Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


– Creo que ya es momento de vigilar más de cerca al inminente Son. – anunció la científica, entrando a la habitación, seguida de ciertos aparatos que utilizaría para cerciorarse de la integridad del bebé. – ¿Emocionada?

– Sí; es surrealista. Tengo a Gohan, a Pan, ustedes...es tan diferente a la primera vez que no parece real. Fue una experiencia no muy grata...al final.

– Esta vez será diferente; será un momento hermoso; ya verás. – Mientras la científica se preparaba para el chequeo, Videl no pudo evitar sonreír tristemente al recordar el día del nacimiento de su primogénita. Recordó la incertidumbre y el miedo que sentía al estar a merced de unos extraños, la tristeza que sintió al sentir la ausencia de Gohan en ese momento tan importante, el dolor que supuso traer a su niña al mundo y la inmensa agonía al enterarse de que ya no estaba con ella. Incluso cuatro años después, sabiendo que Pan está viva, seguía carcomiéndola, ni siquiera quería pensarlo. Estaba a horas de conocer a su bebé y sentía que esta vez sería una experiencia sana, feliz y esperaba que tranquila. – ¿Lista? – asintió, saliendo de sus pensamientos. Bulma comenzó su chequeo rutinario en Videl, para luego concentrarse en su vientre. – Todo parece estar en orden; déjame revisar cuanto ha avanzado el proceso. – la joven detective se acomodó para facilitar el examen. – Aún faltan horas para que el pequeño o pequeña nos honre con su presencia.

–Gracias, Bulma; por todo. No sé cómo agradecerles todo lo que han hecho por nosotros.

– Para eso está la familia, ¿no? – exclamó de manera natural. La joven no pudo contradecirla. Ellos, desde su adolescencia, la habían recibido con brazos abiertos y se sentía tranquila al saber que sus hijos crecerían en este peculiar, pero lleno de amor, círculo de personas. La ironía de la vida: confiaba más en personas que podían considerar como extraños que en su propio padre. – Bien, volveré en unas horas para ver el progreso.

–De acuerdo. – respondió.

Un día se había ido y la noche había vuelto al panorama. Las contracciones habían estado aumentando en intensidad, pero disminuyendo en lapsos de tiempo, lo que era una señal de que al acontecimiento estaba cada vez más cerca. Gohan había pasado varias veces, pero las investigaciones continuaban y tanto ella como el tenían como prioridad detener a Mr. Satan. La justicia debía ser servida; sus hijos debían estar seguros de aquel monstruo, debían protegerlos de su propio abuelo.

– ¿Se puede? –interrumpió una voz, seguida del rechinar de una puerta. Ambas mujeres observaron la figura de Gohan con la pequeña Pan en brazos, cubierta con una frazada.

– ¿Ocurre algo? – preguntó la científica., temiendo que algo andara mal con su hija. Bulma aún no le daba de alta.

– Tiene fiebre y como aun no le das el alta, quisiera que la revisaras por si es algún efecto de la medicación. – Temiendo que algo malo le pasara a su hija, Videl hizo el ademán de incorporarse, pero Bulma la detuvo.

– Acércala; la revisaré. – Obedeció sin pensarlo, colocando a la pequeña en el espacio que Videl había proporcionado en la cama y, con ayuda de alguno de los instrumentos que había utilizado para revisar a la madre, revisó a la hija. Al parecer, estaba dormida, sus mejillas sonrosadas eran el indicativo visual de su temperatura. – Sacando el cuadro febril, todo se encuentra en orden. Su cuerpo sigue trabajando para eliminar la toxina.

– ¿Qué podemos hacer?

–Le recetaré un jarabe para la fiebre; luego, seguiremos con el régimen de descanso y buena alimentación, solo que ahora tenemos que vigilarla en caso de que este cuadro se resista a desaparecer. – al ver que la preocupación no abandonó el rostro de los jóvenes padres, Bulma sonrió enternecida; con todo lo que habían pasado, no podía culparlos – Estará bien; se los aseguro.

–Sí, perdona; aún estamos paranoicos. – respondió el joven Son, inclinándose para tomar a la niña en brazos nuevamente.

–Quiero quedarme con mamá...–dijo en un susurró, aferrándose a Videl.

