Lo siento, la uni me está entreteniendo mucho más de lo que esperaba este cuatrimestre.

Por cierto, cometí un error y publiqué este cap en Lovely Lily. Sorry, andaba apurada.

Éste cap contiene muchas faltas de ortografía que corregiré después, porque en este momento no tengo tiempo pero es que es actualizar ahora o nunca.


Capítulo 18: La batalla del Big Beng

Al día siguiente, como a las seis de la mañana Albus estaba tirado en su cama cuando escuchó el ruido de las llaves y el seguro de la puerta. Se rodó un poco dejando espacio en la cama. La puerta al fin cedió dejando ver a un muy cansado Dennis.

El rubio suspiró al entrar y tiró su mochila al suelo. Después se quitó la chamarra y también fue a dar al suelo. Albus sonrió. Apenas llegaba y ya empezaba a hacer sus pequeños desastres. Los zapatos salieron volando hasta donde estaba la estufa y después se acostó en la cama en el hueco que le había dejado Albus, apenas tuvo la cabeza en la almohada Albus lo cubrió con la cobija. Aprovechando que estaba sobre de él le dio un beso en los labios y Dennis se puso a acariciar su rostro.

— Te extrañé...— Le dijo Albus.

— Yo también te extrañé...¿Te la pasaste bien?— Albus asintió.

— Descubrí cosas.

— ¿Cuales?

— Hay más magos en LAMDA.

Dennis le miró.

— ¿Quienes?

Albus no sabía si contarle de Victoria, porque no era su verdad para contarle, pero a Scott no lo conocía de nada, así que no le importaba.

— Se llama Scott Hoying, está en el programa de música. Es un mago norteamericano.

— Ohhh...

— Tiene un "amigo" pero creo que él sí es nomaj. Creo que allá les llaman nomaj a los muggles.

— Bien, cariño, yo sé que eso es importante, créeme que sí, pero yo también tengo algo que contarte y sólo te interrumpo porque es emocionante.

— ¿Qué cosa?

— La esposa de uno de mis compañeros de la compañía está produciendo una serie web.

— No te sigo.

— Una serie pero en vez de ser televisada, la pasan por internet...en Youtube u otras plataformas...— como el pelinegro se veía confundido Dennis suspiró, Albus no tenía muy buena memoria para las cosas de tecnología, y por alguna razón siempre veía las películas en TV o Sam las descargaba para él y las veía en su teléfono. — A ver. — Suspiró.— Youtube es donde ves tus tutoriales para fabricar organizadores, y acomodar armarios y maletas.

— Ohh...No sabía que también pasaban series ahí.

— Sí, bueno. Christine, la esposa de Áaron,mi compañero, escribió un guión para una serie web de la que también va a ser productora y me preguntó que sino quería hacer el casting. Le pregunté que cuantos actores iba a necesitar el reparto y me dijo que el cast principal es de seis y secundarios unos quince, los extras los van a solicitar después pero como quiera es una serie más o menos larga y pensé que querrías hacer el casting así que se lo dije a Áaron y me dijo que los dos podíamos hacerlo y me dio algunas copias del guión piloto para presentarnos.

— Suena bien pero ¿de qué trata la historia?

— De una familia inglesa, bastante normalita en temática pero amé cómo estaba escrito, los personajes tienen alma. Se trata de un matrimonio que tiene tres hijos, dos chicas y un chico y hay un montón de drama en cuanto a la vida del matrimonio y en el de las chicas pero el que te atañe a ti es el drama del chico. El chico, que se llama Evan es un amor, de verdad, es muy sensible y muy tierno y es un personaje LGBT, y ahí está el asunto con él, los padres al principio no lo aceptan pero tienen que aprender a hacerlo porque no quieren distanciarse de su hijo. Le di una rápida leída y le dije que te gustaría intentarlo en el papel de Evan, principalmente por mis deseos egoístas de querer verte en el papel de niño bueno. Luego te doy el guión del piloto para que lo estudies. Lo tengo en la mochila.

— ¿Niño bueno?

— Esta es tu oportunidad para salir de tu zona de confort, de retrasar tu inminente cast type.

— Hmmm...bueno sí, tienes razón, me interesa.

Dennis se subió arriba de Albus y lo besó.

— No...— El pelinegro se negó. — Tengo mal aliento. — El rubio se rió.

— Hemos metido la lengua en lugares más sucios.— Albus se le quedó mirando detenidamente y después sonrió.

— Ven pues.

— Y Dennis saltó sobre sus huesos.

o-o-o-o-o

— Me sorprende que tu padre te haya liberado pronto el día de hoy. No te perdona un sólo domingo.— Dijo James acostado en el suelo de la mansión Black, en el salón de la biblioteca junto a la ventana. Scorpius a su lado giró la cabeza para verle y sonrió.

— Yo también estoy sorprendido, supongo que no tiene tiempo para mi. El abuelo lo llenó de deberes hasta el cuello para darle vacaciones cuando nazca mi hermanastro.

— Ohh...

— Vaya...¿Qué se siente ser hermano mayor a los 18?

— Al principio lo odié, pero uno se acostumbra. Me dijeron que yo podía elegir el nombre. Pero me quedó con el que mi madrina eligió.

— ¿Cuál?

— Taurus. El médico dice que el niño viene tan sano como un toro y por la tradición Black debe llevar el nombre de una constelación. Lo que todavía no sé es cuál será su segundo nombre.

— James va bien con lo que sea...

— No con Taurus...tu nombre no queda bien ni con mi apellido, es demasiado común...y Sirius rima pero lo satura.

— Así que ya lo habías pensado.

— Los Slytherin pensamos en todo tres veces antes de que pase.

— Umhum...— Dijo con todo sarcasmo.

Scorpius dejó salir una carcajada.

— Eres un imbécil. — Le dijo el rubio.

— Esto es relajante...

— Es la luz mortecina que dan los cristales mate. Y está nublado. Es perfecto para una siesta.

— ¿No duelen después los huesos con el frió? — El pelirrojo también giró su cabeza y quedaron de frente. Scorpius sonrió.

— Ohh, olvidé que eres un niño de luz. No lo había notado la verdad, las mazmorras son mucho más frías que esto.— Dijo sacando su varita y poniendo un hechizo que calentó toda la habitación incluyendo el suelo de madera.

— Ah...por eso sus almas se congelan...

— Cierra el pico James. — El rubio levantó una mano para tomar un mechón de cabello del pelirrojo y jalarlo.

Ambos se acomodaron de nuevo mirando al techo y cerraron sus ojos dejándose abrazar por el calor.

o-o-o-o-o

El lunes las clases fueron exitosas, por lo menos para Albus y su grupo de amigos, Barbara tuvo un problema fuerte con Oscar, por estarsele insinuando, eso normal, para ambos, bueno, para ella ya que el único chico con el que Oscar siempre se habia pasado de la raya fue Albus, con los demás siempre fue respetuoso.

Hubo gritos por parte de ella, un dolor de cabeza por parte de él y una reunión con el director de la facultad, normalmente no hubiese pasado nada pero Oscar es un Golden Gay y le desagrada cuando una mujer se le arrima sino es para bailar.

Considerando las cosas Barbara tuvo suerte, si hubiese sido Frank la chica ya hubiera perdido su lugar en la academia en lugar de las dos semanas de suspensión.

Perdieron sus dos horas de clase pero por lo menos tuvieron de qué hablar.

Al final del día Albus y Dennis se tuvieron que separar, al igual que Sam y Victoria, pues tanto el pelinegro como la rubia tenían sus clases de técnica vocal clásica dentro de unos veinte minutos pero Sam tenía que hacer la comida y Dennis tenía ensayo.

Cuando los chicos se fueron Vico y él se fueron en silencio al área de música pero Victoria estaba más seria de lo normal hasta que se paró abruptamente.

— Él me dijo que tu lo sabías, que tu eres igual a mi.

Albus miró hacia los lados y luego a sus espaldas.

— ¿Sabes? Me pregunto cómo es que has podido ocultarlo tan bien si lo dices así de fuerte. Entonces eres una bruja, ¿a qué colegio fuiste? no te vi en Hogwarts. — Dijo llevándola del brazo a una jardinera que estaba cerca de ahí.

— No fui a ninguna escuela.

— ¿Fuiste educada en casa? ¿Quienes fueron tus tutores?

— No Al...yo no aprendí magia ¿De verdad crees que mi padre me odia sólo por ser lesbiana? Para él soy una abominación. Gente del ministerio de magia fue por mi cuando era pequeña pero mi padre no permitió que me llevaran, aún cuando ellos ofrecieron a hacerse cargo de los gastos, ya que él dijo que nunca pagaría porque me enseñaran trucos de magia.

Albus le miró incrédulo.

— Pero eso no sólo es estúpido, sino peligroso. Pudiste haber puesto en peligro tu vida y la de tu familia y mucho más importante, pudiste haber puesto en riesgo al secreto.

Victoria se rió.

— Ustedes los magos si que son peculiares, es más importante "El Secreto" que la vida de las personas. Lo mismo dijo la mujer que trataba de convencer a mis padres.

— Es lo más importante, hemos perdido muchas vidas tratando de protegerlo.

Victoria respiró hondo y cerró los ojos.

— ¿Dennis lo sabe?— Albus miró hacia el edificio de enfrente, por donde unos estudiantes bajaban con enormes contrabajos a sus espaldas.

— Sí, se lo dije en Navidad.

— ¿Crees que deba decírselo a Sam?

— Eso depende de cada persona. Nunca sabes cómo van a reaccionar las personas, también tienes que hacerlo porque sientes que tienes que hacerlo, no porque crees que debas, compartir el secreto es algo muy serio y sólo pocos deberían saberlo, te recomiendo que pienses si Sam es el correcto.

— ¿El correcto?

— Así es, a los magos por lo general sólo se les permite decirles a sus parejas cuando se ve el matrimonio como algo seguro. Hay gente que no dice nada hasta que llega el momento de que sus hijos vayan a Hogwarts.

— Ya...

— ¿Y...alguna vez has pensado en encontrar alguien que pueda enseñarte?

— Lo he pensado...pero no es como si los maestros de magia se anunciaran en el periódico. — Albus se rió.

— Tienes razón, perdona mi pregunta estúpida. Como quiera, me gustaría enseñarte. Tristán dijo que sólo rompes cosas, eso quiere decir que no sabes controlarla, ni enfocarla, pero también que eres poderosa y...que tienes problemas del control de la ira. Lo cual te hace más peligrosa. Yo podría enseñarte.

— ¿En serio?

— Sí, pero primero necesito llevarte a Hogwarts

— ¿Para?

— Todos tenemos una personalidad diferente, y aunque a todos nos enseñan lo mismo tenemos nuestras particularidades a la hora de aprender, por decirlo de otro modo tengo que ver cuál es el enfoque que le voy a dar a tu enseñanza porque no es lo mismo ser un Hufflepuff que un Slytherin. Así que necesito que me confirmen lo que eres, y para eso necesitamos ir a Hogwarts.

— Haré como que entendí lo que dijiste sobre los huffupoffs y los Slayers y me pasaré a retirar a mi clase porque ya vi a mi profesora entrar al cubículo.

Albus sonrió y le despidió con un gesto de mano.

