Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


El trayecto de la oficina a la escuela era relativamente corto, pero para Videl y Gohan se convirtió en un viaje eterno y es que aún no asimilaban lo que la directora les informó por teléfono. Estaban en pánico, totalmente aterrorizados por lo que estaba pasando y lo único que querían era llegar. Estaban tan desesperados que ni siquiera esperaron a los colegas que habían sido asignados al caso; dejaron que Sharpner explicara la situación y salieron instantáneamente del lugar. Era tanto su nivel de urgencia que decidieron ir volando; no había tiempo para atascarse en el tráfico.

― ¡Señorita Satan! ―exclamo la maestra en el preciso momento en que la vio entrar junto a Gohan.

Olvidando todos los modales que se le habían impartido a través de su vida, Videl se acercó y tomó a la mujer del brazo.

― ¿Cómo mi hija desaparece de un lugar supuestamente seguro? ¡Les confié a mi hija!

―Videl, tranquila. ―trata de razonar Gohan mientras alejaba a su novia de la ya de por sí nerviosa maestra. Él estaba igual de preocupado que ella, pero uno de los dos tenía que mantener la calma. La joven ex – justiciera tomó una gran bocanada de aire y se mordió el labio inferior tratando de controlarse. Se repetía una y otra vez que debía serenarse por el bien de su bebé- ―Discúlpela, es solo que está nerviosa…

―Lo entiendo. ―responde. ―Todos los estamos; nunca había pasado algo semejante.

― ¿Qué fue lo que pasó en concreto? Solo nos dijo por teléfono que la habían secuestrado. ―intervino Gohan― ¿Cómo se la llevaron de aquí?

― ¡Fue una señora! ― ambos voltearon hacia el origen de la voz.

―Señorita Briefs, le dije que esperara a que contactáramos a su madre en la dirección. ―reprendió la maestra.

―Yo los conozco; yo les cuento. ―dijo ignorando totalmente a la educadora. Videl y Gohan se arrodillaron de inmediato frente a la niña. ―Estábamos almorzando cuando vimos como algo se movía entre los arbustos y ella fue a investigar; era un cachorrito. Comenzamos a jugar con él hasta que se escapó y Pan fue tras él; me dijo que la esperara, pero como tardó mucho fui por ella y ahí fue que la vi.

― ¿A quién? ―preguntó Gohan impaciente.

― ¡A la señora! ―respondió. ― Había roto la reja y tenía a Pan en la parte trasera de la camioneta cuando llegué y me amenazó con hacerme lo mismo si intervenía; traté de ayudarla, pero la señora me empujó tan fuerte que me sentí mareada y ella aprovechó y se la llevó…―terminó de relatar con pánico en su voz. La pequeña rememoraba una y otra vez lo acontecido en su cabeza y cada vez se sentía más asustada de que esa señora le hiciese algo malo a Pan. ―Lo siento, no pude hacer nada…―terminó de decir, sucumbiendo ante el llanto.

―Está bien, mi vida; no es culpa tuya. ―trató de consolar la hija de Mr. Satan. ―Cariño, ¿te acuerdas de cómo era la mujer?

―Ella…tenía el pelo rojo y ojos negros; se veía algo enferma o mayor. ― respondió. ―Se veía mala…

Eso no los tranquilizaba en lo más mínimo…

― ¿Algo más? ― ella negó.

―Todo fue muy rápido…

No sabían cómo proseguir. No lograban identificar a nadie en su entorno con las características que Bulla describía. ¿Por qué la secuestraron? ¿Tenía que ver con su apellido? ¿Alguien quería extorsionarlos para sacarle dinero a Videl? La joven pelinegra se incorporó y se alejó un poco de todos mientras colocaba ambas manos sobre su cabeza, notablemente contrariada.

―Gracias, pequeña, por tu ayuda. ―respondió Gohan. ―Ahora ve y espera en la dirección, ¿bien? ―la niña asintió no muy convencida.

―Van a encontrar a Pan, ¿verdad?

―Claro que sí. ―respondió más para auto-convencerse que para convencer a la niña frente a él. Dejó a la pequeña con la maestra y se acercó a su muy afectada novia.

¿Con qué cara le diría que se tranquilizara cuando él estaba a segundos de explotar? Mientras las patrullas seguían llegando, él era más consciente de qué realmente, su pequeña princesa de cuatro años fue secuestrada quien sabe por qué…Estaba aterrado de tan solo imaginar qué clase de cosas podrían estar pasándole…

―Esto es demasiado, Gohan…―dijo. El chico no sabía qué decir; solo atinó a envolverla en sus brazos y esperar a que ella siguiese expresándose. Él sentía que no había nada que pudiese decir para consolarla. ― ¿No es suficiente ya?

―Ella estará bien…

― ¿Cómo estas tan seguro? Se la llevaron, no sabemos quiénes ni por qué…ni siquiera quiero pensar que le están haciendo, que…―no puede terminar la oración antes de que un nudo en la garganta se hiciese presente. ¿Quién no pensaría en lo peor? Una niña de cuatro años, secuestrada e indefensa en manos de personas con malas intenciones…Era la pesadilla de cualquier padre…―Tengo miedo, Gohan; tengo miedo de no volverla a verla…

La situación amenazaba con desatar aquellos demonios del pasado que ella tanto trataba de alejar.

― ¡Chicos!

―Sharpner. ―Gohan fue el primero en reaccionar. ― ¿Alguna novedad?

―Ya se dispersaron las patrullas alrededor de la ciudad y están buscándola. ―dijo. ―Iré con un grupo a repartir los anuncios de persona desaparecida y a llevar su foto a todas las cadenas televisivas, para que la pasen al aire ― El hecho de que Pan, no solo fuera hija de Videl sino que también fuese una niña que los oficiales conocían personalmente y, honestamente, adoraban, impulsó la búsqueda a niveles nunca antes visto. No había un oficial en ciudad Satan que no estuviese buscándola.

―Cualquier cosa, no dudes en avisarnos, ¿bien? ―él asintió.

―Ya debo irme; sean fuertes, por favor…―El rubio observó a Gohan y él entendió inmediatamente: quería que no dejara que Videl flaqueara.

