Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


La canción es Can I Have This Dance de HSM3. Pueden buscar el video para que se imaginen como estos dos enamorados están interpretando. Gracias a KaryKynomoto por la advertencia, en verdad no lo sabia, y para que haya fic para rato y evitar el riesgo de ser eliminado, ya no agregaré la letra de la canción, en cambio, les diré cual es y ustedes podrán buscarla. Esta medida es para que sigamos disfrutando del fic sin inconvenientes de la pagina.


Brian Arendelle podía ser el menor de la familia Arendelle, pero eso no lo convertía en tonto. Él sabía muy bien que sus hermanas mayores habían peleado; podía sentir la tensión que se había creado entre ellas. La noche anterior, vio como Anna salía furiosa de la habitación de Elsa para encerrarse en la suya. El pequeño niño, curioso por naturaleza, se acercó a la puerta de la hermana mayor y juró haber escuchado sollozos del otro lado. Odiaba que sus hermanas lloraran. Se sentía impotente cuando eso ocurría porque él, como el hombre de la casa, debía velar para que fueran felices como ellas siempre hacían con él. A pesar de que se moría de ganas de entrar a la habitación y consolar a Elsa, no lo hizo. Estaba muy consciente de que ella actuaría como si nada estuviera pasando y no le diría ni una palabra al respecto, por lo que, decidió irse a dormir con la idea de que, a la mañana siguiente, todo estaría más que bien, cosa que no pasó. Fue grande su decepción cuando se dio cuenta de la ausencia de Anna y se sintió aun peor al ver la expresión de tristeza y dolor en la rubia, a pesar de que trataba de aparentar lo mejor posible. Pero él no se quedaría de brazos cruzados; él iba a ayudar en esta situación, específicamente, convenciendo a Anna de que dejara su enojo.

─ ¡Brian! ─el pequeño levantó la vista ante el llamado ─¿Ves? Esta vez si llegué a tiempo por ti ─dijo orgullosa. El niño asintió.

─ La tercera es la vencida

─ ¡Oye! ─se quejó la pelirroja─ ¿Quieres que te deje tirado?

─ ¡No! Solo bromeaba mi bella y adorada hermanita ─ dramatizó. Anna no pudo evitar sonreír.

─Mas te vale, pequeño bromista ─dijo pellizcando su nariz de manera amistosa─ Vamos a casa ─ le extendió la mano al niño quien gustoso la aceptó.

Ambos hermanos comenzaron su trayecto a su hogar, como todos los días, caminando en silencio por un tiempo.

─ ¿Por qué te fuiste sola esta mañana? ─soltó de repente, sorprendiendo a Anna por completo.

─Estaba enojada ─respondió sinceramente. No tenía deseos de mentir.

─ ¿Con Elsa?

─Si

─ ¿Por qué? ─ Anna lo pensó por un momento. Si le decía la razón, tendría contarle sobre la enfermedad también y por nada en el mundo, quería que el pequeño se enterara de eso.

─Por algo que no me dijo.

─ ¿Qué cosa?

─Eso no importa ─respondió rápidamente ─ Lo importante es que me di cuenta de que fue una estupidez y no debí enojarme con ella. Cuando llegue del trabajo, me disculparé por mi actitud.

─ ¿En serio?

─En serio.

─ ¡Qué bueno! ─exclamó el niño feliz ─ No me gusta que se peleen. Somos los tres mosqueteros, no un mosquetero y dos enemigas. Solo somos nosotros y debemos permanecer juntos.

Anna miró al pequeño, sin saber sin sonreír o llorar. Sus palabras le generaron felicidad al comprobar que él entendía la importancia de la unión para ellos tres, pero al mismo tiempo, le recordó la batalla que libraba Elsa contra su enfermedad. No quería que esa parte de tristeza se notara en su expresión. Brian no podía enterarse.

─Tienes razón, pequeño…somos un equipo.

