Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


No podía creer lo que escuchaba. Gohan sabía o mejor dicho, sospechaba. ¿Debía negarlo o decirle toda la verdad?

─ ¡Te hice una pregunta! ¡¿Es cierto o no?!

─Gohan, tranquilo. Ella…

─ ¡Cállate! ¡No te entrometas! ─exclamó Gohan, para luego volver su atención a la pelinegra. ─ ¡Respóndeme, Videl! ¡Necesito saber! ─ A estas alturas, le era imposible aguantar las lágrimas. De alguna forma, el silencio de ella, sumado a las lágrimas que estaban descendiendo por aquel rostro femenino, le confirmaban la terrible verdad. Pero necesitaba escucharlo de ella… ¡Necesitaba que se lo dijese!

Ella asintió.

─Sí…tuvimos una hija, pero ella…─un nudo en la garganta se instaló de inmediato. No podía decirlo en voz alta, le dolía demasiado recordar que su pequeña ya no estaba con ellos. ─murió…─la expresión de Gohan pasó a ser de total desesperación.

Tuvo una hija…y ni siquiera pudo conocerla.

Su agarre sobre la chica se aflojó hasta desaparecer por completo. Sentía que algo se le había sido arrebatado sin siquiera saberlo y ahora sentía ese vacío en todo su ser. No sabía cómo reaccionar después de esto. Esa opresión en el pecho no lo dejaba respirar. Las lágrimas no dejaban de sus ojos.

El guerrero que derrotó a Cell, estaba roto por dentro.

─Gohan, yo…

─ ¿Por qué no me lo dijiste? ─dijo con dolor en su voz.

─Yo…te juro que traté…

─ ¡Debiste tratar más! ─exclamó él. ─ ¡Ni siquiera intentaste decírmelo cuando nos reencontramos! ─Videl se mordió el labio inferior. Sabía que tenía razón, debió haberle contado, pero es que le era difícil y más después de tanto tiempo sin verlo. ─¡No puedo creerlo!

─S-Sólo… déjame…decirte…─trató de decir entre hipidos.

─Ya es muy tarde.

─Gohan…

─Déjame en paz…─la frialdad en su voz fue suficiente para callarla. Nunca lo había escuchado hablar así; con tanto odio y rencor hacia ella. Ese no era el Gohan que conocía…

El mayor de los Son no dijo nada más. Tomó vuelo y se alejó del lugar.

Videl no aguantó más. Era demasiado para ella. Tener que recordar todo lo ocurrido en estos últimos cuatro años y confirmárselo a Gohan, quien debería estar odiándola en esos momentos, eran suficientes para quebrantar su espíritu.

Y comenzó a llorar.

─Videl…─llamó Sharpner acercándose a ella, pero no obtuvo respuesta. Ella lo miró por unos instantes, para luego salir disparada hacia su auto, entrando en él y cerrando la puerta con un gran portazo. ─Espera, no. ─dijo tratando de detenerla, pero ya era tarde. Ya el auto había arrancado.

Suspiró frustrado. Todo esto era su culpa. No debió entrometerse ni hablar de más. Él y su gran bocota… Tenía que hacer algo.

─¡Oye! ¡¿A dónde crees que vas?! ─preguntó Erasa al ver sus intenciones. Aún no podía creer lo que acababa de presenciar. Nunca pensó que en esos cuatro años había ocurrido semejante tragedia y no podía evitar sentirse culpable. Tal vez si no hubiese retenido a Gohan a su lado, las cosas serían diferentes.

─¿A dónde crees? A buscar a Videl.

─No.

─¿No?

─No. ─sentenció ella. ─Dale un poco de tiempo a que se tranquilice; no puedes abordarla así. ─Sharpner lo pensó por un momento. Su amiga se había ido al borde de una crisis y lo más lógico, sería ir a consolarla, pero Videl era diferente a todas las chicas que conocía y de seguro, necesitaría tiempo para calmarse. Terminó asintiendo. ─Mientras tanto, necesito que me lo cuentes todo. ─Sharpner la observó en silencio. ─Necesito entender toda esta situación.

Sharpner solo se dedicó a asentir. Después de lo que había presenciado, no veía el punto de ocultarle información.


