Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


─Con cuidado que aun no puedes hacer movimientos bruscos. ─regañó Elsa a su novio mientras lo ayudaba a sentarse en la cama. Como la herida de Jack no fue de gran importancia, el doctor le había dado el alta por lo que, su joven novia estaba recogiendo todas sus pertenencias.

─Ay por favor; estoy perfectamente bien.

─Recibiste un disparo hace menos de 24 horas…─respondió rodando los ojos. A veces sentía que trataba con un niño.

─¿Y? No me mató… ─dijo sonriendo, pero al ver la cara de pocos amigos que le profesó su tan adorada novia, dejó de bromear. ─Está bien, está bien, me comportaré, si no te enojas…

─No estoy enojada… ─respondió.

─Claro que lo estas. ─ giró el rostro de Elsa suavemente hacia él─ Lo siento, en serio, no puedo ni explicar el terror que sentí cuando estabas secuestrada, pero trato de olvidarlo y mi manera de hacerlo es ésta, yo…no quiero que te sientas mal…─la mirada de Elsa se suavizó de inmediato.

─No estoy enojada…─dijo esta vez de manera sincera. ─Es solo que…aun me siento mal por tu herida…fue todo mi culpa.

─Claro que no, Elsa…Nada de esto fue tu culpa. ─ aseguró él acariciando tu rostro. ─Al menos que hayas sido tu la que encendió el botón de locura en la cabeza de Hans. ─ Elsa sonrió levemente. ─ Lo importante es que ya todo pasó y que todo salió bien…─se acercó a ella y le regaló un fugaz beso. ─ Ahora, nos concentraremos en ti y en como vencer esa enfermedad…¿entendido? ─ella asintió.

─Pero por ahora, tenemos que terminar de ordenar todo; tu madre viene en camino para llevarte a casa…

─¿Y tú que harás?

─Iré a casa a descansar. ─respondió simplemente.

─¿Tu sola? ─preguntó preocupado.

─Jack, estaré vigilada todo el tiempo; Hans ya no podrá acercarse a mí…

─Eso lo sé, pero, ¿Por qué Anna no se ha quedado a cuidarte?

─Porque la llamé temprano esta mañana y le dije que se fuera a la escuela; ya ha perdido bastantes clases por mi culpa. Se opuso, obviamente, pero la hermana mayor es la que ordena. ─dijo de manera triunfante, la cual desapareció al ver la preocupada expresión de su novio. ─Jack, estaré bien…

─Al menos deja que te llevemos a casa, ¿si? Así estaré más tranquilo. ─Elsa no tuvo más opción.

─ Está bien. ─Jack sonrió. Se levantó cuidadosamente de la cama y abrazó a su novia.

─Así me gusta. ─dijo para luego besar su frente.

Elsa no pudo evitar sonreír. Jack era increíble en todos los sentidos; no podría sentirse más amada…


Estaba furioso. Odiaba cuando las cosas no salían como lo esperado. Debía de desgraciarla cuando pudo…¡debió haberla matado cuando tuvo la oportunidad! Ahora, ella estaba a salvo y él era un prófugo de la justicia. Su fotografía estaba en cada periódico, en la televisión, incluso anuncios radiales que ofrecían una generosa suma de dinero a quien diera con el paradero del joven lunático que secuestró a una chica por placer. Lo pintaban como un monstruo sin saber que a quien defendían era al verdadero monstruo. Elsa fue quien lo provocó a lastimarla, la que lo hizo enojar, la que provocó todo ese enredo. ¡Ella tenía la culpa por llevarle la contraria!

Hans miraba por la ventana de un local de desayunos express, esperando a que sus alimentos salieran. Al principio, pensó que lo habían reconocido, pero su duda se disipó cuando tomaron su orden sin ningún problema. Llevaba unas gafas oscuras, un bigote falso y una capucha cubriendo su cabeza; un disfraz no muy ingenioso, pero que según él, hacia su función.

