedo de vivir, pero parte las cartas por favor.— Dennis lo hizo. — La adivinación es una de las ciencias más inexactas que existen en el mundo de la magia y su belleza radica en ello mismo. Muchos dicen que el destino ya está escrito, pero las profecías sólo leen el destino más probable, el destino es como un árbol y cada rama es un futuro distinto, representa lo que puede pasar si coges tal o cual decisión. Veamos cuales son tus futuros más probables ya qué, como puedo ver. — Dijo sacando la primera carta. — Tienes muchas dudas de si seguir adelante o no.

— De acuerdo.

La bruja le pidió que pusiera algunas cartas en cierto orden y él lo hizo sin rechistar. Se asustó un poco cuando vio salir la carta de la muerte.

— No tengas miedo cariño, nosotros nacemos para morir.

Después fue momento del análisis.

— Muy bien, querido...no puedo decirte tu futuro, pero puedo responderte sobre tu cuestión. — Le dijo con una sonrisa. — Porque aquél que lo dice maldice tu capacidad de libre albedrío, pero puedo decirte si tomas el destino en el cual él esté, vivirás con altibajos pero serás dichoso por el sólo hecho de tenerlos, de sentir. No te veo muy convencido, tienes miedo de que aquél a quién ama aparezca y te lo arrebate y entonces quedarte sin nada. Ese destino ya fue escrito, no te preocupes, él tomó su decisión.

— ¿Cómo?

— Él le ha visto otra vez, pero te eligió a ti, tu no eres el amor de su vida Dennis, que quede claro, ese chico es un tatuaje, pero tú puedes ser el hombre de su vida si así lo deseas, aquél con el que quiera estar. Ahora, para sellar ese destino necesita que tu lo confirmes, que tu también selles. De otra manera sólo crecerá otra rama y él irá por ella.

— Entonces si me quedo con él...

— Te será fiel, sí, será difícil ya que el entorno en el que se desarrollan ambos están llenos de gente bella y solitaria, incluso puede que alguna vez se resbale sobre los labios de algún amigo, pero será estando muy ebrio o por razones de trabajo, te puedo asegurar que aunque no lo demuestre está aterrorizado ante la posibilidad de perderte, sin embargo su fidelidad física, no digamos ya la emocional, será más longeva que tu vida si decides arropar su corazón entre tus manos.

— Dennis miró a la bruja.

— ¿Se refiere a que moriré pronto?

— La mujer sonrió de manera triste.

— Todos nacimos para morir y tendrás la vida normal de un muggle, es sólo que los magos viven mucho más que los humanos, un mago promedio vive hasta 200 años si lleva una vida sana. Dennis abrió la boca. Y no me malinterpretes cariño, pero dudo que vayas a hacer huesos viejos incluso para un muggle, sin embargo puedo asegurarte que si te quedas con él, cuando llegue el momento estará sujetando tu mano. ¿Al final no es esa lo que desean todos? Un compañero en las buenas y en las malas. Eso es el matrimonio Dennis. — Dijo con una sonrisa. — ¿Quieres saber algo más?

El chico negó con la cabeza, extendió la mano con el galeón y la bruja lo tomó.

— Le daría dos de esos si los tuviera. Ese ha sido un buen discurso para evitar responder algo que pueda atemorizarme de vivir. Ahora sé que no viviré mucho pero me gustaría que todo lo demás fuera una sorpresa. Dinero, éxito...soy bueno en lo que hago y amo lo que hago, no creo que me haga falta saber más.

La bruja sonrió.

— Si hubieras sido un mago inglés hubiese sido difícil para el sombrero elegir entre Gryffindor y Hufflepuff. Eres valiente y honorable Dennis, también eres humilde y con un buen corazón. Albus es un chico que fácilmente puede salirse del camino...por decir lo menos, pero él vio todo eso en ti, sabe que tu lo haces mejor persona y en este momento él siente que camina sobre cristales para tratar de ganarse tu confianza. No es sólo sexo Dennis, la prueba está en que él decidió traerte hasta aquí sabiendo lo que puede pasar si le descubren. Traer muggles que no tengan la lengua atada por un hechizo certificado del ministerio es un delito grave.

— Eso no lo sabía...

— Pero él sí, y eso es lo que cuenta para el ministerio. De cualquier forma puedes ir en paz...ahhh un último consejo, vive a prisa Dennis, no pienses mucho las cosas, eso sólo quita tiempo. Y el tiempo es algo que nunca sobra o regresa...

El chico salió de la carpa y se dirigió al negocio dónde estaba Albus, al parecer estaba comprando un par de cuadros que se movían y una extraña cajita metálica con una gema en el centro.

La bruja, en su carpa, depositó la moneda de oro en un baúl y miró hacia la calle, viendo como el chico entraba a la tienda.

o-o-o-o-o

Scorpius sentía que tenía las piernas molidas y los pulmones sin aire. Tenía ganas de vomitar y su próxima clase estaba en el tercer piso. Y por alguna puta razón la aparición estaba bloqueada por un hechizo al igual que en Hogwarts.

La academia de Aurores al parecer no sólo entrenaba a los magos mágicamente hablando, sino que también los ponía a hacer ejercicio.

Y rayos que su instructor se había pasado tres rayitas de la barda. Ahora dudaba de que pudiera llegar al tercer piso sin tener que arrastrarse por las escaleras.

Cuando estaba todavía tratando se asimilar su vergonzoso futuro en las escaleras sintió una mano en su espalda. Al principio se sobresaltó pero cuando vio que se trataba de James dejó salir el aire que no supo cuando retuvo.

— Siempre es así al principio, luego tu cuerpo se acostumbra y después hasta lo necesitas para que tu cuerpo se sienta bien. Ven, te ayudo a subir, tus piernas han de estar a punto de colapsar.

El rubio se tragó su orgullo con una buena cantidad de saliva y asintió con la cabeza.

— ¿De que tienes clase? — Le preguntó al pelirrojo cuando comenzaron a subir.

— Artefactos Ilegales I. Es muy interesante, cuando lleves esa materia creo que te va gustar.

— ¿Es teórica?