Necesitaba un lugar solitario, alejado de cualquier persona a quien pudiese lastimar. Estaba tan furioso que sabía que no podía controlar su ki. En cualquier momento iba a perder el control por completo…

Voló y voló sin rumbo hasta que por alguna razón, llegó a ese lugar. Aquel sitio devastado por una de las batallas más importantes de su vida y el cual albergaba amargos recuerdos: el lugar de los Juegos de Cell. No Sabía porque había volado hasta allá. Tal vez tenía que ver con lo que representaba ese lugar: dolor, rabia, impotencia; aquellos mismos sentimientos que sentía en esos momentos.

Se dejó caer de rodillas en el amplio lugar.

Él siempre quiso ser papá y más aún si era con la mujer que amaba. Así que, al enterarse de que tuvo una hija a la que nunca conoció y jamás podría hacerlo.

Lágrimas de impotencia, gritos de rabia, sollozos de dolor. ¿Acaso no merecía ser feliz? ¿No podía tener un respiro? Enterarse de algo tan horrible, especialmente, sabiendo que Videl se lo ocultó…

El suelo comenzó a temblar…

Su ki se estaba incrementando…sus ojos cambiaron de color, su pelo también, el suelo bajo sus pies se quebraba…sus emociones estaban tomando el control y sinceramente…no le importaba.

Y gritó…como aquella vez cuando se enfureció ante Cell. Tenía que sacarse toda esa frustración. Las montañas se partieron en dos y todo a su alrededor se volvía confuso.

─ ¡Gohan! ─ escuchó cómo alguien lo llamaba, pero lo ignoró. ─ ¡Gohan! ─llamaron de nueva cuenta. Sintió como alguien lo tomaba de los hombros. ─ ¡Oye! ─pero él parecía no escucharlo. ─ ¡Hijo, mírame! ¡¿Qué te pasa?! ¡Soy yo: papá! ─ le dijo Goku como si de un niño se tratase, tratando de tranquilizarlo. Cuando sintió el ki de su hijo fluctuar hasta el punto del descontrol, se preocupó. Su primogénito era muy disciplinado y sabía controlar su poder a la perfección, por lo que, verlo así tan fuera de sí, le hacía entender que algo grave le había pasado. Él y todos los guerreros Z habían acudido a investigar. El semi-saijajin miró a su padre, aún con lágrimas descendiendo por su rostro. Goku, también transformada en super-saijajin para poder acercarse a él, se preocupó aún más. ─Hijo…─el joven no pudo más…Volvió a su estado normal, siendo imitado por su padre, y se echó a llorar en el hombro de su Goku como si volviese a su niñez, siendo observado por todos los presentes. El patriarca de los Son lo abrazó. No sabía que le había pasado, pero para quebrantarlo tan severamente, tuvo que ser algo horrible.


No sabía cuánto tiempo llevaba en esa posición: sentada en su auto, llorando en silencio. Todo era su culpa… ¿Desde cuándo dejaba que el miedo la dominara? Debió decírselo desde que se reencontraron, pero le fue difícil, y más teniendo en cuenta que en ese tiempo, ella pensaba que estaba casado.

Ya era tarde…

Gohan debía estar odiándola en esos momentos y con justa razón. No había caso en culpar a Sharpner. Lo que haya pasado que conllevó a la revelación de aquel secreto, no importaba. El rubio había sido el mejor amigo que pudo desear en esos últimos años y estaba segura de que no fue con mala intención.

Suspiró frustrada.

Tenía que hablar con Gohan; contarle todo desde un principio. Si él decidía odiarla, lo entendería, pero primero, debía escucharla…

Miró su reloj.

Ya era tiempo de ir por Pan. Se secó las lágrimas rápidamente y encendió el motor para ir por su hija.


─Eso ha sido todo por hoy, mis pequeños; recojan sus cosas. ─dijo la maestra. De inmediato, todos los pequeños comenzaron a organizar sus pertenencias, para luego, dirigirse a la salida. Unos corrieron hacia sus padres y otros hacia el patio de juegos esperando a que sus progenitores llegaran por ellos.

─ ¿Te gustó tu primer día de clases, Pan? ─ preguntó la maestra mientras se acercaba a la niña. Ella asintió.

