Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


En el preciso momento en que escuchó el disparo, su corazón se detuvo. No sintió dolor, no sintió ningún tipo de molestia, lo que la alarmó aun mas, teniendo en cuenta que Jack se desplomaba en sus brazos.

─¡Jack! ─gritó aterrada, cayendo al suelo junto a él. La expresión de dolor que recorría el rostro de su novio, era desgarradora; no podía sentirse más culpable.

─¿Creyeron que esto acabaría tan pronto? ─escuchó como alguien decía.

─¡Maldito! ─gritó ella colérica. Nunca en su vida había odiado tanto a una persona como lo hacía en ese momento, pero Hans había sabido ganárselo.

─¿Estas maldiciéndome? ─preguntó Hans mientras se acercaba a ellos con pasos tambaleantes, pero sosteniendo fijamente el arma. Los golpes que Jack le había propinado, lo dejaron con unos cuantos moretones y diferentes cortes que ensangrentaban sus ropas─ No conocía ese lado tuyo. ─se burló sin ningún tipo de reparo.

─Elsa…escapa…─dijo Jack de manera quebradiza. A pesar de que el dolor era insoportable en el lado superior derecho de su torso, no podía pensar en él; Elsa seguía estando en peligro.

─¿Cómo me pides eso? No te pienso dejar solo con él y menos sabiendo que estas herido. ─respondió preocupada. Si no hacia algo, Jack se desangraría.

─Muy bien, suficiente platica…─dijo apuntando hacia su ex – mejor amigo.

─¡NO! ¡Espera! ─dijo protegiéndolo con su cuerpo─ Haré lo que sea, pero no lo lastimes.

─Ahora si nos estamos entendiendo…─respondió satisfecho.

─Elsa, no…

Pero ya era tarde, la joven rubia besó su pelo suavemente y se incorporó del suelo, acercándose lentamente a Hans, quien solo sonreía complacido, tomándola bruscamente de la cintura.

─¿Vas a hacer todo lo que te diga que hagas? ─preguntó solo para estar seguro. Ella asintió.

─¡No! ─gritó Jack con todas sus fuerzas, tratando de reincorporarse, pero le fue en vano. Estaba mareado por la pérdida de sangre, pero no se detenía; no podía dejar que Hans se saliera con la suya.

─Muy bien…─respondió el pelirrojo, besando a la rubia salvajemente. Sabía bien que si hacia algo que molestara al ex – mejor amigo de su novio, conllevaría a un muy peligroso arrebato de ira, por lo que, asqueada, tuvo que seguirle el juego. Jack miraba con horror e impotencia como Hans se aprovechaba de la situación y se sentía aun peor de saber que por su culpa Elsa se estaba sacrificando.

Se sentía horrible, asqueada de tener que compartir algo tan hermoso como un beso con un ser tan despreciable como Hans, pero eso no era lo importante en ese momento. Sabía que esa era su oportunidad…El pelirrojo estaba más que distraído devorando su boca, por lo que…aprovechó el momento. Deslizó su mano por los fuertes brazos de Hans, aparentando una caricia, para luego, sin previo aviso, arrebatarle el arma, tomándolo por sorpresa.

Cuando Hans reaccionó, trató de recuperarla, pero Elsa fue más rápida, propinándole un fuerte golpe en su parte más sensible.

Elsa retrocedió tres pasos, sin apartar la vista del ahora arrodillado Hans, mientras llegaba al lado de un muy sorprendido Jack. La mirada en el rostro de la joven era una combinación de furia y temor que jamás había tenido.

Hans trató de levantarse.

─¡No te acerques! ─él rió de manera burlona.

─¿Qué vas a hacer? ¿Vas a dispararme? No tienes las agallas… ─dijo confiado de sus palabras mientras se acercaba, adolorido por el rodillazo que Elsa le había propiciado.

Un sonido estridente invadió el ambiente. Tanto Jack como Hans miraron sorprendidos el pequeño orificio de bala a los pies de Hans. El pelirrojo no cabía en su asombro. ¡Lo había hecho! ¡Había jalado el gatillo! El pequeño orificio en el suelo, peligrosamente cerca de sus pies, era una prueba irrefutable. Elsa jamás había tocado un arma y se sorprendió por la destreza que demostró al usarla.

