Ya corregí algunas de las faltas de ortografía del cap pasado. No sé como me perdonan, de verdad.
También éste capítulo las va a tener, porque ya es muy noche pero no me aguanto para mañana.
Capítulo 19: Texas y las otras 49 perras
Albus estaba leyendo el mensaje de texto que le había mandado Richie mientras esperaba a Dennis que había entrado al baño antes de salir para irse ambos a la escuela.
Le decía que había elegido a Tristán como otro de sus compañeros porque le gustaban sus expresiones dulces y sexys y que le interesaba bastante ese chico Hoying por sus rasgos exagerados de hombre blanco "parece nordico o algo", pero que estaba teniendo problemas para dar con el cuarto participante, ya que tenía ganas de integrar un elemento exotico a la sesión de fotos, alguien con la piel un poco más oscura y de rasgos diferentes pero bonitos.
Y por alguna razón el chico Zeheb Oman se le vino a la cabeza. No quería nada con él, tenía a su precioso Dennis, pero no ea ciego, tenía los dos ojos bien puestos en la cara y Zeheb era la descripción completa de la persona que buscaba Richie. Bonita cara, específicamente hablando de sus labios color palo de rosa, de tamaño mediano pero de aspecto rechoncho, además tenía unos ojos enormes de color almendrado, es decir, esa bonita combinación de matices que van desde el verde hasta el marrón, bonito cuerpo, delgado y musculoso como Albus, pero más pequeño, el chico era facilmente diez o quince centímetros más bajo, su cabello era color castaño, rizado y brillante, piel tostada.
Puedo preguntarle a alguien, tampoco es modelo profesional pero no es nada tímido y tiene buen aspecto, siento que es justo lo que quieres. Le escribió en un mensaje de vuelta.
Dennis salió del baño abrochándose el pantalón.
— ¿Ya nos vamos?— Preguntó Albus guardando su teléfono.
— Sí, sólo deja tomo mi mochila.
Dennis tomó la mochila que estaba en la cama y ambos salieron hablando sobre que ese día parecía estar algo soleado, y eso era algo raro, RARO, en Londres.
Antes de bajar las escaleras Dennis miró a su novio y después darle un beso notó que Albus llevaba un collar en el cuello.
— ¿No es esa la cajita que compraste en el callejón? Se ve un poco más pequeña, no sabía que se podía usar de collar.
— La reduje por lo mismo, me gusta el diseño. — Dijo el pelinegro sonriendole. Esa era la única mentira grave que había dicho en mucho tiempo.
o-o-o-o-o
Dakota esperó a que salieran ambos del departamento y cerró sus ojos con desconfianza. No le gustaba la idea de dejar la casa sola, y aunque su compañero le dijo que la habitación se quedaría blindada una vez ella saliera, no podía evitar pensar en aquella persona que había intentado apuñalar a su compañero. Sin embargo tenía ordenes de cuidar de los alrededores de LAMDA mientras ellos estaban ahí y después seguir a Dennis desde el aire, vigilando así su bienestar.
Se preparó para salir, y la ventana, encantada por Albus para obedecer a la voluntad de la lechuza se abrió dejando salir a Dakota.
La lechuza sin embargo se quedó en el aire al sentir como fuertes hechizos protectores se cernían sobre el edificio entero, concentrándose en la habitación de la que había salido. Dakota volteó para ver el hechizo trabajar y comprobó que había capas de energía mágica de colores cubriendo el lugar. Obviamente eso ningún humano podía verlo, pero un mago sí.
Un poco más tranquila al sentir el poder y la maliciosidad de cada hechizo protector, Dakota se marchó de ahí con dirección a LAMDA.
o-o-o-o-o
Yaro Morati, un chico de piel negra, pero negra en serio, no como muchos mestizos, estaba saliendo de una cafetería con una rosquilla en la boca y una charola con dos cafés en otra mientras esperaba a que saliera su hermana, Delu Begum quien llevaba su pesado Violonchelo a cuestas.
Miró hacia el cielo y sintió una extrañeza. Una extrañeza buena.
Por las últimas semanas los hermanos Kaddour habían tenido una especie de paranoia al sentir que alguien les seguía, muy parecida a la que habían sentido tras dos intentos de secuestro en su familia. Al ser de una familia adinerada no faltaba quién quisiera raptarlos y pedir rescates gigantescos, pensaron que eso se había acabado al llegar a Reino Unido, de hecho ya llevaban un año ahí viviendo muy tranquilos y no fue hasta principios de enero que empezaron a sentir aquello. No sabían quién, no sabían cómo, ni porqué, sin embargo aquella mañana esa sensación se había desvanecido y lo agradecían.