―Vamos, Gohan; debemos ir a buscarla…

―No, yo iré; tú no puedes, Videl…

― ¡Gohan, no estoy para razonar! ―explicó. ― ¡Está allá afuera quien sabe dónde y no pienso ni por un momento quedarme de brazos cruzados!

―No digo que lo hagas, es solo que…―trató de sujetarla, pero ella se alejó. Él sabía cómo podía ser Videl cuando se proponía algo, especialmente si involucraba a alguien importante para ella. Tal vez para él estaba claro que no debía sobre-esforzarse estando embarazada, pero para Videl, su orgullo y su terquedad era simplemente una posibilidad desconocida. ― Quedémonos aquí; aún necesitamos hacer un levantamiento más profundo.

Ella lo meditó por unos momentos hasta que, por fin, aceptó, tranquilizando un poco al joven guerrero. Por lo menos la tendría a la vista sana y salva por un rato.


El día no había comenzado como ella esperaba. Pasó toda la mañana discutiendo con uno de sus proveedores, ya que, éste le había enviado la tela incorrecta y por eso tendría que retrasar todo el pedido de su cliente. Estaba enojada, frustrada y desanimada, así que decidió, dejar su trabajo para después y despejar su mente.

Lo cual resultó ser una mala idea.

Comenzó a pensar en todo lo acontecido desde que se reencontró con la que alguna vez fue su mejor amiga. Siempre imaginó que, sin importar que, ambas seguirían juntas a través de los años, como estudiantes, luego como profesionales y al final como madres, porque no había duda en su mente de que quería ser madre y por eso se sintió tan ilusionada cuando las cosas con Gohan parecieron funcionar.

Sharpner no parecía entender el cargo de consciencia que sentía en esos momentos. Cuando se enteró de todo lo que había acontecido, no pudo evitar culparse. Realmente, ella no sabía nada, pero creía fervientemente que, si hubiese sido un poco más madura al respecto y menos idealista, de seguro hubiese notado las señales porque hubo señales claras que ella en el momento pareció ignorar.

¿Cómo no notó la conexión que existía entre sus amigos? Esa pregunta se repetía una y otra vez en su cabeza y, honestamente, no encontraba una respuesta certera. El punto es que una pareja fue separada y un padre y su hija jamás se conocerán y eso… la carcomía por dentro.

Deambuló por las calles hasta que decidió sentarse en una de los banquillos de la plaza principal por dos razones: la primera, sus zapatos no eran muy cómodas para toda la caminata que estaba haciendo y segundo, era lo mejor para su seguridad teniendo en cuenta que estaba por demás distraída y podía fácilmente encontrarse en el camino de un automóvil…

No sabía que Videl Satan tenía una hija…

Lo tenían muy bien guardado.

¡No es para menos; ella es muy joven y por la edad de la niña, ¡debió tenerla cuando fue una adolescente!

¡Qué barbaridad!

Algunos dicen que es adoptada…

Tal vez sea una fachada; se parece mucho a la hija de Mr Satan…no creo que sea una coincidencia.

Erasa frunció el ceño al escuchar los cuchicheos de las personas. ¿Por qué todos hablaban de Videl? La única hija de Mr Satan había sido muy discreta cuando se trataba de Pan y no entendía cómo estas personas estaban comentando libremente sobre ellas, sin realmente saber la historia de verdad.

Pero me da pena; debe estar sufriendo mucho…

Ojalá la policía la encuentre pronto…

¡¿La encuentre?! Erasa se levantó rápidamente del banquillo y siguió rápidamente hacia las dos mujeres que habían pasado frente a ella conversando.

―Disculpen, ¿ha pasado algo con Videl Satan?

― ¿Acaso no te has enterado?

Obvio no, por algo les estoy preguntando. ―pensó irritada. ―No.

―La hija de Videl Satan, que muy pocos sabían que existía, fue secuestrada.

―¡¿Qué?!

―Así es, está en las noticias. ―respondió la señora señalando una pantalla a algunos metros de ella. Sin perder tiempo, y olvidándose por completo de dar las gracias por la información suministrada, Erasa se acercó rápidamente a la multitud que ya se aglomeraba. Se escabulló entre las personas y observó la pantalla, donde efectivamente, había una fotografía reciente de Pan.

― "Fue secuestrada hace unas horas de la escuela primaria Orange Star y hasta el momento no se sabe su paradero; si tienen alguna información, por favor, contactarse a los teléfonos que aparecen en pantalla"

―Oh por Dios…―salió de la muchedumbre. Tomó su teléfono y marcó rápidamente el teléfono de la persona que podría informarle de todo. ― ¡Sharpner! ¿Es cierto? ¿Secuestraron a Pan?

Lamentablemente, sí…

― ¿Cómo están Gohan y Videl?

Desesperados, como todos nosotros; no sabemos quién se la llevó o por qué lo hizo y eso solo empeora la situación.

―¿Puedo ayudar en algo? ―él parece pensarlo.

Te esperaré en el parque de Ciudad Satan para que me ayudes a repartir los volantes.

―Por supuesto; enseguida salgo para allá.

La rubia olvidó por completo todas sus obligaciones laborales; corrió como pudo a la tienda más cercana y compró las primeras zapatillas deportivas que encontró de su talla. No le importaba que no combinaran con su atuendo o el hecho de que dejó abandonados sus tan amados zapatos de tacón en la tienda.

Sus amigos necesitaban ayuda y ella acudiría de inmediato.


Gohan utilizaba toda su paciencia en esos momentos. Cuando supo del secuestro, de inmediato, trató de rastrear el ki de la niña, pero al no encontrarlo, comenzó a pensar lo peor. Se auto-convencía de que Pan estaba bien, que pronto su energía aparecería y él podría rastrearla, pero, aun así, no lograba tranquilizarse. ¿Por qué no podía sentir su ki? Solo había dos opciones posibles: que lo estuviesen camuflando o que…ya no estuviese con vida…

No.

Ese pensamiento no debía estar en su mente. La iban a encontrar sana y salva.