No dejaba de pensar en su venganza. Sabía que la policía lo buscaba y que vigilaban a Elsa día y noche, por lo de una revancha inmediata, estaba descartada. Pero debía existir una manera de cobrarlas todas. Tal vez necesitaba la ayuda de alguien o desaparecer por un tiempo, no lo sabía, pero…algo debía hacer.

Salió de sus pensamientos cuando una camarera le trajo su tan ansiado desayuno. Podía jurar que detectó un brillo de pánico en los ojos de la mesera, pero no le dio mucha importancia; al parecer ya estaba algo paranoico. Comió como si no lo hubiera hecho en años. Estaba hambriento y no temía llamar la atención por su falta de modales. Estaba ensimismado en terminar su "festín" y no registraba lo que pasaba a su alrededor.

─¡Policía! ¡Arriba las manos! ─Hans se atragantó ante el grito. No podía ser cierto.

Trató de incorporarse para salir del lugar rápidamente, pero fue en vano. Uno de los oficiales estaba lo suficientemente cerca de él para atraparlo. Hans gruñó cuando sintió su cara estamparse contra el plato que contenía su desayuno. Estaba enojado. Alguien debió reconocerlo y llamado a la policía. Se sentía tan estúpido…

─Hans Westergard, está bajo arresto. ─no escuchó nada más. Sus peores temores se habían hecho realidad; lo habían atrapado.


─Buenos días. ─saludó Sally entrando a la habitación, encontrando a los jóvenes viendo Tv

─Hola, mamá.

─Buenos días. ─respondió Elsa de manera amable.

─¿Ya están listos para partir? ─ambos asintieron. Elsa fue la primera en incorporarse y ayudó a Jack a hacerlo. La matriarca Overland miraba la escena sonriente al ver como los ojos de su primogénito se iluminaban cuando veían a la joven rubia. No podía creer que ese era el chico por el cual pasó noches sin dormir, preocupada por él. Aquel muchacho que cada semana tenía una novia diferente. Aquel muchacho que le había causado tantos dolores de cabeza… Era una transformación completa y todo se debía a esa chica. Nunca podría terminar de agradecérselo…Sally salió de sus pensamientos cuando sintió su teléfono vibrar en su bolso. ─¿Hola? ─contestó. ─Si, soy yo. ─ esperó respuesta del otro lado de la línea. ─¡¿Lo dice en serio?! ─ exclamó totalmente feliz, llamando la atención de los dos jóvenes. ─Sí, muchas gracias. ─dijo terminando la llamada.

─¿Qué ocurre, mamá?

─Atraparon a Hans.

Una sensación de alivio recorrió los cuerpos de la pareja. Definitivamente, todo había acabado. Se abrazaron, felices y emocionados de que la pesadilla por fin había llegado a su fin.

─No puedo describir el alivio que siento…─dijo Jack sinceramente, sin dejar de abrazar a Elsa de manera protectora, mientras ella suspiraba contenta en su pecho.

Sally no pudo evitar sonreír. Esos dos eran tan tiernos.


─Eso es todo por hoy, pueden retirarse. ─sin esperar más indicaciones, los alumnos tomaron sus pertenencias rápidamente y abandonaron el salón…excepto una. Cierta pelirroja no se había movido de su lugar. Sus libros seguían sobre su escritorio, su mochila a su lado, mientras miraba de manera seria a su profesor. Protestó y protestó para no asistir a la escuela. Pensaba que no estaba lista para enfrentarlo, pero en el momento en que lo vio entrar al salón, supo que debía saber la verdad. Quería entender el por qué de tantas cosas que en su vida no terminaban de encajar. ¿Cómo las encontró? ¿Por qué espero tanto tiempo para buscarlas? ¿Por qué?

─Anna…

─¿Por qué? ─ la seriedad en la voz de su nieta lo tomó por sorpresa. Anna era la más extrovertida de sus nietos, por lo que, escucharla de ese modo, era extraño.

─Yo…─había ensayado ese momento ante el espejo miles de veces, pero por alguna razón, las palabras no salían de su boca.

Anna se levantó de su asiento y dio dos pasos hacia su maestro.

