Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
En cuanto escuchó a la multitud aplaudir, Hercule levantó la vista de su teléfono. Abriéndose paso entre la multitud, estaba su unigénita, con la expresión más seria que alguna vez vio en su vida. Todos los presentes trataban de llamar su atención, pero era inútil, Videl solo le miraba a él mientras se hacía paso entre la multitud. Sintió un escalofrío recorrerlo por completo cuando su hija llegó frente a él.
─Señorita Videl, ¡qué bueno verla! ¿alguna novedad sobre el caso de su hija? ─preguntó uno los reporteros, acercándose a ella. La joven ni siquiera intentó responderle, su mirada fija en el hombre que le brindó la vida.
─Pastelito, ¿estás bien? ─preguntó, haciendo su papel de padre abnegado ─Tú vientre está enorme, ¿cómo…? ─ pero no pudo terminar. Ante la atenta mirada de todos los presentes, su única hija le había propinado un certero puñetazo en la boca del estómago, haciendo que el hombre cayera de rodillas. La multitud calló de inmediato ─ ¿Por qué…? ─ comenzó a decir, ante semejante humillación. Con algo de dificultad, pero sin mostrarla realmente en su expresión, la joven se agachó, para quedar a su altura.
─Vete…
─Pero…
─Sé más de lo que crees y te juro, que haré justicia…
─ ¿De...qué hablas? ─ preguntó. En su mente, no había forma de que supiese lo que creía que sabía. Él se había encargado de atar todos los cabos sueltos. Ella no podía…─Videl, sea lo que sea, te están…
─ Hercule Satan…─él abrió los ojos en sorpresa ─vete o no respondo mis actos o los de Gohan; no lo detendré…
Demonios, sí sabía…
Atónito como nunca antes, el campeón del mundo quedó estático en su lugar por escasos segundos. La situación no pintaba bien y debía planear su próxima jugada. Aparentando dignidad, el hombre se puso de pie y caminó hacia su vehículo, sin agregar nada más a la situación. Videl le observó partir e, ignorando a todos los espectadores, volvió a ingresar a las inmediaciones de Capsule Corp.
Cuando Gohan volvió a la habitación de Pan, se sorprendió de encontrar a su hermano y no a Videl allí. Le preguntó a Goten si sabía dónde estaba y el menor, absorto con algo que veía en la TV, solo atinó a señalar el aparato. Con incredulidad, Gohan observó todo el encuentro entre padre e hija. Pensó en intervenir por el bien de su pequeño, pero Videl era muy responsable en cuanto a eso, además de que sabía que, si tenía al hombre de frente en esos momentos, no podría controlarse. Así que, simplemente esperó junto a su hermano e hija a que su novia volviera.
─Gohan, entiendo que esté enojada con Mr Satan, pero...hay algo que no sé de toda la historia, ¿verdad?
Gohan asintió
─ A su debido tiempo, lo sabrás…─el menor de los Son aceptó su respuesta. La situación no era la mejor y el no quería complicarlas con preguntas.
─Muy bien; iré por algo de comer; felicítame a Videl por lo que acaba de hacer. ─Gohan sonrió mientras lo veía salir de la habitación.
Centró su atención nuevamente en su hija, su preciosa bebé. Bulma le había avisado que le suministraría el antídoto pronto y rezaba porque funcionara. Su Panny debía despertar y ser la misma niña risueña que había cautivado su corazón desde el primer día. Tomó una de sus manitas entre las suyas.
─Haré justicia, mi niña; te prometo que todo lo que has pasado, no quedará impune…
─Va a pagar…─escuchó la voz de su novia decir. Levantó la vista y la vio de pie en el marco de la puerta.
─ ¿Estás bien?
─Dentro de lo que cabe, sí…
─Vi lo que le hiciste a tu padre; bien hecho. ─ ella sonrió tristemente ─ Es un inicio…
En silencio, se acercó al lado disponible de la cama y observó a su hija.
─El antídoto está listo; Bulma vendrá pronto a suministrárselo ─ ella simplemente asintió. ─ ¿Qué pasa? ¿Tu padre te dijo algo? ─ ella negó.
─ Me pregunto... ¿cómo tomará Pan la noticia?
─Yo me he preguntado lo mismo… ─ respondió sinceramente. Pan era una niña excepcional, pero el asunto era grave y no sabían cómo explicarle la situación sin tener que entrar en tanto detalle.