— Te veré en un par de horas.— Dijo.

o-o-o-o-o

— No te asustes, pero creo que el chico de la playera azul te está mirando. — Le dijo el pelirrojo al rubio al oído. Scorpius levantó la mirada de su café, al cual le estaba poniendo azúcar y miró a su compañero.

— Déjalo mirar.

— Scorp, tengo dos compañeros gay en mi grupo y creo que cualquiera estaría feliz de que alguien les dirigiera una mirada. Aun si fueran feos, que no lo es.

— No soy así.

— Exacto, deja de ser tan estirado, me dijiste que eras gay pero no te he visto hacerle caso a ningún chico y tampoco te he atrapado mirando a ninguno.

— ¿Y tengo que salir con alguien para hacerte feliz?

— No, para hacerte feliz a ti, me da pena hablarte siempre de mis citas y me da pena dejarte tirado porque tengo citas o fiestas mientras tu te encierras en tu bella y tétrica casa solo.

— Ya...deja voy por una crema, que la olvidé. — Dijo levantándose hasta una de las esquineras donde había popotes, cucharas, azúcar y cremas para café. Mientras elegía el sabor de su crema sintió una presencia detrás, pero no había magia alguna, así que no era James. Normalmente lo hubiera ignorado pero había una energía muy penetrante de otro tipo así que se giró un poco y se encontró con un chico bastante guapo de cabello rubio oscuro y con la playera azul marino.

— Hola. — Scorpius vio como James sacaba su varita y hacía un hechizo para escuchar la conversación.

— Hola. — Dijo haciéndose a un lado.— ¿Necesitas algo de la barra?

— No.— Dejó salir una risa nerviosa. — Me preguntaba, ese chico con el que siempre vienes ¿Es tu novio o algo? De otra forma ¿Estás libre?

— Amm...creo que primero deberías presentarte y después preguntar si me van los chicos. Pero la respuesta es no, a cualquiera de las preguntas, mi novio es el hermano de él.— Dijo con una sonrisa. — Pero gracias por mostrar tu interés. Siempre se agradece.

Cogió su crema y se volvió a sentar. James guardó su varita y le dirigió una sonrisa.

— ¿Debo llamarte cuñado?

— Si quieres que te arranque los ojos.

— Humm estoy pensando que vale la pena.

— Intentálo...

o-o-o-o-o

Albus esperaba a Victoria en la puerta de su cubículo mientras revisaba su agenda para ver lo de un nuevo trabajo cuando vio pasar a Scott y Mitch pasar a lo lejos, se dirigían a una de las partes más antiguas y alejadas del complejo, de esas que nadie usa porque las nuevas están mejores y que terminan siendo bodegas de material de utilería para cuando llega la época de festivales. Mitch tenía el ceño fruncido y llevaba a Scott de la mano, quien volteaba a todos lados con cara de preocupación.

Sospechoso.

Muy sospechoso.

Albus levantó una ceja pero decidió que prefería tener un compañero de crimen porque padecía dependencia crónica y dado a que Tristán hace mucho se había ido a casa, tendría que ir con Victoria.

Cuando la chica salió 10 minutos después, esperó a que el profesor saliera para comentarle lo que pasaba.

— ¿Por qué tu y Tristán parecen tan preocupados por ese chico?

— Porque él es un mago y es completamente anti natura que un mago sea tan sumiso frente a un humano común.

— Yo soy bastante sumisa frente a mi humano común.

— Cierra el pico, no quiero imaginarme a Sam o a tu vagina de manera inapropiada.— Y menos juntos. Ahora ven.— Le tomó de la mano y caminaron juntos hasta el edificio. Entonces usó su magia para volver los zapatos de ambos insonoros. Porque algo les había dado a ambos por la mañana y llevaban botas negras con tacones altos.

A veces las grandes mentes piensan igual.

— Creo que si están haciendo algo sospechoso deben estar en el quinto piso. — Dijo Vico.

— ¿Por? — Preguntó Albus empezando a subir las escaleras.

— Porque la gente se está muriendo cuando tiene que subir sólo tres pisos, a los últimos nadie va, es donde están las bodegas y los salones vacíos. Si yo estuviera haciendo algo sospechoso, lo haría donde a todo el mundo le daría pereza buscar.

— Ese es un punto. Vale, iremos directo al quinto piso entonces.

Y así lo hicieron, subieron cinco pisos en silencio y cuando llegaron lo primero que hicieron fue abrir bien las orejas y la verdad no les tomó mucho tiempo adivinar la actividad sospechosa. Podían escuchar a Mitch, fuerte y claro. Sonidos guturales, como si estuviera tratando de contenerse pero fallando olímpicamente debido a que su garganta traicionaba a sus labios delatándose de todos modos.

Albus sacó su celular y escribió rápido un mensaje para Vico, y luego se lo pasó a esta, ya que no podían hablar o se delatarían.

Bueno, ya sabemos que hacen, vayámonos.

Vico negó quitándole el teléfono.

¿Estás loco? Vamos a echar un vistazo. Escribió.

¿Qué es lo que quieres saber? Le escribió de vuelta.

Quiero saber si lo tiene así como tiene todo lo demás.

¿Es en serio?

Ella no respondió, se llevó el teléfono en la mano y activó la cámara sin que el dueño del celular lo supiera. La puerta estaba obviamente cerrada pero Albus, movido por la planta de la curiosidad que Victoria sembró en él insonorizó la la puerta y usó un alohomora para abrirla.

Afortunadamente estaba oscuro afuera, y además el lugar parecía un laberinto de mamparas regadas por doquier, tuvieron que caminar un poco internándose en la oscuridad para llegar al fondo de lo que antes había sido un salón para prácticas de coro. Cuando llegaron sus caras no estaban dando a la puerta y estaban muy pero muy entretenidos en sus cosas para darse cuenta. Por lo tanto infraganti.

Albus por su parte abrió la boca admirando el tamaño del rubio. No sabía si asustarse o presentar sus respetos (y condolencias para el pequeño Mitch). No había visto algo tan venerable desde...nunca había visto algo así. Punto. Y meterse algo de ese tamaño, era prácticamente meterse un embutido de 1 kilo entre las tripas.

Victoria estaba igual. Así que levantó el brazo y dejó correr el vídeo. Eso era algo que no se veía todos los días. Alzó una ceja de incredulidad al notar como el rubio había perdido su aura inocente y había sido reemplazado por la de un semental decidido a dejar embarazada a su hembra a la fuerza, era curioso lo sumiso que estaba Mitch, abriéndose de piernas para acobijar al rubio. No era como si pudiera hacer mucho tampoco, Scott estaba agarraba fuerte sus piernas así que el pequeño únicamente podía tapar su boca y aferrarse al escritorio. Aunque ninguno de los dos podría culpar a Mitch por escupir los pulmones ya que literalmente Scott podía sacárselos a punta de vergazos.

A veces los ojos se le iban para atrás a saludar a su cerebro y había momentos en que parecía estar sollozando. Después de un minuto y medio mirando decidieron irse, pero ya casi llegando a la entrada del salón escucharon a ambos llegar al climáx, Mitch deshaciendose en gemidos y berridos asustando un poco al par de amigos haciendo que se detuvieran.

Escucharon un par de risas pos-orgasmos y un par de besos húmedos.

— Te amo Scotty.

— Te amo Mitchy.

Victoria frunció el ceño pero continuó su camino afuera, Albus usó la magia para cerrar la puerta y se encaminaron al primer piso.

— Te has enojado.

— Ya, es sólo que pensé en lo que dijiste, en lo que dice Tristán y en cómo le trata en clase y esto...Al, siento que es una relación igual a la que tenía con mi ex.

— ¿A que te refieres?

— En que hay veces en que te trata bien, en que todo es perfecto y sigues en esa relación porque estás esperando a que lleguen esos momentos. Además le dice esas cosas en el momento del sexo o post sexo, y ese es el momento en que uno está más vulnerable, literalmente estás desnudo frente al otro y hay que ver cómo se lo cree.

— Bueno, supongo que no podemos hacer nada. Uno sólo puede salir de ahí si es por propia voluntad.

— Ya, pero tú no lo entiendes, claro que no lo entiendes, porque tienes a éste gran chico en casa que se desvive por ti. Al, hay veces que uno está muy enamorado y por eso aguanta cosas que no debería, y a veces también uno piensa que nadie va a ser capaz de amarte y que esa persona te está haciendo un favor dándote cariño. Yo vengo de una familia dónde nadie me quería cerca, me temían y me repudiaban, yo estaba harta de vivir así y me fui con Paula porque ella me decía que me quería, quizá es lo mismo con él, es un poco tonto cuando no habla de música y lo sabe, Mitch se lo recuerda a veces, eso puede hacer que él crea que es poca cosa y que Mitch le hace un favor estando con él ¿No lo ves? Tal vez él también tuvo una mala relación con su familia por cualquiera de sus condiciones y sienta que nadie más va a quererlo en el mundo sino es Mitch.

— Entonces tal vez tengamos que hacer algo al respecto, va a sonar horrible la forma en que lo voy a decir, pero un mago no debe estar nunca sometido por un muggle.

— ¿Muggle?

— Personas sin magia.

— Ohh...bueno, si tienes razón.— Dijo moviendole al teléfono de Albus.

— ¿Qué haces?

— Me estoy enviando el vídeo. Voy a pasárselo a Tristán, estoy segura de que va a flipar.

o-o-o-o-o

Albus llegó a su habitación y vio que Dennis no estaba, había una nota en la mesa que decía que sus hermanos tenían ganas de ir al cine así que iban a ir los tres pero que le dejaba su comida en la nevera.

Albus revisó el refrigerador y encontró una ensalada, un par de Kebabs y una jarra de naranjada hecha con agua mineral.

— Es oficial, estoy enamorado. — Dijo sacando su comida del refri. Conectó el horno eléctrico y metió su kebabs para calentarlos un poco sin aguadarlos y se puso a limpiar la jaula de Dakota, quién estaba parada frente a la ventana, pero no salía.

— ¿Pasa algo Dakota?— Dijo acercándose un poco detrás de ella pero sin quedar tan cerca como para ser visto, si Dakota estaba haciendo vigía es porque había algo fuera. — Dakota...

El ave levantó un ála para indicar silencio en el lenguaje militar para lechuzas de la Unión Mágica Europea, después de todo había sido entrenada cómo soldado.

— ¿Puedo ver a través de ti? — Preguntó dando un paso hacia atrás. La lechuza asintió sin apartar la mirada de la ventana, sus ojos estaban diferentes ¿Acaso estaba usando un hechizo paralizante? Aquél que les ayuda en la caza si es necesario en el cual pueden paralizar a la presa. Entonces Albus dio unos pasos a su derecha para estar seguro de no quedar a la vista, sacó su varita y apuntó hacia Dakota. No lo dijo en voz alta, es un hechizo que a él le gustaba usar como magia no verbal, al igual que con muchos otros hechizos antiguos lo había aprendido por la mera ventaja de ir un paso adelante.

Oculis- Psique Avem

Entonces las pupilas de Albus se volvieron pardas como las de Dakota y las de ésta se volvieron verdes, la consciencia de Dakota guió la mirada al lugar que estaba observando y Albus pudo ver unos palomas de diversos colores paradas en distintos lugares a distintas distancias.

