Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Un nuevo día comenzaba y la pequeña Pan lo recibía totalmente despierta. Pasó toda la noche pensando en cómo podía escapar de aquel sitio lo más antes posible y es que, aunque no quería admitirlo, tenía miedo y quería volver con su familia y conocer a su hermanito o hermanita; sabía que, si estos señores lograban llevársela, posiblemente nunca volviese a ver a su familia.

― ¿Tienes alguna idea, Jun? ― preguntó a su único compañero de cautiverio. ― Yo tampoco…, pero sé que debe de haber alguna forma de salir de aquí. ― el cachorro, como había hecho con anterioridad, comenzó a mordisquear el brazalete. ― Veo que piensas igual que yo...―respondió. Aunque no sabía qué hacía con exactitud el brazalete, tenía claro que tenía que quitárselo a la hora de escapar, así que, aunque Jun no contaba con los afilados dientes para romperlo, de a poco, el pequeño canino lo iba rompiendo, por lo que, ella solo tenía que asegurarse de que la mujer mala no lo notase.

Escuchó sonidos provenientes del pasillo, se incorporó rápidamente del suelo y fingió estar dormida, abrazando al cachorrito para que siguiera mordisqueando la maltrecha pulsera. En cuestión de segundos, la puerta se abrió.

― Levántate, mocosa.― llamó la mujer con un tono muy poco amistoso mientras dejaba una bandeja sobre la mesa. Simulando que se estaba despertando, la pequeña Pan fingió un bostezo, manteniendo en todo momento el brazo bajo la frazada para que Jun siguiera con su labor.

― Se dice "buenos días" ― rebatió la niña, poniendo a prueba la paciencia de la mujer.

― Mocosa, no te conviene ponerte de altanera conmigo...― respondió acercándose a ella de manera amenazante. Pan decidió mantenerse en silencio, sabiendo que si la mujer hacía algún tipo de movimiento brusco, ella no podría defenderse. ― Que bueno que entiendes; ahí te deje el desayuno...Come; el viaje es largo…

― ¿Viaje?

― ¿No te lo había comentado? ― preguntó con notable burla en su expresión― Mañana te irás con tu dueño…

― ¿Du―dueño? Yo no soy un juguete para tener dueño ―respondió notablemente asustada. La mujer se acercó a la indefensa niña y le sonrió de manera perversa mientras la sujetaba bruscamente del rostro.

―Ahora lo tienes, querida; uno que pagará muy bien por ti.― soltó el agarre sobre la niña y se alejó, carcajeándose mientras salía de la habitación.

Pan observó a la perversa mujer desaparece; tenía que irse, no quería ir con esa persona desconocida que de seguro la lastimaría, quería a su mamá y a su papá.


― ¡Pan!― llamaba desesperado el joven detective. Estaban en las afueras de la ciudad, buscando a la pequeña que llevaba 24 horas desaparecida.

Estaba hasta el límite con todo lo que estaba pasando y sabía que no le quedaba mucho para explotar. Por un lado, estaba Videl en coma, en un intento desesperado para salvar al pequeño bebé que llevaba en el vientre...Tan solo de pensar en que su amada podría jamás despertar, le causaba pánico y no le permitía pensar con claridad…

Y para colmo, Pan estaba desaparecida. Por mucho que quisiese estar con Videl, él debía encontrar a su pequeña. Cada minuto que pasaba, era un verdadero martirio y es que muchas imágenes pasaban por su cabeza, ninguna agradable, de lo que su pequeña podría estar soportando y, aunque no podía percibir su ki, el sentía en su corazón que su niña no estaba muerta; debe haber una explicación lógica para que no pudiese sentirla.

― ¿Alguna novedad?― pregunta Sharpner al llegar a su lado. El solo negó con la cabeza. ― Maldición…; debe de estar en algún lado...― masculló entre dientes, para luego observar a Gohan. Tal vez no eran los mejores amigos por situaciones del pasado, pero al verlo así, tan compungido y determinado a la vez, caía en cuenta que él seguía siendo el mismo chico nerd, sencillo y afable, que alguna vez conoció. ― La vamos a encontrar…― él asiente.

