Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.
No sabía cuánto le había tomado el trayecto de su casa a la de Elsa. Estaba tan asustado y desesperado que no pensaba en otra cosa que no fuera su seguridad. Dios protegiera a Hans si le ponía un dedo encima a su novia; juraba que sería lo último que hiciera su ex – amigo pelirrojo. Finalmente, divisó la residencia Arendelle y corrió aun mas. La adrenalina estaba en su límite. Podía sentir como sus corazón latía fuertemente contra su pecho ante la expectativa de lo que podría averiguar. Cruzó la calle sin mirar hacia los lados y, por consecuencia, casi es atropellado por un auto. No le importaba el hecho de que eran altas horas de la noche ni el hecho de que casi es atropellado por un auto a alta velocidad, ni siquiera el hecho de que el conductor del vehículo le había gritado un conjunto de maldiciones y palabras mal dichas. No le importaba…solo quería comprobar que Elsa estaba bien. Llegó a la parte frontal del hogar de los Arendelle y se paralizó al llegar a la puerta.
─ No… ─susurró totalmente abatido al encontrar el bolso de Elsa desparramado en el suelo de la entrada. Se agachó en el suelo e inspeccionó de manera frenética los libros, cuadernos y demás accesorios desparramados en el suelo y encontró un pequeño papel que destacaba…una pequeña nota que decía "Para: Jack". Extrañado, desdobló el papel y leyó su contenido.
Hola, Jack, es Hans quien te escribe. Si estás leyendo esto es porque ya te diste cuenta de que tengo a tu "noviecita" en mi poder. La trataré muy bien, bueno, hasta que me aburra y decida deshacerme de ella. No te preocupes, dejaré su hermoso rostro lo menos dañado posible para que no tengas problemas en reconocer el cuerpo.
Abrazos,
Hans ;)
Arrojó el papel furioso. ¡Llegó tarde, muy tarde! Hans la tenia y no podía hacer nada al respecto. Golpeó el muro con todas sus fuerzas sintiendo como algo se rompía, pero no le importó…Hans tenia a Elsa…
─¿Jack? ─el joven miró a la persona que lo llamaba. La hermana menor de su novia debió haber escuchado todo el alboroto de su arrebato de ira ─¿Qué es todo ese alboroto? ¿Por qué….?─Anna dejó de hablar al notar las cosas esparcidas en el suelo. Su semblante palideció al comprobar que todas eran pertenencias de su hermana ─ Jack…¿Qué está pasando?
─Se la llevó…¡Hans se la llevó! ─gritó exasperado.
─No entiendo que pasa…¿Dónde está Elsa y por qué te sangra la mano? ─ Jack se acercó a ella y la miró desesperado. La pelirroja temió lo peor.
─Elsa fue secuestrada.
─¡¿Qué?! ─ preguntó totalmente alarmada ─ ¿Cómo lo sabes? ─Jack no dijo nada; simplemente le extendió la pequeña nota que Hans les había dejado. El pánico se extendió en su rostro ─Oh por Dios… ─susurró cubriendo su mano con una de sus manos ─ ¿Quién es ese imbécil? ¡La va a lastimar! ─gritó histérica mientras empezaba a llorar. Sus intenciones estaban claras en esa nota, muy claras…
─Anna, tranquila, tranquila….─comenzó a decir mientras la abrazaba de manera protectora como un hermano mayor a su pequeña hermanita asustada por una tormenta. No podía dejar que se derrumbara; Elsa no querría que la dejara así, no señor ─Vamos a encontrarla; no vamos a dejar que le haga daño…
─¿Quién quiere lastimar a Elsa? ─tanto Anna como Jack se petrificaron ante la infantil y soñolienta que preguntó desde el marco de la puerta. El joven Overland soltó su agarre sobre Anna, dejándola de espaldas al niño para que se tranquilizara.
─Hola, campeón, ¿Qué haces despierto a estas horas?