— ¿Hace cuanto están ahí?— Preguntó preocupado dentro de la mente de su lechuza, cualquiera podría pensar que era una pregunta al viento pero Dakota era una sirena de desierto, claro que podía responder, después de todo estaba en su consciencia.

— Llevan ahí como tres horas, una hora desde antes de que se fuera Dennis, o por lo menos fue entonces cuando me di cuenta, iba a salir a cazar mientras el cocinaba para estar de regreso antes de que él se fuera. — Le respondió una voz femenina que parecía estar seguida por el eco. — No permití que se acercara a la ventana, pensé que no querrías que lo que sea que te está vigilando no relacione a Dennis contigo, algo bueno sale de que yo le desagrade tanto pero no creo que vaya a funcionar porque seguro ya le ha visto antes ya que ustedes se van juntos a la escuela.

Albus volvió a poner atención en en las palomas. Normalmente pasarían desapercibidos, pero eran unas palomas de lo más tiesas, no tenían el comportamiento normal de un Ave.

Había de dos sopas:

a) Alguien estaba utilizando las palomas de la misma manera que él a Dakota

b) Alguien había tomado la forma de una paloma para espiarle.

Cualquiera de las dos era mala, lo único que Albus no sabía era el porqué y eso era lo que le herbía. Era imposible que fuera el ministerio. Es decir, si se hubieran dado cuenta de que varios muggles estaban al tanto del secreto de la magia el ministerio hubiese mandado ya a un equipo de obliveteadores, el ministerio era directo y a lo mucho le hubiese mandado un citatorio antes de mandarlo a Azkaban. No era su padre porque éste le tenía miedo a las palomas, además él era la definición de la imprudencia y ya se le habría aparecido en la puerta si quisiera hablar con él.

— Aléjate de la ventana.— Dijo Albus. Alzando su varita.

— Accio caja ugandesa. — De pronto, de su mesa de noche salió volando una cajita metálica con una gema en el centro. Era la que había comprado en la tienda de antigüedades cuando fue al callejón Knockturn con Dennis.

— ¿Qué vas a hacer?— Le preguntó Dakota sin dejar de mirar a las palomas mientras Albus presionaba la gema.

— Hazte a un lado. Finite Oculis-Psique Avem. — Dijo bajando su varita, no la usaría para lo que iba a hacer. Sus ojos volvieron a ser normales y presionó la gema. De repente sintió un campo de energía emerger de manera punzante de la caja y entonces él se puso frente a la ventana, alzando su mano desnuda.

— Imperio.

Antes de que las palomas pudieran alzar vuelo al ver el movimiento dentro del departamento se quedaron inmóviles. Volaron sí, pero hacia la ventana del ojiverde.

En cuanto entraron la ventana se cerró y el minicomponente de Albus comenzó a sonar con una canción de Sepultura, tensa y oscura.

— Finite incantatem.— Dijo señalando a las aves. Increíblemente una de ellas tomó forma humana. Un hombre de unos veinte y muchos, caucásico y con el cabello corto casi a rape, ojos azules grandes, llevaba una vestimenta extraña pero era de invierno y color camello. — Te lo voy a pedir adecuadamente ya que fui...bien educado por un montón de leones, pero si no me respondes me tomaré alguna que otra libertad contigo ya que soy la serpiente de la familia ¿Quién eres y qué haces aquí?

El hombre no dijo nada pero miró de manera retadora a Albus.

— Tu realmente no me quieres ver enojado amigo. — Dijo Albus tocando las paredes y volviéndolas insonoras, de ahí no saldría ningún sonido. — Se ve que no eres de aquí y no llevas ningún uniforme oficial.— Sonrió. — Eso significa que nadie que me importe un carajo está detrás de esto, por lo tanto no tengo porqué ser amable. Elegiste al Potter equivocado para joder.

Entonces el hombre se levantó y corrió hacia Albus sacando un cuchillo negro de su abrigo. Albus no se movió. Simplemente volvió a utilizar un hechizo no verbal, Desmaius.

El tipo cayó inconsciente frente a él y Albus se puso de rodillas para revisar al tipo. No traía ningún tipo de identificación y su varita estaba guardada en su bota. En su cuello llevaba un collar grabado cuya escritura estaba en griego.

— Pues bien, mi estimado amigo, espero que sepas algo de inglés, porque sino tendré que llevarte con alguien que sepa más idiomas y si es así estás muy, pero muy jodido. Legeremen.

El pelinegro comenzó entonces a escanear de arriba a abajo la mente de aquél tipo, había muchas imágenes que tenían una perspectiva extraña, debía ser las imágenes captadas por su forma de Ave.

Albus no estaba contento con ellas. El tipo parecía estar en un grupo, pero no entendía nada porque estaban hablando en griego, y blancas palomas no eran, más de treinta asesinatos llevaba este hombre a su espalda pero lo que más le preocupaba eran las ultimas memorias. Empezaban unas semanas atrás.

Imágenes de su hermana paseando por Londres con una bolsa de Prada en las manos y su marido a su lado riendo de un chiste tonto, increíblemente había muchas imágenes de ambos hermanos, pero las de su hermana eran siempre estando fuera de la mansión Malfoy, lo cual indicaba que las defensas no le habían dejado entrar a la mansión. Las de él eran mirando hacia el cielo abierto mientras caminaba con su grupo de amigos, el tipo ese había unas estando muy cerca de ellos. Había otras tan cercanas que sentía como si las hubiera tomado desde el marco de la sentir el desagrado, no le gustaba lo que veía, eran él y Dennis teniendo sexo. Dakota no estaba ahí, probablemente estaba cazando, porque ella siempre salía de noche a buscar su cena, había muchas más imágenes de él haciendo su vida diaria con Dennis, cocinando, discutiendo, viendo películas, sin embargo era mucho más comunes las imágenes en los exteriores, al parecer evitaba a Dakota y se acercaba sólo cuando ella se iba.

Después empezó a notar que también había imágenes de otros chicos en la LAMDA, su escuela ¿Por qué?

Un chico asiático con ropa colorida y peinado de hongo en rubio. Parecía de lo más extrovertido. Facultad de Cinematografía.

Dos chicos de color, una mujer y un hombre, parecían hermanos, la mujer era bajita y con curvas y el chico era alto y estirado, con tatuajes que casi no se notaban y pequeñas rastas. Ambos eran cantantes pero se especializaban en violonchelo (la chica) y percusiones (el chico), aparentemente tenían 20 años. (Lástima, porque tenían grandes voces).

Otro chico, de cuerpo pequeño y ligero, tenía rasgos femeninos pero se veía su ascendencia árabe. ¿Turco quizá? Facultad de Técnica vocal, tercer año. Ohh mira, había realizado un accio para bajar un libro de la biblioteca.

Después otras personas. Y ésta vez de manera masiva Scott y Victoria, de Scott había muchas donde hacía magia a escondidas y otras donde Victoria hacía magia involuntaria pero al parecer tenía más interés en Hoying.

Más imágenes de él, de su hermana y de sus amigos.

— No sé quién eres amigo. Pero no me gustas y dado a que no puedo entenderte, voy a enviarte con alguien que sí.— Dijo separando algunas de las memorias con ayuda de su varita, tenía que ser cuidadoso. Las depositó en frascos pequeños de pociones terminadas. Y luego volvió a usar otro desmaius para estar seguro de que el tipo seguía dormido. Lo arropó bien y después procedió a usar un incarcerus. Se quedó con el cuchillo y la varita y las guardó junto con la caja ugandesa en su mesita de noche.

Cogió algunos de los frascos y los puso en una bolsita.

— Regresaré pronto Dakota.— Dijo tomando al tipo en brazos. — No tardaré ni diez minutos.

Entonces usó aparición varias veces, para llegar hasta la mansión Malfoy. Como siempre, fue la elfina de jardín la que le recibió.

— Joven Potter. Que gusto verle, mi señor.

— Hola Gona ¿Está tu amo en casa? — Dijo sin bajar al individuo de su espalda.

— ¿Amo Scorpius? — Preguntó extrañada a lo que Albus negó con la cabeza.

— Amo Draco o Amo Lucius.

— Ambos están en el jardín jugando a las cartas con el señor Zabini, y el señor Nott.

— Ohh bien, llévame con ellos.

— Enseguida.— Dijo tomándole de la mano y usando la aparición elfica para llevarlo dentro de la casa.

Al escuchar la magia elfica los hombres que estaban jugando a las cartas voltearon hacia la derecha.

— Oh...esto no es muy común de ver.— Dijo Zabini.

— Albus...te preguntaría si viniste a ver a tu hermana pero...no parece que vengas a eso.— Comentó Draco Malfoy.

— No, en realidad no. — Dijo tirando al tipo al suelo. — Sólo vine a dejar esto aquí, con la esperanza de que usted sepa que hacer con él.— Los Malfoy alzaron una ceja y entonces Albus tendió los frascos en la mesa. — Creo que necesita ver el contenido de estos frascos y después tomar las decisiones que usted considere pertinentes.

— ¿Recuerdos?...Gona trae mi pensadero del estudio. — Dijo Lucius y la elfina asintió desapareciendo y trayendo consigo un platón grande y profundo hecho de oro y adornado con gemas.

Draco vertió uno de los recuerdos y se sumergió en ellos. Salió unos instantes después, aunque a Albus se le antojaron eternos y se recargó en el respaldo de su silla mirando al pensadero con sus ojos grises obscureciéndose.

— ¿Todos estos recuerdos son así?— Dijo señalando todos los frascos y Albus asintió.

— Al parecer nos ha estado siguiendo, ha estado siguiendo a otras personas más, pero la mayoría de las otras memorias están relacionadas conmigo o con personas a las que frecuento, sin embargo ha estado vigilando a otras personas a las que no conozco, y no lo he confirmado pero al parecer todas las personas que estuvo siguiendo son magos, sólo que no sé porqué razón los sigue a ellos.

— ¿Algún nombre? De los que conoces...

— Sólo el de Victoria Gray y Scott Hoying.

— Victoria Gray...la hija de un magnate petrolero y otros tantos negocios muggles.— Dijo el señor Zabini. — Tienen un contrato de importación con Park-Malf desde hace cinco años.

— Scott Richard Hoying. — Agregó Nott recogiendo las cartas. — Hijo del actual presidente de la MACUSA, Richard Hoying, mejor conocido como Jefe Rick anteriormente fue Jefe de Aurores durante 20 años. Scott es buscado desde Diciembre del año pasado. Desapareció por la noche de su Mansión de verano en Arlington, Texas. Los Aurores Americanos le perdieron la pista en Italia. Claro que nuestra gente le vio entrar a Reino Unido por medio del Eurotúnel de manera ilegal tanto Muggle como mágica, usaba confundus a escondidas de sus acompañantes para poder pasar las fronteras y no ser detectado por ningún sistema.

— Está siguiendo a familiares de peces gordos. ¿Están aquí los recuerdos de la gente que no conoces?— Preguntó Draco Malfoy señalando los frascos. Albus asintió y tomó un frasco ámbar de poción para la tos. Vació el contenido pero fue el señor Lucius quién hundió su cabeza. Se tardó un poco más, porque era más memorias pero salió con la mirada un tanto seria.

