Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
Dos meses habían pasado desde aquella espectacular cita que tuvieron y las cosas seguían evolucionando de a poco. El noviazgo de Jack y Elsa se volvía mas intenso al pasar el tiempo. Se acercaban al final del semestre, por lo que, estaban más que ocupados con proyectos, exámenes y demás tareas importantes. Jack estaba al borde del colapso…Aun no estaba acostumbrado a aquella vida de "hacer tarea", pero por suerte, ahí estaba su muy adorada novia para ayudarlo en todo lo que pudiera.
La relación entre Kristoff y Anna de estaba desvaneciendo. El rubio pasaba más tiempo del necesario con esa tal Violette y dejaba a Anna en segundo plano. No significaba que el rubio no la tuviera presente en su mente; buscaba compartir con ella de vez en cuando, pero para Anna no era suficiente. Se sentía cada vez mas sola y más aun, por raro que sonara, cuando estaba con él porque no dejaba de hablar de ella. Era como si una barrera titulada Violette estuviera entre ellos. La pelirroja se sentía abatida; estaba sospechando que lo suyo, eran más que celos. Ella sabía que Elsa había notado su extraña actitud, pero su hermana era más paciente que ella. Sabía que la rubia le estaba dando su espacio, esperando a que ella, por voluntad propia, se acercara y le contara que le preocupaba. Sin lugar a dudas, Elsa era mucho más madura que ella.
Toothianna trabajaba en una de las empresas de su padre. Después del incidente en la Universidad y el drástico castigo al que fue impuesta, se podría decir que su comportamiento había cambiado…solo un poco. Aun conservaba su horrible carácter, pero por lo menos, trataba de no meterse en problemas, con la esperanza de que su castigo fuera revocado, incluso trataba de aprobar sus últimas materias como estudiante de la Universidad más prestigiosa de todas, aunque, por su mente no pasaba la posibilidad de disculparse con Elsa.
Hans…era otra historia. El ex-amigo de Jack no había vuelto a la Universidad, al contrario, andaba por las calles "trabajando" en aquellas actividades delictivas. Lo disfrutaba, en verdad disfrutaba tener dinero para cualquier estupidez que se le ocurriese, sin importarle el hecho de que fuera robado. Discutía con todo el mundo, no pasaba mucho tiempo en casa y era un atracador profesional y, aun así, se sentía feliz con su vida, como todo buen egoísta…
Actitud, que pondría en riesgo a mas de una vida…
La rubia miraba impacientemente su reloj, esperando a que su novio saliera de su examen de cálculo. Como no había tenido un muy buen inicio en esa materia, Jack debía obtener mínimo una "B+" para aprobarla, por lo que, Elsa lo ayudó a estudiar. Pasaron fines de semanas completos estudiando y practicando los diferentes ejercicios para que el joven Overland no tuviera ningún tipo de problemas en aprobar. Sonrió. De verdad se había esforzado para este examen y esperaba de corazón que lo consiguiera.
En cuanto a ella…las cosas parecían empeorar y mejorar de a poco, todo al mismo tiempo. Aunque estaban a finales de noviembre y se acercaba la estación que ella mas adoraba, cada día que pasaba se sentía más enferma. Los dolores de cabeza eran mas frecuentes y los hematomas seguían apareciendo. El tiempo se le acababa y no lograba encontrar a su padre; era como si la Tierra se lo hubiera tragado. Ira recorrió su ser…¿Por qué tenía que buscarlo después de lo que les hizo? La vida era cruel y caprichosa…Salió de sus pensamientos al escuchar una puerta abrirse. Observó como varios estudiantes salían del aula, pero Jack no. Comenzó a preocuparse. ¿Y si le estaba yendo mal? Respiró profundo. Jack se esforzó; todo saldría bien. Al cabo de diez minutos, su novio finalmente salió.
─¿Y bien? ─preguntó impaciente. Él la miró derrotado ─¡Dime! ─él le extendió un papel doblado en dos.
─Mira por ti misma. ─Elsa abrió el papel y fue directamente hacia aquella calificación, escrita en tinta roja, sobre una de las esquinas: una "A". Elsa levantó la vista, siendo recibida por un muy sonriente Jack ─ Creo que me fue bien, ¿no? ─Elsa lo abrazó contenta.