─No me tientes… ─dijo ─ No sabes de lo que soy capaz de hacer por mis seres queridos…─la frialdad en su voz tomó por sorpresa al joven Overland. Jamás la había escuchado hablar así.

─Elsa, tranquila…no seas como él…─susurró Jack. Cada minuto que pasaba, era un desafío mantenerse consciente; el dolor de la herida y la pérdida de sangre lo tenían al límite.

─¿Quieres dispararme? ¡Atrévete! ¡Te reto a hacerlo! ─gritó el pelirrojo ─ Así veremos quién es el verdadero monstruo aquí…

Las manos comenzaron a temblarle con una mezcla de furia y miedo. Él no podía hablar de monstruos; él la secuestró, maltrató, golpeó, trató de abusar de ella y, para colmo, le disparó a Jack. ¡No había duda de quién era el monstruo!

Unas sirenas se escucharon a la distancia. Hans palideció.

─¿Pero qué…?

─Saben que estoy aquí y…vienen a buscarte…Hans… ─ respondió Jack.

─¡No me van a atrapar! ¡No! ─dijo mientras daba media vuelta y corría fuera del lugar. Elsa estuvo tentada a apretar el gatillo, pero no lo hizo…ella no era como él. Cuando el indeseable pelirrojo salió de su vista, la rubia bajo el arma y la dejó caer a su lado, aun conmocionada por todo lo que había pasado.

─¡Jack! ─se arrodilló frente a él ─¿Por qué hiciste eso? Esa bala no era para ti…─él rió tristemente, al borde de la inconsciencia.

─Tu eres mi Reina, Elsa y yo…soy tu Guardián…─dijo de manera dulce ─ Jamás permitiría que te hicieran daño… ─no sabía si llorar o sentirse conmovida por sus palabras ─No…llores…─dijo antes de cerrar sus ojos.

─¿Jack? ─preguntó en pánico ─¡Jack! ─lo llamó mientras lo sacudía levemente, sin obtener respuesta─ No, no, no…¡no! ¡Jack! ─dijo abrazándolo completamente mientras sollozaba.

En ese preciso momento, llegó la policía…


Odiaba verla tan frágil. Anna era alegre y optimista, por lo que verla así de abatida, era doloroso. Estaba acostado junto a la durmiente chica, acariciando su rostro suavemente. A pesar de estar dormida, su expresión no denotaba tranquilidad. Su rostro tenia rastros de lagrimas, tenia ojeras y se veía mas pálida de lo normal. No había querido comer, durmió poco y casi no había hablado. Sabía los cercanas que eran las hermanas Arendelle, por lo que, sabía que si algo le llegaba a pasar a Elsa, Anna se quebraría por completo. Vio como la pelirroja abría los ojos lentamente, mirándolo de manera neutral.

─Hola…─ella no dijo nada ─¿Cómo te sientes?

─Esperaba que todo esto fuera una pesadilla…─dijo comenzando a sollozar.

─No, princesa, no llores…─dijo abrazándola protectoramente ─Vas a ver que todo acabará y Elsa volverá sana y salva.

─¿Y…si no lo hace? ─preguntó de manera quebradiza.

─No pensemos en eso…

─¡Debemos pensar en eso! ─exclamó apartándose un poco de él ─¿Qué pasa si Elsa no vuelve a casa? ¿Qué se supone que haga sin ella? ─respondió con impotencia. No podía imaginar una vida sin su hermana mayor ─Y ahora con el señor North…

─Tu abuelo…─corrigió Kristoff. Ella no dijo nada. ─Te guste o no, él es tu abuelo. No entiendo por qué lo trataste así; ─comenzó diciendo ─ es decir, ¿no te alegra saber que tienes más familiares?

─No es tan sencillo; nunca supe de él y ahora, llega de la nada. ─ explicó ─Y para colmo, ni siquiera nos contó la verdad; sabes que odio que me oculten cosas.

