Frozen es de Disney y Rise of the Guardians de Dreamworks. Solo hago esto para mi diversión y su entretenimiento.


Como ya habrán notado, el rating ha cambiado y ustedes saben lo que eso significa. Ahora, si no te gusta o no tienes interés en leer el lemon, abstente de leerlo o salta la parte donde está; pondré "─0─", al principio y al final del mismo, para que sepan dónde empieza y dónde termina. Enjoy the Reading!


La recién conformada pareja de novios se acercaban a la Residencia Arendelle. Habían tenido una increíble tarde y la mejor primera cita de todas. Luego de salir de la secundaria, Kristoff llevó a su novia por un almuerzo no muy ostentoso, pero agradable para ambos. Luego, pasearon por la ciudad, tomados de la mano, hablando de cosas sin mucha importancia…disfrutando de la compañía del otro.

─Podemos dar otra vuelta si quieres…─dijo el rubio tratando de sonar desinteresado. Anna sonrió.

─Aunque la oferta es tentadora, no creo que a Elsa le agrade mucho la idea.

─Es solo que…no quiero que esto acabe…

─Pero si me verás mañana…─dijo mientras reía divertida.

─Es mucho tiempo…─se quejó como un niño pequeño, para luego sonreír embobado al verla sonreír ─ Está bien; nos vemos mañana. Aun debes contarme todo el asunto con tu abuelo. ─ella asintió. Entrelazó sus dedos con los propios y la besó tiernamente. ─Buenas noches.

─Buenas noches…─el rubio le dedicó una última sonrisa antes de emprender camino hacia su hogar.

Se apoyó en la puerta de su hogar mientras miraba embobada como el chico se alejaba. Que ciega había sido todo este tiempo…Kristoff era la definición perfecta de lo que un novio debía ser y no podía creer todo el tiempo que tardó en notarlo. La joven pelirroja estaba tan ensimismada en sus pensamientos que no notó cuando la puerta de su residencia se abría. Perdió por completo el equilibrio y cayó de lleno en el suelo.

─¡Anna! ─exclamó Elsa mientras ayudaba a su hermana a levantarse. ─ ¿Estas bien?

─Sí que te encanta abrir puertas en los momentos menos indicados…─dijo la pelirroja adolorida.

─Claro que no; escuché ruidos en la entrada y vine a investigar. ─ se defendió la hermana mayor. ─¿Dónde estabas? Estaba empezando a preocuparme…

─Lo siento, es que perdimos la noción del tiempo y no notamos que…

─ ¿Perdimos? ─ preguntó Elsa enarcando una ceja. ─¿Con quién estabas? ─preguntó de manera seria. Anna tragó nerviosa. No le agradaba cuando la Elsa paternal llegaba a escena; era un padre y una madre en una sola persona…una muy aterradora persona.

─Con Kristoff…─respondió ella de manera nerviosa.

─¿Y por que el nerviosismo? ─preguntó de nueva cuenta. ─¿Qué me estas ocultando?

─Nada…

─Anna…

─Está bien…─dijo derrotada. No quería ocultarle nada a su hermana-mejor amiga, pero tenía miedo de su reacción, es decir, Elsa adoraba a Kristoff, pero…¿lo adoraría tanto si supiera que eran novios? ─Kristoff y yo estamos saliendo. ─ la expresión de su hermana pasó a ser de sorpresa; seguramente no se esperaba eso…

─¿Cómo novio y novia?

─Sí…

─¿En serio?

─En serio.

Un pequeño momento de silencio pasó entre las hermanas, destrozándole los nervios a la menor de ellas. ¿La echaría de casa? ¿La mataría a ella? ¿La mataría a ella y a Kristoff?

─¡Que buena noticia!

─No, Elsa no lo mates, él…Espera, ¿qué? ─ preguntó confundida. Elsa le sonrió cálidamente y abrazó a su hermanita con cariño. ─¿No estás enojada?

─¿Por qué lo estaría? Siempre supe que ustedes dos formarían una linda pareja…

─¿De verdad?

─Claro. Además, Kristoff es un buen chico y sé que te cuidará bien. ─respondió acariciando su cabeza. ─Aunque…

─¿Aunque qué? ─preguntó la pelirroja temiendo lo peor.

