Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
La clase había finalizado momentos atrás, pero Elsa y Jack se rehusaban a marcharse sin una explicación razonable de por qué el profesor había hecho semejante…mezcla.
─Señor Smith, con todo respeto, no creo que este grupo esté equilibrado ─comenzó a decir Elsa.
─Es cierto. No creo ser capaz de convivir con esta antisocial ─Elsa lo miró desafiante─ ¿Qué? ¿Me vas a decir que eres el arma de las fiestas?
─No, no lo soy porque yo si sé lo que es la responsabilidad. No ando como un perrito faldero detrás de cualquier falda que se cruce en mi camino.
─Por supuesto que no, Elsita ─dijo con una sonrisita cínica─ ¿O acaso tiras a los dos bandos?
─Hijo de…
─ ¡Suficiente! ─exclamó el maestro de manera firme ─Veo que ustedes tienen sus diferencias, pero lamentablemente no se puede hacer nada-
─Pero señor, usted y yo sabemos que yo haré todo el trabajo.
─En eso tiene razón ─ respondió desinteresadamente Jack, sorprendiendo a todos por su descaro.
─Estoy consciente de ese detalle, señorita Arendelle, pero confío en que usted lo mantendrá controlado y me informara si contribuyó o no en la asignación ─explicó ─ Si no participa, me deja saber y le repruebo la materia sin titubeos ─ la rubia miró a Jack con una pequeña sonrisa maliciosa, mientras el palidecía.
─ ¡Profesor, no le dé ese poder! ─exclamó ─ ¡Va a hacerme la vida imposible!
─Tu eres el que hace mi vida imposible, energúmeno…
─ ¡Deja de insultarme con palabras que no entiendo! ─chilló molesto. Elsa suspiró. No creía tener la suficiente paciencia para lidiar con este…intento de humano.
─ ¿No hay posibilidad de cambiar de compañeros?
─Para eso debería reestructurar todo el proceso y sería muy tedioso. A menos que quiera hacer pareja con aquella puerta, señorita Arendelle ─dijo en forma de broma.
─ ¡Hecho! ─exclamó la rubia de manera esperanzada.
─Simularé que eso no me ofende…─dijo Jack fastidiado por la respuesta.
El señor Smith suspiró derrotado. Era cierto que no podría cambiarlos de grupo, ya que, sería una gran carga para él. Los había puesto en equipo creyendo firmemente que su mejor estudiante podría influir en el peor de la clase, pero al parecer lo único que hizo fue desatar una guerra.
─Son un equipo y punto ─sentenció. Jack y Elsa se miraron entre sí con verdadero desagrado. No se soportaban, ¿Cómo se suponía que podrían trabajar como un equipo? El maestro escribió algo en dos pequeños pedazos de papel y se lo extendió a cada joven ─Tomen. Tienen que trabajar arduamente por varios meses, por lo que, creo que necesitaran esto ─Tanto Elsa como Jack miraron el papel con incredulidad. Bromeaba, ¿verdad? ─Si no asisten, tendrán puntos negativos…─Ambos jóvenes asintieron de mala gana─ Muy bien; yo los excusaré en sus próximas clases, ahora vayan…
Jack y Elsa tomaron sus pertenencias, notoriamente molestos. Observó como el señor Overland empujaba levemente a la rubia abriéndose paso hacia la puerta, causando un chillido de molestia por parte de la joven y que un "imbécil" saliera de su boca. Smith suspiró; esperaba que no estuviera causando el estallido de una verdadera guerra.
─ ¿Dónde está Jack? ─se quejó Tothianna ─Ya debería estar aquí.
─No sé….─dijo Hans fastidiado por las constantes quejas de la chica. Jack era el novio, él no debería estar soportándola. Un pequeño sonido le alertó sobre la llegada de un mensaje. Sacó su celular del bolsillo, abrió el mensaje:
No podré acompañarlos hoy. El maestro me envió a la guillotina (Elsa) y tardaré un buen rato. Nos vemos en el terreno baldío al final del día y les explicaré mejor.