— Los chicos de piel oscura son Yaro Morati y Delu Begum ambos de apellido Kaddour, hijos menores de un importante comerciante de ingredientes para pociones en Argelia. Se sabe que estos niños estaban en Europa para aprender música, un trabajo muy respetable en la comunidad mágica Argelina debido a que utilizan la música en sus técnicas mágicas tradicionales. El chico asiatico es Eiji Kobayashi, hijo menor, y a la vez hijo repudiado del primer ministro mágico de Japón. No se sabía de él desde hace 3 años.

— ¿Repudiado?— Preguntó Zabini.

— Así es, el chico es amante de los muggles y su familia es purista.

— Ohh...

— En cuanto al turco es Zeheb Onan Sahin.— Dijo un poco contrariado.

— Una fichita. — Interrumpió Theo.— Hijo de Osman Acar Sahin, un hombre que está en el negocio del tráfico ilegal de artefactos e ingredientes de Turquía, aunque también se mete en rollos muggle como trafico de armas y drogas. Se dice que le mandaron lejos porque es un "desviado sexual" o como nosotros lo llamamos, homosexual y eso es deshonroso para cualquier turco, incluso para los que no tienen moral.

Draco, que había estado en silencio y meditando en su interior miró a Albus con ojos fríos, congelados pero le sonrió a su ahora cuñado.

— Albus, te agradezco mucho haberlo traído aquí. Tendré una...charla con esta...persona en cuanto despierte y tomaré las medidas correspondientes según lo que averigüe pero sinceramente no creo que vuelva a ver la luz del sol ¿Crees que puedas guardar el secreto?

— Lo traje aquí con ese proposito, no tengo intención de decirle a nadie porque sé que en cuanto su familia tome cartas en el asunto las personas con las que tengo contacto estarán más seguras. No me gusta que me estén siguiendo.

Draco asintió.

— ¿Gustas ver a tu hermana antes de irte? Claro que preferiría que mantuvieras esto en secreto.

— En realidad señor, tengo ganas de ver a mi hermana pero en este momento no tengo tiempo, y bueno, me gustaría ser capaz de quedar con mi hermana en Londres. Llevarla a comer y a cenar.

Draco asintió mientras se servía un poco de té.

— ¿Tienes libre el viernes de ésta semana? El viernes tengo una comida importante en Estocolmo, pero no quiero sacarla de aquí hasta que no resolvamos lo de éste sujeto. Sin embargo sé que contigo estará a salvo y por supuesto tendré gente mía siguienlos para su protección ¿Te parece bien?

— Me parece perfecto. Gracias, entonces ¿Vendré a recogerla o ella llegará a Londres?

— Ella llegará a Londres, mis hombres la dejarán en la entrada de tu escuela.

— Ok...¿Necesita dirección o algo?

— No es necesario...Theo sabe todo lo que necesito saber. — El castaño le sonrió al pelinegro y como siempre no le dio buena espina, pero esa gente estaba algo así como de su lado porque ahora eran familia así que...

Albus se despidió de todos con mucha educación y se marchó.

Los Slytherin en la mesa miraron al individuo tirado en el suelo y sus expresiones se volvieron más frías.

— Gona. Llevalo a laboratorio número dos. Bajaré en unos momentos.— Dijo Draco.

— Sí mi señor.— La elfina tomó al individuo y desapareció.

— ¿Quieres que te ayude en algo? — Preguntó Theo.

— No, no por el momento, pero en cuanto tenga la información necesaria te llamaré, pero me gustaría que llamaras a tus hombres de confianza. No me gusta que nadie siga a mi esposa y usaré a mis agentes para protegerla, pero tampoco me gusta que mi cuñado se sienta inseguro...así que tenemos que hacer una pequeña limpieza en Reino Unido, especialmente en Londres.

— Tu sólo dame las caras y mis hombres harán el resto. — El castaño se sirvió más té.

o-o-o-o-o

Albus regresó a casa y cuando lo hizo sus Kebab ya estaban listos. Siguió con su hora normal de comida pero su cerebro estaba trabajando a tanta velocidad que casi ni lo disfrutó, aunque estaba muy bueno, porque Dennis era un excelente cocinero.

A eso de las ocho Dennis llegó oliendo a palomitas de mantequilla, traía un vaso pequeño en las manos de hecho.

— Ten amor, te traje esto. — Dijo dandole un beso en la mejilla y el vaso en las manos.

— Tu sólo quieres que se me inflamen las tripas.— Dijo tomando el vaso.

— Quiero engordarte para que nadie más te vea guapo.— Confesó el rubio quitándose la chaqueta.— ¿Te gustó tu comida? Él rubio asintió.

— Estuvieron muy ricos, gracias.— El rubio sonrió.

— ¿Y ya cenaste o quieres que te haga de cenar?

— Cené fruta picada, dejé un poco en el refrigerador si quieres.

— Creo que mejor la desayunaré ¿Qué haces?

— Estudiando el guión del piloto. Me siento incómodo con él.

— ¿Por?

— Te sonará estúpido pero esta familia que se retrata, es muy parecida a la mía, y el personaje para el que audiciono es muy parecido a mi, más inocente claro, pero tiene un sentimiento de culpa muy grande por algo que ni siquiera puede controlar y la forma en que lo tratan, me trae muy malos recuerdos de mi niñez. Hace que me sienta solo.

— ¿Entonces no quieres participar?

— No es eso, el guión de verdad es muy bueno, tenías razón, la forma en que está escrito es maravillosa, es sólo que en mis anteriores caracterizaciones siempre pretendía ser alguien que no soy, y aunque la difumino muy bien eso ponía una barrera entre el personaje y yo. Me lo creo sin creermelo de verdad, siempre ha habido esa línea. Sin embargo este chico, siento que es como interpretarme a mi mismo, y tengo la sensación de que en cuanto abra la boca no será aquél chico el que hable, sino yo, y me aterra que la gente pueda meterse debajo de mi piel. Me aterra sentirme así de desnudo.

— Pienso que eso está bien Albus, siempre habrá personajes que te exijan más que otros, y en los que pongas más de ti que otros. Creo que incluso te serviría de terapia, ya sabes, enfrentar tus fantasmas, llorar un poco con ese chico, abrazarlo y decirle que todo estará bien, que todo eventualmente estará bien.

Albus le sonrió.

— ¿Sabes? Si no supiera que eso es verdad mi yo del pasado te arrojaría algo en la cara. Cuando mi madre me dijo que no quería verme nunca más sentí que iba a morirme y de lo único que pude sostenerme era de mi orgullo para no dejarme derrumbar, fue en ese entonces cuando comencé...ya sabes, a venderme. Pero tu estabas ahí, incluso después de nuestra pelea y todo mejoró, como dices, eventualmente.

— Supongo que eso nos dice más de nosotros mismos de lo que pensamos. Albus me gustaría hablar contigo de algo.

— Ese algo es algo malo, o por qué de repente te has puesto tan serio.

— Es serio, pero no es malo. La otra vez me metí a ver vídeos en Youtube en tú computadora.

— Aja...

— Y sabes, Youtube es una cosa muy rara del internet porque buscas algo y él lo detecta y de repente te pone muchas sugerencias relacionadas a lo que buscaste en tu página de inicio.

— No veo tu punto aquí.

— Has estado viendo muchos vídeos de como reformar casas y de familias homoparentales Albus...¿De verdad te llama tanto la atención? El matrimonio y todo eso...

Albus cerró los labios en una línea y miró a la ventana.

— ¿Eso te molesta?— Preguntó el pelinegro. — Ya sé que no quieres saber nada del tema por lo que pasó entre nosotros, respeto tu desición y trato de no mencionarlo pero no creí que te molestara que yo viera ese tipo de vídeos.

— No me molesta Albus, es sólo que...todo es muy rápido e intenso y a veces también me da miedo pensar en lo acelerado que va todo esto.

— Lo sé, lo sé, es una cosa mía, es algo de magos.

— ¿Algo de magos?

Albus suspiró y le miró a la cara.

— Sé que tu no lo entiendes, no tienes porque hacerlo, es algo cultural. Los muggles se toman su tiempo en éste tipo de cosas, les gusta experimentar mucho antes de sentar cabeza, y cuando lo hacen tienen noviazgos o compromisos muy largos...los magos somos algo diferentes, la mayoría se casan apenas salen de la escuela o por lo menos se comprometen y van teniendo hijos a los veinte. Esto de "tomarnos nuestro tiempo y crecer" es un concepto extraño para mi...me hace sentir que soy diferente a los demás no sólo en cuanto a mi orientación sexual, sino que también me hace sentir un poco fracasado...no es como si nuestro valor dependiera de tener pareja ni nada, es sólo que...uno normalmente encuentra al amor de su vida en la escuela, y ya has vivido siete años con esa persona como para saberlo, así que...es un poco raro sentirse fuera de la estadística. Te hace sentir como sino fueras...suficiente, y como si fuera tu culpa que nadie pueda quererte de la misma forma. Pero yo sé que tu piensas diferente, y es por eso que ya no lo menciono, después de nuestra última pelea fuerte decidí no volver a hablar de ello porque te incomoda y sé que es enteramente mi culpa que ya no quisieras nada serio conmigo y que va a tomarnos tiempo volver a llegar hasta el punto de poder hablar de ello sin...que huyas de mi.

Dennis vio como Albus trataba de retener las lagrimas, sin embargo su ojo izquierdo decidió traicionarlo y dejó salir una lágrima, en su pecho sintió...¿cómo explicarlo? era un dolor fuerte, uno de los que te dificulta respirar.

El rubio se sentó en la cama y besó la mejilla de su novio.

Eso era importante para él.

"Vive a prisa Dennis, no pienses mucho las cosas, eso sólo quita tiempo. Y el tiempo es algo que nunca sobra o regresa..."

— Yo...salí con mis hermanos hoy para platicarlo con ellos, ya lo he hablado con mi padre estando al teléfono y ninguno está de acuerdo déjame decirte, pero ellos dijeron que me apoyarían si es que así yo lo deseaba...Albus...si es tan importante para ti, creo que entonces estamos desperdiciando el tiempo y el dinero viviendo en éste lugar...a lo que me refiero es que...me gustaría vivir contigo de manera formal. Mi padre va a perder el cabello por esto pero...creo que también deberíamos llevarlo de manera legal, una vez que yo cumpla los 18.

Albus lo miró extrañado.

— Estás...

El rubio se alzó de hombros.

— Es sólo que no quiero desperdiciar el tiempo. Estamos prácticamente viviendo juntos pero yo aun rento la habitación de abajo y es estúpido. Además es importante para ti y a mi no me cuesta nada, porque te amo, de verdad lo hago y sé que tu lo haces también y aunque te juro que me estoy cagando por dentro y siento que me estoy echando la soga al cuello pero mal, no lo quiero de otra forma. De verdad quiero hacerlo.

Albus miró hacia abajo y comenzó a llorar. De manera bastante abundante y turbulenta.

— Lo siento...creo que se metió un ojo en mi lágrima.— Dijo haciendo reír al rubio que ya estaba llorando también. Dennis le abrazó y le besó en ambas mejillas.

