Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Su mente se había quedado en shock. ¿Embarazada? ¿Ella estaba esperando otro hijo suyo? Una sonrisa se plasmó en su rostro casi de manera automática.
─ ¡Videl, esto es genial! ─exclamó envolviéndola entre sus brazos. ─ ¡Vamos a tener un bebé! ─ estaba tan ensimismado en su emoción que no notaba la expresión de sorpresa que profesaba su novia.
¿Un bebé? ¿Otro embarazo? ¿Estaba preparada mentalmente para ello?
─No podemos emocionarnos aún, Gohan…ni siquiera me he hecho la prueba. ─dijo tratando de sonar lo más tranquila posible. El entusiasta semi-saijajin se alejó un poco de ella, sin borrar la sonrisa de su rostro, y colocó su mano suavemente sobre su vientre. Su sonrisa se ensanchó aún más.
─ ¡Sí hay un bebé dentro de ti! ¡Siento su ki! No sé cómo no lo percibí cuando llegué ─ se recriminó mentalmente.
─ ¿Estoy… embarazada? ─decía aun sin procesar todo el asunto por completo. Él asintió. ─No puedo creerlo…
─Pues créelo, mi vida.
Videl observaba la expresión de júbilo en las facciones de su novio. Se movía de un lado a otro de la habitación, envuelto en la alegría de su próxima paternidad. Eso la hacía sentir culpable… ¿Por qué no sentía la misma felicidad que él tenía en esos momentos? Iban a tener un bebé, una pequeña personita creada por ambos gracias al amor que se profesaban, un ser que les provocaría una felicidad inmensa y aun así…ella no se sentía ni la mitad de emocionada que él.
─ ¿A quién llamas? ─preguntó al verlo con su móvil.
─A Bulma. ─respondió. ─Quiero que te haga un chequeo. ─Al ser un hombre casi indestructible que rara vez se enfermaba, lo más cercano a un doctor eran Bulma y su padre.
─Gohan, no es necesario…
─Claro que lo es; vamos a ver que todo esté en orden.
─Pero…
En el momento en que Gohan salió de la habitación hablando por su teléfono, Videl supo que no había forma de decir que no.
La hija de Mr Satan acarició suavemente su vientre. Un bebé…un lindo y bello bebé de ambos. ¿Qué le pasaba? ¿Por qué sentía esta ansiedad? Siguió acariciando su vientre distraídamente hasta que notó algo fuera de lo usual. Se acercó al espejo y se puso de perfil para apreciar su vientre. Sus ojos se abrieron en sorpresa.
─Bulma nos recibirá de inmediato. ─dijo el joven mientras entraba nuevamente a la habitación. ─ ¿Qué pasa? ─dijo acercándose a ella.
─Mi vientre esta rígido y algo hinchado. ─ dijo algo contrariada. ─Este bebé fue concebido hace unas tres semanas; no debería tenerlo así, no aún.
─ ¿Pasó algo parecido en el embarazo anterior?
─No. ─respondió con la ansiedad en aumento. ─ ¿Y si hay algo malo?
─No pensemos en eso. ─respondió. ─Ve a arreglarte; yo le avisaré a Pan. ─Videl se limitó a asentir y aun no estando en su cien por ciento, entró al baño para alistarse un poco ─ ¡Pan! ─en pocos momentos, escucharon los pasos apresurados de la niña llegando hasta ellos.
─ ¿Si, señor Gohan? ─ preguntó al llegar.
─ Puedes decirme Gohan. ─dijo sonriéndole a la pequeña, tratando de sonar tranquilo. ─ Pequeña, necesito que te vayas a vestir; vamos a salir.
─ ¿A dónde?
─Vamos a casa de una amiga para que revise a tu mami.
─ ¿Está muy mal?
─Ya se siente un poco mejor, pero aun así, quiero que alguien la revise para asegurarme de que se recuperará pronto, ¿bien? ─la pequeña asintió. ─Muy bien, ve a vestirte y cualquier cosa que necesites me llamas, ¿vale?
─Sí.
Pan salió de la habitación rápidamente, dejando a Gohan un tanto pensativo. Lo que Videl le acababa de informar lo había alarmado. Esperaba que no fuese nada grave y que este hecho no opacara la felicidad que embargaba su ser en esos momentos.
Miró la pequeña nota que él había transformado en una carta. El Dr Stevens no encontraba una manera más eficiente que esa para callar su conciencia. Lo estaba comiendo vivo; necesitaba confesar su crimen. Pasaron cuatro años donde vivió su vida de la manera más tranquila posible, pero en el preciso momento en que se encontró con aquella niña que se parecía enormemente a la hija del campeón del mundo, su consciencia reanudó labores, ya que, el miedo que sentía a que descubrieran lo que había hecho y terminara para siempre su carrera profesional, se mezclaba con la culpa que sentía por haber separado a una criaturita inocente de su madre.