Jack
Hans frunció el ceño.
─ ¿Era Jack? ─preguntó esperanzada.
─Sí, al parecer no podrá venir.
─ ¿Por qué?
─Está con Elsa ─la mirada de Tothianna se volvió sombría.
─ ¿Qué hace mi novio con esa marginada? ─ Hans sonrió ante semejante reacción.
─ ¿Marginada?
─Sí. Ella trabaja en una tienda de los alrededores; ¡es todo una pobretona! No puedo entender que hace mi Jack con esa insulsa.
─Bueno…no es difícil imaginar que pueden hacer un chico y una chica a solas ─Tothianna frunció el ceño aun más. Hans sonrió malévolamente ─ Si yo fuera él, tendría una muy linda escenita con ella, si sabes a lo que me refiero…─dijo de manera sugerente ─ Y sin ofender, pero Elsa es mucho más atractiva que tu ─Toothianna se sintió más que ofendida. ¡¿Cómo se atrevía?!
─ ¡Eres un imbécil, Hans! Yo soy mucho más mujer que esa estúpida.
─Eso lo sé…media escuela lo sabe ─Tothianna lo miró con odio. Hans era su amigo, pero a veces, sentía que no podía confiar en él.
─ ¿Sabes qué? Olvídalo. No necesito que alguien me diga cuan mujer soy ─ paso a su lado, caminando por los pasillos, hasta que salió del edificio.
Hans sonrió. No tenía nada en contra de ella, pero era tan irritante a veces, que necesitaba de alguna forma devolverle el favor. En cuanto a Jack y su junta con Elsa, se podría decir que estaba algo celoso. Desde la primera vez que vio a Elsa, se sintió atraído por ella y, a pesar de que, era una total "nerd", nadie le quitaba su belleza y por experiencia, sabía que las más calladas, eran las que más placer le brindaban. Gracias a su inexperiencia, él podía hacer lo que le viniera en gana. Tal vez no era amor, pero sí que era atracción. Nadie se resistía a sus encantos y seguramente, Elsa no sería la excepción.
Y ahí estaban ellos, sentados uno al lado de otro, esperando a que la profesional en el área llegara.
─ ¡Esto es increíble! ─se quejó Jack ─Ni siquiera hemos empezado a trabajar en equipo y ya nos enviaron a terapia. ¿Y sabes qué? Todo es por tu culpa, Elsita. Si fueras más abierta y menos frívola, nos llevaríamos bien y no tendríamos que desperdiciar dos horas con la psicóloga escuchando las posibles explicaciones de por qué nos llevamos mal y sinceramente, yo…
─Jack…
─ ¿Qué?
─Cállate…─dijo sin ninguna intención de sonar cortes. Ella estaba igual de irritada con la situación, pero por su salud mental y para preservar la integridad física del chico, aunque no lo mereciera. Jack decidió no contradecirla. Se notaba que estaba perdiendo la paciencia, cosa que amaría en otra situación, pero no en la oficina del loquero. Se mantuvieron en silencio hasta que alguien entró a la habitación.
─Muy buenos días, jóvenes ─dijo una amable mujer de treinta tantos años de pelo negro y ojos café─ ¿Ustedes fueron enviados por el Señor Smith? ─ellos asintieron ─Muy bien…─la mujer se sentó en su silla y organizó su escritorio un poco, antes de fijar su atención en los chicos ─Mi nombre es Helen Clark y hoy estaré ayudándolos con su constantes…desacuerdos ─dijo de manera amable ─¿Cómo se llaman?
─Soy Elsa ─respondió lo más educada posible.
─Jack…─dijo de manera seca.
