Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
"This" =Flashback
"This"= Mensaje de Texto
Había sido un día relativamente largo. Gracias a las indicaciones del doctor, las cuales Anna había tomado muy en serio, no había puesto un pie fuera de su cama. Incluso, Anna se había asegurado de que cuando decía que quería ir al baño, fuera al baño, haciendo guardia en la puerta hasta que saliera, asegurándose de que no tratara de escapar para hacer alguna que otra tarea. En esos momentos, se estaba preparando para ir a la cama. Sus "vacaciones" habían acabado. Al día siguiente era lunes y tenia muchísimas cosas que hacer. Apagó las luces y se metió bajo las cobijas, deseosa de entrar en el mundo de los sueños. Cuando casi estaba dormida, escuchó un ruido muy cerca de ella. Sus ojos se abrieron rápidamente para ver una silueta a un lado de su cama. Ni siquiera tuvo tiempo de gritar; la misteriosa figura tapó su boca con una de sus manos y se colocó sobre ella. La mente de Elsa trabajaba a mil por hora. La habitación estaba a oscuras, no podía ver nada, lo único que podía distinguir era una especie de capucha que le dificultaba la misión de reconocimiento. El intruso alejó su mano de la boca de la rubia, extrañándola sobremanera. Toda persona racional, comenzaría a pedir ayuda, pero por alguna extraña razón, ella no lo hacía.
─¿Quién eres? ─ preguntó tratando de aparentar seguridad, cuando en realidad, estaba en pánico total. ¿Quién no lo estaría en semejante situación? Había un intruso en su hogar que podría hacerle daño a sus hermanos. No sabía si era un ladrón, un asesino en serie o un abusador…no sabia y esperaba no averiguarlo ─¿Qué quieres? ─el individuo no le respondió. En su lugar, delineó sus labios con uno de sus dedos de una manera lenta y hasta tortuosa. Por alguna razón, esto no alarmó a la mayor de los Arendelle, al contrario, le causó una sensación de adrenalina por todo el cuerpo. El desconocido no dejaba de acariciar el cuerpo que tenia debajo suyo, maravillándose con la silueta que poseía Elsa. ¡No entendía por qué se lo permitía! Ella no era una cualquiera y no dejaba que nadie se propasara con ella, pero esto que sentía estaba mas allá de su lógica. Por Dios, era un extraño, podía ser peligroso; ni siquiera había visto su rostro y aun así, podía sentir el efecto que tenía su toque en ella. Él aprovechó su distracción y la besó sin ningún tipo de reparo. Elsa cerró los ojos ante tan suculenta sensación.
El beso nunca fue tierno, al contrario, desde que sus labios hicieron contacto, la pasión se desbordó por todos lados. Por más inverosímil que sonara, ella lo acercó a sí misma, buscando mas de ese beso. Podía sentir como el exploraba su cuerpo como si tratara de aprendérselo de memoria. El contacto de sus labios se rompió, pero él no desistió de su labor. Atacó su cuello con besos y mordiscos, los cuales acompañados de algunas caricias atrevidas y hasta indecorosas, tenían a la joven rubia suspirando de placer.
El mundo no le importaba en ese momento; ella necesitaba saber quién era y por qué se sentía tan natural todo lo que estaba pasando. ¿Por qué dejaba que la tocara de ese modo?
─Dime…quien eres…─dijo entre suspiros. Él detuvo sus caricias súbitamente y se alejó de su cuello para quedar frente a frente a ella. Aun estaba oscuro, no podía ver su rostro, pero llegó a percibir como se quitaba la capucha de su cabeza.
─¿Cómo no puedes reconocerme, Elsa? ─los ojos de Elsa se abrieron de la impresión. Esa voz. No, no, no…no podía ser posible ¡Dios mío, esa voz! Esa misma voz que de solo escucharla le ocasionaba migraña. Esa voz que siempre discutía con ella. El "intruso" extendió su brazo hacia la mesita de noche y encendió la luz. Y ahí, Elsa se quedó sin habla cuando fue recibida por un rostro llenó de picardía.
─¡¿Jack?!
