Nota: Los personajes le pertecen a Kōhei Horikoshi.

Me derrumbe en la cama, frote mis ojos apretado firmemente el pedazo de papel, por un momento ese ligero peso en mi mano se volvió sumamente pesado, ¿en qué me acabo de meter?, había prometido nunca involucrarme en esa parte desagradable de la sociedad, no integrarme en un ruin sistema en donde se humillan a personas inocentes, pero las circunstancias cambiaron.

¿Qué voy a ser yo con el alfa en mi casa? Hace años resolví el problema de mis calores. Solo realizo una llamada a una empresa especializada, yo asistiría al lugar con aspecto de hotel para recién casados, tomaría mi calor de 2 días con un alfa a quien lo tratan con algo de decencia y listo.

Es únicamente cada 4 meses, durante dos días, la verdad no sé si cancelar mi próxima cita, aùn puedo recordar con claridad la frase de la señorita "un alfa entrenado en todas las áreas", solo de pensarlo es frustrante tener a alguien quien tiene esa clase de capacidades y todavía se vea obligado a ello. Mìnimo en mis citas planeadas tengo la certeza de que lo alfas del establecimeinto tienen un mejor trato, la tarifa es algo costosa, pero vale la pena.

En mis calores no los trato mal, solo era sexo. Una manera fácil de superar mi calor sin hacerles pasar un mal rato a los alfas, aùn recuerdo cuando era más joven y puse un pie en un burdel, fue una verdadera incomodad.

Caminaba en la calle transitada, toda las personas yendo de un lado a otro, con sus propios problemas por resolver. Ser un omega tiene sus beneficios, puedo ir a muy buenas escuelas y hacer lo que me plazca siempre cuando no afecta a otros omegas o betas, pero con los alfas es una historia diferente, ellos son esclavos para todos tantos betas como omegas, aunque los omegas a los ojos de la ley únicamente deberían tenerlos, pero en ocasiones los betas les dan autorización de ser propietario de uno.

Desde que era un cachorro me han educado para aceptar esa cuestión, normalizar la esclavitud como algo dentro de la rutina, incluso nos dieron a todos los omegas una clase de cómo se debería tratar a un esclavo cuando tengamos un alfa, porque es normal en algún punto de la vida de un omega tener mínimo uno. La verdad nunca he estado de acuerdo con eso, me parece mal, los alfas no nos han hecho nada, pero cada vez que doy mi punto de vista me obligan a ir clases extras en donde explican la naturaleza de los alfa y su alto riesgo para todos.

Como no puedo evitar mi propia biología, me dirijo a un edificio rojo al final de la calle, mientras voy avanzando por el camino la cantidad de omegas va aumenta dejando en el aire los ricos y favorecedores aromes característicos de nosotros. El edificio se alza con gloria, un lugar en donde deja en claro quiénes mandan aquí, tiene un letrero con pintura roja demasiado llamativa "Burdel". No puedo creer estar aqui, maldita bilogía mía, a veces quisiera ser un beta.

Al entrar al lugar, por un momento en el aire se percibió un olor a òxido, un sonriente beta se encontraba en la recepción.

-Hola, buenas noches, bienvenido al burdel "Luna resplandeciente", ¿como lo puedo ayudarle el día de hoy?-Fue demasiado entusiasta con su llamativa bienvenida, como es posible aparentar que aquí no tiene a personas en contra de su voluntad siendo tratadas tan mal, pero yo no soy un héroe para salvarlos a todos, tal vez solo tenga mi calor y le de unos días de relajación a alguien.

-Sí, soy Aizawa Shota, quiero a un alfa porque estoy a punto de tener mi calor, tome algunos supresores, pero tengo algo de tiempo antes de que llegue-Le explique al recepcionista, por un momento sentía sonrojarme por la aclaración, pero me mantuve con seriedad.

-Por supuesto, está en el lugar ideal, especialmente para jóvenes como tú, claro que sí, le voy a pasar un catálogo con algunos de los alfas del establecimiento luego lo llevare a un habitación- Me paso una Tablet en donde tenía fotos de algunos esclavos, ahora tengo que elegir a uno, como si fueran perfumes.

-Gracias, señor, en un momento le digo mi decisión- Empecé a pasar por cada foto. Otros omegas transitaban por el lugar algunos pasando directamente, otros como yo buscando una posible buena opción.

Cuando de repente llegue a la foto de un chico con el cabello rubio, parecía un buen sujeto, me dirigí al mostrador y le di mi decisión al beta del lugar.

-Quiero a este alfa, ¿en dónde lo espero?- Le entregue la Tablet al sujeto.

-Oh escogió a Best Jeanist, muy buena elección, es un chico fuerte, no tendrás problemas de pasarla bien con él, ¿cuantos días va a estar aquí?-

-2 días, por favor, ¿le puedo pagar ahora?- Le pregunte, la verdad una vez terminado todo, me gustaría salir de aquí lo antes posible y no preocuparme por pagar la cuota.

-Por supuesto señor, podría por favor llenar los espacios y la maquina le dará la cuenta, luego regresa y yo lo llera a su habitación-Me contesto.

Hice lo solicitado, eran preguntas relacionadas a mi estadía, solo quería lo más sencillo, únicamente tendría sexo, no veía la necesidad de juguetes sexuales, porque tenían una larga lista de ellos para seleccionar y me imagino "dar un mejor servicio". Una vez que termine de especificar como quería mi servicio, regrese con el beta.