─Mucho, señorita. Me encantó la escuela. ─dijo sonriente mientras guardaba sus últimas pertenencias.

─Me alegro de escuchar eso. ─dijo la educadora. ─¿Qué te parece si esperamos que a tu mami llegue? Quiero hablar con ella.

─ ¿Acaso hice algo malo? ─preguntó preocupada.

─Por supuesto que no. Solo quiero informarle cómo te fue en tu primer día. ─la niña pareció tranquilizarse. Minutos después, alguien más entró en el salón. ─Oh, señora Son, ¿se le ha olvidado algo? ─Milk asintió.

─Bulla ha dejado su muñeca por aquí. ─dijo mientras buscaba por todos lados.

─ ¡Aquí está! ─exclamó la pelinegra, sacando la muñeca de debajo de la mesa que ambas compartían. ─Al parecer se le olvidó tomarla del escritorio. ─La esposa de Goku se acercó a ella.

─Muchas gracias, pequeña. ─dijo Milk mientras tomaba la muñeca que Pan le extendía. ─ ¿Sabes algo? Me divertí mucho ayudándote hoy.

─Sí, fue muy divertido, gracias. ─la niña sonrió de tal forma que la matriarca de los Son juró ver una semejanza entre esta niña y sus hijos: juraba que había visto la famosa sonrisa de los Son.

─De nada. Nos vemos pronto. ─dijo saliendo del salón.

Su corazón lo confirmó. Era su nieta, sin duda alguna…

Se sorprendió al ver como alguien le pasaba por el lado rápidamente e ingresaba al salón del cual ella se alejaba. Miró por la ventana del salón y la vio…Era Videl. Vio como Pan corría hacia ella y cómo la ex-justiciera la cargaba. Mientras la maestra y la joven madre se enfrascaban en una conversación, ella las examinó por un momento. No podían negar que eran madre e hija. El parecido era innegable…

Decidió alejarse del lugar. Su consciencia la estaba matando. ¿Ella había alejado a una dulce e inocente niña de su padre? Era suficiente pata que una oleada de culpa recorriera todo su interior, especialmente, luego de haber compartido con aquella pequeña que le había robado el corazón.

No sabía qué hacer a continuación, pero por los momentos, era mejor que nadie se enterara y guardar aquel bello momento que pasó con su nieta.


Horrible…Eso era lo que pasaba por la mente de Gokú. Tanto él como Piccolo fueron los únicos que se quedaron a consolar al joven guerrero en su inesperado quebranto. Los demás entendían que estos dos eran los más propicios para lograr calmarlo, así que, decidieron no intervenir.

Gohan, entre lágrimas, les contó todo lo que había descubierto. Ambos hombres se quedaron estáticos al escuchar su relato. Los dos conocían a el joven Son y sabían que una de sus grandes metas era formar una familia con la mujer que amaba, por lo que, enterarse de que Videl le había ocultado algo tan importante como que estaba embarazada y que la bebé murió, debía estar destruyéndolo…

─ ¿Y…ahora qué harás? ─preguntó Piccolo sentándose en aquella roca en donde los hombres Son se encontraban en esos momentos.

─Yo…no lo sé…

─Así que… ¿simplemente te vas a rendir? ─preguntó Goku tratando de sonar tranquilo, pero la verdad, todo ese asunto lo había impactado; Después de todo, esa criaturita era su nieta…

Gohan no respondió.

─ ¿Serás un cobarde y huirás de la situación? Ese no es el Gohan al que yo entrené desde que era un niño. ─respondió Piccolo. Goku puso su mano sobre su hombre.

─Como padre, te entiendo y más al saber que nunca supiste de ella y jamás podrás conocerla, pero no creo que sea el momento de bajar los brazos y rendirte. ─razonó. ─Por lo menos, tienes a Videl… ─Gohan levantó la cabeza y miró a su padre con una mirada cargada de dolor.

─ ¿Cómo se supone que la vea de la misma manera después de esto?