─Tengo miedo de que nos odie…
─No nos odiará…
─No lo sé…es lo que más temo…Sería devastador perderla de esa manera cuando la acabamos de encontrar…
Él se sentía exactamente igual, pero no quería demostrarlo. Videl tenía suficiente estrés encima como para que él viniese a derrumbarse frente a ella. Solo quedaba esperar y rezar para que el cuerpo de Pan aceptara el antídoto que venía en camino y que cuando despertase, pudiese aceptar su realidad.
─Oye, vago, despierta ─ llamó el guardia al hombre que yacía en la oscuridad─ ¡Te estoy hablando! ─ pero el hombre no respondía. El guardia abrió la celda y se acercó al hombre, moviéndolo, sin obtener respuesta. Se agachó a su lado y movió su hombro, sin resultados. ─ Maldición…─ masculló, tomando su radio rápidamente. ─ ¡Necesito asistencia médica urgente en mi posición!
─Bien, vamos a iniciar ─ ante la mirada expectante de los jóvenes padres, Bulma inyectó el antídoto experimental en la intravenosa conectada a la pequeña. Tanto Videl como Gohan contuvieron el aliento mientras veían el líquido descender hasta llegar al bracito de su hija ─ Ya solo resta esperar… ─ anunció.
─Gracias, Bulma…
─Cualquier cosa, no duden en llamarme…─ anunció antes de marcharse
Gohan observó a su novia con detenimiento. Desde que había despertado, no la había visto tomar bocado, menos tomar una siesta. Por más que estuviese preocupado por Pan, también tenía que pensar en el bebé y en como la situación podría afectar su salud.
Se levantó de su lugar y se acercó a Videl, sentándose en el suelo frente a ella.
─ ¿Cómo están? ─ preguntó colocando su mano sobre su vientre.
─Bien...dentro de lo que cabe…─el hijo de Goku observó los hermosos ojos de su novia. Todos estos años sin ella, habían sido un infierno; la amaba desde que la conoció y cuando la perdió, fue como si parte de él desapareciera y solo hasta que se reencontraron, pudo sentir que volvió a ser el mismo. ─ Está pateando. ─ comentó con una sonrisa. Gohan no reaccionó al principio, pero cuando su cerebro logró procesar lo escuchado, una sonrisa tal cual niño en navidad apareció en su rostro. Colocó sus manos sobre el hogar temporal de su hijo y apoyó suavemente su mejilla sobre él.
─De verdad, se mueve…─ dijo con una sonrisa, aún plasmada en su rostro. Se había perdido el primer embarazo, y si era honesto, en teoría, se había perdido este, por lo rápido que había avanzado. Aun así, disfrutaba esos momentos donde podía compartir con su bebé, especialmente, cuando la criaturita se hacía presente entre ellos.
─Claro que sí, tontito…─ respondió Videl con una sonrisa mientras acariciaba tiernamente su pelo ─ Lo ha estado haciendo bastante desde que desperté. ─ Gohan levantó la vista hacia ella.
─ ¿Eso significa algo?
─Pues...cuando esperaba a Pan, ella realmente no era tan activa como él; mayormente se movía cuando yo le hablaba
─ ¿Y este bebé?
─Vive en constante movimiento…─ Gohan sonrió
─Tal vez, se deba a que será un niño energético.
─Que bueno que estas aquí para ayudarme… ─ Gohan se reincorporó lo suficiente como para quedar a la altura de su rostro, tomándolo entre sus manos, para luego besarla tiernamente en los labios.
─Te prometo que nunca me volveré a ir…─Ella le sonrió tiernamente, para redirigir su atención a la pequeña niña dormida. ─Pan estará bien…─comentó Gohan, adivinando sus pensamientos ─Es fuerte, al igual que su madre.
─Lo sé…─susurró. Confiaba en las habilidades de Bulma, pero como madre, seguía preocupada, en pánico de que algo saliera mal. No podía perderla de nuevo, no lo soportaría─ También me sigue preocupando cómo tomará la verdad…
─Ella entenderá; es una niña muy inteligente…
─Pero sigue siendo una niña que creció cuatro años de su vida sin nosotros… ─ explicó ─ Tu no sabías de su existencia, pero yo sí y aun así… ─ la voz se le quebró. ─ Me odiará…
─Claro que no ─ respondió rápidamente el Son ─ le explicaremos la situación de la mejor manera según su edad y verá que fuiste otra de las víctimas. ─ tomó sus manos entre las suyas. ─ En estos cuatro años, no has hecho más que pensar en ella y vivir con el dolor de haberla perdido. Desde su reencuentro, no has hecho más que amarla y eso es algo que ella no puede negar.
─Tengo tanto miedo…
─No deberías...todo saldrá bien…
Le dolía verla así de vulnerable, pero hasta cierto punto, entendía sus razones. Esperaba que Pan despertara pronto para aclarar la situación.