─Estoy muy orgullosa de ti. ─dijo sinceramente. Él sonrió.
─Gracias; no lo habría logrado sin tu ayuda, Elsa. ─respondió ─Oye…─comenzó a decir él ─estas algo caliente, literalmente hablando. ─el chico colocó su mano delicadamente sobre su frente y comprobó que tenía algo de fiebre.
─No es nada…
─¿Cómo que no es nada? Elsa…
─La enfermedad debilita mis defensas; los resfriados ya me son familiares…
─Lo sé, pero aun así…
─Tranquilo, estoy bien. ─Él la miró preocupado. Era cierto que se enfermaba con mucha frecuencia, pero no podía evitar preocuparse.
─Es solo que…el invierno se acerca, el clima está frio y eso no puede ser bueno para alguien resfriado. ─Ella sonrió.
─El frio nunca me ha molestado.
─Sabes muy bien a lo que me refiero. ─Ella sabía que él tenía la razón. Al ser finales de otoño y principios de invierno, la temperatura había descendido considerablemente, es más, habían diagnosticado nevadas adelantadas a las fechas esperadas y la mayoría de las personas, incluyéndolos, vestían chaquetas, bufandas y sombrero, en caso de Elsa, ya que, su sobre-protector novio no quería arriesgarse.
─ Lo sé, pero no puedo hacer nada al respecto, Jack. Estoy tratando de que no me afecte. ─Jack suspiró.
─Está bien, pero prométeme que te cuidaras y que se te sientes muy mal, dejaras lo que estás haciendo y te iras a descansar, ¿prometido?
─Jack, yo no puedo…
─¿Prometido? ─respondió de manera insistente. Elsa no tuvo más opción…
─Prometido. ─él sonrió complacido. La acercó a él y la besó tiernamente. La mayor de los Arendelle sentía que algo no andaba bien con Jack. Tenía unos días más distraído de la cuenta y no dejaba de preocuparse por ella ─ ¿Qué te pasa? ─él la miró confundido.
─¿Qué me pasa de qué?
─Has estado actuando de manera extraña últimamente, así que, ¿Qué te pasa? ─ Jack dudó un momento. Lo que lo estaba molestando era algo un poco irracional, pero no podía evitarlo ─Por favor. ─ ¡Rayos! No podía decirle que no a sus ojitos suplicante. Suspiró derrotado.
─Estas últimas semanas…he tenido un mal presentimiento.
─¿Sobre qué?
─No estoy seguro, pero…creo que tiene que ver contigo. ─ella lo miró extrañada ─Por eso estoy más sobreprotector que de costumbre. ─Debería sentirse de todas las maneras posibles menos enternecida, pero Jack era así con ella y no podía evitar sentirse especial.
─Todo estará bien, Jack, en serio.
─Pero…
─Pero nada. ─cortó ella rápidamente ─Yo estoy bien, tu también, no hay nada de qué preocuparnos. ─ dijo tomándolo de la mano dulcemente ─ En fin, ¿Qué te parece si vamos a almorzar? Debo ir a trabajar en dos horas. ─él asintió. Ella tenia razón. Todo estaba bien; estaba siendo algo paranoico…
Estaba mentalmente exhausta. Su examen de medio término había estado algo difícil, pero gracias al Cielo había podido llenar todo correctamente. Si no hubiera sido por Elsa y el señor North que la ayudaron bastante durante todo el primer periodo, tal vez no lo hubiera conseguido. Ahora, contaba con una muy merecidas dos horas libres antes de ir por Brian, por lo que creyó que podría relajarse…
─¡Anna!
Pero se equivocó…
Con mucha pesadez, giró para encarar a su supuesto mejor amigo.
─Hola, Kristoff.
─Hola. ¿Estas libre? ─ asintió simplemente ─¡Que bien! Así podrás ver el partido con nosotros.
─¡Que no diga Violette, que no diga Violette! ─pensó desesperada la pelirroja.
─Violette está en las gradas…─Anna sonrió de manera forzada. No quería ser un mal tercio; sabía que ella sobraba.
─No quiero importunar…
─Tonterías; tú nunca inoportunas, Anna. Ven. ─sin darle tiempo a reaccionar, tomó de su mano y la guió hasta las gradas donde una chica alta, de pelo negro, ojos café y facciones delicadas, los esperaba. Al verlos acercarse, la chica sonrió amablemente.