─Mucho gusto, Elsa y Jack ─respondió ignorando la actitud del chico. Tomó su bolso y sacó dos objetos que, al principio, ellos no pudieron identificar, pero al ver que se colocaba lo que ellos pensaban que era un calcetín en su mano derecha, se miraron extrañados ─ Este es mi amigo "Pecas" y estaría encantado de que conversaran con él ─ Los dos chicos miraron al muñeco entre desconfiados y sorprendidos. ¿Cuántos años pensaba que tenían? ¿Cinco? No había forma de que comenzaran a hablarle a un títere.
─Wow, Elsa, no pensé que encontraría a alguien más loco que tú ─ susurró. Elsa decidió ignorarlo.
─Eh…señorita Clark, no creo que esto de los títeres vaya a resultar…─La mujer miró al calcetín por unos momentos y le susurró algo, cosa que extrañó a ambos jóvenes.
─Entonces, vamos al grano del asunto ─dijo totalmente seria ─¿Por qué ustedes dos no pueden llevarse bien?
¿Qué por qué no se llevaban bien? ¡Había tantas cosas por dónde empezar! Eran agua y aceite; no deberían mezclarse y aun así, tenían un trabajo juntos que hacer. Suficiente para alterar los nervios de cualquiera.
─Por dónde empezar… ─comenzó a decir Jack.
─Por la verdad, ¿no crees? ¡Dile que eres el que siempre esta molestándome!
─¡Mentira!
─¡¿Cómo que mentira?! ¡No te hagas la víctima, Overland!
─No , me hago la victima…¡soy la victima! ─dijo escandalizado ─Tu eres la peleonera.
─¡Claro que no!
Helen miraba la escena boquiabierta. No podía creer que una simple pregunta desatara tan fuerte pelea. Por lo que veía, esto no era un simple pleito, estos creaban mini guerras cuando discutían, por lo que, tenía mucho trabajo por delante.
─Ok, ok, suficiente ─ sentenció ─Vamos a escuchar su versión de los hechos de por qué ustedes no se llevan bien. Primero, Elsa ─ Jack frunció el ceño.
─ ¿Por qué ella primero?
─Las damas primero, señor Overland…
─Entonces no tiene sentido, aquí no hay una dama.
─ ¿Ve lo que hace? Siempre es lo mismo…─Jack rodó los ojos.
─Por favor, Elsa…
─ ¡No me vengas con por favor, Jack!
Y así, otra pelea fue iniciada.
─ ¡Tranquilos! ─exclamó Helen, no podía creer la facilidad que tenían para enfrascarse en una pelea ─Ahora…cuéntame tu versión Elsa. La joven rubia le contó toda la historia que tenia con Jack. Desde el primer día en que se conocieron hasta el día de hoy ─Jack, ¿Por qué tratas a Elsa de esa manera? Ella no te ha hecho nada.
─No, no y no. Ella no es la victima aquí ─ se quejó Jack ─ A ella le encanta echarme en cara su inteligencia sobrehumana. Siempre me insulta con palabras que no entiendo…
─¡Porque tú me provocas!
─ ¡Claro que no!
─Jack, honestamente, ¿molestas a Elsa sin razón alguna? ─Jack pareció pensar su respuesta. Él sabía perfectamente que sí molestaba a la chica sin ningún motivo, pero no lo admitiría.
─Es cuestión de jerarquía ─ Jack se reincorporó de la silla y apoyo una de sus manos en el escritorio, tratando de parecer un intelectual. Elsa solo negó con la cabeza, no sorprendida por el espectáculo que estaba presenciando ─ Ella es una chica estudiosa y aburrida, una "nerd", yo soy un chico fiestero y divertido, soy "cool". Es mi deber como representante de mi gente, fastidiar al bando contrario…
─¿Te das cuenta del poco sentido que tiene lo que acabas de decir? ─Jack miró a Elsa de ofendido.
─Eso prueba mi afirmación; ni siquiera sabe que somos de diferentes bandos ─ dijo de manera burlona.
