Dragon Ball Z y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.
Por fin, pude actualizar Lo curioso es que no participé en el último desafío de la comunidad de Facebook porque quería concentrarme en entregar este capítulo en esa fecha, pero lamentablemente, no pude subirlo, así que, me disculpo. ¡Espero que el capítulo lo compense!
Con una sonrisa en su rostro, Videl tomó su teléfono para inmortalizar la escena. Pedía pocas cosas para ser feliz y tres de ellas estaban a unos metros de ella, compartiendo un momento tan íntimo que no quería interrumpir de ninguna manera posible.
–Recuerda sostener su cabeza, Panny…– escuchó como indicaba Gohan. El joven padre estaba sentado en un sillón a unos metros de ella, cargando a la pequeña Pan quien, a su vez, tenía al recién nacido entre sus brazos.
–Mi hermanito bosteza mucho, ¿está cansado?
–Seguro que sí; es agotador aprender y crecer, ¿verdad? – Pan asintió sin despegar la vista del pequeño.
–Yo puedo enseñarles muchas cosas. – Gohan sonrió enternecido mientras besaba el pelo de su hija, lo que hizo que Videl a su vez sonriera. Estaba agotada, muy agotada si era sincera, pero se resistía ante Morfeo pues quería grabar aquello más allá del aparato que sostenía, necesitaba que se quedara grabado en su memoria, lo atesoraría a más no poder.
–Sé que sí; – respondió aun en trance. Muchas cosas pasaban por su cabeza. Por más que quisiese estar así para siempre, la realidad es que había cosas que tenían que saldarse y mientras veía esa imagen, la idea que tenía en la cabeza seguía siendo la opción más óptima para acelerar todo y que su padre supiera que hablaba en serio. Tenía que atacarlo donde realmente le impactara y le hiciese sentir que perdía aún más el control sobre la situación. Tal vez era impulsivo lo que haría, pero quería probar su teoría. Sabía cuánto le encantaba a su padre ser el centro de atención, ¿por qué no ayudarle de cierta manera en ese aspecto, pero hacia la "mala publicidad"? Observó por última vez a las tres personitas ajenas a sus cavilaciones y tomó su teléfono. No perdía nada experimentando.
En el momento que Hercule vio la notificación en su teléfono, sudó en frio. Desde que su hija había descubierto toda la verdad, cada vez que aparecía era para causarle problemas y sospechaba que no era la excepción. Entró a sus mensajes y vio que se trataba de una publicación, una foto del intruso aquel que llamaba novio, la mocosa y lo que parecía ser… ¿un bebé?
–Ya nació…–suspiró con cierto dolor en su voz. Por la vestimenta, intuía que era un niño, tenía un nieto que sospechaba no conocería. Su hija era de armas tomar y en esos momentos no era su padre, era el enemigo. ¿Qué se supone que haría a continuación? Ni en sus pesadillas pensó que estaría envuelto en una guerra con su única heredera, mucho menos que precisamente ella, que odiaba todo lo relacionado a lo mediático, estuviese usando esa vía para inquietarlo. Sabía que era una de sus debilidades y la que más le aterraba. La imagen lo era todo para él, por eso había hecho todo desde el principio. Y era más que irónico que por sus esfuerzos sean los que ponían en peligro todo su imperio.
Observó la foto nueva vez, bajando para ver la descripción. Su ceno se frunció de inmediato. Videl no usaba las redes sociales muy a menudo, pero el prestigio del nombre era fuerte y sus cuentas tenían gran repercusión, millones de personas la seguían y se reflejaba en la gran cantidad de 'likes' que tenía y las compartidas que no dejaban de subir. A ese paso, la publicación era viral. Soltó el teléfono y encendió el televisor.
– 'Las redes han explotado gracias a una publicación compartida por la hija del campeón del mundo y detective de ciudad Satan, Videl quien compartió una tierna foto donde muestra a su actual pareja Son Gohan, junto a su hija adoptiva Pan y su hijo recién nacido junto a las palabras 'La verdad se sabrá pronto y por fin, ustedes podrán estar tranquilos, siendo niños sin miedo a terceros, seremos una familia y como su madre, les juro que todos aquellos que nos lastimaron, pagarán un alto precio. El monstruo no podrá tocarlos, solo esperen y verán'.