–Panny, no puedes…

– Mamá...–volvió a repetir en modo de súplica. El tono en el que lo dijo, tocó su fibra más sensible. Era el pedido de cualquier niño cuando se sentía enfermo. Solo quería estar con su madre y sentirse protegida como hace tiempo no lo hacía y sin importar que estuviese pasando, le prometió que estaría para ella.

– Está bien, Panny, aquí estoy.

– Pero Videl, las contracciones…

– Estoy bien, Gohan. – La promesa que le hizo a Pan era seria y no importaba lo que estuviera pasando, ella estaría allí para ella. Sí, estaba en labor de parto, pero ya era madre y no iba a descuidar a Pan, menos aun cuando la necesitaba.

–En ese caso, intuyo que le harás compañías a sus chicas. – Gohan asintió, con media sonrisa en su rostro. – De acuerdo, los dejo; cualquier cosa, no importa la hora, llámenme.

– Eso haremos, gracias. – sin más, la científica dejó a la pequeña familia en su intimidad. Cuando Videl se aseguró de que Pan estaba con Morfeo nuevamente, dirigió su atención al joven Son, quien acercaba el sillón a la cama que contenía a sus chicas.

– Me asustó bastante cuando noté la fiebre.

– He notado que entras en pánico muy rápido.

– No puedo evitarlo; quiero que estén bien. –con una sutileza infinita, el joven padre acarició su mejilla. – Ya ha pasado por demasiado a su corta edad.

– Lo sé, pero también tienes que aprender a controlar los escenarios fatalistas; no siempre son situaciones de vida y muerte. – respondió con cierto tono de burla, robándole un sonrojo a su novio.

– Voy aprendiendo...–se defendió. – ¿Alguna novedad? – por el repentino silencio que se formó entre ambos, la joven obtuvo su respuesta. – ¿Qué pasó?

– Me ha llegado...cierta información sobre el paradero del doctor involucrado en todo el fiasco de tu padre.

– ¿En serio? ¿Qué información?

– Sé dónde está, pero no por mucho; existen boletos de avión que testifican que volverá a desaparecer…

– ¿Qué esperas? Tienes que ir…

– Videl, estas en labor de parto, ¿cómo se supone que me vaya en estos momentos?

–Si no lo haces, perderemos una gran oportunidad.

– Ya me perdí el nacimiento de Pan, no me perderé este también. – Aunque sabía que no lo dijo con mala intención, la joven no pudo evitar sentir una pequeña porción de culpa ante lo mencionado, después de todo, ella fue la causante de aquello. Gohan siendo el genio que era, lo notó. – Lo siento, no quise decir…

– No dijiste nada que no fuese verdad. – respondió rápidamente. – Volviendo al tema, ¿por qué no vas con tu padre? Pueden llegar al lugar volando, y si entro en labor de parto, pueden tele transportarse. – Gohan pareció pensarlo, lo que Videl aprovechó para sonreírle amablemente. – Recibir a nuestro niño es importante, pero quiero que este seguro y la única forma que tenemos para cumplir esto, es atrapar a mi padre y este hombre, es una pieza clave en todo esto y lo sabes. – la indecisión seguía plantada en su rostro. – Estaremos bien; somos un equipo y te toca esta vez avanzar por los dos.

Suspiró. Él sabía que tenía razón. Por más que no quisiera dejarla sola en este momento, tenían un objetivo claro que beneficiaría el curso de la familia que con tanto esmero estaban armando y debía cooperar.

– De acuerdo; hablaré con papá. – Se levantó de su asiento y les regaló un beso en los labios, para luego, besar la mejilla sonrosada de su aun febril hija. Tenía que recordar porqué lo hacía y asegurar un futuro para ellas y su bebé aún no nacido. – Volveré pronto.

– Lo sé...– Confiaba tanto en él que no dudaba de su palabra.