— Te amo— . Le dijo.

— Yo también te amo Dennis. Por favor no te arrepientas de esto.

— Nunca.

o-o-o-o-o

Al día siguiente despertaron abrazados y por alguna razón ambos veían el mundo con un poco más de rosa. Se sentían estúpidos, ambos, y mientras Albus se sentía flotando, el rubio estaba que se daba golpes de cabeza contra la pared, pero tenía el pecho tan lleno de una nueva sensación que si la describiera como un color sería maldito oro. Era pura y jodida felicidad.

Tomaron una ducha juntos y aunque no hubo sexo, hubo mucho rato de abrazos bajo el agua. Sentirse así, corazón con corazón les daba tanta tranquilidad que de verdad ninguno quería salir de casa pero tenían que ir a la escuela.

Albus se tomó sus primeras pastillas del día mientras veía como Dennis empezaba a preparar el desayuno, desacomodando todo claro, y no pudo evitar pensar en el hombre del día anterior. Miró hacia la ventana y no había nada. De verdad esperaba que siguiera así, o las cosas se pondrían feas, porque nadie iba a intervenir en su felicidad y salir bien parado.

— El miércoles voy a ir al callejón Diagón, necesito comprar unas cosas ¿Quieres ir?

— No...tengo una entrevista de trabajo.

— ¿Estás buscando trabajo?

— Bueno sí, mi padre me dijo que estando casado no va a darme ni una libra mas que para pagar el colegio. Y nos casaremos después de Julio, eso nos da bastante buen margen para ahorrar para el deposito de un buen departamento y los tramites. Es decir, sé que no está en nuestras posibilidades tener una gran fiesta y una luna de miel, pero al menos quiero tener unos bonitos muebles...Los cuales voy a elegir yo porque tu tienes un gusto muy extraño.

— Se llama ser clásico.

— Se llama ser aburrido, no sé como es que vistes tan bien si para lo demás tienes el gusto de un abuelito del siglo XVII. Y nuestro nuevo hogar va a tener un montón de adornos modernos, para que te vayas haciendo a la idea.

— De acuerdo. Voy a hablar con mi agente para que me busque más trabajos.

— Tu ya trabajas demasiado y tienes tus clases extra.

— Y tú tienes tus ensayos del teatro comunitario. Lo veo bastante justo.

— Voy a dejar el teatro comunitario.

— ¿En serio?

— Sí...es decir, adoro hacer feliz a la gente.— Dijo comenzando a cortar las verduras para el almuerzo en el colegio. — Pero no me pagan por ello, no estoy obligado a hacerlo y estoy dispuesto a hacer pequeños sacrificios por nuestro futuro juntos.

— Pero yo también puedo hacerlo, simplemente dejaré las clases de técnica vocal.

— No puedes, ya que es gracias a tus clases extra que tienes la beca que tienes, tu trabajo de modelo es suficiente para pagar el colegio, tus gastos, la renta y tus medicamentos que no son baratos Albus, no necesitas trabajar de más. Incluso después de Julio papá seguirá pagando mi colegio y eso ya nos ayuda bastante, el teatro comunitario es algo que hago por gusto y para mi vale la pena dejarlo si eso significa que estaremos mejor. Además no quiero que te sobre-esfuerces, él médico ya te ha dicho, que de por si el ritmo de vida que llevas es acelerado y que debías dormir más o terminarás con un colapso nervioso o algo, así que no quiero oir nada sobre tomar más trabajos de los que puedes manejar.

— Voy a sentirme un inútil viéndote trabajar tan duro y yo no hacer nada diferente.

— Es sólo tu ego amor, no le hagas caso.

— Pero...

— Nada...¿Vas a querer salchichas?

Albus suspiró.

— Sí

— ¿Estás de acuerdo con lo demás también?

— Sí, Dennis.

El rubio sonrió.

o-o-o-o-o

— Está muy mal si cree que voy a dejar que él sacrifique lo que más le gusta y mientras tanto yo no hacer nada.— Albus atacó su ensalada de verduras cocidas.— No importa, igual ya le llamé a mi manager para que me busque trabajos los fines de semana, igual esos días no hago nada más que mirar el techo.

— Y esto es lo que pasa cuando juntas a un escocés y a un irlandés. Uno es terco y el otro orgulloso, viceversa o ambos al mismo tiempo. — Dijo Sam comiendo de su emparedado.

— ¿Dime si o no tengo razón?

— Te diría que sí, si no estuvieras así.

— ¿Así cómo?

— Al...tomas dos pastillas cuando te levantas, tres antes del almuerzo, y otra después de la cena. Eres una farmacia ambulante. No puedes pretender que tu cuerpo puede aguantar lo que no puede aguantar, desde tu diagnostico hasta diciembre estuviste trabajando mucho, en ese otro trabajo tuyo, y se notaba en tu cara y en tu piel que no la estabas pasando bien, ahora ya estás mejor porque duermes a tus horas y moderaste tu carga de trabajo debido a la beca, Dennis se preocupa por mantenerte bien alimentado, pero si comienzas a trabajar como loco otra vez puede que otra vez te descompenses.

— Estoy en tratamiento estabilizador, en cuanto me estabilice sólo tomaré dos pastillas. Además me estresa que piense que por mi enfermedad no puedo hacer dar más, el hipertiroidismo ni siquiera es grave.

— Él cree que ya haces demasiado.

— Sí pero...— de repente se vio interrumpido por algo, o más bien alguien que se atravesó en su mirada.

Era el chico árabe de las memorias, iba vestido con ropa muggle, jeans y una camiseta azul y además llevaba un libro en las manos y leía mientras caminaba.

— Espérame aquí.— Le dijo a Sam para después seguir al chico. Unos buenos diez metros después el chico se dio cuenta de que estaba siendo seguido.

— ¿Necesitas algo? — Preguntó de manera bastante calmada.

— Tu debes de ser Zeheb Onan Sahin. Hijo de Osman Acar Sahin. — El chico de pronto se tensó y llevó lentamente la mano hacia la bolsa de su pantalón. — No hace falta que saques tu varita, no estoy aquí pelear.

— Discúlpame por no confiar en alguien que sepa el nombre de mi padre, no es un muy buen tipo. — Dijo metiendo la mano en su bolsillo de todos modos, listo para saltar a matar. Albus sonrió.

— Así que tenemos en común problemas de padres. — Dijo el pelinegro extendiendo su mano. — Mi nombre es Albus Severus Potter.

El chico frunció el ceño. Tenía una bonita cara así que ni siquiera el ceño fruncido le hacía ver mal.

— El hijo de Harry Potter, ¿Qué hace el hijo diabólico del "Ohhh gran Harry Potter" en un colegio muggle.— Dijo sin aceptar su mano así que Albus la bajó.

— ¿Hijo diabólico? — Preguntó con sorna.

— Así es como te llaman debido a tu pertenencia a la casa de las serpientes. A nadie le dio buena espina. Todos creían que ibas a matar a tu padre y cimentar una tiranía sobre Reino Unido. El extranjero no tiene una muy buena imagen de ti, el fantasma de Lord Voldemort y su pertenencia a la casa Slytherin pesa demasiado todavía.

— mmm...interesante. Bien, yo estudio en la facultad de actuación.

— Eso no me lo esperaba. Pero dime ¿Por qué el hijo del gran Harry Potter osa hablarle al hijo de Osman Acar Sahin sabiendo exactamente quién es?

— De eso quería hablarte, pero este no es el lugar, ¿Te gustaría acompañarme a un lugar más privado?

El chico alzó una ceja y luego sonrió.

— La última vez que un hombre me dijo eso terminé cara a la pared y con los pantalones abajo ¿Tienes alguna intensión parecida?

Albus se rió.

— No en realidad. Pero no me gusta tratar asuntos de carácter mágico donde cualquier muggle pueda escucharme.

— Vamos a un aula vacía entonces.

o-o-o-o-o

Dennis le cayó encima a Sam como si fuera un pequeño koala,

— ¡Sam!— Gritó el chico.

— ¡Dennis! — Sam le imitó.

— ¿Dónde está mi novio? Tengo algo que decirle.

— No lo sé.

— ¿Cómo que no sabes? Ustedes comen juntos.

— Vio a un chico y se fue. Me dijo que le esperara aquí pero no dijo dónde estaría, ni cuanto tardaría, ni siquiera se acabó su almuerzo.— Le dijo el chico de color enseñándole el tupper con la mitad de la ensalada y algunas piezas de bistec y salchicha.

— ¿Un chico? ¿No será ese chico Hoying?

— ¿El rubio? No, parecía un chico turco.

— ¿Turco? — Preguntó sacando su teléfono.

— ¿Qué haces?

— No me contesta, así que rastreo su teléfono. No me mires así, no es ningún tipo de ataque de celos o algo así, tengo algo que decirle sobre unas audiciones pero no me contesta y tengo que irme, mi padre vino a verme y me está esperando afuera. Ahh...ahí está. Vamos Sam.— Dijo el rubio acarreando al negro del brazo.

Caminaron hacia los jardines que estaban detrás de los edificios viejos de la escuela y antes de anunciarse les vieron discutiendo acaloradamente, frente a frente, pero era extraño, no podían oír nada. Se veía claramente como el chico de rasgos del medio oriente estaba perdiendo los estribos y como levantaba la voz, pero no se escuchaba nada.

Albus parecía estar guardando más la compostura y tenía en sus facciones una expresión más fría, después de lo que pareció una ligera rabieta Albus comenzó a decirle varias cosas, de nuevo, no se escuchaba nada pero el chico sacó de su mochila una libreta y una pluma. Anotó algo y le dio el papel a Albus quién lo leyó y después lo dobló poniéndolo en el bolsillo de su pantalón. Después el chico le dio la libreta y Albus escribió algo. El chico cerró la libreta y la volvió a guardar en su mochila. Albus le dio la mano al chico e hicieron un gesto de despedida, después el chico se fue de ahí.

Casi inmediatamente Albus miró hacia el cielo y levantó su brazo; siguiendo su mirada Sam y Dennis vieron a un ave enorme con pinta amenazante bajar elegantemente del cielo hasta parase en el brazo de Albus, el ave levantó la pata y Albus retiró algo de un pequeño tubo de cuero sacando un papelito de él. Lo leyó y después le dijo algo al ave. El ave se pasó a retirar y Albus se guardó el mensaje en el pantalón. Después otro ave apareció en la imagen.

Esta vez era Dakota, Albus la recibió con el mismo brazo que a la otra y le acarició, parecía estar hablando con ella, de nuevo no se escuchaba nada pero Albus giró su cabeza y sus ojos se encontraron con los de su novio y los de su amigo.

Albus caminó hasta ellos e hizo un extraño movimiento con su mano libre, girando la palma abierta y después cerrándola como si fuera un puño, después la abrió y fue como el sonido volviera a ellos.

— Te dije que me esperaras. — Le dijo el pelinegro a su amigo. — No me tardé tanto.

— Ya...tu novio insistió en que tenía que verte.

Dennis que hasta ese momento se había quedado embobado con el movimiento de mano del pelinegro y el aura peligrosa que éste había exudado al momento de hacer magia, porque estaba seguro de que eso era magia, lo miró por primera vez a los ojos.