Las declaraciones han desatado un sinfín de especulaciones sobre el significado de la misma, pero todo apunta a que está relacionado con el secuestro que sufrió la pequeña Pan recientemente.
Eso era malo, muy malo. No sabía que tenía en mente, pero sus palabras no podían ser más claras: iba a destruirlo. De alguna u otra manera, su hija quería su cabeza en bandeja de plata e iba con todo para lograrlo. No pasaría mucho antes de que tuviera que dar declaraciones al respecto y tenía que estar preparado. La verdad saldría a la luz, de acuerdo, pero él se encargaría de colocarse en el lado bueno de esa verdad. Sería su palabra contra la suya.
Era un día hermoso y Gohan quería aprovecharlo para estar con su niña y decirle de una vez por todas que él era su padre biológico. Todos los trámites estaban hechos, solo faltaba una firma para que la reconociera como lo que era, su hija de sangre, pero no quería hacerlo hasta que Pan lo supiese; lo consideraba necesario.
Además, esto también servía como una ayuda para Videl y su hijo. La joven justiciera y el pequeño recién nacido habían tenido problemas para llegar a un consenso en cuando a alimentarlo y pensó que sería provechoso que también pasaran tiempos a solas.
Se había levantado temprano para preparar una especie de desayuno y salir a la terraza a disfrutar las primeras horas del día donde, normalmente, los paparazzi aun no hacían actos de presencia. Mientras se acercaban al lugar, Gohan dirigió su vista hacia la pequeña a su lado que sostenía su mano firmemente. Esa niña era un antes y después en su existencia. No podía decir que desde que nació porque ciertamente no sabía que Pan vivía, pero desde que asumió total responsabilidad sobre ella, no podía concebir un futuro sin que le llamase 'papá'.
–¿Papá? ¿Estás bien? – preguntó en su dulce voz. Independientemente de que todo estaba bien y que lo que sentía contradecía lo que le había aconsejado a Videl, Gohan estaba nervioso de que algo cambiase cuando se enterara.
–Sí, ¿por qué la pregunta?
–No lo sé; te ves muy serio. – dijo, observándolo inocentemente. – ¿Es porque tienes hambre? – Gohan sonrió ante su inocencia.
–Efectivamente, tengo hambre. – respondido en el preciso momento que la luz solar le avisó que habían llegado. –Por eso hice este banquete para nosotros. – La niña sonrió complacida, adentrándose al jardín. Mientras organizaba su pequeña recepción, observó a la pequeña correr por el lugar detrás de una mariposa. Nunca se había sentido tan orgulloso; ningún estudio, ninguna de sus victorias significaba tanto como lo era escuchar la risa inocente de su hija, más aun, luego de todo lo que había pasado.
–¡Papá, mira! ¡Le agrado! – exclamó con entusiasmo ante la pequeña mariposa que se había posado en su mano. Gohan sonrió.
–Claro que sí, amor. – confirmó. Extendió los alimentos sobre la mesa y la preparó para ambos. Al ver que su padre estaba por terminar los arreglos, la niña corrió hacia él, ayudándolo con lo que faltaba. De inmediato, padre e hija se encontraron inmersos en su desayuno. A medida que Pan iba terminando su porción, hablando de lo lindo que era su hermano, lo recuperada que se sentía y que, en la tarde, tenía una cita de juegos con Bulla que no podría esperar, el joven Son solo se limitaba a asentir. – ¿Está rico? – la pequeña asintió feliz. –Me alegro…– respondió mientras se acerca a limpiar un resto de comida de su mejilla. – Panny, sabes que te quiero un montón, ¿verdad? – la pequeña volvió a asentir. – De acuerdo…– dijo, tomando una gran bocanada de aire. Pocas veces en su vida había sentido semejante nivel de ansiedad ante un niño, pero la sola imagen de que esos inocentes ojitos le mirasen con odio, le paralizaban. – ¿Recuerdas que cuando nos conocimos, te comenté que conocía a Videl antes de trabajar juntos? – la pequeña asintió nueva vez. – Aquella vez, ya yo amaba mucho-mucho a Videl, muchísimo.
–¿En serio? – la sorpresa era notoria en su infantil rostro. – Entonces, ¿por qué no estaban juntos? – Esa pregunta era demasiado profunda para alguien de su edad.
