Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


─ Entonces… ¿ella es nuestra nieta? ¿De verdad? ─ preguntó Goku, una brillante sonrisa adornaba su rostro.

─ ¿Mi sobrina? ─ intervino esta vez Goten.

─ Así es…─ respondió extrañada. Esperaba ver un poco más de indignación en su esposo e hijo, justo como se sentía ella en esos momentos. Al parecer, ellos decidieron concentrarse solamente en el hecho de que Pan era una Son de sangre.

─ ¿Puedo verla? ─ preguntó Goku, entusiasmado tal cual niño pequeño.

─ Sí, pero no la abrumes; ella no sabe toda la verdad y aún no se recupera del todo. ─ advirtió Chi-Chi, como la esperanza de que algo de su mensaje quedara grabado en su esposo, pero sabía que no podía esperar mucho.

Con el entusiasmo que lo caracteriza, Goku ingresó a la habitación, seguido por Goten. La niña se encontraba acostada en la cama. Su mirada fija en la televisión frente a ella. Por lo menos, hasta que sintió que no estaba sola. Los inocentes ojos azabaches se fijaron en lo del hombre y por primera vez en mucho tiempo, Goku no sabía qué decir.

─ Hola, Pan, ¿cómo te sientes?

─ Mejor, señor Goten ─ respondió ─ ¿Quién es ese señor?

─ Es mi papá; se llama Goku ─ la pequeña concentró su atención en el hombre.

─ ¿El de mi papá también? ─ El menor de los Son asintió. Eso significaba que…─ ¿Él es mi abuelo?

─ ¡Sí! ¡Lo soy! ─ exclamó, hablando finalmente. Pan rio ante el exabrupto.

─ Eres muy divertido ─ respondió. El patriarca de los Son le regaló una brillante sonrisa mientras se sentaba en la cama.

─ Eso he escuchado; ¿quieres jugar a algo?

─ Papá, no creo que sea buena idea; debe descansar.

─ Podemos encontrar qué hacer aquí. ─ el entusiasmo latente en su voz. Había pasado mucho tiempo desde que sus hijos habían sido niños. En el momento en que le dijeron que tenía una nieta de sangre, una chispa se encendió en él. Debía admitir que tenía ciertas reservas al respecto, pues nunca había tratado con niñas, pero estaba emocionado. Amaba que su familia estuviese creciendo.

─ Hablas como si fueras un niño chiquito ─ respondió Pan, saliendo de debajo de las cobijas. ─ Eres un abuelo chiquito, así que…te llamaré abuelito, ¿está bien?

La sonrisa del guerrero no podía ser más amplia.


─Definitivamente, son contracciones ─ declaró la científica. ─ Aunque apenas están iniciando
─Todo está en orden, ¿cierto? ─ preguntó la joven. Era estúpido preocuparse a esa altura, recordando parte de la mentira que su padre le había dicho en todo el fiasco de Pan. En esta ocasión, todo parecía ser aún más perfecto. Tenía miedo de que fuese un mal presagio. ─Todo en orden, querida. El bebé está perfecto. ─ respondió ─ Pronto lo tendrás entre sus brazos

No pudo evitar sonreír. Esta vez, sería diferente. Su hijo nacería en familia. No era un secreto. Todos en ciudad Satan le esperaban. Su hermanita también lo hacía.

Suspiró.

No había tenido noticias de Pan desde el incidente. Se moría de ganas de verla, abrazarla y reiterarle lo mucho que la amaba. Su niña no debía temerle, no era natural.

─¿Sabes dónde está Gohan?
─ Salió; dijo que tenía asuntos pendientes en la oficina ─ Videl asintió. Ambos estaban poniendo de su parte para construir un futuro donde la justicia prevaleciera. ─ ¿Por qué? ¿Necesitas algo? ─ ella negó.
─ No por los momentos.

Pan era lo único que le faltaba.


─ No tengo todo el día ─ la seriedad en el detective era una advertencia clara de que no estaba para juegos.

─Mr Satan fue quien nos contrató. ─ comenzó a relatar la mujer ─ Nos dijo que la niña debía desaparecer lo más rápido posible

─¿Qué iban a hacer con ella?

─La venderíamos, ya teníamos al cliente.

─¿Qué tipo de cliente?

─No sabemos en concreto para qué la quería. Solo nos dijo que la quería lo más íntegra posible ─Gohan utilizó todo su autocontrol para no explotar ante el descaro de la mujer. Solo de imaginar las retorcidas intenciones del comprador para su hija, revolvía su estómago.

─¿Alguna exigencia en específico?
─Si─ respondió ─ Nos entregó un casco que según entendí, haría que su memoria no fuese clara. ─ Pero la mocosa fue un problema desde el principio; era difícil manejarla.