─Escuché ruidos. ─respondió simplemente ─Ahora dime, ¿Quién quiere lastimar a Elsa?
─El trabajo ─mintió ─ El trabajo la secuestró y debemos salvarla.
─¡Si, si, si! Yo quiero ayudar. ─respondió el chico de manera inocente, totalmente ajeno a la situación real ─¿Qué tengo que hacer?
─Bueno…tu tienes que ser el hombre de la casa y tener paciencia, ¿bien? ─dijo con falso entusiasmo ─Pero no puedes hacer ninguna clase de pregunta ni prestar atención a lo que dicen las personas alrededor hasta que yo te diga. ─el niño fruncioo el ceño.
─¿Por qué no?
─Porque debemos ser cuidadosos, ya sabes, para que Elsa no lo note.
─Una misión secreta…muy bien, acepto. ─ respondió ─ Una cosa más:¿Cuándo volverá Elsa? ─Jack respiró hondo. Esa era la pregunta sin respuesta.
─Cuando logremos encontrarla, ¿bien? ─él asintió ─Ahora, vete a dormir. ─el niño no dudó en obedecerle.
Jack giró hacia la inmóvil pelirroja que le daba la espalda. Entendía como se sentía, claro que sí. Él estaba en puro pánico de solo pensar en todas las atrocidades que Hans podría hacerle a Elsa.
─¿Qué… vamos a hacer? ─preguntó de manera quebradiza la menor de las hermanas Arendelle.
─Llamar a la policía…
La cabeza le daba vueltas; no se sentía con deseos de abrir los ojos. No sabía dónde estaba, que había pasado o que pasaría; estaba tan confundida. Luego, todo llegó a su mente. Ella, su casa, Hans atacándola, una sustancia extraña, debilidad y oscuridad. Abrió los ojos en puro pánico al recordar todo lo acontecido y al sentirse inmovilizada. Estaba sentada en una silla; sus pies y parte central de su cuerpo atadas a ella mientras sus manos estaban atadas entre sí. Trató de hablar, pero un pañuelo cubría su boca. El terror que sentía en esos momentos era indescriptible. No sabía dónde estaba; solo podía reconocer una muy desordenada habitación, llena de chatarra, sucia y totalmente a oscuras, exceptuando los pequeños rayos de luz que entraban por una ventana.
─La bella durmiente ha despertado…─escuchó como alguien hablaba frente a ella mientras encendía lo que parecía ser una vela. Ella trató de hablar, pero solo salieron unas simples incoherencias de sus labios ─¡Oh cierto, que maleducado soy! ─dijo mientras quitaba el pañuelo de su boca ─¿Qué decías?
─¡¿Por qué me trajiste aquí?! ¡¿Qué quieres?!
─Tranquilízate, Elsa; no hay necesidad de ser tan agresiva. ─respondió de manera burlona ─En cuanto a tu pregunta, bueno…primero, te traje aquí porque está lo suficientemente aislado como para que nadie te encuentre o te ayude y segundo…─ el pelirrojo se acercó peligrosamente a ella y tomó su rostro de manera brusca ─ quiero cobrarme todas las que me has hecho, incluyendo, tu rechazo…ya verás la calidad de hombre que te has perdido…─podía sentir como su mano reposaba en su cintura, dándole a entender el mensaje perfectamente.
─Hans…por favor…hablemos, ¿si? ─el rió.
─¿Hablar? No, tontita; no tenemos nada de qué hablar; todo está dicho. ─respondió él alejándose de ella ─ O tal vez sí…─respondió con orgullo ─Dime Elsa…¿Cómo quieres morir?
─¿De qué…hablas? ─preguntó asustada. Él no se atrevería…¿o sí?