Elsa se sentó abruptamente en su cama. Miró a todos lados en busca de Jack, pero no encontró a nadie…todo había sido un sueño. ¿Qué hacia ella teniendo ese tipo de sueños? Mas importante…¡¿Por qué con Jack?! Tal vez tenía que ver con su comportamiento el día anterior. Para su sorpresa, el joven Overland se había portado…regular. Uno que otro insulto, pero se había comprometido con la asignación y trató lo mas que pudo de no alterarla, al parecer no quería que se sintiera peor. Lo que más le sorprendió fue la actitud que había tomado con Brian. Parecía que se conocían por años. Había jugado, dibujado y compartido con él; una faceta que jamás pensó el tendría. Le alegró ver la felicidad en el rostro de su hermanito, pero no podía confiar en Jack. Después de todo, Jack era simplemente…Jack y no podía confiarse. Miró su reloj: 2:30. Suspiró. Debía dormir…tenia terapia a primera hora.
Y ahí estaba él. Sentado en la oficina de la loquera. La Doctora se encontraba revisando algunos papeles mientras esperaban a que Elsa llegara. Faltaban unos 10 minutos para que la terapia iniciara, por lo que aun tenía tiempo de llegar. Jack no podía dejar de pensar en aquel sueño tan…impuro que tuvo con su compañera de clases. Había llegado a la conclusión de que todo fue producto de aquella verdad que había descubierto sobre ella. No podía creer que fuera capaz de llevar semejante carga sobre sus hombros, pero no podía olvidar que era una encarnación del mal. Él dedujo que aquella sensación cálida que Elsa le estaba causando no era más que una indigestión. ¡Así era señores! Elsa le causaba indigestión.
─Perdonen la demora ─dijo Elsa entrando rápidamente a la oficina.
─No te preocupes, querida. Llegas justo a tiempo ─ respondió Helen ─ Muy bien, muchachos. Vamos al grano…¿han progresado esta semana?
─Bueno…aun pienso que es una bruja
─Y yo aun pienso que es un gasterópodo…
─En conclusión…─animó Helen.
─Aun nos odiamos…─respondieron a coro. La mujer solo suspiró.
─Eso me temía, es por eso que, ya pensé en algo ─ La veterana tomó dos folletos de su portafolio y se los extendió a los chicos.
─¿Qué es esto? ─preguntó Elsa.
─Ahí está toda la información del club escolar al que los inscribí.
─¡¿Qué?! ─gritó Jack ─ ¡Pero Dios mío! ¡¿Acaso creen que no tengo una vida?! ─ exclamó totalmente indignado ─¡Y encima los sábados! ─ ¡Los sábados eran su día! ¡No podía desperdiciarlos de esa manera! ¡No, señor!
─Doctora Clark, por favor. El sábado es mi único día libre, no puede hacerme eso ─suplicó Elsa. Los sábados eran muy importantes para ella. Compartía con sus hermanos y descansaba del ajetreo de la semana; ¡no podía perderlos!
─Lo lamento mucho, señorita Arendelle, pero es una decisión tomada.
─¿No hay algún otro grupo o club disponible para nosotros? ─ preguntó Elsa tratando de buscar alguna solución.
─Los clubes que tienen vacantes son los deportivos, pero teniendo en cuenta que su relación es de perros y gatos, no me arriesgaré a ponerlos juntos con balones duros, palos o bates a su alcance, por lo que, esta es la mejor solución.
─¡¿Música?! ¡¿En serio?!
─Señor Overland, tranquilícese ─dijo de manera calmada ─ Está comprobado que la música puede servir para muchas cosas, incluyendo para crear lazos entre dos personas. Creo que puede hacerles bien…
─Pero…
─¡Sin peros! ─ dijo de manera autoritaria ─ Es una decisión tomada y deben acatarla, ¿entendido?
─Si, señora…─respondieron ambos más que frustrados.
─Bien…aquí está su primera asignación ─les extendió una hoja de papel con la letra de una canción ─Este fin de semana, son duetos y como verán, ustedes son una pareja. Apréndansela y trabajen en equipo para hacer una muy buena presentación…
Jack y Elsa no lo podían creer. No solo debían convivir como compañeros de proyecto, ahora también como compañeros de club. A esta mujer sí que le encantaba complicarles la existencia.
Elsa caminaba por los pasillos hacia su casillero. No podía creer todo lo que acababa de pasar. Ya tenía su tiempo muy limitado como para que ahora viniera esta señora y le dijera que desperdiciara, su único día libre para convivir con Jack. Los domingos no contaban como libres; esos eran los días de limpieza general de la casa y de hacer todas sus tareas y adelantos de trabajos. Finalmente, llegó a su casillero. Lo abrió y comenzó a sacar algunas cosas.
─Hola, preciosa ─Elsa suspiró. Las cosas podían ponerse peor ─¿No es una suerte que nos encontremos en los pasillos totalmente solos?
