Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Su cerebro le gritaba incesantemente, pero su cuerpo hacia todo lo contrario a lo ordenado. Nunca pensó que volvería a sentir aquella sensación de adrenalina correr por su ser…nunca pensó que volvería a besar al único chico que había amado en su vida. Sentir su cuerpo aprisionado entre él y la pared, era una posición de vulnerabilidad, pero por alguna razón, le encantaba. Sentir sus labios devorando los suyos, sus traviesas manos, acariciando su silueta…era más que sublime. ¡Pero tenía que parar! Este era Gohan, el mismo chico que hizo los pasados años de su vida un verdadero infierno, ese con el que se convirtió en mujer, ese que se comprometió con su mejor amiga…el padre de su difunta hija. Ella no podía dejar que esto continuara…no…Con la pizca de autocontrol que le brindó los recuerdos del pasado, rompió el beso que compartían.

─No…─susurró. Gohan la miraba confundido, aun aprisionándola contra la pared. Sus narices se rozaban mientras él apoyaba su frente en la de ella─ No puedo…

─Videl…

─He sufrido demasiado por tu culpa…no quiero volver a pasar por eso…

─¡No pasará! ¡Lo juro! ¡No te lastimaré! ─dijo él desesperado ─Ya no soy el mismo de antes, cambié, maduré y ahora no dejaré que nadie nos separe ─dijo mientras observaba como dos rebeldes lagrimas descendían por sus mejillas, las cuales, el secó delicadamente ─Te amo…te juro que te amo. Siempre lo he hecho y siempre lo haré…

Videl no sabía si creerle o no. Sus acciones pasadas demostraban lo contrario.

─No te creo, ¿sabes? ─dijo con verdadero recelo ─ Si me amabas, no hubieras salido con mi mejor amiga, no te hubieras comprometido con ella y mucho menos, hubiera jugado conmigo…

─Videl, déjame explicarte…

─¡No! ─exclamó mientras lo empujaba fuertemente librándose de su aprisionamiento ─¡No quiero escucharte! Hace 5 años cometí el error de hacerlo y terminé con el corazón roto…¿Cómo quieres que te escuche? ¡¿Cómo quieres que confíe en ti después de todo el daño que me has hecho?! ¡Tu no me amas!

─¡Maldita sea, Videl! ─exclamó él totalmente frustrado. ¿Cómo podría demostrarle que hablaba en serio? ─ ¡Te amo! ¡Te lo digo una y mil veces si es necesario! ¡Eres la única mujer a la que he amado y eso nadie podrá cambiarlo ni siquiera tu! ─ Gohan respiró profundo para tranquilizarse un poco ─ No me casé, no pude…No podría soportar toda una vida despertando al lado de la persona a la que no amo. No quería decir un te amo sin sentimiento. ¡Demonios, no quería que ella fuera la madre de mis hijos! ─ exclamó ─ He pasado todo este tiempo, buscándote como loco. Fui a tu casa y ya no vivías ahí. Traté de localizar tu ki y no podía; no sabes lo que me maldije por enseñarte a hacer eso. Lo volviste en mi contra…¡Lo intenté todo!

─Detente…

─¡No! ─exclamó. Se acercó a Videl y tomó su rostro entre sus manos ─Quiero que entiendas que…te amo…más que nada en este mundo y no pienso renunciar a ti.

─Gohan…

─Sé que tu también me amas y no me rendiré…no ─ sonrió tristemente ─ no te perderé de nuevo, eso jamás… ─ y la besó, pero esta vez, de manera tierna, tratando de transmitirle la inocencia y la sinceridad de sus palabras. Cuando el beso finalizó, Gohan besó su frente tiernamente ─Te amo…─se separó con suma dificultad de ella, la miró por unos breves instantes y luego salió de la oficina.

Videl comenzó a llorar amargamente. Sus nervios estaban destruidos, su mente indignada y su corazón emocionado. ¡Una verdadera locura! Pero ese era el efecto que tenia Gohan en ella. Los recuerdos volvían con fuerza mientras las palabras de Gohan resonaban en lo más profundo de su interior. Odiaba admitirlo, pero él tenia razón…ella aun lo amaba.


─Muy bien, jovencita, ya llegamos ─dijo Sharpner estacionando el auto en la entrada de la escuela─ ¿Qué pasa? ¿Por qué no bajas? ─la niña lo miró seriamente.

─No voy a bajar sola, mamá dijo que debías llevarme al aula y hablar con la directora, no que me dejaras en la acera y hablaras conmigo.

─Oh, vamos Pan. Eres una niña grande, sé que puedes sola ─vio como frunció el ceño.

─La psicología inversa no funciona conmigo. No me bajaré del auto si no es contigo ─dijo la infante cruzando los brazos frente a su pecho. El rubio solo suspiró. Esta niña era igual de testaruda que Videl.