─Ya sabes, ¿Cómo te apetecería morir? ─ respondió colocando una navaja y un arma sobre unas tablas ─Porque no hay forma de que salgas de esta viva… ─ una sensación fría recorrió todo su ser. No podía morir…no en sus manos... ─ Entonces, ¿Cuál es mejor? Quieres que la navaja…─clavó con violencia la cuchilla al pedazo de madera, asustándola en el proceso─ te atraviesa más de una vez o…─dijo tomando el arma ─ prefieres un disparo directo al corazón o a la cabeza. ─apuntó al techo y disparó ─ No sé cual de las dos es más divertida.
─Por favor…déjame ir…te puedes meter en problemas…
─¡¿Y?! ─exclamó él totalmente colérico, cambiando radicalmente su estado de ánimo ─¡Ya no me importa nada! ─ tomó aire de manera profunda como si tratara de calmarse, para luego acercarse de nueva cuenta a ella ─ Vas a morir... ─dijo seriamente ─ pero no te lo pondré tan fácil: tendrás sed, hambre, frio…miedo… tendrás tanto estrés psicológico que desearas morir. ─ No podía evitar aquellas lagrimas que descendían por sus mejillas. No quería mostrarse débil ante él, pero…estaba aterrada. Podía ver que sus palabras eran ciertas; Hans había enloquecido. ─Pero para que veas que no soy tan malo…─dijo él acercando sus rostro peligrosamente al de ella ─ voy a hacerte el favor de brindarte una muy bella primera vez porque, viendo tu forma de ser, supongo que no has estado con nadie. ─ La rubia lo miró con horror.
─Por favor, no…eso no… ─él sonrió.
─Te va a gustar, ya verás. Estoy preparando un lugar precioso para ese momento tan especial; solo ten paciencia… ─ elimino la distancia entre sus labios y la besó de manera forzada. Ella trató de resistirse al beso, pero era inútil; estaba totalmente a su merced. Cuando el beso terminó, Hans sonrió complacido ─Por ahora…te quedaras aquí solita, probablemente por un día entero mientras yo salgo a trabajar─ se alejó de ella y apagó la vela que había encendido con anterioridad ─Nos vemos, Elsa…
─¡No! ¡Por favor, déjame ir! ─pero fue en vano ─¡Hans! ─gritó antes de romper en llanto. ¿Por qué pasaba eso? ¿Por qué a ella? ¿Qué mal estaba pagando? ¿Y si no volvía a ver a su familia o a Jack? Tenía miedo. Hans fue claro: su misión final era matarla, hacerla sufrir y, por lo que pudo entender en la última insinuación, abusar de ella. Tenía que encontrar una forma de escapar; tenía que salvarse, pero estaba tan débil por el resfriado y el cansancio que no sabía si lo lograría. Elsa miró hacia la ventana que le brindaba la poca luz del lugar. Debía intentarlo; su vida dependía de que lo hiciera…
Todo era surreal. Los policías y detectives venían de un lado a otro, haciendo preguntas yendo de aquí para allá como si investigaran una escena del crimen. Cerró los ojos fuertemente tratando de evitar aquellos pensamientos sombríos. Estaba aterrado. ¿Qué pasaría si las autoridades no llegaban a tiempo? ¿Qué pasaría si aquel…imbécil le hacía daño a Elsa? Ni siquiera quería pensar en eso, pero…era inevitable. Estaba preocupado en todo los sentidos…necesitaba salvarla…se sentía tan deprimido…
Una vibración en su bolsillo lo hizo salir de sus cavilaciones. Su celular, el cual solo contaba con un 20% de batería, estaba soñando.
─Hola…─respondió desganado.
─Jackson Overland, ¿Qué se supone que pasó?
─Mamá…no es un buen momento de verdad…
─¿Por qué? ¿Acaso interrumpo alguno de tus "encuentros casuales"? ─preguntó con ironía─ No entiendo cómo puedes…
─Secuestraron a mi novia…─escuchó un pequeño chillido de sorpresa.
─¡¿Quien?!¡¿Y por qué?! ─preguntó totalmente impactada y culpable por sus insinuaciones anteriores.
