Butters, cabizbajo, se dirigía al salón de clases cuando se topó con Bradley. - ¡Butters! – le llamó con entusiasmo. Butters alzó la cabeza y suspiró sin ánimo.

- ¡Ah! Hola, Bradley.

- Hey, ¿qué te sucede?

- Bueno, creo que jamás seré tomado en serio por nadie. Siempre voy a ser el blanco de sus bromas.

- ¿Qué? ¿De quiénes?

- Hablo de los chicos. ¿Por qué siempre me pasa esto? Supongo que siempre seré un perdedor.

- Oye, no hables así. No eres ningún perdedor. - le reprocho Bradley.

- Es que… yo… - intentó decir Butters.

- ¡Mírame! - dijo Bradley tomando la barbilla del chico y dijo. - Tú eres más fuerte de lo que piensas. Eres un gran chico. Yo creo que eres alguien increíble. - dijo Bradley desde el corazón.

- ¡Ow! ¡Wow! Emm… Pues, muchas gracias, Brad. En serio, gracias. - le respondió Butters un poco pasmado. No esperaba algo así. Mas, no le incomodaba. Ver la cara de Bradley, sonriéndole, lo hacía sentir bien; confuso, pero bien. La atmósfera era digna de verse, parecía que todo era color de rosa, hasta que un golpe propinado al Butters arruinó el momento.

- Jajaja. ¡Oh, Dios! Chicos, váyanse a un hotel. Esto es la escuela, no un jardín de flores. Jajaja. - dijo Cartman mofándose. - ¡Vamos, Butters! Deja de andar de cachondo con tu novio y sígueme. Tenemos cosas que hacer. - continuó Cartman.

- ¿Cosas de qué? - le contestó Butters.

- Es el almuerzo, bobo. ¡Dah! Hoy sirven alitas a la barbecue. Ya despídete de tu puta y vámonos.

Bradley iba a contestarle, pero Butters se le adelantó. - Oye, Bradley no es mi novio, ¿ok? Y no lo ofendas. Es un gran amigo.

- ¿Qué te pasa Butters? ¿Te pateé muy fuerte las bolas al ofender a tu perra? - replicó Cartman.

Algo era seguro, a Butters no le gustaba que nadie se metiera con sus amigos. También, de un tiempo para acá, se había vuelto más confiado y fuerte. Pero, continuaba siendo el mismo niño patético. Simplemente, un desperdicio de actitud. Por otra parte, eso era algo que le encantaba a Bradley ser protegido por Butters. No obstante, esta vez no estaba tan contento. Cuando Butters dijo 'amigo', le resonó en la cabeza y no lo hacía sentir bien. - Cómo sea. ¡Apúrate o me las pagarás! - le restó importancia y amenazó a Cartman.

Butters bufó y dijo - Bien, voy. Después hablamos, Brad. Luego nos vemos.

- ¿Ah? Pero… Espera, quería almorzar… contigo. - intentaba decir Bradley, mientras Butters se iba. Suspiró profundamente y se dirigió a su casillero. En verdad estaba frustrado. No le gustaba para nada que se metieran con Butters, tampoco le agradaba nada el botijón de Cartman. Si tuviera la oportunidad le daría una lección a cada uno de los chicos que molestan a Butters. De la nada se movía de un lado a otro. Soñaba con darles buenos conectes a esos 'agresores'.

Aunque las personas lo miraban, no le importó. Más bien, no sé percató de ello, para los demás les parecía gracioso. Bradley continuaba dando golpes de campeonato, sus movimientos eran ligeros y tenaces. A cada golpe que daba, un paso hacia atrás daba, hasta que… - ¡Oye, tú! - dijo un sujeto enorme con el que chocó - fijate por donde vas, tarado. - dijo el chico, mientras Bradley intentaba disculparse. - Perdona. Lo siento. Y-yo sólo… - dijo, pero el tipo lo interrumpió - Te crees muy fuerte, ¿no es verdad? ¿Quieres defender a ese noviecito tuyo, 'no gay'? - amenazó. - Cómo… - finalizó Bradley, mientras se encontraba en un gran aprieto.