─Es cierto que estuvo algo fuera de lugar no decirles quien era, pero tú misma eres testigo de lo buen hombre que ha sido con ustedes; de veras lo ha intentado y eso no lo puedes negar. ─ Anna sabia que tenia razón, pero es que…todo era tan confuso. Tenía miedo de que él fuera igual a su padre y que, cuando ellos se encariñaran con él , desapareciera. El señor no parecía esa clase de hombre, pero…las apariencias podían engañar. Un sonido sacó a la pelirroja de sus pensamientos: el teléfono. Trató de tomarlo, pero Kristoff fue más rápido que ella. ─¿Hola? ─ Anna contuvo el aliento. Esperaba que fueran buenas noticias…


Su mirada estaba fija en algún punto de la pared. Estaba con sus rodillas abrazadas a su pecho, con la mirada perdida mientras rememoraba todo lo acontecido en las últimas 24 horas. Se sentía culpable. Preferiría mil veces que Hans la hubiera lastimado a ella, no a Jack. Luego de que se había desmayado en sus brazos, la policía y los paramédicos llegaron a la escena. Elsa rogó porque ayudaran a Jack, les dijo que ella podía esperar. Jamás soltó la mano de su novio. Solo lo hizo cuando llegaron al hospital y fue forzada a hacerlo.

─¿Señorita Arendelle? ─ habló una joven enfermera del lugar. Elsa no se inmutó ─ Necesita una revisión médica…

─No me moveré de aquí hasta saber como está…─respondió Elsa sin mirarla. Sabía que su resfriado estaba empeorando, los golpes de Hans palpitaban con intensidad y su cuerpo estaba a punto de rendirse ante el cansancio, pero no podía irse sin saber cómo estaba Jack.

La enfermera suspiró. No entendía por qué no dejaba que la ayudaran. Luego de un secuestro tan brutal como el suyo y teniendo en cuenta los golpes que veía en su rostro, debería estar más que ansiosa de que la curaran, pero no. Era la tercera vez que le decía que fuera al chequeo, sin resultados.

─Discúlpame un momento…─dijo al ver como una mujer, acompañada de una niña, se acercaban apresuradamente a la recepción.

Elsa giró la mirada al escuchar la agitación en la voz de la mujer mientras la enfermera trataba de tranquilizarla. La pequeña niña, quien llevaba una coleta de caballo y vestía un pijama, giró hacia Elsa y la miró fijamente. De manera inexplicable, ninguna de las dos apartaba la mirada, como si se conocieran.

─Por favor, ¿Dónde está mi hijo? Necesito verlo…

─Le pido que se calme, por favor. En estos momentos, necesito que venga conmigo para realizar algunos trámites, pero la niña debe quedarse aquí.

Elsa dejó de prestar atención a la conversación, apartando la mirada. No entendía por qué nadie le decía nada. ¿Por qué tardaban tanto?

─Hola. ─saludó una infantil voz a su lado, sorprendiendo a la joven Arendelle. Elsa hizo malabares para no estamparse contra el piso. ─Oh, lo siento, ¿te asusté?

─Algo…─ admitió recobrando la postura─ Yo solo…

─Tu eres Elsa. ─ no fue una pregunta, fue una completa afirmación que tomó a Elsa por sorpresa.

─Sí…¿nos conocemos?

─Sí y no. ─respondió ─He escuchado hablar mucho sobre ti. ─¿Había escuchado hablar sobre ella? ¿Cómo…?

─Espera…¿eres Meghan, la hermana de Jack? ─la niña sonrió.

─Así es; un gusto en conocerte.

─Lo mismo digo. ─Elsa guardó silencio─ ¿Estas preocupada por tu hermano? ─la niña encogió los hombros.

─Debería, pero no. ─la mayor de los Arendelle la miró confundida. ─Estamos hablando de Jack; hierba mala nunca muere. ─Elsa no pudo evitar sonreír ante semejante ocurrencia. Definitivamente, era hermana de Jack. ─ No sabes las ganas que tenia de conocerte; ¡quería ver a la legendaria chica que transformó a mi hermano!

─No es para tanto…

─¡Claro que sí! ─ exclamó ─Jack ha cambiado mucho y todo gracias a ti. ─Meghan abrazó a Elsa. ─ Gracias por devolverme a aquel hermano cariñoso que nunca debió irse. ─Aunque el abrazo la tomó por sorpresa, no pudo evitar corresponderlo. La niña era una ternurita.

─¡Meghan! ─escucharon como llamaban.

─Hola, mami.

─¿Qué te he dicho de molestar a los extraños? ─regañó.

─Pero ella es la novia de Jack. ─la mirada de la mujer se suavizó mientras miraba a Elsa.

─Un gusto en conocerla, señora. ─respondió de manera educada. ─Mi nombre es Elsa.