─ ¿Cuánto tardaran los resultados? ─ preguntó Chi-Chi a la científica, quien se encontraba revisando los componentes del extraño casco que habían encontrado en el auto de los secuestradores de Pan.
─Un par de horas ─ respondió Bulma ─ Los exámenes de ADN tardan más en realidad, pero ya sabes que desafío la lógica con mi tecnología ─ respondió orgullosa. Estaba más que claro que Pan era la hija perdida de Gohan y Videl, pero para enfrentarse al mundo, necesitaban pruebas contundentes. ─ Pero... ¿qué demonios? ─ exclamó de improviso.
─ ¿Qué pasa?
─Este artefacto...es un prototipo experimental para, en palabras simples, lavado de cerebro.
─ ¡¿Qué?! ─ exclamó Chi-chi, acercándose a la científica, con expresión de horror ─ ¿Usaron eso en Pan?!
─Eso parece...pero por lo que veo, funcionó de manera adversa.
─ ¿A qué te refieres?
─Ocurrió un cambio de polaridad en el circuito, provocado, al parecer, por algún daño físico al artefacto.
─ ¿Eso que significa?
─Posiblemente, lo dejaron caer…
─ ¿Y eso que provoca?
─En vez de borrar todos sus recuerdos, hizo lo opuesto, trayendo a la luz situaciones que los sentidos de Pan captaron, pero que su consciencia no.─explicó─No sé hasta qué punto fue la retrospección, pero es posible que Pan haya podido recordar cosas que pasaron incluso, cuando ella era solo una bebé.
Si ese era el caso, la niña podría estar enterada de más cosas de la que sospechaban.
─Hay que decirles a Gohan y Videl…─Bulma la detuvo.
─Creo que lo más prudente es comentarles cuando los exámenes de ADN estén listos; no quiero que tengan algo más en qué pensar.
Era lo mejor considerando la montaña rusa de emociones que los jóvenes padres experimentaban en ese momento.
Según una fuente confiable de la Policía de Ciudad Satan, se confirma la muerte de uno de los sospechosos involucrados en el secuestro de la niña Pan Satan, se ha suicidado en su celda de prisión. Se desconoce qué sustancia fue la empleada por el susodicho para los fines. Los mantendremos informados.
Gohan escuchaba incrédulo la noticia que se extendía por los medios como pólvora. La impotencia que sentía en esos momentos era abismal y quería romper todo lo que se interpusiera en su camino.
─Ese…─ pero no pudo terminar. Escuchó una silla moverse bruscamente de su sitio y por primera vez en años, vio aquella expresión de furia y odio en su novia ─ Vi…
─Vamos. ─ ordenó. Gohan la tomó del brazo
─Espera, no es buena idea que vayas en tu…
─Son Gohan ─ el llamado le erizó la piel ─ No te estoy pidiendo permiso, te dije que vamos y ya ─ repitió ─ No voy a dejar que se salga con la suya. ─ respondió. ─ Llama a uno de los abogados de la oficina y dile que nos reuniremos en la estación; con carácter de urgencia.
─Yo iré a buscar a tu madre para que cuide de Pan…
─Pero…─ Videl le dirigió una mirada de advertencia ─ está bien…
No le quedaba de otra que obedecer.
Hercule miraba las noticias con una mezcla de emociones. Los dos titulares del momento le involucraban de manera directa o indirecta y ninguna necesariamente a su favor. La primera, y las más humillante de las dos, el golpe que le había proporcionado su unigénita. Agradecía que ningún noticiero pudo captar las palabras exactas de su hija, pero, aun así, el escándalo de que la niña de sus ojos, embarazada de más meses de lo que recordaba, le hubiese propinado un puñetazo, era algo que ciudad Satan no olvidaría fácilmente, especialmente porque sabía que Videl no dejaría el asunto hasta allí.
La segunda noticia, un poco más alentadora, es que tenía una persona menos que silenciar. Su mensaje, al parecer, había llegado y el hombre no quiso tomar riesgos. Lo que no la hacía una buena noticia, nuevamente, era su hija. Por culpa de los medios, la noticia salió más rápido de lo que anticipó y su movimiento para silenciar a la otra cómplice, aun no era efectivo.
Dio un sorbo de su vino. Él sabía que se avecinaba una guerra, liderada por su propia hija.
El "mensajero" de Mr Satan caminaba tranquilamente a través de las celdas de la prisión. Camuflado como uno más de los policías, buscaba a su destinatario. El "ninja", no sabía que contenían sus entregas, pues Mr Satan era muy reservado al respecto, pero intuía que no era nada bueno teniendo en cuenta a los tipos que recibirían el mensaje.