─Está bien, está bien…─dijo derrotado. Estacionó el auto de manera apropiada y salió de él, para luego, sacar a la pequeña chantajista del asiento trasero ─Mira que esto no lo hago por todos, si hubiera sido otra persona la sacó a patadas del auto ─bromeó.

─Pero yo no soy cualquier persona, soy Pan y punto ─dijo aferrándose a su brazo. Sharpner solo pudo sonreír. Sin importar qué, esta niña era una ternura.

─Tienes razón, tu eres un caso especial ─el rubio aseguró las puertas del auto y tomó la mano de la niña, entrando en los concurridos pasillos de la escuela a la que el asistió en su adolescencia. Era extraño que la dichosa prueba fuese en ese lugar, pero como el año escolar había ya iniciado, solo quedaban algunas en el recinto juvenil. Ahora que lo pensaba, Pan tenia razón; no debía dejarla entrar sola a un lugar lleno de adolescentes. Caminaron por los pasillos hasta llegar a la oficina principal. Sharpner tocó levemente, obteniendo una respuesta de inmediato.

─Muy buenos días, ¿En qué puedo ayudarlo? ─preguntó una señora de unos 40 años.

─Hola, mi nombre es Sharpner. Busco a la directora que le aplicará una prueba de aptitud académica a esta niña.

─¿Tu eres Pan? ─la niña asintió tímidamente ─Soy la señora Takeshi, y si todo sale bien, pronto seré tu directora ─dijo ─ En unos minutos empezaremos, puedes esperar aquí, hasta que te llame, ¿bien? ─la niña volvió a asentir. La directora abandonó la habitación.

─Bueno Pan, de verdad debo irme, ¿estarás bien?

─Sí, no te preocupes; ve tranquilo ─Sharpner despeinó su largo cabello cariñosamente y se despidió de ella, para luego, irse del lugar.

Pan quedó sola. La pequeña niña miraba a todos lados buscando algo con qué entretenerse. Estaba un poco nerviosa. Quería que Videl estuviera orgullosa de ella y sobre todo, quería ser aceptada en la escuela. La puerta se abrió de improvisto, asustando a la niña en el proceso. En la entrada, había un joven que se le hacía extremadamente familiar.

─Oh, hola, ¿has visto a la directora? ─la niña negó ─Que lastima…al parecer, tendré que esperar…─el joven se sentó a lado de la niña, mirándola con curiosidad. ¿Qué hacia una niña tan pequeña en ese lugar y por qué se parecía tanto a cierto justiciera a quien no veía hace años?

─¿Qué tanto me ves? ─preguntó extrañada.

─Me pareces familiar…¿Cómo te llamas?

─Mi mami dice que no hable con extraños…

─Yo no soy un extraño. Me llamo Goten, mucho gusto ─ dijo extendiendo la mano hacia ella en forma de saludo. Pan lo pensó por un momento.

─Pan ─dijo simplemente.

─Muy bien, Pan…¿de casualidad conoces a Videl Satan, es decir, eres familiar de ella? ─la niña asintió.

─Soy su hija ─Goten abrió los ojos en pura sorpresa.

─¡¿Hija?! ¡¿Videl tiene una hija?! Eso no lo vi venir…

─¿Conoces a mi mamá?

─¡Claro que sí! Era amiga de mi hermano ─ respondió ─Pero hace tiempo que no la veo.

─¡¿Eres hermano del señor Gohan?! ─ exclamó Pan. Por eso le parecía tan familiar.

─¡Sí! ─respondió─¿Lo conoces?

─Él trabaja con mi mamá ─Goten se sorprendió ante esa afirmación.

─¿En serio? ─ella asintió.

Tenía unos dos años que no sabía de su hermano. Desde que su madre lo había echado a su hermano de la casa, solo tenía noticias de él a través de lo que su padre le decía. Ya no eran la misma familia de antes, siempre había cierta tensión

─Si quieres, les diré a mi mami y al señor Gohan que te vi.

─Eso sería genial, gracias.

Pan y Goten charlaron por un rato mas de cosas triviales y sin mucha importancia, hasta que, eventualmente, la pequeña fue llamada para tomar la prueba. Goten aun estaba sorprendido. ¿Aquella chica que consideraba una hermana mayor ya era madre? No podía creerlo, pero Pan era una viva copia de ella, exceptuando sus negros ojos, los cuales debió heredar de su padre. Esperaba poder verla nuevamente, le agradó la pequeña niña y le gustaría volver a verla.


Gohan…─ escucharla decir su nombre con semejante carga de placer, era música para sus oídos. Ser uno con la mujer que amas…simplemente no había palabras para describir semejante sensación.