Sentía asco de sí mismo…
El dinero y reconocimiento que había obtenido por parte de Mr. Satan, no significaban nada frente al infierno que estaba viviendo. No lo valía y por eso…debía decir la verdad.
Enviaría esa carta explicándolo todo a la señorita Videl, detalle por detalle, incluyendo los previos a la separación entre ella y su bebé.
Al final de la carta, había una disculpa.
Él sabía que no sería de gran ayuda, ni esperaba un perdón, pero necesitaba demostrar su arrepentimiento y enfrentar las posibles consecuencias de sus actos. Necesitaba terminar con todo esto…
Y ahí, sentado en la soledad de su consultorio, aprovechando el día festivo para no ser molestado, pegó las estampillas para enviar la carta que marcaría un antes y después en su vida.
─Sabía que estaría aquí. ─el doctor dio un pequeño respingo al escuchar esa voz.
─ ¡Mr. Satan! ─exclamó mientras ocultaba la carta en uno de los cajones de su escritorio. ─ ¿Qué hace aquí?
─Solo quise pasar a saludar a un viejo amigo. ─respondió mientras tomaba asiento, pero el hombre no le creía. La expresión que profesaba no era de una simple visita de cortesía. ─Dr. Stevens, he estado averiguando un poco sobre aquella niña que mi hija adoptó y mientras más indago en el asunto, más me convenzo de que es mi nieta. ─ el padre de Videl comenzó a jugar distraídamente con un bolígrafo que se encontraba en la mesa, como si tratase de ganar tiempo mientras ordenaba sus pensamientos. ─Pero he decidido no preocuparme, ¿sabe por qué? ─cuestionó levantando la vista y mirándolo fijamente. ─Porque mientras nadie le cuente lo ocurrido, ella no tendrá forma de saber la verdad.
─ ¿A qué…viene todo esto, señor? ─ ¿acaso sabia sobre su carta? Era imposible; solo él sabía de su existencia.
─Solo es un recordatorio; ya he visitado a todos los involucrados en ese nacimiento, solo para asegurarme de que no olviden nuestro trato. ─ el Dr. Stevens podía sentir la ansiedad carcomiendo su interior. ─No sería muy inteligente hacerme enojar, ya sabe, con todos mis contactos y el poder mundial que poseo. ─sonrió altaneramente. ─ Me comprende, ¿verdad? Solo quería lo mejor para mi hija y espero que todos entiendan eso, especialmente usted, que es tan cercano a nuestra familia. ─ el pobre hombre no sabía que responder. ─Creo que será todo de mi parte por ahora; fue un placer verlo. ─dijo mientras se levantaba dispuesto a irse. ─Ah, por cierto. No quiero que se tome esta visita como un asunto personal hacia usted, es solo que al estar tan latente el asunto, no quiero tomar ningún tipo de riesgos. ─ él asintió.
El médico vio al campeón del mundo abandonar su despacho. Dando un largo suspiro, abrió la gaveta donde había guardado la carta y la miró por interminables minutos con la mirada perdida. No podía luchar contra él…Con manos temblorosas, tomó la carta, abrió su caja fuerte y la entró en ella, sintiendo de inmediato, como la culpa y el miedo volvían a arroparlo por completo.
El camino hasta Capsule Corp había sido muy silencioso. Como era de esperarse, Gohan era el que conducía, ya que, la joven detective apenas podía mantener a raya los mareos que la aquejaban. Pan venía en el asiento trasero, y en algún punto del viaje, se había quedado dormida. Aún estaba preocupado por el detalle que Videl había señalado sobre su embarazo, pero no podía dejar de sonreír al ver como los tres parecían una pequeña familia.
─Ya llegamos. ─anunció. Videl salió de su pequeña ensoñación. ─Tomaré a Pan. ─Salió del vehículo y abrió la puerta del asiento trasero, cargando a la dormida niña entre sus brazos, para luego rodear el auto y tomar la mano de Videl con su mano libre. ─ ¿Te sientes mejor?
─No tanto como me gustaría. ─respondió sinceramente. Ante esa respuesta, Gohan aseguró aún más el agarre que su mano tenía con la suya y caminaron hasta la entrada de Capsule Corp. El hijo de Goku llamó a la puerta y en cuestión de segundos, ésta se abrió.
Videl sintió una mezcla de sentimientos. Tenía tanto que no visitaban aquel lugar y sentía una nostalgia invadirla, al saber que la última vez que lo hizo, ella y Gohan aún no tomaban caminos separados.
─ ¡Gohan! ─escucharon como alguien llamaba. ─ ¡Cuánto tiempo sin verte! Pensé que te habías olvidado de mí. ─ el joven sonrió apenado. Desde aquella pelea con su madre años atrás, dejó de visitar Capsule Corp por miedo a tener que abordar el tema con la amiga de su padre.