─El gusto es mío. ─ Y de verdad, el gusto era suyo al comprobar que ella era muy diferente de las chicas que frecuentaba su hijo en el pasado. Se veía decente, dulce e inteligente; era exactamente el tipo de chica que quería para su hijo. ─Soy Sally. ─ Elsa le sonrió amablemente. Iba a responderle cuando el doctor hizo aparición en la sala.

─¿Familiares de Jackson Overland?

─Nosotras. ─ se apresuró a decir Sally ─¿Cómo esta mi hijo? ─preguntó ansiosa.

─Está fuera de peligro. ─Elsa respiró aliviada ─ La herida de bala fue en el hombro y, por fortuna, no tocó nada importante, aunque si ocasionó una importante pérdida de sangre, por lo que, tendrá que estar en reposo por algunos días. Pueden pasar a verlo…

─Gracias al cielo. ─agradeció Sally.

─Ahora, señorita Arendelle, necesito revisarla. ─comenzó a decir. Todos sabían quién era la chica a la que habían estado buscando incesantemente por un día entero. ─ Usted fue víctima de secuestro, el protocolo es verificar que su integridad este intacta. ─Elsa se mordió el labio.

─Pero Jack…

─Descuida , querida. ─dijo Sally colocando su mano sobre el hombro de la rubia. ─Cuidaré de él mientras vuelves.

Elsa no tuvo más opción.


La luz del lugar era muy brillante para sus somnolientos ojos. ¿Dónde se supone que estaba? La última vez que supo de él estaba en el terreno baldío, agonizando con Hans, siendo apuntado por…

─¡Elsa! ─exclamó sentándose bruscamente, causándose un fuerte dolor en el hombro, cosa que no le importó; estaba a dos segundos de saltar de la cama en busca de Elsa.

─¿A dónde crees que vas, jovencito? ─Jack miró hacia la puerta.

─¿Mamá? ¿Meghan?

─¡Hola, hermanito! ─saludó la niña de manera alegre mientras se arrojaba sobre Jack.

─Es lindo verlas a ambas aquí, pero necesito ir por alguien.

─¿Vas a ir por Elsa? ─ Jack miró a su madre sorprendida. ─La conocimos en la sala de espera; parece una muy buena chica.

─¿Y está bien? ─preguntó ansioso. Su madre asintió.

─Fue a que le hicieran un chequeo. Al parecer, se rehusaba a irse sin saber cómo estabas. ─Jack sonrió aliviado de saber que estaba bien. ─Tu necesitas descansar; perdiste mucha sangre…─dijo mientras empujaba delicadamente a su hijo hacia la cama y lo cubría con las sábanas nuevamente.

─¿Dónde está papá? ─su madre sonrió tristemente.

─Salió en un viaje de negocios de emergencia a Turquía; no he podido contactarme con él…─Jack no dijo nada. ─¿Qué tal algo de comer? ─dijo la mujer tratando de cambiar el tema.

Jack no se inmutó. No era raro que su padre desapareciera en momentos de crisis, pero ya le daba igual. Lo importante era que no estaba solo.


─Muy bien, señorita Arendelle; todo parece estar en orden, considerando su cuadro clínico. ─dijo el médico refiriéndose a su enfermedad mientras Elsa lo miraba─ Procure no descuidarse con ese resfriado.

─No lo haré; gracias, doctor. ─el hombre asintió, dejando el consultorio.

La rubia se dejó caer en la pequeña cama en la que estaba sentada. Aun no podía creer todo lo que había pasado, especialmente el hecho de que hubiera salido de esa situación sin ningún daño de mucha importancia. Tenía mucha suerte de vivir para contarlo; muchas no podían decir lo mismo.

─¡Elsa! ─escuchó como alguien gritaba por los pasillos. ─¡¿Dónde está mi hermana?! ¡Soy capaz de derrumbar puerta por puerta si no me dicen donde está! ─Elsa saltó literalmente de la cama, saliendo del consultorio. ─¡Suéltame, Kristoff! ¡Quiero ver a Elsa! ─La joven rubia se asomó al pasillo y vio a Anna forcejeando con su amigo rubio. Si fueran otras circunstancias, le parecería gracioso.

─¡Anna! ─la pelirroja se detuvo en seco. Sus visión comenzó a nublarse al verla.