─No, no lo es ─ respondió simplemente. Hans frunció un poco el ceño; esa no era la respuesta que buscaba.
─¿Por qué esa respuesta? ¿Acaso no te agrada verme?
─No
─Bueno... ─Hans tomó a Elsa de las muñecas y la atrapó entre él y los casilleros ─ ¿y qué te parece si nos divertimos un rato juntos? Sé que podemos encontrar un salón de clases vacio ─Elsa no podía creer el descaro en su voz.
─No creo que lo hagamos ─dijo tratando de zafarse.
─No seas aguafiestas, Elsa…veras que la pasaremos genial; puedo enseñarte muchos trucos…
─¿De verdad? ─Hans sonrió triunfante; no había chica que se le resistiera. No podía ocultar su entusiasmo. Estaba seguro que sería una experiencia que nunca olvidaría, al ser una principiante, porque era obvio que lo era, él podría hacer realidad todas sus retorcidas fantasías.
─Sí…veras que será mas increíble de lo que te puedas imaginar ─ al ver que Elsa se quedaba algo pensativa, dedujo que la tenía ya en sus redes, por lo que, soltó su agarre sobre ella.
─Una cosa más…
─¿Si? ─preguntó con una sonrisa pícara, la cual desapareció al sentir un muy potente rodillazo en la parte más sensible de su anatomía. El chico cayó de rodillas totalmente adolorida.
─Ve y ofréceles tus obscenidades a alguien más porque ni hoy ni nunca va a pasar algo entre nosotros─ cerró su casillero y se alejó del chico de la manera mas digna.
Hans golpeó el suelo con frustración y furia. ¡¿Quién se creía que era?! Nadie lo había rechazado antes y encima de todo, lo había humillado porque ese increíble dolor que estaba atravesando era más que denigrante para su ego. Pero eso no se podía quedar así, claro que no, él siempre obtenía lo que quería y ésta no sería la excepción. Se había vuelto algo personal.
─Esto…aun no acaba ─dijo de manera entrecortada, preso del dolor.
─Nicholas St North era un hombre muy determinado y cuando se prometió a si mismo que las encontraría, no bromeaba. Pensó que le costaría más localizarlas en la inmensa ciudad, pero no fue así. La primera tienda que visitó fue la de la suerte. Aun no podía creer lo grande que estaba Elsa. Ya no era esa niña de la foto que llevaba consigo a todos lados, ahora era una joven mujer hecha y derecha. Como deseaba poder ir y decirle la verdad de una vez por todas, pero no podía. Era muy pronto. Primero debía ganarse su confianza y la de Anna.
El silencio era incómodo entre los dos. Tantos años de no saber el uno del otro y ahora estaban frente a frente.
─¿Qué te ha traído por aquí después de tanto tiempo? ─preguntó a su hijo, totalmente serio. No sabía cómo reaccionar. Hace unos 8 años que se había ido de casa y ahora volvía así como si nada.
─Solo quería ver cómo estaban…
─¿Ahora te importa?
─Papá, no comencemos una pelea…vengo en son de paz ─Nicholas se quedó observándolo por unos momentos.
─¿A qué has venido?
─Me enteré de que mamá está enferma…he venido a verla…─North no dijo nada. ¿Cómo tenia las agallas después de todo el daño que les había hecho? Se había marchado sin decir a dónde iba ni cuándo volvería. Había perdido la cuenta de las veces en las que encontró a su esposa llorando por la partida de su único hijo y eso para él era imperdonable.
─Está dormida…¿por qué no vuelves después? ─habían tantas cosas por discutir con él, pero sabía que su adorada esposa estaría feliz de verlo.
─No puedo…mi familia me espera…
─¿A qué te refieres? ─dijo. Vio como su único hijo sacaba algo del bolsillo y luego se lo extendía: una foto.
─Ellas…son mis hijas ─la sorpresa en el rostro del hombre barbudo fue notoria. Él tenía un par de hermosas nietas.
─¿Cómo se llaman? ─dijo totalmente emocionado.
─La rubia es Elsa y la pequeña se llama Anna…
─Elsa y Anna…─estaba maravillado con esta noticia; su esposa estaría más que feliz de saber que era abuela.