─He estado algo ocupado. ─respondió. La mujer solo sonrió, para luego enfocar su atención a la joven y la niña que lo acompañaba.
─Cuanto tiempo, Videl. ─la ojiazul sonrió tímidamente.
─Lo mismo digo, Bulma.
─Cuando Gohan me llamó para que hiciera un análisis médico de alguien, no esperaba que se tratara de ti. ─ mintió. Después de lo que le había contado Milk, sospechó desde un principio que se trataba de ella; sabía que él solo traería a alguien de suma confianza a su casa. ─ O se trata de esa pequeña niña que traes, Gohan. ─no podía negar lo adorable que era es niña: vestida en un pantalón hasta la rodilla, una chaqueta que cubría su blusa y su pelo largo, cayendo libremente por su espalda…parecía un angelito.
─No, no; esto se trata sobre Videl. ─respondió. Enfocó su atención hacia la niña durmiente y comenzó un intento sutil de despertarla. ─Pan, necesitamos que te despiertes. ─pero la niña solo se acurrucó más en su hombro.
─Mi vida, ya es hora de levantarte. ─Pan se removió un poco, abriendo sus ojos lentamente.
─ ¿Ya… llegamos? ─preguntó tallándose los ojos mirando el lugar donde se encontraba y distinguiendo una cabellera azul que le parecía familiar.
─Hola, pequeña, me llamo Bulma.
─Yo soy Pan. ─respondió, ya totalmente despierta. ─Usted se me hace muy familiar.
─ ¿Ah sí? Tú y yo nunca nos habíamos visto.
─Lo sé, pero se parece mucho a…─pero no tuvo tiempo de terminar, ya que, unos apresurados pasos la distrajeron.
─ Mami, Trunks no quiere… ¿Pan?
─ ¿Bulla? ─dijo bajándose de los brazos de Gohan y acercándose a ella.
─ ¡Oh, Pan, que bueno que viniste aquí! No sé cómo encontraste mi casa, pero no importa.
─Yo tampoco sé cómo llegué, pero aquí estoy.
─ ¿Ustedes se conocen? ─ Obviamente sabía que se conocían, ya que, Milk le había dicho que su nieta estaba en el salón de su hija, pero no pensó que fueran amigas tan cercanas. Además, debía aparentar que no estaba enterada de todo el asunto.
─Sí, ella es mi nueva amiga de la que te he contado, mami. ─explicó. ─ ¿Puede jugar conmigo?
─ ¿Por qué no les preguntas a esas dos personas detrás de ella? ─la hija menor de Bulma se acercó rápidamente a Gohan y Videl.
─Hola, ¿Pan puede ir a jugar conmigo?
─ ¿Puedo? ─preguntó de manera suplicante la pequeña.
─Claro que puedes, cielo; cuando terminemos te buscamos, ¿vale?
─Gracias, mami. ─ Antes que se dijera una palabra más, ya las niñas se habían ido.
─Nosotros también deberíamos comenzar con lo nuestro, ¿no? Sabes a dónde ir, Gohan: espérenme unos minutos e iré de inmediato. ─él asintió y comenzó a caminar por los pasillos del lugar, pendiente por si Videl sentía otra ronda de mareos repentinos.
Bulma vio a la pareja alejarse. No tenía dudas en su cabeza sobre esa niña: era hija de Gohan. No había necesidad de explicaciones ni de contestar interrogantes. Esa niña era una Son.
─Wow, Bulla, tu habitación es muy bonita.
─Gracias. ─respondió mientras sacaba todo tipo de juegos de su armario. ─Tus padres se ven muy amables.
─En realidad…─comenzó a decir con el fin de aclarar que Gohan solo era el novio de su mami, pero lo pensó mejor. Si él andaba con su mami, técnicamente, él era su papá. ─son los mejores.
─ ¿Cómo se llama tu papá?
─Gohan. ─respondió.
─El mío se llama Vegeta, él es príncipe de algo, pero nunca presto atención cuando habla al respecto. ─expresó divertida ─Aunque es muy fuerte, es muy gruñón.
─Pero te quiere mucho, ¿no?
─Supongo que sí. ─dijo mientras se acercaba a ella de nuevo, esta vez, cargada de todo tipo de juegos y juguetes. ─Entonces, ¿qué quieres jugar? Tengo juego de mesas, muñecas, videojuegos…
─ ¿Los videojuegos de tu hermano?
─Sí. ─respondió normalmente. ─Aún no nota que los tome y dudo que lo haga…
─ ¡Bulla! ─escucharon como alguien gritó, notablemente molesto.
─O tal vez sí…
Lo siguiente que supieron es que había un muchacho parado en el umbral de la puerta, con semblante notoriamente enojado, acercándose a ellas.