─Hans…─dijo tratando de no sucumbir ante la rabia ─Él la tiene y me siento tan impotente de no poder hacer nada. ─nunca había escuchado semejante tono de preocupación y desesperación en su primogénito. Cuando su hija menor le había contado que su hermano mayor tenía una novia, no le tomó mucha importancia, es decir, sabía que su hijo era un mujeriego consagrado, pero a medida que pasaban los meses y veía aquella renovada ilusión en su hijo, supo que no era una de esas relaciones pasajeras. Estaba más atento, más feliz, mas estudioso, incluso, menos peleonero; fue un cambio total.
─Cariño…todo estará bien; ella aparecerá sana y salva. ─dijo, pero no obtuvo respuesta─ Ten fe…
Tener fe…esa era la clave. No perder la esperanza. Él tenía que mantenerse fuerte hasta que todo acabase porque él la rescataría; él recuperaría a su Reina.
─Gracias por escucharme, mamá; te quiero…─ dijo con total sinceridad. La mujer no pudo evitar sonreír. Le gustaba sentir que recuperaba a su hijo.
Lo último que esperaba ver cuando pasara por la residencia de sus nietos era una redada de policías. Alarmado, se acercó a la entrada donde uno de los oficiales lo detuvo.
─Disculpe, señor, pero no puede pasar. ─Nicholas lo miró contrariado.
─¿Cómo que no puedo pasar? ¿Qué está ocurriendo?
─Esta es la escena de un secuestro y no puede pasar.
─¡¿Secuestro?! Pero… ─ estaba atónito, sorprendido, asustado…─¡¿A quién secuestraron?! ─ el oficial lo miró con indiferencia mientras le extendía una foto ─Oh Dios mío…─una foto de su nieta mayor…─Déjeme pasar, por favor…
─Señor, ya le dije que no puede.
─¡No me importa! ¡Déjenme pasar! ─ dijo exasperado.
─¡Necesito refuerzos! ─de inmediato, dos agentes se acercaron a contener al corpulento hombre.
─¡Por favor! ¡Necesito entrar!
─Solo están autorizados las personas allegadas o familiares y, por lo que veo, usted no cae en esa categoría. ─ Ya no podía mas…La angustia del secuestro, sumado al secreto que guardaba, lo hicieron revelar lo que tanto trataba de ocultar.
─¡Soy su abuelo!
─¡¿Qué?! ─respondió una voz casi de inmediato. Nicholas palideció. No…no podía ser…Dejó de forcejear con los oficiales y miró en pánico a cierta pelirroja que lo miraba con sorpresa. Su corazón latía fuertemente al ver la desesperación en el rostro de su nieta menor.
─Anna…
─¿Tu…eres mi abuelo? ─preguntó ella aun sin creer lo que acababa de escuchar ─¡Dígame! ─exigió furiosa. Él simplemente asintió ─Oh por Dios…─dijo mientras se cubría la boca con una de sus manos ─¡Nos ha estado engañando todo este tiempo!
─No, no, no…Anna, las cosas no son así…─dijo totalmente en pánico. No quería que se enterara de esa forma. Hizo un ademan de acercarse, aprovechando que los agentes estaban distraídos en esa pequeña escena que protagonizaban abuelo y nieta, pero ella se alejó. Su expresión denotaba pánico, miedo, dolor…sensaciones que nunca querría ver en ella y, mucho menos, si era por su culpa.
─¡No dejen que pase! ─ dijo Anna mientras ingresaba nuevamente a su hogar.
─¡Espera! ¡Anna! ─pero fue en vano.
