Los personajes no son mios. U. A..

¡UNA ADVERTENCIA!:

Esta historia no es para menores, no es una historia de amor. Quien quiera leerlo adelante, pero ya lo he advertido.


9ª. Vengador.

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Ryoga estaba furioso hacía semanas que Kodachi había desaparecido, y aunque usó todo los medios de que disponía, que eran muchos, la mujer no apareció, cuando la encontrase la mataría. Había registrado el apartamento de la mujer, parecía que sólo salió a tomar algo, lo raro es que la vieron entrar pero no salir. Esa mujer había huido de él, pero no lo haría mucho tiempo, la encontraría y acabaría como abono a su jardín. Ese loco sonrió, los muertos eran buen abono.

El hombre tenía otros problemas, sus empresas eran compradas una a una, había investigado, uno de los compradores era un desconocido, había investigado y no encontró nada, salvo que esa compras se hacían desde el extranjero, y no siempre desde el mismo país, las pistas para encontrar a esa persona no dieron fruto, se sentía furioso.

El otro grupo para su sorpresa era el grupo empresarial de la tribu amazona de Mousse, el grupo que ordenó matar. De el grupo de mercenarios que mandó sólo tuvo noticias de uno de los integrantes, se descubrió su cadáver muerto, había sido torturado, pero se suicidó, ese imbécil le quitó el placer de matarlo él mismo.

Ryoga gritó, tenía preparada la eliminación de ese grupo de mercenarios y supuestamente fueron asesinados. Eso significaba, que aparte de las amazonas, tenía otro enemigo, él que compraba sus empresas, aunque este último no diese señales de vida.

Era por la mañana y ya se levantó furioso, desde que desapareció Kodachi no había tenido sexo, ni siquiera con sus criadas, y eso lo ponía aún más de mal humor.

Encima hoy su asistente se retrasaba, no era normal en él. Se desharía de él, por llegar tarde y por conocer muchos de sus secretos, era hora de siléncialo y hacerlo desaparecer.

Gosunkugi no un mal hombre, un poco simple, buen trabajador, pero demasiado inocente, todo ello lo transformaba en la persona inidónea para culpar del próximo asesinato que cometería.

Ryoga siembre pensando mal, creía que ese hombre había huido, que temiéndose algo se dio a la fuga. Ahora sí acabaría con ese traidor, sin importar lo que le hubiese ocurrido, nadie lo dejaba tirado, y Gosunkugi menos.

Se movía por el salón furioso, todos los miraban con miedo, todos temían a su señor, ellos pagarían el mal humor de Ryoga.

Sin saber el paradero de Kodachi, sin noticias de Gosunkugi. Necesitaba castigar a alguien, miró a su alrededor buscando la víctima propicia. Rió castigaría a todos, lo haría para sentirse satisfecho. Ni siquiera castigando a esos infelices se sentiría satisfecho, sus ansias de golpear y humillar era grande, después de castigar a esos animales que tenía por empleados, saldría en busca de víctimas, no pararía en todo el día, ¡No, semana! En dar suelta al odio que llevaba dentro, en ese tiempo mataría, nadie lo culparía, robaría un coche y con él mataría a quien quisiera, echaría la culpas a otros, como siempre había echo, desde adolescente, que siempre echaba la culpa a los demás de sus desgracias.

Rió con maldad y mandó reunir a sus empleados, sin exceptuar niños, o ancianos, les daba igual la edad de las personas iba a castigar a esas… ¿Personas?, no, para él no eran personas eran animales.

De joven había sido una buena persona, ¿Cuándo cambió? Cuando Soun Tendo le quitó a su adorada Naoko, cuando está se negó a romper su compromiso con ese inútil de Soun, cuando este le negó su futura boda con Akane, recién nacida.

La familia Tendo le quitó lo que más quería y él se vengó. Destrozó a esa familia. Fue él quien hizo enfermar a Naoko, la sometió a un pequeño, pero letal, campo radioactivo. Esa fue la causa que Soun enloqueciera de dolor.

Fue él mismo quien confesó al patriarca Tendo quien había asesinado a su mujer, y cuando Soun enloquecido lo atacó, lo mató y alegó que fue en defensa propia.

No pudo acabar con las hijas de Soun. Kasumi se casó con un importante médico, Nabiki estaba casada con un importante empresario extranjero, y Akane… Akane fue asesinada por una rival, en el amor, la misma rival que ahora era su amante. Amante que ahora estaba desaparecida, como Gosunkugi.