─ ¿Cuántas veces te he dicho que no tomes mis cosas?
─Lo siento, Trunks.
─La próxima vez…─comenzó a decir, pero detuvo su amenaza al darse cuenta de que no estaban solos. ─Eh…hola. Me llamo Trunks y tu eres…
─Pan. ─completó su hermana al ver que la hija de Videl se había congelado en su sitio y un intenso sonrojo adornaba su rostro. ─Es una amiga de la escuela.
─Mucho gusto. ─dijo dedicándole una sonrisa que la hizo sonrojar aún más. ─Bulla, voy a salir a una excursión escolar durante todo el fin de semana. Si cuando vuelva falta algo en mi habitación, me voy a enojar en serio, ¿entendido? ─ella asintió.
─Pero déjanos jugar con estos que ya tenemos aquí. ─él pareció pensarlo. ─Por favorcito. ─rogó con ojitos de cachorrito. Trunks solo suspiró derrotado.
─Está bien, pero no lo rompas, ¿bien?
─Prometido. ─el hijo mayor de Bulma asintió satisfecho ante la respuesta, para luego, dirigir su atención hacia la amiga de su hermana.
─Un placer, Pan. ─ Y sin decir más, salió de la habitación.
─ ¿Bulla?
─ ¿Sí?
─Tu hermano es muy lindo.
─ ¡Qué asco! ¡Claro que no!
El camino hacia el laboratorio-consultorio de Bulma se le estaba haciendo eterno. Se sentía cada vez más débil y lo único que quería era llegar. Si no fuese por el firme agarre que tenía Gohan sobre ella, no podría seguir.
─Casi llegamos. ¿Crees que puedas llegar? ─ella asintió. Sin importar qué, ella seguía siendo Videl y su orgullo no le permitía admitir que estaba al límite de sus capacidades. Pero ella conocía a Gohan muy bien y sabía lo que pensaba hacer. En el momento en que sintió que sus pies se alejaban del suelo, supo que, efectivamente, había adivinado sus movimientos. Y fue automático…Desde que sintió la seguridad de los brazos de Gohan, se rindió. ─ ¿Videl? ─escuchó al sentir que se relajaba en los fuertes brazos de su novio. ─ ¡Videl! ─y a pesar de que sabía que Gohan la llamaba a gritos, su voz parecía tan lejana.
Sintió que la colocaban en una superficie suave y como alguien, que suponía que era Gohan, acariciaba su pelo y besaba tiernamente su sien mientras le rogaba que despertara…pero no podía hacerlo, así que se dejó llevar por aquella paz que lo envolvía.
─ ¿No te vas a despertar? ─ Videl se sentó de golpe al escuchar a una infantil voz pronunciando esa pregunta. ─Estoy detrás de ti. ─la hija de Mr Satan giró lentamente encontrándose con un par de enormes ojos, idénticos a los suyos y con unas facciones idénticas a las de Gohan. Ese niño no podía rebasar los cuatro años. ─Hola.
─ ¿Hola? ¿Dónde…?
─Estamos en tu mente; yo soy una preocupación que te aqueja. ─dijo tristemente.
─ ¿Quién eres?
─Soy tu hijo. ─ la joven sintió como una oleada de culpa recorría su ser. ─No sé por qué me temes, si yo no quiero hacerte daño. Yo solo quiero estar contigo ─ dijo empezando a sollozar. ─Ni siquiera he nacido y ya te amo, mami, pero sé que tu… no me…quieres…─terminó de decir entre hipidos. Eso le partió el corazón a la joven. Atrajo al niño sentándolo en su regazo.
─No, mi vida, eso no es cierto; yo a ti te adoro. ─ el niño se secó las lágrimas y la miró aun con ojos llorosos.
─Y entonces… ¿por qué me temes?
─No lo sé. ─respondió sinceramente. ─Supongo que tengo miedo de perderte. ─el pequeño la miró extrañada.
─ ¿Por qué pasaría eso? Yo no iré a ningún lado, mami, te lo prometo. ─aseguró el pequeño rápidamente. ─Te lo juro por el meñique. ─levantó su pequeño dedito y esperó a que ella cerrara la promesa. Sonriendo y con lágrimas formándose en sus ojos, ella aceptó la promesa de meñique. Sentía un alivio inmenso recorrer su interior al tenerlo entre sus brazos. ¿Por qué debía tener miedo o estar ansioso por lo que vendría? Él tenía razón; no lo perdería. Las cosas eran diferentes y tenía la certeza de que en unos meses, estaría sosteniéndolo entre sus brazos como un lindo y bello bebé. ─Te quiero mucho, mami.
─Y yo a ti, mi vida. ─respondió, besando su pelo tiernamente.