─Ya escuchó a la señorita…
North no prestó atención al comentario despectivo de aquel hombre. Se sentía abatido. Había una gran posibilidad de que no volviera a ver a su nieta mayor y, para colmo, había perdido a Anna por un arrebato de desesperación. Las cosas no debieron salir así…
Hans observaba a su próxima víctima con anticipación. Eran las 3 am y las calles estaban desiertas, exceptuándolo a él y a aquel iluso hombre que estaba comprando algo en unas de esas tiendas de 24 horas. Estaba seguro de que a estas alturas, la policía lo buscaba, por lo que, necesitaba ser cuidadoso, pero al mismo tiempo, también necesitaba un medio de transporte donde pudiera trasladar a su querida y cautiva Elsa. Sonrió de manera maliciosa. Debía estar hambrienta, sedienta y aterrada por las cosas que él planeaba hacerle; una muy linda tortura psicológica. No podía esperar para hacerla suya…
Salió de sus pensamientos cuando observó como el hombre salía de la tienda y se acercaba al auto. Era perfecto para sus propósitos: un modelo rápido, con vidrios oscuros y no muy llamativo, perfecto para trasladarse alrededor de la ciudad sin ser visto. Debía tenerlo…
Sigilosamente, se acercó por detrás del sujeto y en un movimiento rápido, lo golpeó fuertemente a un lado del cuello, dejando al inocente hombre inconsciente. El pelirrojo miró hacia todas direcciones, cerciorándose de que nadie hubiera visto lo que acababa de pasar. Revisó los bolsillos del inconsciente hombre, sacó las llaves de su auto y algo de dinero. Encendió el auto y partió del lugar dejando al hombre tirado como si de basura se tratara.
Hans estaba cegado por la ira y el rencor, impulsado por un sentimiento de venganza descomunal. Trataba de matar dos pájaros de un tiro porque sabía que, cualquier cosa que le hiciera a la joven rubia, Jack lo sentiría como propio. Sonrió malévolamente. Como le encantaría ver la expresión en el rostro de su ex – mejor amigo cuando supiera cómo se había divertido su novia antes de morir…Cómo amaría esa expresión…
El rubio buscó su celular a ciegas en su mesita de noche. El condenado aparato sonaba con insistencia y, teniendo en cuenta que eran las 4:30 am, no estaba de muy buen humor. Por fin, encontró su teléfono…
─Diga…─Kristoff respondió en un tono no muy amable.
─Kristoff…─ el joven rubio se sentó en la cama totalmente despierto al escuchar esa voz.
─¿Anna? ─preguntó totalmente sorprendido. Después de lo que había pasado entre ellos, no pensó que sabría de ella tan pronto y mucho menos, a esas horas ─¿Qué ocurre?
─Yo sé que…entre nosotros todo está algo raro, pero…─pudo escuchar como la voz se le quebró del otro lado de la línea ─Te…te necesito…─no necesitaba escuchar nada más.
─Estaré allá en diez minutos, princesa. ─respondió con el teléfono en el oído mientras se ponía los zapatos. Podía escucharla sollozar del otro lado de la línea y lo estaba matando ─No llores, por favor; me duele escucharte así. ─no podía colgar el teléfono sabiendo que estaba en ese estado ─Escúchame, hablaré contigo durante todo el camino, ¿bien? ─dijo abriendo la ventana y saliendo por ella. Sus abuelos lo matarían cuando notarán que faltaba, pero se trataba de Anna; no había discusión.
─O-ok.
─Bien. ─ dijo él ─ Ahora estoy caminando por las oscuras calles de la ciudad para ir a ver a una muy entusiasta pelirroja…
─¿A…ah sí? ─preguntó la chica entre hipidos. Sabía que era una conversación sin sentido, pero el simple hecho de escuchar su voz, la reconfortaba en gran manera.
─Sí. No sé por qué, pero ella está muy triste y a mí no me gusta escucharla así.
─ ¿Y por qué lo haces? Es de madrugada y andas en las desoladas calles solo por esa chica y ella no es suficiente.
─Ella es más que suficiente para mí; es especial y si la tuviera de frente, le diría que…
─¿Qué cosa? ─pero él no respondió ─¿Kristoff? ─en ese momento, uno de los oficiales entró a la casa.