–Tuve que partir para cumplir con algunas cosas y, en ese tiempo, perdí rastro de Videl. – dijo sin ahondar demasiado en el tema. – Pero eso no es lo importante, lo importante es que, en ese momento, ya nos queríamos, muchísimo, Panny y por eso…Kami nos envió una bebé…una preciosa bebé de quien me enteré años después.
El joven Son pudo ver como las cosas se conectaban en el pequeño cerebro de la pequeña. Dejó de comer y se concentró de lleno en el hombre frente a ella. Por los momentos, Gohan no observaba ningún vestigio de molestia u odio, Pan parecía estar más concentrada en atar todos los cabos de lo que acababa de escuchar, con la parte de la historia que ya sabía.
–¿Eres mi papá-papá? – preguntó directamente, muy al estilo de su madre, sin rodeos. – ¿El de verdad? – Gohan asintió con cautela. Intimidado era quedarse corto, el silencio era mucho peor que algún tipo de expresión de desprecio por su parte la anticipación lo estaba matando. – Entonces, ¿por eso tengo los ojos negros? ¿Son los tuyos? – Gohan parpadeó incrédulo, no creyendo lo que acababa de escuchar.
–Sí…– fue lo único que logró responder. Los segundos parecieron horas en lo que la niña se levantaba de su silla y se colocaba frente a él. La ironía de ser un detective implacable y ser interrogado-intimidado por su propia hija era alucinante.
–¿Qué hiciste cuando te dijeron que "estaba en el cielo"? – preguntó haciendo las comillas con sus manos.
–Lloré como un bebé; estuve realmente triste al pensar que te habías ido y no pude conocerte. – La expresión de la niña era una mezcla entre el desconcierto y la curiosidad. – Era triste pensar que nadie sabría que eras mi hija.
–Las personas aún no lo saben.
–Pero lo sabrán. – apartando momentáneamente la atención de la niña, fue al bolso que había traído y sacó unos papeles de ella, Pan atenta ante cada movimiento. – Solo falta que coloque mi firma aquí.
–¿Qué es eso?
–Es un reconocimiento de paternidad, un documento que dice que eres mi hija y que me haré cargo de todo lo que necesites como tu padre. Me aseguraré de brindarte todo, empezando por mi apellido. – los ojitos de Pan se abrieron en sorpresa. – Lo firmaré, solo si tú quieres. – Al ver la sonrisa sincera en el rostro de la niña, Gohan se permitió respirar. Sin perder tiempo, su primogénita se abalanzó sobre el joven. Desde el principio, cuando entendió lo que quería decirle, Pan se había emocionado con la idea, pero quería entender más allá de saber que era él. De por sí, tenían una relación padre-hija, pero quería sentirse cómoda con todo lo que venía. El hecho de que dijera que llevaría su apellido, quería decir que sería una 'Son' tanto de sangre como ante las demás personas. Goku sería su abuelito de verdad, Goten sería su tío real y, también tenía una abuela. Estaba ganando, en todos los sentidos, tenía la familia que tanto sonó.
–¡Fírmalo! ¡Fírmalo! – exclamó mientras observaba directamente a su padre, con la emoción más allá de lo imaginable. Tomó el bolígrafo y sin mucho esfuerzo, ya era prácticamente oficial. Tomó a Pan en brazos y la envolvió en un muy emotivo abrazo de oso. – Te amo, papá. – besó su pelo tiernamente, sintiéndose feliz. Solo restaba explicarle todo respecto a su pasado, a su herencia extraterrestre y el porqué de la marca que tenía en su espalda; lo dejaría para después. Por los momentos, lo único que le importaba era tenerla entre sus brazos.
¿Cómo era posible que el cansancio se sintiese tan satisfactorio? Su bebé finalmente, se había dejado amamantar y se encontraba plácidamente dormido sobre su pecho. Su pequeña figura emanando la tranquilidad de alguien que acaba de llegar al mundo; ella disfrutaba cada segundo de apego. Antes no tuvo esa oportunidad y por los momentos, la aprovechaba al máximo. El hecho de que su hijo estaba entre ellos también significaba que ella volvía a la carga, con todo el impulso del mundo. Se había restringido de ciertas cosas y acciones porque tenía que cuidar de su salud para que nada le afectase; no existían restricciones que la detuvieran. Descansaría cuando su padre estuviese pagando por cada cosa que había hecho.
