Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


Eran las 6 30 am y Jack ya caminaba por las calles. No pudo pegar el ojo en toda la noche, no dejaba de pensar en Elsa. Todo lo que había pasado el día anterior aun lo tenía preocupado. Estaba enferma, de algo grave que podía matarla y él simplemente…no sabía qué hacer. Cuando colapsó en sus brazos, su mundo se descolocó. Lo único que pasó por su mente fue pánico. Puro pánico de perder a la única chica que de verdad le ha importado en su vida. Jack giró en la esquina de aquel parque que había "visitado" un día antes para tomar un pequeño atajo al terreno baldío que él conocía muy bien y donde sabia que encontraría a Hans y a Toothianna. No dejaba de maldecir a ese par de…individuos. ¿Cómo pudieron hacerle algo tan cruel a Elsa? Ella no merecía semejante humillación. Como predijo, los dos estaban ahí, tomando y consumiendo como si no hubiera un mañana. Seguramente habían pasado la noche en ese lugar. ¿Así era él antes de que Elsa entrara a su vida? Jack sonrió. Definitivamente, Elsa lo había cambiado.

─¿Crees que la marginada se aparezca por allá hoy? ─escuchó Jack mientras se acercaba a ellos; al parecer, ninguno se había percatado de su presencia.

─Espero que ni hoy ni nunca ─se burló ─ esa zorra no pertenece a nuestro mundo. Pobrecita…¿le viste la cara cuando le cayó la pintura encima? ─ambos rieron ─ es una estúpida ─ esa fue la gota que rebalsó el vaso.

Jack perdió la razón, veía todo rojo a su paso. Finalmente, Tothianna notó su presencia.

─¿Jack? ─preguntó sorprendida. Al escuchar a Toothianna, Hans giró para encarar al supuesto traidor, pero fue recibido con un fuerte puñetazo justamente en el rostro. El pelirrojo cayó al suelo ─¡Hans! ─exclamó Toothianna, ayudando a su golpeado camarada ─¡¿Qué es lo que pasa contigo?!

─¡¿Qué es lo que pasa con ustedes?! ─ vociferó iracundo ─¡Lo que le hicieron a Elsa fue innecesario! ─Hans observó a Jack con odio. ¡¿Quién se creía para venir a sermonearlo?! ─¡Ella tiene quien la defienda, especialmente, si se trata de un par de ratas como ustedes!

Hans se levantó rápidamente y le devolvió el golpe a Jack. El joven Overland tambaleó un poco por el puñetazo que le había partido el labio inferior. Lo tocó con uno de sus dedos y vio la sangre…esto era guerra. Ambos chicos se enfrascaron en una pelea intensa. Toothianna trataba de separarlos, pero ellos eran mucho más fuertes que ella; no podía hacer nada. Pensó rápidamente. Tomó una de las botellas de vodka y la vertió sobre los dos jóvenes, los cuales se separaron al sentir el liquido sobre ellos. Toothianna ayudó a Hans a ponerse de pie. El pelirrojo tenía varios cortes y moretones en el rostro y la nariz rota, mientras Jack tenía el labio partido, varios moretones, incluyendo un ojo morado, y varios rasguños. El mayor de los Overland se puso de pie como pudo. Tenía otros muchos golpes alrededor del cuerpo, pero no le importaba, la rabia que sentía no tenia fin.

─¡Esto no se va a quedar así, Jack! ─vociferó Hans, tratando de abalanzarse nuevamente sobre él, pero Toothianna lo detuvo.

─Si vuelven a lastimar a Elsa…les juro…que no respondo ─dijo de manera seria. Dio pasos hacia atrás, enviándole unas miradas cargadas de advertencia a sus dos ex amigos. No estaba bromeando y quería que lo entendieran.

Hans y Toothianna miraron como Jack se alejaba. No podían creer que él había sido su amigo. El Jack que conocían había desaparecido…ahora, él era uno de sus enemigos…


Suspiró contenta al caer en su cama. ¡Por fin en casa! Aunque solo había pasado una noche fuera, ya se sentía enferma de la habitación del hospital; simplemente…le causaba escalofríos…

─¿Estas cómoda? ─escuchó como Anna preguntaba divertida desde la puerta.