─Señorita, hay alguien que dice conocerla. ─y de inmediato, cierto rubio apareció. El agente al ver que la chica no decía nada, tomó eso como un sí, por lo que, se retiró nuevamente a sus labores. Anna no pudo evitar dibujar una triste sonrisa al verlo ahí, vestido con un pantalón deportivo y una simpe franela blanca que dejaba ver sus fuertes brazos y su torso definido.
─Le diría que…─dijo por el celular ─no importa qué, yo estaré aquí para ella…─no pudo más. El secuestro de Elsa y la declaración de North habían destrozado sus nervios y sabia que Kristoff…era el único que podría calmarla. Corrió hacia él y se refugió en sus brazos, dejándose llevar por sus emociones. Él no dudó en refugiarla, dejando que llorara libremente en su pecho. Como odiaba cuando Anna llorara. No tenía idea de que había pasado, pero por ahora, lo único importante era consolar a su princesita…
El cuerpo le dolía, tenía hambre, sed y, sobre todo…tenia miedo. Nunca pensó que estaría en esa situación; amordazada y sola en un lugar desconocido, secuestrada por un psicópata que quería abusar de ella y, eventualmente, matarla. ¿Desde cuándo llevarle la contraria a alguien significaba la sentencia de muerte? No tenía mucha noción del tiempo, pero podía calcular que eran altas horas de la tarde. Llevaba un casi 24 horas en cautiverio y se estaba impacientando, pero sabía que la estaban buscando…Jack y Anna debían estar moviendo mar y tierra para encontrarla y eso, la mantenía fuerte. No había dormido nada. Pasó todo ese tiempo tratando de desatarte de sus ataduras o de idear un plan para escapar, pero fue en vano.
Un sonido la alertó. Hans había llegado.
─Hola, Elsita, ¿Cómo estás? ─preguntó de manera burlona a la rubia. Ella no le respondió. Al ver la reacción por parte de la chica, el pelirrojo se acercó y, sin previo aviso, la abofeteó bestialmente. Elsa chilló en dolor ─ ¿Quién te crees para no responderme? ─lo miró con odio ─En fin…ya es hora de irnos.
─¿Irnos?¿A dónde? ─él sonrió triunfante.
─A nuestro nido de amor, querida. ─Elsa palideció.
─Hans, por favor…no…
─Esto no está a discusión, querida. ─declaró él ─He esperado esto por mucho tiempo; esto va a pasar…quieras o no…─la desató de la silla y la obligó a ponerse de pie y la guió bruscamente hasta el auto que había robado. Elsa estaba en pánico. ¿Cómo saldría de esa?
Jack escondía la cabeza en sus manos. Había pasado casi un día desde la última vez que supo algo de Elsa. Cada minuto que pasaba, era una tortura para él. No podía dejar de pensar en las atrocidades que Hans podría estar haciéndole. Se sentía impotente, de no poder hacer nada. Los agentes que rodeaban la casa la noche anterior, se habían marchado para unirse a la gran búsqueda que había lanzado la policía.
Agradecía internamente que Kristoff estuviera ahí. No solo había logrado calmar y dormir a la muy afectada Anna, también mantuvo ocupado al pequeño Brian, quien gracias al Cielo, aun no sabía lo que pasaba.
Jack miró a la nada pensativo. ¿Qué sería de él sin Elsa? Todas esas horas sin saber de ella fueron agonizantes, por lo que, solo de pensar de que cabía la posibilidad de que no la volviera a ver y eso…lo mortificaba.
─¡Jack, aquí hay una chica que te busca! ─escuchó como el menor de los Arendelle lo llamaba. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no lo escuchó sonar. Desanimado, fue a ver de quien se trataba.
─¿Toothianna? ¿Qué haces aquí?
─Quería saber si había alguna novedad sobre Elsa. ─él negó con la cabeza ─ Entiendo…
─Esta espera me está matando…
─Jack, no…
─Te juro que…nunca me había sentido tan vulnerable en mi vida.