─Usted quería explicarse…explíquese…

No podía entender que le pasaba. La historia estaba clara, solo debía contársela y ella entendería, pero la situación no lo dejaba.

─Anna…─dijo tratando de acercarse a ella, pero ella dio un paso hacia atrás.

─No voy a permitir que nos lastimes. Ya hemos sufrido lo suficiente, especialmente Elsa, como para que venga con malas intenciones. ─North se sorprendió ante esas frías palabras. ─¿Qué quiere? ¿Dinero? Pues le informo que no tenemos…

─¿Cómo puedes pensar eso?

─¡¿Y que se supone que piense?! ─exclamó ─ ¡Se aparece así de la nada durante tanto tiempo y ni siquiera nos dice quien es! ¡¿Qué se supone que piense?!

Aunque le doliera admitirlo, ella tenia razón.

─Es cierto, tienes toda la razón, Anna. ─la chica guardó silencio mientras lo observaba atentamente. ─ Yo debí decirles desde un principio quien era, pero…tenía miedo. Nunca las conocí hasta ahora y temía que me rechazaran si llegaba así de improviso a sus vidas, por eso…traté de acercarme a ustedes antes de decirles la verdad…

─¿Por qué…te tomó tanto tiempo…llegar a nosotras? ¿No querías…conocernos? ─ su voz ya no sonaba severa ni fría, sonaba angustiada y triste.

─No digas eso, siempre quise estar con ustedes.

─Entonces…¿Por qué no lo hiciste?

North suspiró.

─Cuando me enteré de que era abuelo, tu y Elsa tenían uno años seis y ocho respectivamente y en ese momento, no podía acercarme a ustedes.

─¿Por qué?

─Porque mi esposa, tu abuela, estaba muy enferma y yo no podía separarme de su lado. Luchó contra su enfermedad por muchos años hasta que finalmente… ─no pudo terminar la frase, aun le dolía.

─¿Murió? ─North asintió. Un nudo se instaló en la garganta de la pelirroja. No sabía por qué, pero esa noticia la entristecía. Le hubiera gustado aunque fuera saber que tenía una abuela.

─Cuando eso pasó, decidí buscarlas; ya no tenía obligaciones en mi viejo hogar por lo que podía estar con ustedes.

Anna se sintió culpable por haberlo tratado mal con anterioridad, pero es que…habían sufrido tanto en el pasado que ya vivía con miedo de que volviera a pasar.

─Espera…¿dijiste que no sabías que tenias nietas? ¿Cómo es eso posible? ─el sonrió tristemente.

─Tu padre se fue de casa, se cambió su apellido e hizo una vida sin nosotros. Volvió algunas veces cuando se enteró de que tu abuela estaba enferma y en una de esas ocasiones... ─dijo acercándose nuevamente a ella. Esta vez, la pelirroja no se alejó y levantó la vista para ver al imponente hombre. ─ me enteré de que tenía dos bellas nietas…Juré que algún día, seria parte de sus vidas y las protegería y las amaría como no he podido hacerlo…Quiero recuperar el tiempo perdido y ser ese abuelo que nunca tuvieron. ─Anna no pudo evitar quebrarse en llanto. Sabia la historia, entendía su posición y sobre todo, se alegraba de tener a otra persona mas como apoyo. Sin pensarlo dos veces, abrazó al hombre barbudo. Al principio, North se quedó inmóvil sorprendido por el cambio de eventos, pero al poco tiempo, correspondió su abrazo, totalmente emocionado y aliviado. Ese era el primer paso para reunir a su familia…

─¿Puedo llamarte abuelo? ─preguntó como una niña pequeña sin soltarse del abrazo. North sonrió.

─Todas las veces que quieras…


¿Qué haces?

La joven Arendelle no pudo evitar sonreír al leer ese mensaje de texto.

Elsa

Preparo el almuerzo, ¿tu?

Jack

Veo TV. Mamá no me deja ni ir al baño solo.

Elsa

Jajajaja. Eso es bueno; está cumpliendo lo que me prometió.