─Que bueno que volviste, Kristoff. ─dijo para luego fijar su vista en Anna. La pelirroja fruncioo un poco el ceño; la sonrisa con la que había recibido a Kristoff no era la misma que le profesaba a ella. ─Tu debe ser Anna…
─Sí; encantada de conocerte.
─Lo mismo digo… ─ esa chica no le caía bien. Tal vez eran los celos que la estaban haciendo alucinar, pero podría jurar que Violette la miraba de manera despectiva.
─Que bueno que ya se están entendiendo. ─dijo contento el rubio, ajeno a la hostilidad que circulaba en el aire ─Iré por unas bebidas; ahora vuelvo…
La tensión era palpable. Anna creía estar imaginando cosas. Sus celos estaban muy altos en esos momentos al comprobar que, en efecto, Violette era muy atractiva. Cualquier chico soñaría con una chica como ella: atractiva e interesada en las actividades que a ellos les gusta y…
─Aléjate… ─Anna la miró extrañada. La chica la miraba con odio. Miró hacia atrás para comprobar que era a ella quien observaba de manera tan despreciable.
─Pero si tienes suficiente espacio para…
─Me refiero a Kristoff; aléjate…─ la pelirroja parpadeó un par de veces, incrédula ante aquellas palabras, pero después de que su cerebro procesó completamente el requerimiento, le devolvió una mirada desafiante.
─¿Y quién eres tú para pedirme eso? ─la chica sonrió de manera triunfante.
─Soy su novia, ─algo se rompió en el pecho de la menor de los Arendelle. ¿Novia? ¿Kristoff y ella estaban saliendo? ─ y como tal, agradecería que niñas tontas como tu se alejaran de nosotros.
─Estas mintiendo…
─¿Mentir? No me hagas reír… ─comenzó a decir de manera burlona ─ Él es un chico mayor que no debería estar perdiendo su tiempo con una niñita que no puede complacerlo, así que, evítate la vergüenza y… ─ Anna sentía una opresión en el pecho. ¿Por qué se sentía tan afectada? Debería sentirse furiosa, no herida ni descorazonada ─ deja de usarlo como niñero. ─La pelirroja miró con ojos llorosos a la supuesta novia de su mejor amigo. Se sentía humillada, triste, traicionada…
─ ¿Cómo va todo?─dijo Kristoff llegando con las bebidas. Violette lo recibió con una sonrisa, ayudándolo a sentar, pero Anna no se veía tan feliz. La conocía como a la palma de su mano y sabia que algo andaba mal ─ Anna, ¿estas bien? ─ella levantó la mirada y lo miró con una triste sonrisa.
─Lo siento, pero no podré quedarme; recordé que tengo cosas que hacer. ─dijo mientras se ponía de pie ─Adiós…─el rubio desconocía el doble sentido de sus palabras; se estaba yendo de verdad…Aunque le doliera, sabía que Violette tenía razón. Ella era muy infantil y solo estorbaba a Kristoff en cualquier cosa que él quisiera hacer. Sin decir nada mas, comenzó a dejar las gradas…
─Pero Anna…─hizo el ademán de tomarla del brazo, pero Violette lo detuvo.
─Al parecer es importante; déjala…
Kristoff la miró alejarse, impotente de no saber qué hacer. Esperaba que no fuera nada malo…
La castaña esperaba pacientemente a que su acompañante llegara a la cafetería de encuentro. No tenía la menor idea de que quería Hans ahora, pero de algo si estaba segura: no dejaría que la metiera en problemas. Mucho le había costado dejar las fiestas y derivados como para que él viniera a arruinarlo todo; ella necesitaba recuperar sus beneficios.
─Hola, Tooth, ¿Cómo has estado? ─saludó él mientras se sentaba frente a ella.
─Bien. ¿Qué quieres? ─preguntó ella rápidamente, extrañada por toda la situación. Se supone que ambos estaban bajo el mismo castigo, pero él venia vestido con ropa de marca y demás accesorios costosos mientras ella usaba su uniforme de trabajo.
─Pero que hostil que estas…─ se burló ─ Solo quería proponerte algo…
─¿Qué cosa?