El sutil movimiento de su niño en brazos la trajo de vuelta a la realidad. El niño bostezó por unos segundos, acurrucándose nueva vez en el pecho de su madre. Le molestaba la sensación de no sentirse totalmente satisfecha con la foto en general. Ella debía tener recuerdos como estos con Pan, debió ser una realidad, no una fantasía que jamás se haría realidad de la misma manera.
Decidida a despejar la mente, tomó su teléfono para verificar que repercusiones tuvo el post que había lanzado. Como esperó, se viralizó casi sin esfuerzo. Ella sabía el poder mediático que poseía por su apellido, odiaba la exposición pública, pero cuando necesitaba expandir un mensaje, usaba los poderes que 'su marca' le brindaba.
Podría hacerse una idea de lo furioso que su padre estaría en esos momentos. Él amaba los medios, siempre y cuando hablaran bien de él, siempre y cuando lo idolatraran todo estaría en orden. Ese no era el caso, las personas hablaban de ella, sobre algo que él sabía podría destruirlo y que no podía controlar. Era tan sencillo que lo hacía rabiar. Todos especulaban sobre su publicación, todos estando tan lejos de la realidad, que resultaba hasta risible. De repente apareció una notificación en pantalla de una cadena informativa; abrió los ojos ante el título que aparecía en la trasmisión en vivo.
–No puede ser cierto…– pero lo era. Su padre la sorprendía cada día más con su cinismo.
La noticia se había regado como pólvora: el campeón del mundo daría declaraciones sobre la situación familiar. Cada pantalla de ciudad Satan estaba sintonizando el canal al que el hombre prometió la exclusiva de la historia, cada habitante del planeta estaba a la espera de aquella historia que había iniciado su hype con la publicación de su unigénita y no pintaba para bien, según la opinión popular. Cuando el momento llegó, la población mundial contuvo el aliento mientras la presentadora daba la bienvenida al programa. Se notaba que quería llegar al punto fuerte de la entrevista.
–Mr. Sartan, un honor que haya decidido compartir su vivencia con esta cadena. La publicación de la señorita Videl nos tiene a todos preocupados y su intervención podría brindarnos más tranquilidad.
–Desafortunadamente, no será así. Con los últimos acontecimientos, hemos descubierto hechos muy desgarradores para nuestra familia. Como somos parte de la comunidad y con la intención de que se haga justicia, queremos compartirlo. – El hombre toma una pausa dramática como si dudara por un instante de lo que diría a continuación. – Cuando mi adorada Videl estaba por terminar la secundaria, ella quedó embarazada; – se escucharon varios sonidos de sorpresa dentro del plató, todos en shock por lo que acababa de escuchar. – eso desestabilizó todos los planes que tenía para ella, por lo que, como es natural, me enojé como nunca.
–Es entendible.
–Sí, pero al final, terminé aceptándolo y hasta me ilusionaba la idea de ser abuelo. Fuimos mi hija y yo por tanto tiempo que el agrandar la familia, independientemente de la situación, era una bendición.
–¿Qué puede decirnos del padre?
–Es un irresponsable, un irresponsable que nunca estuvo para el bebé.
–Es lamentable.
–Al final, no era necesaria su presencia. A mi Videl y al bebé no les faltaría nada.
–Debo decir que, esta información es sorprendente de digerir.
–Por supuesto.
–Cuéntenos, ¿dónde está su nieto? – El semblante del hombre mostró dolor en sus facciones como si lo que venía a continuación, lo lastimara en lo más profundo de su ser.
–Durante su embarazo, envíe a Videl lejos para que pudiera llevarlo con la tranquilidad que ansiaba, lejos de los medios. Confié en un equipo médico que la mantendría a salvo todo el tiempo, pero mi confianza fue traicionada.
–¿A qué se refiere?
–El día que la bebé nació, no estaba presente. Cuando pude llegar, el equipo médico anunciaba que…– la voz se le quebró.
–Tranquilo…– comentó la entrevistadora, creyéndose toda la actuación del hombre. – Está bien…
–Dijeron que había existido una complicación y la niña había muerto. Estaba destrozado y no sabía qué hacer…Videl no sabía la noticia y me correspondía contarle. Simplemente…
–Oh kami…mis sinceras condolencias.