Jack

¿Cómo lo que te prometió?¡Elsa!

Elsa

Solo te estamos cuidando :)

Jack

Me he ofendido…

Elsa rodó los ojos.

Elsa

Jack, por favor…¿Qué te parece si en la tarde paso por tu casa y te llevo algo rico de comer? ¿Te sentirías menos ofendido así?

Jack

Posiblemente…

Elsa

Pues allá estaré…

Jack

Cuídate; te amo…

Elsa

También te amo.

Elsa dejó el celular a un lado y se concentró en su tarea. Con la captura de Hans, se sentía liberada y tranquila de no tener que temer por su seguridad o la de sus seres queridos. Las cosas parecían volver a la normalidad. Se remangó una de sus magas para que no se mojaran mientras lavaba los vegetales y ahí lo vio. Ese recordatorio permanente de que no todo estaba bien. De que había un enemigo invisible que amenazaba con destruirla a ella y causar un profundo dolor en sus allegados. Debía ser fuerte, no sabía cómo, pero así como venció a Hans, la vencería y recobraría su salud. Ella iba a lograrlo.


El rubio miraba insistentemente hacia la puerta de el comedor. Anna debía reunirse con él hace media hora y lo preocupaba. Sabía que estaba aclarando algunos asuntos con su recién descubierto abuelo y estaba empezando a creer que las cosas no habían salido muy bien.

─Hola, Kriss…

─¿Qué se te ofrece Violette? ─respondió de manera no muy amable.

─Solo vine a darte la oportunidad de disculparte.

─¿Por qué? Si no mal recuerdo, tú fuiste la que se comportó como una grosera.

─No es cierto, solo puse en su lugar a esa niñata malcriada. ─Kristoff miró furioso a la chica.

─No te permito que hables mal de ella frente a mí. ─Ella lo miró desafiante.

─Bueno….─dijo mientras se subía en una de las mesas. Kristoff solo vio la escena confundido. ─¡Atención aquí, todo el mundo! Quiero hacer una pregunta. ─comenzó ella a decir. ─¿Les parece que alguna niñata como Anna Arendelle, de un grado inferior, pueda competir conmigo? ─al ser una de las chicas más populares, muchos chicos la apoyaron. Aplausos y elogios se escucharon por todo el lugar.

─¡Si! ¡Si me parece! ─el silencio se instauró cuando Kristoff gritó esa respuesta, subiendo a la mesa. ─Porque ella no se confía de su apariencia para manipular a los demás.

─¡¿Me estás diciendo manipuladora?!

─Sip; eso digo; Anna puede ser de un año inferior, pero eso no quita ninguna de sus cualidades. Sé que todos los que conocen a Anna piensan igual. Es dulce, atenta, amigable y una de las personas más extraordinarias que podrías conocer en tu vida. Ha pasado por muchas cosas malas y, aun así, siempre te brinda ayuda con una gran sonrisa en su rostro. Es la chica más bella de todas, tanto por fuera como por dentro─ miró a Violette ─Y sí, ella puede competir contigo y ganarte sin ningún tipo de dificultad porque ella tiene algo que tú no tienes: humildad. ─la chica quedó petrificada ante sus palabras. Nunca se había sentido tan humillada en su vida. El ambiente estaba tenso. Nadie se atrevía a decir una palabra; estaban en puro shock.

Kristoff bajo de la mesa. Tomó sus cosas y salió del lugar. No le gustaba comportarse de ese modo y mucho menos si se trataba de una chica, pero no podía permitir que se metieran con Anna. Ella era muy especial para él como para dejar que alguien la insultara o le hiciera daño. Caminó por un par de minutos hasta llegar a unos banquillos donde tomó asiento para calmarse un poco, cubriendo su rostro con sus manos mientras pensaba un poco en todo lo acontecido. Le dolía que Anna no correspondiera sus sentimientos, pero aun así, no podía alejarse de ella; era su mejor amiga.

─Hola…─Kristoff levantó la vista de inmediato.