─¿Tiene evidencia corrobore su historia? ─la mujer sonrió de manera irónica.

─Le recuerdo, detective, que estamos hablando del hombre más poderoso del mundo; no puede quedar rastro de lo que pasó.

Por supuesto que no sería tan fácil


Pan, en cuestión de horas, amaba a su abuelito Goku. El hombre era el más divertido de todos. Habían visto caricaturas, pintaron, jugaron a las adivinanzas y junto a Goten, contaron todo tipo de chistes.

─ ¡Estoy hambriento!

─ Siempre lo estás ─ respondió Chi-Chi, entrando a la habitación ─ ¿Cómo te sientes, pequeña?

─ ¡Muy bien! ─ respondió con energías renovadas. La matriarca de los Son sonrió. Después del susto que habían pasado, verla sonreír era preciado. ─ Gracias por preguntar, abuelita. ─Chi-chi sintió la emoción invadirle. Desde que se enteró de la verdad, lo que más ansiaba era poder entablar una relación verdaderamente fuerte con su nieta. Escucharla decirle abuela era un sueño hecho realidad.

─ Me alegro tanto de escucharlo─ respondió ─ ¿Te cuento un secretito, amor? ─ Pan asintió ─ Tu hermanito nacerá pronto.

La expresión de la niña fue poética. Su boca formó una perfecta "o".

─ ¿No me engaña?
─Bulma acaba de avisarme.

─ ¿Están bien? ─ preguntó la niña, con genuina preocupación. ─ La matriarca de los Son asintió. La sonrisa no abandonaba su rostro.

─ ¿Quieres ir a visitarlos? ─ Con solo verla, se notaba que quería ir. Por más enojada que pareciese estar, el lazo madre-hija no podía romperse tan fácilmente. ─ ¿Y bien?


El tiempo entre contracciones estaba disminuyendo, pero sabía que aún no era el momento. Observando el techo, Videl rememoraba todo lo acontecido desde que había encontrado a su hija. Si era honesta, antes de reencontrarse con Pan, era incapaz de visualizar el futuro. Encontrarla significó volver al camino de la vida. La idea de perderla nuevamente, era inconcebible. Esa pequeña niña siempre había sido un antes y después en su vida. Sin importar las circunstancias donde fue concebida, nunca dudó en tenerla. Era su ángel, su mundo, el amor más puro que alguna vez sintió.

─ Panny…─susurró al aire.

─ ¿Sí? ─ Videl giró hacia la puerta. La pequeña Son estaba de pie, en pijamas y con una expresión expectante en su inocente rostro. Por un momento, la joven madre pensó que estaba alucinando.

─ ¿Realmente estas aquí?

─Eso creo…─ respondió la niña. ─ ¿Cómo está el bebé? Me dijeron que ya viene…─De manera inconsciente, acarició su vientre.

─ Está bien ─ La pequeña Pan se mantuvo estática, observando a la mujer en la cama. Videl podía sentir la ansiedad de la niña. Con gran esfuerzo, Videl logró sentarse, dispuesta a acercarse y derrumbar la barrera entre ambas. El hecho de que Pan estuviese allí, era un avance importante.

─ ¿De verdad me quieres? ─ Kami, no quería que su niña tuviera ese tipo de dudas.

─Te amo, mi vida ─ Pan parecía seguir con dudas.

─ Entonces… tú…

─ No te abandoné ─ respondió ─ Pensé que te habías ido al cielo. Estaba muy triste. ─ Hasta el momento, todo parecía cuadrar con lo que Gohan le había contado. ─No sabía que eras tú hasta hace poco y, aun así, desde el primer momento en que te vi, no pude apartarme de ti ─ Videl sintió el alivio recorrerle en el momento en que la expresión de la niña pasó de duda a concentración ─ ¿Crees que todo lo que hicimos juntas fue mentira? ─ Pan negó automáticamente. ─ ¿Crees que realmente soy capaz de abandonarte? ─ Antes estaba convencida que sí, pero en el momento en que el miedo, el enojo y el desconcierto abandonaron a la pequeña y Gohan le explicó la situación, no se veía posible.

─ Ya no…─ respondió honestamente. De manera inconsciente, la pequeña se iba acercando. La confianza parecía estar volviendo. ─ Es que…te extrañé mucho ─respondió ─ Todas las noches, veía las estrellas y les preguntaba por qué no estabas allí. Era horrible, me dolía mucho aquí. ─ respondió, apuntando a su pecho.

─ Lo sé, mi vida… lo lamento tanto. Yo…─ un nudo en la garganta se hizo presente. La culpa llegó con fuerza, desbordando sus emociones sin ella poder controlarlo. Esos cuatro años de sufrimiento, la perseguirían hasta su último aliento. Le había fallado a su hija.