— Es teórica-práctica...tienen permisos del ministerio para tener los artefactos aquí y enseñar a los alumnos cómo funcionan.

— ¿Quién da la clase?

— Nereida Brownies. — Scorpius alzó una ceja. — No la conoces, pero seguro la has visto, tiene como 60 años, además ella sólo da clases a los grupos de nivel superior y es muy buena.

— Ohhh...

— Scorpius ¿Te gustaría acompañarme a tomar un café después de clases?

El rubio lo miró detenidamente. Pero bueno, no es como si tuviera algo que hacer con su tiempo libre, así que sólo asintió y el pelirrojo sonrió dejandolo en el pasillo del tercer piso.

— Nos vemos en la entrada. — Le dijo el pelirrojo.

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Era fin de semana nuevamente y Dennis partía otra vez, ésta vez a Birmingham. Albus y él desayunaron a eso de las 3 de la mañana para estar juntos antes de su partida. Habían hecho pan tostado con mantequilla y azúcar y un par de tazas de café con leche.

Albus revisaba un correo electrónico en su celular que le había mandado Richie, un fotógrafo de la compañía para la que trabajaba en el que le pedía posar para él en la revista G-UK, de la cual sabía poco pero que al parecer era la revista gay más importante del Reino Unido. Bajó su teléfono después de responder que se lo pensaría el fin de semana. Miró a su novio que batallaba al comer el pan tostado pues este se le rompía en pedazos pequeños.

— Debería acompañarte alguna vez. Me siento solo cuando no estás. — Dijo Albus de la nada.

Dennis alzó las cejas despreocupado.

— Pensé que debido a que estudiamos y vivimos juntos, mis fines de semana fuera estarían bien para darnos espacio y no fastidiarnos el uno del otro.

A Albus le hubiese gustado decirle algo cursi, como decir que él nunca se fastidiaría, le gustaría decirle al menos las primeras diez cosas que se le venían a la cabeza cuando pensaba en ellos dos. No sexualmente hablando. Se trataba de una cosa completamente diferente pero que sin embargo sabía que hablar de amor en voz alta hacía que las cosas entre Dennis y él se pusieran difíciles.

La actitud de Dennis iba mejorando súbitamente de unos días para acá. Ya no estaba todo el tiempo sobre de él, checando sus horarios o preguntando los porqués, dónde y con quién.

— No me gusta estar solo. — Dijo mirando a la ventana.

Dennis acarició con su pie todavía descalzo la espinilla izquierda de Albus para llamar su atención y sacarlo de cualquier pensamiento deprimente que seguro estaba teniendo. Dennis podía no saber mucho de la vida de Albus, aún con toda la verdad a su disposición al rubio no le gustaba acosar a su novio con preguntas personales. Siempre respondía pero siempre parecía triste así que dejó de hacerlo.

— El próximo evento es aquí en Londres. Puedes venir a verme la próxima semana.

Albus sonrió y le dio un sorbo a su café.

Dennis sentía nervios cada vez que le dejaba, no era por la cuestión de que fuera engañarlo o no, la adivina se lo había dejado en claro, pero aunque Albus no era alguien de multitudes (en realidad era extraño porque fuera del escenario no le gustaba sobresalir, le gustaba más la idea de fundirse con las paredes y el paisaje) no era bueno lidiando con la soledad, terminaba saliendo con Tristán poniéndose hasta las cejas de alcohol.

Cuando su relación se fue cimentando empezaron a dejar las fiestas de lado. Ambos habían comenzado a ir por la cuestión de socializar y conocer gente, Dennis específicamente había ido en busca de chicos, pero cuando su relación se comenzó a poner seria todo lo que necesitaban era tomar un café con Sam y Vico o ir al cine. Tristán era más amigo de Vico pero siempre estaba disponible, aunque él dijera que su relación con Tabatha y Yael era perfecta para él, para Dennis era imposible conseguir una satisfacción más allá de la sexual en una relación de tres, principalmente porque siempre habrá a uno a quién quieras más y con el que tengas más química. Tristán también era malo para la soledad y cuando Dennis no estaba siempre se las arreglaba para sonsacar a Albus, que nunca tenía nada mejor que hacer porque estaba solo en casa y terminaba las tareas de limpieza antes de las 10, porque nunca había mucho desorden (ya que Albus era un freak con aquello de la limpieza).

Con todo eso, su preocupación real no era Tristán, un poco el alcohol sí, pero lo que lo hacía sentir mal de dejar a Albus era la tendencia de éste a deprimirse cuando estaba solo. Sino tenía planes, el moreno podía pasarse horas tirado en la cama viendo a la nada y cuando Dennis regresaba, Albus era una bola silenciosa de nervios e inseguridades.

Lo dejaba solo a propósito ya que por la naturaleza de sus carreras no podrían estar siempre juntos desde el momento en que ellos tenían en claro lo importante que era realizarse en el ámbito, además Albus perfilaba más para cine y Dennis para teatro pero eso no evitaba que el rubio se sintiera culpable del estado emocional de su novio.

— Deberías dormir más. — Le dijo. — Yo me iré dentro de un rato pero tu tienes clase a las siete. Además alégrate, tienes esta gran fiesta hoy con los chicos del coro.

— La verdad no quería ir pero Vico quiere ir y ella no me perdonaría que yo la dejara ir sola.

— ¿Sam no irá?

— No, bueno, llegará más tarde, tiene que firmar un contrato para una sesión de fotos que es para el mes próximo.

— Me encanta, supongo que es muy solicitado por sus pómulos perfectos.

— Ya sé...a veces no sé si lo odio más por sus pómulos o por su habilidad para bailar.

— No le odias, sólo le tienes envidia.

— Pero no es de la buena.

Dennis se rió.

o-o-o-o-o

(Olvidé decirles esto en el último capítulo, Scott y Mitch son reales, son cantantes de Texas y forman parte de Pentatonix y tienen un proyecto llamado Superfruit donde son sólo ellos dos y se los recomiendo mucho porque son super talentosos, super gays, super adorables y tremendamente creativos. Les recomiendo los vídeos de , Imaginary Parties, Heartthrob, Fantasy, worth it -Perfect-, y How you feeling?).