― Claro que sí; y los que se la llevaron...pagarán caro por esto.


Cuando llegaron a Capsule Corp, lo primero que preguntó Chi-Chi fue por el paradero de su hijo. Ella estaba enterada de la situación y quería ayudar como pudiese, así que, se puso a su disposición de inmediato. Grande fue su sorpresa al enterarse de que Videl estaba en las instalaciones y no precisamente de visita. Bulma le explicó toda la situación; no pudo evitar sentirse culpable…

― ¿Estás segura? ― preguntó Bulma mientras la dirigía hacia la habitación donde se encontraba la ex justiciera de Ciudad Satán.― Está inconsciente.

― Aun así, alguien tiene que cuidarla. ― responde la matriarca de los Son. Tal vez fuese un intento de aliviar su culpa o simplemente quería resguardar a Videl y a su nieto hasta que Gohan llegara. De todas maneras, ella estaría allí.

La científica abrió la puerta que conducía a la habitación y le dio paso a su amiga.

― Cualquier cosa, me llamas por el intercomunicador, ¿bien? ― la mujer solo se dedicó a asentir. En cuanto Bulma se marchó, toda la atención de Chi-Chi recayó sobre la única hija de Mr Satan. Recordando en perspectiva, no entendía su antiguo accionar. No podía creer lo ciega que estuvo al interponer los estudios a la felicidad de su hijo...Videl nunca le desagradó, pero al imaginarse a su hijo al lado de una chica que tenía como padre a otro luchador que podría desviarlo de su camino, se inclinó por la chica rubia que contaba con una familia por demás prestigiosa.

Suena increíble que su capricho haya separado a Gohan de su hija.

Se acercó a la joven inconsciente y tomó asiento a su lado, analizando la situación. Como madre, entendía perfectamente lo que debió pensar la joven en el momento que le informaron sobre el secuestro de Pan; era demasiada presión para una chica en gestación y como se esperaba, eso repercutió en el bebé.

― Sé que vas a despertar, Videl...y cuando lo hagas, yo me arrodillaré frente a ti e imploraré tu perdón... por lo injusta que fui con ustedes y por haber sido la causante de tanto sufrimiento...Te prometo que...enmendaré mis errores...

Ella sabía que Videl posiblemente no podía escucharla, pero necesitaba decirlo...aunque fuese para aliviar un poco el cargo de consciencia.


La última vez que sintió el fluctuante ki de Pan fue en las afueras de la ciudad, cerca de una zona boscosa; por eso concentró su enfoque de búsqueda en esa zona. Existían varias aldeas en la zona y tenía la esperanza de que, si Pan no estaba en ellas, alguien pudiese darle alguna pista de donde podría estar.

― ¡Escúchenme bien!―vociferó el mayor de los Son para llamar la atención. ― ¡Nos dividiremos en cinco grupos que irán a aldeas diferentes! Sharpner se encargará de indicarles que aldea les tocará.

Mientras Sharpner se encargaba de la logística, Gohan observó como Erasa llegaba al lugar. La joven rubia se había quedado en la estación de policía para ayudar con las llamadas que entraban con algún tipo de información, pero al final, decidió unirse a la línea de acción; quería ayudar más directamente.

― ¿Alguna novedad? ― Él negó.― Tranquilo, ya la encontraremos.― Gohan se preparaba para responderle cuando algo o mejor dicho, alguien llamó su atención. Un hombre que no era parte del grupo y que jamás en su vida había visto, pero que, por alguna razón, no le daba buena espina. ― ¿Ocurre algo? ―preguntó la rubia confundida.

―Sígueme...―fue la simple respuesta del joven Son.