Se acercó al lugar especificado de la entrega. La celda estaba totalmente a oscuras, por lo que, su vista no podía enfocarse en nada en específico. ─ Oye...tengo un mensaje para ti…─ No recibió respuesta ─No tengo mucho tiempo; toma la nota. ─ el mensajero sintió como, por fin, se produjo un movimiento dentro de la celda. Estaba extendiendo el pedazo de papel a través de los barrotes cuando sintió como alguien lo tomaba por detrás ─ ¡¿Que…?!
─Así que, realmente hay un mensajero…─ el hombre sintió que lo giraban, encontrándose de inmediato con la imponente figura de Sharpner.
─Videl tenía razón…─ respondió Erasa, saliendo de la oscuridad de la celda. Tomó el papel de las manos del hombre y leyó su contenido ─ Dice exactamente lo mismo que la que encontraron en la celda del cómplice.
─ ¿Quién te envió? ─ preguntó Sharpner, pero el hombre se mantuvo en silencio.
─ No lo dirá; lo mejor es llevarlo con Gohan.
No eran policías ni nada que se le pudiese parecer, pero cuando Videl les llamó para que colaboraran con la emboscada, no pudieron decir que no. Alguien tenía que pagar por lo ocurrido a Pan y ellos, más que encantados en ayudar, a pesar, de no saber muy bien qué había pasado ni quién estaba detrás de todo el asunto. De lo único que estaban seguros era de que debían ayudar a sus amigos y proteger a Pan de la mente maestra, que aún seguía suelta.
La mujer observaba, sin mucho interés, a su alrededor. No sabía exactamente cuánto tiempo llevaba en la sala de interrogatorios, mucho no le importaba si era honesta, pero le extrañaba. No tenía noticias ni de su compañero ni de su poderoso "cliente". Dada las circunstancias, esperaba una advertencia, algún tipo de contacto, después de todo, habían secuestrado a la hija de una de las figuras más estimadas de toda la ciudad y la repercusión debía ser enorme. Pero nada importante había pasado.
Por lo menos no hasta ese momento.
La puerta se abrió y ante ella, apareció la hija del campeón del mundo. No recordaba la última vez que se había sentido tan intimidada en su vida; la detective le observaba con tal grado de seriedad que no sabía cómo actuar. No tenía la menor duda que, a pesar del enorme vientre que cargaba, esa mujer podría someterla fácilmente. Sin decir nada, Videl cerró la puerta y tomó asiento.
─Tú y yo sabemos perfectamente por qué estás aquí ─ habló la detective ─ Ambas sabemos quién está detrás de esto, así que, habla; cuéntame cómo planearon todo esto…
─No sé de qué habla…─ Videl se mantuvo impasible.
─ Escúchame porque no lo pienso repetir: ─ advirtió ─ Tú y yo sabemos que mi padre los contrató para deshacerse de mi hija. Ustedes, par de monstruos, la dejaron al borde de la muerte y créeme, que esto no se quedará así. Puedes cooperar y tal vez, tenga misericordia de ti, pero si no…─ la joven detective se levantó de su asiento y se acercó a la mujer, acercándose peligrosamente a su rostro ─ Te juro por lo más sagrado que no voy a descansar hasta que tú y mi padre estén en el peor de los abismos, implorando misericordia y de rodillas ante Pan por todo lo que han hecho ─ la mujer tragó saliva, notablemente nerviosa ─ Si crees por un momento que ese hombre va a hacer algo para protegerte, deberías preguntarle a tu compañero a ver cómo le resultó…
─ ¿De qué habla? ─ Videl observó a la mujer por un momento, analizando sus expresiones.
─ Así que...no lo sabes…─ Videl se acercó a la carpeta que había traído con ella y sacó dos pedazos de papel, los cuales entregó a la mujer ─Una de las notas iba dirigida a ti...otra a tu compañero. ─ La criminal leyó el simple mensaje escrito en el papel y sintió una mezcla de emociones. El muy maldito la amenazaba y no ofrecía ningún tipo de ayuda ─ Si en algún momento pensaste que ese hombre, quien fue capaz de planear el secuestro de su propia nieta, movería un dedo en tu favor, realmente, eres estúpida.
─ Yo no he dicho que su padre sea la mente maestra; es ridículo ─ Videl se acercó a ella para mirarla directamente a los ojos, seria.