Al fin Delu salió detrás de él con un par de donitas, en cada mano.
— Te vas a poner gorda.
— Tu cara está gorda. — Dijo ella. Yaro sonrió y comenzaron a caminar entre la gente hasta que el hermano mayor se paró en seco.
— ¿Qué pasa? — Preguntó Delu mirando a su hermano y luego miró al frente, había un chico parado justo en frente. Era un chico con una extraña mezcla entre sangre europea y sangre árabe, probablemente era turco.
— ¿Quién eres? — Preguntó Yaro poniendo a su hermana detrás. No se llamaba Delu Begum por nada*, su padre era capaz de asesinar a Yaro si éste dejaba que su hermana conrriera algún riesgo, era la única hija en su familia y además era la menor de los diez hermanos Kaddour. Era además el más precioso tesoro para Yaro quién como hermano mayor por cuatro años, había cuidado de ella desde que era bebé.
— Mi nombre es Zeheb Onan, estudio LAMDA y vengo aquí por la paz, él día de ayer un chico llamado Albus Potter fue a buscarme para notificarme que alguien nos ha estado siguiendo a todos nosotros y a otros más. Él ya se ha encargado de esa persona, pero dice que probablemente haya más y que se pongan un poco violentos.
— ¿Albus Potter? ¿El hijo de Harry Potter?
El chico turco asintió.
— Me dijo que no puede vernos el día de hoy, ya que saldrá y todavía nos falta contactar con otro chico más, otro de los que ha sido seguido, sin embargo que el día jueves después de las cuatro puede vernos en LAMDA.
Los hermanos se miraron y asintieron.
— Haremos caso a esta llamada. — Dijo la chica, quién tenía un ligero tono ceremonial, había sido educada para ser la esposa de alguien importante. — Mi hermano y yo hemos sentido la presencia de alguien siguiéndonos, sin embargo ésta mañana ha sido diferente. Si es verdad lo que dices, entonces fue Albus Potter quién se ha deshecho de aquella persona, por lo tanto nos conviene escuchar lo que él tiene que decir.
El chico Zeheb asintió sacando algo de su mochila. Era una libreta, la abrió y arrancó una hoja tendiéndosela a la chica y después le dio la libreta al chico.
— Necesito que pongas aquí tu dirección para poderte mandar una lechuza y acordar lugar y hora, sino confías en nosotros puedes poner algún medio muggle para contactarte. Sé lo díficil que lo han tenido los Kaddour al confiar en extraños. — Dijo mirando a Yaro. Después miró a Delu.— En aquella hoja están las direcciones pertenecientes a él y a mi, sin embargo sugerimos enviar lechuzas ya que hemos puesto barreras mágicas para evitar el paso a extraños. Les recomiendo hagan lo mismo. También vienen ahí nuestros métodos de contactos muggle, si necesitan algo rápido.
— Gracias por la recomendación.— Dijo la chica.
Zaheb asintió y se apareció, justo como lo había hecho antes cuando llegó, no parecía del tipo al que le interesaba proteger el secreto.
o-o-o-o-o
— Mi..Mitchy, va-vamos a llegar ta...tarde. — Advirtió el rubio mirando el reloj digital a su lado.
El castaño sin embargo se hizo de oídos sordos y continuó moviendo sus caderas de una manera hipnótica sobre de él. Scott adoraba verle así, con su tatuado cuerpo perlado por el sudor subiendo y bajando por su miembro, golpeando con su propia erección los abdómenes de ambos.
El día anterior Mitch se había enojado con él por haber escrito un canción fea sin embargo esa mañana el castaño había ido a buscarle y Scott se despertó debido a la sensación de alguien haciéndole una mamada y ese alguien era Mitch.
Scott le llamó de nuevo pero Mitchy seguía sin hacerle caso así que el rubio se resignó a la idea de llegar tarde y con sus manos acarició los muslos de su amado para después tomar las caderas de éste ayudandole a subir y a bajar de una manera más lenta, firme y menos errática.
SI quería llegar a segunda hora tendría que darse prisa ya que después de eso ambos tendrían que tomar una ducha.
Mitch puso sus manos sobre los hombros del rubio y se acercó para darle un beso en la boca y después en la mejilla.