―Joven Son, ¿ha visto a la Señorita Satan? ―preguntó la maestra de Pan. Nadie del recinto educativo se había movido del lugar; este era un escándalo del siglo que la prensa no dejaría pasar y las autoridades de la escuela ordenaron un toque de queda hasta que todos fuesen interrogados para saber qué fue lo que falló y cómo era posible que secuestraran a una pequeña niña a plena luz del día de un lugar que todos consideraban seguro.

― ¿No estaba con usted? ―preguntó extrañado. La había dejado con la maestra mientras él planeaba junto a sus demás compañeros presentes la estrategia de búsqueda más idónea para cubrir la mayor área posible.

―Dijo que iría al baño y aun no vuelve.

― ¿Hace cuánto fue eso?

―Hace veinte minutos.

―Ay Videl…―se lamentó entre dientes. Conociéndola, podría haberse escapado e ido a investigar por su cuenta.

― ¿Pasa algo malo?

―No, nada; iré por ella. ―respondió. Caminó por los pasillos y se tranquilizó un poco de sentirla en el edificio, pero el alivio no duró mucho al sentir el estrés en su ki. Apresuró el paso de inmediato y ni bien había llegado, tocó insistentemente la puerta ― Videl, ¡¿estás bien?! ―ella no le respondió. ―Voy a entrar…―y así hizo. ―Vi…― la joven justiciera se encontraba sentada al lado del lavabo, respirando lentamente mientras una de sus manos reposaba sobre su vientre. ― ¿Qué te pasa?

―Tengo calambres…―trató de decir lo más tranquila posible. ―Sé que pueden ser normales en el transcurso del embarazo, pero estos son muy fuertes…―y aunque no lo demostrase, estaba asustada de que fueran contracciones de parto. Incluso con el desarrollo acelerado, gracias a los genes de Gohan, solo llegaba a los cinco meses y medio, casi seis y su bebé no estaba listo para nacer aún…

― Tengo que llevarte con Bulma. ―decretó. ― ¿Puedes caminar? ―ella asintió. Gohan la ayudó a ponerse de pie y la guio a través de los pasillos.

Lo último que necesitaban era una emergencia médica; tener a Pan desaparecida era más que suficiente.

― ¿Hay alguna novedad?

―No, pero confío en que pronto la habrá; todos en la ciudad la están buscando.

La aliviaba un poco saber eso, pero, aun así, el peso que sentía sobre sus hombros no se hacía más liviana porque las horas pasaban y seguía sin saber de su pequeña. Era imposible evitar la dura realidad cuando veía las patrullas, los policías, los afiches…estaba abrumada e inevitablemente, eso recayó en su salud y en la del bebé.

― ¿Qué está pasando? ―preguntó al ver como la prensa presente se aglomeraba en la entrada. La joven pareja, al igual que los demás, miraban extrañados la escena. ¿Quién podía ser tan importante para atraer tanta atención?

― ¡Videl, hija mía! ―La joven justiciera observó como aquel al que ella llamaba padre se acercaba a través de la multitud. Algo en su cerebro hizo click al verlo. Por primera vez en su vida, observó a su padre con recelo. ―Me enteré de lo que ha pasado con la pequeña Pan y he venido…

―No…me toques…―dijo dando un paso atrás. Tanto Hercule como Gohan se sorprendieron ante su reacción.

―Mi vida…―trato nuevamente de acercarse, pero ella no se lo permitió.

― ¡No quiero que te me acerques! ―exclamó. No lo quería cerca, no quería que la abrazara, ni siquiera que pronunciara su nombre. ― ¿Dónde está? ―preguntó― ¡¿Dónde está Pan?! ―preguntó directamente.

― ¿Cómo voy a saberlo, Videl? ―preguntó. ― ¿Me crees capaz de hacer algo tan horrible como secuestrar a una niña indefensa?

―Sí. ― respondió sin titubeos, sorprendiéndolo. ― No haces el trabajo sucio, mandas a alguien más a hacerlo, como un cobarde.

―Ten cuidado con lo que dices, Videl. ―responde seriamente. ―Sé que estás pasando por algo duro, pero eso no te da el derecho de faltarme al respeto; soy tu padre. ―ella sonrió cínicamente.

―Papá… ¿dónde está Pan? ―volvió a preguntar, ignorando totalmente lo antes dicho por su padre ―¡Devuélvemela! ―Porque no le quedaban dudas de que él tenía algo que ver. No estuvo de acuerdo con el nacimiento de su hija y ésta desapareció.

Nunca aceptó a Pan y de repente, la secuestraban. ¿Qué quería que pensara? Ella no creía en las coincidencias y menos, si venían de él.

― Estas hablando sin sentido, hija…

― ¡Devuélveme a mi hija! ― el héroe de Ciudad Satan casi pierde la compostura. Se auto-convencía mentalmente que hablaba en tiempo presente y no en pasado; ella hablaba de la mocosa que adoptó, no de la que ella dio a luz cuatro años atrás…o por lo menos eso intentaba pensar.

―Vi, tienes que calmarte.

― ¡No, Gohan! ―respondió. ― ¡Él sabe dónde está!

―Te juro por la memoria de tu madre que yo…

― ¡Ni se te ocurra! ―advirtió. ― ¿Cómo se te ocurre tan siquiera jurar en su nombre?

― ¡Te juro que no tengo que nada que ver!

―No te creo…―le responde directamente. ― No confío en ti y no quiero hacerlo.

La declaración no hizo más que contrariar al héroe de la ciudad. Estaba perdiendo el control, su hija, al parecer, sabía más de lo que pensaba y eso no era bueno. Todo lo había hecho por ella, por su bienestar y no podía creer que fuese tan malagradecida.

―Amor…―comenzó Gohan, acercándola a ella. ― necesito que te tranquilices; sabes que no vale la pena.

Él también tenía sus sospechas, pero no tenía pruebas y no podía actuar; ganas no le faltaban de arrojarse sobre aquel hombre que tanto daño les había hecho, pero sabía que sí lo hacía, probablemente arruinaría todo.

Videl observó a su novio brevemente. Ella sabía que él tenía razón, tenía que tranquilizarse; estaba empezando a ver doble y los calambres se estaban haciendo más intensos, pero es que no podía dejarlo así. ¿No le bastó con alejarla de su bebé? ¿Se llevaría a Pan también? Dio un paso al frente y encaró a su padre, ante la atenta mirada de su novio. Sabía que no podría sacarle información, no le admitiría nada, pero ella no necesitaba que se lo confirmase.