─Anna…necesitamos tener "la charla". ─todos los colores se instalaron en el rostro de la menor de los Arendelle.

─¡Elsa! ─exclamó. Ella no era de las que se avergonzaban fácilmente con ese tipo de temas, pero "la charla" era la excepción a la regla. No sabía por qué, pero esa charla era lo más incomodo que había experimentado en su vida y…¿tendría que escucharla de nuevo? ─Mamá ya la tuvo conmigo.

─Lo sé, pero ahora que tienes novio, no es mala idea recordártela.

─Pero…

─Sin peros. ─ordenó Elsa. ─Después de la cena, hablaremos, ¿entendido? ─ella asintió.

Esto sería por demás incómodo…


─Aquí está tu cena, querido.

─Gracias.─ respondió Jack. ─ Mamá, ¿puedo preguntarte algo? ─Sally lo miró extrañada.

─Claro, cielo. ─dijo tomando asiento a su lado.

─Veras…¿te acuerdas de la pequeña casa de verano que tenemos cerca del lago? ─ ella asintió. ─¿Crees que pueda usarla por un fin de semana?

─¿Para ir tu solo?

─Para ir con Elsa…─su madre lo miró de manera seria.

─¿Me estas pidiendo que autorice una salida donde tú y Elsa estarán solos todo un fin de semana?

─Sé que es mucho pedir, pero después de todo lo que pasó recientemente, quiero que lo olvide, que lo olvidemos y creo que esa sería la manera perfecta de hacerlo.

─No lo sé…

─Mamá, tu y yo sabemos que he estado con muchas chicas estos últimos años y sabes que Elsa no es una más del montón…

─Hijo…

─No voy con esas intenciones, mamá…te juro que no, pero si llegara a pasar, no me arrepentiría ni por un segundo…la amo…─ La matriarca de los Overland miró a su hijo conmovida por sus palabras. Nunca pensó que lo escucharía hablar de esa forma; ciertamente, su pequeño había cambiado.

─De acuerdo…─respondió Sally sorprendiendo a su primogénito. ─Enviaré a alguien para que limpie un poco y así tu y Elsa puedan ir.

─Gracias, mamá. Yo…

─Solo prométeme que si ustedes deciden ponerse íntimos, se cuidarán…

─Prometido.

Ella sonrió. Sabía que si decía que no, su muy terco hijo encontraría otra forma de lograr su cometido, por lo que, se sentía más tranquila de saber en detalle sus planes.


Las hermanas Arendelle se encontraban en la habitación de la hermana menor, sentadas en la cama, charlando amenamente.

─…y eso fue todo lo que pasó.─ terminó de relatar la pelirroja.

─Kristoff es un buen muchacho, me alegro de que sean pareja.

─Hablando de parejas, ¿Cómo está Jack? ─preguntó.

─Ya está mucho mejor; Brian y yo fuimos a visitarlo esta tarde. La pasamos muy bien…Lo que me recuerda…¿crees que puedas quedarte a cargo todo un fin de semana?

─Supongo…¿por qué?

─Jack y yo saldremos por un fin de semana. ─dijo mientras se ponía de pie para mirar a su hermana menor cara a cara. Anna le dedicó una mirada sugerente.

─Tu y Jack….un fin de semana…totalmente solos…

─Anna, no empieces…─dijo Elsa fastidiada, pero como siempre, su hermanita la ignoró.

─ Elsa…necesitamos tener "la charla". ─ dijo Anna mientras palpaba suavemente la cama indicándole que tomara asiento.

─Tienes que estar bromeando...

─No, no estoy bromeando. ─respondió. ─Tu y Jack tendrán más de una oportunidad de consumar su relación. ─dijo de manera picara, pero al ver que su hermana no respondía, se preocupó. ─ ¿Qué ocurre?─ Elsa sonrió tristemente.

─Es solo que…todo parece estar tan perfecto que…tengo miedo de que se acabe… ─Anna se acercó a ella y la abrazó.

─Todo está bien ya y lo que no, estamos trabajando en eso. ─ dijo refiriéndose tanto a la enfermedad como a todo lo relacionado con su abuelo, asunto que prefería ocultar un poquito más. La rubia correspondió el abrazo

─Te creo…gracias.