-Perfecto señor, sígame por favor- Se levantó de su asiento una vez cuando yo le entregue nuevamente la Tablet con los datos requerido y le pagara $80 dolares por las dos noches, debo admitir es bastante barato. Paramos primero en una sala grande en donde los alfas se encontraban encadenados por el cuello a grilletes sujetos al suelo, parecían distantes, cada quien en su propio mundo.

Me encantaría poder darles un momento de alivio, todos tiene ojos vidriosos, si no fuera por el hecho de verlos mover sus cajas torácicas, podría afirmar que están muertos. Les han quitado toda esperanza de tener un mejor destino, los destellos de vida están ausenten en sus ojos, ni siquiera puede interactuar entre ellos, solo están aquí esperando algún potencial cliente, listos para cumplir con sus labores asignadas. Me encantaría no estar aquí, pero ellos son esclavos y yo aunque ningún omega lo admita también lo soy a mis instintos. Mis pensamientos se esfuman cuando el beta grita un nombre.

-Best Jeanist tienes trabajo- Llamo la atención de todos los alfas en el lugar, después de eso una persona de 1.90 m de estatura se levantó de una esquina, quien estaba arrodillado momentos antes, el beta desato la cadena del suelo y el alfa lo siguen hasta la entrada donde estaba yo. Este alfa se alzaba bastante más que mi 1.80 m, tenía por todo su cuerpo magulladuras, su ropa era una larga camisa que le llegaba a la mitad de los muslos.

-Ahora señor Aizawa este es nuestro muchacho Best Jeanist, si tiene algún problema puede llamar a la recepción y le llevaremos cualquier cosa que necesite.

-Muchas gracias-, le respondí secadamente, mientras más rápido se fuera sería más fácil todo esto.

-Best Jeanist, llévalo a la habitación número 113, vas a servile durante dos días, de acuerdo.-Se podía notar una advertencia en su tono de voz, como si pensara en realizaba cualquier paso en falso, lo lamentaría.

-Sí señor-, respondió sin levantar la vista del suelo, -Es por aquí amo.-hora se dirigió a mí.

-Claro-Lo seguí por los pasillos del lugar, por un momento me dieron escalofríos cuando escuche un grito proveniente de una habitación del corredor. De repente Best Jeanis, a quien luego le preguntaría su verdadero nombre, hasta su nombre les quitan colocándoles uno ficticio en su lugar, lo hacen porque a la mayoría de los omegas les gusta más uno artístico, èl se detuvo en una puerta con los números en rojo 113. Podría ser mi imaginación, pero soltó un suspiro de alivio, como si estuviera feliz de estar en esta habitación y no en otra.

-Adelante amo, por favor, este será el cuarto en donde será atendido- abrí la puerta con las llaves que me dieron, entre y el lugar era sombrío, la cama matrimonial era bastante espaciosa, pero en donde la piel se me erizo fue una fusta junto a un látigo, encima de un estante. Tengo el presentimiento de que esos artefactos no están ahí para mí.

Esos dos días en aquella habitación con Best Jeanist cuyo nombre real era Tsunagu Hakamata, pase mi celo, pero él tenía el cuerpo lleno de moretones con algunas quemaduras, parecían provocadas por cenizas de cigarro, fue una verdadera incomodidad, si no fuera porque mis instintos tomaron el control, no hubiera logrado tener sexo con alguien quien me tenía miedo sin haberle dado un motivo, pero el tenia razones de sobra para tenerlo. Ahora voy a estar con otro alfa, debería ir a la farmacia por vendas en caso de que llegue con heridas.

Por algunos años asistí a burdeles, nunca tuve mi calor con el mismo alfa, no podía soportar ver a los ojos a la misma persona herida una y otra vez, le daba un respiro a los alfas que podía, no era una solución permanente, pero era algo funcional. Después cuando mis ingresos mejoraron, empecé a asistir a un lugar en donde se daba un mejor trato a los alfas, en ese lugar no tendría que lidiar con cuerpos magullados, estoy consiente no puedo salvarlos a todos.

Mejor debo ir rápido a la farmacia, son la 11:00 a.m así que tengo 2 horas antes de que ellos lleguen, es tiempo suficiente de ir por los suministros, desde la ventana se podía ver el cielo gris, tome el mismo abrigo, de aquella mañana nublada y volví a meter el boleto ganador. Ahora maldigo no haber preguntado al niño cuales serían los dichosos premios, pero ni en mi imaginación más loca podría predecir este resultado.

Ese es otra manera de ver como desde niños nos educan y empiezan a normalizar la esclavitud, un niño estaba vendiendo boletos, dando como premio a una persona, es triste, pero es lo que se está viviendo. Solo espero que cuando crezca sea bueno y no un sádico como la mayoría de omegas. He tenido que ver incontables alfas de clientes quienes son tratados mal, pero mìnimo no tienen tantas heridas como los alfas de los burdeles.

Salí de mi casa directo a la farmacia, a diferencia de toda la semana hoy en particular hacia mucho frio, tomaría el auto, pero la verdad necesito caminar y despejar mi cabeza un momento antes de conocer a mi nuevo huésped, si se le puede llamar de esa manera, con una visita de tiempo indefinido. Empecé a caminar sin dejar de pesar en él, definitivamente tendría mucho trabajo el día de hoy.