Ella ya lo sabía…Era un monstruo.

―Si algo le llega a pasar a Pan, jamás te lo perdonaré…

―Yo no…

― ¡No te lo voy a perdonar! ― y de inmediato, cayó de rodillas.

― ¡Videl! ― gritaron los dos hombres al unísono. Gohan se lanzó al suelo de inmediato y la tomó en sus brazos. ― ¡Una ambulancia! ¡Rápido! ― De inmediato, el oficial a cargo tomó su radio y pidió la ayuda. La joven justiciera respiraba con dificultad y el dolor que sentía era tan intenso que estaba al borde de la inconsciencia. ―Vi…, mantente despierta, ¿bien? Ya viene la ambulancia e iremos a Capsule Corp.

― ¡¿Te estás volviendo loco?! Ella irá a un hospital y punto.

―No…yo iré…―decía con dificultad. ― con Bulma…― Mr Satan no cabía en su furia. Ni siquiera esa decisión estaba bajo su control y se sentía frustrado. ―Y…no quiero que…estés ahí…

―Pero hija…

―Ya la escuchó. ―Ambos hombres se observaron, desafiándose con la mirada. Gohan protegería a Videl de quien fuese hasta de su propio padre si era necesario. Este hombre ya había hecho suficiente y jugaba cada vez más con su autocontrol. Si comprobaba todas las sospechas que tenía sobre él, no sabía en realidad si podría controlarse…Escuchó las sirenas de la ambulancia y respiró un poco más aliviado. ―Vi, aguanta; ya llegan. ―pero no recibió respuesta. ―Videl. ―volvió a llamar, pero ella no le respondió; había perdido la consciencia. ―Mi amor; despierta. ―llamó, acariciando su rostro, mientras veía como los paramédicos llegaban a su auxilio.

No había mucho más que pudiese hacer…

―No entiendes con quién te metes, niño…Si te la llevas, te acusaré de secuestro; nadie impedirá que me lleve a mi hija, yo soy el gran…

―¡Cállese! ―exclamó Gohan elevando su ki rápidamente y provocando que los vidrios cercanos se quebraran. ―Ella fue muy clara en lo que quería y no voy a permitir que venga a imponerse donde no le corresponde. ―Los presentes miraban la escena incrédulos; nunca nadie se había atrevido a enfrentar al gran campeón del mundo.

―¿Dónde no me corresponde? ¡Es mi hija!

―Y por tal razón, debería estar de acuerdo en lo que es mejor para ella. ― dio media vuelta y comenzó a dirigirse a la ambulancia donde ya habían ingresado a Videl.

Hercule enfureció.

―No te la llevarás… ¡No te la llevarás! ― dijo para luego abalanzarse sobre el joven, pero como era de esperar, Gohan estaba preparado. Giró rápidamente y sujetó el puño del hombre en el aire; los presentes no salían de su asombro.

―Si no le he hecho daño, es porque es el padre de la mujer que amo, pero no me tiente, porque me va a encontrar…― Hercule vio con horror como por una fracción de segundos los ojos y el pelo del joven cambiaron de color. ―Hace tiempo vio mi verdadero potencial…no creo que quiera verlo de nuevo…―soltó su agarre y entró a la ambulancia ante la atenta mirada de los presentes.

El campeón del mundo quedo petrificado en su sitio. Sabía que Gohan era uno de aquellos fenómenos que participaron en el torneo de Cell, pero nunca imaginó que demostraría su potencial de una manera tan amenazante; lo había hecho quedar mal ante todos… ¿Lo peor? La prensa había grabado todo el suceso desde que llegó al lugar, por lo que, tendría que hacer malabares para salir bien parado de eso.

― ¿Algún…hospital de preferencia? ―preguntó el paramédico, notablemente intimidado por lo que acababa de presenciar.

―Llévenos a Capsule Corp.

Aunque no querían meterse en problemas, el personal médico se sintió intimidado por el joven que fue capaz de desafiar al héroe de la ciudad, así que, harían lo que les dijera.

Por su parte, Gohan era ajeno a todas las cavilaciones que rondaban las mentes del personal médico; su completa atención en la joven inconsciente frente a él. Estaba pálida y gracias a lo que presenció, sabía que algo andaba mal con su bebé…La situación solo parecía empeorar…


Hay una gran cobertura mediática del caso.

Lo sé; solo hablan de la mocosa…

Pan abrió los ojos al escuchar las voces de un hombre y una mujer a la distancia. Estaba desorientada y sentía el cuerpo algo pesado, pero sobre todo…tenía miedo. No sabía donde estaba y el lugar no hacía más que ponerla más nerviosa.

Tenemos que deshacernos de ella lo más pronto posible. ―escuchó a la mujer decir. ― ¿Cuándo haremos la transacción?

No comas ansias, querida. ― respondió. ―El cliente ya fijó todo lo relacionado; en el momento en que le entreguemos a la niña, él nos dará el dinero. Eso sí; fue muy estricto en cuanto a la niña; debe llegar en óptimas condiciones…inocente como una flor…

Eso deberías decírtelo a ti mismo; tu eres el perverso…

No tenía la más mínima idea de quiénes eran esas personas ni cómo había llegado a ese lugar. No recordaba casi nada más allá del humo que la envolvió cuando fue por el pequeño cachorro…Después de ahí, solo recordaba vagamente el sonido de los autos, el chirrido de una puerta y una especie de pitido extraño.

Observó a su alrededor; la habitación estaba a oscuras y lo único que podía apreciar claramente era un ventanal en el techo donde se filtraba la luz de la luna. Aun así, podía distinguir las siluetas de varias sillas, una pequeña mesa y una cama a lo lejos. Trató de incorporarse, pero de inmediato cayó nuevamente al suelo.

No se sentía bien…

Casi no podía moverse. Sentía que su energía se había ido y acciones como correr le parecían imposible.