─ ¡Oh, casi se me olvida! ─el pequeño niño se reincorporó un poco en su regazo, para levantar la vista y fijar esos grandes, azules e inocentes ojos en ella. ─Tengo un mensaje de mi hermanita mayor: dice que ya ha pasado mucho tiempo y que quiere que la encuentren y la lleven a casa…
─ ¿Videl? Sus ojos se abrieron lentamente acostumbrándose lentamente a la luz que envolvía el lugar, enfocando de a poco a la persona que la miraba con preocupación.
─ ¿Gohan?
─Sí, mi amor, soy yo. ─respondió acariciando su pelo. ─ ¿Cómo te sientes?
─Exhausta. ─respondió sinceramente. ─ ¿Qué pasó?
─Te desmayaste a pocos pasos de la habitación. Has estado inconsciente por casi doce horas. ─esa declaración la hizo sentarse de golpe en la cama y ahí notó con claridad todo lo que la rodeaba. Tenía una cánula brindándole oxígeno y una intravenosa en el brazo
─ ¡¿Doce horas?! ─él solo se dedicó a asentir. ─ ¿Está bien? ─preguntó colocando su mano en su vientre.
─De seguro que sí ─respondió Bulma entrando a la habitación. ─Que bueno que ya despertaste, querida. Estaba esperando que lo hicieras para realizarte un ultrasonido.
─ ¿Qué me pasó?
─A parte de que tenías unos fuertes síntomas del embarazo, también habías pescado un pequeño resfriado. Gohan me dijo que has estado vomitando y estoy segura de que eso fue lo que provocó que te deshidrataras; por eso la intravenosa en tu brazo. El oxígeno es solo por precaución y deberás de quedarte esta noche solo por si acaso. ─explicó acercándose a la joven pareja. Videl recordó de apoco el sueño que acababa de tener. Por alguna razón, las últimas palabras del pequeño, habían despertado una incertidumbre en ella, una sensación de inquietud que no la dejaba, pero no era el momento de comentarlo con Gohan; después se lo contaría. ─ Recuéstate y levántate un poco la blusa. ─ la joven obedeció las indicaciones. ─ ¿Cuánto tiempo dices que tienes?
─Unas tres semanas.
─Ya veo…
─ ¿Pasa algo malo? ─preguntó el hijo mayor de Goku.
─No realmente. ─comenzó a decir. ─ Videl, este no es tu primer embarazo de Gohan, ¿cierto? ─ Preguntaba por preguntar; había una pequeña en su casa que respondía esa respuesta por sí sola. La hija de Mr Satan confirmó tímidamente.─ Entonces, todo tiene sentido.
─ ¿A qué te refieres?
─Cuando te embarazas por primera vez de un saijajin todo el embarazo se puede catalogar de normal porque tú cuerpo aún está asimilando los poderosos genes de esta raza guerrera, por lo que, éstos no son los dominantes, pero cuando llega el segundo embarazo todo cambia. ─tomó una pequeña pausa para cerciorarse de que ambos jóvenes entendían lo que les estaba explicando. ─Verás, al acabar el primer embarazo, algunos de esos genes, permanecen en tu cuerpo aguardando la siguiente vez que se produzca la gestación. Estos genes, ya familiares en tu cuerpo, se unen a los nuevos que entran en esta gestación. Estos genes aceleran el proceso y, por consecuencia, el embarazo es mucho más corto; son una especie de catalizadores.
─ ¿Mis genes están provocando todo esto? ─ella asintió.
─Exactamente. Tus nadadores, aparte de que son muchos más fuertes, resistentes y casi imparables para un preservativo común, aportan unos genes que acelerará todo.
─ ¿Quieres decir que este bebé no está de tres semanas?
─Querida, yo te daría unos tres meses. ─ la pareja se miró entre sí sorprendidos. ─Pero vamos a confirmarlo en la ecografía. ─Bulma acercó la maquina a un lado de la cama, presionó algunos botones y prestó su atención en la joven nuevamente.
─Entonces, ¿eso también te pasó a ti con Bulla y… a mi madre con Goten? ─preguntó incomodo al mencionar a la mujer que le dio la vida.
─Sí. ─respondió mientras esparcía una especie de gel sobre el vientre de la chica y comenzaba su inspección. ─ Tal vez no lo notaste porque ambas lo notamos ya muy entradas en el embarazo, pero sacando cálculos, notamos el fenómeno. Cabe recalcar que este no es un proceso homogéneo y no sabemos con exactitud cuándo nacerá; puede nacer en tres meses o en seis. Lo único seguro es que no nacerá en los tres meses establecidos ─ terminó de explicar, pero solo Gohan la escuchó; Videl estaba tan absorta en la imagen que la pantalla le estaba mostrando. ─Ahí está. Ese ya no es un embrión, ese es un feto. Tienes, en teoría, tres meses. ─Sin apartar la vista de la pantalla, las manos de ambos se encontraron. Decir que estaban emocionados era poco. Ver esas imágenes de su bebe, donde ya se podía distinguir su cabecita, sus manitos…
─Oh Dios…─susurró Videl sucumbiendo ante la emoción. Lágrimas de felicidad brotaron sin ella poder evitarlo de sus ojos.