─ ¿Sabes? Lo más probable es que, en estos momentos, se encuentre en su despacho, tomando una copa de vino, pensando de qué forma debería eliminarte. ─ contestó. Se alejó de ella, en dirección hacia la puerta ─ Espero que se dé cuenta de que tengo la razón, antes de que termine igual que su compañero: bajo tierra
Y sin esperar contestación por parte de la criminal, dejó el salón de interrogatorio.
Lo primero que sintió la pequeña Pan al despertar fue miedo. Su cuerpo, especialmente, su brazo dolía y no entendía muy bien por qué. Sus somnolientos ojitos enfocaron la luz que al principio pareció cegarla.
─ ¿Pequeña Pan? ─escuchó una voz llamarle. Como pudo, giró lentamente su pequeño rostro, encontrándose con una muy sonriente Chi-Chi.
─Hola…─ sintió como si su garganta se desgarrase ante lo pronunciado. ─ ¿Está...bien? ─ preguntó a la mujer frente a ella, quien lloraba, presa de la emoción de ver a su nieta despierta.
─Yo debería ser la que te cuestione aquello ─ dijo acariciando su mejilla con ternura
─ Me siento...extraña…─ respondió.
─ Es normal; ya pronto te sentirás mejor…─ ella simplemente asintió. Miró a su alrededor y se extrañó de no encontrar a la persona que necesitaba ver.
─ ¿Donde está...la señorita Videl? ─ La matriarca de los Son se extrañó al escucharla llamar a la joven justiciera de manera tan impersonal, pero decidió dejarlo pasar, asumiendo que eran efectos de toda la situación.
─ Salió a resolver un asunto; pronto volverá ─ ella solo asintió. ─ Descansa; llamaré a Bulma para que venga a verte.
─ ¿Puede venir Bulla también?
─ Claro que sí, pero más tarde, ¿bien? Ahora, necesitas descansar.
Pan recordaba perfectamente todo lo que había pasado. Sentía desconfianza de la mujer que ella sabía era su madre verdadera. ¿La pregunta '¿Por qué?' no dejaba su pequeña mente. ¿Acaso se había arrepentido de haberla abandonado? ¿Ella era la niña que ella decía estaba en el cielo? ¿Por qué le mintió? La niña de cuatro años no pudo evitar llorar ante todas esas preguntas; eran demasiadas emociones para sobrellevar.
─ Mamá…─dijo entre lágrimas, llamando la atención de la Son. Le dolía demasiado pensar que, en algún punto de su vida, Videl realmente no la quiso.
─ Ella vendrá pronto; no llores, pequeña...
Si tan solo la madre de Gohan supiera lo que pasaba por la mente de la niña...
─ Creo que no estas entendiendo la magnitud del problema en que estas metido ─ declaró Gohan. Desde que había sido capturado, el 'mensajero' se había rehusado a cooperar y el hijo de Goku sabía que mucho no obtendría de él hasta que lograra debilitar los hilos que Mr Satan seguía moviendo sobre él. ─ ¿En serio, arriesgarás todo por un hombre que no moverá ni un dedo por ti? ─ se acercó al hombre, intimidándolo de inmediato ─ Es muy probable que, en estos momentos, este buscando a alguien para mandarte el mismo mensaje que tú te encargabas de repartir. ─ Gohan se alejó del hombre, saliendo del lugar poco después.
Estaba frustrado. Ese individuo tenía información extremadamente valiosa para ellos, pero la sombra del campeón del mundo era demasiado grande como para poder quebrarlo. Tenía que encontrar la forma de quitarle la venda de los ojos; tenía que conseguir esa evidencia a como diera lugar.
─Detective Son tiene una llamada. ─ avisó uno de sus subordinados.
─Aclaré que no recibiría llamadas hasta que terminara con los interrogatorios.
─ Es su madre; dice ser importante…
De inmediato, la imagen de Pan vino a su mente. Aparentando calma, Gohan tomo el teléfono entre sus manos, esperando que fuese una buena noticia.
─ ¿Tienes hambre? ─ le preguntó Chi-Chi a la pequeña niña, quien se encontraba sentada en la cama. Su aspecto no había mejorado tanto, pero, por lo menos, tenía la fuerza suficiente para mantenerse en esa posición.
─ Si, mucha…─respondió por lo bajo. La niña aún seguía conmocionada.
─Te traeré algo rico, ¿bien? ─ respondió acariciando su mejilla suavemente ─Vuelvo enseguida
Pan no dijo nada mientras veía a la mujer alejarse. En la soledad de la habitación, sus pensamientos divagando en todo lo acontecido en aquellos días de su vida: desde los señores malos que la secuestraron hasta la realización de que la señorita Videl había estado en su vida mucho antes de lo que ella podía haber imaginado.
Comenzó a llorar.