─Ya debo irme, papá…
─Espera…la foto…
─Consérvala…al parecer, te ha sentado muy bien la noticia de que eres abuelo…
Después de eso, su hijo desapareció nuevamente; solo volvió a verlo una vez cuando le avisó que había abandonado a su familia. Nunca pensó que aquel niño que crió, se convertiría en un cobarde que huía de sus responsabilidades, pero le dolió aun mas, saber que se había cambiado el apellido; ese fue un verdadero golpe bajo. Su esposa luchó contra su enfermedad durante años hasta que finalmente, perdió la batalla. Y ahí fue que su travesía comenzó. Se mudó a la ciudad donde su hijo le había dicho que había estado viviendo con su familia y comenzó su búsqueda. Le juró a su esposa que encontraría a sus nietas y velaría por ellas.
Tomó su chaqueta. Tenía tres cartones de leche en la nevera…no le caería mal otro más.
─Adiós, señora Gerda.
─Adiós, querida. ¡Cuídate! ─ Elsa salió de la tienda totalmente exhausta. Quería llegar a su casa y lanzarse a su cama sin ningún reparo. Con eso en mente, aceleró el paso para llegar a su hogar lo más rápido posible, pero alguien se interpuso en su camino.
─Elsita…¡que coincidencia!
─¿Qué quieres Toothianna? No tengo tiempo para estupideces, estoy apurada ─ ¿Qué estaba pagando hoy? Dios, primero Jack en terapia, luego es acosada por Hans y ahora, venia Toothianna a molestar en medio de una calle desierta. Esto era simplemente increíble.
─¡Pero qué actitud! Si nosotras solo queremos hablar contigo ─dijo con una pequeña sonrisa burlona. Elsa frunció el ceño.
─¿Nosotras? ─La joven rubia sintió como alguien, o mejor dicho, dos personas la tomaban de los brazos, inmovilizándola ─¡¿Qué les pasa?! ¡Suéltenme! ─dijo tratando de zafarse.
─No…primero quiero aclarar algunas cosas contigo ─se acercó a Elsa y le pegó un puñetazo en la boca del estomago. Elsa se dobló del dolor lo mas que pudo, ya que, aun seguía siendo sujeta por las amigas de Toothianna.
─Eres una…cobarde ─dijo ella cuando se recuperó del golpe ─Esta es la única forma en que puedes enfrentarme ─la joven castaña la abofeteó.
─¡Cállate! ¡No estás en posición de hablar! ─exclamó ─Tu eres la razón de mis problemas con Jack.
─¿No has pensado que la verdadera razón es que eres una terrible novia? ─ Elsa se apretó los dientes para no chillar ante la nueva cachetada que Tothianna le dio. Tenía tanta suerte de que la estuvieran inmovilizando porque si no…la castaña estuviera de camino al hospital en esos momentos. No conforme con la cachetada, le propinó dos puñetazos más, dejándole el labio partido y un ojo morado.
─Aléjate de mi Jack…
─¿O qué?
─O…─la joven castaña sacó una navaja de su bolsillo ─ yo te obligaré a hacerlo.
─¡Oigan! ─las chicas se sobresaltaron.
─¡Vámonos de aquí! ─dijo una de las cómplices de Tooth. Ambas chicas soltaron a Elsa quien cayó de rodillas al suelo.
─¡Esto aún no termina! ─exclamó la novia de Jack corriendo detrás de sus secuaces. Elsa permaneció un momento arrodillada en el suelo, pensando en lo que había pasado. Toothiana estaba más loca de lo que creía…
─¡Elsa! ─la chica levantó la vista para ver a su salvador.
─¿Señor North? ─preguntó notablemente sorprendida. El hombre se arrodilló frente a ella.
─¿Estás bien? ¡Pero mira nada más cómo te dejaron esas delincuentes! ¡Debemos ir a la policía!
─No vale la pena hacerlo. Su familia es muy influyente y la va a proteger…
─¡Te amenazó con una navaja!
─Es mejor dejar las cosas así…
North se quedó en silencio por unos instantes. Si hubiera llegado unos minutos más tarde, quien sabe qué cosa horrible le hubiera pasado a su nieta…
─Si tu lo dices…─dijo no muy convencido ─Ven, te llevaré a tu casa
─No es necesario…
─Insisto ─Elsa lo miró no muy convencida. No conocía de todo a ese señor, no podía confiar en él, pero por otra parte, él fue quién la salvó; no podía ser tan malo.
─De acuerdo─ él la ayudó a ponerse de pie y, aunque le dolían los golpes que esa malcriada le había pegado, lo disimuló lo mejor que pudo. Entró al auto de Nicholas y se recostó en el asiento trasero. Cuantas cosas habían pasado ese día y lo peor, la semana apenas empezaba.