¿Era posible que la mirada de alguien cambiara al hacer magia?

— ¿Como es que Dakota está aquí?— Preguntó Sam. — ¿Y que pájaro era ese que llegó primero?

Albus sonrió ligeramente.

— Era de mi hermana, bueno, en realidad era de su marido. Mi cuñado estará de viaje de negocios y dijo que era una buena oportunidad para que mi hermana viniera a visitarme. De hecho pienso que sería buena idea que saliéramos todos en grupo. Ya sabes, tú, Vico, Yael, Tabatha, Tristán, por supuesto mi precioso Dennis.

— Ohh bueno, sobre eso, tenía planeado salir el viernes con mis hermanos...pero puedo cancelar, o tal vez ellos deberían venir con nosotros pero podemos discutirlo más tarde. Mi amigo, el de la compañía de teatro dijo que los cast para tu personaje son el jueves de la próxima semana pero que envíes un vídeo a más tardar éste jueves, porque quieren hacer una pre-selección.

— Ohh, bueno.

— Si quieres grabarte hoy, mi cámara y mi tripié están debajo de la cama. Yo estaré con mi padre toda la tarde de hoy, ha venido a Londres. — Le dio un beso en la mejilla. — Te veo en la noche ¿vale? — Dijo yendose rápido a una de las tres entradas del colegio.

Los chicos vieron como se iba el rubio y después Sam miró a Albus.

— ¿Vamos a hablar de la cosa extraña que hiciste con el sonido?— Albus miró a su amigo negro.

— ¿Qué tanto te ha dicho Victoria?

— ¿Victoria? ¿Qué tiene que ver Victoria en esto?

o-o-o-o-o

Los dos amigos estaban en la habitación de Albus. Ambos sentados en las sillas con una taza de té en la mesa. La jaula de Dakota estaba sobre la estufa y Dakota estaba parada sobre el armario. Había una cámara grabándolos a ambos.

— ¿Cuándo tienes pensado decírselo a tus padres?

Albus jugaba con la cuchara del azúcar en su té y luego miró a la ventana.

— No sé si debo hacerlo...es decir, ni siquiera sé si les interesa.

— Son tus padres, claro que les interesa.

— ¿El día en que me vaya...tal vez?

— Ya claro, te vas después de soltar la bomba. Eso es muy valiente.

— Yo nunca dije que lo fuera. — Dijo Albus con su voz de terciopelo dándole un aire eteréo y volvió a mirar a la ventana.

Después de eso Sam se levantó y apagó la cámara.

— ¿Te digo algo? Éste tal Evan se parece un poquiiito a ti.

— Pues tu no estás nada mal para ser Michael.

— Ya...— le respondió a Albus. — Tal vez decida presentarme al casting también.

— ¿Entonces qué procede con Victoria? ¿Le dirás que ya lo sabes o esperarás a que ella saque el tema?

— Realmente no lo sé, es complicado, pero lo bueno es que sí yo saco el tema te tengo a ti para culparte. Por otro lado, no sé porque vives con los "muggles" si mucho de nuestro estilo de vida no te gusta.

— ¿Quién dijo que no me gusta?

— Siempre haces caras a la comida, te molestan las luces artificiales, te fastidias de la gente, detestas el aroma de la ciudad, los ruidos fuertes, ODIAS tomar el metro.

— Bueno, pero ese no significa que no me guste vivir con muggles, simplemente dice que soy de provincia y que puedes sacar al chico del campo pero no al campo del chico.

— Puede ser ambas, ya que van una cosa con la otra, dime ¿Cómo era el lugar de dónde vienes?

— ¿Hablas de mi casa? — Sam se volvió a sentar dejando la cámara sobre la mesa.

— Sí, bueno, tu nunca cuentas muchas cosas sobre tu hogar. Supongo que ahora todo tiene más sentido ya que no podías hablar de eso, y a mi nunca me ha gustado presionarte pero supongo que las cosas cambian.

— No sé si vale la pena hablar sobre ese lugar. No es mi hogar ahora que mis padres no me quieren cerca. Realmente no estoy muy seguro de si alguna vez lo fue. Yo siempre he sido muy diferente a mi familia, desde que era un niño hubo una barrera entre nosotros y nunca fue claro de donde venía todo aquello.

— ¿Y desde cuando te sientes así? Me imagino que éste sentimiento no comenzó cuando tenías 16.

— mmm...desde que tenía unos...¿seis años? no sé, es como si me sintiera así desde que empecé a tener consciencia de mi como un individuo, además no guardo muchos recuerdos de cuando era un niño.

— ¿Y no crees que se deba a tu condición como homosexual? ¿Cómo es vista tu sexualidad en el pueblo mágico?

Albus frunció el ceño.

— No lo sé, la gente no habla de eso, es cómo algo que todos saben que existe y que nadie crítica pero nadie habla de ello, no es importante. Bueno, por lo menos en Reino Unido, en Latino América y países como España, Francia y Alemania está bien visto, pero en lugares como Japón, países musulmanes o Estados Unidos es muy mal visto. Se sabe que muchas familias suelen abandonar a su suerte a los hijo que practican ese "estilo de vida".

— ¿Por qué?

— Se debe en gran parte a que sus leyes para la protección de "El secreto" son muy rígidas, en algunos países no te dejan tener ni tener contacto con la gente no mágica, al no poder reproducirte con aquellos que no son magos el valor de la sangre mágica incrementa, si uno de tus hijos resulta ser homosexual entonces no será posible que se reproduzca y por lo tanto el número de magos disminuirá y eso es algo que preocupa a muchos gobiernos magicos.

— ¿Y por qué no es lo mismo en todos los países?

— Es por lo mismo, a nosotros no nos urge tanto reproducirnos porque nos hemos mezclado con muggles. Tradicionalmente hay razas a las que les gusta más la mezcla que a otros, los españoles son a los que más se les da el mestizaje. Llegan a un lugar e inmediatamente empiezan a mezclarse, por lo tanto tampoco los magos son quisquillosos con aquello de reproducirse con muggles. Esta costumbre llegó por medio de ellos a los países latinos. Y en cuanto al resto de los europeos creo que se debe al gran número de guerras que ha habido. No puedes darte el lujo de prohibir la convivencia cuando hay tantas familias mestizas y cuando te urge llenar puestos de trabajo para que la sociedad funcione, así que tampoco somos especiales en aquello de elegir, claro que hay sus excepciones y ciertas ideas puristas y gente con pensamientos propios de Hitler.

Sam puso sus codos en la mesa y acunó su cara en sus manos mirando fijamente a Albus.

— Te veo y no puedo creer que lleves todo eso contigo. ¿Cómo puedes caminar ahí con tanta historia y con tantos secretos? Ni siquiera puedes hablar del lugar donde vivías o a qué se dedican tus padres, o hablar del lugar donde estudiaste. No es...sano.

— Supongo que es por eso que decidimos vivir en pequeñas comunidades en medio de la nada a tener que vivir constantemente ocultando nuestra verdad. — Albus bebió de su té.

Sam suspiró y sus manos tomaron a Albus de la cabeza para atraer al pelinegro hacia él.

Sam besó a Albus en la coronilla de su cabeza y su frente.

— Cada vez que abres la boca para hablar sobre tu pasado...sé que te lástima, y sé que te cuesta mucho decirlo, por eso agradezco que me tengas la confianza, agradezco que Dios me haya puesto en tu camino para que puedas hablar de ello, independientemente de si ustedes los magos creen en ello, y agradezco cada pieza de Albus Severus Potter que me das. Estoy muy agradecido de ser tu amigo Albus y quiero que sepas lo mucho que valoro tu amistad.

Entonces dejó ir a su amigo para que se sentara bien sobre la silla y Albus miró a Sam, después a la ventana con lágrimas en los ojos.

— ¿Por qué coño siempre me haces llorar?— Sam sonrió.

— La gente necesita llorar. Es así como se lava el alma.

Entonces por alguna razón Dakota dejó la cama y se paró sobre el respaldo de la silla de Sam, asustando al chico dejándolo tenso. Por experiencias anteriores sabía que no había que molestar al ave así que no quería moverse.

— Al...Dakota está detrás de mi.

Albus ladeó la cabeza un poco extrañado, Dakota nunca hacía eso. Vio lentamente como Dakota se movía hacia adelante y abría su pico capturando la parte superior de la oreja de Sam.

Dakota le estaba mordiendo, sin embargo era una mordida suave, como cuando Albus jugaba con ella y ella mordía su dedo. Albus se rió al ver la cara de su amigo.

— Ven aquí. Tonta, primero avisa.— Dijo extendiendo su mano. Dakota entonces dejó la oreja del morocho para después tocar con sus patas los dedos de Albus y terminar en su brazo. Albus le acarició la cabeza y después le dio un beso en el pico.

— ¿Por qué hizo eso? Ella nunca se acerca a nadie.— Preguntó el todavía asustado Sam.

— Ella te dio un beso.— Dijo dejando salir otra risa. — Eso quiere decir que ella te aprueba como ser humano. Mi lechuza es muy antisocial pero muy inteligente, y puede leer las intensiones de la gente, por lo tanto si le gustas quiere decir automáticamente que ella ha terminado de leerte y que según su juicio tu eres digno de estar sobre la tierra.

— ¿Todo eso dice su mordida en mi oreja? Wow.

— Tienes que estar muy orgulloso. Sólo ha hecho eso con otra persona, ni siquiera mi familia ha recibido su aprobación.— Dijo besando otra vez a su lechuza.

— Tu de verdad amas a tu pájaro.

— Los animales a menudo me han mostrado ser más humanos que las personas.

Sam extendió la mano para acariciar al ave y se sorprendió de cómo ella se dejaba tocar.

— Eso no te lo discuto.

o-o-o-o-o

Fabio había decidido llevar a Mitch al zoológico. Era extraño hasta para Mitch, pero Fabio se estaba poniendo más meloso cada vez. No era que le disgustaran las atenciones, es que simplemente no las necesitaba ni las quería.

El trato había sido especificamente sólo sexo a cambio de dinero.

Ese el el pundo de toda relación sugar daddy-sugar baby y Fabio estaba molestandolo con toda esa mierda de rosas y citas.

Con Scott ya tenía suficiente de aquello. No veía la hora de llegar a casa y poder quitarse esa careta de buena persona que se asombra por todas las cosas pequeñas y simples que Fabio le señalaba. Tener que fingir ternura por ver a un montón de animales de los cuales detestaba el aspecto.

¿Por qué a la gente les gustaba ir a zoológicos? No sólo era cruel, sino que también era innecesario, en opinión de Mitch, cualquier animal que no fuera perro, gato u alguno que se pudiera comer tenía que permanecer ajeno al mundo de los humanos y viceversa. Ni siquiera entendía porque las personas pagaban por tener animales exóticos de mascotas o por comerlos.

A las cinco Fabio finalmente lo dejó en la puerta de su casa y le dio un beso de "despedida" en el cual le metió la lengua de manera desagradable pero Mitch siempre tenía que hacer como que disfrutaba del beso aunque sólo sentía mucho asco.