Un equipo que no se desmoronaría tan fácilmente…


El joven Overland introducía las llaves en la cerradura. Era increíblemente raro que estuviera tan temprano en su hogar, pero debido a los recientes acontecimientos, no se sentía con los ánimos de pasar una noche de parranda. Sabía que los lugares que él frecuentaba, eran frecuentados por Toothianna y Hans y lo último que quería en esos momentos era toparse con ese par de individuos maléficos. ¿Cómo no lo había notado antes? No era que él fuera un ángel, pero nunca, jamás le levantaría la mano a una mujer y mucho menos, la interceptaría en una calle poco transitada para golpearla. Solo de pensar en aquello, le hervía la sangre. ¡No podía entender que tenía esa chica que no salía de sus pensamientos! Escucharla cantar fue sublime, pero verla sonreír fue más que celestial…y no sabía si alegrarse o asustarse por eso.

─¡Jack! ─ el mencionado giró para recibir a su hermana quien de inmediato, lo abrazó. Miró hacia la cocina donde su madre lo recibía con una tenue sonrisa, feliz de que su hijo estuviera en casa, la cual, él le devolvió. Supuso que su padre aun no había llegado del trabajo, pero no le dio mayor importancia.

─Hola, Meghan, ¿Qué pasa? ─sin romper el abrazo, la niña levantó la vista hacia él.

─Nada, solo me alegro de verte en casa tan temprano.

─Bueno, es muy posible que, desde ahora, sea algo cotidiano.

─ ¿De verdad? ─él asintió─ ¡Eso es genial! ─celebró ─Pero… ¿se puede saber por qué?

─Me di cuenta de que allá afuera hay personas que tienen una vida mucho más complicada que la mía, por lo que, no debería tratar de hacer lo mal hecho y ser malagradecido con lo que tengo cuando, en realidad, tengo muchas cosas por agradecer ─ se arrodillo frente a ella y pellizcó su nariz juguetonamente, robándole una sonrisa a la niña ─como el hecho de tener una hermosa hermanita que se preocupa por mí.

─Aw…gracias por decir que soy hermosa.

─ ¿Eso fue lo único que escuchaste? ─preguntó divertido.

─Puede ser…Oye, Jack… ¿eso significa que ya no te juntarás con el muñequito barato de portada y la chica malévola?

─ ¿Hans y Toothianna? ─la niña asintió.

─No me caen bien…creo que son malvados ─Jack se sorprendió ante la afirmación. Su hermana había notado lo que él no.

─Ya no tienes de que preocuparte, ya no estaré con ellos. Lastimaron a una chica muy buena y no volveré a hablarles por ser tan crueles.

─ ¿Una chica muy buena? ¿Es por ella que estas cambiando?

─ ¿A qué te refieres?

─Últimamente te he notado más alegre, feliz y, hasta tranquilo. Es como si te hubieran cambiado por alguien más, por ejemplo, tu nunca estas en casa a estas horas…

Jackson pensó por un momento lo dicho por su hermanita. ¿De verdad estaba cambiando? ¿Y la causante era Elsa? Parecía mentira escuchar semejante explicación, pero debía admitir que desde que la rubia estaba presente en su día a día, todo parecía estar…bien. Ya no sentía la incesante necesidad de llamar la atención, ni de beber en exceso, ni mucho menos de consumir drogas, y sobre todo, no tenia los deseos de llevarle la contraria a su padre, cosa que, en un pasado, amaba hacer. Sus prioridades estaban cambiando…

─No lo sé, pequeña…tal vez…

─Me gustaría conocerla y agradecerle por semejante milagro que está haciendo ─dijo de manera burlona mientras salía corriendo por las escaleras.

─ ¡¿Cómo que milagro?! ─exclamó él, simulando estar ofendido ─ ¡Deja que te atrape!

Jack salió corriendo detrás de ella. Al poco tiempo, la atrapó y comenzó a hacerle cosquillas a la niña que solo reía divertida.


─ ¡Elsa! ─fue lo primero que escuchó la rubia al ingresar a su hogar, seguido de un pequeño empujón producto del abrazo de oso que recibió.

─Hola campeón, ¿Cómo estás?

─Muy bien ─respondió ─Ya terminé todas mis tareas y ahora estoy viendo caricaturas.

─Eso está muy bien ─ Elsa miró a su alrededor, notando la ausencia de su hermana ─ ¿Dónde está, Anna?