Albus se sentía frustrado después de la clase de coro y Vico no estaba de mejor humor. Ambos estaban aprendiendo la forma correcta de cantar con técnica clásica pero era apabullante compararse con los demás que se veía perfectamente que sabían lo que estaban haciendo.

Era casi traumático no poder hacer lo que otros hacían tan fácilmente.

Igual se fueron a la cafetería de siempre...y no es que no les gustara el café pero por lo menos a Albus le gustaría que Ding Dong China abriera temprano, porque uno no puede mantenerse saludablemente obeso con sólo té y café.

Cuando entraron al café, en el fondo de éste vieron a los chicos que los invitaron a la fiesta. Scott y Mitch, el barítono y el contra-tenor. Tenían un montón de papeles sobre la mesa y el rubio parecía estar muy metido borrando algo de un cuaderno. Paró un momento y tras pensar un poco, con la goma de su lápiz comenzó darle golpecitos a la mesa. Albus frunció el ceño.

Eso era un compás. Uno de 3/4 ¿Qué diablos? Vio como se movían sus labios y después estaba escribiendo de nuevo.

Mitch sólo miraba a la ventana desinteresado. Después el rubio pareció haber encontrado su propio Eureka.

— Mitchy, prueba esto. — El castaño por fin le puso atención y tomó la libreta. El rubio parecía ansioso. El chico comenzó a tararear con la boca cerrada, era sólo el sonido de su garganta. Sonrió. Después se inclinó para besar la frente del rubio y éste pareció derretirse en su silla.

— Bien hecho Scott, con esto seguro que ganamos nuestra próxima competencia. — Albus alzó una ceja sentándose a unas pocas mesas de ellos.

— Wow, si fuera perro estaría moviendo la cola. — Dijo en voz baja Victoria.

— Que víbora. — Dijo el pelinegro, luego le sonrió. Le encantaba que Vico fuera tan víbora.

— Estaba pensando en que tal vez deberíamos invitar a tus padres. — Le comentó el rubio.

— Scott, no creo que quieran gastar en unos billetes de avión para vernos en un concurso de poca monta. Mi familia no tiene dinero y lo sabes.

— Pero...— El discurso del rubio fue cortado por el sonido de un teléfono celular. El pequeño castaño empezó a buscar en su bolso ¿Un bolso? Que horror de bolso ¿Qué clase de hombre lleva un bolso de peludo color magenta?

— Hola amor ¿Cómo estás? Ahh sí, me salté las clases, estoy con Scott preparando las canciones para el concurso. Ajá, ya sabes, Scott de verdad quería entrar aunque es una porquería pero le hace ilusión ¿Ahora? Bien, te espero en la esquina.— El chico colgó y guardó el teléfono en el bolso. — Lo siento Scotty, Fabio quiere hacer algunas compras.

— Pero dijiste que me ayudarías a decorar la casa para la fiesta.

— Scott, Estamos teniendo una fiesta porque tu quieres ¿Crees que me hace ilusión ver a toda esa gente? Eres tú el que quiere hacer amigos, no sé porqué estás tan ansioso, empezamos sólo este semestre y ya quieres tener a toda la gente detrás de ti.

— Pero Mitchy...

— Tienes que aprender a echarte encima sólo los compromisos que TÚ puedes cumplir. Trataré de llegar pronto a casa para ayudarte en lo que pueda ¿Sí? No creo que nos tardemos más de un par de horas. — El teléfono volvió a sonar. — Me tengo que ir, Fabio me está esperando en la esquina. — Dijo dándole un beso en la frente, sobre la ceja izquierda.

— Nos vemos...

Mitch salió como un torbellino sin fijarse quienes estaban por ahí. Victoria y Albus lo vieron subirse a un convertible blanco y besar a un chico que fácilmente rondaba los 35.

Victoria y Albus tenían la boca bien abierta, no podían creer que el chico pudiera tratar así a su amigo. No entendían por qué un chico como Scott querría, en primer lugar, ser amigo de alguien así, habían compartido sólo cuatro clases y podían decir fácilmente que Mitch era un maleducado que se creía superior a los demás porque cantaba como un ángel, pero el verdadero ángel era Scott, siempre risueño, amable y dedicado.

¿Qué rayos pasaba con el mundo?

Lo ha dejado sólo.

Albus sintió una punzada de dolor en la garganta, le estaba subiendo la bilis por el esófago. Scott no era su asunto, pero ver como intentaba recoger sus partituras con aquella cara tan triste le rompía el corazón.

Albus tuvo un dejavu.

Se vio a sí mismo en Hogwarts sentado solo durante las comidas porque Scorpius ya no le dirigía la palabra.

Sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas pero intentó tragárselas. Sin decir una palabra se levantó de la mesa y caminó hasta el rubio. Victoria intentó llamarlo en voz baja pero no la escuchaba. No lo permitiría.

Nadie debería sentirse así.

Nadie debería sentirse como si fuera un desperdicio de aire.

— Hmm...hola. — Le dijo al chico, Scott alzó la mirada y Albus pudo ver perfectamente cómo trataba de tragarse sus emociones, pero Scott era cantante, no un actor. — ¿Está bien si Victoria y yo nos sentamos contigo? Sólo tomamos la clase de coro los sábados y nos sentimos algo sólitos.

Scott estaba genuinamente asombrado pero asintió con una sonrisa gentil.

Albus le hizo una seña a Victoria para que fuera a la mesa y Scott puso mucho más empeño en recoger sus cosas. Albus le dio una buena ojeada. Eran todas partituras.

— ¿Escribes música? — Preguntó Victoria. Era algo obvio, pero a la gente le gusta hablar de sí misma así que Albus lo dejó pasar. El chico asintió.

— No son muy buenas, pero me gusta hacerlo, después de todo siempre se admira más al artista que escribe su propia música.— Albus recogió una de las hojas y leyó las notas musicales en ellas. Vio el título y luego los cinco pentagramas que iniciaban al mismo tiempo cada úno con diferentes letras, es decir, había cinco personas o cinco líneas vocales cantando al mismo tiempo.

— ¿Es un arreglo para música a capella?