Un ataque de furia y una botella de vino resultaron ser las actividades que Mr. Satan recordó a la mañana siguiente. Con los primeros rayos de sol, vislumbró la zona de desastre que significaba su despacho en esos momentos. S incorporó en el sillón, manteniendo la mirada fija por unos momentos. No podía entender cómo todo se había descontrolado en tan poco tiempo. Cuatro años donde todo había salido de acuerdo al plan, todo siguió el éxito, todo fluyó, hasta que la pequeña de la discordia volvió, con más fuerza, destruyendo todo a su paso. No pudo detener sus avances y estaba a punto de una explosión mediática que no lo dejaría bien parado. ¿Quién apoyaría al padre que engañó de tal manera a su hija para deshacerse de su nieta? Nadie lo entendería, incluso si era lo mejor, según entendía.

Su mensajero no aparecía por ninguna parte y la asesina seguía sin recibir noticias. No tenía forma de inmiscuirse sin ser detectado; todos estaban alertas, todos solidarizados con Videl. Honestamente, tenía miedo, vivía en pánico. Su hija tenía el poder de la situación, sabía la verdad y le odiaba e independientemente de lo que alguien pudiese pensar, le dolía tenerla en contra. Era su hija, su sangre, la amaba y le dolía saber que nunca podía contar con ella para lo sucesivo. Estaban en guerra y tenía que pensar rápido, estaba en blanco, pero sabía que su unigénita le llevaba la delantera en ese aspecto.


– Es aquí. – anuncia Gohan al visualizar la residencia frente a él. Solo les tomó unas cuatro horas de vuelo llegar al lugar que según su informante regía como su residencia temporal del doctor. Eran altas horas de la madrugada y aunque su padre le comentó que lo mejor sería esperar a que amaneciese, Gohan no le escuchó. Bastante habían esperado y por nada del mundo dejaría que se escapara la verdad nuevamente. – Espera aquí. – se acercó a la puerta. Dos fuertes toques fueron más que suficientes para provocar una serie de pasos dentro del lugar. La silueta de un hombre apareció a través de la puerta traslucida.

– ¿Si? ¿Qué desea?

–¿Dr. Steven?

– ¿Quién le busca?

–Videl Satán y es importante. – el silencio reinó por unos segundos. Una serie de murmullos se escucharon a través de la puerta antes de que esta se abriera. El hombre frente a él encajaba con la fotografía que Videl le había proporcionado. El médico, vistiendo unos simples pijamas, observó a Gohan con cierto aire de cautela, no solo por el tema en cuestión, también por el hecho de que apareciese a semejante hora.

–¿Quién es usted y por qué viene de parte de la señorita Videl?

–Son Gohan, el padre de Pan y quien recibió su carta. – el color pareció abandonar su rostro.

–Yo…no…

–Por favor, no tengo tiempo para excusas; necesito hablar con usted. –Sin habla, el hombre tragó en seco. –¿Puedo pasar? – el hombre asintió. Cerrando la puerta, guio a Gohan hacia lo que el suponía era la cocina del lugar.

–Lo lamento tanto.

–A estas alturas, no me sirven de nada; aunque agradezco por lo menos que tuvo la decencia de contar la historia, pero no estoy aquí como padre. Si así fuese, ni siquiera hubiésemos tenido esta conversación. – dijo, con notorio enojo en su voz. – Vine como detective y con muy malas noticias para usted. – con calma, tal cual depredador, dio unos pasos hacia el hombre – Tengo suficiente evidencia como para encerrarlo por un muy buen tiempo en prisión, sin mencionar que su licencia médica será revocada de inmediato.

–¡Es injusto! ¡No fue mi idea y me arrepentí! –respondió de manera impetuosa, aunque con un volumen notablemente bajo, consciente de que su familia dormía unos pisos arribas. Gohan respiró profundo. ¿En serio este hombre quería hablar de justicia?

–¿Y Videl no la merece? ¿Pan tampoco? – el hombre suavizó sus facciones, algo semejante a la culpa. – Escuche, usted y yo sabemos que la verdad está cada vez más cerca de salir a la luz. ¿Realmente cree que Mr. Satan moverá un dedo por usted? – sonrió con ironía. – Ya puedo escucharlo diciendo que usted quería a la criatura para venderla o algo así, saliendo él como una de las víctimas que perdió a su adorada nieta; se hundiría en cuestión de segundos y solo por ser el campeón del mundo, podían sentenciarlo a muerte.

– ¿Qué es lo que quiere?