─ Está en su habitación; ha estado toda la tarde ahí.

Elsa dirigió la vista hacia el pasillo que conducía a las habitaciones. ¿Anna estaba así de enojada con ella? Al parecer, no quería verla, ni siquiera cruzarse en su camino. Una sensación de abandono embargo el corazón de la mayor de los Arendelle. No podía permitir que un malentendedido se convirtiera en una enemistad. Ellas eran hermanas, mejores amigas, hasta cómplices y no podía tolerar el hecho de estar distanciadas.

─Iré a hablar con ella. ¿Por qué no vuelves a tus caricaturas? ─el niño asintió, obedeciendo de inmediato a su hermana.

Por su parte, Elsa se dirigió a la habitación de Anna. Dudó por varios minutos. No sabía si tocar a la puerta o simplemente entrar como si nada. Tenía tanto miedo de que la rechazara o que le dijera que la odiaba. Para ella, sus hermanos eran su mundo y solo de pensar recibir un "te odio" por parte de ellos, la destruía. Tomando valor, apretó la perilla de la puerta y la abrió lentamente.

─ ¿Anna? ─preguntó de manera cautelosa al localizarla sentada al borde de su cama. Ambas chicas se miraron entre sí, sin decir nada ─Anna, yo…─pero no pudo terminar de hablar, ya que, la pelirroja se había abalanzado sobre ella, abrazándola. Elsa no dudó en responder.

─Lo siento tanto, Elsa ─dijo con voz quebradiza ─de verdad lo siento, es solo que…siento que te estoy perdiendo…

─Claro que no, Anna…no me estás perdiendo….

─ ¿Ah no? ¿Y por qué ya no soy tu confiable confidente? ¿Por qué tengo que enterarme de las cosas por terceros? Esto me lastima y más aun sabiendo que…estas enferma.

¿Cómo se suponía que refutaría eso? Ella tenía razón. La estaba alejando de ella sin darse cuenta y no había visto el daño que le causaba. Se sentía culpable de ser la causante de todo el embrollo, pero… ¿Qué se suponía que hiciera? No quería involucrarla en sus problemas; ella no quería transmitirle su estrés.

─ Sé que tienes razón, pero entiéndeme…hay demasiadas cosas en mi cabeza que no deberían molestarte ─ Anna se separó un poco de ella para poder verla a los ojos. A pesar de que su rostro demostraba pruebas de que había estado llorando, sus ojos azules emanaban ternura y felicidad de escuchar la preocupación de su hermana, quien por primera vez en mucho tiempo, se desahogaba con ella.

─Pero somos hermanas…Estamos aquí para apoyarnos y eso es lo que quiero hacer contigo, apoyarte y salir adelante juntas sin importar qué…Déjame ser parte de tu equipo ─Elsa no pudo evitar derramar algunas lagrimas…

─Siempre lo has sido y siempre lo serás, Anna…eres mi jugadora estrella ─ la pelirroja se lanzó a los brazos de su hermana, feliz por aquella respuesta.

Elsa estaba aliviada. No soportaba estar peleada con la pelirroja, por lo que se alegraba de que ya todo estuviera resuelto. Besó tiernamente el pelo de su hermanita. Definitivamente, ella era y siempre sería su mejor amiga en el mundo…


No se había percatado de lo tranquilo que era sentarse bajo el gran árbol en el área recreativa de la Universidad. ¿Por qué? Pues porque siempre andaba con Toothianna y Hans en actividades que se podrían catalogar de delictivas y hasta inmorales, por eso disfrutaba ese pacifico y perfecto momento. En momentos como ese era que notaba lo influenciado que estaba por el dúo maléfico que eran Hans y Toothianna.

─Hola…─Jack observó a la chica frente a él.

─ ¿Qué tal, Elsa? ─saludó enderezándose un poco. La joven rubia dejó caer su bolso al suelo y se sentó en el pasto, apoyando su espalda en el gran tronco al igual que Jack.

─Te ves muy solo…─dijo ella de manera casual.

─Mejor solo que mal acompañado ─respondió ─ Me he dado cuenta que no vale tener amigos como ellos dos.