─Señor Overland, siéntese ─Jack obedeció de mala gana; al parecer su discurso no había tenido éxito ─ Nunca había visto un caso tan…intenso como el suyo, pero…creo que podría haber un motivo oculto─ comenzó explicar ─En mis años de carrera, he notado que puede surgir cierta tensión si existe alguna atracción de por medio ─Jack miró a la mujer confundido,
─No entiendo.
─Que raro…─susurró Elsa por lo bajo, ganándose una mirada enojada de Jack.
─Lo que quise decir es que, tal vez, sus constantes peleas se deban a que…se sienten atraídos el uno al otro.
─¡No!
─¡Que asco!
─Chicos, por favor…
─Ni en sus mejores sueños podría conseguir a este macho ─ exclamó totalmente orgulloso.
─No creo…mis sueños están muy bien sin ti en ellos.
─¿A sí?
─¡Sí!
La veterana mujer se reclinó en su silla al ver como los dos se enfrascaban de nuevo en una discusión. No sabía cómo le haría para crear algo de paz entre estos dos individuos. Era casi ridículo que por una simple palabra, se enfrascaran en una discusión. Ella era la encargada de ayudar a que se llevaran bien, pero honestamente, no sabía si lograría su cometido…
─ ¡Anna, ya terminé! ─ exclamó el pequeño niño desde la cocina mientras colocaba un plato en la meseta.
─Déjalo ahí; enseguida voy ─Brian salió corriendo hacia la sala para ver algo de caricaturas. Quince minutos después, yacía dormido en el sofá. Anna tomó una manta y cubrió a su hermano menor y lo observó por unos momentos. Memorias llegaron a su mente algunas gratas, como el nacimiento del ahora dormido infante, otros no tan agradables. Sacudió la cabeza tratando de alejarlos. Lo importante era que su vida no era mala. Tal vez su madre había muerto y su padre los había abandonado, pero se sentía afortunada de tener a sus hermanos y, aunque a veces pasaban por momentos difíciles, no cambiaría nada. Daba gracias a Dios todos los días por su peculiar familia. Se dirigió hacia la cocina y lavó los platos sucios. Se secó las manos, volvió nuevamente a la sala y tomó su mochila para empezar con sus deberes escolares.
─¡No! ─exclamó por lo bajo enojada al ver que un bolígrafo defectuoso había arruinado su hoja. Frustrada buscó otra en su mochila sin éxito ─Tomaré algunas del cuarto de Elsa ─caminó silenciosamente hacia la habitación de su hermana. No podía entender como Elsa, con todo lo que hacía, tenía tiempo de mantener su cuarto tan inmaculado. El suyo era un total desastre ─Allí están ─ dijo para sí misma. Se acercó al ordenado escritorio de su hermana. Tomó las hojas y sin querer, tiró un pequeño sobre al suelo. Lo levantó y divisó las palabras "Laboratorio Químico". El ceño de la pelirroja se frunció de inmediato.
La fecha era reciente y estaba a nombre de Elsa. ¿Por qué su hermana estaba haciéndose análisis médicos? Y más importante aún, ¿por qué no le había comentado nada al respecto? Abrió el sobre y leyó los resultados. No entendió nada, pero podía averiguar que significaban, gracias al mágico, útil y gran Internet. No sentía remordimiento de estar husmeando sin el permiso de Elsa, es más, se sentía bien, ya que Elsa le mintió en su cara cuando le preguntó directamente sobre el asunto. Tomó el ordenador y comenzó a indagar en el asunto. Luego de un rato, encontró algo de información que hubiera deseado no encontrar…
Se sentía mal, muy mal…Lo primero que el doctor le había prohibido por su enfermedad, era estresarse, ¡pero era imposible no hacerlo! Primero, el asunto con Jack y la extraña terapia, la cual por cierto, le robó mas tiempo del esperado; ni siquiera había tenido tiempo de almorzar; el segundo punto en contra. Y ahora estaba a pocos minutos de terminar su jornada y, en verdad, sentía que el tiempo no avanzaba.