─Felicidades, chicos. ─ la mujer no pudo evitar una sonrisa, al ver como Gohan besaba tiernamente la sien de su novia, aún preso de su propia emoción. ─Les imprimiré un par de fotos. ─dijo concentrándose nuevamente en la máquina.
─Te amo tanto…─ella giró hacia él.
─Y yo a ti. ─respondió dándole un pequeño beso en los labios.
Si estaban así de emocionados con solo verlo, ¿qué sería cuando lo sostuvieran en brazos?
─Se me había olvidado decirles que Pan está muy preocupada; le dije que le avisaría cuando ya pudiese venir.
─Tenemos que contarle la noticia, Gohan.
─Tienes razón; iré por ella. ─le dio un último beso en la frente, para luego salir de la habitación.
La ex – justiciera observó a la científica por algunos segundos. Los ayudó sin preguntar por qué y sin hacer ningún tipo prejuicio hacia ellos, lo cual, agradecía infinitamente. No se sentía con deseos de relatar lo que había pasado.
─ ¿Bulma? ─la compañera de Vegeta llevó su atención hacia ella. ─Muchas gracias, por todo. ─ Una sonrisa apareció en el rostro de la mujer. Es como si estuviese viendo a aquella Videl del templo sagrado, toda vulnerable negándose a creer que Gohan había muerto. Ella le tenía un cariño muy especial a esta chica. Se acercó al borde de la cama y le sonrió amablemente.
─No hay de qué; para mí es un placer. ─respondió. ─Tal vez no lo hayas notado, pero te tengo un cariño muy especial. No sé qué habrá pasado en estos cuatro años y no te obligaré a que me lo cuentes; lo importante es que has vuelto a nuestras vidas y traerás al mundo a un nuevo integrante a este particular grupo de gente. ─Videl sonrió.
─Es reconfortante escuchar eso.
La puerta se abrió y hacia ellas corrió un pequeño torbellino de cuatro años.
─ ¿Qué tienes? ¿Qué es eso en tu nariz? ¿Y eso en el brazo? ─preguntó frenéticamente la pequeña.
─Tranquila, estoy bien, ─respondió. ─pero debemos decirte algo.
─ ¿Algo malo? ─Gohan se sentó en la cama mientras Bulma se ponía de pie y abandonaba la habitación para darles algo de privacidad.
─Depende de cómo lo tomes. ─respondió la joven. ─Acércate. ─la niña se acomodó cuidadosamente a su lado y observó tanto a Gohan como a Videl con gran expectativa. ─Sabes que Gohan y yo nos queremos mucho, ¿verdad? ─Pan asintió. ─Pues cuando dos personas se quieren de verdad, algo pasa.
─ ¿Qué cosa, mami?
─Puede que la mujer tenga un bebé. ─un par de inocentes ojos se abrieron en sorpresa.
─ ¿Tendrán un bebé? ─ellos asintieron. ─Oh…─ esa no era la repuesta que esperaban.
─ ¿Qué pasa? No te ves muy emocionada.
─Es que…ahora que tendrán un bebe… ¿quiere decir que ya no me van a querer?
─Mi niña, ¿cómo puedes pensar eso?
─Pero este bebé…es su bebé…Tiene una mami y…─se detuvo un momento y miró a Gohan con ojos tristes, para luego, volver su atención hacia Videl ─un papá. ─la joven estaba lista para refutar eso, pero Gohan la detuvo; él se encargaría de eso.
─Ven acá, Pan. ─la niña dudó por unos segundos, pero terminó acercándose. El hijo de Goku la elevó un poco y la sentó en su regazo. ─No deberías tener ese tipo de inseguridades; que vayamos a tener un bebé, no cambia lo que sentimos por ti. ─Tal vez no debería incluirse, ya que, él pensaba que para ella, él no era más que el novio de su madre, pero le tenía un cariño muy especial y sentía una conexión con ella que no lograba explicar. ─Los padres no son solamente los que necesariamente te trajeron a este mundo; son también aquellos que te cuidan, te protegen, te regañan a pesar de que no les guste, pero saben que es necesario porque es por tu bien…─ella lo miró y él le devolvió la mirada, confirmándole el hecho de que estaba muy seguro de lo que decía. ─Son aquellas personas que te hacen crecer.
─ ¿Tiene a alguien así en su vida? ─él sonrió.
─De hecho, sí. Se llama Piccolo.