Desde antes de meter la llave en la cerradura Mitch pudo escuchar el sonido del piano. Era una melodía bastante animada. Abrió la puerta y caminó hasta la sala donde el rubio estaba sentado detrás del piano de cola haciendo aquellos maravillosos sonidos.

Mitch arrojó su mochila a un sofá y se sentó en el mismo para sentarse y ver como Scott trabajaba.

Iba a preguntarle si había hecho los deberes o si había puesto a lavar las cortinas pero la música era más importante. Mitch se preguntaba cómo Scott podía abstraerse tanto en lo que hacía, tanto así que no se daba cuenta de que Mitch estaba observándolo a un metro de distancia. También se preguntaba cómo es que alguien que era un completo inepto en todo podía ser tan virtuoso en la música. Muchas veces se preguntó si él no tenía autismo o retraso porque estúpido en muchas cosas sí era, pero había perdido parcialmente el tartamudeo (ahora sólo ocurría cuando estaba muy agobiado o nervioso) pero era bastante comunicativo como para ser un autista y no era taaaaan estúpido como para tener retraso.

Mitch sacó su teléfono de la bolsa y tomó vídeo de lo que estaba haciendo Scott y se lo mandó a Avi.

Su amigo le contestó casi de inmediato.

Wow ¿Cómo es que nunca se le acaban las ideas? Le contestó en un texto.

No lo sé, a veces lo odio.

Tu no lo odias...no tanto cómo yo al menos. ¿Oye habrá oportunidad de que vuelvas a los Estados Unidos en los próximos cuatro meses o algo así?

No lo sé, quiero visitar a mis padres pero no sé cuando lo haré, será cumpleaños de Jess en Mayo pero no tengo idea si podre hacer que Fabio me lleve de regreso a América.

Es que adivina qué.

¿Qué?

Conseguí firmar con RCA.

¡NO!

¡SÍ! Mitch no puedo creerlo. Tendré un disco, por fin tendré el disco por el que tanto he luchado.

Estoy tan feliz por ti Avi, me encantaría estar ahí y poder abrazarte amigo.

Te juro que si en este camino que se me ha abierto de repente encuentro una oportunidad para meterte lo haré, quiero cantar a dueto con esa hermosa voz que tienes otra vez. El mar no será suficiente para separar nuestras voces.

Mitch sonrió.

Tomaré cualquier oportunidad que me lleve a compartir el escenario una vez más contigo Avi.

Eso espero, bueno, tengo que irme a dormir, aquí es la una de la mañana maldita sea, por pura suerte me encontraste despierto.

Dulces sueños Avi.

Dulces días Mitch.

Mitch dejó el teléfono de lado y siguió observando trabajar a su Mozart mientras se dirigía a la cocina a hacer la cena.

Después de cocinar por alrededor de cuarenta minutos Mitch fue interrumpido por la mano de Scott quién quizo sacarlo a la fuerza de la cocina.

— Scott la estufa está encendida. — Dijo el castaño tratando de volver a donde estaba pero el rubio lo detuvo y en cambio él mismo apagó la estufa electrica. Después llevó a rastras a Mitch hasta el piano y lo sentó en el banco junto a él. Abrió entonces unas partituras.

— Vas a cantar con este tempo. — Dijo pegandole con el dedo al piano cinco veces. Después recorrió las partituras hacia el lado de Mitch y comenzó a tocar.— Empiezas en el compás 4. — Mitch miró las hojas y se resignó a cantar. Esperó a que llegara su turno de cantar y abrió la boca dejando salir un hermoso sonido que acarició los oídos de Scott haciéndolo temblar sin embargo siguió tocando hasta que la canción terminó.

Scott alejó sus manos del piano y las puso sobre sus piernas asintiendo a un pensamiento que recorría su mente en ese momento.

— Ese es el sonido que quería lograr. — Dijo al fin. Luego miró a Mitch y le sonrió con sus ojos pequeñitos y azules. Gracias Mitch.

Mitch sintió el impulso enorme de abofetearlo y de hecho lo hizo.

El sonido rebotó en toda el lugar ahora que estaban en silencio.

Mitch lo miró con los ojos dolidos y se llevó la mano a su mejilla.

— Mitchy...

— Callate.— Espetó levantándose del banquillo del piano y cogió su mochila. Scott se levantó para ir tras él pero el castaño lo empujó.— Deja de seguirme joder. No quiero verte. No quiero ver tu cara. Aléjate de mi. No quiero, ni puedo lidiar contigo ahora.

— Pero Mitchy ¿Qué hice? ¿Qué pasa?

— Aléjate de mi fenómeno. — Gritó subiendo a la escalera dejando al rubio en la sala.

A Scott le asustó el ruido que hizo la puerta de la habitación del castaño al cerrar. Después volvió al piano y vio las hojas de su nueva canción.

¿Acaso su canción era fea?

¿Acaso Mitch pensaba que era demasiado horrible para cantarla?

Scott entonces comenzó a recoger sus cosas decidiendo que tal vez su nueva canción iría a parar al libro.

El libro era una compilación de las canciones que podían ser mejoradas. No sabía precisamente cómo podría mejorar aquella canción. Pero todo podía ser mejorado. Entonces fue hasta la cocina y terminó de calentar lo que Mitch estaba haciendo. Olía bien así que lo sirvió en dos platos y los llevó hasta la parte de arriba con los vasos, la bebida y los cubiertos flotando detrás. La habitación de Mitch era la primera así que bajó los platos al suelo y se hincó.

Tocó la puerta suavemente para asegurarse de que Mitch no estuviera dormido. Tocó un par de veces más y se detuvo cuando Mitch abrió la puerta de manera brusca.

— Traje tu cena hasta aquí. No quería que pasaras la noche con el estómago vacío.— Dijo con la mirada gacha. Los ojos de Mitch le daban miedo en ese momento.

Mitch tenía una mirada muy fuerte y le hacía sentirse pequeño a pesar de que Mitch era como 20 cm más bajo. Mitch se agachó y tomó su parte de las cosas y después de dejarlas dentro volvió para cerrar la puerta.

— Mitchy, espera ¿Puedo cenar contigo?— Preguntó antes de que el castaño procediera, sin embargo la única respuesta que recibió fue a la puerta cerrándose en sus narices. Scott miró sus rodillas y se aguantó el llanto esperando que el humor de Mitch mejorara al día siguiente así que se se levantó y levitó sus cosas hasta su habitación.

o-o-o-o-o

— ¿Quieres ir conmigo a Diagón el miercoles? — Preguntó el pelirrojo al rubio mientras dejaba un café capuccino con mucha espuma enfrente del rubio.

— ¿Vas a comprar algo?

— ¿Quieres comprar algo en especial?

— Sólo quiero pasear un poco, pero dar una vuelta por la tienda de vinilos no estaría mal.

— ¿No tienen tus muggles cosas más pequeñas para repoducir música? Recuerdo que Albus tenía pequeños discos brillantes.

— ¿CD's? Sí, él tenía un montón de música muggle, pero suena mejor en vinilo, además a él le gustaba mucha música fea y triste, o fea y enojada.

Scorpius se rió.

— Un poco sí, pero también tenía canciones buenas.

— Sí te refieres a Apocalyptica, yo no sé cómo es que a ambos les gustaba tanto, pienso que no hay instrumento con un sonido más agonico. Es el sonido más triste de todos. Scorpius se rió.

— Él solía decir que el violonchelo era el instrumento que se parece más a la voz humana.

— A él también le gustaba la música se Celestina Warbeck Scorpius, él no era normal. — Lo dijo con un tono que hizo reír mucho al rubio por lo parecido que era al tono con el que James siempre molestaba a Albus.

o-o-o-o-o

Harry se estaba preparando para ir a casa a cenar cuando las alarmas sonaron.

La alarma tipo tres, magia negra más allá de las imperdonables que eran tipo dos.

El ojiverde salió de su oficina inmediatamente sus aurores guarda, quienes estaban fuera, lo siguieron. Rápidamente entró a la chimenea y ésta la transportó al departamento de Aurores donde varios aurores más ya se alistaban para salir, aquellos quienes vigilaban las alarmas revisaban alarmados una enorme fuente cuyo interior acuoso mostraba Reino Unido. Un mago joven de unos veintiséis años removió sus aguas y éstas mostraron una imagen diferente, el big beng.

— Están en el big beng son más de treinta. — Avisó.

— Ya oyeron a Hopkins, reparados para salir.— Dijo otro auror de bigote. — Escuadrones Alfa y Gama, ustedes irán al frente. Escuadrón Beta y Epsilon ustedes cubrirán retaguardia.

Harry dio un paso al frente.

— Yo iré con ustedes.

— Jefe...

— Calla Xavier. Hace mucho no hay actividad de magia negra más fuerte del nivel dos. No me arriesgaré a perder a ningún hombre si puedo evitarlo. Espero que todos demos lo mejor de nosotros, yo iré con los escuadrones Alfa y Gama.— Los hombres asintieron. — Hopkins llama a mi esposa vía chimenea y dile que llegaré tarde a cenar.

— A la orden Jefé.

Después de recibir esa respuesta Harry y sus aurores tomaron sus respectivas escobas y se aparecieron en el lugar en pleno vuelo.

— ¿Pero qué carajos? — Dijo Alex Brown, uno de los aurores más jóvenes de la fuerza perteneciente al escuadrón Epsilon al ver lo que sucedía. Había una batalla en el aire y ellos no sabían a quíen atacar. Había personas con capas color camello siendo derribados fieramente por otros hombres cubiertos con capas negras.

— Eh, pero mira si es Potter.— Se escuchó la voz de una mujer que Harry le dio escalofríos, no había podido olvidar esa voz y hace más de medio año que la había escuchado por primera vez y estaba constantemente en sus pesadillas. Alzó la cabeza y vio a aquella mujer que había despellejado vivo a un muchacho de 17 años. La mujer le sonrió y luego alzó la cabeza. — YA NO ES TIEMPO DE JUGAR.— Gritó a lo demás hombres. LOS AURORES ESTÁN AQUÍ, MATEN O CAPTUREN Y VÁYANSE DE REGRESO AL CUARTEL. NO SE DEJEN ATRAPAR, NO MATEN A POTTER, Y EVITEN MATAR AURORES.

— SÍ, SEÑOR. — Dijeron en coro los hombres encapuchados de negro aunque al parecer ya tenían a varios inconscientes en unas redes blancas que brillaban, parecían en estado catatónico. Esos desaparecieron con su rehenes y mientras que las pocas personas vestidas de camello que quedaban libres trataban de escapar Harry vio algo que horriblemente le recordó a la guerra.

Un hombre vestido de color camello intentó huir vía aparición sin embargo uno de los hombres de negro cayó sobre él en el momento y entonces el hombre vestido de color camello volvió a aparecer segundos después pero partido a la mitad. Mientras que el hombre que ocultaba sus rostro con una antifaz le sonrió mientras caía abajo, después una nube negra lo envolvió y se fue.

Harry y sus hombres trataron de detener el ataque. No tenían idea de qué podría tratar la batalla, pero los de negro sin duda eran malos, así que intentaron ayudar en lo más que podían, uno de sus hombres consiguió cachar a un chico camello que caía en el aire y después se apareció llevándolo al departamento de Aurores claro.