─Elsa, querida, ¿te encuentras bien? ─dijo Gerda al verla tan decaída. Elsa trató de forzar una sonrisa y de aparentar que estaba bien, pero la mujer fue más rápida que ella y colocó su mano en su frente ─¡Tienes fiebre!
─No es nada…─Le dolía la cabeza horrores, el cuerpo le pesaba y ahora, resulta que tenía fiebre, pero Elsa siendo Elsa, no permitiría que la vieran débil.
─¿Cómo que nada? Seguro es una gripe; deberías estar en tu casa, descansando, pequeña ─dijo de manera maternal. No podía creer lo responsable que era esta chica. Cualquiera en su lugar habría pedido un permiso, pero no, ella seguía de pie, atendiendo a la clientela con la mejor sonrisa que era capaz de ofrecer.
─Me iré cuando acabe mi turno; solo quedan unos 15 minutos ─Gerda la miró no muy convencida ─Mañana es Sábado, podré descansar; no se preocupe ─su jefa sonrió.
─Está bien, pero te mantendré vigilada por si te sientes débil ─ advirtió. Elsa sonrió agradecida.
─Me parece justo
Gerda se alejó de ella. Elsa podía ver la indecisión en su lenguaje corporal, como si no quisiera dejarla sola. Le agradecía esa actitud tan maternal hacia ella, pero eso no quitaba el hecho de que era una empleada más en la tienda y debía cumplir su deber.
─Disculpe ─preguntó alguien a su lado. Elsa giró y se encontró con un hombre alto y fornido y una gran barba blanca adornaba su rostro. Y a pesar de que físicamente era muy imponente, su expresión de amabilidad lo contradecía; tenía ese aire de abuelito cariñoso ─¿Podría ayudarme en algo, señorita…Elsa? ─dijo leyendo la placa que la identificaba. La joven rubia sonrió de manera educada.
─Por supuesto. ¿Qué se le ofrece?
─Mi nombre es Nicholas St. North, acabo de mudarme y necesito algunas cosas para mi hogar ¿Podrías ayudarme a conseguir los utensilios de esta lista? ─El hombre le extendió el papel a la joven quien leyó cada uno de los ítems en voz baja.
─Muy bien…tenemos todos estos artículos en la tienda. Sígame ─ Tomó un carrito de comparas y guió al hombre a través de la tienda, tomando todos los elementos de la larga lista.
─Es extraño ver a una joven tan linda trabajando un viernes por la noche ─ dijo con algo de humor.
─Bueno, me gusta trabajar, tal vez sea eso.
─Aun así, es extraño, pero no creo que sea malo; se nota que eres muy responsable ─dijo casualmente ─Tu padres deben estar orgullosos…─Elsa sonrió tristemente.
─Lamentablemente, ya no cuento con ellos…
─¡Oh, perdona mi atrevimiento! No era mi intención ─dijo escandalizado ─ A veces tiendo a hablar de mas
─No se preocupe, no me ha importunado ─El hombre mayor la miró por unos instantes. Asombrado por la seguridad que profesaba al hablar de un tema tan delicado.
─Y…este es el ultimo; ya tenemos todo ─Elsa le entregó el ultimo objeto de la lista y lo colocó en su carrito. Ya sólo necesita pasar por caja.
─¡Muchas gracias, jovencita! ¡Eres muy amable! ─Elsa sonrió débilmente. El señor North empujó el carrito hasta la caja más cercana.
Elsa miró su reloj. Su jornada de trabajo ya había finalizado. Se dirigió a su casillero y sacó todas su mochila. No tenía idea como le haría para llegar a su casa, ya estaba viendo borroso y eso no era bueno. Se despidió de Gerda y de algunos de sus compañeros que encontró en el camino y salió por la puerta principal, sintiéndose peor que nunca.