─ ¿Por qué siento que esto es mi culpa? ─preguntó frunciendo el ceño.

─Porque lo es ─ Elsa le dedicó una mirada de pocos amigos. Él solo rió divertido; le encantaba hacerla rabiar ─ No me malinterpretes, me refiero a que gracias a lo que te hicieron, me di cuenta de la clase de personas que son.

─Wow, me alegro de haber sido un gran conejillo de Indias…

─Por Dios, no te lo tomes así, Elsita. No lo digo por mal… ─ respondió ─Es más, vamos a cambiar el tema…estuve pensando…

─ ¿Tu piensas?

─Ja ja…─dijo el de manera sarcástica─ No podías resistirte, ¿cierto?

─No ─respondió ella sonriente ─ Es muy divertido ─ Jack rodó los ojos.

─En fin…estuve escuchando la canción y creo que lo más idóneo será utilizar la pista y que nosotros, hagamos una pequeña coreografía ─una expresión de terror se instauró en el rostro de la rubia.

─ ¡¿Coreografía?! ¡¿Bailar?! ─preguntó totalmente alarmada─ Estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano para cantar frente a otras personas… ¡¿Cómo crees que voy a poder bailar?!

─Elsa, por favor…

─Jack, no sé bailar ─ dijo ella de manera seria ─ de verdad, no puedo.

─Yo te puedo ayudar ─dijo muy seguro ─ no digo que soy el mejor bailarín del mundo, pero definitivamente puedo enseñarte algunos pasos.

─No lo sé…

─Confía en mí ─ Elsa lo miró no muy convencida. No sabía bailar, era cierto, pero al mismo tiempo, quería intentarlo y superar aquel temor que la cohibía.

─Está bien…

─ ¿De verdad? ─dijo sorprendido. No esperaba convencerla tan fácilmente.

─ ¡No me preguntes mas o me voy a arrepentir! ─ chilló.

─Está bien, está bien─ se defendió. Jack se levantó del suelo y le extendió la mano a Elsa para que se pusiera de pie ─Vamos…

─ ¿A dónde?

─A ensayar…

─Pero…

─Hoy tenemos las mismas clases, por lo que, según mis cálculos…─ miró su reloj ─Tenemos una hora y 45 minutos para ensayar ─ Elsa miró la mano que aun le extendía y la tomó. Una pequeña descarga eléctrica pasó por sus cuerpos ante el contacto. Ambos chicos se extrañaron sobremanera ante la inesperada, y al mismo tiempo, placentera corriente. Era extraño, pero ninguno de los dos soltaba el agarre. Jack la ayudó a ponerse de pie, aun aturdido por la sensación.

─ Bueno… ¿nos vamos? ─preguntó la joven rubia un poco incómoda. Jamás en su vida había sentido una sensación tan extrañamente placentera con un simple contacto como aquel.

─Sí…


─ ¿Viste como andan estos dos? Al parecer hay algo entre ellos…─dijo Toothianna con verdadero enojo en su voz, al ver como Elsa y, su ahora ex novio se alejaban calmadamente por los pasillos.

Tanto ella como Hans se habían escondido para espiar al par de jóvenes sentados bajo el árbol.

─No te preocupes, Tooth…ellos pagaran todo lo que nos han hecho…

─ ¿Cómo? Por lo menos a Jack no le importará nada de lo que podamos hacer contra él ─Hans la miró sonriendo malévolamente…

─Créeme…estoy seguro que si algo le pasara a Elsa, él lo sentiría como propio, ya sabes, ahora que son tan cercanos…

Toothianna sonrió complacida al entender las palabras del chico. Sería como matar dos pájaros de un tiro.


La puerta hizo un pequeño chillido al abrirse. Jack y Elsa salieron a la azotea, acomodaron sus pertenencias y pusieron manos a la obra.

─Bien…toma mi mano y pon la otra sobre mi hombro ─ella obedeció mientras él colocaba su mano en su cintura ─Ahora, sigue mis pasos ─ Jack comenzó a moverse como si de un vals de tratara ─ ¡Auch!

─ ¡Perdón, perdón, perdón! ─se excusó ella rápidamente, mientras el chico se dolía el pisotón que le acababan de propinar.