─Si ella pudo aguantarte nuevamente, ¿por qué tú no? ─respondió Piccolo. El joven Son observó a su maestro confundido. ─ La enamoras, luego sales con su amiga. Como si no fuese poco, la embarazas y te comprometes con su amiga…Toda chica en su sano juicio te hubiese arrancado la cabeza, y más aquella chiquilla que por cualquier cosa explota, pero no, ella se alejó, estando embarazada, pensando que así tu serías feliz… ─explicó. ─ ¿Y tienes el descaro de decir que no puedes verla de la misma manera porque te ocultó esto? Por favor…

─ En eso tiene razón. ─secundó Gokú. ─Además, si te sientes tan miserable por la noticia, ¿cómo crees que se ha sentido ella por estos últimos 4 años? ─Gohan pareció pensarlo. ─ Enterarse de que esa pequeña, que pasó 9 meses dentro suyo, creciendo, moviéndose, simplemente…ya no estaba…ni siquiera puedo imaginar lo que debió sentir…

─Me molesta admitirlo, pero esa chica tiene agallas… ─y Gohan sabía que esa era lo más cercano a una aprobación que recibiría de su maestro.

Ellos tenían razón y se sentía culpable. No podía creer lo egoísta que estaba siendo. Si él se sentía así, ¿cómo estaría ella? ¿Cómo había sobrellevado estos 4 años? Si él sentía esta desesperación en esos momentos, ¿qué clase de infierno había vivido ella? La amaba…solo ella podía quererlo tanto como para ocultar su embarazo solo para no arruinar lo que ella suponía era su felicidad…

─Soy un idiota…la traté horrible.

─Dinos algo que no sepamos…─respondió Piccolo sin ningún tipo de consideración.

─Solo no permitas que sea tarde de nuevo, hijo. ─ esas palabras eran sabias para él. Tenía que verla, hablar con ella y pedirle perdón por todo el daño que le había causado estos últimos años, pero primero…debía de terminar de digerir todo antes de verla.

Sonrió tristemente. Sin su padre y el señor Piccolo, de seguro no hubiese recapacitado. Tenía mucha suerte de tenerlos.


─ ¿Qué te parece, mami? ─ preguntó la pequeña enseñándole unos ejercicios de caligrafía que había terminado.

─Están muy bien, cariño. ─contestó Videl forzando una sonrisa. ─ Ya solo te falta dibujar este mapa. ─dijo mientras le extendía un mapa impreso. ─¿Tienes tus crayones? ─la niña asintió. ─Pues manos a la obra.

Después de ir por Pan, decidió que lo mejor era alejarse de todo su estrés. Pasó todo su tiempo con el pequeño torbellino de cuatro años, cocinándole, bañándola y ayudándola con todos los deberes que tenía de la escuela, en la cual por cierto y según su maestra, encajaba perfectamente. Era una preocupación menos… Pero Gohan era una constante. Después de lo que pasó esa tarde, estaba más que claro que su ex- compañero de clases la odiaba con todo su ser y no lo culpaba. Tal vez no quería saber de ella, pero necesitaba contarle como estuvo todo el asunto.

─ ¿Mami? ─llamó la niña sin despegar la vista de su dibujo.

─ ¿Si, pequeña?

─Hoy estuviste llorando, ¿verdad? ─Videl se quedó estática. ¿Cómo…? Al ver que su mami no le respondía, Pan levantó la mirada y la miró de manera expectante. ─No quise decir nada porque mi maestra estaba presente y tampoco lo hice cuando llegamos porque pensé que ya no importaba, pero de nuevo te veo triste y me preocupa. ─Pan soltó sus crayones y se dirigió hasta Videl, para sentarse en su regazo. ─ ¿Es por la escuela? Si es eso, te juro que no vuelvo jamás, pero no te quiero ver triste. ─la hija de Mr Satan no pudo evitar sonreír. ¿Podía ser más tierna? Acarició su cabello.

─¿Pero qué dices? A mí me encanta que vayas a la escuela. ─respondió. ─Me gusta que aprendas mucho, hagas nuevos amigos y te diviertas.

─Entonces, ¿por qué estás triste?

─Son cosas de grandes que no deben preocuparte a ti.

─Pero no me gusta verte triste. ─se quejó.

─Cuando estoy con mi niña favorita, siempre estoy feliz. ─dijo besando su pelo tiernamente, para después hacerle algunas cosquillas, recibiendo un par de carcajadas como respuesta. Y justo en ese momento, alguien llamó a la puerta. ─Así que no te preocupes por mí y sigue con tu tarea, ¿bien? ─la niña asintió mientras bajaba de su regazo para dejarla atender la puerta.