El señor North vio a la rubia alejarse por las oscuras calles mientras él se dirigía a su auto. No podía creerlo, ¡la había encontrado en el primer intento! Era ella, era la pequeña Elsa. ¡Como había pasado el tiempo! Sacó su billetera y sonrió al ver una pequeña foto de dos pequeñas niñas, una rubia, de ojos azules de unos 6 años y otra pelirroja de 4. Sonrió feliz.
─Las he encontrado…ya las encontré…
─Llegas tarde…
Jack ignoró el ño por parte de su novia. No tenía ganas de iniciar una pelea sin sentido.
─Me quedé dormido en un banquillo del parque cercano. ¿Feliz? ─dijo de manera molesta, cosa que no agradó a la castaña.
─Muy bien, muy bien, cálmense ─ intervino Hans. Ya había presenciado peleas entre estos dos y nunca terminaban de buena manera ─No vinimos a pelear. Mejor cuéntanos todo el asunto entre tú y Elsa ─dijo mientras se sentaba en el suelo y encendía un cigarrillo.
Tothianna y Jack imitaron a su amigo y tomaron asiento bajo la estrellada noche. El joven Overland comenzó a relatarle la tortura que tuvo que pasar gracias a cierta rubia indeseable, empezando por la trampa que le tendió en el examen y por el hecho de que, debería trabajar en grupo con ella por los siguientes meses. ¡Era tortura!
─Y para rematar, tenemos terapia una vez por semana ─dijo mas que fastidiado. No se creía capaz de mantener una conversación educada con ella; simplemente imposible.
─Pobre de mi dulce, Jack ─la joven castaña se colgó del cuello de su novio de manera empalagosa ─No dejes que esa insufrible te moleste, no vale la pena…
─Hablando de valer la pena…─comenzó a decir Hans mientras expiraba el humo del cigarrillo ─¿Me das permiso de hacer un movimiento con Elsa? ─Jack y Tooth lo miraron extrañados.
─¿Cómo que un movimiento?
─Ya sabes…dejarme coquetear con ella, llevarla a la cama, etc.…─dijo entusiasmado ─Estoy seguro que pasaría un muy buen rato con ella ─dijo con una sonrisa malévola, como si estuviera imaginándose la escena.
─¿Y por qué le pides permiso a mi Jack? Ella y él no son nada.
─Aun así, es un acto de hombres preguntar.
─Por mí, haz lo que quieras ─Hans sonrió complacido ante la respuesta.
Los rebeldes jóvenes se quedaron en su lugar predilecto admirando la estrellada noche mientras compartían sus tan apreciadas "sustancias". Jack sentía como su novia no dejaba de mimarlo y dale pequeños besos. Él estaba preocupado tratando de entender por qué le molestaba el hecho de que Hans, tuviera algún tipo de interés en Elsa.
Su cuerpo la estaba traicionando. Estaba a pocos pasos de la puerta y no sabía si lograría alcanzarla. No conseguía entender como su salud había empeorado en cuestión de horas. En la mañana se había sentido bien, pero a medida que el día avanzaba, su cuerpo se comenzó a deteriorar hasta el punto de que, en ese momento, no se sentía capaz de dar un paso más.
─¿Elsa? ─la joven rubia miró al mejor amigo de su hermana. Su expresión era de alegría hasta que que divisó su expresión ─¿Te encuentras bien? ─dijo de manera preocupada, acercándose a ella. Elsa no pudo más. El cansancio y la fatiga que sentía eran por demás intensas, no podría procesar lo que pasaba. Lo único que escuchó fue alguien llamando su nombre de manera alarmada ─¡Elsa!