─Está bien…no pasó nada.

─ ¡Te dije que era una mala idea!

─Claro que no, Elsa. Lo estabas haciendo bien…Vamos no te rindas. Ya viste la coreografía y estoy muy seguro de que con lo inteligente que eres, ya te la sabes de memoria.

─Sí, pero…

─No temas, Elsa…─La rubia sintió como las palabras calaron en lo mas profundo de su ser. Él tenía razón, no podía dejar que el miedo la dominara.

─Tienes razón…debo hacer esto ─se acercó a él y se puso en posición. Jack le dio play a la música y comenzaron a bailar. Por muy increíble que parezca, Elsa estaba bailando a la perfección, lo cual tenía a cierto joven muy sorprendido. Después del fuerte pisotón que le había dado, no podía creer que estuviera bailando con tanta maestría y soltura. Al parecer ella lograba lo que se proponía. Finalmente, la canción terminó

─ ¡Eso estuvo grandioso! ¿Eso es no saber bailar? ─ella se sonrojó.

─Solo lo tomé como si fuera un examen que debía aprobar sí o sí.

─ ¡Pues funcionó muy bien! ─dijo mientras se sentaba en uno de los banquillos de la terraza y buscaba algo en su laptop ─Mira esto, Elsa ─la joven rubia tomó asiento a su lado ─ Cuando fui y tomé, según tú, la guitarra robada, noté que en el escenario hay una especie de plataforma que podríamos usar para este paso, así no tendríamos que… modificarlo─ dijo de manera entrecortada. No se había percatado de lo cerca que ella estaba de él y ahora, sus rostros estaban a pocos centímetros de distancia. ¡Dios, como se moría por robarle un beso! ─ Espera, ¡¿qué?! ─ gritó su mente. Jack giró el rostro nuevamente hacia el computador totalmente rojo por la situación y su pensamiento previo.

─ Me parece…bien ─respondió ella totalmente nerviosa. ¡Dios, por un momento pensó en besarlo! Eso no eran pensamientos normales en ella.

Ambos trataron de ignorar aquella sensación extraña que invadía todo su cuerpo, después de todo, eso que sentían no era importante… ¿o sí?


El resto de la semana pasó ante sus ojos y con la misma rutina de siempre. Elsa y Jack ensayaban al menos una hora el día. No sabían por qué habían tomado esa presentación tan en serio. Tal vez se debía a que ambos amaban la música; para ellos, la música era el escape perfecto de todas aquellas situaciones que atormentaban sus respectivas vidas. Además, habían descubierto algo más: disfrutaban de la compañía del otro. Tanto Elsa como Jack ansiaban aquellos ensayos donde podían no solo practicar, también pasar un rato ameno peleando, hablando, pensando…pero mayormente, peleando, pero estas peleas ya no eran tan agresivas o personales como lo eran en un principio, la mayor parte del tiempo, eran en broma y provocaban una que otra carcajada.

En esos momentos, Elsa se encontraba sentada viendo como sus "nuevos compañeros" arreglaban el escenario para que todo estuviera listo. Era sábado…a las 8 a.m. y ella estaba en la Universidad; eso no era justo. Miró a la entrada y vio a Jack, literalmente, en modo zombie entrando al auditorio. Se notaba que no era un muchacho madrugador.

─Buen día.

─No tiene nada de bueno…─ella no pudo evitar sonreír ante esa respuesta.

─ ¡Muy buenos días, mis queridos estudiantes! ─exclamó una mujer desde el escenario. Era alta, delgada y utilizaba ropa muy colorida, acompañada de un par de anteojos. Sus ojos eran cafés y su pelo castaño ─ Como ya les había avisado por correo, hoy se nos unen dos nuevos estudiantes a la clase. Cuando menciones sus nombres, levanten la mano. Tenemos a Jackson Overland─ el chico levantó la mano no muy cómodo ─y Elsa Arendelle ─la rubia levantó la mano tímidamente─ Bienvenidos chicos, mi nombre es Bianca y seré su profesora en esta clase alternativa. Tengo entendido que la Sra. Clark les entregó una canción ─ellos asintieron ─¡Esplendido! Ustedes son los primeros. Servirá como sus tarjetas de presentación.