─Anna…─y ahí estaba ella, la causante de sus desvelos, de pie frente a él.

─Lo vi todo…─dijo sentándose a su lado. Kristoff abrió sus ojos en sorpresa.

─Yo…─pero no pudo decir nada mas…Anna lo había callado con un beso. Cuando sus labios se separaron, el rubio estaba confundido. ─Pero tu dijiste…

─Sé lo que dije, Kristoff, pero…al ver cómo me defendiste y todas aquellas cosas que dijiste de mí, yo…simplemente lo entendí… ─el chico tomó su barbilla delicadamente para poder verla a los ojos.

─¿Qué entendiste? ─Anna sonrió levemente.

─Entendí que…no es posible que exista alguien mejor que tu para mí porque eres perfecto. Todo lo que has hecho por mí, como eres conmigo…eres muy importante para mí, solo que no me había dado cuenta…

─Eso quiere decir que…

─Estoy enamorada de ti…─una sonrisa apareció en el rostro del joven rubio. Apoyó delicadamente su frente con la de ella y la miró intensamente a los ojos. La conocía desde hace tiempo; cada defecto, cada virtud…sabia todo sobre ella y no podía imaginar a otra chica más perfecta que ella. Se acercó a ella y la besó con intensidad, acercándola por la cintura mientras ella enredaba sus brazos alrededor de su cuello. La sensación era increíble.

─¿Qué te parece si pasamos una de las mejores tardes de todas? ─sugirió él.

─Tengo que ir por Brian.

─Estoy seguro de que Elsa puede pasar por él… ─Anna lo miró de manera cómplice.

─Sí, también pienso lo mismo. ─Kristoff se puso de pie y tomó la mano de su ahora novia. Pasarían la mejor tarde de todas.


La prisión no era un lugar bonito…¡Quería salir de ahí lo más pronto posible!

─Westergard, tienes visitas…─Hans levantó la vista al escuchar al guardia. A pocos centímetros de su celda, estaba su padre. Se notaba la decepción en su rostro.

─¡Papá! ¡Que bueno que vienes!¡Por fin saldré de aquí! ─pero él no respondió.

─¿Tienes idea de la gravedad de lo que hiciste? ─Hans se sorprendió por el tono de voz que utilizó su padre.

─Solo quería hacerle el favor al universo de deshacerme de esa malagradecida.

─¡Dios mío, Hans! ¡¿No escuchas lo que dices?! ─exclamó su padre ─ Que una persona no te agrade o te sea indiferente, no significa que debas obligarla. ─explicó─ Tienes cargos por dos intentos de homicidio, intento de violación, secuestro y unos casos de robos de los cuales eres sospechoso; no saldrás de aquí por un buen tiempo.

─¡No!¡Tienes que sacarme de aquí! Todo lo que pasó no fue mi culpa.

─¿Cómo puedes decir eso?

─¡Por tu culpa me convertí en ladrón y por Elsa en todo lo demás que según ustedes soy! ─exclamó él ─¡A mí nadie me rechaza!

El patriarca de los Westergard miró a su hijo con tristeza. ¿Qué había hecho mal para se convirtiera en ese monstruo?

─Al parecer…te complací demasiado, hijo…te hice un daño terrible…─se lamentó ─ Yo pagaré tus abogados porque es mi deber como padre, pero no hare mas de ahí…estas por tu cuenta…─ dijo mirando por unos segundos al joven, para luego, marcharse del lugar!

─¡No! ¡Regresa! ¡No me dejes aquí! ─suplicó aferrándose a los barrotes de su celda. ─¡Papá! ─pero fue en vano.

Como su padre le había dicho, estaba solo y por su cuenta.


No entendía que cosa era tan importante para que Anna no pudiera pasar a recoger a Brian, pero se escuchaba tan feliz que decidió no preguntar demasiado; ya la interrogaría cuando llegara a casa. Además, le agradaba el hecho de que se distrajera después de todo el embrollo del secuestro; lo necesitaba.