─Venganza…Esta noche tengo planeado acabar con la estúpida de Arendelle. ─dijo con una sonrisa maquiavélica que le causó un escalofrío a su acompañante.
─Hans…yo dejé eso atrás…
─¿Qué?
─Lo escuchaste. Estoy tratando de no meterme en problemas y eso incluye no acercarme a esa…chica. ─respondió segura de sus palabras. No quería ese drama nuevamente; mientras Elsa no se metiera con ella, ella no lo haría.
─¿Cómo puede ser que digas eso? ¿Se te olvidó todo lo que nos hizo?
─No, no se me olvidó ─comenzó a decir ─, pero me he dado cuenta de que no hago nada enfrentándola; que ella viva su vida que yo viviré la mía. ─Hans la miró como si estuviera loca.
─Es una lástima escuchar eso porque yo… ─dijo mientras sacaba algo de su chaleco de manera tal que solo ella pudiera verla. La chica palideció ─arreglaré cuentas con ella…
─¿Qué…que piensas hacer con eso? ─ preguntó totalmente alarmada. ¡Hans había enloquecido!
─ Ya te dije…arreglar cuentas...
─Hans, escúchame… ─dijo ella acercándose cuidadosamente a él ─ Hemos tenido muchas diferencias con Elsa, es cierto, pero esto es demasiado; puedes hacer algo de lo que te arrepentirás…esto no es una broma…─trató de razonar con él, pero al parecer, fue en vano.
─No te preocupes; yo sé lo que hago…─Toothianna lo miró totalmente aterrada. Hans no estaba cuerdo; había perdido la razón ─Ya me tengo que ir…cualquier cosa te llamaré y te contaré como va todo.
Y sin más, salió de la cafetería. La castaña quedó petrificada. Debía detenerlo, no podía dejarlo salirse con la suya; lo que iba a ser era horrible y ni siquiera Elsa merecía algo así. ¿Pero que debía ser? No podía llamar a la policía, ya que, no tenía pruebas de la última conversación, pero…¡debía hacer algo! Su consciencia no funcionaba todo el tiempo, pero cuando lo hacía, lo hacía a la perfección y ese…era uno de esos momentos. Si no evitaba esto, jamás se lo perdonaría…
Agradecía a los cielos que aun tuviera una media hora de desahogo. En el preciso momento en que salió de la vista de Kristoff, comenzó a llorar libremente. Se sentía mal porque las palabras de Violette sonaban tan ciertas para ella. ¿Ella le estorbaba? Aun no podía creerlo, pero si miraba los hechos, su mejor amigo, aunque tenía sus momentos de locura de vez en cuando, él era más maduro que ella y podía ser que sus arrebatos infantiles no fueran con él. Limpió un poco las lagrimas de sus ojos.
"Soy su novia y como tal, agradecería que niñas tontas como tu se alejaran de nosotros."
Esa frase no dejaba de repetirse en su cabeza.
Le dolía que tuviera novia. No solo por el hecho de que era una arpía, también, existía ese algo que no podía explicar, simplemente…¡no quería que estuviera con ella!
─¡Anna! ─ la pelirroja se limpió las lagrimas rápidamente, pero sabía que sería en vano; él notaria que había estado llorando, la conocía demasiado bien.
─¿Qué pasa, Kristoff? ─dijo tratando de aparentar que nada pasaba.
─ Estas llorando…eso pasa. ─respondió preocupado ─ Anna…─trató de acercarse, pero ella se alejó.
─Deberías estar con Violette…─dijo de manera fría.
─No, no debo y no la volveré a ver jamás.
─Pero ella es tu novia.
─No, no lo es y nunca lo será. ─ respondió él de manera segura ─ Me contó lo que te dijo…─Anna no dijo nada ─Por favor, no le creas nada.
─Debo hacerlo; ella tiene razón, Kristoff.
─¡No! No, no, no…─comenzó el a decir─ A mí me gusta tal cual eres; no te cambiaría por nada del mundo.
─¿En serio? Porque eso es lo que has estado haciendo durante dos meses. ─Kristoff se sintió culpable.
─Bueno…sí, pero es que…
─¿Te diste cuenta de que soy infantil, inmadura y no puedo complacer tus necesidades?
─Yo nunca dije eso…
─No hacía falta…─respondió de manera fría.