El dolor físico que sentía era insignificante al emocional. Tenía miedo y por más que lo intentaba, no se sentía segura con la señorita Videl. Era pequeña, pero su lógica le decía que si ella fue capaz de deshacerse de ella cuando era tan solo una bebé, posiblemente, ella lo haría de nuevo cuando naciera su hermanito.
─ ¡Pan! ─ la niña levantó la mirada de inmediato hacia la dueña de esa voz. Por primera vez, sintió miedo a la presencia de la joven justiciera ─ Gracias a Dios que estás bien, yo…
─ ¡No! ─ exclamó rehuyendo de su contacto.
─ Pan, ¿qué…?
─ ¡No te acerques! ─ Videl no podía comenzar a explicar el dolor que se extendió por todo su ser.
─ ¿Qué pasa? Yo solo…
─ ¡No quiero! Si querías que me fuera de nuevo, solo debías…
─ ¿Qué te fueras de nuevo? Pan, yo no quiero que te vayas, yo…
─ ¿Y por eso me abandonaste, Videl?
Se quedó estática. Sus sospechas fueron confirmadas; de alguna forma, ella lo sabía.
─ Yo…
─ Usted es mala, Videl; no se acerque─ Jamás en su vida, la mención de su nombre le había dolido tanto. ─ ¿Se arrepintió de traerme de vuelta? ¿Por eso llamó a esos señores malos?
─ ¡No! ¡¿Cómo puedes pensar eso?! Yo jamás te haría daño. ─ trató de acercarse nuevamente, pero la niña se alejó.
─ ¡No!
─ ¿Qué ocurre? ─ preguntó Chi-Chi entrando al lugar, alertada por los gritos de la niña. Sin importarle su estado, ni todo lo que tenía conectado a su pequeño cuerpo, Pan se acercó rápidamente a su abuela.
─ ¡Dile que se vaya! ─ la mujer observó a la niña extrañada.
─ Pero…
─ Está bien, yo...volveré luego.
─ ¡No! ¡No regreses!
Videl le observó por unos instantes. Su niña, aquella que ella tanto buscó, la despreciaba. No quería pensar en aquello, pero su adorable mirada azabache estaba plagada de miedo...Su niña le temía y todo, por culpa de aquel que ella alguna vez llamó padre.
─ Yo estaré...cerca por... si me necesitan ─ Pan se aferró más a Chi-Chi.
Fue como recibir miles de dagas directas al corazón.
En el momento en que entró a la habitación, Gohan supo que algo no andaba bien. Videl no estaba allí y Pan parecía perturbada. Su madre, trataba de que comiera algo, pero la niña parecía estar más interesada en jugar con sus dedos que en alimentarse.
─ Pequeña…─ llamó. La niña pareció salir de su ensoñación, pero no respondió, ni intentó moverse. Parecía estar analizando al joven frente a ella. Desde que había despertado, estaba alerta ante cada individuo que llegaba a su campo visual y de lo único que estaba seguro era de que la señorita Videl le causaba pavor; sentía que no estaba segura con ella después de todo lo que logró recordar, pero con los demás, no sabía qué hacer.
─ Hola, hijo, ¿puedo hablar contigo por un momento? ─ dijo, mientras le entregaba el platillo a la niña ─ Regreso enseguida…
─ ¿Está bien? ¿Dónde está Videl?
─ Algo extraño pasó cuando vino a verla.
─ ¿Extraño? ¿A qué te refieres?
─ Pan la rechazó ─ comentó Chi-Chi ─ Estaba aterrada de verla.
Extrañado por lo que acababa de escuchar, el joven Son se dirigió hacia la pequeña. Le rompía ver a la alguna vez energética y alegre niña, se encontraba tan enferma y desanimada, más aun, sabiendo que es su primogénita.
─ ¿Panny? ─ la niña se sobresaltó. ─ Todo está bien; soy yo. ─ tranquilizó el joven Son. Gohan sintió como su corazón se rompía al ver el miedo en sus ojos. Se acomodó en la cama y tomó a la pequeña en brazos para sentarla en su regazo ─ ¿Cómo te sientes?
─ Bien. ─ fue su estoica respuesta. El mayor de los Son la atrajo más hacia si e hizo que apoyara a su cabeza en su pecho
─ Me dijeron que Videl vino a verte ─ ella asintió ─ ¿Quieres contarme que pasó?─ La pequeña levantó la vista hacia él, sus ojitos cristalizados ─ Pequeña...
─ Era ella…
─ ¿Qué?