No pierdas de vista a la mocosa; volveré en cuanto pueda. ―escuchó al hombre decir. Hubo un prolongado silencio hasta que la tranquilidad fue rota por el sonido de un auto encendiéndose y, posteriormente, alejándose del lugar, quedando el ambiente en total silencio nuevamente. Ahí fue que cayó en cuenta que literalmente…no escuchaba nada. Ni autos, ni personas, ni música…solo escuchaba de vez en cuando el viento y lo que ella identificaba como sonidos de animales… ¿No estaba en la ciudad? ¿Cómo se suponía que la encontrarían sus papás si estaba tan lejos? Sus ojos comenzaron a cristalizarse.

Extrañaba a sus padres y tenía miedo de nunca volverlos a ver. Estos señores hablaban de alguien que se la llevaría muy lejos y eso no le gustaba. Comenzó a llorar. Quería ser una niña valiente, pero el temor a lo desconocido era más fuerte de lo que esperaba.

Una fuerte luz la cegó al abrirse la puerta. Cuando pudo ajustarse a la luz, observó a una figura aparecer por ésta, trayendo lo que ella creía era una bandeja.

―Oh, la pequeña nena ya está despierta…―Pan observó expectante a la mujer frente a ella. Nunca la había visto antes.

― ¿Quién es usted? ―preguntó. La mujer sonrió malévolamente.

― ¿Para qué te voy a decir mi nombre? No estaremos juntas por mucho tiempo―respondió, dejando la bandeja sobre la mesita que la niña había identificado con anterioridad.

― ¿Por qué estoy en este lugar? Quiero ir con mi mamá y papá…―la mujer sonrió con burla.

―Me temo que eso no va a pasar…―respondió. Se acercó a Pan, quien por instinto se escabulló como pudo hasta que su espalda chocó contra la pared― Cuando el señor que te llevará con él venga, nos dará mucho dinero y eso me gusta. Ahora bien, para evitar que te escapes o si alguien que conoces te encuentre, borraremos todos tus recuerdos; ya tu mami y papi no te importarán tanto. ―la niña emitió un chillido, presa del miedo. ―¿Ves que no vale la pena que nos presentemos? ―preguntó sin borrar aquella sonrisa de su rostro. No le importaba ni ésta ni ninguno de los otros niños que había vendido; mientras el dinero llegase a sus manos, ella era feliz. Tomó el rostro del infante bruscamente y cambió su semblante a uno más serio. ―Te recomiendo que te portes bien; así tu estadía será menos traumática…mocosa…

―¡No me llame así! ― exclamó Pan, frunciendo el ceño. No estaba en condiciones de provocar a la mujer, pero de alguna forma, enojarse le estaba otorgando algo de energía y la hacía sentir mejor.

― ¿Por qué? ¿Qué vas a hacer? ―respondió altaneramente mientras le apretaba la nariz. ― Mocosa, mocosa, mocosa…―Pan simplemente se hartó y en un movimiento rápido, giró su cabeza y atrapó uno de los dedos de aquella despreciable mujer entre sus dientes. La mujer soltó un chillido de dolor y dio un paso atrás. Furia irradió de sus ojos y levantó la mano con la clara intención de golpear a la niña, quien colocó sus manos frente a ella para protegerse. Pero, al final, se contuvo. ―Tienes suerte de que el cliente te quiera en buenas condiciones…―dijo. Se alejó de la niña y fue hacia donde había dejado la bandeja y arrojó su contenido al suelo. ―Espero que tengas hambre…―Pan observó como esa odiosa mujer se dirigía a la puerta, siendo recibida de inmediato por un par de ladridos. ― ¡Lo que faltaba! Tengo que conseguir tranquilizantes más fuertes ―expresó para luego patear al cachorro dentro de la habitación. ―Debí deshacerme de ti antes de venir aquí…

― ¡Oiga! ¡No lo lastime!

― Por tu bien, es mejor que te tranquilices, mocosa. Mi paciencia tiene un límite…―advirtió para luego cerrar la puerta tras de sí y dejar la habitación nuevamente a oscuras.

Pan podía escuchar los pequeños gañidos que hacía el animal; al parecer, el golpe había sido más fuerte de lo que imaginó. Sabiendo de antemano que no podría dar un paso sin correr el riesgo de caerse, Pan utilizó toda la energía que quedaba en su cuerpo para gatear algunos metros hasta el perrito, quien al principio no se mostró muy confiado por su acercamiento.

―Está bien, amiguito; no te haré daño. ―le dijo extendiéndole la mano hasta que por fin, el cachorro se acercó a ella. ―Buen chico. ― De alguna forma, tener al animalito allí con ella, le ayudaba un poco a calmarse. Ya no se sentía tan sola. ―Si pensaste que estaba enojada contigo por lo de antes, te equivocaste; sé que ellos te obligaron a engañarme, ¿verdad? ―el cachorro lamió su rostro como respuesta. ―Me haces cosquillas. ― el animal agitaba su cola de lado a lado. Al parecer, Pan había sido la única que no lo había maltratado. ― ¿Sabes? Debería ponerte un nombre…Eres un perrito muy obediente―meditó. ― ¿Qué te parece…Jun? ―el cachorrito ladró. ― ¿Te gustó? ―el perro volvió a ladrar. ―Entonces, Jun serás…―decretó, acariciando al animal. ―Muy bien, Jun…no sé cómo aún, pero…vamos a salir de aquí…

Porque desde el momento que esa odiosa mujer se atrevió a tan siquiera insinuar que ella nunca vería más a sus papás, Pan comenzó a pensar cómo podría salir de allí. Ella sí vería a sus papás, ella volvería a la escuela y jugaría con Bulla…ella conocería a su hermanito y no había forma de que esa mujer la convenciese de lo contrario.

Su mamá era valiente y ella también lo sería.

― ¿Qué haces, Jun? ―preguntó al ver como el cachorro mordía algo en su muñeca. ― ¿Qué es esto? ―se preguntó a sí misma. No se había fijado en la extraña pulsera con una lucecita incrustada; no pesaba, no dolía y sobre todo, no llamaba la atención. ― ¿Para qué será? ―No sabía si era algo para saber dónde estaba, pero de algo estaba segura: si quería salir de ahí, no podía tener esa pulsera consigo y, al parecer, Jun tuvo la misma idea, ya que, aunque aún no tenía los dientes tan afilados por ser tan pequeño, comenzó incansablemente a mordisquear la pulsera.