– Proponerle un trato, – sacó una grabadora y la colocó sobre la mesa. – que sé que sería más beneficiosa a la larga para usted. Como mencioné antes, agradezco que haya decidido contar qué pasó, así que decidimos ser benevolentes.

– ¿Y si me niego? – Gohan, serio, se colocó a unos centímetros del rostro del hombre, al cual intimidó casi en automático.

– Seguiré con el caso y le juro por lo más sagrado que haré que su caída en desgracia sea tan contundente como la de mi adorado suegro y créame que así será, no importa que tan lejos crea que pueda llegar. – Se aleja unos pasos de él y arroja sobre la mesa una serie de fotos y documentos. – ¿Esa no es su nueva dirección, doctor? ¿A la que usted y su familia piensan partir en tan solo horas? – Aterrorizado de comprobar que en efecto lo era, palideció – Entonces, doctor, ¿tenemos un trato?


Las contracciones estaban cada vez más violentas y Videl sabía que el momento se acercaba. Gohan se había ido la noche anterior, eran casi las 6 de la tarde y aun no volvía. Se sentía un poco triste de que aún no estuviera con ella, especialmente, durante las más fuertes. Él era un experto en consolarla y en esos momentos, no sabía qué hacer.

– ¿Te duele mucho, mami? – sonrió ante su inocencia. La pequeña había superado la fiebre y había pasado el día yendo y viniendo de su habitación, preocupada a más no poder por el bienestar de su madre y el del bebé. Las ocasiones en que la niña abandonó el lugar para tomar un baño, buscar sus juguetes, hojas y crayones para entretenerse en lo que hacía guardia.

– Ya está pasando, Panny.

– ¿Segura? – preguntó – ¿Por qué mi hermanito hace esto?

– Él no lo está haciendo a propósito, solo se está preparando para nacer.

– ¿Y por qué no lo hace sin causarte dolor? – El puchero que apareció en el inocente rostro, provocó una pequeña sonrisa. Chi-Chi la había vestido y peinado, sacándolo de la vibra de enfermedad que la pequeña tenía desde el secuestro. A pesar de que aún no estaba de alta, la joven madre respiraba aliviada de ver que su pequeña volvía a tomar su animó habitual y su cuerpo mostraba mejoría.

– Lo hace sin intención. – respondió. Ante esta contestación, la pequeña observó el enorme vientre de su madre. En silencio, apoya su oreja sobre este, sus inocentes ojitos negros conectándose con los zafiros de su madre, concentrada totalmente en escuchar algún indicio del bebé. La joven madre sintió sus emociones desbordándose en un abrir y cerrar de ojos, las lágrimas no tardarían en aparecer y es que nunca, jamás, pensó que una escena semejante fuese posible, estaba agradecida y feliz de poder verla.

– Hermanito, ¿puedes ser más cuidadoso? Sé que estás emocionado, pero estás lastimando a mamá.

No podría ser más feliz.


La tenía harta, el hombre era insufrible, y sabía que lo único que podía hacer, aunque no quisiera, era hablar con Videl. No era lo ideal, teniendo en cuenta que estaba en pleno labor de parto, no le gustaba poner ese tipo de estrés, pero Hercule era necio y no desistiría al parecer.

– Hola, Videl, ¿cómo estás? ¿Cómo va este bebé?

– Vamos avanzando; siento que cada vez está más cerca. – respondió, cierto ápice de dolor en su respuesta mientras se acomodaba en la cama para sentarse en esta. – ¿Pasa algo?

–Pan, ¿puedes traernos una manta más grande? Así tu hermanito estará más abrigado.

– Sí – respondió, poniéndose de pie. – Ahora regreso, mamá. – En el momento que la pequeña abandonó la habitación, Bulma redirigió su atención a la madre. –Tu padre consiguió mi teléfono; lo he rechazado, pero sigue llamando, así que, quise informártelo, en dado caso que quisieras hablar con él. – Hablar con él era lo último que quería hacer, pero sabía que era algo inevitable, más aun, teniendo en cuenta todo lo que estaban haciendo para llevarlo a la justicia. Una idea llegó a su mente, puede que conversar con él sirviese más de lo que imaginaba.