En el momento en que aquel temible señor entró a la habitación, la pequeña Pan sintió terror recorrer sus venas. La señora le asustaba, pero este hombre era aún peor que ella y, cada vez que lo veía, sentía pánico.

―Muévete, niña…

― ¿Que quiere? ― El hombre la tomó bruscamente del brazo, causando en la niña un chillido de dolor.

―Vamos a ver si me vas hablando más bonito, chiquita, si sabes lo que te conviene. ―Soltó su pequeño brazo y comenzó a buscar algo debajo de la cama, sacando al final, el extraño artefacto que le habían mostrado al principio. ― ¿Estás lista para olvidarte de todo lo que conoces?

La niña palideció.

― ¡No! ¡No quiero! ― La atrajo bruscamente hacia él.

― ¡No te estoy preguntando, mocosa!― la envolvió entre sus brazos e inmovilizó a la pequeña totalmente. ― Te dije que necesito que estés intacta para la entrega, pero no me tientes, que me olvidaré de todo y tú serás quien lo lamentarás…

Por más que Pan quisiese mostrarse fuerte, no pudo aguantar las lágrimas, tenía miedo y quería estar con sus padres de nuevo, lejos de esos señores que no hacían más que lastimarla. Aprovechando el llanto de la niña, el hombre tomó el artefacto para ponérselo, pero se detuvo…

Alguien estaba tocando la puerta.


Cuando Gohan llegó a la desarreglada vivienda, sintió un muy mal presentimiento. El hombre de extraña apariencia había entrado y esperaba que su corazonada no fuese falsa, así que, tocó la puerta; una mujer le atendió.

― ¿Puedo ayudarles en algo?

― Eh… ¿ha visto a esta niña?―intervino Erasa, mostrándole una fotografía de Pan. Gohan solo se limitaba a observar a la mujer; algo en ella lo inquietaba.

― Sí...responde al nombre de… ¡Pan!


¿Papi?― se dijo a sí misma al escuchar aquella voz. ¡Él había venido por ella!― ¡Papi! ¡Aquí estoy! ― Pero no pudo seguir llamando; el hombre le cubrió la boca con una frazada.


― ¿Qué te pasa, Gohan? ¿Por qué gritas?

― La escuché―dijo impactado―...Pan está por aquí… ¿está allá adentro?― preguntó directamente el detective.

― Claro que no está aquí; ¿qué haría esa niña en esta residencia?― Él no estaba loco...cuando la llamó, ella le respondió y fue cerca, posiblemente desde el interior del lugar

― Si eso es cierto, ¿me deja registrar la residencia?― solicitó de manera desafiante, recibiendo una respuesta por demás nerviosa por parte de la mujer

―Conozco mis derechos; necesita una orden para eso…

― Soy uno de los detectives de ciudad Satán y la niña desaparecida es mi hija... ¿quiere más justificación?

― Gohan, debes de calmarte; estas no son formas de hacer las cosas.

― ¿Es que no lo ves, Erasa? Ella sabe algo, de lo contrario, no me pondría excusas para dejarme pasar― exclamó.― Así que, será por las buenas o...― pero no pudo terminar su amenaza; su teléfono vibró violentamente en su bolsillo. Sin apartar la mirada, de aquella mujer, Gohan atendió el teléfono…y lo que le dijeron, hizo que su corazón diera un vuelco.


Pan forcejeaba violentamente con aquel hombre que la mantenía prisionera. Su papi estaba allí y ella necesitaba desesperadamente que él le escuchase. No importaba cuantas palabras feas le dijera ese hombre para que se callara, ella no se iba a detener; quería que su papá fuera por ella. Y pensó que lo había logrado cuando vio la puerta de la habitación abrirse.

― ¡¿Por qué no controlas mejor a la mocosa del demonio?! ¡Casi nos descubren! ―Pero no era su papá…y la pequeña no pudo contener los sollozos. Estuvo tan cerca...― ¡Haz que se calle!

― ¡Quiero a mi papá!―lloriqueó más fuerte y es que estaba cansada, asustada y quería volver con su familia.