Pan observó la luna a través del ventanal. Si quería salir, tenía que ser por allí, pero estaba muy alto y no podría alcanzarlo…no al menos sin energía…

― ¡Puedo volar hasta allá! ―exclamó. Trató nuevamente de ponerse pie para tratar de levitar. No era una experta en el asunto, pero con lo que su madre le había enseñado, estaba segura que de alguna forma podría alcanzar ese ventanal…Aunque dudaba que pudiese hacerlo en ese momento. ―Solo tengo que encontrar qué es lo que me tiene tan cansada…―razonó con pesimismo. No entendía qué le estaba pasando. Ni siquiera cuando estaba en las calles y permanecía días sin comer, se sentía tan agotada.

Pan abrazó a Jun

―Vas a conocer a mis papás, ¿bien?; sé que los volveré a ver…

Por los momentos, no podría hacer nada; solo esperaba que sus fuerzas volvieran antes de que estas personas pudiesen lograr su perverso plan.


― ¿Ya despertó?

―No, pero pronto lo hará. ― dijo la científica. ― ¿Has podido sentir a Pan?

―Sentí su energía por unos breves segundos, pero desapareció tan rápido…―respondió frustrado. En el preciso momento en que sintió ese pequeño pico en la energía de la niña, corrió a la salida más cercana, pero cuando se disponía a tomar vuelo, la energía había desaparecido; fue tan rápido que no tuvo tiempo de localizarla. El hijo de Goku se cubrió el rostro con las manos.

―Gohan, la vamos a encontrar…; todos la están buscando…

―No lo entiendes…

―Claro que sí; tengo una hija, ¿recuerdas?

―Sí. ―comenzó a decir observándola directamente a los ojos, comprobándole a la científica que él estaba llorando. ―Una hija que está aquí, en su hogar, sana y salva, con sus papás y hermano, pero Pan…―respiró hondo. ―está en algún lugar, quien sabe con quién y soportando quien sabe qué cosa…― y le dolía porque era repetir la situación de nuevo; primero con su primogénita, y en la actualidad con Pan.

―Gohan…

― Es una niña…una pequeña niña que no ha hecho nada para merecer todo esto; solo de imaginar que los que se la llevaron podrían estar lastimándola, torturándola…yo…―Bulma podía sentir la impotencia y frustración en su voz― Soy su papá; yo debería haberla protegido; esto no debería estar pasando…

―La vamos a encontrar; sentiste su energía, por lo que, está viva. ―comenzó a decir. ― No puedo decirte que esas personas no la lastimarán porque sé en qué mundo vivimos y sé que hay personas sin escrúpulos y sin corazón que lastimarían a quien fuese, incluyendo a una pequeña niña indefensa, pero sí te aseguro que volverá a casa…con vida, que es lo más importante…―apoyó su mano en el hombro del joven. ― Si alguien le…hizo daño…―expresó con dificultad. Ella tenía una niña pequeña también, y situaciones así, simplemente la aterraban. ―estaremos aquí para ella…― Por mucho que quería mantenerse optimista, tenía que ser realista. Había muchos abusadores en las calles y rezaba porque ese no fuera el caso de la pequeña Son, pero esa era una posibilidad que ella no podía descartar del todo. ―Ella va a volver, Gohan; ten fe…

Y él tenía fe; era lo único que lo mantenía de pie, al igual que la esperanza de ver a su hija otra vez.

―Permiso. ―interrumpió el padre de Bulma. ―La señorita Videl ha despertado. ―Bulma volvió su atención a Gohan.

―¿Quieres ir primero?

―No. ―responde. ―Debo recuperar la compostura; no puede verme así…―ella asintió. ―Además, quiero que seas tú que le expliques lo del tratamiento…

―Aún no estoy muy segura, pero es lo único que se me ocurre…

―Lo sé. ―respondió. ―Y conociéndola como lo hago, sé que se someterá a él sin dudarlo…

Y eso era lo que precisamente preocupaba a la científica.

―Otra cosa, hija. ―respondió. ―Hercule Satan sigue en la entrada y cada vez hay más miembros de la prensa en nuestro jardín.

Bulma rodó los ojos fastidiada. El padre de Videl la estaba sacando de sus casillas. Por más que se lo explicaran, no quería entender que su propia hija, su sangre, no lo quería cerca y ella con mucho gusto cumplió su petición; el hombre le caía mal desde un principio, pero descubrir que Gohan y Videl tenían una sospecha de que él estaba detrás de la desaparición de Pan, solo hizo que su rechazo fuera aún mayor. ¿Qué clase de abuelo haría eso? ¿Acaso no entendía que eso podría repercutir negativamente en su hija? Videl estaba al borde de perder al bebé y él solo parecía importarle más el quedar como el padre preocupado a quien no lo dejaban ver a su hija.

―Ya di mi declaración y les expliqué que su propia hija fue quien específicamente pidió venir aquí y que bajo ninguna circunstancia se le permitiera el acceso a su padre…

―Él alega que su hija fue secuestrada…

―Se está haciendo la víctima; él y muchos más fueron testigos de cómo Videl lo acusó directamente de ser el responsable de la desaparición de Pan. ―explicó Gohan―Solo está tratando de desviar la atención…

―Ese hombre es increíble…―se lamentó Bulma.

―Iré a resolver esto; no quiero causarte más inconvenientes, Bulma.

―No te preocupes, Gohan; tengo a la persona indicada para dispersar una multitud―respondió. ―Sólo quédate aquí, tranquilízate, en lo que yo, resuelvo todo.

Gohan asintió no muy convencido, pero si algo sabía por experiencia, es que si Bulma decía que lo resolvería, lo haría.


Nos encontramos frente a las instalaciones de Capsule Corp., donde se desata la nueva noticia que envuelve Ciudad Satan. A solo horas del secuestro de la nieta del campeón del mundo, que pocos sabían que existía, según reportes de testigos, la propia hija del campeón del mundo lo acusó de ser el responsable de la desaparición de su nieta. En estos momentos, tenemos una cobertura especial, donde el mismísimo Hercule Satan nos responderá todas las dudas al respecto. ― la cámara se aleja un poco y muestra al padre de Videl al lado de la reportera. ― ¿Qué tiene que declarar, señor?