— Fabio ha llamado esta mañana. — Le dijo en un suspiro. — Ha tenido que partir a Suecia un mes. — Informó para después darle un beso de lengua corto pero apasionado.— ¿Sabes lo que eso significa amor? — Otro beso en los labios, sin embargo esta vez capturó el delgado labio inferior de Scott. Después de eso Scott hecho su cabeza hacia atrás para después negar mientras el mismo se mordía el labio.
Cuando Mitch hablaba durante el sexo siempre se sentía abrumado y su cerebro se desconecta, así que ciertamente no podía pensar en ninguna posible respuesta aunque su miembro si parecía saber la respuesta ya que lo sintió endurecer un poco más. Mitch también lo sintió y gimió en respuesta.
— ¿No? ¿No sabes? ¿Quieres que te lo diga?— Scott esta vez asintió. — Significa que por al menos dos semanas puedes follarme tan duro como quieras...ahh, sí...hasta dejarme sin caminar...tomarme como si fuéramos perros Scott, marcarnos el uno al otro como si fuéramos animales. Dos semanas para queahhh! me hagas so...sólo tuyo...ahh.
Mitch probablemente debió haber omitido eso de sin dejarlo caminar, pues el rubio se lo tomó al pie de la letra. Ese día miércoles Scott iba a tener que ir solo a la escuela pues Mitch apenas podía moverse. Scott había forzado cada uno de los músculos del más pequeño pero extrañamente ni el castaño estaba enojado, ni el rubio se sentía culpable. Muy por el contrario ambos estaban satisfechos con el resultado. Hacía ya mucho tiempo que Scott no tenía la libertad de hacerle el amor como a ambos más les gustaba más. Siempre tenían que tener cuidado de no dejar moretones, mordidas, o chupetones para que Fabio no notara lo que hacían.
Después de haber dejado vencido al castaño Scott se fue a dar una ducha porque había quedado todo sudado y pegajoso. Cuando regresó a su habitación a cambiarse Mitch estaba tratando de cobijarse.
— Amor, recuerda que como no iré a clase debes decirle a los profesores que me he enfermado de la garganta, también debes tomar buenos apuntes y pedirle a la profesora Fany, la de especialidad en Técnica vocal, que te de las partituras para el examen de éste parcial cuando vayas a avisarle que no iré a las clases ésta tarde. A la hora del receso, después no podrás encontrarla. No se te olvide. Es MUY IM-POR-TAN-TE. Anotalo.
Scott tomó una hoja pautada y una pluma de su escritorio y empezó a escribir las indicaciones que le daba el castaño.
También quiero que traigas algo de comer cuando salgas de tu clase de dirección, no creo tener ganas de cocinar, preferiblemente algo de Ding Dong China, te queda más cerca, ya sabes cuales son los guisos que me gustan. Toma el dinero de mi cajón. Ahh y quiero un café del Starbucks, un macciato frappe tamaño Venti. ¿Anotaste todo?
Scott asintió con la cabeza y repitió la lista de deberes uno por uno, incluyendo las especificaciones y la importancia de preguntar por las partituras.
Mitch sonrió con aprobación.
— Recuerda poner tus llaves en la parte delantera de la mochila para que no tardes buscándolas.
— Ok. — Scott se acercó a Mitch y le dio un beso en la frente y luego en los labios.
Mitch tomó su rostro entre sus manos cuando el rubio se iba a alejar e hizo que se acercara.
— Voy a buscar las sogas y la cinta plateada que tenemos escondidas en el desván, para que mientras estés en la escuela pienses en todas las formas posibles en las que puedes atarme. También el fuete y el látigo que tanto nos gusta usar.— Dijo antes de lamer su mejilla.
El rubio se sonrojó al sentir un pequeño tirón en su entrepierna y decidió salir de ahí antes de que su cuerpo decidiera que era mejor idea quedarse.
— No te olvides de coger el dinero.— Le gritó cuando el rubio ya iba en el pasillo y Scott tomó entonces una desviación hacia el cuarto de Mitch.
Scott cerró la puerta de la entrada con llaves, las cuales guardó en la bolsa frontal de su mochila, como le había dicho Mitch. Relajado por el sexo y el baño de agua caliente decidió emprender el paso hacia la estación de metro. Lo cual normalmente lo hacía sentir un poco atemorizado ya que estaba lleno de nomaj y siempre tenía miedo de perderse cuando iba solo, pero esa mañana sólo podía pensar en lo que iba a hacerle a Mitch una vez regresara.
La tranquilidad le duro poco, cuando tres cuadras después sintió que algo o alguien lo seguía. No había gente a su alrededor, la casa estaba en una zona retirada y solitaria con sólo una casa o dos por cuadra, ya que la extensión de los jardines eran enormes.