― ¡Maldita sea, una cosa a la vez!―dijo para luego dirigir su atención hacia la infante. ―Y tú... ¡deja de llorar!― exigió, con la paciencia al límite. ―Alcánzame el aparato. ― la mujer obedeció y en cuestión de segundos, ambos tenían a la niña totalmente sometida. Le colocaron el aparato y lo encendieron. No les importaba si tal actividad representaba un peligro para la pequeña; accionaron el artefacto y observaron cómo la niña se retorcía del dolor.

― Vamos a ver si te quedan ganas de mencionar a tu papito después de esto...


Aquella llamada fue la definición clara de la peor pesadilla de cualquier padre. Cuando tomó aquella llamada de Sharpner, su corazón se detuvo:

"En una aldea cercana, encontraron el cuerpo de una niña y...piensan que es Pan"

La opresión que sintió en su pecho fue agobiante y lo desencajó completamente. Olvidó a su sospechosa principal y se dirigió junto a Erasa a la villa donde había aparecido...el cuerpo. Y si de verdad, era ella… ¿cómo se lo diría a Videl? ¿Cómo le diría a su amada que no había podido proteger a su pequeña de nuevo? Es como si vivieran un ciclo vicioso donde nunca pudiesen proteger a sus retoños y odiaba estar así.

― ¿Y si es ella, Erasa?―dice el joven Son con lágrimas en los ojos. Erasa no supo qué responderle, ya que, ella estaba igual de afligida que él. No podía concebir la idea de que se tratase de la pequeña Pan. ―Es demasiado….

―Todo estará bien…

Y es que todo pasó en cámara lenta como si viese la situación a través de otros ojos. Vio a Sharpner, a las demás personas y escuchó a la lejanía que los aldeanos solo permitirían al padre reconocer a su criatura, por lo que, en modo de trance, ingresó a la pequeña habitación donde observó de inmediato una pequeña figura tapada con una frazada blanca. Solo escuchaba los latidos de su corazón mientras el médico presente destapaba la figura.

Gohan cayó de rodillas...no era su Pan.

Y no podía describir la mezcla de emociones que sentía porque, por un lado, sentía el alivio recorrerlo al saber que esa no era Pan, pero al mismo tiempo, aun no sabía dónde estaba y temía que si no la encontraba rápido, su niña podría terminar como la pequeña niña frente a él.

¿Y bien? ¿Era ella?―el joven negó. Ambos rubios suspiraron con alivio.

―Solo fue una falsa alarma.―comentó Sharpner. Era duro pensar que la pequeña podía haber sido Pan. Lo que sí estaba claro es que esa niña tenía una familia que la buscaba y que pronto recibiría esa nefasta noticia y Gohan por nada del mundo, quería estar en esa situación.


―Debimos haber hecho esto hace tiempo...―desde que habían utilizado el artefacto en Pan, la pequeña se había quedado en una especie de trance y no había dicho palabra alguna.

―Sí; hasta me está cayendo bien, la mocosa.―respondió la mujer. Como el padre de la mocosa estuvo a punto de descubrirlos, decidieron que lo mejor era movilizarse sin dejar rastros. Estaba a punto de desatarse una tormenta, por lo que estaban apresurados― Se ve más bonita cuando no habla. ―comentó al ver la mirada perdida de la pequeña.

Todo saldría de acuerdo al plan y, en cuestión de horas, tendrán la paga por la pequeña mocosa.

―Vamos, pequeña; hora de irnos...y para que veas que no somos tan malos, toma a tu mugroso perro―expresó mientras tomaba a Pan del brazo y la guiaba al automóvil.


― ¡¿Cómo que se suspende la búsqueda?! ¡¿Están bromeando?!

―Detective Son, entienda, las condiciones no están para…

― ¡¿Creen que me importa?! ¡¿Acaso no entienden que ella está allí afuera, en peligro?!