Scott asintió. Al parecer no era muy bueno estando rodeado de gente. Era inseguro y tenía baja autoestima. A Albus le caía cada vez mejor, le recordaba a él cuando estaba en Hogwarts. Tenía que ser amable con él, a Albus le hubiese gustado que la gente fuera amable con él en ese momento. Tal vez por eso adoraba a Sam y a Dennis, Sam siempre era amable con todos y a Dennis era un poco más duro, pero tenía un corazón bueno, compasivo y empático.

— ¿Lo escribiste para ti?

— Ahh...sí, bueno, Mitch y yo teníamos un pequeño grupo a capella en Texas, pero actualmente estoy trabajando en duetos y solos.

Mitch y él...

— ¿Y no te gusta cantar tu solo con acompañamiento música? En la clase de coro hay muchas voces pero puedo decir que tienes una voz muy bella. De las más bellas del grupo, eres muy emotivo. — El chico, tan blanco cómo sólo él podía serlo, de repente se puso tan rojo que se podían distinguir sus cejas rubias que normalmente no se veían. Era contraste de color por temperatura.

Vico se mordió la lengua para no reírse, pero miró a Albus con esa mirada de ¿Qué rayos estás haciendo tío? ¿Acaso queréis meterte en problemas?

Albus se la sacudió con una sonrisa. De esas sonrisas seductoras y peligrosas que suelen poner los villanos, que te aterran y te hacen mojarte las bragas, pero el chico no lo estaba viendo, tenía la mirada baja.

— Tú...tú también cantas muy bien, es decir, puedo ver la falta de técnica, te atrasas un poco las primeras veces porque no puedes leer las partituras a la misma velocidad que los demás pero después de que te aprendes tu parte la cantas de oído...Mitch y yo fuimos a verte el día de las presentaciones, acabamos de llegar a Londres y queríamos ver el nivel de nuestra nueva escuela así que...vimos todo el festival, los cuatro días, tú cantaste muy bien. No usas tu diafragma cómo deberías pero estás aprendiendo, en las pocas lecciones que has tomado de técnica vocal clásica has mejorado bastante, tienes un buen rango vocal, cinco octavas yo diría, con un poco más de práctica dominarás los falsetos aunque tu voz es más profunda que la mía y tiene textura, te hace sentir algo en los huesos...eres un interprete.

Victoria abrió los ojos sorprendida y aunque Albus también lo estaba, apoyó el codo sobre la mesa y la cara sobre su mano. Se estaba haciendo el interesante.

— Hmmm parece que no soy el único que presta atención a los otros chicos lindos. — Una pequeña risa salió de sus labios y por primera vez el rubio lo miró a los ojos.

Otra sonrisa matadora y parecía como el si el chico no se pudiera creer lo que estaba pasando.

Entonces la mesera llegó a tomarles la orden y Victoria pidió dos tés de durazno, uno caliente y otro frió, mientras tanto Albus no dejaba de mirar a Scott poniéndolo cada vez más nervioso.

— Después de esto no tenemos nada que hacer. Bueno, no sé ella, pero si quieres podemos pasarnos por el colegio un rato y coger un cubículo para practicar, me encantaría escuchar tu voz acompañada sólo de piano.

— Amm...no p-puedo, tengo que acomodar las cosas de la fiesta.

— Ohh bueno, como Albus dijo, no tenemos nada que hacer, nuestros novios nos abandonaron por razones de trabajo pero nosotros estamos libres como buenas esposas, así que podemos ayudarte a montar la fiesta.

— ¿En serio? Sí, muchas gracias, es que...compré mucha decoración porque...quería dar una buena impresión.

Validación.

Busca validación.

Albus se quedó pensando mientras Scott y Victoria hablaban sobre la decoración de la fiesta. Scott era cómo él, era cómo Victoria incluso, buscaba validación. Se vio a sí mismo y luego miró a Victoria, vio en lo que ambos se habían convertido. En lo duros que eran, y en las amarguras que ambos tuvieron que pasar, y que todavía pasaban, él se seguía enamorado de los halagos y ella seguía pensándolo más de una vez antes de dar cada bocado de comida, juntando la fuerza cada vez que se veía al espejo. Se preguntó si en algún momento alguno de los dos tuvo la esencia de Scott, si alguno de los dos alguna vez fue dulce, y si fue así, cuándo es que comenzó a crecerles la capa gruesa de piel que los protegía a ambos, si cuando eran niños y la heridas comenzaron o si cuando eran adolescentes y decidieron no tomar más mierda de la gente. Rayos, tenía una conversación pendiente con Victoria.

Más tarde, en casa de Scott y Mitch...que vivían juntos, lo cual no le sorprendía ya a ninguno de los dos chicos, y notaron que la casa era bastante grande y lujosa, era extraño porque Scott parecía un chico bastante sencillo en su manera de vestir, como Albus cuando recién llegado a Londres y los chicos empezaron a pegar cosas extrañas por las paredes y en los pisos, y eran raras porque tenían forma de champiñones verdes y rojos, también había unas nubes. Se veían lindos pero Albus no sabía lo que eran.

En algún momento, como a las dos de la tarde Victoria anunció que iba a la tienda por bebidas y algo de comer. Sam le había puesto horarios de comida y ya había retrasado la hora de la comida por una hora.

Scott estaba acomodando una serie de carteles como muñecos de caricatura, una princesa con vestido rosa, dos hombres, uno gordo y otro flaco, ambos en oberol y un par de monstrillos. Albus se recargó en la pared y le dio una mirada interesada. Eso hacía sentir a Scott nervioso.

— ¿No se enoja tu novio por que te pongas a mirar así a los demás? — Auch...eso dolió. Un poquito.

— Bueno, él me dejó para irse a actuar a Birmingham, pero no es por eso que te miro, no quiero nada contigo eso te lo aseguro. Es sólo que eres alguien agradable de mirar. ¿Te lo han dicho? Tienes la altura y la talla para modelar ¿Lo has pensado?

— ¿Yo?

— Ajá...— Era hora arriesgarse un poco. — Verás, mi amigo Richie es fotógrafo, trabaja para revistas como Vogue y Vanity Fair, pero también trabaja para G-UK ¿La conoces?