─No hay de qué. ─respondió sinceramente. ─Volviendo al tema de "la charla"… ─Elsa rodó los ojos mientras veía como Anna buscaba algo en su estante. ─Te las regalo. ─dijo acercándole una pequeña caja. La rubia abrió los ojos con sorpresa.

─¡¿Qué diantres haces tú con píldoras anticonceptivas?!

─Tranquila, Elsa…nos las dieron como muestra en una charla que dieron en la escuela; todas están ahí, nunca he usado una. ─Elsa la miró no muy convencida. ─El punto es que te las lleves a tu viaje por si…algo interesante pasa.

Elsa se sonrojó ante la picara sonrisa que le profesó su hermana menor. Definitivamente, Anna era incorregible.


Los días transcurrieron con normalidad. Elsa aun lidiaba con las secuelas de todo lo ocurrido. Las pesadillas protagonizadas por Hans eran recurrentes y le ocasionaron varios desvelos a la joven rubia. La señora Gerda le había dado unos días de licencia médica pues, aunque no contaba con alguna enfermedad física de la que ella estuviese enterada, entendía que necesitaba algo de tiempo para recuperarse del martirio que había pasado. La herida de Jack había sanado con rapidez, por lo que, el joven Overland había comenzado a asistir a la escuela nuevamente y terminar todos los pendientes que tenia.

Hans seguía en la cárcel planeando el argumento para su juicio. Como su padre le había advertido, no contaba con su apoyo. Todo lo que sabía de su familia era gracias al equipo de abogados que su padre había contratado. Estaba completamente solo para librar la batalla más importante de su vida.

La relación de Anna y Kristoff crecía con el pasar de los días. El rubio no dudaba en defender a su novia de las palabras venenosas que Violette le profesaba, a pesar de que, habían muy pocos defendiendo a la antipática de su ex-amiga. La relación entre Anna y su abuelo también crecía de a poco. En horas del almuerzo, conversaban de historias familiares que Anna quería saber o simplemente hablaban de cosas triviales para pasar el tiempo. A pesar de tener una relación en progreso con su abuelo, no podía evitar sentirse culpable por ocultarle la verdad a su hermana. No creía conveniente decirle la verdad con lo alterada que seguía por el asunto del secuestro; simplemente no sabía cómo.

Jack y Elsa acordaron irse a su fin de semana a solas el viernes en la tarde de su última clase del semestre. Ambos recogerían sus pertenencias la noche anterior y la dejarían en el auto que la mamá de Jack le había prestado a su primogénito, así no tendrían que perder tiempo yendo a sus casas. Se despidieron de sus familias antes de partir a la universidad y en caso de Elsa, escribió todos los números de emergencia, dejó el dinero necesario para todo un fin de semana y le ordenó a Anna que no excediera su consumo diario de chocolate porque si lo hacía…las cosas podían ponerse extrañas. En fin, desde que acabaran sus clases, la pareja se iría a su tan merecido tiempo a solas.


─…y es por eso que la Revolución Industrial fue la detonante de todas las tecnologías que hoy conocemos. ─terminó de decir Jack concluyendo la presentación de aquel trabajo que lo unió a su muy adorada novia.

─Muy buen trabajo, señor Overland y señorita Arendelle; tienen todos los puntos de la asignación. ─felicitó el maestro. ─Con esto concluye el curso. Fue un placer haber compartido con ustedes; sus calificaciones serán publicadas en una semana. ─ los estudiantes abandonaron el salón, exceptuando a Jack y a Elsa. ─¿Ocurre algo, jóvenes?

─En lo absoluto, solo queremos tener un par de palabras con ustedes y una de sus colegas. ─respondió Elsa.

─¿Quien?

─ Lamento la demora, pero…─comenzó a decir una cuarta persona entrando al salón. ─Jack, Elsa; tiempo sin verlos. ─Luego del colapso que tuvo Elsa aquella vez en el parque, Jack habló con Helen y le explicó que, por el bienestar de Elsa, lo mejor era no seguir en terapia, ya que ella, necesitaba estar alejada de cualquier cosa que la estresara. Ella terminó aceptando todo por el bien de Elsa, por lo tanto, la doctora nunca se enteró del noviazgo que surgió entre ellos.

─Hola, Dra. Clark. ─saludó Jack.

─¿Qué está pasando aquí? ─preguntó el maestro totalmente confundido.