Había vuelto a la residencia que antes habían visitado y la encontraron totalmente vacía; no le quedaban dudas de que la extraña pareja tenía que ver con la desaparición de Pan, por lo que, organizó un operativo de patrullaje para dar con el paradero de los sospechosos, pero debido al mal tiempo, este fue denegado.

Se contenía porque estaba en Capsule Corp y no quería causarle más molestias a Bulma, pero estas personas lo estaban sacando de quicio. ¿Acaso no entienden la gravedad del asunto?

― No hay nada que se pueda hacer hasta que la tempestad termine…

El cuerpo policial abandonó el recinto dejando a Gohan solo en el lugar. Estaba a punto de estallar de frustración... ¿Era tan difícil de entender que quería encontrar a Pan? ¿Que quería tenerla a salvo entre sus brazos? ¿Por qué todo estaba en su contra?

― No puedes tener todo el peso del mundo sobre tus hombros…

Gohan observó a la dueña de la voz, notablemente sorprendido. No esperaba verla allí, ni mucho menos hablándole de manera tan maternal y amable. No había quedado en buenos términos con ella y verla allí, le parecía surrealista.

―Mamá…

―Aquí estoy para ti, hijo…

―Yo…

―Tranquilo; no digas nada. ―se acercó a su hijo mayor y le extendió los brazos; Gohan no se resistió. ―Vas a ver que todo va a salir bien…

Y por lo menos en esos momentos, necesitaba creerlo…


Mientras el coche avanzaba a través de la lluvia, Pan miraba fijamente a la nada. Habían pasado una serie de sucesos por su mente que ella no lograba ubicar, pero que tenía la certeza de que habían pasado.

"¿Cómo estás, mi pequeña, princesa? Hoy está más tranquila, ¿no? Mañana nos toca chequeo; te voy a volver a ver, pequeña. Y también, luego de la consulta, iremos de compra para comprarte más ropita y, por supuesto, tu cuna; te voy a comprar la más bonita de todas. Tal vez sea muy joven para ser madre, pero no me importa; quiero ser la mejor de todas para ti, mi vida. Oh, Panny, no sabes cuánto te amo; no puedo esperar para tenerte entre mis brazos… ¿También me quieres, mi vida?"

No sabía de dónde venían esos recuerdos, pero la voz se le hacía terriblemente familiar… ¿Y si aquella era la voz de su verdadera mamá? ¿Podría ser la voz de la mujer que la llevó en su vientre?

"¿Estás cómoda, pequeña? Se supone que ya deberías estar aquí. ¿Qué te parece tu habitación? La decoré lo mejor que pude para ti, mi vida."

No evocaba ningún tipo de imagen en su mente; solo escuchaba esa voz y temió que estos señores, con el extraño aparato, hubiesen alterado algo en ella...aunque se alegraba de no haber perdido sus recuerdos. Por el momento, se concentraría en escapar.

Por eso, el pequeño Jun no había parado de morder la pulsera hasta que, finalmente, se rompió, haciendo que las fuerzas volvieran a la pequeña niña.

―Ya me siento mucho mejor...―susurró Pan al pequeño canino. Solo necesitaba encontrar una oportunidad de escapar, pero sabía que sería difícil poder huir con semejante tormenta.

― ¿Por qué te detienes?―preguntó la mujer

― Se ha desinflado un neumático―expresó mientras maldecía por lo bajo. Desbloqueó las puertas y salió del auto.

―Oye, niña―Pan se mantuvo impasible. Sabía que si quería salir de allí, tenía que seguir aparentando que su memoria se había ido.― ¿Qué se siente ser un libro en blanco?―la niña se mantuvo en silencio. Por mucho que le molestase la burla de aquella odiosa mujer, se contuvo porque no debía levantar ningún tipo de alerta. Al final, la mujer se reclinó en el asiento mientras revisaba su teléfono y se colocaba los audífonos; el señor estaba del otro lado del auto y ninguno estaba pendiente de sus movimientos, así que, con sumo cuidado, abrió la puerta.