─Sí…no tienes idea cuanto…

─Me alegro ─respondió acercándose a ella ─Ahora, tu y yo tenemos un trato, ¿no es así? ─Elsa rodó los ojos.

─Sí…─ hacer tratos con Anna nunca era una buena idea, pero en este caso, era lo único que podía hacer. El trato consistía en que la mayor de las hermanas estaría en reposo toda la mañana y, solo así, Anna la dejaría asistir al trabajo. Prácticamente la hizo decidir entre la Universidad y el trabajo…la decisión fue fácil.

─¡Pues cúmplelo! ─ exclamó ─Estaré en la sala de estar, si me necesitas, cosa que no pasará porque vas a descansar, ¿cierto?

─Ya te dije que sí ─ dijo fastidiada. ¿Cuándo los papeles de habían invertido? ─Ya vete, Anna…─la pelirroja la miró indignada.

─Te la dejaré pasar porque estas cansada, pero en otra ocasión me ofenderé ─dijo, para luego salir de la habitación, cerrando la puerta detrás de ella.

No le gustaba admitirlo, pero Anna tenía razón; se sentía exhausta. Se metió debajo de las cobijas, tratando de conciliar algo de sueño y aprovechar esas horas libres que tenia. En la tarde tenía que trabajar y al día siguiente, tenía que ponerse al día con las asignaciones que se estaba perdiendo. Suspiró desganada. Seria duro volver a la universidad después del fiasco que había sufrido, su vida universitaria seria aun más difícil de lo que ya era. Las burlas aumentarían, las malas miradas se harían presente…todo sería más complicado, menos mal que contaba con Jack…

─Jack…─susurró de manera inconsciente.

Se sentía más tranquila de saber que él la ayudaría a sobrellevar lo que sería su futuro "bullying" en la Universidad; él mismo le prometió que todo estaría bien y ella le creía, confiaba en él…Como le gustaría que estuviera con ella en esos momentos…Cada vez lo extrañaba mas y eso que solo eran amigos…La joven rubia decidió que ya era momento de dejar de pensar; necesitaba descansar de una vez por todas… Algo le decía que vería a Jack más pronto de lo que pesaba; solo debía esperar un poco más. Tenía un trato con Anna y, le gustara o no, debía cumplirlo. Lo último que quería era darle más preocupaciones a su hermanita. Cerró sus ojos y se relajó; el sueño llegó de inmediato…


Introdujo las llaves en la cerradura de manera ausente. Había esperado un par de horas, todo ensangrentado, golpeado y con su ropa llena de tierra a que su familia se fuera de la casa. No quería responder un incesante interrogatorio por parte de sus padres ni preocupar a su hermanita menor, pero es que…¡estaba furioso! Ese par de demonios que antes conocían como amigos, lo habían perder la paciencia. Escucharlos burlarse de Elsa fue demasiado para su autocontrol; quería revolcar a Hans en el suelo hasta que se disculpara por lo que había hecho. No lo logró, pero… ¡como disfruto golpearlo! No le importaba los golpes que había recibido, lo único importante era que había dejado al pelirrojo en igual o peor condición que él. Entró a su hogar y se dirigió de manera mecánica al baño. Quería darse una ducha y des-estresarse por algún tiempo. Gimió adolorido al sentir como sus heridas ardían ante el contacto con el agua, pero pronto se olvidó de aquello. Todo lo ocurrido el día anterior. ¿Cómo estaría su rubia favorita? ¿Estaría en su casa? Dudaba mucho que estuviera en la Universidad porque le daban de alta temprano esa mañana, pero estaba más que seguro de que asistiría al trabajo; sabia lo terca que era, ni siquiera Anna podría detenerla. Sonrió embobado: esa era una de las tantas cosas que adoraba de ella. Jack salió de la ducha, se envolvió en una toalla y volvió a su habitación. Era imposible que llegara a tiempo a las clases, eran casi las 10 am, así que, decidió tomarse el día libre. Se vistió en su ropa de diario y se lanzó a su cama de manera exagerada. En ese preciso momento, su teléfono sonó. Jack cayó al suelo. Se reincorporó rápidamente, pensando que a lo mejor, era Elsa quien lo llamaba.