─¡Ahora si estas siendo infantil! ─respondió enojado. Anna frunció el ceño.
─¡¿Ah sí?! ─estaba alterada, no, estaba furiosa. Dos meses de frustraciones saliendo a flote de un solo estallido ─¡Tu fuiste él que se alejó, él que me reemplazó!
─¡No trataba de reemplazarte!
─ ¡¿Y que hacías entonces?! ¡¿Tratabas de darme una indirecta?! ¡Que lindo de tu parte! ─ironizó. Nunca se habían peleado tan fuertemente.
─¡Trataba de superarte! ─ esa respuesta la tomó por total sorpresa.
─¿Superarme? ¿Qué quieres decir con eso? ─ Kristoff pasó su mano de manera nerviosa por su rubio pelo. Estaba acorralado. Habló de mas y ahora no sabía qué hacer ─¡Dime!
─¡Quería que dejaras de plagar mi mente! ─comenzó a decir ─ Pensé que pasando tiempo con alguien que compartiera mis mismos intereses, lograría superarte, pero…no pude. ─ Tomó a Anna del brazo y la acercó a él, para luego tomarla de la cintura de manera posesiva. La pelirroja colocó sus manos sobre su pecho de manera mecánica, aturdida por el cambio drástico en la situación.
─Kristoff…─ estaba aturdida. ¿Cómo pasaron de tan terrible pelea a estar totalmente abrazados y con sus rostros peligrosamente cerca? Nunca habían estado en una situación parecida, por lo menos, no con la seriedad de la situación. Ver aquellos ojos marrones que denotaban tristeza, alegría, alivio y…cariño…¿Realmente había cariño en esa mirada?
─No digas nada. ─suspiró a centímetros de sus labios hasta que por fin, terminó por desaparecer.
La sensación de sus labios sobre los de ella fue sublime. No esperaba responder aquel inesperado beso con tanto entusiasmo, teniendo en cuenta que ese era su primer beso, pero aun así, lo estaba disfrutando. Cuando el aire se hizo necesario en ambos jóvenes, el beso se rompió.
Totalmente impactado por lo que acababa de hacer, Kristoff soltó su agarre sobre Anna, quien lo miraba aturdida.
─Anna, yo…─la chica lo miró confundida. ¡¿Cómo se supone que actuara después de eso?! ─ estoy enamorado de ti. ─ esas palabras que había guardado por tantos años en su interior, por fin, eran libres.
─ Yo…no sé que decir…
─¿Acaso tu no…?
─No lo sé…─le respondió sinceramente. Todas aquellas sensaciones que combatían en su interior eran abrumadoras ─ Yo…debo irme…
─Anna, por favor…
─No me sigas…necesito pensar…─ dijo para luego alejarse de él sin decir adiós.
Kristoff se sintió desfallecer. ¡Lo había arruinado todo! Seguramente, ella no quería saber de él…todo por ser un impulsivo. Ojala y no perdiera su amistad con ella; no podría soportarlo.
¡Estaba exhausto! Odiaba el final de semestre. Trabajos, ensayos, exámenes, lecturas…su mente no daba para más. Se supone que debía haber recogido a Elsa del trabajo, pero estaba tan ocupado durante toda la tarde que tuvo que llamarla para decirle que no podría ir. Ella entendió perfectamente, incluso le deseó suerte con lo que sea que estuviese haciendo, pero aun así, se sentía mal: siempre se preocupaba cuando ella debía regresar a casa caminando, totalmente sola en la oscuridad de la noche, y más aun, teniendo en cuenta aquel mal presentimiento que tenia. Suspiró desganado. Solo le restaba esperar.
─Cierto; mi celular esta descargado. ─tomó el cargador y conectó su celular a la corriente. En el preciso momento en que el teléfono se encendió, recibió una llamada. Esperando que fuera Elsa, atendió ─Hola.
─ ¡Jack! ¡Oh por Dios, gracias al Cielo! ─reconocería esa voz donde fuera.
─ ¿Qué quieres Toothianna? Si solo estas llamando para fastidiar, te colgaré.
─¡No, no, no! ¡Espera! ─respondió ella desesperadamente, cosa que Jack notó.
─¿Qué ocurre?
─¡Elsa está en peligro! ─ una sensación fría recorrió todo su ser.
─¡¿Qué?! ¡¿Por qué dices eso?!