El viento y el agua la golpearon de inmediato y sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo. Abrazó a Jun contra su pecho en un intento de protegerlo y, sin saber hacia dónde iba, comenzó a correr. Cualquier lugar sería mejor que al lado de esos dos individuos.

―Listo, ya podemos seguir la entrega―dijo el maleante entrando nuevamente al auto. ― Incluso antes de...―pero no terminó la frase al percatarse de la ausencia de la niña― ¡Mocosa del demonio!―exclama asustando a su acompañante de paso.

― ¿Qué ocurre?

― ¡Pasa que mientras tú te distraías, la niña ha escapado! ― Incrédula, la mujer observó el asiento trasero y abrió los ojos como platos. ― Pero me cansé...―abrió la guantera del auto y sacó una especie de revolver.

― ¡¿Estás loco?! El cliente la quiere en óptimas condiciones; no puedes utilizar eso, la matarás de inmediato―el arma que el hombre portaba, era un prototipo que había probado ser mortal en todo el sentido de la palabra; no solo generaba un disparo que heriría de gravedad a la víctima, inyectaba un potente veneno que se esparcía rápidamente por el cuerpo, generando una muerte dolorosa.

― ¡Me importa un comino el dichoso cliente! Le he aguantado demasiado a esa malcriada y ya colmó mi paciencia. ― Le quitó el seguro al arma y salió bajo la incesante lluvia en busca de Pan. Al final, Mr Satán quería deshacerse de la niña; él la desaparecería de forma definitiva.


Tenía que admitir que tener a su familia con él, le ayudaba bastante a no sentir que estaba solo contra el mundo y es que, desde que Pan desapareció, no había tenido un respiro y era reconfortante sentir que había personas que no dejarían que se derrumbara.

― ¿Dónde está, Goten? ―preguntó Goku, llegando a su lado.

―Fue a hacer vigilia cerca de la escuela, por si los secuestradores vuelven. ― Él solo se dedicó a asentir. Tanto Goku como Chi-Chi se habían instalado en Capsule Corp para ayudar en lo que pudiesen y cuidar a Videl mientras Gohan se ausentaba.

El mayor de los Son mantenía la mirada fija en el vacío, concentrando toda su ser en localizar el ki de su hija, aunque fuese un destello que le ubicara; aunque fuese una zona donde empezar a buscar…

Sus plegarias fueron escuchadas

El joven Son se incorporó violentamente de su asiento, con el corazón a mil por hora. La sentía, después de un día completo sin saber de ella...¡sentía su ki!

― ¿Gohan, qué ocurre? ―pero el chico no respondió.

Sin perder tiempo, salió disparado del lugar

― ¿Qué le pasa?

―No lo sé, pero ve con el Goku; no lo dejes solo.


Trató de tomar vuelo, pero no lo consiguió. No era muy experta en el asunto aún y con la incesante lluvia, perdía el equilibrio por completo; no le quedó de otra que correr. No sabía dónde estaba ni a donde corría y estaba comenzando a entrar en pánico. Se había bajado a un lado de la carretera y, en un intento de no ser vista, se adentró en el bosque sin saber muy bien a dónde se dirigía. Estaba triste, la situación le recordaba demasiado a la noche en que su mami la rescató de la lluvia y no podía evitar pensar en que quería volver con ella.

Se dejó caer en el suelo mientras abrazaba protectoramente a Jun; miro hacia el grisáceo cielo, que parecía estar llorando junto a ella.

―Mami...―dijo al aire.―Ayúdame, mami; tengo miedo...tengo mucho miedo...

Y de repente, se escuchó un disparo.


"Mami...ayúdame, mami; tengo miedo...tengo mucho miedo..."

Ante la atónita mirada de Bulma y Chi-Chi, Videl se sentó en la cama. La joven justiciera despertó, tomando una gran bocanada de aire.