─¿Hola? ─preguntó tratando de aparentar tranquilidad.

─¿Joven Overland? ─Jack se extrañó ante tanta cortesía. Separó el teléfono de su oído y miró la pantalla. No conocía ese número…

─Sí…¿Quién habla?

─Soy la doctora Clark, ¿se puede saber por qué ni tú ni Elsa aparecieron en la sesión de ayer? ─ preguntó con un tono molesto. Jack revolvió su cabello sorprendido. Con todo lo que había pasado, se le había olvidado por completo.

─Lamento no haberle avisado. Se me olvidó por completo ─dijo apenado─ Elsa enfermó y fue internada en el hospital.

─¡Oh, santo Cielo! ─exclamó ─ ¿Se encuentra bien?

─Eso espero, no sé nada de ella desde anoche…

─Pobre niña…

─Sí.

─Teniendo en cuenta que la razón es más que valida, lo dejaré pasar, pero deben venir la semana que viene sin falta, ¿entendido?

─Si, señora ─y con eso, culminó la llamada.

Jack quedó pensativo por un momento. No tenía nada que hacer, por lo que, decidió que sería mejor hacer algo que muy pocas veces hacía: las asignaciones. Ya era tiempo de que empezara con su parte del trabajo que tenia con Elsa. Se sentó frente al escritorio, encendió su computadora y comenzó a investigar todo lo que necesitaba.


Elsa terminaba de arreglar su uniforme mientras se miraba en el espejo. Ya no se veía tan pálida, bueno, no pálida anormal. Durmió durante toda la mañana: su energía se había restaurado bastante, por lo tanto, Anna le había dado permiso para ir a trabajar. Miró su reflejo una vez más. Levantó una de sus mangas y ahí estaba…otro hematoma. ¡Estaba harta de que siguieran apareciendo! Era cada vez más difícil ocultarlos, pero…¿Qué podría hacer? Eso escapaba de su control.

─¡Elsa! ─la joven rubia bajó su manga rápidamente al escuchar la voz de su hermanito menor acercándose. Fingió su mejor sonrisa y lo recibió con brazos abierto cuando este llegó corriendo hacia ella ─¡Te extrañé mucho!

─Y yo a ti, mi príncipe ─respondió ─ ¿Te portaste bien con Kriss? ─el niño asintió.

─¡Fue muy divertido! ─contestó ─¿Vas a salir?

─Sabes que tengo que ir a trabajar ─dijo dulcemente.

─Lo sé, pero es que…has estado muy enferma últimamente y yo quiero que descanses. Me preocupo por ti y siento que deberías estar con nosotros, ya sabes, como la pequeña familia que somos ─Elsa miró al niño dudosa. Esto era obra de cierta pelirroja.

─¡Anna! ¡No va a funcionar!

─¡Bien! ─respondió la pelirroja abriendo la puerta. Obviamente estaba escuchando del otro lado de la misma.

─Pero Elsa, algunas de las cosas que dije fueron mías… ─dijo el niño tristemente.

─Sé que sí, mi príncipe, pero debes entender, es mi deber ir a trabajar, no importa qué, ¿bien? ─el niño asintió ─¿bien? ─volvió a repetir, esta vez mirando a cierta pelirroja apoyada en el marco de la puerta.

─Si…─dijo de mala gana la pelirroja.

─Bien…─terminó diciendo ─Ya debo irme. Nos vemos luego, pequeño ─dijo besando a su hermanito en la frente. Caminó hasta la puerta de su habitación y se posicionó frente a Anna ─Adiós, revoltosa─ dijo divertida mientras abrazaba a su hermana menor.

─Nos vemos ─respondió ella con el mismo humor ─¡Cuídate!

─Lo haré ─ y sin más, salió de su hogar.


Nicholas esperaba pacientemente en una cafetería cercana a la escuela a la que trabajaba. Desde que se enteró de la situación de sus nietas, decidió intervenir y ayudarlas a localizar al irresponsable de su hijo. No quería hacerlo, pero si lo necesitaban para ayudar a Elsa, él colaboraría con mucho gusto.