Scott se sonrojó. Bueno, al menos Scott la conocía porque él nunca había visto un ejemplar en su vida, sólo sabía de ella porque Tristán trabajaba para ellos y por la petición de Richie. El rubio había cerrado los ojos y asintió. Se veía adorable con ese sonrojo, pero nada que conmoviera el corazón del moreno.

— Bueno, pues a mi amigo Richie le pidieron hacer una sesión de fotos para el ejemplar de Junio y me dijo que quería que yo saliera en ella, también dijo que quería que las fotografías fueran en parejas pero no sabe que otros modelos usar. Así que...bueno, viéndote a ti. Me encantaría que salieras conmigo en las fotos. Claro, habrá que presentarte con él pero creo que estarás bien.

La cara de Scott parecía un tomate. Merlín, era tan vergonzoso que era tierno.

— ¿Y habrá ropa? Quiero decir...esa revista es...

— En algunas tomas. Pero puedo ver tu cuerpo debajo de tu ropa, y como dije, eres agradable de ver. Y tus ojos...tus ojos son de un azul muy raro.— De repente su cara perdió un poco de color. — No quiero decir que sea malo, es sólo que es un color poco común. Es como un azul oscuro ¿usas lentillas?

Él negó con la cabeza.

— Es algo de familia...por parte de mi padre.

— Es un bonito color, es azul oscuro ¿Cuantas personas pueden tener los ojos color azul oscuro? Es tan raro como tener los ojos violetas. Me gustaría que los míos fueran azules por lo menos.

— ¿Por qué? Los tuyos son de un hermoso color verde. Son como esmeraldas, pero tienen destellos dorados.

— Gracias ¿Entonces? ¿Te gustaría salir en las fotos?

— Ammm bueno, no lo sé.

— Sacarás buen dinero y saldrán otros chicos, está requiriendo cuatro modelos, puede que tengas la suerte de que los otros dos sean solteros.

— Yo no necesito salir con chicos. — Dijo apenado mirando hacia su lado izquierdo. Estaba mintiendo, pero mintiéndose a sí mismo por Merlín bendito ¿Cómo es que la gente no era consciente de su lenguaje corporal? ¿Cómo la gente podía salir a la calle siendo tan vulnerable?

— ¿Entonces sí sales con Mitchell?— Y negó con la cabeza.

— ¿Pero te gusta?

— No, sólo somos amigos. Somos amigos y queríamos estudiar música aquí en Londres, por eso vivimos juntos.— Dijo mirando hacia sus manos. — Esta es una de las casas de su novio. Él nos deja vivir aquí gratis.

— Si él tiene novio y no sientes nada por él, búscate uno...o dos. El mejor amigo de Vico tiene dos novias. Es un poco injusto que sólo él tenga toda la diversión.

Scott sonrió y me miró a los ojos.

— Supongo que tienes razón.

Poco después Victoria regresó con tres subways y los tres comieron en tranquilidad total. Tenían que arreglarse para la fiesta así que cada uno se fue para su casa en cuanto terminaron de comer dejando al rubio solo (no sin antes tomarle unas cinco fotos a Scott para mandárselas a Richie).

Scott se metió a bañar y después, vestido con ropa cómoda se puso a trabajar en una pieza de piano en medio de la sala. Era el acompañamiento para una canción que había escrito para Mitch y aunque ya la iba a terminar no sabía muy bien que hacer con ella.

Se sentía triste.

Mitch estaba realmente distante desde que tenía "novio", es decir, meses atrás, cuando aún vivían en Texas y a él de buenas a primeras eso le deprimía, por lo mismo que había pasado con Albus.

No era cierto nada de lo que le dijo a ese chico Albus. Él sí sentía algo por Mitch. Él amaba a Mitch, y Mitch a él, pero no tenían dinero. Los padres de Mitch no podían sostener sus estudios ni en el mismo Texas, porque tendría que irse a la estatal de Texas y ellos no podían pagar los gastos de mandarlo lejos y los de Scott no querían saber nada de él desde que había salido del closet.

Aún recordaba la cara disgustada de sus padres cuando les dijo que estaba enamorado de un chico, y no cualquier chico, un nomag, pero él no podía evitarlo. Nunca pidió nacer en la familia en la que nació. Nunca pidió ser sangre pura, nunca pidió ser rico, ni tampoco ser gay. Era una sucesión de eventos desafortunados y él sólo quería ser libre, feliz y hacer música que Mitch pudiera cantar.

Había conocido a Mitch a los 15 años en una plaza de Arlington, él estaba ahí por las vacaciones de verano. Amaba el colegio pero a veces Ilvermorny podía ser demasiado para él y casi no le dejaba tiempo para su música. Aquél día estaba muy soleado y él había comprado un helado mientras en otra de sus manos sostenía una bolsa con chucherías, iba caminando hacia su casa cuando de pronto escuchó la voz de un ángel.

La voz más bonita del mundo. Era dulce, tan dulce que Scott no pudo evitar buscar la fuente de ella.

Cuando lo encontró se quedó paralizado ante lo que veía.

Era dos chicos, uno de ellos, sentado en el suelo con las piernas cruzadas, era pálido pero con cabello castaño y barba, tocaba la guitarra y él otro era pequeño. Tal vez de su edad pero sin lugar a duda era de cuerpo pequeño, delgado y bajito con el cabello despeinado y una ropa nomag sencilla, jeans y camiseta a rayas, ni siquiera se podía decir que era atractivo físicamente, era bastante normalito, incluso diría que se veía como cualquier otro chico mexicano en Texas. Después se enteró de que era Italiano (pero mucho después).

La gente pasaba y lo miraba un rato, algunos dejaban monedas y otros billetes de dolar en un sombrero de bombín negro a sus pies. Cuando terminaba de cantar una canción la gente aplaudía y Scott no pudo sino quedarse quieto durante una hora entera frente al chico viéndolo cantar, viendo como armonizaba con la voz profunda del chico que tocaba la guitarra y cómo sazonaba y llevaba el ritmo de las canciones con palmadas y chasquidos.