― ¿Cómo es posible...?― La científica no podía creer que estuviese despierta sin ningún tipo de ayuda de su parte. ― Tú…

―Algo le está pasando a Pan; algo le están haciendo a mi niña―exclamó mientras llevaba sus manos a su pecho. Es increíble como una intensa opresión en el pecho fue capaz de despertarla; Pan estaba en peligro y pedía su ayuda; ella la escuchó llamándole. ― ¿Dónde está?

―Aún no aparece…

―Por Dios...―dijo mientras llevaba sus manos al rostro. ― Está en peligro; lo siento; tienen que encontrarla.

―Tranquilízate, querida...―explicó Bulma; esperaba que el suero hubiese funcionado lo suficientemente rápido para que el bebé restaurara su salud― piensa también en tu bebé; hay que revisarlo.

―Bulma tiene razón...―por primera vez, la joven justiciera se percató de la presencia de su suegra. ―Mi Gohan la encontrará…― Hace tiempo que no veía a la madre de Gohan y, aunque no sabía que esperar de ella, su prioridad en esos momentos era Pan y esperaba que la mujer no viniera con intenciones de discutir.

― Iré por el equipo; tenemos que revisar al bebé. ― explicó ― Por ahora, debes confiar en que Gohan encontrará a la pequeña Pan.

La opresión en su pecho aumentó; era inexplicable su nivel de pánico…solo esperaba que la encontraran a tiempo.


Cuando escuchó el estruendoso sonido del disparo a poca distancia, Pan quedó estática por un instante.

― ¡Es tu fin, mocosa!― volvió a disparar. La pequeña niña se incorporó rápidamente y se escondió detrás de un gran árbol junto a Jun, quien estaba moviéndose en sus brazos. ― Jun...tranquilo...― pero el cachorro no cesaba y terminó ladrando sin control.

El hombre localizó el origen del sonido y se acercó con una sonrisa maliciosa en su rostro.

―Tranquilo, amiguito; nos va a descubrir

― ¿O ya los descubrió?―respondió alguien en su oído. Pan dio unos pasos hacia atrás, aterrada de tener a ese hombre de nuevo frente a ella. No tenía a donde ir...― Me tienes harto, mocosa…

―Por favor...yo solo quiero ir con mis papás...―dijo mientras comenzaba a sollozar.

― ¡¿Dejarte ir después de todo lo que me has hecho?!

―Yo no les hice nada...ustedes...me trajeron, yo no…― pero el hombre le hizo una seña de silencio, empleando el revolver como aliado. Incluso entre la inclemente lluvia, la niña podía ver la perversa mueca en el rostro del hombre.

―Vas a ver cómo te reencontrarás con ellos...― se encogió de hombros ― en la otra vida.

La pequeña, petrificada del miedo, se aferró al pequeño cachorro mientras veía como el hombre llegaba a su lado, la tomaba del brazo y apuntaba el arma directamente hacia ella. La lluvia seguía cayendo mientras Jun ladraba ante la amenaza que la niña enfrentaba.

Lo único en que pensaba era en lo triste que estarían sus papás y hermanito cuando supiesen que el señor la envió al cielo sin tan siquiera despedirse de ellos; lloraba porque quería abrazarlos y que ellos les dijeran que todo estaría bien y que no se enojarían con ella por irse sin despedirse.

Pero ya no tenía esperanzas; su papi no pudo encontrarla y todo había acabado.

Al final, la lluvia se vio interrumpida por el sonido de un disparo.


Volví…por un momento. Espero que todos estén bien y me disculpo de antemano por la demora en todas mis actualizaciones, de manera general. Entre la universidad, el trabajo y demás, se me ha hecho imposible actualizar, pero tengo un poco de tiempo libre en estas dos semanas, por lo que, seguiré trabajando en actualizaciones. Gracias por los reviews, los favs y follows; ayudan un montón a la hora de actualizar

Espero que hayan disfrutado el capítulo y, como siempre, siéntanse libres de comentar,

Cuídense,

Bye!