─ ¡Ya voy! ─ llegó a la puerta y vio a su visitante. El hombre rubio que la veía desde el umbral de la puerta se veía nervioso, arrepentido y expectante a lo próximo que podría decir la chica frente a él y más aún porque pasaban los segundos y ella no decía nada. De seguro lo odiaba…─Entonces… ¿no piensas pasar? ─el rubio la miró sorprendida.

─ ¿Tú no estás…?

─ ¿Enojada? ─completó la frase. ─Claro que no, ¿por qué lo estaría? Sé que cualquier cosa que pasara para que Gohan se enterase, estoy segura de que no fue de mala intención.

─Videl… ─no podía creer lo que escuchaba.

─Eres como mi hermano, Sharpner y no quiero pelearme contigo, y más en estos momentos. ─ella tenía razón. No podía dejar que se desmoronara. ─ ¿Vas a pasar o no? ─él sonrió.

─Con esa amabilidad…─dijo en forma de broma.

─ ¡Sharpner!

─Hola, pequeña, ¿qué haces?

─Estoy haciendo mi tarea, ¿te gustaría ver? ─ preguntó ilusionada.

─Por supuesto; sólo déjame comentarle algo a tu mami, ¿bien? ─la niña asintió. Videl lo miró extrañada. ─¿Qué te parece si yo cuido a Pan y tú te tomas una noche libre?

─ ¿Qué? ─preguntó asombrada─ Estoy bien…

─No, no lo estás. ─respondió rápidamente. ─ Sé que tratas de disimularlo para no preocupar a Pan, pero tú y yo sabemos que ella ya debe de sospechar algo, ¿o me equivoco? ─ella negó con la cabeza. ─Debes despejar la mente y ver que harás con esta situación. ─ No le gustaba darle la razón a su amigo, pero esta vez la tenía. Necesitaba despejar la mente…

─Está bien…sólo déjame dejar todo listo, ¿bien? ─él asintió.

Y así lo hizo. Preparó la cena, ayudó a Pan a terminar los deberes, la bañó y, en esos momentos, se encontraba llevándola a la cama.

─ ¿Y me prometes que estarás aquí en la mañana para llevarme a la escuela? ─preguntó la niña mientras Videl la arropaba. Pan no estaba muy convencida de aquella improvisada salida de su mami, pero si eso serviría para animarla, ella no intervendría.

─Te lo prometo, mi niña. ─se acercó a ella y le dio un beso en la frente. ─Buenas noches.

─Buenas noches, mami; cuídate. ─Videl le dedicó una última sonrisa, para luego cerrar la puerta tras sí y encarar a cierto rubio.

─No me mires así; todo estará bien. ─dijo prácticamente arrastrándola hacia la salida.

─Pero…

─Sin peros. Tienes qué pensar en qué harás con Gohan y Erasa. ─dijo abriendo la puerta y arrastrándola hacia afuera. Videl frunció el ceño.

─¿Y por qué debería pensar en Erasa? ─el rubio sonrió de manera nerviosa.

─¿No te había dicho? Bueno…le conté todo…¡Adiós! ─dijo cerrando la puerta antes de que Videl pudiese siquiera detenerlo. Bueno…lo mataría en la mañana.

Por ahora, necesitaba relajarse. Ni siquiera trajo algo consigo porque, aunque sonara tonto, simplemente quería deambular por uno de sus lugares favoritos y llegar a él de una manera que hace mucho no hacía libremente: volar. Amaba como se sentía el aire nocturno en su rostro en esa fresca noche. Fruto de un impulso, soltó su trenza y dejó que su pelo danzara libre al compás de aquella brisa.

Y le encantó…Tenía tanto que no se sentía así…

Luego de hacer una que otra maniobra como en sus tiempos de secundaria, emprendió vuelo hacia aquel lugar que le traía tan buenos momentos. Amanecería y ella seguiría disfrutando de todo lo que aquel paraíso le deparaba y, con suerte, sus pensamientos se aclararían más rápidamente.