─Elsa…─susurró feliz. ─¡Elsa! ─Anna corrió hasta ella y la abrazó efusivamente. Lagrimas de felicidad descendían por los rostros de las dos hermanas, felices de haberse reencontrado. ─Pensé…que no te volvería a ver…

─Ya…tranquila, ya pasó…estoy bien y es lo que importa. ─ dijo dulcemente. Hubo momentos en que pensó en qué no volvería a ver a sus hermanos, pero gracias al Cielo, no pasó a mayores. Anna se alejó un poco de ella entre hipidos.

─Elsa…él te…te…

─No. ─respondió rápidamente ─Jack llegó en el momento justo…

─Me alegro tanto de escuchar eso…tenia tanto miedo de no volverte a ver…

─Ya estamos juntas de nuevo; eso es lo importante…─dijo abrazándola nuevamente.

─Es un alivio que estés bien, big sis. ─dijo Kristoff observando la escena sonriente. Elsa le sonrió.

─Lo mismo digo. ─respondió ─¿Y Brian?

─Con mis abuelos. ─dijo el rubio. ─Él no está enterado de todo este…embrollo. ─ Elsa asintió.

─¿Qué tal si vamos a casa? ─comenzó a decir Anna limpiándose las lagrimas.

─Aun no; debo ir con Jack. ¿Por qué no van ustedes?

─Pero Elsa…

─Insisto Anna…Alguien debe ir con Brian para que no sospeche…─la joven pelirroja asintió no muy convencida, pero como siempre, Elsa era la mayor y debía obedecerla. Al menos, sabía que estaba a salvo. ─ Kristoff, gracias por no dejarlos solos en mi ausencia. ─él sonrió.

─No fue nada. ─ Anna se separó de su hermana y se colocó al lado del joven rubio.

─Cuídate mucho, Elsa…

─Lo haré…─se acercó nuevamente a su hermanita y la abrazó como un signo de despedida, para luego alejarse por los pasillos.

─¿Por qué no le dijiste lo del señor North? ─Anna quedó pensativa por unos instantes.

─No quiero preocuparla de más; esperaré el momento indicado para decirle sobre todo esto, además…quiero hablar con él primero y saber su versión de la historia.

Ahora que Elsa estaba a salvo, su principal tarea era entender todo el asunto de su abuelo. Había otro más que involucraba a cierto rubio a su lado, pero preferiría postergar esa charla. Seria cobarde por esa vez…


Un suave toque en la puerta llamó la atención de la familia Overland.

─Pase. ─dijo Sally. La puerta se abrió lentamente. ─Oh, hola Elsa. ─saludó amablemente la madre de Jack. La joven rubia le sonrió como saludo por unos breves instantes porque cuando sus ojos se encontraron con los de Jack, no había nada mas importante. La matriarca de los Overland entendió la señal de inmediato─ Jack, querido, ¿puedes quedarte solo por esta noche? Yo debo ir a la casa para que Meghan duerma. ─dijo mirando a su adormilada hija en uno de las sillas al lado de la cama.

─Yo puedo quedarme con él. ─Sally sonrió para sus adentros. Elsa le había causado una muy buena impresión, por lo que, crearía cualquier oportunidad para que estuvieran a solas.

─¿En serio, querida?

─Sí; vaya tranquila. ─ La madre de los hermanos Overland cargó a su hija menor y se dirigió a Elsa. ─Gracias por todo, Elsa; fue un verdadero placer conocerte.

─Lo mismo digo. ─Sally se despidió de su hijo y salió de la puerta.

La pareja quedó sola en la habitación. Se miraban con alivio, felicidad…era como si no creyeran que ambos habían superado la horrible situación.

─Creo que los papeles han cambiado hoy, ¿no? ─bromeó él. Ella sonrió débilmente, soltando un suspiro de alivio. ─Acércate, Elsa…recuéstate conmigo…─dijo palmeando un espacio vacío al lado suyo en la cama. Ella obedeció sin decir nada. Jack la envolvió en sus brazos, mientras la arropaba con las cobijas que lo cubrían a él. Sus ojos se encontraron de nueva cuenta, expresando el miedo que sintieron al pensar que no se volverían a ver y el alivio que sentían al estar en los brazos del otro sanos y salvos. En trance, Jack acarició esos moretones que cubrían el delicado rostro de su novia. ─Debí haberlo matado…─dijo seriamente al ver lo que le había hecho a su Elsa.

─Ya no importa… ─respondió ella ─La policía lo atrapará y ya no podrá lastimarnos…

─¿Y mientras tanto qué?