─¿Nicholas St. North? ─ preguntó un hombre no muy alto, pero de cuerpo trabajado, pelo negro y ojos verdes, quien venía acompañado de otro hombre, más bajo que él.

─Si, soy yo ─ dijo poniéndose de pie.

─Mucho gusto, soy el detective Bunny y este es mi compañero, el detective Sandman─ el acompañante de Bunny solo lo saludó con un movimiento de manos ─No es de mucho hablar.

─Entiendo…por favor, tomen asiento ─ofreció el hombre mayor.

─Gracias ─respondió ─Bien, señor North, por lo que leí en su mail, tiene un caso para nosotros.

─Así es ─North tomó su maletín y sacó unos papeles ─Ese de la foto, es mi hijo. Hace años que no sé de él y me gustaría localizarlo

─Muy bien…¿alguna idea de donde podría estar? ─Nicholas negó con la cabeza.

─La última vez que supe de él fue cuando abandonó a su familia hace unos 5 años atrás ─explicó mientras el asistente de Bunny anotaba todo lo dicho.

─Este caso será difícil…si no se sabe de él desde hace tiempo, será un poco difícil buscar sin un punto de referencia…

─Les suplico que lo intente, por favor…la vida de mi nieta depende de que él aparezca ─ambos detectives se miraron entre sí. El caso no había empezado y ya lo veían por demás complicado, pero debían intentarlo. Si había una vida en riesgo, ellos debían intervenir.

─No se preocupe…tomaremos su caso.

─Se los agradezco de verdad ─ya se sentía un poco aliviado de saber que las cosas estaban fluyendo.

─Disculpe mi atrevimiento, pero…¿por qué su hijo es tan importante para salvar la vida de su nieta? ─ preguntó el detective.

─Si le soy sincero, no estoy seguro. Solo sé que mi nieta se enfermó y escuché como el doctor explicaba que la única esperanza que tenía, era él, por eso debo encontrarlo… ─Bunny asintió.

─Está bien…no se preocupe, lo encontraremos ─Sandman asintió sonriente. North sonrió aliviado. Si fuera por él, aunque sonara cruel, mantendría a su hijo muy lejos de su vida. Aun no podía creer los actos de bajeza que había cometido, no solo contra él, también contra sus propios hijos; eso era imperdonable, pero…sus nietos lo necesitaban, Elsa más que nadie. Para él, sus nietos se habían convertido en su mundo, por lo que, estaba dispuesto a tragarse su orgullo.


─¡Elsa, querida! ─la rubia giró ante el llamado.

─¿Se le ofrece algo, señora Gerda? ─preguntó amablemente. Ya había acabado su turno, es más, estaba tomando sus cosas para marcharse, pero si necesitaba que hiciera algo, ella lo haría.

─¿Cómo crees, querida? Ya acabó tu turno ─ dijo feliz ─Vine a avisarte que alguien te espera en la entrada ─respondió con un tono un tanto pícaro.

─¿A mí? ─decir que estaba sorprendida era poco ─ ¿Quien?

─Ve a verlo por ti misma─ respondió Gerda. Elsa miró hacia la entrada y sonrió. Un joven vestido con un abrigo capucha, la cual tenía sobre su cabeza en ese momento, vistiendo unas gafas de sol, a pesar de que ya era de noche. Extrañada, se acercó a él.

─¿Qué? ¿Vas a robar un banco? ─preguntó divertida. Él solo le devolvió la sonrisa.

─Bueno, ya sabes, hay que probar cosas nuevas. Si quieres, puedes ayudarme ─le siguió el juego.

─Ya en serio, ¿Qué haces aquí?

─Quería ver como estabas, por lo que, no te asustes, ¡pensé! ─exclamó ─Si yo fuera Elsa, ¿Qué haría? Y llegué a la conclusión que jamás de los jamases, faltarías a tu trabajo y no me equivoqué.

─¿Solo estas por eso aquí?