─Hans dijo que hoy se vengaría de ella. Jack…él tiene un arma. ─Jack palideció.
─¿Cómo sé que no me mientes? ─un momento de silencio pasó.
─Puedo ser muchas cosas, Jack, pero jamás, apoyaré un asesinato. ─ El corazón de Jack dio un vuelco ante esa horrible palabra─ Sé que es difícil de creer, pero no quiero que en mi consciencia queden las acciones de Hans; tenemos que hacer algo.
─Iré a buscarla… Si Hans te llama, no dudes en decirme.
─Lo haré…
─Gracias…─agradeció sinceramente. Tooth se sorprendió.
─No hay de qué. ─respondió aun extrañada. La llamada finalizó.
Jack tomó su teléfono con todo y cargador, ante la mirada incrédula de su familia al verlo salir de manera tan apresurada. No tenía tiempo de esperar ni de explicar nada; tenía que comprobar que ella estaba bien y que Hans no le pusiera un dedo encima. ¡Sabía que su presentimiento tenía fundamento! No debió dejarla sola; todo era su culpa.
─ Vamos, Elsa…respóndeme…─murmuraba mientras escuchaba como su llamada caía en el buzón de voz.
Ya estaba empezando a asustarse…
¡Le encantaba el frio! Era reconfortante volver a casa con aquella helada brisa meciendo los arboles. Muchos la catalogarían como loca, pero no podía evitarlo; por alguna razón, ella amaba el invierno, cosa rara tomando en cuenta que había nacido en pleno verano. Sonrió feliz. Su vida, sacando el pequeño detalle de su enfermedad, estaba mejorando de a poco. Tenía un buen trabajo, una buena educación, una hermosa familia y un maravilloso novio que se desvelaba por ella. Todo parecía ir bien…
Sacó las llaves de su bolso, pero no llegó a introducirlas en el cerrojo, ya que, sintió como alguien la tomaba por detrás y tapaba su boca con una de sus manos. Trató de zafarse, pero fue en vano.
─¡Quieta! ─susurró de manera autoritaria ─ Si sigues forcejeando o haces algún tipo de sonido que llame la atención, tus hermanitos pagarán el precio… ─Elsa se petrificó; no podía dejar que le hicieran daño a sus hermanos y menos aun, sintiendo lo que ella suponía era un arma, presionada contra su espalda ─ Así me gusta, Elsa…que me obedezcas…
─Esa voz…─susurro cayendo en cuenta de quién era su atacante: Hans.
─Por si aun no lo adivinas, soy Hans. ─le susurró maquiavélicamente al oído. ¿Qué quería Hans ahora? ¿No se cansaba de fastidiarla? ─Ahora…quitaré mi mano de tu boca por unos segundos…Si gritas, tus hermanos mueren. ─Elsa asintió; por los momentos, era más seguro seguirle el juego. Hans apartó su mano rápidamente de su boca y en menos de 5 segundos, la tenia de vuelta ahí, esta vez, presionando un pañuelo humedecido con una sustancia desconocida sobre el rostro de la rubia. Elsa trató de zafarse. Sabía muy bien su intención y no podía permitir que la llevara a cabo. ─ Tranquila, tranquila… ─susurró mientras la mantenía prisionera entre sus brazos. Poco a poco, Elsa fue perdiendo la batalla. Estaba débil por el pequeño resfriado que tenia, sin contar lo exhausta que estaba por todo el ajetreo del día. La sustancia hizo efecto, robándole de a poco la consciencia a la joven.
Luego…todo fue oscuridad.
¡Tarde, pero seguro! ¡Hola! Aquí con una nueva actualización.
Chicos, muchísimas gracias por los nuevos favs y follows y a: MadReader-aBy, TPATFan16, mary-animeangel, Gise24Divergente, escudodeplata, RuzuChan Poly, Nastinka, death the rose, Snow Heaven, Jackesita Frost, Fer, Guest, paola frost, Liliana Galadriel, frost y Ariel, por sus hermosos reviews; sirven de mucho a la inspiración.
Lamento la demora y el suspenso que dejé en el aire, pero aun asi, espero que hayan disfrutado el capitulo :D
Como siempre, gracias por leer y, ya saben, siéntanse libres de comentar ;)
Cuídense,
Bye!