Tooth no sabía que decir. Debería sentir celos de ver esa demostración de afecto tan sublime que nunca demostró con ella cuando tenían una relación, pero lo que sentía era lastima de verlo tan abatido. Su rostro se veía pálido, tenia ojeras y, aunque no podía saberlo a ciencia cierta, parecía que había llorado.
La chica salió de sus pensamientos al sentir vibrar su celular. Sus ojos se abrieron en sorpresa al ver el numero en pantalla.
─¡Es él! ─exclamó.
─¿Qué? ─preguntó confundido.
─¡Hans! ─Jack se colocó a su lado de inmediato, totalmente ansioso.
─¡Responde! ─Tooth respondió, colocándolo en modo de alta voz para que el mayor de los Overland escuchara todo.
─¿Hans?
─Hola, Tooth, ¿Cómo estás?
─¡Mal, gracias a ti! ─respondió colérica ─¡¿Qué se supone que haces?! ¡Libera a Elsa!
─No, no quiero. Esta es mi venganza tanto para ella como para él. ─Jack respiró hondo al borde de un ataque de ira. Quería hacerlo sufrir el infierno en el que él estaba─ Además, no me he divertido aún; en estos momentos la llevo a mi pequeña guarida para hacerle cosas de las que me voy a enorgullecer…─Jack no aguantó mas y le arrebató el teléfono a Toothianna.
─¡Escúchame, imbécil! ¡No se te ocurra tocarla o te juro que te mato con mis propias manos!
─Oh, Jack, estas ahí. ─respondió de manera burlona─ No es bueno ser egoísta, debes aprender a compartir, además, te hago una favor, ¿sabías? Yo te diré si vale la pena o no…
─¡Hans no bromeo! ─gritó.
─Yo tampoco…así que deja de ocupar mi tiempo; tengo asuntos muy íntimos que resolver con Elsa…─y sin decir mas, colgó.
Jack pasó su mano desesperado por su pelo. Dios, no podía dejar que abusara de Elsa, ¡no!
─Espera…─dijo Toothianna ─¿Acaso él dijo "mi pequeña guarida"? ─Jack la miró entendiendo a que se refería. Hans tenía un lugar predilecto para sus encuentros casuales con chicas; un lugar apartado en…
─¡El terreno baldío! ─exclamó Jack sabiendo exactamente hacia donde ir ─¡Debo ir!
─¡Espera! Hay que llamar a la policía.
─¡No hay tiempo!
─No puedes ir solo, además, pronto anochecerá y…─dejó de hablar al ver cómo, sin escuchar razones, Jack salía disparado por la puerta.
Cuando la el pañuelo abandonó sus ojos, Elsa pudo notar el nuevo escenario de su infierno: un terreno baldío bastante aislado. En el centro, había una especie de manta extendida en el suelo y, a un lado, estaba aquella navaja que tanto odiaba.
─Hans…por favor…─suplicó mientras unas lagrimas descendían por sus mejillas ─No me hagas esto…te lo suplico…te prometo que no diré ni haré nada en tu contra, solo…no me lastimes… ─pero él no le hizo caso. Colocó sus manos en sus caderas mientras besaba pasionalmente su cuello.
─Lamentablemente…no quiero perder esta oportunidad… ─la giró para que lo mirara cara a cara y luego, la empujó para que cayera de espaldas en la manta. Elsa gimió de dolor cuando sus espalda hizo duro contacto con el suelo. Vio como Hans se arrodillaba y se colocaba sobre ella.
─Por favor, no…
─No quiero que me supliques; tuviste mucho tiempo para hacerlo…─comenzó a decir mirándola con lujuria ─Tu desgraciaste mi vida…yo desgraciaré la tuya…─tomó la navaja y cortó las ataduras que unían las manos de la mayor de los Arendelle, las cuales de inmediato, fueron capturadas por las suyas.