Estaba en medio del castigo a sus empleado, cuando entró Tatewaki, Ryoga lo miró mal. Ese policía era un inútil, no había averiguado el paradero de Kodachi, Tatewaki no había encontrado a su propia hermana, aunque desde que él padre de esos dos había echado de casa a Kodachi ninguno de los dos habían tenido contacto, y eso que él había intentado que los dos se encontrarán, lo intentó sólo por diversión, para ver la reacción de esos dos hermanos.

-¿Qué quieres?, Ni te he avisado, ni tú me has avisado que venías, ¡Lárgate!- El enojo de Hibiki era evidente.-¡No vuelvas hasta que encuentres a tu hermana!

Tatewaki lo miró con miedo, ese hombre era capaz de todo, ahora estaba maltratando a sus empleados, él no diría nada de eso, pero debía hablar con él.

-Hemos encontrado a tu empleado, tu asistente, Gonsukugi. Tuvo un accidente, le fallaron los frenos del coche. Se cayó por un barranco, su coche explotó. No hemos encontrado el cuerpo, sólo sus cenizas. – Tatewaki tragó saliva- no fue un accidente, hemos encontrado liquido de freno en la carretera, alguien quiso matarlo y el coche explotó por que llevaba una bomba- el policía vio como Hibiki se enfurecía más todavía- no fue un accidente- repitió-fue un asesinato y si sumamos la desaparición de Kodachi…

-¡Nadie venda a por mi!- gritó Ryoga-¡estoy protegido!

-¿Sabes de alguien que se quiera vengar de ti?

Ryoga pensó que sería más fácil hacer una lista de quien no se quería vengar de él.

-¡No me hables como si me estuvieras interrogando!

-Debes estar protegido todo el día.

-Nadie me hará daño, nadie se atreverá a dañarme-se callaba que lo estaban dejando sin empresas, que lo estaban arruinando.

El policía fue a hablar, cuando una de las valiosas ventanas se rompió por el impacto de una bola que entró en la sala y de ella empezó a salir gas. Todos en la sala cayeron dormidos.

Cuando Ryoga despertó se vio esposado por los pies y atadas sus manos al techo, un techo que no conocía, sólo llevaba unos calzoncillos. Kuno a su lado estaba inconsciente. Ryoga lo miró, lo habían torturado.

-No ha respondido a mis preguntas, lo he tenido que motivar un poco, no lo ha visto así, y he tenido que seguir motivándolo hasta que se ha desmayado, lo he despertado, pero el muy idiota se ha vuelto a desmayar… varias veces, vaya policía le preguntas y se desmaya.

Un hombre enmascarado estaba delante suyo, parecía fuerte, lo debía ser si había logrado traspasar la seguridad de su casa, y llevárselo.

-¡Suéltame pedazo de hijo de pu…- no pudo seguir, recibió una descarga eléctrica, el hombre que tenía delante no era sólo fuerte, estaba dispuesto a torturado, ¡ a él!, cuando lograse escapar, que lo haría, mataría a ese hombre.

-Mala respuesta Hibiki. Yo pregunto, tú respondes, si contestas mal o insultas, te castigaré, puedo ser tan cruel como tú, salvo que yo no violo a las criadas, y las obligó a callar o a tener un accidente.

Ryoga se quedó blanco, ese animal sabía de sus prácticas.

-¡Te mataré!, ¡estás muerto!, no debiste secuestrarme- el puñetazo que le dio el hombre le rompió varios dientes.

-Eres idiota Ryoga.-El hombre fue a una mesa y cogió una caja, se acercó a Ryoga y la abrió. Le enseñó el contenido a su presa- Kodachi no desapareció- le enseñó la cola de la mujer, era lo que había en la caja. También le enseñó varias fotos recientes de la mujer. Con el pelo corto sucia, muy delgada, no parecía la mujer que conoció, aunque mantenía esa mirada de superioridad. Estaba atada, pero no parecía que ese hombre la hubiese torturado- yo secuestré a Kodachi, la hago pasar hambre y sed. Tú y Kuno sufriréis el mismo castigo que ella.

-No podrás conmigo, averiguaré quién eres y te haré sufrir.

-No soy uno de tus empleados, no tienes poder sobre mi. Tampoco te tengo miedo. No puede hacerme nada.

Ryoga miró a aquel que consideraba un inútil.

-No sabes como torturar, soy un experto en eso.

El desconocido rió.

-Puedo aprender, he pirateado tu circuito cerrado de televisión. Te he visto torturar, te he visto maltratar a tus empleados. Te he visto como obligabas a tus criadas a tener relaciones contigo. Eres un sádico y hoy sufrirás las mismas torturas que tu has infligido a los demás. Podía mandar las películas a los medios de información y estarías acabado. Y ten en cuenta que lo haré.