–Gracias…– alguien de la producción le acercó un pañuelo para secarse 'las lágrimas'. – Videl lo tomó peor de lo que esperaba; en algunos momentos pensé que la perdería a ella también. Lo siento, es un recuerdo doloroso…
–Entiendo…
–Tratamos de sobrellevarlo lo mejor que podíamos, pero pasaban los años y sé que Videl la estaba pasando peor que yo. Su madre murió cuando era pequeña y sé que esperaba poder crear esa relación que tanto le faltó con la pequeña, pero no había nada que pudiese hacer para traerla de vuelta. La bebé estaba muerta…o eso pensábamos…
–¿A qué se refiere?
–Mi nieta no murió, fue robada al nacer. – la incredulidad en el ambiente fue inmediata. Millones de personas quedaron pasmados ante la revelación. – Ese equipo médico en el que tanto confié, trabajaba con una red de bebes y vendieron a mi nieta.
–Son declaraciones realmente impactantes. ¿Cómo descubrió la verdad?
–Porque encontramos a mi nieta. El destino es así de preciso y perfecto; mi Videl la encontró…esa niña, es la pequeña Pan que adoptó. ¡Kami es grande! – dijo con notable emoción– En realidad, es su hija biológica, mi nieta. Lo comprobamos gracias a los eventos horribles en los que estuvo involucrada: no contaban con que madre e hija se reencontraran, tenían que eliminarla para qué no se supiera. – hizo un gesto de victoria, como si el mayor de los milagros se hubiese llevado a cabo frente a él. –Si hago esto público es porque ya tengo algunos de esos nombres y quiero que todos sepan que pagarán por el daño que le han hecho a mi familia.
–Esto se regará como pólvora. – comentó la científica notablemente irritada viendo la pantalla del televisor. Había contado la historia convirtiéndose en una víctima de la situación y sabía que con la fe ciega que tenían los habitantes en él, su palabra sería tomada como válida y seria el héroe de todo el lugar.
– ¡Que impotencia me causa ese tipo! – exclamó Chi-Chi totalmente indignada ante el relato manipulado del hombre.
Bulma suspiró. No sería imposible, pero sí difícil destronarlo. Sabía que Gohan y Videl tenían pruebas e iban desenredando todo lo que desenmascaraba la realidad de lo que había pasado, pero este hombre era venerado por millones y el hecho de que ahora su historia lo pusiera como un hombre que había sobrellevado una situación tan horrenda, había agregado puntos a su imagen. Iba a estar complicado, muy complicado.
–Mi nieta no murió, fue robada al nacer. Ese equipo médico en el que tanto confié, trabajaba con una red de bebes y vendieron a mi nieta.
Videl no sabía qué adjetivo utilizar para lo que estaba sintiendo al ver el monumental descaro de su padre. ¿Cómo mentía tan fácilmente? ¿Cómo podía pararse frente a millones de personas y hacerse la victima? Él fue el que orquestó todo, él fue quien jugó a ser Kami e impactar vidas por capricho, y ¿resulta que él es la victima? Había que tener la cara como el cemento.
–El destino es así de preciso y perfecto; mi Videl la encontró…esa niña, es la pequeña Pan que adoptó. ¡Kami es grande!
Una pequeña vena palpitó furiosa en su frente. Simplemente, increíble.
–Si hago esto público es porque ya tengo algunos de esos nombres y quiero que todos sepan que pagaran por el daño que le han hecho a mi familia. – Claro que tenía los nombres. ¡El los contrató! La rabia que sentía en esos momentos no podía ponerse en palabras. Iba a sacrificar a sus propios empleados para salvarse el pellejo.
–Tu padre es todo un personaje…–Videl giró hacia la puerta donde Gohan estaba de pie. El joven Son podía ver la furia que rodeaba a su novia. No podría culparla; era más que indignante.
–Mis redes han explotado con mensajes de apoyo…– bufó. –Si tan solo supieran…– comentó, el joven Son se sentó a su lado, acariciando el pelo de su novia.
–No es la manera de pasar tu periodo post-partum…–se lamentó mientras observaba la pequeña figura de su niño dormido en su cuna, al lado de Videl. Su suegro siempre encontraba una forma de empañar los eventos.
–No me digas…– respondió, con notable cansancio en su voz. Tener todos aquellos sentimientos hacia tu padre era conflictivo. Odiarlo, repudiarlo por lo que había hecho era un peso que jamás esperó, pero por más que fuese quien le dio la vida, no podía perdonarlo por tratar de lastimar a quien se había convertido en todo su vivir cuando supo de su existencia. –Te ves muy tranquilo…– él se encogió de hombros.