─No…también vine a…acompañarte a casa, ya sabes…esta oscuro afuera y está lloviendo ─dijo con vergüenza mientras sostenía un enorme paraguas cerrado en una de sus manos. Elsa se sonrojó a más no poder. ¿Había escuchado bien? ¿Había salido de su hogar en medio de la lluvia para llevarla sana y salva a su casa? Su corazón estaba latiendo a mil por hora ─ Abrígate…no quiero que te enfermes ─dijo al notar el abrigo que Elsa llevaba colgado en uno de sus hombros. La rubia obedeció. Soltó su bolso y se colocó su abrigo, el cual, curiosamente, tenía una capucha muy parecida a la de Jack.

Luego de que todo estaba listo, ambos jóvenes salieron de la tienda, protegidos por el inmenso paraguas y sus respectivos abrigos. Caminaron bajo la lluvia en un silencio cómodo, disfrutando de la compañía del otro.

─¿Me vas a decir la verdadera razón de los lentes? ─preguntó ella de improvisto cuando estaban a una cuadra del hogar de la rubia.

─No es nada, de verdad…─Elsa se paró en seco y lo miró de manera seria.

─No me gusta que me mientan… ─Jack suspiró. No quería hacerla enojar y mucho menos pelearse por ella por semejante estupidez. Seguramente, se enojaría al saber la verdad, pero…que más daba. Se quitó las gafas de sol lentamente dejando a Elsa sorprendida ─ ¡¿Pero qué…?! ¡¿Qué te pasó?! ─preguntó preocupada

─Yo…

─¿Estuviste en una pelea? ─Jack no respondió ─¿Con Hans? ─de nuevo silencio ─¡No puedo creerlo!

─¡No podía dejar que se salieran con la suya después de lo que te hicieron ayer!

─¡No me importa! ─estaba enojada, el joven Overland podía notarlo ─ Mira nada mas como te dejó… ─ su expresión denotó enojo, pero al mismo tiempo, tenía una mezcla de tristeza, culpa y preocupación mientras acariciaba, sutilmente con su mano, el lastimado rostro de su amigo.

Esa caricia fue la perdición de ambos… Elsa no entendía por qué seguía acariciando su rostro, estaba en una especie de extraño trance y por nada del mundo, quería separarse de él. Jack no dejaba de observar aquellos labios entreabiertos que lo incitaban a probarlos. Tenía que ser fuerte, debía serlo, pero en el preciso momento en que su mirada se encontró con la de ella…su autocontrol se esfumó y…

La besó.

Jack dejó caer la sombrilla que los protegía de la tempestad para rodear a Elsa con sus brazos mientras ella enredaba sus dedos en su cuello. La lluvia caía a su alrededor con verdadera furia, mojándolos de pies a cabeza, pero al parecer, eso no era lo importante en ese momento. Las gotas de agua descendían por sus rostros uniéndose a aquellos labios que compartían una caricia tierna y llena de amor. Se querían…no había duda de ello…

Ambos se separaron cuando el aire se hizo escaso. Jack abrió sus ojos, feliz, confundido y asustado por lo que podría decir Elsa. ¡No podría vivir un día más sin sus besos!

─No… no ─escuchó como Elsa susurró a través del sonido de la lluvia.

─Elsa…

─No puedo hacerte esto… ─dijo. Se notaba la angustia en su rostro.

─¿Hacerme qué? ¿Feliz? Eso es lo me has hecho…

─¡No! ─exclamó ─ No mereces esto, yo…estoy enferma…

─¡Eso no es un problema! Yo…

─¡Tengo leucemia!

La expresión de Jack se llenó de desesperación, tristeza, miedo…¿Elsa tenia leucemia? ¿Aquella enfermedad potencialmente mortal? Sentía como su corazón palpitaba erráticamente, preso del pánico de por fin saber que era lo que amenazaba a Elsa. Su Elsa estaba en peligro.

Al ver que Jack no reaccionaba, Elsa empezó a llorar. Quería estar con él, eso no lo podía negar, pero no quería arrastrarlo a lo que era el caos que conllevaba su enfermedad. Ya era suficientemente malo que Anna estuviera involucrada como para involucrarlo a él también. Por su reacción…supo que sería demasiado. Tomó su empapado bolso y corrió a través de la lluvia, esperando en Dios que él no la siguiera. Cuando Jack volvió en sí, ya era tarde.