– No quiero, pero creo que es lo mejor; siempre y cuando tú me ayudes con algo.

La científica enarcó una ceja.


Al ver el número reflejado en la pantalla, por un momento, Hercule pensó que alucinaba. Cuando estuvo seguro de que no era el caso, tomó la llamada rápidamente, temiendo que fuese a perder la oportunidad.

– ¿Hola?

Escuché que querías hablar conmigo. – la contundente voz de su primogénita lo tomó por sorpresa.

– Videl, yo...– increíble que se quedara sin palabras. – ¿Cómo estás?

Déjate de idioteces y de aparentar que te importa, ¿qué quieres?

– Aclarar las cosas, todo lo que te han dicho no es…

Nadie me ha dicho nada, yo he corroborado cada hecho y sé de qué eres capaz. Deja de molestar a Bulma y a mis amigos, no va a funcionar.

– Pero Videl, ¡no hice nada!

¡Eres un cínico! ¡Sé responsable por primera vez en tu vida y admite lo que hiciste! – y por alguna razón, eso le enloqueció.

– ¡¿Lo que hice?! Lo que hice fue ser un buen padre, corrigiendo un error que por tonta cometiste.

Jamás, escúchame, jamás te refieras a Pan como un error. El único error cometido en ese entonces fue haber confiado en ti, haber pensado que de verdad te importaba fue el peor error de mi vida.

– ¡Claro que me importas! ¡Eres mi hija!

– ¡Y Pan tu nieta!

– Esa niña no es nada para mí; ¡es una simple mocosa que debió quedarse en la madriguera a la que la envié! – No le importaba si acababa de confesar parte de lo que hizo, estaba furioso. Su hija era una desagradecida.

Eres el ser más despreciable que he conocido en mi vida. ¿Qué clase de monstruo le hace eso a su propia nieta? No te bastó con alejarla de mi al nacer, trataste de asesinarla.

– No es mi nieta...

Eres...– tantas palabras pasaron por su mente, más que merecidas y apropiadas para describir cada bajeza que había hecho, pero se contuvo; sabiendo que no era ideal. Las contracciones eran prácticamente insoportables y lo último que necesitaba era agregar otra preocupación que no fuese traer a su hijo al mundo de manera segura. Además de cumplir el propósito de la llamada – Si te llamé es para dejarte en claro que no quiero nada que ver contigo y que cuando vuelvas a saber de mí, será para enfrentarnos cara a cara y para que implores de rodillas el perdón de la que te guste o no es tu nieta.

– ¿Me estas amenazando?

Tómalo como quieras…

Sin nada más, la joven cortó la llamada. Respiró profundo, en un intento de controlar la monstruosa contracción que le atacó. – Esa estuvo fuerte...– susurró para sí misma. Colocó el móvil en la mesa a su lado y observó a Bulma. – ¿Lo tenemos? – La científica sonrió, enseñándole un pequeño drive entre sus dedos.

–Cada palabra.


El reloj marcaba las 7:32 P.M. cuando Gohan volvió a Capsule Corp. Había pasado bastante tiempo desde que se fue y nadie le contactó para darle algún tipo de alerta de parto, por lo que, se apresuró hacia la habitación donde su novia le esperaba.

– ¡Papá! – reaccionó en automático, cargando a su hija en el proceso.

– Hola a ti también, Panny; ¿has estado cuidando de mamá y el bebé? – ella asintió enérgicamente. – Buena chica. – Con Pan aun en brazos, se acercó a Videl y besó tiernamente su frente. El dolor y la incomodidad ya era notorio en su rostro. – ¿Cómo estás?

– Cansado, pero feliz de que llegaras; Bulma viene en camino para recibir a nuestro pequeño. – el rostro de Gohan fue un verdadero poema. Alegría, pánico, ansiedad, todas las emociones pasaron por breves instantes en su rostro.

– Y por eso, yo vine a buscar a esta hermosa niña. – la inconfundible voz de la matriarca Son inundó el lugar.

– Pero no me quiero ir...– protesta la pequeña mientras Gohan la deposita en los bazos de su madre.