El hombre se dirigió a una mesa y cogió un látigo de varias cuerdas acabadas en bolas con clavos. Ryoga reconoció ese instrumento, era suyo, lo usaba para castigar a sus empleados. Y ese día el gran y sádico empresario recibió el mismo castigo que tanto le gustaba dar. Salvo que su raptor, no le echó sal en las heridas, como el hacía. Ese hombre no era un loco demente como él.

Días después Ryoga y Kuno despertaron en el hospital. Para enfado suyo había pasado casi un mes secuestrado y dos semanas en coma. Los enfermeros y médicos los miraban con miedo.

Hasta que los dos enfermos descubrieron que su secuestrador los había sometido al ritual del yubitsume, les había cortado el meñique, también los tatuó todo el cuerpo, todos en el hospital los veía como intrigantes de la yakuza.

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En pocos días ese gran empresario empezó a perder dinero. Muchos que habían intentado hacer negocios con él se fueron a otras empresas, la fama que Ryoga podía ser un Yakuza le hizo perder muchos negocios.

Empezó a recibir envíos macabros, su dedo amputado, una perfecta copia de su cabeza, o de sus manos, pies, o de sus testículos.

Por la noche se colaba en su habitación su secuestrador y lo amenazaba. Daba igual el sistema de seguridad que pusiera, ese hombre lo desconectaba.

-Algún día te cortaré lo que tienes entre las piernas, será el castigo por cada vez que has violado a alguien, antes de matarte lo haré. Pero también te cortaré esa mano con cuatro dedos y la lengua. Por cada persona que has torturado, por cada vez que por tus insultos alguien ha sufrido o ha muerto.- Le dijo ese hombre un día se coló en su habitación.

-Un grito mío y en pocos segundos...

-Te encontrarán muerto con un cuchillo en el estómago, encontraran tú cuerpo en una habitación cerrada, a mi no me encontrarán, todo parecerá un suicidio.

-¡Acabaré contigo!, ¡Descubriré quién eres y te mataré!, ¡mataré a tu familia!

-No tengo a nadie, entre tú y Kodachi me lo quitasteis todo. La lista de posibles candidatos de quien puedo ser es muy larga, habéis asesinado a tanta gente- se encogió de hombros-Cuando al final descubras mi identidad será tarde y estarás muerto. Si quieres darme un nombre para ti, para Kodachi soy Nadie, tú me puedes llamar Vengador o Nadie, por qué soy nadie y soy el ángel de la venganza.

-Eres un cobarde, me has hecho perder mucho dinero, mañana castigaré a los miembros de seguridad por no darse cuenta que entrabas.

- Y por la noche estaré aquí y te cortaré como mínimo la mano- ese hombre rió- has sido cruel y asesino. Te he quitado a Kodachi, saque del medio a Gosunkugi, me he apoderado de tus negocios. Te he transformado en un posible Yakuza. Nadie quiere hacer negocios contigo, te he arruinado, estás acabado.

-No dejaré que me mates, he acabado con gente peor que tú, acabaré contigo.

-Estás muerto, aunque no te has enterado aún. Eres para todos un yakuza, cuando mueras se verás como si has fallado a alguien, alguna familia de la Yakuza.

-¡Hijo de put..!- Chilló Ryoga, al instante se dio cuenta de su fallo.

La ira de quien lo amenazaba fue grande. Le quitó los calzoncillos a su víctima, le cogió con una mano enguantada el miembro viril, y el cuchillo que tenía en la otra mano, cayó sin piedad sobre la virilidad de ese brutal empresario.

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Continuará...

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Notas del autor:

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Ahora le toca sufrir a Ryoga, el mismo que ha secuestrado a Kodachi, ha torturado a Ryoga y a Kuno, y con los dos ha sido sádico.

Ese Nadie o Vengador no violará a Kodachi, tiene otras ideas para ella. Y no ha acabado con Ryoga, lo está dejando en la ruina, lo irá atacando poco a poco, aunque ni Ryoga ni Kodachi son unos niños indefensos.

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Yubitsume: " Es un ritual japonés para compensar por las ofensas hechas a alguien, una forma de ser castigado o de disculparse sinceramente ante alguien, mediante la autoamputación de secciones del dedo meñique. Es un ritual practicado casi con exclusividad por la Yakuza, la mafia japonesa.", este párrafo sacado de Wikipedia.

Igual que el cuerpo tatuado, es algo también atribuido a la Yakuza.