─¡Suéltame! ─ gritó a todo pulmón como un intento de llamar la atención de alguien.
─Tonta Elsa; nadie te escuchará gritar. Lo escogí por una razón…─dijo para luego besarla con fuerza. Elsa trataba con todas sus fuerzas de liberarse, pero él era mucho más fuerte que ella. El pelirrojo comenzó a besar y mordisquear su cuello salvajemente, generando quejidos de dolor por parte de ella. De manera salvaje, tomó la camisa de la rubia y la abrió rompiendo todos los botones.─ De verdad que eres ardiente... ─dijo maravillado ante la nueva vista. Elsa comenzó a sollozar más fuerte. No podía detenerlo…Hans la abofeteó de nuevo ─¡No se supone que llores! ─dijo enojado, tomándolo como una ofensa personal ─Traté de ser paciente contigo, pero no me dejas opción. ─Se incorporó un poco y comenzó a desabrocharse el pantalón ─Será por las malas…
─Jack…─fue el único pensamiento que pasó por su mente. ¿Dónde estaba?
─¡Maldito! ─escuchó que alguien gritaba; debía estar alucinando─¡Aléjate de ella! ─y como por arte de magia, el peso de Hans desapareció y Elsa fue capaz de incorporarse y cubrirse protectoramente con sus brazos. Ahí estaba él; a poco metros de ella, propinándole una paliza al pelirrojo quien trataba de defenderse en vano ─¡Te dije que no la tocaras! ─gritó furioso, levantando su puño en el aire, para luego, estrellarlo con fuerza contra su ex – amigo, dejándolo inconsciente.
Su ira disminuyó al verlo caer inconsciente. Su respiración agitada por la carrera que dio para llegar a tiempo y el enojo abandonando su cuerpo. Levantó la vista y la vio…parada mirándolo con ojos llorosos a pocos metros de él. En el momento en que sus ojos se encontraron, el mundo desapareció…Jack corrió hacia ella y la abrazó escondiendo su rostro en su cuello mientras aspiraba ese aroma característico que tanto le preocupaba no volver a disfrutar. Podía sentirla temblar y sollozar en el abrazo; estaba asustada.
─J-Jack…
─Está bien…está bien; ya todo está bien…─dijo besando su cabello dulcemente mientras acariciaba su espalda suavemente. Gracias al Cielo que la tenía entre sus brazos sana y salva. No se hubiera perdonado si algo le llegaba a pasar…Se separó un poco para mirarla directamente a los ojos. ─No vuelvas a asustarme así…
─Trataré…─respondió.
En ese momento, Jack vislumbró algo que brillaba a lo lejos; distinguió de inmediato que era.
─¡Cuidado! ─dijo mientras giraba con Elsa en brazos para protegerla, utilizando su propio cuerpo como escudo.
Un disparo retumbó en el ambiente y Elsa solo pudo ver con pánico como su novio caía desplomado en sus brazos.
─¡Jack!
¡Hello! Aquí con un nuevo episodio.
Quiero agradecer a todos ustedes por los nuevos favs y follows y a: MadReader-aBy, Jackesita Frost, hiroto11genesis, TPATFan16, Kary Kinomoto, Gise24 Divergente, Snow Heaven, Fer, escudodeplata, Liliana Galadriel, RuzuChan Poly, mary-animeangel, agus302, Nastinka, paola frost, sara elisa snow (tu me sorprendiste con tu sugerencia porque justamente cuando lei tu review, estaba trabajando en el capítulo que, curiosamente, adivinaste a la perfección XD. Aun así, gracias por la sugerencia.) y Aury Maria Frost por sus reviews en el capitulo pasado.
See que lo dejé exactamente como la semana pasada, pero espero que aun así, hayan disfrutado el capítulo y perdonen cualquier error que puedan encontrar; ya es tarde y tengo sueño xB
Como siempre, gracias por leer y, ya saben, siéntanse libres de comentar ;),
Cuídense,
Bye!