– Te prometo que, desde que el bebé llegue, iré a buscarte para que lo conozcas, ¿sí? – la pequeña asintió de mala gana. – Esa es mi niña. – besó su frente tiernamente y agradeció a su madre por cuidar de su hija durante el parto. Justo cuando las chicas Son salían del lugar, Bulma hizo acto de presencia, seguida por sus padres.

– Me alegro de que hayas llegado, Gohan, estaba a punto de llamarte. – comentó Bulma. – Vine con refuerzos para que me ayuden un poco. – el matrimonio Briefs les saludó brevemente, antes de unirse a Bulma en los preparativos.

– ¿Cómo estás? – volvió a preguntar el joven, acariciando la ahora sudorosa frente de su novia. – Imagino que te controlaste por el bien de Pan.

– Imaginas bien, hace unas seis horas que las contracciones...– gimió adolorada– dejaron de ser una broma, pero Pan estaba tan concentrada en cuidarnos que no tuve el corazón para decirle que se fuera. – enternecido, el joven Son sonrió. – ¿Cómo te fue? ¿Pudiste encontrar al doctor?

– Sí, pero te lo contaré luego; ahora necesitas enfocarte en el parto.

– Muy bien, ¿listos para conocer a su nuevo bebé? – preguntó la científica, vestida y lista junto a sus padres para el suceso. Gohan se arrodilló a un lado de la cama, tomando la mano de Videl firmemente mientras observaba como Bulma se colocaba en posición, su madre estaba a su lado, con mantas mientras su padre se arrodillaba en su costado libre, como si se tratase de su reemplazo. – Bien, Videl, es hora, cuando diga tres, necesito que ayudes al pequeño a nacer, ¿entendido?

– Sí.

– Bien...estamos listos.

A partir de allí, Gohan perdió la noción del tiempo. Cada cuenta de Bulma venía acompañado de un sonido de esfuerzo por parte de su novia. Sentía su dolor a través de las manos que mantenían entrelazadas y comenzaba a sentirse culpable de no poder hacer más por ella, más allá de animarla y mantenerla lo más cómoda posible dada la situación. Luego de un esfuerzo notablemente superior, Bulma informó que casi terminaban, Videl se desplomó en la cama recobrando las fuerzas, jadeando y sudando entre su arduo trabajo. Faltaba poco y lo sabía, quería que sucediera de una vez por todas. Por eso, cuando Bulma volvió a contar, la joven justiciera no lo dudó, dando un último gran esfuerzo, este se vio recompensado con un estruendoso grito que llenó de alivio a ambos.

– Tenemos un niño. – anunció el doctor Briefs. Gohan no pudo evitar las lágrimas, como siempre, su Videl tenía razón.

– Te... lo dije...– comentó entre bocanadas de aire, una sonrisa cansada en su rostro mientras sus ojos no eran visibles por los momentos. El no pudo evitar sonreír mientras la llenaba de besos.

– Lo sé; – fue su sincera respuesta. Volvió su atención a su recién nacido, aun anunciando su llegada al mundo. Bulma se lo entregó a su madre, quien de inmediato lo envolvió en la manta y lo llevó al pequeño consultorio prenatal que habían armado en la habitación.

– Gohan, – llamó Bulma– nosotros nos encargaremos con Videl; puedes ir a conocer a tu hijo. – no muy seguro, observó a Videl por aprobación.

– Ve; estaré bien. – regalándole un tierno beso, se dirigió a su pequeño niño. Su corazón no había bajado los descontrolados latidos de su corazón desde que escuchó su primer llanto. Observó cómo lo pesaban y realizaban el chequeo correspondiente, el pequeño se fue calmando de a poco y parecía ser consciente de que no estaba con extraños. Cuando se encontró limpio, la señora Brees lo vistió con un enterizo blanco. El orgullo explotó en su pecho cuando pudo apreciarlo en su modo más pacífico, los masajes que le propino su enfermera temporal para limpiar su abundante cabello, le calmaron totalmente. Sus ojitos, aun no estaban enfocados, pero podía notar que eran un par de zafiros idénticos a lo de su madre, aparte de aquello, ese niño era un Son, con todo y cola incluida.