Sus manos se entrelazaron mientras sentían como todo se acercaba al final. Como ambos se acoplaban a lo que era el acto más puro entre dos personas que se aman porque, sin duda alguna, ellos se amaban. Un grito por parte de ella, un fuerte gruñido por parte de él, anunciaron la culminación de aquel acto conocido como hacer el amor.

Gohan no pudo evitar contemplar con adoración a la chica a que amaba. Sin poder evitarlo, la besó sus labios tiernamente.

Te amo, Gohan…

Y esas simples palabras, fueron suficiente para sentirse completo, sentirse feliz y en paz con el mundo. Ella lo amaba y eso era lo único que le importaba.

Yo también te amo, mi Videl…

Gohan salió de sus pensamientos. Era la quinta vez en el día que pensaba en esa noche. Después de lo ocurrido en la mañana con cierta detective, no podía concentrarse en nada más. ¿Cómo se supone que pensara en otra cosa que no fuera ella? Le había dado ese tan anhelado beso y pensó que podría explicarle todo, pero las cosas no salieron como se supone que deberían. Lo mortificaba el hecho de que pensara que él no la amaba, que la había utilizado y ya, cuando la verdad era muy diferente. Daria su vida por ella sin pensarlo dos veces, pero las circunstancias no lo tenían como el héroe que una vez fue; era el villano al que siempre despreció. Pero no se rendiría…Haría hasta lo imposible para ganar nuevamente su confianza y demostrarle que sus sentimientos hacia ella eran genuinos.

─¿Detective Son? ─escuchó como alguien preguntaba del otro lado de la puerta.

─Adelante ─respondió. La puerta se abrió y dejó ver a uno de sus asistentes ─¿Qué se le ofrece?

─La señorita Videl se ha retirado temprano el día de hoy y me pidió que le diera estos casos a usted ─Gohan se extrañó. ¿Se fue? ¿Estaba tan incómoda con él que decidió irse?

─Está bien, póngalos sobre esa mesa; los revisaré en un momento. Gracias ─el joven obedeció las instrucciones y abandonó la oficina poco después.

Gohan suspiró. Sabia lo testaruda que era Videl y, por lo que acababa de pasar entre ellos, sabía que no sería fácil llegar a ella…


─¡Ya llegué, mamá!

─¡Goten! ¡¿Qué se supones que haces aquí a estas horas?! ¡Te escapaste de la escuela! ─el menor se exaltó ante las acusaciones de su madre.

─No, mamá. Te había dicho que vendría temprano porque mis clases de las tardes se habían suspendido por hoy ─se defendió totalmente asustado. No era muy lindo cuando su madre se enojaba. Milk pareció creerle.

─Está bien…─dijo aun con sus dudas─ El almuerzo está en la cocina─ respondió de manera simple.

Goten obedeció. Desde que Gohan se fue, su madre no era la misma persona. Ya casi no reía, siempre estaba melancólica…se notaba que extrañaba la relación con su primogénito, pero era tan orgullosa…No quería admitir que el error fue de ella no de él. Gohan tenía todo el derecho del mundo a estar con la mujer que amaba, así como ella pudo estar con Goku. Goten se sentó a la mesa y comenzó a devorar la increíble cantidad de comida frente a él, mientras Milk lavaba algunos platos.

─¡Ah, se me olvidaba comentarte! ¿A que no sabes a quien conocí? ─dijo Goten emocionado.

─¿A quién?

─A la hija de Videl ─ la matriarca de los Son casi deja caer un plato de la impresión.

─¿Videl tiene una hija? ─preguntó tratando de sonar lo mas desinteresada posible cuando en realidad, estaba más interesada de lo que debería.

─Si ─respondió feliz ─Su nombre es Pan, tiene unos 4 años, es igualita a Videl, exceptuando un pequeño detalle: sus ojos son de un negro muy oscuro… ─El sonido de un vaso rompiéndose retumbó en la habitación ─Mamá, ¿estas bien? ─ella le sonrió falsamente a su hijo.

─Claro, cielo. Solo se me resbaló…ya lo recojo ─Goten no dijo nada más. Prefirió seguir con su almuerzo.