─Los oficiales están vigilando nuestros hogares y a nuestras familias hasta que lo atrapen…─Jack asintió, sin detener la caricia en el rostro de su novia.

─Si te hubiera pasado algo…

─No pensemos en eso, ¿bien? ─respondió ella tomando la mano que acariciaba su rostro y la besó suavemente. ─ También tuve miedo de perderte, Jack, pero me alegro de tenerte aquí conmigo. ─Alzó su mano y comenzó a acariciar su blanco cabello con ternura. Después de casi perderlo, entendía que Jack era más de lo que pensaba en su vida. Solo de pensar en una vida sin él, la llenaba de pánico. ─Jack, yo… ─no podía dejar que aquella barrera sin sentimientos que levantó luego de la partida de su padre la detuviera. Sus sentimientos eran sinceros, su corazón le gritaba que lo dijera y eso, fue lo que hizo. ─Yo…te amo…

Jack miró a la chica perplejo, para luego plantar una gran sonrisa en su rostro. ¡Lo amaba! Las palabras más dulces que pudieron salir de sus labios. Desde el primer momento en que la besó, supo que la amaba, que su vida jamás estaría completa sin ella ahí, pero Elsa era muy tímida y temía demostrar sus sentimientos, por lo que, le dio su espacio. Escucharla decir "te amo" fue glorioso. Acercó su rostro al de ella y apoyó su frente con la suya.

─Yo también te amo, mi Reina. ─una sensación de plenitud se instauró en sus corazones; aquel sentimiento tan puro…fue sellado con un muy anhelado beso. Lo necesitaban. Debían comprobar que la pesadilla había acabado, que ellos estaban a salvo y libres para seguir con sus vidas, sin el miedo a perderse el uno al otro. Ese beso pasional, lo decía todo. ─Eso es para borrar ese estúpido beso que te dio Hans. ─ella lo miró seriamente.

─Nunca vuelvas a recibir una bala por mi…─dijo ella al terminar el beso mientras acariciaba su vendado hombro.

─No te prometo nada…

─Jack, hablo en serio.

─Yo también. Sabias en lo que te metías cuando aceptaste ser mi novia. ─respondió.

─Recibiste una bala por mi…─dijo aun incrédula. No sonaba real; nunca imaginó que alguien haría una cosa así por ella. Tomó un rebelde mechón de cabello que caía sobre su rostro delicadamente.

─Recibiría mil municiones por ti, sin pensarlo dos veces, Elsa…

Debía estar enojada, furiosa o algo parecido, pero no podía. Ciertamente, le había demostrado ser más que capaz de sacrificarse por ella.

─Idiota…─susurró ella escondiendo su rostro en su cuello. Jack sonrió complacido.

─Puede ser, pero soy tu idiota personal… ─dijo él ─Por cierto, ¿sabes lo condenadamente sexy que te ves enojada y sosteniendo un arma?

─Jack…no tienes remedio…─respondió divertida.

El momento era perfecto. No le importaba el mañana o el hecho de que Hans aun andaba por ahí, no les importaba. Abrazados, cayeron ante los brazos de Morfeo.


¡Lamento tanto la demora! He estado muy ocupada. Ahora, debo informarles que la semana que viene no habrá actualización por razones de estudio =/

Gracias por sus nuevos favs y follows y a: MariaKmLeyFrost, Jackesita Frost, TPATFan16, hiroto11genesis,Gise24Divergente , MadReader-aBy, escudodeplata, Guest, Nastinka, Guest, sara elisa snow y aury maria frost (gracias a las dos por seguir la historia y gracias por la sugerencia, pero ya tenía planeado desde un principio que fuera Meghan que reconociera a Elsa y que el padre de Jack no estuviera presente. Gracias por leer y comentar ;) ) ,Snow Heaven, RuzuChan Poly, mary-animeangel, michell de PR, Liliana Galadriel, DeAtH tHe RoSe, KaryKinomoto, paola frost y Fer por sus tan preciados reviews. Lamento haberlos hecho sufrir.

Posdata: Lamento cualquier error que puedan encontrar. Últimamente, estoy actualizando muy tarde y no me da tiempo de revisar. Cuando pueda, le doy una segunda lectura y los arreglo.

Espero que les haya gustado el capitulo y, ya saben, siéntanse libres de comentar ;) ,

Cuídense,

Bye!