Scott odiaba esa sensación, le había perseguido por semanas.
El rubio se hincó pretendiendo abrocharse las agujetas pero cerró los ojos y aplicó toda su voluntad para poder realizar una aparición sin varita de manera correcta.
La próxima vez que los abrió estaba en el edificio viejo en el cual Mitch y él siempre tenían relaciones.
Bajó corriendo los escalones, aunque en su reloj de mano decía que sólo faltaban veinticinco minutos para su tercera clase, la realidad es que quería ir a los cubículos de abajo porque se le había ocurrido una idea para una canción.
o-o-o-o-o
Eiji Kobayashi tenía el cabello rubio debido a un tinte muggle, sin embargo su color original era obviamente negro.
Eiji corría dentro de su propio departamento cogiendo sketchbooks donde dibujaba todos sus storyboards y todos sus demás útiles, como su laptop, arrojándolos en su mochila a una velocidad increíble pues se había quedado dormido y odiaba eso, porque cuando no iba a una clase a los profesores les daba por dejarles un montón de proyectos y con los exámenes a la vuelta de la esquina eso era algo que obviamente no le convenía.
Vestía unos pantalones ajustados color negro, unos vans del mismo color y una chaqueta azul eléctrico, pero ninguna pieza de su outfit importaba una vez que tomaba la forma de un búho marrón pequeño, que era como él solía ir a la escuela. Simplemente buscaba un lugar donde no hubiera estudiantes y se volvía a transformar, sin embargo ese día algo le pareció extraño.
Había muchas menos palomas que en las anteriores semanas.
¿Habrían migrado?
¿Las palomas migraban?
Se preguntaba, pero cuando estaba buscando aquél lugar donde aterrizar se dio cuenta de algo por demás curioso.
Había una sirena de desierto sobrevolando la academia.
¿Qué hacía una sirena de desierto en LAMDA?
Mejor dicho ¿Qué hacía una sirena de desierto en Londres?
Ese tipo de lechuza no era ni siquiera común en Asia de dónde eran originarias, pues nacían en el desierto de la muerte en China y sólo migraban a Rusia, sino que además eran antisociales, por lo tanto evadían los lugares poblados, solían ser compañeras de magos ermitaños, en su mayor parte magos que practicaban magia negra.
Oh no...la lechuza estaba mirándolo.
Él no le había hecho nada pero las sirenas de desierto eran violentas.
¿Por qué volaba hacia él?
Ohhh no ¿Cómo es que volaba así de rápido?
Ohhh no, ohh no.
Estaba de cacería.
Él era la presa.
— OHHH NOOOO... — se le salió al búho antes de caer en picada debido a una tacleada bestial por parte de la lechuza.
o-o-o-o-o
Dennis estaba hablando con su novio sobre lo que era un juego de Mario para un ejercicio de actuación para la clase de Frank, cuando notó como los ojos le cambiaban a su novio.
No, en serio, literal los cambiaron, por más de cinco segundos estaba seguro de haberle visto los ojos de Dakota y si a eso le sumabas que el pelinegro se había quedado en silencio todo ese tiempo y de que sus iris iban de un lado a otro como si estuviera estudiando el lugar con la mirada, cuando no había nada que analizar era algo de lo que preocuparse.
— Disculpa que te interrumpa amor, tengo que salir.— Le dijo a Dennis.— Amm profesor, disculpe ¿Puedo salir al baño?— Preguntó alzando su mano.
— No pidas permiso Potter, no estás en jardín de niños.
— Lo siento.— Dijo con una sonrisa apenada.
Dennis lo vio salir del salón y casi inmediatamente vio algo en la ventana. Ese jodido Albus se había aparecido fuera. Después le vio caminar tranquilamente hacia los árboles y arbustos de la parte lateral del edificio de enfrente.
Sólo para aclarar. Los baños estaban al bajar la escalera. No había razón alguna para salir a los jardines que daban al edificio de enfrente, que por cierto entraba en la categoría de zona vieja.
o-o-o-o-o
Albus llegó a una parte de la zona vieja donde pudo escuchar a alguien gritando de fastidio.
— Déjame tu, cosa horrible. Maldita...lechuza de mierda. — Gritaba un chico que tenía el aspecto de haber caído sobre un arbusto.
Dakota le estaba rasguñando los brazos que trataban de cubrile la cara, con toda la intensión de sacarle los ojos.
Porque no necesitas ojos para confesar.