–Obviamente tengo unos impulsos asesinos hacia él, pero…
–Pero… ¿qué?
–Tenemos que ver el lado positivo de las cosas: – el joven Son sonrió con un tinte de maldad que pocas veces veía. – el decidió hablar y convenció a otros de que ellos necesitaban hablar. – Al principio no entendió, pero cuando lo hizo, sonrió con la misma malicia que su pareja. –Él está cavando su propia tumba; todos se están acercando sabiendo que el bando contrario está liderado por otra figura de poder que puede dar la batalla: –besó su sien dulcemente antes de terminar la oración: – la gran y valerosa Videl.
–¿En serio están dispuestos a colaborar? – el asintió.
–El doctor ya confesó; iré en media hora a tomar la declaración de la secuestradora. A medida que pasa el tiempo, siguen apareciendo testigos, testigos que vinculó a una 'red de ventas de bebé', es lógico que quieran aclarar las cosas y dar su versión. Es un avance, pero aún falta el juicio mediático. – Videl pareció pensarlo. Tenía razón, aún faltaba convencer a la gran población mundial de que el hombre que acababa de abrir su corazón sobre la tragedia familiar que pasó, con lágrimas incluidas, fue la mente maestra detrás de todo.
–Está confiado: sé lo que hará a continuación y puede que sea un bombazo.
–¿Qué harás?
–Algo…ilegal, pero necesario.
–Nunca pensé que escucharía esas palabras de tu boca.
–Esto es lo que mi padre ha logrado.
Como siempre, él era el vencedor. Su actuación fue magistral. Nadie sospecharía del afligido padre que quería proteger a su familia de las personas que osaron en lastimarla. No veía posible que luego de lo que acababa de pasar, los papeles se invirtieran en su contra. Y él, no podía esperar más; quería escuchar a su hija rendirse. Después de esto, no tenía escapatoria. Feliz, marcó el número que había conseguido de Capsule Corp. Para su sorpresa, su primogénita fue quien respondió.
–¿Ahora si me atiendes?
–Sabía que llamarías; así de egocéntrico eres.
–Tú me obligaste a hacerlo. Tengo que preservar el prestigio de mi marca: mi apellido…
–Nunca me había sentido tan asqueada de mi apellido como lo estoy en este momento. – la declaración lo tomó por sorpresa y le ofendió escucharla decir aquello. – No puedo creer lo cínico que fuiste. – Decir que estaba furioso, era quedarse corto. –Incluso usaste a mamá para victimizarte; eso es bajo incluso para ti.
–¿Por qué te resulta tan difícil entender que esto fue por tu bien?
–¿El bien de quien, Hercule? ¿Acaso estuve bien luego de todo aquello?
–Solo debías superarlo…
–¡Maldita sea! – exclamó, perdiendo el control. No estaba dentro de su plan aquello, pero no lo podía evitar. –¡Regalaste a Pan! ¡A tu nieta! ¡¿Cómo puedes decirme que lo único que tenía que hacer era superarlo? ¿Lo hubieses superado si el abuelo me hubiese regalado?
–Es diferente…
–¿Cómo es diferente?
–Tú fuiste deseada, buscada…tu mocosa fue un simple error de adolescencia que necesitaba ser corregido. – La impotencia le estaba ganando; tenía ganas de llorar.
–Pan fue maltratada, pasó hambre, frio, tuvo miedo, solo porque tu decidiste que yo no debía tenerla y cuando la encuentro, casi la pierdo porque decidiste que no podría ser madre. No tienes idea de lo mucho que te repudio en estos momentos, no tienes una idea de cuánto repudio el simple hecho de saber que eres mi padre. Mi vida fue un infierno durante los últimos cuatro años porque no te importé, solo te importó tu estúpida imagen…
–Videl, todo lo que hago es por ti, eres lo único que me queda, créeme que fue por tu bien…espero que algún día lo entiendas.
–Nunca entenderé tu maldad, eres peor de lo que cualquiera pueda imaginar…y no quiero ningún tipo de asociación contigo. Y te juro, que lo que has hecho, no quedará impune.