Elsa y Jack se miraron entre sí totalmente sorprendidos. ¿Eso era todo? ¿No habría algún tipo de presentación antes de empezar? ¿O por lo menos el clásico "que les gusta"? Esperaban que por lo menos, fueran el segundo grupo, no el grupo de prueba. Sin más opción, se levantaron de sus asientos y subieron a la tarima. La maestra estaba preparando el equipo de sonido y le entregó un micrófono diadema a cada uno. Jack observó a Elsa y vio el nerviosismo que emanaba.

─Tranquila, lo haremos bien ─ella asintió. Ambos tomaron posición.

─ ¿Listos, chicos? ─ellos asintieron ─ ¡Música! ─ La canción empezó. Todo alrededor de Elsa y Jack desapareció; lo único que registraban era el uno al otro.

Comenzaron a moverse alrededor de la tarima con una fluidez impresionante, ensimismándose en su pequeño mundo personal.

Sus pasos eran más que sincronizados para ser de una coreografía. La canción estaba llegando a lo más profundo de su ser porque sabían que algo en su interior se estaba generando.

Jack tomó la mano de Elsa delicadamente e hizo una pequeña reverencia, simbolizando el respeto que ya tenía hacia ella.

Tanto la maestra como los estudiantes estaban maravillados ante tan emocionante presentación. Ese par de jóvenes estaban más que interpretando una canción, estaban narrando una bella historia, casi teatral a través de aquella composición musical.

Jack atrajo a Elsa contra si, aprisionándola y llenándose de ese dulce olor tan característico de ella.

Elsa se perdió en aquellos profundos ojos que la miraban hipnotizado. Sus manos entrelazadas, sus ojos hipnotizantes, su mano en su cintura, su cuerpo contra el suyo…Eran factores que la tenían en un trance del que no podía escapar.

Terminaron de cantar esa última frase. El auditorio estalló en aplausos, cortesía de sus compañeros y maestra que ovacionaban de pie la interpretación. La melodía había acabado y ellos seguían en la misma posición, sin hacer ningún movimiento, sin ningún intento de separarse…Y ahí, en el medio de la tarima, con Elsa en sus brazos y una ovación de pie, Jack comprendió. Él no tenía una indigestión…él sentía amor. Amor por aquella chica que hasta hace poco lo insultaba, esa chica que atravesaba una vida difícil, esa chica hermosa y en ocasiones tímida que se había hospedado en su corazón. ¡¿Cómo pudo ser tan tonto?! Era tan obvio y a la vez tan distante para él. No podía despegar la vista de ella…la quería. Él, Jack Overland, estaba perdidamente enamorado de ella, Elsa Arendelle.


¡Hola chicos! Aquí con un nuevo capítulo.

Gracias por sus sugerencias de canciones, pero ya tengo las canciones que cada uno podría usar, empezando por la del capítulo de hoy (si quieren imaginarse mejor la coreografía, vean el video de la canción =3). Aun así, gracias =) Gracias por los nuevos favs y follows y gracias a: DeAtH tHe RoSe, Naara, Ariel, TPATFan16, Bonne Fille Parfaite, MyobiXHitachiin, KaryKinomoto, MadReader-aBy, gisecorrea9, escudodeplata, Nastinka, mary-animeangel, IleFrost (Aw, gracias por tan lindas palabras. Me alegra que te este gustando la historia y espero que este capítulo también sea de tu agrado), Clary17 y Liliana Galadriel por sus hermosos reviews en el capitulo pasado. Créanme, leo todos sus reviews; son muy importantes para mí.

Espero que les haya gustado el capitulo, especialmente, la última escena, mi gran favorita en lo personal.

Y ya saben, siéntanse libre de comentar =)

¡Cuídense!

Posdata: Si siguen alguna de mis otras historias en cualquier sección, no se preocupen, estoy trabajando en todas. En algunas tengo demasiadas ideas y en otras no, por lo tanto, debo organizarlas para actualizar, pero no se preocupen, estoy en eso ;)

Bye!