Al final de su pequeño concierto, él y el chico de la guitarra comenzaron a recoger sus cosas. Scott se paró frente a él cuando el chico se agachaba para recoger su dinero.

— Hola. — Le dijo el rubio y el castaño lo miró pero sin dejar de poner atención a lo que estaba haciendo, es decir, poner a salvo su dinero.

— Hola. — Respondió el chico extrañado.

— Creo que me he enamorado de ti. — Ni siquiera lo pensó, sólo salió de su boca y su cara entera pronto se puso roja. El chico de la guitarra comenzó a reirse ante la situación y la cara del pequeño chico castaño pareció paralizarse pero después de una mirada rápida toda la tensión abandonó su cuerpo.

— Tienes suerte de que de hecho soy gay, y de te vez guapo y de mi edad, sino probablemente estaría llamando a la policía porque estuviste parado aquí una hora sin darme dinero y decirme nada...pero bueno, como dije, eres guapo y al parecer te has enamorado de mi. Dime cómo te llamas y si tu nombre no es horrible tal vez te deje invitarme algo.

— Mich. — Le llamó el chico castaño.

— No pasa nada Avi.— Mitch cruzó los brazos. — No creo que éste chico pueda matar una mosca. — Cogió algo de dinero del sombrero y después se lo extendió al llamado Avi. — Cogí para el autobus, lo demás llevatelo a tu casa, paso por mi parte más tarde.

El chico asintió y los dejó a los dos solos en la plaza.

— ¿Entonces traes para invitarme algo o debo ir y alcanzar a mi amigo?

Scott suspiró fuertemente y después se exaltó al escuchar la puerta cerrarse. Volteó para ver a Mitch dejando en el suelo cuatro bolsas enormes que decían BALENCIAGA.

— No tienes idea de cuanta gente había en la tienda. De verdad que traté de terminar rápido con Fabio para poder ayudarte pero me llevó de compras después de hacerlo y no pude decirle que no. — Decía mientras caminaba por la casa lentamente viendo todos los adornos. — Oh por Dios. No puedo creer que de verdad hayas hecho la fiesta con temática de Mario.

Scott sintió un golpe directo al estomago y otro al corazón.

Sabía que Mitch se acostaba con Fabio todo el tiempo que estaban juntos.

Que su cuerpo era el costo de poder estudiar y de tener una casa y no preocuparse de la comida.

Que era su culpa porque él no podía darle a Mitch todo lo que él quería.

Que él era un inútil que no sabía hacer otra cosa más que escribir música. Él no sabía hacer nada más y ni siquiera sabía bien como usar un celular o usar el metro, o combinar su ropa.

Sabía que Mitch sólo lo hacía por dinero pero aún así no podía acostumbrarse a la idea de Mitch haciéndolo con otro hombre. No podía evitar el escalofrió que venía con cada beso que Mitch le daba cuando venía de tener sexo con otro.

Aquel par de horas entre ese momento y la fiesta, en las cuales se se desvivió por complacer a Mitch con su propio cuerpo debido a que "Fabio no sabe hacerlo correctamente" Scott no podía dejar de pensar en que si ese dia tres años atrás no se hubiese encraprichado por ir a comprar dulces nomag él no estaría sufriendo cómo lo estaba haciendo.

¿Valía la pena?

¿Valía la pena sentir todo ese dolor? ¿Valía la pena haberlo perdido todo, incluso a su familia por defender su amor? ¿Había valido la pena dejar su hogar, su futuro, y su país sólo porque Mitch encontró a alguien que podía pagar sus estudios musicales a cambio de su cuerpo?

Mitch llegó al orgasmo debajo de él y parecía un completo desastre de sudor, saliva y semen.

El castaño trató de levantarse un poco pero al parecer no tenía fuerzas porque lo que hizo fue tirar del cabello de Scott para que éste lo besara.

— Llévame a bañar Scotty. No puedo moverme.— Sonrió. — Adoro cuando me haces sentir así. — Dijo. — Adoro como siempre me dejas dolorido de tan duro que me das. — Otro beso. — Te amo Scott.

Scott besó su frente y le abrazó.

— Yo también te amo Mitch.

o-o-o-o-o

Scorpius todavía no podía entender porqué le pedían su nombre cada vez que ordenaba un café en ese lugar. Para empezar, odiaba ese lugar, el café no sabía bien, era desabrido. Lo único bueno era el Té Chai.

El pelirrojo a su lado sólo se echó a reír al ver su ceño fruncido.

— Quita esa cara hombre, si no es la primera vez que te traigo y estás asustando al barista.

— Venimos aquí todos los días y todavía no se aprende mi nombre, y además no sé porqué rayos nos lo pide en primer lugar, no es necesario.

— Creo que es para que la gente se sienta importante al venir aquí.

— Que el barista te pida tu nombre para decirlo cuando esté no te hace más importante, pensar así sólo evidencia lo pequeño y poco importante que uno es, cuando uno es importante, la gente importante ya sabe tu nombre, presentarse es pura formalidad.

— ¡Eh! Cuida tu veneno serpiente, se te escurre por la boca.

Scorpius volteó los ojos.

— Las serpientes no piden la opinión de los leones, sólo los pican. — Dijo haciendo señas que simulaban los colmillos de una serpiente picando el brazo de James.

o-o-o-o-o

Tristán abrió la puerta de su habitación, se veía bastante desarreglado.

— Oye, ¿Qué tan fiel le eres a tus novias? — Le preguntó Albus sin siquiera decirle hola. Igual ya sabía la respuesta porque ellos salían de fiesta cuando na había nadie más desocupado y Tristán tenía el apetito sexual de un...no tenia idea de qué animal podría tener el mismo apetito que Tristán.

— No voy a dormir contigo Albus. Por muy bueno que estés tu novio me arrancaría la cabeza y sinceramente no vale la pena.

— Ew...no, que asco...no, hay un chico que dará una fiesta ésta tarde y me gustaría que te lo ligases. Tiene baja autoestima.

— ¿Es feo?

— No.

— ¿Es obeso?

— No.

— ¿Tiene micro-pene?

— No sé que es eso.

— Es como suena.

— No creo. Se le ve buen paquete.

— ¿Y por qué tiene baja autoestima?