─¡Elsa, espera!


─¡No es justo, Anna! ¡Hiciste trampa!

─¡¿Cómo que hice trampa?! ¡Aprende a perder! ─reclamó la pelirroja a su hermanito luego de haber ganado en un juego de mesa. En ese preciso momento, ambos hermanos escucharon la puerta principal abrirse, para luego ser cerrada con brusquedad. Tanto Brian como Anna se sobresaltaron ante el inesperado sonido ─ ¿Elsa? ─preguntó la pelirroja al verla entrar totalmente empapada, pero lo que le preocupó fue otra cosa. La rubia no dijo nada. Dejó su bolso en la entrada de su hogar y se fue rápidamente a su habitación.

─Anna, ¿Qué le pasa a Elsa? ─preguntó Brian algo preocupado.

─No lo sé, pero lo voy a averiguar ─se levantó de su asiento para dirigirse hacia la habitación de su hermana, pero en ese preciso momento, el timbre sonó. ¿Quién se supone que era a esas horas? Ya Elsa había llegado. Anna cambio de dirección y fue a abrir la puerta.

─¿Jack? ─preguntó sorprendida, al ver al joven Overland totalmente empapado parado frente a ella.

─¿Elsa esta aquí? Necesito hablar con ella ─ dijo rápidamente. Anna miró a Jack, luego hacia el pasillo que llevaba a la habitación de su hermana.

─¿Qué se supone que le hiciste a mi hermana? ─dijo de la manera más hostil posible. No había que ser muy inteligente para saber que él tenía algo que ver.

─Sé que tiene leucemia ─ susurró al notar que Brian estaba en la habitación contigua, ya que, no sabía si el pequeño ya estaba enterado. Los ojos de Anna se abrieron en shock.

─¿Cómo…?

─Acaba de decírmelo…pero no quiere verme, no quiere que me involucre ─dijo con verdadero pesar. No podía alejarse de ella, mucho menos después de lo que acababa de pasar ─Necesito hablar con ella…

─No creo que sea buena idea…

─Anna…por favor…

─Lo siento, Jack, pero llegó muy alterada. Tienes que esperar a que se tranquilice.

─Pero…

─Hazme caso ─Jack no tuvo más remedio que obedecer. ¡Dios, todo era su culpa! Debió haber reaccionado más rápido y no dejarla ir ─Te importa mucho mi hermana, ¿no es así? ─ Había que ser ciego para no ver las atenciones que él tenía con Elsa y mucho mas, al ver lo deprimido que estaba con la situación.

─No tienes idea…

Anna sonrió tristemente. No era justo que todo esto estuviera pasando, pero si quería estar con Elsa, necesitaba ser paciente.

─Hablaré con ella, pero necesito pedirte que te retires ─él asintió tristemente.

─Entiendo…gracias Anna ─dijo, para luego retirarse.

Eso le partió el alma a cierta pelirroja. Parecía un cachorrito abandonado. Definitivamente, debía hablar con Elsa. Decidida como nunca antes, se dirigió a la habitación de su hermana.

─¡Elsa, abre esta puerta ahora! ─ no obtuvo respuesta ─¡Elsa!

─¡Déjame en paz, Anna!

─¡Oh no! ¡O abres la puerta o la tiro abajo! ─nuevamente, no obtuvo respuesta y ella, siendo Anna, cumpliría su promesa ─ No me dejas opción ─dijo mientras daba unos pasos hacia atrás para tomar impulso ─Uno…dos…¡tres! ─Anna arremetió contra la puerta en el preciso momento en que esta era abierta. La pelirroja cayó de lleno en el suelo ─¡Auch! ─se quejó.

─¡¿Acaso estás loca?! ─exclamó Elsa mientras ayudaba a su hermana ─¡Pudiste haberte lastimado en serio!