La noche estaba simplemente perfecta. El cielo estrellado, la gran Luna que resplandecía, la brisa que recorría el lugar…Gohan miraba el paisaje distraído. Había decidido acampar esa noche para despejar su mente con el paisaje que lo rodeaba. Llevó algo de comida y unas sabanas y cobijas para improvisar una cama a la orilla de aquel lago. Ese era uno de sus lugares favoritos porque atesoraba muchos recuerdos gratos para él. Sonrío mirando aquel pequeño lago y un recuerdo llegó de inmediato a él.

¡No puedo hacerlo! ─ se quejó la joven justiciera dando una pequeña patada al suelo, notablemente frustrada.

Oh, vamos, Videl, ya casi lo logras. ─animó el joven Son. La joven estaba teniendo problemas para darle dirección a sus ataques de ki y Gohan no podía encontrar la escena más adorable. ─ Ven; déjame ayudarte. ─dijo mientras la tomaba de la cintura y de manera inocente, trató de ayudarla a guiar su energía. Ese inocente contacto fue suficiente para que un fuerte sonrojo apareciese. Videl se alejó bruscamente de él, tropezando con una piedra. Gohan reaccionó de inmediato, tomándola del brazo, pero perdió el equilibrio, cayendo ambos al lago detrás de ellos. ─¿Estás bien, Videl? ¿No te hiciste nada? ─preguntó preocupado, pero todo eso se desvaneció al ver lo cerca que estaba de su rostro: ella sentada y el sosteniéndose para no caer sobre ella.

Esos labios eran una tentación muy grande.

Anhelaba eliminar esa distancia entre ellos y besarla sin ningún tipo de reparo. Lo necesitaba, así que…se armó de valor. Esa distancia se tornaba más corta, sus respiraciones chocaban, sus ojos se cerraban y…

¿Qué están haciendo? ─preguntó una voz infantil. Tanto Gohan como Videl se separaron de inmediato.

¡Goten! ─regañó Gohan. ─ ¿Qué haces aquí?

Mami me dijo que viniera por ustedes. ─respondió. ─ El almuerzo está listo. ¿Vienes Videl? ─preo el niño tomándola de la mano.

Claro…─respondió como si estuviese aturdida.

Y ese, fue el primer intento de Gohan para robarle un beso a la chica de su sueño.

Sonrió.

Daría lo que fuese por tenerla a su lado en esos momentos. Lo deseaba tanto que podría jurar que sentía su ki acercarse…Frunció el ceño…Un momento… Esperanzado, se levantó del suelo y en efecto, ahí estaba ella, aterrizando a pocos metros de él. Estaba tan hermosa como siempre, especialmente con su pelo suelto y totalmente al natural; no recordaba la última vez que la vio así.

─Videl…─la joven justiciera miró hacia la dirección de la voz y quedó sorprendida al verlo. No podía creerlo. Se miraron por un par de segundos donde ninguno se atrevía a pronunciar palabra alguna.

─Yo mejor… me voy…

─ ¡No! ─exclamó él rápidamente. ─Quédate…

─Gohan…

─Lo siento…─Videl lo miró sorprendida. ¿Él le pedía disculpas a ella? ─He sido el peor de todos contigo: te he hecho sufrir, te humillé y…nunca debí tratarte de ese modo; si yo me siento así de mal al enterarme de todo esto, no puedo imaginar lo que tú has estado sintiendo estos últimos años… ─ella empezó a sollozar.

─Necesitamos… hablar…─él asintió. Videl siguió a Gohan hasta su pequeño campamento improvisado donde tomaron asiento y observaron los lindos reflejos de la Luna sobre el agua. ─Yo…nunca quise ocultártelo, es solo que…estaba aterrada. Tú estabas con Erasa en ese momento y…no sabía cómo decírtelo. Al final, yo…decidí que tenías derecho a saber que serías papá, pero cuando intenté hacerlo…

─Erasa anunció que estábamos comprometidos…─ella asintió.

─No me creí capaz de arruinar tu felicidad, yo…

─No era feliz. ─respondió él, sorprendiéndola por completo.