─Pensé que usted me había llamado…

─En realidad, nosotros la llamamos porque queríamos decirles algo. ─Helen se acercó a su colega y esperó las palabras de los jóvenes. ─Nosotros queremos agradecerles la fe que tuvieron en nosotros. ─ dijo Elsa.

─Gracias a ustedes…─comenzó a decir Jack mientras entrelazaba sus dedos con los de ella. ─no habríamos descubierto lo que sentíamos el uno al otro. ─Los dos docentes miraron a la pareja con verdadera sorpresa.

─¿Ustedes dos…?

─Sí…─afirmó Jack. ─ Y les agradecemos su papel en todo esto. ─ambos maestros sonrieron complacidos. Como educadores, su trabajo era guiar a sus alumnos hacia el éxito y, aunque era un éxito muy diferente al que acostumbraban, se sentían orgullosos de haber sido parte de ese proceso.

─Fue un verdadero placer…─respondieron al unísono.

Los cuatros se sonrieron; Jack y Elsa en forma de agradecimiento y sus maestros con orgullo de saber que influyeron de manera positiva en la vida de ambos jóvenes.


─Te lo preguntaré una sola vez más: ¿Qué hiciste? ─la castaña rodó los ojos fastidiada.

─Papá, ya te dije que no hice nada. ─su padre la miró no muy convencido. Padre e hija no intercambiaron más palabras, tratando de evitar una posible confrontación. Luego de un par de minutos, alguien entró a la oficina.

─Buenas tardes, señor Fairyll, señorita Toothianna. ─saludó el rector de la Universidad.

─Buenas tardes; ¿mi hija se ha metido en problemas? ─el hombre sonrió.

─Al contrario, su hija ha estado portándose de maravilla: no se ha metido en problemas, sus calificaciones han mejorado…todo parece estar bien.

─Entonces…¿Por qué nos llamó? ─preguntó la castaña. El hombre sonrió.

─Verá señorita, Fairyll, yo no soy un hombre que cree mucho en las segundas oportunidades, pero conozco a alguien que sí y…desea brindarle una a usted. ─tomó su teléfono y llamó a su secretaria. ─Dígale que ya puede pasar…─en cuestión de segundos, la puerta se abrió, dejando a la castaña sorprendida. ─Tome asiento, señorita Arendelle…─la rubia obedeció.

─¿Qué haces aquí? ─preguntó aun sorprendida. No podía creer que ella estuviera dispuesta a darle una nueva oportunidad.

─La señorita Arendelle me pidió algo y quiero que usted escuche esa solicitud de ella misma. Adelante, Elsa.

Los integrantes de la familia Fairyll miraron a la chica expectante.

─Me gustaría que te dieran una segunda oportunidad y que te permitieran quedarte en la universidad.

─¿Lo dices en serio? ─preguntó aun no creyéndole. Elsa asintió.

─Has cambiado mucho y si no fuera por ti, Hans me hubiera matado. Además, creo que todos merecen una segunda oportunidad y más, si se la han ganado.

─Gracias…─respondió de manera sincera la castaña.

─Y es por eso que…su expulsión ya ha sido revocada. ─dijo el rector.

─Muchas gracias, señor. ─exclamó contenta mientras su padre colocaba su mano en su hombro como señal de orgullo.

─No me lo agradezcan a mi; agradézcanselo a la señorita Arendelle. ─El padre de Toothianna tomó la mano de Elsa y con una sonrisa sincera le agradeció de corazón su acto de clemencia. Ella sonrió como respuesta. ─Ya está todo dicho; pueden retirarse…─y eso hicieron.

─¡Elsa! ─escuchó como la llamaba la castaña, por lo que, giró para encararla. La castaña se detuvo frente a ella y la miró seriamente.

─Lo lamento. ─soltó de repente. ─Lamento todo lo que te he hecho en el pasado; me porté muy mal contigo.

─Ya no importa, Toothianna; yo ya te perdoné. ─dijo de manera sincera. ─Has cambiado mucho y mereces una segunda oportunidad. ─La castaña sonrió agradecida; era un peso menos que cargar en su consciencia. La mayor de los Arendelle reanudó nuevamente su caminar.