─Si con eso abrías la puerta… ─dijo de manera sugerente. Le dolía horrores el brazo, pero ella no vino a quejarse, ella vino a hablar con Elsa. Ambas hermanas se sentaron en la cama ─Jack estuvo aquí…─Elsa no dijo nada ─Se veía muy triste.

─No empieces…

─Si empiezo ─respondió la menor ─ Elsa, no puedes dejar que tu enfermedad te aleje de las personas, eso no está bien.

─¿Y qué se supone que haga? ¿Arrastrarlo a este infierno? Ya es bastante malo que tú estés en él.

─¡Pero no lo estas arrastrando! Él quiere entrar por voluntad propia, le importas mucho ─Elsa sonrió tristemente. Le encantaría tenerlo a su lado en esos momentos duros, pero eso sería egoísta de su parte ─El chico llegó aquí, empapado, sin aliento y totalmente en pánico por verte, si eso no es amor…

─Es que…después del beso, yo…

─¡Whoa! ─exclamó Anna ─¡¿Ustedes dos se besaron?! ¡Por Dios, Elsa! ¡¿Qué se supone que estas esperando?! ¡Habla con él!

─ ¡No! No quiero, tengo…miedo…

─¿A qué?

─A todo… ─ Anna suspiró. No quería que esa maldita enfermedad alejara a su hermana del mundo. Pudo notar que Jack la quería y esperaba que su hermana lo entendiera pronto.


¿Irse a casa? ¡Ja! ¡Claro que no! Él no se iría hasta que hablara con Elsa. Tenía unas dos horas bajo la lluvia esperando el momento indicado para escabullirse por la ventana de la rubia. No estaba seguro de donde quedaba dicha habitación…solo se llevaría de sus instintos. Por fin, a eso de las 11:30, la ultima luz del hogar Arendelle se apagó; esa era su oportunidad. Dejó la sombrilla escondida entre uno de los arbustos cercanos y se dispuso a escalar, silenciosamente, la cerca. Cuando estuvo en lo que supuso, era el dormitorio de Elsa, trató de abrir la ventana, pero estaba cerrada. Debía recurrir a sus habilidades de chico malo. Buscó en el suelo algo que pudiera ayudarlo y encontró un alambre. Lo dobló de manera tal que entrara en la cerradura y la introdujo, quitando el seguro después de un par de intentos. Sonrió complacido. Abrió la ventana lentamente y entró con sumo cuidado. En el preciso momento que pisó dentro de la habitación, sintió como lo derribaban y tomaban su brazo de una manera tal que, con poco esfuerzo, se lo romperían.

─Tienes 5 segundo para decirme que quieres o te rompo el brazo ─escuchó como una voz muy conocida decía.

─¡Espera Elsa, soy yo! ─la rubia lo miró sorprendida.

─¿Jack? ─dijo mientras liberaba al chico de su agarre ─¡¿Por qué entras como un ladrón a mi habitación?! ─susurró molesta.

─Al parecer, es la única forma en que me recibirías ─dijo reincorporándose del suelo. Elsa, quien ahora llevaba unos pantalones de pijama y una simple franela negra que lo distraía sobremanera, no dijo nada. Jack lo notó. Su rostro denotaba enojo, pero sobre todo, miedo…

─Elsa ─ dijo tratando de acercarse, pero ella dio un paso atrás.

─No deberías estar aquí…

─¡No me importa! ─exclamó en voz baja. Tomó a Elsa del brazo y la acercó hacia el ─¡¿No entiendes que no puedo dejarte ir?! Yo…estoy enamorado de ti ─los ojos de Elsa se abrieron en puro shock.

─Tu…

─Sí…y no pienso hacerme a un lado porque tengas leucemia. La única forma de que me vaya de tu vida es que me digas en mi cara, viéndome a los ojos, que…tu no sientes lo mismo ─la rubia giró el rostro, pero Jack, de la manera más delicada, lo giró nuevamente hacia él ─Dímelo…dime que no me quieres y yo…te dejaré en paz.

Elsa no era buena mentirosa. No quería mentir, pero…¡necesitaba hacerlo! No era justo para él, y aun así…no podía hacerlo.