Sin embargo esa persona vestía diferente a la anterior, por lo tanto debía pedirle que se detuviera, sin embargo, antes de que pudiera decir nada el chico le dio una manotazo fuerte a su lechuza para alejarla y tener tiempo de sacar su varita. Algo en punta del estomago subio y quemó su garganta y ni siquiera lo pensó cuando ya estaba estrangulando a pobre chico con magia.
Lo levantó casi un metro sobre el suelo presionando su garganta con fuerza haciendo que la cara del chico asiatico se pusiera roja del esfuerzo.
— Te recomiendo que tires tu varita sino quieres que te rompa el cuello. — El chico sintió una presión todavía más fuerte.
o-o-o-o-o
Dennis con el teléfono en mano caminaba en silencio hasta que llegó a lo que parecía una confrontación.
Albus estaba de espaldas con una mano extendida y un chico estaba flotando en el aire llevándose las manos a su garganta.
— Te recomiendo que tires tu varita sino quieres que te rompa el cuello. — Sin embargo el chico no lo hizo. — ¿De verdad tu orgullo de mago vale tanto? Podría desarmarte y tu varita pasaría a ser mía, pero no tengo necesidad de más varitas, ni de matar a nadie sino es necesario.
El chico entonces tiró la varita y Albus hizo un gesto con su otra mano y la varita fue hasta él. Cuando la varita estuvo en su mano dejó al chico caer suavemente en el suelo mientras se deshacía en tos y ganas de tomar aire.
— Sólo para aclarar, no tengo nada en contra de ti. Pero si crees que puedes maltratar a una inocente sirena de desierto tienes que saber que muy probablemente tengas que vértelas con su compañero mago y no todos son tan amables como yo.
— ¿Amable? ¿Inocente? Tu casi me matas, y ese bicho trató de matarme en el aire.
— Ahh...sí, lo siento, esas eran órdenes mía. Digo, no matarte a ti claro, pero sí la de matar o herir de gravedad a cualquier mago en forma animal pequeño.
— ¿Le ordenaste matar animagos?
— Si lo dices así suena horrible.
— ¿Te parece? — Preguntó enojado mientras se levantaba del suelo.
— Oye, lo siento. No tenía idea de que alguno de los magos que asistían a LAMDA era animago. Sin embargo he tenido ciertos problemas de seguridad los cuales incluyen gente siguiéndome. ¿Tu eres Eiji Kobayashi?
El chico asintió.
— Entonces a ti también te seguían.
— ¿Qué?
— No eres muy atento verdad. Fuiste seguido a lo largo de dos semanas por un animago en forma de paloma. Probablemente por más de uno, pero yo me di cuenta porque trató de apuñalarme en mi propio departamento.
— ¿Y qué sucedió con él?
— Lo desarmé y lo llevé a donde la gente adecuada se haría cargo.
— ¿Al departamento de Aurores?— Albus sonrió.
— A la mansión Malfoy.
— Está muerto ahora, supongo. Esa familia no tiene buena fama.
— Probablemente. La verdad preferí no saber.
— Oye, hay un muggle detrás de ti. — Dijo apuntando al rubio, espantando a Dennis de muerte.
— Por supuesto que es un muggle. Es mi novio, y me siguió hasta aquí. — Dijo sin voltear, impactando a Dennis con sus palabras. — Si fueras peligroso lo habría paralizado en el descanso de la escalera. Ahora ten. — Dijo devolviendo la varita. — El día jueves estaba pensando en tener una plática con aquellos que sé que estuvo siguiendo ese sujeto. Si te quieres unir a nosotros, estaremos en el quinto piso de éste mismo edificio después de las 4.
— ¿En serio crees que voy a querer volver a verte las narices después de que casi me matas?— Albus ladeó un poco su cabeza.
— Creo que ya te mostré que realmente no me importa si vives o mueres. Así que sino vienes me da enteramente igual. Está en tu poder querer saber quién te está persiguiendo, yo no puedo hacer más. — Dijo dandose la vuelta. — Espera, algo más.— Giró ligeramente la cabeza para mirar al chico japonés sobre sus hombros. — No vengas en tu forma de animago a la escuela. Dakota estará haciendo vigilancia hasta el día viernes y ella no es de recordar como lucen las lechuzas y búhos inofensivos. Creo que vale la pena levantarse temprano.
Albus le sonrió a Dennis y le agarró del brazo.