Buenas noches, ciudadanos de ciudad Satan; con mucho pesar hemos estado enfrentando la situación de la desaparición de mi nieta, a la que adoro profundamente.

¿Es su nieta biológica?

No, es adoptada, pero aun así, es una niña tan dulce que es imposible no quererla.

Mr. Satan, ¿es cierto que su hija lo acusó de ser el responsable de la desaparición de su nieta?

Lamentablemente, sí; pero no es su culpa. ―aclaró. ―Mi hija está embarazada y entre las hormonas, el estrés de la situación y las malas compañías, han detonado estas conclusiones de su parte.

Con malas compañías, ¿se refiere al hombre con la que se le ha visto?

Sí, su nombre es Son Gohan, es el novio de mi hija y el padre de la criatura que ella espera; nunca aprobé esa relación porque creo fervientemente que la está manipulando. ― recalcó enojado hacia la cámara. ― Y llegaré hasta las últimas consecuencias; ese hombre no me ha permitido ingresar a las instalaciones de Capsule Corp. para estar al lado de mi única y adorada hija. ¿Ustedes creen que es justo? Mi hija puede estar a punto de perder a mi tan ansiado nieto y yo sin poder verla…es inhumano; solo una persona sin corazón podría separar a un padre de su hijo…Esto es secuestro y Son Gohan y todos los involucrados, están infringiendo la ley.

Pero Mr. Satan, según un comunicado lanzado por la presidenta de Capsule Corp., Bulma Briefs, ellos afirman que su hija fue la que dio el consentimiento para que fuese tratada en las instalaciones de su compañía y que fue ella la que solicitó que se le negara la entrada.

Quiero pruebas de eso; mi Videl nunca diría algo así…Si eso es cierto, estoy totalmente seguro de que fue obligada a decirlo; tal vez tema por su seguridad o la de su hijo. ―el hombre tomó el micrófono en sus manos y se acercó más a la cámara. ―No me moveré de aquí hasta que vea a mi hija…

Chi-chi apagó la televisión con furia. ¿Cómo se atrevía a ensuciar el nombre de su hijo así? ¡¿Cómo se atrevía a decir que su preciosa nieta era adoptada?! Pan y Videl eran dos gotas de agua…No podía creer el cinismo de ese hombre.

―Mamá… ¿no deberíamos ir? ―preguntó Goten. Chi-chi sintió la mirada seria de su esposo. No había orgullo posible que detuviese a una madre cuando su hijo lo necesitaba…Era tiempo de que comenzara a solucionar las cosas.

―Sí…debemos ir.

Goku sonrió. Los tres se reunieron en un círculo, Goten y Chi-chi a cada lado del patriarca y en cuestión de segundos, ya se habían teletransportado rumbo a Capsule Corp.


―¡Abran las puertas! ¡Queremos a Videl! ―canturreaba una multitud en la entrada de Capsule Corp. Era increíble el poder de convencimiento que tenía el bufón al que todos llamaban héroe. Solo hacía que se enojase más…―¡Abran las puertas!¡Queremos a Videl! ―sintió como la vena en su frente palpitaba.

― Insectos…; cuando pienso que no pueden ser más estúpidos…―se dijo a si mismo. Por culpa de estas personas, la científica cerró la Máquina de Gravedad y osó a sacarlo de ella y esconderle la llave de accionamiento hasta que se encargarse de la muchedumbre que se aglomeraba en la entrada.

―¡Miren, alguien está saliendo! ―todos los presentes miraron expectantes al hombre bajito con cabello en puntas que aparecía ante ellos.

Como era de esperar, Vegeta observó con enojo a los insignificantes humanos que habían provocado que su entrenamiento fuese interrumpido, especialmente, al orquestita de todo ese circo.

Sonrió satisfecho al ver como el hombre mostraba miedo en su expresión; lo había reconocido.

―¡Insectos! ―exclamó, asegurándose de que todos escucharan. ― ¡Quiero que muevan sus traseros lejos de mi propiedad!

―¡No nos iremos hasta que entreguen a la señorita Videl! ―gritó alguien en la multitud, poniendo a prueba la poca paciencia que poseía el Príncipe.

―¡¿Son sordos o simplemente no entienden?! ―volvió a gritar―¡Que se larguen!

―¡¿O qué?! ―se atrevió a preguntar Mr Satan, pensando que como habían tantos testigos, el lunático aquel no se atrevería a hacer una locura.

Una mala suposición…

―Uno…―comenzó a contar Vegeta.

―¡No me iré sin mi adorada hija!

―Dos…

―¡No me moveré de aquí hasta que…!

―Tres…―de inmediato, todos los aparatos electrónicos, incluyendo las cámaras de los noticieros, explotaron ante los ojos incrédulos de los presentes. No contento con eso, el padre de Trunks y Bulla creó una bola de energía y la lanzó a un árbol cercano provocando un fuerte estruendo en el lugar. La multitud observó anonadada como el árbol se quemaba ante sus ojos. El Príncipe fijó su vista en la muchedumbre. ― ¿Quién… sigue? ―apuntando hacia ellos.

Todos los presentes entraron en pánico…

En cuestión de segundos, las personas corrieron en todas direcciones; algunos hacia sus autos, otros hacia cualquier parte lejos del lunático que acababa de quemar un árbol con una esfera de luz sospechosa que surgió de sus manos. Hasta Mr. Satan abandonó el lugar al ver que quedaría solo frente al fenómeno que fácilmente podría derrotarlo moviendo uno solo de sus dedos y se olvidó de todo su papel de padre abnegado.

Vegeta observó su ahora vacío jardín y sonrió complacido.

―¡Mujer, devuélveme mi llave!

Ya él había cumplido con su parte del trato.


Observaba el techo con la mirada pérdida. La incertidumbre estaba acabando con sus nervios…Aun no sabía nada de Pan y tampoco del estado de su bebé, pero sabía que no estaba bien…El dolor que sintió cuando explotó contra su padre no fue ordinario, ni siquiera lo consideraba una contracción…sintió como si algo se hubiese desgarrado en su interior y eso no hizo más que aterrarla.