─No puedo…no puedo hacerlo ─susurró. Jack se sintió un poco mas aliviado al saber que no podía negarlo; ella también la quería.

─¿Y por qué no quieres que estemos juntos?¿Por tu enfermedad? Te dije que no me importa. Lo que pasó antes fue por la sorpresa de la confesión, pero nada más.

─Tu no mereces esto…

─¿No crees que debo ser yo el que lo juzgue? ─ dijo de manera dulce, tomando su rostro entre sus manos.

─Yo…tengo miedo ─estaba al borde del llanto ─No quiero morir ─ dijo finalmente. Hace cuanto quería decirle eso a alguien. Ese era su mayor temor: morir. Dejar a todos atrás, sin ningún tipo de advertencia, causarles dolor y sufrimiento.

─No, no…no llores, Elsie─ abrazándola. Era débil ante su llanto ─ No vas a morir, no dejaré que eso pase…─Solo de pensar en "Elsa" y "morir" en la misma oración, causaba una oleada de temor recorrer todo su ser. Se separó un poco de ella para poder mirarla a los ojos y entrelazar sus dedos con los de ella. Notó el hematoma que ella había visto antes y sin pensarlo dos veces, lo acarició tiernamente con su brazo libre ─Vamos a hacer hasta lo imposible para salvarte; no dejaré que mueras ─Elsa sonrió ante esa respuesta.

Él no pudo mas, se acercó a ella y unió sus labios con los de ella. Nunca se había sentido tan completo al besar a una chica. Elsa era especial para él, lo sabía y le encantaba. Cuando el beso finalizó, se sonrieron el uno al otro, totalmente feliz de lo que acababa de pasar.

─También te quiero, Jack ─ dijo abrazándolo, refugiándose en sus brazos. Jack sonrió ante esa declaración. Besó tiernamente su pelo y apoyó su barbilla sobre su cabeza.

─¿Quieres ser mi novia, brujelsa? ─ ella sonrió.

─Claro que sí…gasterópodo…─No hizo falta que dijeran mas por un buen tiempo ─ ¿Tienes que irte?

─Eso depende de ti ─dijo Jack ─¿Quieres que me vaya?

─No…

─Pues me quedaré… ─respondió simplemente ─Solo déjame hacer una llamada ─Elsa asintió, rompiéndose finalmente el abrazo. Jack tomó su teléfono, el cual de manera sorprendente, aun estaba vivo después de semejante empapada que se había llevado. Llamó a su madre y le explicó que no llegaría esa noche a casa, alegando que estaba lloviendo muy fuerte y no podía salir del hogar de su "amiga". Al principio, su madre no estaba muy convencida, pero terminó aceptando. Ya era un verdadero milagro que avisara que no llegaría a casa ─Listo ─ se acercó a Elsa y se acostó a su lado en la cama, abrazándola por completo.

─¿Jack?

─¿Sí?

─¿Todo estará bien?

─Bueno, tomando en cuenta de que estas en una relación conmigo, probablemente no ─ Elsa le dio un pequeño golpe ─Todo estará bien, no te preocupes, ¿bien? ─la sintió asentir ─ Descansa…

─Igual tu…

Compartieron un fugaz beso, y con eso, ambos se rindieron a los brazos de Morfeo…


¡Volvi! Y les digo que aun no creo esto: 31 favs, 28 follows y 100+ reviews. ¡Chicos muchísimas gracias! Ustedes hacen esta historia posible.

Sé que algunos se preguntan cuándo Elsa conocerá a la familia de Jack, pero no se preocupen, pronto pasará. Y algunos de ustedes leen mi mente a veces XD

Gracias a ustedes que dieron fav y follow y a: MyobiXHitachiin, Bonne Fille Parfaite, MadReader-aBy, Liliana Galadriel, KaryKinomoto, TPATFan16, DeAtH tHe RoSe, Nastinka, Guest, Clary17, escudodeplata, michell de PR, Guest, Ariel, RuzuChan Poly, hiikami y gisecorrea9 por sus reviews en el capitulo anterior.

Como siempre chicos, siéntanse libres de comentar ;)

Cuídense,

Bye!