Nunca había sentido tanto pánico en su vida. Ni siquiera hace una año atrás cuando se enteró de la muerte de su madre, había sentido tanto terror. Esa tarde, había llamado a Kristoff para contarle sobre lo que había descubierto en la habitación de Elsa y, aunque no sabía exactamente que tenia, todas las posibilidades que había encontrado eran aterradoras. Su amigo la había tranquilizado, asegurándole que estaba paranoica; todo estaría bien. El tiempo pasó y Kristoff se marchó, pero menos de 5 minutos después, escuchó como la llamaba en un grito desesperado. Anna abrió la puerta y quedó inmóvil. Su hermana desmayada entre los brazos de Kristoff, parecía…muerta. Corrió dentro de la casa y llamó a los servicios de emergencia. Sus manos temblaban y su voz salía interrumpida, gracias a los sollozos que salían de ella; no sabía cuando había empezado a llorar. Aun con el teléfono en mano, volvió al exterior de la casa donde encontró a un muy asustado Brian al lado de Elsa llorando. Ahí se dio cuenta de que tenía que tranquilizarse; no podía transmitirle su terror al menor de la familia. Lo abrazó y llenó de palabras tiernas, asegurándole que todo estaría bien, mientras Kristoff trataba de reanimar a la inconsciente chica. Luego de 3 minutos, que parecieron horas, la ambulancia llegó. Anna le pidió, no, ordenó a Kristoff que cuidara de Brian mientras ella se iba con Elsa. Ver como los paramédicos revisaban frenéticamente a su hermana, tratando de averiguar que ocurría con ella. No mentiría estaba aterrada y seguía estándolo mientras esperaba impacientemente alguna noticia de su hermana.
─Anna…─la pelirroja se levantó de su asiento rápidamente y se acercó al doctor que conocía desde pequeña.
─¿Cómo está? ¿Qué tiene? ¿Se pondrá bien? ─preguntó rápidamente.
─Sí, ya está bien─ comenzó a explicar ─ Al parecer es una simple gripe, pero como sus defensas están muy debilitadas por la enfermedad y el estrés al que está sometida; esto pudo haber sido mortal, yo recomiendo…
─Espere…¿usted sabe lo que tiene Elsa? ─el doctor se mantuvo en silencio. Al parecer había hablado más de la cuenta ─¡Dígame que tiene!
─No creo que sea de mi incumbencia…
─Por favor ─suplicó al borde de las lagrimas ─Es mi hermana, necesito saber que tiene, quiero ayudarla, quiero apoyarla…por favor…─el hombre se sintió conmovido ante sus palabras. Ella tenía derecho a saber, pero si su hermana no le había dicho, debía tener sus razones ─por favor ─suplicó nuevamente, esta vez entre hipidos. Esa fue la ruina del médico.
─ Anna…Elsa tiene leucemia.
Sus brillantes ojos azules se apagaron de repente, presos del terror.
Leucemia. Leucemia. Leucemia
Era lo único que su mente procesaba. Su preciada hermana mayor tenía una enfermedad potencialmente mortal. Sus latidos se aceleraron, su mente divagaba y mas lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
Por primera vez en toda su vida, Anna sintió desesperación solo de imaginar una vida sin Elsa.
No se creía capaz de soportarlo…
¡Hola! Decidí darme un "break" y traer este capítulo. Espero que les haya gustado =). Gracias por los favs y follows y a: Clary17, TPATFan16, MyobiXHitachiin (pasaran muchas cosas antes de que encuentren un donante. Es todo lo que puedo decir xD), Ariel, PauJelsa, Marina04, Nastinka, IleFrost (A mi me gustó "A Walk to Remember", pero la historia no esa inspirada en la película, por lo que, aun no tengo el final, ya que, me gustan los giros en la trama y mi imaginación esta por los cielos xD; veremos cómo resulta) y Caatii por sus reviews.
Como siempre, gracias por leer y si acaso siguen otra de mis historias, no se preocupen, cuando me desocupe las actualizo.
Cuídense,
Bye!