Por su parte, Pan no esperaba esa reacción. Fue como ver el derrumbe de una muralla. Por más que Videl tratara de disimularlo, la niña lo había presenciado. Por primera vez desde que la pequeña supo la verdad, la convicción era su aliada. Terminó por desaparecer el espacio entre ellas. En el momento en que la joven madre sintió la pequeña mano sobre su mejilla, levantó la vista para encontrarse con dos inocentes ojos.

─ Mami, te creo; no llores ─ escucharla llamarla nuevamente de esa manera, fue la sensación más maravillosa. Como pudo, Pan subió a la cama, aferrándose lo más posible ─ Solo prométeme que no va a volver a pasar. Prométeme que no nos van a separar otra vez

─ No pienso separarme de ti jamás…─ respondió, besando su pelo tiernamente. Guió una de las pequeñas manos hacia su vientre ─ Ustedes son mi vida ─ Como si el pequeño por nacer supiera lo que estaba pasando, dijo presente a su manera. La expresión de sorpresa y alegría en el rostro de la niña, era el paraíso de cualquier madre.


Estaba estresado. Furioso por lo que acababa de descubrir. Todos sus pensamientos homicidas estaban dirigidos hacia su suegro. ¿Cómo podía existir alguien como él? ¿En qué cabeza cabe? Si Pan no hubiese heredado el temperamento impetuoso de Videl, solo kami sabe dónde estaría en esos momentos.

Respiró hondo. Por los momentos, tenía que controlarse. Estaba en Capsule Corp y por nada del mundo quería estresar a su novia. Pasó primero por la habitación donde su hija se estaba hospedando. Encontró a su madre, quien le informó que Pan estaba con Videl. Intrigado, se dirigió al lugar, encontrando a madre e hija, acurrucadas en la cama. La pequeña estaba plácidamente dormida entre los brazos de su madre. El joven detective sintió su corazón explotar.

─ Veo que mis dos mujeres favoritas hicieron las paces. ─ Videl sonrió. Gohan le saludó con un fugaz beso en los labios ─ ¿Cómo están?

─ Estamos bien; Bulma dice que aún falta tiempo para que nuestro príncipe llegue.

─ ¿Seguimos con lo del príncipe?

─ Verás que tengo razón ─ aseguró ─ ¿Cómo te fue?

─ La sospechosa confirmó que tu padre fue la mente maestra. ─dijo, omitiendo detalles. ─ Yo me encargo ─ Podía ser impulsiva, pero conocía sus limitaciones. No había nada más importante que el bienestar de su bebé.

─ ¿Sabes? Pan estuvo contándome lo divertidos que son su tío Goten y el abuelito Goku. ─ Gohan sonrió

─Cuando despierte, hablaré con ella. ─ acarició la suave mejilla de su hija ─ Quiero que sepa que soy su padre biológico. Quiero que conozca sus raíces y a toda la familia Z.

─ Sé que estará encantada.

No tenían otra alternativa que pensar en lo positivo. Sabían que se avecinaba más adelante.


Bulma observó su teléfono extrañada. No le agradaba tomar llamadas en números que aparecían como privados. Dadas las circunstancias, decidió tomar el riesgo.

─ Diga

─ Señorita Bulma Briefs, ¿cómo se encuentra?

─ ¿Cómo consiguió mi número personal? ─ preguntó al reconocer la voz del otro lado

─ Mis contactos son confiables

─ ¿Qué quiere?

─ ¿Cuál es el precio para que me permita ver a mi hija?

─ Ella no quiere verlo.

─ ¡Oh, vamos! Todos tienen un precio

─ Yo no, así que, no moleste. No voy a ayudar a alguien tan despreciable como usted.

Y con eso, terminó la llamada. Su lealtad no estaba en venta.


¡Cumpliendo! Aunque me tomó más de lo pensado actualizar de acuerdo a lo que les había publicado en el blog, por fin, pude subirlo. Le daré una revisadita extra después cuando termine unos pendientes que tengo por aquí.

Respuesta a guest reviews:

Nagely: ¡Hola! Volví lo más pronto posible. Gracias por tu review. Espero leer que te ha parecido esta nueva actualización

Kristal: Que bueno que te gusten mis escritos. Si de casualidad sigues Solamente Tu, tienes doble premio. Gracias por el review. Espero leerte en este capítulo también.

¿Qué les ha parecido? Es un capítulo de transición, así que, prepárense para el siguiente. Espero leerlos; siéntanse libres de comentar. Cualquier cosa, pueden contactarme por aquí, por PM o a través del blog que les dejé en mi perfil.

Cuídense,

Bye!