─¡Oh por Dios! ─exclamó Anna al ver a su hermana ─¿Qué diantres te pasó? ─Elsa sonrió de manera nerviosa.
─Es una larga historia…Te presento al señor North, él fue quien me ayudó.
─Mucho gusto, Anna…─ ahí estaba su otra nieta. Al igual que Elsa había crecido para convertirse en una hermosa jovencita. Se sentía tan orgulloso.
─Mucho gusto, señor North y muchísimas gracias por rescatar a mi hermana de…lo que sea que le pasó.
─No fue nada en verdad, yo…
─¡Elsa! ─Brian corrió hasta su hermana y la abrazó fuertemente.
─Hola, campeón.
─¿Qué te pasó en la cara? ─preguntó con inocencia.
─Me caí y me hice estos golpes. Yo siendo tonta, ¿no?
─No, tu eres súper inteligente ─contestó el niño. Elsa notó que North aun estaba ahí, mirando la escena algo confundido ─Ah, discúlpeme que no lo presenté: éste es nuestro hermano menor Brian.
─Mucho gusto ─respondió el niño cortésmente. Una oleada de felicidad e ira corrieron por todo su ser. ¡Tenía otro nieto! El niño debía tener uno cinco años. Concordaba con mas o menos con la ultima vez que vio a su hijo cuando le había dicho que abandonó a su familia; ahora todo tenía sentido. No podía dejar de maldecir la cobardía de su hijo.
─Es un placer conocerte, pequeño.
─Gracias por traer a Elsa. A Anna y a mí no nos gusta que venga sola ─dijo aferrándose a la pierna de la rubia. North sonrió enternecido.
─No fue nada ─volvió a decir ─ ahora si me disculpan, ya debo irme ─dijo de manera educada.
─Gracias de nuevo señor North, le debo una ─el sonrió.
─Ni lo menciones.
Nicholas se fue, dejando a los Arendelle, solos.
─¿Me vas a decir que te pasó?
─Mejor mañana…─primero debía hablar con…alguien.
Jack estaba saliendo de la ducha cuando vio que su teléfono se encendió. Se acercó a él mientras se secaba el cabello y observó de que se trataba.
─Un mensaje de Elsa ─dijo totalmente extrañado. Abrió el texto y leyó.
No sé qué problemas tienen tú y tu noviecita, pero quiero que me dejes fuera de ese asunto. Tothianna, junto a dos amigas, me interceptaron en una calle poco transitada y me golpearon. Incluso, "la luz de tus ojos", me amenazó con una navaja. No sé si a tu novia le falta más de un tornillo o si tu ordenaste que hiciera esto, de cualquier forma, si se vuelve a repetir, juro que no se quedará así. Si ésta es una de tus formas para humillarme, lamento decirte que no funcionó. Deja los juegos conmigo, que no te quedan
Elsa
Posdata: Y eso también va por Hans. Si vuelve a acosarme como lo hizo hoy, se va armar la guerra. Te lo advierto…
¡¿Pero qué diantres?! ¿Por qué se quejaba con él? Él no era un buzón de sugerencias, aunque debía admitir que estaba enojado. Toothianna no debió ir y golpearla a diestra y siniestra por problemas en la relación de ambos. Elsa no tenía la culpa, la relación ya venía deteriorándose desde antes. Esa era la gota que rebalsó el vaso; Tothianna se iba a enterar. Y en cuanto a Hans…Era cierto que él le había dicho que no le importaba que cortejara a Elsa, pero estaba equivocado. No sabía por qué, pero le importaba y no quería por ningún motivo que la tocara. Jack sintió una sensación extraña al pensar en la joven rubia…
─Ahí viene la indigestión de nuevo…
¡Hola chicos! Me encantó leer sus reviews y ver los nuevos favs y follows. Ellos inspiraron este capítulo ;) Creí que sería justo que Elsa tuviera un sueño con Jack también xD
Gracias por sus favs y follows y a: Bonne Fille Parfaite, MadReader-aBy, TPATFan16, Clary17, Caatii, MyobiXHitachiin, marina04, DeAtH tHe RoSe, Liliana Galadriel, Nastinka, f.l.y(gracias por la información; estará interesante) y Ariel por sus reviews en el capitulo anterior
Como siempre, gracias por leer y siéntanse libres de comentar.
Espero que les haya gustado =)
Cuídense,
Bye!