— Pude haberte paralizado en el descanso de la escalera. Pero creo que esto se incluye en el paquete de decir la verdad todo el tiempo. — Le dijo en voz baja camino al edificio de la facultad de actuación. — No es mi intensión asustarte, pero éste soy yo y es así como se rige el mundo del que vengo y supongo que debí decírtelo antes, porque el mundo de la magia tiene un código mucho más violento y mucho más arcaico de lo que crees. Y te amo mucho, por eso quiero que sepas en lo que te estás metiendo ¿Está en pie lo de mudarnos juntos o verme así te ha acobardado? ¿O quizá ya ni siquiera me quieres? ¿Te he asustado tanto?
Dennis miró hacia abajo sin saber qué decir.
— No te preocupes, te entiendo, te lo juro que sí. Creo que no es tan malo que todavía tengamos las dos habitaciones. — Dijo con tristeza antes de seguir subiendo la escalera.
o-o-o-o-o
Después de las clases normales las personas pertenecientes a la facultad de música tenían sus clases de especialidad. Scott ya había verificado sus apuntes, y había pedido las partituras de Mitch. En ese mismo momento el rubio que salía de su clase de dirección leía atentanmente su lista de tareas.
* Pedir disculpas por Mitch. Listo.
* Pedir las partituras de Mitch a la profesora Fany (*** MUY IM-POR-TAN-TE). Listo.
*Comida china. Pendiente.
*Café Macciato Frappe tamaño Venti. Pendiente
— Listo, listo, pendiente, pendiente— Decía en voz baja mientras suavemente su camino se desvió debido a una mano delgada que le guiaba para que el chico no terminara cayendose con algún arbusto o fuente.
La mano era de Albus.
— ¿A dónde vas Scotty? — Le preguntó el pelinegro.
— A Ding Dong China. — Dijo sin prestar mucha atención pues estaba recordando cuales eran los guisos que le gustaban a Mitch.
— Mátame ya Albus, creo que no he visto nada más adorable.— Dijo una voz de mujer. Fue entonces que el rubio levantó su vista ya que en su itinerario mental no venía el interactuar con otras mujeres fuera de sus compañeras de clase y las profesoras. Y esa voz no estaba en el registro de entre semana, sino en el de los sábados.
— Ah!— Sus cejas invisibles se alzaron. — Hola Victoria. Hola Albus ¿Qué hacen?
— Viendo como casi caes empinado en la fuente. Y estamos de camino a Ding Dong China para pedir comida para llevar, hoy vamos a ir al callejón Diagón por una varita para Victoria, así que no vamos a poder quedarnos.
— ¿Una varita? ¿Tu novio también rompió tu varita Vico?— Preguntó con tristeza.
Albus hizo un gesto de sonreír mientras respiraba profundo.
— ¿Tu novio rompió tu varita Scott? — Preguntó la chica.
— Yo...yo no tengo...novio.
— Sí, ajá. Mira, vamos a ir, quieres venir con nosotros, así te compramos una nueva a ti también. — Dijo Albus.
— Pero...pero yo no tengo dinero mágico, sólo algunos Dragmas pero aquí usan Gaelones, y no puedo tardar mucho en ir a cambiarlo a Gringotts porque a Mitch le da hambre y tengo que llevar la comida a casa el día de hoy y me falta ir por el Macciato y...— Empezó.
— Cálmate Scotty, yo tengo dinero mágico del país, fui en el receso a cambiar lo que me pagaron de un trabajo. No vamos a tardar, podemos ir por las varitas y luego por el café. A la comida le podemos poner un hechizo para mantenerla caliente.
— ¿En serio no vamos a tardar? No quiero que Mitch se enoje conmigo...además, él me prohibió tener una varita, pero soy un mago Albus, tengo que tener una varita.
— Lo sé compañero, por eso lo digo, si quieres uso aparición para llegar más pronto y así no tendrás que tomar el metro. Y si nos tardamos iremos contigo a casa y diremos que es nuestra culpa que te hayas entretenido ¿Sí?. Diremos que empezamos a preguntarte de música y él entenderá...¿Por qué entenderá no?
— mmm...bueno, si cree que hablamos de música...sí, es posible que me perdone. Mitch ama más a la música que a nada más en el mundo. — Dijo con una pequeña sonrisa.
o-o-o-o-o
Mitch estaba tirado en el sillón viendo el televisor esperando a que Scott llegara a casa. El colegio no estaba tan lejos pues la estación de trenes quedaba cerca de ambas locaciones. El rubio ya debía estar en camino, no había necesidad de usar el teléfono todavía.
Justo en unos comerciales alguien comenzó a tocar la puerta.
Mitch iba a ignorarlo porque Scott traía llaves y nadie más iba a traerle comida así que no le intersaba. Sin embargo volvieron a tocar.