─Que gracioso nombre.
─Lo sé. ─secundó. ─Aunque no es mi papá, lo considero como uno porque me ha enseñado tanto y nunca me ha abandonado. Eso es lo que hace un padre y creo que es lo que Videl ha venido haciendo desde que se conocieron, ¿verdad? ─la niña asintió. ─Y es lo que yo quiero hacer a partir de ahora, claro, si me dejas.
─ ¿Quiere ser mi papá? ─él asintió. ─ ¿De verdad?
─Si me lo permites. ─respondió.
─Me encantaría mucho. ─respondió regalándole un abrazo que Gohan recibió con gusto. Observó como Videl sonreía ante la escena. En ese momento, no había dudas de que ella, Pan y su bebé significaban el mundo para él.
─ ¿Quedó claro que no hay forma de que dejemos de quererte? ─ella asintió enérgicamente. ─Lo único que cambiará es que, cuando ese bebé nazca, te convertirás en una hermana mayor.
─ ¡Prometo que seré la mejor de todas, papá! ¡Voy a cuidarlo con mi vida!
Videl y Gohan no pudieron evitar la sonrisa que apareció en sus rostros. Esa niña era especial y no había forma en el mundo en que ellos dejaran de quererla.
─Entonces, ¿vas a tener un hermanito? ─ preguntó Bulla mientras se subía a su cama.
─Así es; por eso mi mamá se estaba sintiendo mal. ─respondió Pan arreglando la cama portátil que Bulma le había conseguido para pasar la noche.
Como Videl debía quedarse en observación durante toda la noche tanto Gohan como Pan se quedaron en Capsule Corp. El hijo de Goku se quedaría en la habitación donde estaba Videl y la niña tendría una pequeña pijamada con Bulla.
─ ¿Estas emocionada?
─Sí, no puedo esperar a conocerlo. ─respondió. Cuando trató de subirse en la cama, sin querer golpeó algo en la mesita de noche, tirándolo al suelo y rodando directamente por debajo de la gigante cama de la hija de Bulma. ─ ¡Oh, lo siento! ─exclamó mientras se agachaba inmediatamente buscando el objeto.
─No te preocupes; de seguro fue uno de mis juguetes ─ respondió mientras imitaba las acciones de su amiga. ─No puedo ver nada. ─ De repente, todo el lugar ocupado por su cama se iluminó apropiadamente para dejarla ver con claridad. ─Aquí esta; solo fue un…llavero…─respondió anonadada al levantar la vista y percatarse que fue lo que provocó la iluminación. Su cama ya no estaba en su lugar; estaba siendo sostenida por su amiga, sin ningún tipo de esfuerzo… con una sola mano.
─ ¿Qué? ─preguntó inocentemente.
─ ¡Eres súper fuerte! ─exclamó. Ella había visto a su papá y hermano mayor haciendo cosas similares, pero que Pan pudiese hacerlo era increíble.
─Shh, baja la voz. ─suplicó Pan, bajando delicadamente la cama. ─No quiero que nadie lo sepa.
─ ¿Desde cuando haces eso?
─Desde siempre, pero las personas a mi alrededor parecían asustarse y me llamaban fenómeno, por lo que, he venido ocultándolo.
─Eso es triste. ─respondió Bulla.
─Sí. ─secundó la pelinegra. Durante esos años en el orfanato, siempre sintió que no encajaba. ─Por eso te pido que no le digas a nadie…
─Pero eso que hiciste no tiene nada de malo, yo también…
─Por favor…─interrumpió suplicante. La preocupación en el rostro de Pan terminó de convencerla.
─Está bien…te lo prometo…
─Gracias, eres la mejor amiga de todas.
Según sus cálculos, debían ser alrededor de las once de la noche, las luces estaban apagadas y ella no encontraba a Morfeo por ningún lado. Pan debería estar dormida y creía firmemente que Gohan también lo estaba, aunque no de manera muy cómoda. Le dijo en más de una ocasión que fuese a una de las tantas habitaciones para invitados que Bulma le había ofrecido, pero se negó, argumentando que no había forma posible de que la dejara sola, por lo que, en esos momentos, estaba en un silla, apoyando su cabeza en sus brazos que descansaban en la cama. Sin poder evitarlo, acarició la cabeza de su novio con ternura.
─ ¿No puedes dormir?
─Pensé que estabas dormido.
─Algo así: medio dormido, medio pensando…
─Pensando en…
─Que de seguro Bulma le contará acerca del bebé a mi madre…─ No había necesidad de ver su expresión para saber que le dolía mencionar el tema. ─Mi padre y el señor Piccolo saben de nuestra hija, pero les pedí, que bajo ninguna circunstancia, se lo contaran a mi madre. ─sonrió tristemente. ─Mi padre no es el mejor guardando secretos, pero al ver lo destrozado que estaba, sé que ha cumplido su promesa.