–¿Qué piensas hacer? No tienes pruebas, nadie te creerá; todos creyeron mi actuación. ¿Serás tú contra el mundo?
–Seré yo contra ti y te juro que no voy a perder porque mis hijos no estarán a salvo hasta que su abuelo este tras las rejas.
–¿De verdad quieres estar de ese lado?
–No es como que me hayas dejado otra opción.
No le gustaba el giro que estaban tomando los acontecimientos. Aunque ella lo dudara, él realmente quería a su hija. Todo lo que hacía era para mantener el orden, para que el apellido perdurara para que sus vidas estuviesen resueltas más allá de lo imaginable. Videl simplemente no entendía aquello, su juicio nublado por aquella desgracia que volvió a sus vidas. Tratando de no pensar más en el asunto, tomó su copa de vino a medio beber y encendió la televisión.
"Seré yo contra ti y te juro que no voy a perder porque mis hijos no estarán a salvo hasta que su abuelo este tras las rejas."
Sus ojos casi salen de sus órbitas al escuchar aquella declaración en el momento en que la pantalla se iluminó.
– Está en todas partes; a estas alturas, cada alma viviente debe haber escuchado esta conversación. – respondió Bulma. – La conversación que grabamos anteriormente, también está siendo filtrada. – Videl asintió. No le gustaba utilizar ese tipo de tácticas y mucho menos involucrando a terceros para los fines, pero no tenía otra opción. Sabía que llamaría para regodearse de lo que acababa de hacer, así que, decidió hacer que confesara sin darse cuenta. Bulma interceptó las señales de las cadenas más importantes del mundo y transmitió en vivo la conversación entre padre e hija. No era algo legal del todo, pero no tenían una alternativa mejor que aquella. Esto sería un golpe certero para iniciar lo que se le venía encima.
–¡Mamá! – la inconfundible voz de Pan le dibujó una sonrisa en el rostro de manera automática. No había visto a su pequeña durante todo el día y en el momento en el que la vio correr hacia ella, no pudo evitar recordar la conversación que acababa de tener con su padre. ¿Cómo no podía quererla? ¿Cómo era posible que odiara a Pan? Ella no pidió nacer, jamás ha hecho algo que pueda perjudicarlo y, aun así, él seguía intentando separarlas. La pequeña se subió rápidamente en la cama– ¿Estas bien? Te ves triste…– preguntó. Si tan solo supiera.
–Estoy bien, Panny. Cuéntame, ¿cómo estuvo tu día? – la sonrisa de la niña se ensanchó aún más.
–Papá me dijo toda la verdad; ¡mi apellido será Son! ¡Tengo una gran familia y muchos amigos! – Internamente, Videl se sintió aliviada de ver que la noticia le había agradado y que, por fin, Pan sabía quiénes eran las personas que la trajeron al mundo. – No te molesta, ¿verdad?
–Claro que no, pequeña; me alegro de que seas tan feliz.
–Me gusta tener una familia. – repitió. Aunque le gustaba escuchar eso, Videl quería su lado de la familia lo más lejos posible de ellos. Tendría que acudir al ojo público, dar declaraciones y, sobre todo, ser la cabeza de los fiscales que lo llevarían a la justicia. Estaba segura de que, si ella y Gohan no se involucraban a fondo, no llegaría a nada. Hercule tenía demasiados hilos dentro de la sociedad como para descuidarse. Envolvió a su niña en brazos mientras observaba a su bebé dormido a unos metros de ella.
La caja de Pandora se estaba abriendo y a partir de ese momento, no había vuelta atrás. Ella daría su versión públicamente, aunque no le agradase la idea, ella enfrentaría a todas aquellas personas involucradas, aunque no quisiese escuchar excusas. Ella haría cosas que no quería, que le disgustaban, pero lo haría por sus hijos, por Gohan, por la justicia que tanto merecía. Y el mundo iba a arder si era necesario.
Done! Cada día más cerca del final; las cosas se van encendiendo. Muchísimas gracias por seguir por aquí a pesar del tiempo; su apoyo hace todo posible y han impulsado cosas geniales. Muchísimas gracias a: Anya0087, krimtz y kellz19 por los reviews en el capítulo anterior. Igualmente, a todos ustedes que le han dado a favs y follows; significa un mundo.
Cuídense un montón y como siempre, siéntanse libres de comentar. Saben donde encontrarme.
Un abrazo,
Bye!