Milk estaba arrodillada recogiendo los vidrios rotos. Aunque no lo demostrara, sus pensamientos estaban a mil por hora. Tal vez su hijo no sabía toda la historia, pero con la información que le había dado, era suficiente para comenzar a atar cabos. La niña tenía unos cuatro años, el tiempo estimado que tendría un bebe si hubiera nacido fruto de aquella noche donde Gohan le confesó que había estado con la joven justiciera. Y sobre todo…sus ojos. Si eran del negro intenso que imaginaba…debían ser de Gohan…¿Era posible que esa niña fuera su nieta? Un nudo en la garganta se le instaló. ¿Acaso Gohan lo sabía? No sabía que pensar o que creer, pero tenía que averiguarlo…ella debía saber si esa niña era su nieta…


Videl se estacionó en la entrada de su antigua escuela. Los recuerdos llegaron a ella, unos buenos otros no tantos, pero sin importar que, fue su hogar por mucho tiempo. Salió del auto y se dirigió a la entrada. Agradecía que la hora del almuerzo había finalizado, así podría caminar por los pasillos sin ningún tipo de problema. Era raro que ella saliera tan temprano del trabajo, pero lo que había pasado con Gohan le había afectado de manera descomunal. Sentía que se asfixiaba y, aunque no podía escapar de él para siempre, por el resto de día quería alejarse del semi-saijajin, además, debía pasar por su hija a la escuela.

─¡Mami! ─la joven sonrió al escuchar esa voz. En el preciso momento en que Pan vio a Videl asomándose en la entrada, salió disparada hacia ella. Videl la recibió con los brazos abierto, cargándola al instante.

─Hola, Panny. ¿Cómo te fue?

─Le fue excelente ─respondió alguien por la niña ─Me alegro mucho de volver a verla por aquí.

─Lo mismo digo.

─Como le iba diciendo, he revisado alguna de las evaluaciones de la niña y lo hizo mejor de lo que esperábamos. Cuando terminemos de evaluar todas las pruebas, le avisaremos los detalles de su ingreso.

─Es decir que, ¿ya está admitida?

─Es casi seguro que si ─respondió la directora ─ Así que, las veo a ambas el lunes, en el otro recinto escolar.

─¡¿Oíste eso, mami?! ¡Iré a esta escuela! ─exclamó feliz ─ ¡Muchas gracias, señora directora! ─la mujer sonrió.

─No hay de que, Pan ─respondió.

Videl se despidió de la directora de su hija y comenzó a caminar hacia el auto.

─Te extrañe mucho, mami ─dijo de repente la niña.

─Y yo a ti, mi pequeña. No sabes cuánto, pero ahora estamos juntas y pasaremos tiempo de calidad juntas.

─¿Y nos vamos a divertir? ─Videl besó la frente de la niña delicadamente para luego atacarla con cosquillas. La niña solo reía feliz.

─¿Eso responde a tu pregunta? ─preguntó aun haciéndole cosquillas.

─¡Si, si! ─respondió. Momentos como ese, eran los que Videl atesoraba con su vida. Desde que Pan había llegado a su vida, todo era más brillante…todo era más fácil.

Madre e hija emprendieron camino hacia uno de los restaurantes favoritos de Videl, donde almorzaron y conversaron acerca de los exámenes que Pan había tomado ese día. Luego, Videl decidió llevar al parque a su pequeña hija. La hija de Mister Satan no sabía que aun quedara algo de esa niña que una vez fue hasta ese día. Pasó toda la tarde jugando con Pan, descargando todas aquellas cosas y personas que la tenían estresada. Finalmente, compraron unos helados y se sentaron en una de las bancas a disfrutarlo.

─¿Está rico?

─Sí ─respondió la niña ─ Mami, ¿puedes hacerme una cola de caballo? Tengo algo de calor…

─Claro, pequeña ─respondió dulcemente. Terminó su helado y sentó a la niña en sus piernas mientras peinaba su pelo ─¿Te divertiste esta tarde, Panny? ─la niña asintió feliz.

─¡Mucho! ─ respondió ─Nuca me había divertido tanto en mi vida.

─Que bueno, cielo ─dijo terminando de arreglar la cola de caballo ─ ¡Listo!

─Gracias.

─Bueno, mañana compraremos tus materiales escolares, por ahora, ¿Qué te parece si vamos a casa y te preparo una rica cena?

─¡Si! ─ exclamó. Videl se levantó del banquillo y tomó la mano de su hija para irse a casa. Después del fiasco de esta mañana, se sentía más en paz y feliz después de haber pasado tan maravillosa tarde…todo estaba bien…

─¿Videl, eres tú? ─pero como siempre, había hablado muy deprisa. Esa voz…años sin saber de ella y se aparecía así como si nada. No podía creerlo, no podía…Videl giró lentamente aun con Pan sujeta a su mano y lo comprobó…era ella.

─Erasa…


¡Lamento tanto la demora! Es que tenía dos ideas para este capítulo y no podía decidirme, asi que puse una y otra por mitad xD. Perdonen cualquier error que puedan entregar; no pude revisarlo. Espero que les haya gustado y muchísimas gracias por sus favs, follows y reviews, significan un mundo para mí. Trataré de actualizar más seguido, si la uni me lo permite =/

Como siempre, siéntanse libre de comentar.

Cuídense!

Bye!