— Mitchy! — Escuchó que gritaban. — ¿Me puedes abrir?
— ¿Scott? Scott porqué no usas tus llaves.— Preguntó antes de levantarse del sillón para ir a abrir. Mitch frunció el ceño.
Scott no llevaba el mismo hoodie con el que se había ido de casa. Se había ido con el Hoodie de Gucci, no con el gris.
Tampoco llevaba comida y café en las manos. Scott nunca regresaba a casa si sus tareas no estaban hechas.
— Lo siento Mitchy, no las encontré. — Dijo entrando a casa.
Mitch cerró la puerta pensando detenidamente lo que estaba pasando. Después puso una sonrisa de ensueño y fue a abrazar a Scott por la espalda frotándose contra él.
— Scotty...— Le dijo seductoramente. — ¿Quieres hacer el amor?
El rubio se paralizó unos segundos cuando Mitch llevó su mano a su entrepierna frotando de manera fuerte. Como estaba de espaldas no pudo ver como el castaño fruncía el ceño.
— amm...— comenzó a decir el rubio. — En realidad estoy muy cansado Mitchy ¿podemos hacerlo después?
Mitch sonrió.
— Está bien. Lo que tu quieras. Voy a hacer algo de comer rápido, macarrones con queso, tu favorito. Tu ve a tu habitación pero deja la puerta abierta para así poder entrar con las charolas de comida.
— De acuerdo.
El chico subía las escaleras dándole así las espalda mientras Mitch sacaba su teléfono y accionaba el marcado rápido al teléfono de Scott. Frunció el ceño al ver que de la mochila del rubio no salía ningún sonido. Colgó el teléfono y se dirigió a la cocina abriendo las puertas que estaban debajo del fregadero de la cocina.
— Y Fabio que decía que los americanos estamos locos, que Reino Unido es seguro y que no necesitaba tener un arma en casa. "Los niños bonitos no deberían saber disparar un arma" — Dijo imitando a su Sugar Daddy con voz burlona e irritante, sacando un rifle semi-automático de aquel mueble botando el seguro.
o-o-o-o-o
— Guaaaaau...— Dijo el Scott admirando su nueva varita, color tornasol. — Es super bonita. Pero 310 Galeones, te los voy a pagar en cuanto pueda Albus.
— Amigo, creo que por una varita de 45 cm de cuerno de unicornio con pluma de fénix como núcleo 310 Galeones es poquito.—
— Es porque soy alto, mi otra varita medía 38 cm. y me eligió cuando tenía 11, lo único malo es que no voy a poder esconderla tan bien.
— ¿Cómo escondías la otra? — Preguntó Vico.
— En mi pantalón...— Dijo como si fuera obvio. Vico y Albus guardaron silencio tratando de imaginar en que parte de su pantalón podía ocultar 38 cm de lo que fuera y al recordar lo sucedido el lunes prefirieron no preguntar.
Salieron del callejón Diagón y lo primero que hizo Scott fue revisar su teléfono.
— Ohh no! Mitchy me ha marcado una vez y no le contesté. Y todavía no tengo su café. Debo conseguirlo antes de que me llame por segunda vez.
— Calma Scott, yo te llevó.— Dijo tomando la mano de Vico que estaba mirando su propia varita, de Espino con nervio de corazón de dragón.
o-o-o-o-o
El disparo se escuchó por toda la casa. Y el chico cayó al suelo agarrándose del brazo derecho. La vista se le nubló del dolor y de las lágrimas que querían salirle pero pudo ver al pequeño castaño parándose frente a él apuntándole con un arma.
— El poder de la segunda enmienda de los Estados Unidos de Norteamérica otorga el privilegio y el derecho a todos los ciudadanos del estado de Texas y a los ciudadanos de las otras 49 perras de portar un arma y de disparar si es que una persona no deseada ha traspasado los límites de nuestra propiedad con la intensión de robar o hacer daño. Y bueno, no estamos en Estados Unidos y esta no es mi propiedad, pero yo todavía soy de Texas y tengo un arma así que te conviene decir ¿Quién carajo eres y que buscas aquí? ¿Acaso eres uno de los cabrones que trabaja para su padre? — Esperó unos segundos en los que el chico todavía se lamentaba por el dolor lacerante e ignorando completamente al castaño— ¿Qué? ¿No me vas a decir nada? — Le dio un culatazo en la cara. Después mientras el chico se retorcía del dolor decidió dispararle en el otro brazo haciéndole gritar. — Sólo para que lo sepas. Scott es mío ¿Entiendes? MÍO y ningún cabrón va a venir a quitarme su música, ni siquiera su padre así y tenga que hacer que Scotty le saque las tripas a ese...a ese...