– Mira, hermoso, es papá. – expresó cuando el niño estuvo listo para ser entregado. Sabía que el tiempo se había distorsionado y que había pasado mucho más del que estimaba. Cuando la señora Briefs le entregó a su niño, se detuvo de manera indefinida. Era perfecto, era lo único que podía registrar su mente. El orgullo no cabía en su pecho y no pudo evitar las lágrimas. Todo lo que estaba haciendo valía la pena, este niño merecía vivir sin miedos, sin represiones, sin ningún tipo de fantasmas del pasado. Todo era feliz y haría hasta lo imposible para que se mantuviera.


Cuando Gohan llegó a la habitación, sonriendo de oreja a oreja, Pan se encontraba en pijamas, lista para ir a la cama, o al menos, eso era lo que su abuela Chi-Chi trataba de lograr. La pequeña se negaba a descansar sin tener noticias del bebé y, aunque admitía que estaba cansada, era terca y no daba su brazo a torcer. Su perseverancia fue recompensada cuando Gohan entró a la habitación. No dudó en saltar a sus brazos, sintiendo los nervios surgir al escuchar la frase "Tu hermano quiere conocerte". El camino se le hizo eterno y confuso a la vez, su abuelita los seguía, sonriendo en todo momento, cuando por fin llegaron a la habitación, su atención se centró en el pequeño bulto entre los brazos de Videl. Con cuidado, Gohan la colocó en el lado disponible que la joven había creado para Pan, quien, con cierta duda, se preguntaba cómo acercarse al bebé que percibía tan frágil.

– Es pequeño...– fue lo primero que salió de su boca mientras tocaba una de las mejillas sonrojadas del bebé dormido.

– ¿Panny? – llamó Videl, sacándola de su ensañamiento.

– Es muy lindo, mamá...– susurró con una gran sonrisa en el rostro. – ¿No es cierto, abuelita? – la mujer solo pudo asentir; las lágrimas habían comenzado a recorrer su rostro, presa de la felicidad y sin poder ocultar su deseo de sostener a su nieto. Esperaba que Goten y Goku llegaran pronto para completar el cuadro familiar.

– ¿Quieres sostenerlo? – preguntó. La ilusión brilló en esos inocentes azabaches.

– ¿Puedo?

– Claro; con cuidado. – intervino Gohan. Con delicadeza, la joven madre, apoyada por el detective, acomodaron al recién nacido entre los pequeños brazos de Pan.

–Recuerda sostener su cabeza – fue el consejo de la agotada madre mientras permanecía pendiente a la interacción entre hermanos. Debería descansar, pero esos momentos eran más importantes. La imagen de su Pan, llenando de pequeños besos al recién nacido, generaba una tormenta de emociones dentro de sí. Era un momento de paz, que sabía sería pasajero, sabía que pronto tendría que volver al mundo real y enfrentar al monstruo que alguna vez consideró familia. La tenue caricia proporcionada por los labios de Gohan sobre su sien, la trajo nueva vez a la realidad.

– Estoy muy orgulloso de ti...– dijo por enésima vez en menos de una hora, lo cual le hizo sonreír. Tenía que enfocarse en ese momento. Disfrutar del momento de paz que disfrutaba al lado de su verdadera familia pues sabía que la paz duraría poco. Ella misma tendría que romper para hacer justicia.


¡Hi! Como ya es tradición, los 7 de julio (y a veces los 8, en dado caso que se me complique), actualizo varias historias a la vez como regalo tanto para mí como para ustedes y a esta joyita, casualmente, le tocó ser de las agraciadas dada el ritmo de actualizaciones que he estado implementando.

Muchísimas gracias por seguir por aquí y a Nitoca, krimtz, Guest, Nagely y Yamida Yuki por los reviews en el capítulo anterior y a todos los que se han estado uniendo. Espero que les guste y como siempre, siéntanse libres de comentar y decir qué les pareció.

Reviews users de cuentas:

Guest: ¡Hola! El amor de madre e hija ganó. Perdona la tardanza, pero aquí esta, gracias a Dios. Gracias por el review; espero que este sea el de tu agrado.

Nagely: ¡Hi! Perdón por la tardanza, pero ya estamos aquí, gracias a Dios. Muchas gracias por el review, espero que este también sea de tu agrado.

Espero que todos se encuentren bien y a salvo.

Cuídense mucho, chicos,

Bye!