─ Mi mamá de verdad; la escuché, era ella… ─ dijo. Gohan comenzó a atar los cabos. ¿Acaso…? ─ Cuando estaba con esos señores malos, llegué a escuchar su voz, diciéndome que me quería, pero… me dejó. ─ la única forma en que ella pudiese recordar algo así, sería en el tiempo en que Videl la estaba esperando. No podía ser que recordara acontecimientos que pasaron mientras estaba en el vientre… ¿o sí?
─ Videl te ama, Pan…
─ No; ella quiere dejarme otra vez ─ respondió entre lágrimas.
─ ¿Ella te dijo eso? ─ preguntó Gohan.
─ No…
─ En algún momento, ¿ella ha dicho que no te quiere? ─ la niña volvió a negar ─ Entonces, ¿qué te hace pensar que ella haría tal cosa?
─ Ya lo hizo una vez…
Confirmado. De alguna forma, Pan sabía.
─ Ella no te abandonó ─ comenzó el joven Son. Pan lo observó directamente a los ojos. ─ Alguien te apartó de su lado ─ la niña se quedó seria, sin apartar la vista del joven detective. Gohan sabía lo inteligente que era Pan para su edad y esperaba que le facilitara la explicación posterior; su niña seguía siendo una pequeña y no quería abrumarla con todos los detalles que él sabía, especialmente, teniendo en cuenta quién era la mente maestra detrás de todo aquello.
─ ¿Por qué lo permitió? ─ preguntó. El joven sabía que estaba llegando a algo; podía ver la esperanza en los ojitos de la niña. El miedo era el motor de sus acciones, pues sabía que, por más que tratase de disimularlo, Pan adoraba a Videl; desde su reencuentro, la conexión entre ambas era innegable y sabía que también inquebrantable.
─ Porque no lo sabía
─ ¿Cómo no notó que su bebé no estaba con ella? ─ preguntó con su ceño fruncido
─ Porque alguien que no las quería juntas, las separó mientras Videl estaba muy débil; le hicieron pensar que te habías ido al cielo. ─la expresión de Pan cambió de enojo a confusión─ Son cosas que entenderás cuando seas mayor; el punto importante aquí es que Videl te quiere, Pan. Eres lo más importante para...ella.
─ No lo entiendo…─ pronunció en un susurro. Él le sonrió amablemente.
─ Sé que estas confundida, pero confía en mi…
Sus ojitos negros se fijaron en él y Gohan se sintió débil al ver las lágrimas en sus ojos.
─ ¿Me lo promete de verdad? Ella... ¿me quiere? ¿No me va a dejar de nuevo?
─ Ella no podría vivir sin ti, Pan…
La niña no pronunció palabra por algunos segundos, bajando la mirada para enfocarlas en sus manos. Gohan entendía que era demasiado que asimilar para la pequeña, así que, decidió no presionarla. La mantuvo entre sus brazos y dejó que se relajase, la paz reinó por unos minutos donde Gohan no pudo evitar pensar en cómo hubiese sido todo si nunca se hubiesen separado. ¿Qué hubiese pasado si él se hubiese quedado con Videl y ambos hubiesen criado a Pan? Agradecía tenerlas de vuelta a su lado, pero odiaba todo lo que sus dos mujeres favoritas habían sufrido en el camino.
─ ¿Papá? ─ su corazón latió desbocado ante la mención de ese calificativo. Sabía que lo decía sin saber realmente, pero escucharlo, era gratificante y solo lo motivaba más a seguir luchando para que su suegro pagase.
─ Dime, princesa
─ ¿Por qué me creíste lo de mamá?
─ ¿A qué te refieres?
─ A que la escuché en mi mente, que sé que Videl es mi mamá…─ él sonrió.
─No eres una niña mentirosa; creo firmemente en ti…
Además, comenzaba a entender cómo funcionaba el extraño casco que había encontrado.
Decidió que lo mejor sería no esforzarse. Se dirigió a la habitación que Bulma le había otorgado para su descanso y recuperación, sentándose en la cama, apoyando su espalda contra la pared. El encuentro con Pan fue, literalmente, su peor pesadilla hecha realidad; se trataba de la palabra de una niña, pero le dolía, le carcomía el alma la imagen de su niña en pánico ante su presencia, era horrible saber que su niña le temía.
Tocó su vientre protectoramente.
Había comenzado a experimentar unos calambres en su bajo vientre; aumentaban con el tiempo y ella sabía perfectamente de que se trataba: su niño estaba por llegar.
─ ¿Vi? ─ levantó la vista hacia su novio.
─ No te sentí llegar…─ respondió
─ ¿Te encuentras bien? Siento estrés en tu ki.
─ Sí ─ respondió ─ ¿Cómo esta Pan?