―¿Videl? ―escuchó como alguien le llamaba. Dirigió su vista hacia la entrada de la habitación y vio a Bulma entrar. La mujer de pelo azul se acercó a la joven y se sentó en un espacio disponible en la cama. ― ¿Cómo te sientes? ― preguntó. Videl observó su estado actual. No solo tenía una intravenosa en el brazo y una cánula en su nariz para brindarle oxígeno, también tenía un medidor cardiaco colocado en su vientre midiendo los latidos de su bebé…

¿Cómo se supone que se sintiera?

―Aterrada…por todo. ― admitió sinceramente.

―Entiendo. ―respondió. ―Aunque como profesional, debo ser directa contigo. ―La seriedad que Bulma le profesó en esas palabras no hizo más que aumentar su ansiedad. ―Si no hacemos algo pronto, vas a perder al bebé…― solo atinó a cubrirse el rostro con las manos. Debía ser una pesadilla; era la única explicación lógica que encontraba. ―Videl, tienes que calmarte.

― ¿Cómo? ¿Cómo se supone que me calme cuando me dices una cosa así? ―preguntó con lágrimas en sus ojos. Ella, la chica valiente que no se quebraba ante nada, estaba hecha mil pedazos… ¿Y cómo no estarlo? Desde el nacimiento de su primogénita, experimentó en carne propia lo que es sufrir por un hijo; perdió a su pequeña y corría el riesgo de perder a Pan y a su bebé.

―Escucha; estuve conversando con Gohan y creemos que lo mejor es utilizar un método experimental.

― ¿Cuál?

―Aplicarte una solución regeneradora directo a tu corriente sanguíneo, que ayude al bebé a recuperarse. ―explicó.

― ¿Por qué es experimental?

―Porque esta solución solo ha sido probada satisfactoriamente en saijajines; en humanos, no está muy claro sus efectos, pero por lo que sabemos, puede llegar a inducir un coma…

― ¿Permanente?

―Ese es el problema: no sabemos si la persona sea capaz de volver a la consciencia después de suministrada la solución. Tendremos vigilados tanto tus signos vitales como los del bebé, pero como te dije, nada es seguro ― guardo silencio. Observo a la distancia y vio a cierto joven aparecer en el umbral de la puerta ―Dejaré que conversen un rato; no hay tiempo que perder. ―respondió mientras abandonaba la habitación.

―¿Cómo te sientes? ―preguntó mientras se sentaba en la cama.

―¿Cómo crees? ―Gohan asintió.

― ¿Te inyectarás la solución?

―Sí. ―respondió sin titubeos. Ella haría cualquier cosa por sus hijos y no le importaba que nunca despertase si su hijo tendría la oportunidad de sobrevivir.

―¿Entiendes que tal vez nunca despiertes? ―ella asintió.

―Nuestro bebé se sanaría, Gohan y podría darle tiempo para nacer.

― ¿Qué se supone que haga si no despiertas, Videl? ―preguntó mientras acariciaba su rostro delicadamente ―Es aterrador pensar en eso…no sé qué haría…

―Sé que es duro, pero ya tomé mi decisión. ― decretó. ―He vivido veintidós increíbles años; es solo justo que él tenga la oportunidad de vivir también…―tomó su mano entre las suyas. ―Si tienes que elegir entre él y yo, elígelo siempre a él…

―Vi…

―Si no lo haces, nunca te lo voy a perdonar…

Gohan suspiró. La idea de perderla era una posibilidad latente y ella parecía no importarle. Ella estaba más preocupada por el bienestar del bebé que el suyo propio y eso, contradictoriamente, no hacía más que recordarle por qué amaba a esa mujer. Videl siempre fue poseedora de un gran corazón y él era testigo de ello

Acarició nuevamente su rostro, pero esta vez, inclinándose para comenzar un beso agridulce porque, así como podía significar un "hasta luego" también podría ser un "adiós".

―Te amo, Vi…―dijo observándola directamente a los ojos.

―Y yo a ti…

La pareja compartió unos momentos a solas hasta que Bulma apareció

― ¿Y bien?

―Lo haré. ―respondió. La científica asintió no muy animada. Era riesgoso, pero si Videl decidió que era lo mejor, ella no se opondría. Tomó una jeringa y con sumo cuidado, inyectó el líquido a la intravenosa en el brazo de Videl.

―Te prometo que, cuando despiertes, porque lo harás, Pan estará aquí…―dijo él sin soltar su mano en ningún momento. Ella sonrió débilmente. Sentía un pequeño ardor en todo su cuerpo, por lo que, supo que la solución ya estaba en sus venas.

―Tienes que encontrarla, Gohan…

―Lo haré; te lo prometo. ―El agarre de su mano se iba aflojando a medida que iba perdiendo la conciencia hasta que, por fin, sus ojos se cerraron y todo su cuerpo se relajó al instante. Gohan dejó salir un suspiro y se inclinó para depositar un tierno beso en su frente. ―Voy a traer a nuestra niña a casa…

Se lo prometió y lo iba a cumplir a toda costa…


¡Hola a todos! Literalmente, esta es mi primera actualización del año, una bastante larga e intensa a mi entender y que me tomó días en realizar y no por falta de ideas, fue más por la estructura del capítulo que al principio no me convencía. Realmente, este capítulo fue intenso, por eso traté de aligerarlo un poco con la intervención de Vegeta; varios de ustedes habían preguntado si tendría algún tipo de aparición y no pude dejar pasar la oportunidad para utilizarlo de esta manera.

Gracias a Guest, Miss. Mayra, Majo24, aira240302, Guest, Ola ke Ace XD, Manrica, Midori, Sia Fassbydy, Alejandra Alvizo y Guest por sus reviews. Los leo todos y les aseguro que son un gran impulso a la hora de escribir. También a todos aquellos que han dado fav o follows a la historia y espero de corazón que les esté gustando.

Estaré trabajando en mis demás historias y espero ser capaz de actualizar pronto, aunque no puedo prometer nada. Cualquier cosa, ya saben dónde encontrarme.

Como siempre, siéntanse libres de comentar.

Feliz 2017,

Cuídense,

Bye!