Los personajes no me pertenecen, solo la historia es de mi autoría


¿Podría el día seguir empeorando o ya habría llenado el cupo?

Me froto el rostro con amargura.

Mis manos todavía huelen a ella. Meditativo recuerdo todo lo sucedido. Esa mujer es embriagadora y muy peligrosa para mi propia cordura. Su olor íntimo perdura en mi mano como un recordatorio de mis errores. De lo que nunca debió suceder.

No, en este momento. Menos bajo estas circunstancias. Fuera de mí por los giros de los acontecimientos.

Nunca contemplé tener que volver. Sobre todo cuando me juré nunca hacerlo. Pero tampoco podía obviar las consecuencias de mis actos. No cumplir con mis obligaciones sería ponerle la batalla muy fácil. Demasiado fácil y no lo merece.

Ya no era aquel niñato traicionado por su propia familia.

Los juegos a mi costa se acabaron.

Ahora me toca jugar mis cartas. Aunque esta confrontación no me entusiasme, siempre supe que no podía negar por toda la eternidad que era heredero de la familia Cullen.

Tengo una obligación con el abuelo. Solo él conseguía que me inquietara todo el tema de mi familia. Por llamarlo de alguna manera.

Todo lo demás es pasajero. Incluso ese monumento de mujer

Una sonrisa socarrona se abre paso en mi rostro. En otro entonces hubiese sido divertido. Pero ahora es un imposible y tiene que desaparecer como si nunca hubiera sucedido.