─Elsa, ¿a dónde vamos? ─preguntó el menos de los Arendelle mientras caminaba de la mano de su hermana mayor.

─Vamos a casa de Jack a visitarlo.

─¿Por qué?

─Porque tuvo un accidente.

─¿Y está bien? ─ preguntó preocupado. Elsa sonrió. Le gustaba saber que su hermanito era tan amigo de Jack.

─Ya está mejor, pero aun así iremos a ver como está. ─respondió. ─ No te preocupes; aquí te traigo un delicioso almuerzo.

─ ¡Sí! ─ festejó el niño. Caminaron por unos minutos más hasta llegar a la dirección que Jack le había dado a Elsa con anterioridad.

─Creo que es aquí…─tocó la puerta suavemente. Esperaron por algunos segundos hasta que la puerta se abrió.

─¡Elsa, que sorpresa! ─exclamó Sally al verla. ─¿Y quién es este pequeño?

─Es mi hermanito Brian; saluda.

─Muy buenas tardes, señora. ─ Sally sonrió.

─Espero que no le moleste que lo haya traído; no podía dejarlo solo en casa.

─No te preocupes, querida. Pasen…─los hermanos Arendelle ingresaron a la amplia residencia. ─Jack está en la sala. ─dijo y notó que Elsa traía algo. ─¿Qué es eso, querida?

─Ah sí; es el almuerzo de mi hermano y un bocadillo que le preparé a Jack.

─¿Cocinas? ─ella asintió.

─¡Es la mejor cocinera de todas! ─exclamó Brian.

─Me alegra escuchar eso. Sé que no es cortes asignarles tareas a las visitas, pero de verdad, necesito ayuda en la cocina en estos momentos. Mi hija llegará en una hora y ni he preparado el almuerzo. ¿Crees que puedas ayudarme? ─ Elsa sonrió.

─Claro. Solo iré a saludar a Jack y a servirle el almuerzo a mi hermano.

─Por supuesto, querida. La sala está en esa dirección.

Elsa tomó nuevamente la mano de su hermano y entró a la amplia sala de estar, encontrando a su novio sentado en el sillón viendo Tv.

─¡Jack! ─el joven Overland miró hacia la dirección de la voz.

─Hola, campeón, ¿Cómo estás?

─Muy bien, ¿y tú? Me dijeron que tuviste un accidente.

─Si, pero ya estoy bien.

─Eso es bueno. ─respondió una segunda voz a sus espaldas. ─ Hola.

─Hola, Elsa. ¿No se supone que deberías estar trabajando?

─Después de todo lo que pasó, Gerda me dio el día libre. ─ Elsa se acercó a ellos con los alimentos en manos. Sacó los contenedores que contenían el almuerzo de su hermano y se lo colocó en una mesa cercana. El niño, hambriento, comenzó a comer.

─ ¿Y para mí no hay nada? ─la rubia sonrió.

─Claro que sí, ─dijo ─ pero aun no has almorzado, así que no te lo daré.

─¡No es justo, Elsa! ¡Estoy hambriento!

─Es por eso que iré a ayudar a tu madre a prepararte el almuerzo. ─respondió acercándose a él para darle un fugaz beso ─¿Vigilas a Brian por un momento?

─Está bien; solo porque tengo hambre. ─dijo simulando inconformidad.

La joven rubia rodó los ojos; Jack era imposible. Tomó los bocadillos de Jack y camino hacia el pasillo, guiada por el olor de la comida.

─Oh, Elsa, que bueno que llegas. ─respondió la matriarca de los Overland. ─Ya está todo casi listo; solo necesito que termines esta porción de carne. ─dijo Sally. Elsa puso manos a la obra de inmediato. En verdad no necesitaba ayuda con el almuerzo, pero quería una oportunidad a solas con la novia de su hijo. ─Y dime Elsa…¿vives con tus padres?

─En realidad, soy huérfana. ─Sally detuvo sus acciones y miró a la chica apenada. ─No se preocupe, es una pregunta totalmente normal.

─¿Vives con algún familiar?