─Gohan, necesitas hacer las paces con tu madre. ─ él se mantuvo en silencio. ─ Sé que no es fácil, pero creo que si comenzaremos de cero, este es uno de esos asuntos.
─No estuviste ahí, Videl; nos dijimos cosas horribles y no es tan fácil, ─respondió. ─pero tienes razón; debo cerrar ese episodio ─ levantó la vista para mirarla de frente. ─¿Qué hay de ti? ¿Por qué no podías dormir?
─Estaba pensando en él.
─ ¿En quién?
─En nuestro hijo. ─Gohan la miró extrañada.
─ ¿Crees que es un niño? ─preguntó.
─Sé que es un niño; soñé con él. Era tan bello; se parecerá tanto a ti. ─el hijo de Goku sonrió. ─Gracias a él, ya no le tengo miedo a la situación. ─vio como Gohan se preparaba para preguntar. ─Con lo que pasó con nuestra bebé, no estaba segura de todo esto. No me malinterpretes, no es que no quisiera tener al bebé, era más bien un miedo a…
─Perderlo…─completó Gohan. Ella asintió.
─Pero, aunque se tratase de un sueño, tenerlo entre mis brazos, ver su adorable carita y escucharlo decir palabras tan lindos hacia mí, simplemente…disipó cualquier duda o miedo que existiese en mí. ─ Él estaba feliz de escucharla hablar así; ver aquellos zafiros brillar con felicidad y esperanza era lo más hermoso. La Videl de la que se había enamorado estaba completamente devuelta. Se acercó un poco más y le besó la frente tiernamente.
─Me alegro de escuchar eso.
Por unos momentos, permanecieron en la misma posición: él sentado en la silla a un lado de la cama, acariciando sutilmente su pelo; ella acostada de lado mirándolo fijamente.
─Pero hay algo que me ha estado molestando.
─ ¿Qué cosa?
─En el sueño, nuestro hijo me dijo que tenía un mensaje de su hermana mayor que decía que ya había pasado mucho tiempo, que quería que la encontráramos y la lleváramos a casa.
─ ¿Qué crees que significa?
─No lo sé, pero desde que me lo dijo, he tenido esta sensación de intranquilidad.
─Videl, solo fue un sueño.
─No, Gohan, ese mensaje tiene un significado más profundo. ─debatió. ─Hace cuatro años estaba desconsolada por el fallecimiento de mi bebé que no reparé en varios detalles que nunca había notado hasta ahora.
─ ¿Como por ejemplo…?─Videl se sentó en la cama.
─Nunca supe con certeza de qué murió. ─Gohan la miró algo extrañado. ─Y mi papá nunca dejó que viera a mi bebé en el ataúd.
─ ¿Por qué?
─Decía que sería muy traumático para mí; solo llegué a verla de lejos. ─explicó. No entendía cómo, ella siendo tan intuitiva e inquisidora, no había notado esos pequeños detalles. Tal vez el dolor que sentía en esos momentos nubló su juicio.
─Llamemos a tu padre; él debe de saber algo.
─No. ─respondió firmemente. ─ No quiero que sepa nada. ─Por mucho que amara a su padre, después de notar estos pequeños detalles, prefería mantener esa información lejos de él, especialmente, al recordar cuanto su padre se había negado a que conservara a la bebé. ¿Y si su padre logró su cometido de alguna u otra forma? No quería ni pensar en aquello. Era increíble como un simple sueño, había despertado tantas incógnitas en ella. ─No estaré tranquila hasta que me cerciore de que mi niña está descansando en paz. ─Gohan la miró angustiado ante esa nueva información que ella le estaba brindando. ¿Cabía la posibilidad de que hubiese algo oculto en la muerte de su primogénita?
─ ¿Qué vamos a hacer para averiguarlo?
─Vamos a investigar, por supuesto; tenemos que saber con certeza que nuestra hija está en esa tumba.
Y no mentía. Tal vez estaba tomando aquel sueño muy en serio, pero su instinto de madre se había despertado a partir de él y no descansaría hasta que todas las incógnitas fueran respondidas.
Uff, hace tiempo que no pasaba por aquí, pero espero que el capítulo (bastante largo, por cierto), lo compense. Gracias por seguir fieles a la historia y espero que sigan así hasta el final.
Sé que algunos tenían dudas sobre el capítulo anterior y espero que hayan sido contestadas en este y la pregunta de si mis historias de Gohan y Videl están relacionadas entre sí, por lo menos, esta no; en las demás aun no lo he decidido.
Espero que hayan disfrutado el capítulo y les agradezco inmensamente por sus favs, follows y reviews y, ya saben, siéntanse libres de comentar. Me retiro por ahora,
¡Cuídense!
Bye!