— Una relación toxica...es guapo.

— No lo sé Albus...esos son problemáticos.— Entonces el moreno sacó su celular y le mostró la foto que había sacado antes. Tristán miró el teléfono y se lo quitó de las manos. Albus pudo ver un destello de interés en su mirada y supo que lo tenía ganado cuando vio que se mordió el labio. — Es lindo ¿Cómo se llama?

— Scott. Sólo tienes que ligartelo una noche, te pagaré para que te lo folles. Yo sé que estás ahorrando para una arrocera electrica.

— Bien...

— ¿Tomas el empleo?— Tristán sonrió.

— Por una carita tan tierna como esta lo hago gratis Albus. — El moreno sonrió y tomó su teléfono guardándolo en la chaqueta.

— Vale, es a las seis. Bajó por ti a las cinco y media y nos vamos.— Hizo algo así como un gesto de despedida y se fue rumbo a las escaleras.

o-o-o-o-o

— Podemos ir a un antro gay por la noche si quieres, no me gustan los chicos pero tengo curiosidad de saber en que se diferencian esos lugares de los normales. — Le dijo el pelirrojo mirando hacia el cielo, estaba atardeciendo. Scorpius lo hizo también.

— No sé qué es eso.

— Es un lugar al cual la gente paga para ir a bailar y a beber.

— ¿Por qué la paga para hacer algo que puedes hacer en tu casa?

— No lo sé Scorpius. Supongo que es gente que no quiere estar en su casa ¿Vamos?

— Sólo hay tres cosas...no sé bailar como los muggles. Dejé de beber. Soy gay, pero los hombres me asustan.

— Tres cosas...no tienes que saber bailar, no tienes que beber y tres...¿Te asusto?

— No. Tu no cuentas como hombre.

— ¿Disculpa?

o-o-o-o-o

Victoria bajó hecha un hada, con un vestido corto colo rojo y el cabello agarrado pero desarreglado, sin embargo se veía bien. Saltó a los brazos de Tristán como era de esperar. Ellos eran como hermanos.

Tristán tomó de su mano, la besó y los tres comenzamos a caminar con dirección a la estación del metro más cercana mientras Albus miraba los rumbos, era un lugar bonito para tener un departamento...luego recordó que Dennis no quería saber nada al respecto así que trató de quitárselo de la cabeza.

Victoria sabía como llegar, habían estado ahí toda la mañana y era buena orientándose así que simplemente los siguió, no era cómo si lo notaran. Los sábados que no estaba Dennis y todos salían, por lo general él charlaba con Sam, también iban Yael y Tabatha, ellas andaban tomadas de las manos mientras su novio caminaba codo con codo junto a Victoria discutiendo alguna película de Xavier Dolan (porque ahora Victoria aceptaba que le gustaban los chicos también podía hablar abiertamente de cuanto le mojaba Xavier Dolan).

Pensando en ello, a Albus le daba emociones encontradas el hombre, es decir, le gustaba su trabajo como actor y director, además el hombre se parecía a Dennis en "Yo maté a mi madre" (y ojo que ya era novio de Dennis cuando conoció el trabajo de Dolan) pero el asunto de que se pareciera tanto a Dennis le daba un poco de mal rollo, sobre todo en "Tom en el granero" porque había una relación no relación bastante demasiado toxica(aunque nunca hubo un puto beso), bastante más mala que la que ellos tuvieron durante su crisis de confianza y le hacía doler las tripas la violencia física y emocional sufrida por Tom pero a la vez lo enfermizo se cruzaba con lo sensual y Albus había terminado jalandosela frente al televisor.

Y después le dio culpa. Porque se había imaginado a sí mismo haciéndole daño a Dennis. Le daba escalofríos pensar en que se había excitado al pensar en arrastrar a su novio por el suelo, aterrarlo y apretar su cuello para que no pudiera respirar.

Cerró los ojos y trató de dejar de pensar esas cosas.

Le hacían pensar que estaba bastante enfermito de la cabeza.

Es decir, no era la primera vez que se imaginaba asesinando a alguien. Pero sí la primera vez que eso le causaba una erección.

Cuando llegaron a la casa ya se veía gente bebiendo en el jardín con vasos rojos en las manos y se podía escuchar la música electro-latina traspasando las paredes. Entraron saludando a unos pocos que reconocían de la clase de coro. Albus moría internamente porque se sentía de nuevo en el primer semestre, miedoso de no conocer a nadie y lo peor es que no estaba Sam con él.

Como fuera Tristán les consiguió bebidas y Albus pudo localizar a Mitch. Estaba bailando sobre una mesa de concreto, un mueble fijo y que no se podía romper. Albus se sintió un poco sacado de contexto. El chico estaba vestido como una chica, llevaba una falda corta color blanco al igual que sus zapatos de tacón alto y una camiseta polka dot color rosa pálido y tenía los dedos adornados con anillos pequeños.

Lucía bien. De verdad. Después se puso a buscar a Scott con la mirada y lo encontró sentado en las escaleras con una bebida en la mano y mirando fijamente hacia Mitch. Dejó a los otros dos platicando sobre los adornos de un tal "Mario" y caminó hasta llegar a las escaleras y se sentó junto a Scott. Le tomó tiempo al rubio darse cuenta de la presencia de él pero no tenía ninguna intensión de apurarlo.

— Lo siento. ¿Cuánto tiempo llevas aquí?

— Eso no importa. Tienes valor para mentirme a la cara eh. No creo que pueda encontrar a otra persona en el mundo que vea a su ser amado con los ojos con los que tu lo haces. — Scott se sonrojó pero luego volvió a contemplar a Mitch.

— Hoy Mitch se puso a cantar una canción en la ducha. — Dijo con amargura. — Era una canción de Florence and the Machine, Seven devil se llama la canción. Y me di cuenta de que no importa lo que haga, siempre voy a ser un espectador. — Albus no sabía muy bien a dónde se dirigía la conversación y podía sentir el aliento alcohólico de Scott. — Lo he hecho todo, yo...descuidé la escuela para escribir sus canciones, se las enviaba por correo cada fin de semana esperando que a él le gustaran los suficiente para cantarlas.