─ Aún está aturdida, confundida…
─ Aterrada ─ completó ella. Gohan tomó asiento frente a ella. ─ Me odia…
─ Claro que no; ─ rebatió rápidamente ─ Está confundida; es natural
─ Aun no comprendo cómo es que se enteró...
─ Yo sí creo saberlo…─ respondió ─ ¿Recuerdas el extraño casco del que te comenté? ─ Ella asintió ─ Según lo que Bulma me dijo y lo que escuché de Pan, el casco le hizo recordar sucesos que parecerían imposibles, aunque sospecho que esa no era la idea original.
─ ¿A qué te refieres? ─ preguntó la joven
─ Si querían deshacerse de ella, no creo que lo más factible fuese hacer que recordase absolutamente todo, incluso sucesos que pasaron mucho antes de que desarrollara totalmente su consciencia; lo más lógico, sería que olvidara, para que donde sea que la enviasen, no pudiese tan siquiera pensar en quien era ─ razonó ─ Es la salida más fácil…
─ Por eso ella dijo que escuchó mi voz…─ continuó ─ Cuando la esperaba, hablaba con ella todo el tiempo…─ La sonrisa triste que apareció en el rostro de su novia, le destrozó.
─ Ya verás cómo pronto volverá ser la niña que tanto amamos y no, no te odiará; no lo hace─ dijo Gohan al ver las intenciones de debatir de su novia ─ Solo necesita tiempo para asimilar todo; ya verás.
Le gustaría creerle y pensar que realmente pronto su niña estaría feliz a su lado, pero la mirada de terror que le dedicó cuando la vio, no abandonaba su mente. La posibilidad de que su niña la rechazara era prácticamente su realidad.
─ Espero que tengas razón─ la expresión de Gohan cambió de inmediato, al notar como Videl fruncía el ceño, en lo que él interpretó como una mueca de dolor.
─ ¿Estás bien?
─ Sí…
─ Videl, no me mientas…─ respondió mientras colocaba su mano sobre el vientre de la joven─ ¿Qué pasa?
─ He estado teniendo...contracciones.
─ ¡¿Ya va a nacer?! ─ preguntó frenético
─ Cálmate; apenas han empezado ─ dijo ─ debe de faltar bastante tiempo aún
─ Pero... ¿qué puedo hacer? ¿Bulma lo sabe? ─ ella negó
─ A penas han comenzado…
Podía ver el terror en el rostro de su novio; ni siquiera intentó esconder la risilla que traviesamente le delató.
─ ¿Qué es tan gracioso? ─ preguntó totalmente confundido.
─ Tu expresión...Entras en pánico muy rápido─ El hijo de Goku solo atinó a recrear el famoso gesto de su padre. ─ Parece que tú eres el que dará a luz.
─ Lo siento; no lo he experimentado antes, por lo menos, no siendo el padre─ Videl identificó la culpa en su voz. Gohan se acercó se sentó a su lado. ─ ¿Segura que está todo bien?
─ Sí
Por los momentos, se olvidaría de su padre; Gohan podría encargarse mientras ella se concentraba en traer a una nueva vida al mundo. Su hijo estaba preparando su llegada; pronto conocería a su niño.
Luego de literalmente meses, por fin, he podido traer hasta ustedes el nuevo capítulo ante ustedes. Lo hice un poquito más largo para compensar la espera.
Gracias a todos ustedes que siguen esta historia. A: Nitoca, SonJuly10, laya1992, Nagely, kellz19, YAMI, Leonardo Harlow, Kristal, Dragon347, Yamida Yuki, Guest y Sango Nube87, por los reviews en el capítulo anterior y tambien, a los nuevos favs y follows.
Reviews sin cuenta:
Son July10: ¡Hola! Por fin, la espera ha terminado. Espero que este capítulo sea de tu agrado y gracias por el review.
Nagely: Mr Satan va a pagar, Gohan y Videl se encargarán de que así sea. Aquí está el nuevo capítulo, me dejas saber que te pareció.
YAMI: ¡Hola! Disculpa la demora; espero que este capítulo haya valido la espera y que sea de tu agrado también. ¡Gracias por el review!
Kristal: ¡Hola! Este capítulo es igual de emocionante, o tal vez, más que el anterior. Espero saber que te ha parecido.
Guest: Espero que este capítulo sea de tu agrado. Si todo sale bien, no tardaré tanto en actualizar. Gracias por el review!
Cualquier cosa, pueden contactarme por las vías que ya ustedes saben, más la opción adicional que les dejé en mi perfil. Como siempre, siéntanse libres de comentar:
Cuídense,
¡Bye!