Soltó el arma en la cama y agarró la cinta plateada, tenía mucha y no quería manchar las sogas porque le gustaba el color tan blanco y puro que tenían.
Puso un poco de cinta plateada en su boca y luego amarró sus pies.
— Siento lo de tus manos, pero Scott me dijo que muy pocos magos saben usar la magia sin varita y que aún así el noventa y ocho por ciento de esos magos usaban sus manos para usarlos como conductores de magia o algo así, no sé, nunca pongo mucha atención a lo que dice sino trata de música. — Empezó a amarrar sus manos con la cinta. — Ahora vamos a ver si mi Scotty contesta. — Dijo terminando. Sorprendentemente el teléfono ya daba señal.
— Mitchy...lo siento, ya llevo el café en la mano, no te enojes por favor. — Mitch miró al tipo en el suelo y en su mente agradeció que Scott le hubiese contestado, eso significaba que su padre no se lo había llevado a ningún lado.
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— Scotty...— Habló el castaño al borde de las lágrimas haciendo que el rubio se parara en seco en medio de la calle seguido de los otros dos.
— ¿Mitchy? ¿Pasa algo Mitchy? — Preguntó el rubio preocupado haciendo que los otros le miraran.
— Ven pronto a casa por favor. Creo que tu padre nos encontró o no sé si fue él, no tengo idea...tengo miedo, un hombre se disfrazó de ti e intentó atacarme.— Ahora sí lloraba.— Scotty él intentó tocarme.
— Mitchy...Mitchy ahora voy, espérame ahí. Llegó en un momento. — Dijo un poco desesperado y haciendo aparición en medio de la calle con todo el mundo mirando dejandole a Albus el deber de preocuparse por El Secreto.
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Mitch tiró el teléfono al suelo y miró al hombre.
— Tienes tan mala suerte de que me ame tanto.— Dijo limpiándose las lágrimas mientras escuchaba como alguien o mejor dicho algo, de cuatro patas subía las escaleras a toda velocidad.
El hombre giró la cabeza y vio como de la puerta surgía un enorme lobo blanco. No pudo ni procesar un pensamiento pues el lobo, lleno de rabia, fue directo a su cuello, salpicando todos los libros y los CD's de sangre.
El cuerpo sólo se retorcía pero a los pocos segundos dejó de moverse.
Después el lobo se transformó poco a poco en un alto rubio.
Se transformó en Scott pero lleno de sangre.
Scott se levantó del suelo y fue hasta Mitch, quién había visto todo desde la cama.
Cualquiera hubiese tenido miedo si una persona con el aspecto de Scott se hubiese acercado pero Mitch ansiaba su cercanía. Sentía en la entrepierna un fuego que le estaba matando. Scott le tomó de la bata y le besó en los labios levantandole por la intensidad de su fuerza dejando el sabor metálico de la sangre en la boca de ambos.
El rubio abrió la bata de baño del Mitch y luego le arrojó con fuerza sobre la cama para darse tiempo a desvestirse y a limpiarse un poco de sangre. El castaño buscó arriba de la misma cama el bote del lubricante que estaba junto con las sogas y se aplicó con sus dedos el contenido de manera abundante pasandole el bote al rubio, para después morderse los labios al ver como el rubio se masturbaba de manera rápida sin dejar de verle jugar con su entrada.
Cuando ambos estuvieron listos el rubio se posicionó en medio de las piernas de Mitch y le penetró sin siquiera avisar.
El castaño gritó de dolor y de placer y miró al hombre en el suelo que ya había retomado su forma original.
— Mío...mío...mío...— Repetía una y otra vez el rubio sobre de él mientras le penetraba con dureza. Mitch entre gemidos miró su rostro con la sangre ensuciándole hasta el cabello y no pudo evitar sentir algo cálido en el pecho. Eso que sentía cada vez que hacían el amor.
— Tuyo Scotty, tuyo...— Dijo para después dejarse ir con él placer.
Review:
Christine Malfoy:
Sí, ya sé que me equivoqué. XD
Espero que te guste éste cap, está muy curioso y lleno de personajes nuevos.
Evelyn:
Harry no es debilucho, lo que pasa es que Theo ya sabe cuales son sus debilidades, porqué él las plantó ahí.
Y pues Mitch...yo la verdad pienso que no sé cual está peor. Es una relación bien rara y enfermiza la que tienen, como puedes leer en este cap.