Entonces Scott, súbitamente comenzó a llorar.

Albus no sabía bien que hacer, era la peor persona del mundo consolando a la gente, sobre todo cuando no conocía de ellos más que el nombre. Para su suerte una persona se acercó a ellos, se impresionó cuando vio que era Tristán.

Tristán se arrodilló frente a Scott y puso una mano sobre su rodilla. Le habló con una voz suave y aterciopelada.

— ¿Quieres ir a tu habitación? No creo que quieras que la gente te vea llorar...— El rubio asintió repetidas veces cubriéndose la cara. Albus se levantó y ayudó a Scott a levantarse. Entre los dos llevaron al rubio tambaleante hasta la planta de arriba y lo metieron a la habitación que él le había dicho a Albus que era suya. Lo acostaron en la cama, la cual era bastante grande y Albus se sentó en un sillón que parecía una pera mientras Tristán se quedaba de pie.

— ¿Quieres hablar de eso?

Scott lo miró raro, ellos no se conocían y se le hacía extraño porque él había invitado personalmente a cada una de las personas abajo.

El chico le sonrió.

— Creo que te acabas de dar cuenta de que soy un desconocido ¿eh? Mi nombre lo dejaré en anónimo, no sé quién eres tú y no sabes quién soy yo. ¿Qué mejor que contarte tus problemas a un extraño? Así no le diré a nadie.

Albus no entendía en su lógica. Un Slytherin nunca confiaba sus secretos a nadie.

— Estabas hablando de canciones. Canciones que tu escribías y que te enviaba corregidas. Scott asintió mirando al techo.

— Él me enviaba algunas de vuelta con algunas correcciones hechas por él y Avi y a veces también me mandaba cintas con las canciones terminadas, acompañadas de piano y guitarra. Vivíamos muy lejos el uno del otro y yo estaba en un internado y cada fin de semana le pagaba a un amigo mayor que me llevara de vuelta a Texas sólo para verle, hacerle el amor y oírle cantar. Llegaba los viernes al restaurante donde trabajaba de mesero para pagar sus gastos porque sus padres trabajan de empleados en una pizzería y tiene una hermana y no pueden pagar cosas como su ropa o artículos básicos. A las once de la noche él se iba a su otro empleo, cantaba en un bar, los sábados al mediodía cantaba en una plaza en compañía de Avi, yo me unía a él pero todo el dinero era para ellos dos, eso me lo dejó en claro. Y los domingos cantaba en el coro de una iglesia aunque no cree en Dios, pero piensa que la música de iglesia es maravillosa así que...él sólo canta. Tu sabes cómo canta...pero sus padres no podían pagar sus estudios en un conservatorio o con un maestro particular y él simplemente...estaba cansado. Cansado de su pobreza, del barrio donde vivía, de la ropa que usaba, de tener que desvelarse para hacer las tareas que su trabajo no le permitía.

— Te entiendo, debe ser duro. — Dijo Tristán, el cual desvió su atención súbitamente hacia algo en la mesa de noche. Scott miró hacia el mismo lugar y sus ojos se abrieron grandes pero sus sentidos estaban demasiado entumecidos por el alcohol para moverse rápido, por lo tanto Tristán tomó el objeto y lo levantó en el aire dándose la vuelta para mostrárselo a Albus, el cual también abrió los ojos impresionado.

— Devuélveme eso. — Le dijo el rubio tratando de incorporarse.

— Mira Albus, una varita mágica. Pero se ve toda bonita. No como la tuya, Victoria dice que la tuya parece de villano de Simon Snow. Dime Scott ¿Tu también sabes hacer magia? Victoria dice que Albus puede meterse en su cabeza, Victoria sólo sabe...ammm, romper cosas.


Review:

tsuruga lia1412

Wow, estás viva XD

Pues yo lo sentí leve, no hay tanto drama, pero también quería dar a entender que Albus había pasado a otro plano.

Ahhh de qué es más inestable, lo es.

Gracias por pasarte a leer y comentar.

Te extrañaba chica.

MariiiLu1099

Jajaja, a veces cuando lo escribo pienso en eso mismo. Que ellos dos se parecen mucho. Pero es que ese fue el sentimiento que me dio cuando leí cursed child.

Yo también lloro un chingo cuando escribo, es lindo que me lo digas, porque eso significa que te lo puedo transmitir.

Yo no sé si de verdad no tenga escrupulos pero lo que si tiene es una moral muy cuestionable XD, o más bien los tiene si aprecia a la persona, sino creo que le vale madre dañar a los demás. Y tampoco creo que lo que hizo haya estado mal, pero soy mexicana y Slytherin y pues no tengo maldad pero sí algo de malicia XD

Hmmm pues la verdad a mi me gusta mucho Dennis, si la verdad es que le ha perdonado cosas a Albus que no cualquiera perdonaría (y sí, también tuvo muy malas relaciones), pero él mismo sabe que Albus es una apuesta peligrosa y aún así decidió quedarse a su lado. La verdad es que no lo puedo culpar por ser desconfiado, porque mi papá decía que la palabra es el único valor que tiene un hombre y Albus, con su moral flexible faltó a la suya, pero le está dando otra oportunidad. Además, con lo fragil que es Albus no sé si yo emocional pudiera resistir otro abandono.

Y Scorp...Está trabajando en eso... Siempre es difícil dejar las costumbres y los vicios.

Afrodita

Que gusto que te haya gustad. No sé porqué me felicitaste si fue por Navidad o por al fin terminar el cap pero gracias.

Yo también te doy saludos y abrazos chicx.

¿Porno? Claro que sí, pero dime entre quienes, lo haré especialmente para ti. Obviamente entre Albus y Scorp no se puede porque la historia no lo deja, pero si quieres porno entre alguna de mis parejas o posibles parejas como SamxVico, AlbusxDennis, YaelxTristánxTabatha, ScottxMitch, ScottxTristán o Scorp con James...aunque esa última no sé si eso sea apropiada XD

Cristine Malfoy

De acuerdo. Ahora eres Cristine Malfoy. XD

¿Por qué se te eliminó?

Gracias por el comentario y espero leerte en los coments de éste cap.