─¡Solo una cosa más! ─exclamó para que ella la oyera. Elsa giró nuevamente hacia ella. ─No sabes lo destrozado que estuvo Jack cuando pensó que te perdería. Ni siquiera cuando estábamos saliendo lo vi tan entregado a una persona─ dijo de manera sincera─…él te ama de verdad…─dijo sonriéndole a la rubia. Elsa le devolvió la sonrisa.

─Lo sé.


─ ¿Qué piensas? ─preguntó Jack al notar lo pensativa que estaba a su novia. Llevaban unos 45 minutos de camino y Elsa no había pronunciado palabra alguna. Se había mantenido ausente mirando por la ventana como si fuese lo más importante.

─Nada en especifico…

─Si quieres cancelar el viaje, yo entenderé. ─Elsa le sonrió tiernamente.

─No es eso, es solo que…esta mañana me llegó un citatorio de la Corte y he estado pensando en todo el asunto…lamento si te he preocupado. ─Sin apartar la vista de la carretera, Jack tomó con su mano libre la de Elsa.

─Todo va a estar bien, mi Reina, ya verás… ─Elsa sonrió.

─Sé que lo estarán…─respondió─ ¿Falta mucho?

─No, ya llegamos. ─Jack giró hacia la derecha adentrándose en un camino rocoso para momentos después entrar en un terreno más liso. A pocos metros de ahí, Elsa logró divisar una hermosa residencia de dos niveles, de aspecto rustico pero con un toque de elegancia innegable: una muy espaciosa cabaña a orillas de un lago parcialmente congelado.

─¿Te gusta? ─preguntó Jack mientras se estacionaba en la entrada.

─Es preciosa. ─el joven sonrió complacido.

─Entonces, te encantará el interior. ─Dijo saliendo del auto y sacando todas sus pertenencias. Elsa seguía admirando el paisaje a su alrededor. Una linda cabaña a orillas del lago en una zona en el bosque, totalmente pacifica y tranquila…Sonrió para sus adentros. Jack la conocía a la perfección.

─¿Necesitas ayuda? ─preguntó Elsa al notar como su novio batallaba con las maletas.

─Con que abras la puerta será suficiente. ─respondió con una sonrisa mientras le lanzaba las llaves.

Cuando ingresaron a la residencia, la joven rubia quedó impresionaba por el lugar. Era una cabaña espaciosa, con pisos de maderas, paredes con patrones característicos de la misma. La sala de estar constaba de un juego de muebles alineados frente a una Tv de plasma y a varios metros se encontraba una chimenea. Más adelante estaba el comedor con una gran mesa en el centro y a pocos pasos, estaba la cocina, totalmente equipada con todos los artefactos que se utilizarían en un restaurante. Subió las escaleras hacia el segundo piso donde estaban las habitaciones; caminó por el largo pasillo, pasando por el baño y por un par de habitaciones que supuso serian las de Jack y su hermana cuando visitaban el lugar. Llegó al final del corredor y encontró la habitación principal, la única de las habitaciones que tenía su propio baño. Una enorme cama era el centro de atención del lugar; se veía tan cómoda y suave que le provocó unas ganas de dejarse caer en ella y tomar esa siesta que tanto necesitaba, pero se contuvo; no sería apropiado.

─¿Qué te parece? ─preguntó una voz detrás suyo mientras un par de brazos rodeaban su cintura y unos labios depositaban un tierno beso en su mejilla.

─Es hermosa, Jack. Me encanta.

─Bueno, es toda nuestra por el fin de semana; vamos a aprovecharla. ─dijo mientras giraba a Elsa para tomar su rostro entre sus manos. Aunque la sonrisa nunca desapareció del rostro de Jack, algo dentro suyo se rompió cuando vio las enormes ojeras que tenía bajo los ojos. Tenía que hacerla descansar…─¿Tienes hambre?

─A decir verdad, sí.

─Pues vamos a preparar algo; la alacena está llena.

La pareja de novios salieron de la habitación tomados de la mano.