─No, solo mis hermanos y yo…─eso tomó por sorpresa a la mujer. ─Tengo la patria potestad de mis hermanos. Asisto a la universidad gracias a una beca y trabajo para pagar las cuentas.

─¿Y haces las labores del hogar también?

─Bueno, con ayuda de mi hermana Anna.

─Eres una chica muy fuerte, Elsa…─dijo Sally conmovida. Nunca lo hubiera imaginado. ─¿Cómo fue que tu y Jack se enamoraron? Mi hijo era tu opuesto en ese entonces. ─Elsa sonrió.

─Al principio, nos odiábamos, pero al pasar tiempo juntos, ese sentimiento se fue transformando y aquí estamos.

─El amor es algo curioso, ¿no?

─Ni que lo diga. ─ambas rieron levemente.

Sally se sentía complacida. Le agradaba Elsa y no le quedaba duda alguna de que era la indicada para su hijo. Solo esperaba en Dios que su primogénito no metiera la pata y arruinara tan hermosa relación…Finalmente, terminaron de cocinar, justo a tiempo para la llegada de la menor de los Overland.


El almuerzo transcurrió con normalidad. Como era de esperarse, Brian y Meghan se llevaron de maravilla, por lo que, luego de comer, se retiraron a otra habitación a jugar videojuegos y demás actividades, mientras Sally prefirió irse a su habitación, para brindarle algo de privacidad a la pareja.

─¿Cómo estás? ─preguntó Jack mientras acariciaba el pelo de su novia mientras ambos se encontraban abrazados intentando ver Tv. La pregunta podría sonar sencilla, pero tomando en cuenta los recientes acontecimientos, su respuesta conllevaba un análisis más profundo.

─No lo sé…─respondió ella. ─Traté de dormir un poco esta mañana, pero tuve una pesadilla… ─Jack besó su sien delicadamente. Daría lo que fuera para borrar ese amargo recuerdo.

─Ya estas a salvo…Hans fue atrapado.

─Lo sé, pero es que…ahora vienen los testimonios, los juicios…será como revivir todo de nuevo.

─Yo estaré ahí contigo, Elsa; todo pasará rápido, ya verás. ─ella solo asintió contra su pecho. ─¿Qué te parece si nos escapamos por un fin de semana? ─Elsa levantó la vista. ─ O sea, irnos a un lugar alejado de nuestros problemas, solo nosotros dos. ─ Elsa lo pensó por un momento. No era mala la idea, el dilema radicaba en que podría pasar en ese fin de semana, ellos dos…solos. ─ No lo hago con ninguna doble intención; solo quiero des-estresarte y pasar tiempo a solas contigo. ¿Qué me dices?

La mayor de los Arendelle lo miró sonriente. Era Jack. Cualquier cosa que pasara en ese viaje, no sería malo. Se acercó a él y lo besó.

─Me parece una buena idea.


¡Hola! Aquí con una nueva actualización.

Chicos gracias por los nuevos favs y follows y a:MadReader-aBy, Snow Heaven, Gise24Divergente, Liliana Galadriel, TPATFan16, hiroto11genesis, Nastinka, nohemi v, RuzuChan Poly, Lostblueheart 16, hermanas Frost, Jackesita Frost, Guest, LeahBookLover y Clary17 por sus reviews en el capitulo pasado.

Las actualizaciones comenzaran a ser muy irregulares, por los estudios y demás.

Espero que les haya gustado el capitulo y ya saben, siéntanse libres de comentar. También lamento si encuentran algún error, no me dio tiempo a revisarlo. Y en cuanto al lemon, creo que ya se dieron cuenta de que está cerca xD

Posdata 1: Si siguen otra de mis historias, en cualquiera de las secciones, les informo que estoy trabajando en todas y trataré de actualizar para las festividades que se acercan.

Posdata 2: Quiero desearle un muy feliz cumpleaños a una de mis mejores amigas que sigue fielmente la historia: Inne, Happy Birthday, aquí está tu regalito.

Bueno, ya todo está dicho por ahora,

Cuídense,

Bye!