─Pero tú y Erasa…

─Estaba con ella por obligación…

─No te entiendo…

─Por razones de intereses, mi madre me obligó a estar con ella. ─Videl no daba crédito a lo que escuchaba. ─Cuando desapareciste, mi mundo se vino abajo y el día de la boda, gracias a las palabras de mi padre y del señor Picollo, terminé de entender que no podía hacerlo, mi corazón no le pertenecía a Erasa. Videl mantenía en silencio. ─ Si hubiese sabido de nuestra bebé…

─Ella era un ángel… ─comenzó Videl a decir, con una sonrisa y lágrimas en sus ojos. ─Yo no llegué a conocerla como tal, pero… ─dijo mientras se le quebraba la voz. Gohan rodeó sus hombros con su brazo y la atrajo hacia él, tratando de infundirle fortaleza para continuar con el relato. ─cuando sentí sus movimientos, sus pataditas, todos aquellos antojos y, especialmente su llanto al nacer, yo…me sentí tan afortunada… ─el joven guerrero no pudo reprimir una rebelde lágrima que descendió por su mejilla.

─ ¿Qué… le pasó?

─ Una complicación que…no habían detectado en los cuidados prenatales, es por eso que yo…me siento tan culpable.

─Videl…─dijo con pena mientras la alejaba un poco para verla de frente.

─Tal vez mis cuidados no fueron suficiente y ella…

─No, Videl, no te hagas esto, no… ─dijo él, tomándola del rostro delicadamente mientras le secaba delicadamente las incontrolables lágrimas que brotaban de sus ojos. ─No fue tu culpa, no hiciste nada malo. Cualquier cosa que haya pasado estoy seguro de que no fue tu culpa. ─dijo él dejando caer otra lágrima por su propio rostro, la cual, Videl alejó tiernamente.

─Necesitamos sanar…─dijo ella más calmada, perdiéndose en aquellos oscuros y profundos ojos que la habían enamorado desde un principio. Gohan apoyó su frente en la de ella.

─Y así será…─ y así terminó de desaparecer la distancia entre ellos y la besó como hace tiempo quería hacerlo.

Esa caricia de sus labios estaba cargada de sentimientos muy poderosos que los dos necesitaban exteriorizar pronto: dolor, angustia, amor, resignación…porque ya no podían cambiar el pasado, pero era posible forjar el futuro…

Gohan la recostó sobre aquellas cobijas que, por aquella noche, simularían ser su cama, sin dejar de probar esos suculentos labios de los cuales jamás se cansaría. La amaba…no tenía duda de aquello y necesitaba demostrárselo. Las manos de ella se enredaron en su cuello, acercándolo más a ella, necesitaba eliminar cualquier distancia que pudiese existir entre los dos. Lo necesitaba como el mismísimo aire para respirar…Fueron 4 años de sufrimiento, de incertidumbre y de todo tipo de altibajos que ellos necesitaban descargar en un muy anhelado reencuentro y así sería.

Como la primera vez, la ropa fue desapareciendo, los besos y las caricias se fueron intensificando, hasta que sus almas se encontraron nuevamente entre cobijas y sabanas que hacían lo mejor posible por ocultar sus cuerpos, pero eso era lo de menos. Hicieron el amor como si no hubiese mañana y solo aquel cielo estrellado fue testigo de aquel reencuentro.


Hola! Tengo clases a primera hora, pero no podía dormirme sin terminar este capítulo. Gracias de corazón por el apoyo; sus favs, follows y reviews impulsan esta historia a continuar. Se los agradezco de verdad.

Yo sé que las festividades ya pasaron, pero se me había olvidado decirles que había subido un one-shot navideño de esta pareja y Pan; por si a alguien le interesa leerlo.

Espero que les haya gustado y, ya saben, siéntanse libres de comentar ;)

Cuídense,

Bye

Posdata: Ola ke ace xD, acerca de tu sugerencia en un review de otra historia, te informo que, en realidad, si hay una mini secuela de ese one-shot. La empecé hace casi un año atrás y por cuestiones de tiempo, nuevos proyectos y demás, no le he dado los toques finales. La trama gira en torno a un día que se le concede a Gohan para estar con su familia, pero no como lo sugeriste, pues pensé que una historia así, debe terminar un poco agridulce, para poder mostrar un lado diferente de Videl sin Gohan y será un two-shot. De todos modos, te agradezco la sugerencia.

Ah y no te preocupes por lo de leer, me encanta que disfruten de mi trabajo, para algo escribimos, ¿no?

Gracias de nueva cuenta,

Noone00