No había nada bueno que ver en la Tv. Eran las 11:30 de la noche y no podía conciliar el sueño. El mayor de los Overland vestía una franela negra y un pantalón gris de pijamas mientras esperaba que Morfeo lo visitara. A pesar de que había pasado un agradable día con su novia, las sombras de los inminentes procesos legales que se acercaban, estaban atormentándolo y sabía muy bien que Elsa era la que más sufría con toda la situación. No podía imaginar lo difícil que seria para ella ver cara a cara a ese ser despreciable que casi la mata, pero entendía que, eventualmente, ella tendría que enfrentarlo. Se levantó del sofá, apagó el televisor y comenzó a asegurar puertas y ventanas. Elsa se había ido a la cama hace más o menos una hora, por insistencia de él, quien afirmaba que necesitaba descansar.

Al momento en que aseguró la última ventana, una serie de gritos lo alarmó.

─ ¡Elsa! ─exclamó mientras salía disparado hacia la habitación. Saltó un par de escalones para llegar más rápido al segundo piso. ─ ¡Elsa! ─dijo irrumpiendo abruptamente en la habitación principal. En el centro de la cama, estaba la joven rubia abrazando sus rodillas contra su pecho y, por los pequeños sollozos que se escuchaban en el lugar, supo que estaba llorando. Jack se acercó preocupado y se colocó delante de ella en la cama. ─Mi Reina… ¿qué pasó? ─preguntó dulcemente.

─Parecía… tan real…

Y ahí estaban. Las secuelas de Hans. Anna le había informado que Elsa estaba durmiendo poco y que en varias ocasiones se despertó por los gritos de su hermana mayor. Se sentía impotente de no poder ayudarla, de no poder eliminar ese suceso de su mente. La amaba y verla sufrir de esa manera era desgarrador para él.

Se acomodó en la cama apoyado de la cabecera y atrajo a Elsa para que se recostara en su pecho.

─No sé qué hacer, Elsa… ¿Cómo te ayudo? ¿Cómo te hago sentir segura? ─ella levantó la vista y lo miró con ojos llorosos.

─Solo…quédate conmigo…no me dejes…

─No lo haré…─dijo mientras la miraba directamente a los ojos. Claro que estaría con ella, jamás dejaría su lado y menos aun si ella lo necesitaba.

Por alguna razón, no podían apartar la mirada del otro. En una especie de trance, Elsa se incorporó un poco para rozar sus labios con los de él. Era extraño semejante gesto provocativo entre los dos; ya llevaban meses saliendo y el que más se le parecía a ese beso fue aquel bajo la lluvia…el primer beso como pareja. Jack mordisqueó levemente el labio inferior de su novia para profundizar el beso a lo que ella no se negó. Sus lenguas comenzaron una batalla por dominio mientras el beso los consumía por completo. Elsa volvió a acostarse arrastrando a Jack con ella, respondiéndole el beso con una pasión jamás inexplorada entre ambos. Las manos de Jack comenzaron a acariciar la silueta de su novia con deseo, aprendiéndose cada curva de su cuerpo. Elsa tenía sus manos enredadas en su sedoso pelo, tratando de eliminar cualquier distancia que pudiera existir entre sus cuerpos. Le encantaba la sensación que causaban las manos de Jack al recorrerla por completo. Las delicadas pero firmes caricias que le estaba brindando la tenían en las nubes; no quería que se detuviera, pero él se detuvo. Extrañada, miró a su novio.

─ ¿Qué pasa?

─Estas vulnerable…no quiero aprovecharme de ti…

─No lo haces…

─Elsa, yo…

─Te amo, Jack…─dijo interrumpiéndolo y captando totalmente su atención. ─Sé que no es el momento más romántico de todos, pero aun así…es perfecto.

─Acabas de tener una pesadilla sobre algo que…

─Quiero olvidar…─atrajo suavemente a Jack hasta que sus rostros quedaron a muy poca distancia. ─Te amo, Jack.─ Una verdadera batalla se llevaba a cabo en el interior del joven Overland. Quería estar con ella, de eso no había dudas, pero, aunque ella dijera lo contrario, no sabía si era el momento indicado para que algo tan importante pasara. El viejo Jack hubiera aceptado la oferta sin titubear, pero el nuevo, amaba tanto a Elsa que no se perdonaría si ella llegase a arrepentirse de lo que harían. ─Hazme olvidar, Jack…quiero que esto pase contigo. ─Su aliento se mezcló con el de él al susurrar esas últimas palabras. Ella no era de las que daban el primer paso, pero quería que pasara…quería que su primera vez fuera con el hombre que amaba. Cuando se besaron con anterioridad, le recordó aquel sueño que había tenido meses atrás cuando ni siquiera eran novios. Ese sueño era una señal de que Jack era el indicado. No sentía ninguna duda; estaba cien por ciento segura de sus palabras.