Uno de sus hombres casi pierde el brazo debido a un diffindo que iba hacia la cabeza de uno de los hombres dando en le blanco y cortando la cabeza de tajo. El que lanzó el hechizo desapareció. Harry lanzaba hechizos a diestra y siniestra para para defenderse, no estaba recibiendo ningún hechizo mortal pero estaba claro que los hombres de negro no lo querían ahí, lo asediaron entre cinco y sus Aurores Guarda no podían hacer mucho, estaban luchando contra asesinos de primera categoría y ninguno estaba dando tregua.

Potter vio caer a un chica camello de una escoba en la parte más de arriba e intentó coger su mano pero entonces un rayo azul llegó hasta ella dandole justo en el pie y la chica se volvió cenizas en sus manos. Una chica joven de cabello rojo deshaciéndose en forma de polvo en sus manos, su cara todavía no se disolvía en el viento cuando aquella forma de repente de rompió debido a que había sido reemplazada por el rostro de aquella mujer. Sonriente y tenebrosa tomó el rostro de Potter y le plantó un beso.

Harry sintió el la fuerza de la aparición en su estómago y lo último que supo fue que estaba acostado en el suelo cara al cielo. No podía respirar bien debido a la agitación y la mujer estaba parada frente a él con la cabeza ladeada. De fondo podía ver la batalla ocurriendo en el cielo.

— Sabes...el último chico al que besé está muerto. En realidad me gustan más las mujeres así que no creas que tengo una fijación en ti...— después sonrió de manera muy retorcida. O tal vez sí Harry...— Dijo con una voz diferente. — Era la de un niño pequeño. — La cara de Harry perdió todo color.

— Alex...— Soltó en un gemido.

— ¿Te acuerda de mi Harry? — Su cara y su cuerpo comenzaron a cambiar transformándose en un niño pequeño de apariencia frágil, ésta nueva versión sin embargo tenía una expresión triste en el rostro. — Estuvimos juntos por meses en aquél lugar ¿lo recuerdas? Decías que yo te recordaba a tu hijo Albus, que yo era adorable ¿Te acuerdas de todas esas tardes en que te alimenté? ¿De todas aquellas veces en que curé tus heridas y las de el Auror McKlain? Evan era agradable, ¿se les entregó sus restos a su familia. No tuve tiempo de asegurarme pero espero que sí, él siempre hablaba de su esposa y de ver crecer a su hija? — Harry intentó levantarse con pura furia como motor pero el niño puso su pie sobre su pecho y lo hizo caer. Esa no era la fuerza de un niño pequeño. Claro, ese no era Evan, era un enfermo haciéndose pasar por él. — ¿Recuerdas cuando aquél hombre llamado Ícarus le partió en pedazos frente a ti? ¿Cómo partía cada extremidad en tres? ¿Cómo te obligó bajo imperius a mirar la forma en que sus ojos perdían la vida?

— Basta...detente. Por favor, basta.

— Pero sí es un recuerdo maravilloso.— Dijo moviendo su mano y entonces Harry sintió algo frío recorriendo su cerebro trayendo las imágenes a él como si fuera una escena interminable.

— ¡BASTA!

— ¿RECUERDAS? ¿RECUERDAS CÓMO FUE CUANDO ME MATASTE? ¿CÓMO FUE USAR ESE CUCHILLO? ¿RECUERDAS CÓMO SE SIENTE UNA IMPERIUS A LA CUAL NO TE PUEDES RESISTIR? ¿RECUERDAS LO QUE SENTISTE DESPUÉS?

— ¡BASTA! ¡NO! POR FAVOR!

— Fue maravilloso Harry, maravilloso.— Los ojos del niño comenzaron a llenarse de lágrimas.— Nunca he visto nada tan hermoso. — Decía con locura.

— Basta...— Susurró al ver aquellas imágenes dónde tantos hombres morían a sus manos.

— Tanto poder que no pude creerlo. La forma en que tu furia rompió sus huesos, y quemó su piel, el lugar entero. Saliste de ahí con solo el brazo y la pierna lastimadas. Yo te vi, yo te vi Harry. El niño que vivió, se convirtió en el niño que asesinó. Alex hubiese estado feliz de ver lo que su muerte causó.— El niño miró a Harry en el suelo y luego se hincó en el pecho de Harry, acariciando su rostro.

Harry temblaba al completo y aquellas imágenes seguían reproduciéndose en su cabeza. Después el niño volvió a ser la mujer.

— Voy a estar haciendo limpieza en todo Reino Unido, hay cosas que a mi maestro no le están gustando. Hay gente a la que quiere muerta. Los Aurores son libres de intervenir, por supuesto, pero no te garantizo su seguridad. Por supuesto que contigo no tiene ningún problema, mi maestro en cambio siente gran admiración por tu trabajo y a él no le interesa modificar el estilo de vida Británico, así que por el bien de tus Aurores, desde hoy hasta el jueves recomendaría que apagaras las alarmas para niveles de magia negra tipo dos para arriba o que las ignores. No creo que tus Aurores puedan con nosotros, y más con un lider de mente frágil.

La mujer miró hacia el cielo.

— Ahhh mira ahí viene uno de los míos. — Dijo viendo a un hombre robusto bajar con otra persona camello en su espalda. — Déjaselo de regalo Tres.— Ya llevamos muchos a casa y seguro a Potter le gustará ver lo que tienen éstas mierdas en la mente.

El hombre enmascarado asintió y dejó caer al tipo junto a Harry, después él y la mujer se tomaron de la mano y desaparecieron dejando a al tipo camello a medio morir y a Harry todavía en medio del trance.

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En la mansión Malfoy todos estaban tomando la cena.

Lily, Pansy y Narcissa se estaban riendo por un comentario que hizo Lucius sobre unos empresarios franceses y su increíble obesidad; y como él y otro viejo Slytherin llamado Barth Aiken, amigo de la familia al que Lily había conocido en su boda, habían recibido a aquellos empresarios como miembros de la cámara de comercio y les contaron muchas desventuras como cuando se intoxicaron con la comida y se terminaron haciéndose del baño en medio del callejón Diagón.

En eso, Inna, la rubia asistente mitad vampiro de Draco entró a la sala y se acercó hasta su jefe susurrándole algo a su oído cuando éste estaba a punto de darle un trago a su copa de vino.

Draco asintió lentamente y terminó de beber su copa.

— Gracias Inna. Puedes retirarte. — La mujer asintió y salió de la sala.

Lily sintió algo extraño, eran las defensas de la casa, alguien acababa de llegar eso era anormal, pues normalmente las apariciones no estaban permitidas para nadie que no fuera un elfo y estas eran demasiadas, erna quizá unas veinte personas.

— Padre, madre, Lily, amigos. — Dijo refiriéndose a los Zabini, ya que tanto Chimamanda como su esposo habían regresado a África después de la boda. — Necesito retirarme por asuntos de negocios. — Le dio un beso a su esposa en la frente y se levantó.

— ¿Es necesario que yo vaya Draco? — Preguntó Lucius.

— No hace falta padre, continua entreteniendo a las damas. — El matrimonio Zabini miró a Draco con ojos sospechosos pero no dijeron nada.

Únicamente Pansy hizo un sonido de ummmm y después bebió de su copa. Los demás continuaron con su conversación.

En el pasillo Draco tronó los dedos después de llamar a Louis, el elfo jefe de cocina y el elfo apareció.

— Sí, mi señor.

— Luigi, necesito que lleves comida a los laboratorios 3 y 4.

— ¿A las mazmorras 3 y 4?— Preguntó por una aclaración. Draco suspiró exasperado.

— Sí Louis, a las mazmorras.

— En unos momentos señor.

Draco continuó su camino poniendo todos los hechizos anti-aparición nuevamente y siguió haciendo magia todo el recorrido hasta que llegó a su laboratorio donde se encontró con la forma femenina de Theo dándoles pequeños sacos de oro a sus hombres, conforme estos los recibían se iban de ahí en grupos de tres acompañados de los elfos de la casa Nott quienes habían estado aguardando ahí todo ese tiempo.

— ¿Bajas? — Preguntó a la ahora, mujer.

— Sólo dos.— Respondió Theo.— Obviamente notificaré a la familia en caso de que la tengan y entregaré el dinero a éstos.

— ¿Bajas de Aurores?

— Ninguna, pero mutilamos a dos por accidente.— Respondió el gran hombre corpulento con la máscara.

— Ya te puedes quitar la máscara. — Dijo Draco con una sonrisa. El hombre obedeció y reveló a Gregory Goyle bajo de ella — ¿Quieres quedarte a cenar? Mis elfos traerán comida.

— No gracias, le dije a Millicent que no tardaría.

— Saluda a los niños y a Millicent de nuestra parte. — Dijo Draco.

— Diles que mañana les llevo el nuevo juguete que les prometí.— Le recordó Theo.

— De acuerdo. Es hora de que me vaya entonces. — Dijo caminando hasta uno de los elfos. A mi casa Nathaniel.

— En un momento señor. — Dijo el elfo tomándole de la mano y desaparecieron de ahí. Pronto sólo estuvieron ahí Theo quién ya tomaba su forma masculina, Draco quién bebía más vino y siete individuos adormecidos en el suelo.

— ¿Quieres ayuda?

— No, tu come algo, debes estar cansado. — Dijo colocándose unos guantes de latex blancos mientras con su magia levitaba a los individuos a diferentes mesas de trabajo.


¿Qué opinan de Mitchy? ¿Se le está pasando la mano?

¿Qué opinan del señor Potter?

¿De mi Albus querido y la bella Dakota? ¿De Dennis y Sam?

¿De mis malditamente encantadores cabrones de Theo y Draco?

Darkwytes

Ay...sí sólo van dos y faltan un chingo de personajes nuevos XD. No te preocupes, a veces pasa que uno se aleja, a mi me pasó que me alejé como un año de la escritura pero porque me dediqué a la lectura y actualmente me he alejado un poco de los libros pero quiero retomarlos.

Muchas gracias por dejar tu comentario y bueno, no sé si lo dijiste antes, tal vez sólo dijiste que no te agradaba por la codependencia o algo así.

pax399

Que lindo que a ti también te guste Dennis, es de mis personajes favs. Mi segundo fav de hecho, el primero es Albus por supuesto.

Jajaja y sí, el manipulador es Mitch, te recomiendo que veas un vídeo compilación de ellos (no sé si viste mi nota de que son personas reales) el video se llama Scomiche acting like and old married couple, está en inglés pero no necesitas saber lo que dicen para ver su personalidad, ellos son muy expresivos, Mitch es el pequeño castaño y Scott es el rubio alto. Ahí puedes ver su interacción. Y hay otro de ellos Superfruit BloopersBehind The Scenes of Covers and Medleys para que veas cómo trabajan en realidad. Por otro lado su medley de beyoncé, anti y lady gaga son lo mejor del mundo. Checalos.

Yo pienso que Scorp y James tienen una relación extraña y cómica a la vez. Supongo que es porque aún se están conociendo.

Evelyn

Yo también, pero supongo que es la naturaleza del material. Pienso en agregar varitas de otros materiales pronto, don´t worry.

Cristine Malfoy

Qué bueno que te gustó el cap Cristine y gracias por comentar.