─Sabes que eres uno de mis tesoros más preciados, ¿verdad? ─ella asintió. ─No quiero lastimarte…─ella acarició su rostro con ternura.

─No lo harás…confío en ti…

"─0─"

Esas fueron las palabras mágicas. El joven Overland la besó pasionalmente mientras cambiaba de posición, colocándose sobre ella. Elsa notó el cambio de actitud de inmediato. Sus manos acariciaban su silueta de manera más ansiosa, sus besos eran más pasionales…la atmósfera se había transformado.

Jack centró su atención en su cuello, besándolo y mordisqueándolo, mientras una de sus manos acariciaba su abdomen por debajo de la blusa de su pijama. Volvió a besar sus labios esta vez, con más paciencia. Quería que Elsa lo disfrutara...

La ropa comenzaba a estorbar…Con delicadeza y con ayuda de Elsa, se deshizo de la blusa del pijama, arrojándola a un lugar de la habitación que, en ese momento, carecía de importancia, dejando a Elsa con su sostén. Se miraron por unos segundos, procesando lo que pronto pasaría. Jack sabía que después de ese gesto, no habría vuelta atrás, por lo que esperaba que ella le diera alguna clase de señal como permiso. Elsa sonrió tímidamente; esa era la señal que estaba buscando. Acarició su espalda de manera ascendente hasta llegar al broche de la prenda femenina y, como todo un experto al fin, lo desabrochó, descartándolo junto a la otra prenda. En el momento en que sus ojos se enfocaron en el torso totalmente desnudo de su novia, una corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo. Un intenso sonrojo cubrió el rostro de la joven rubia. Jamás había estado tan expuesta en su vida; se sentía vulnerable…

Los segundos pasaban y él no dejaba de observarla en silencio, lo que preocupó a la joven rubia.

─ ¿No… te gusto?

Jack la miró sorprendida. ¿Cómo podía preguntarle eso? No estaba totalmente desnuda y ya lo tenía excitado.

─No tienes idea de la revolución que estas causando en mi cuerpo, especialmente, en una parte muy específica de mi anatomía. ─Elsa se sonrojó a más no poder ante esa declaración, apartando la vista hacia un lado, tratando de tranquilizarse, acción que enterneció a Jack infinitamente. Ella fue la que inició todo; no debería sentir vergüenza de nada. ─Oye…─susurró Jack mientras giraba su rostro nuevamente hacia él. ─Eres hermosa…te amo…─y esas simples palabras, sirvieron para tranquilizarla.

Jack volvió a atacar sus labios, esta vez de manera feroz. Su lado más primitivo se había despertado y le demandaba que la tomara de una vez por todas, pero se resistía. Elsa no era una de sus aventuras de una noche; ella era especial y como tal, debía ser tratada de esa forma.

Sus labios encontraron su cuello y trazaron un camino de besos pasando por su hombro, su clavícula, el valle entre sus pechos…Elsa jadeó en sorpresa cuando sintió como uno de sus senos era aprisionado por la boca de su novio mientras el otro recibía un profundo masaje. Sus ojos se pusieron en blanco ante la nueva sensación mientras sujetaba con fuerza las cobijas. Se sentía extremadamente bien; no podía controlar sus gemidos. Jack repitió el mismo proceso, cambiando de pechos mientras Elsa se mordía el labio inferior, tratando de controlar los sonidos que batallaban por abandonar su boca. La temperatura de su cuerpo aumentaba ante cada caricia mientras sentía como algo en su abdomen comenzaba a formarse. Jack sonrió complacido cuando sintió como sus manos se enredaban en su cabello como una súplica silenciosa para que no se moviera de ahí, que siguiera llenándola de ese nuevo placer para ella, pero él tenía otros planes. Con mucho pesar, abandonó su tarea. Besó a Elsa nuevamente mientras su mano descendía por su cuerpo. La mayor de los Arendelle sintió como su pantalón de pijamas descendía por sus piernas y los cuales, ella terminó de quitarse, sin romper el beso. Las manos de Jack acariciaron las ahora descubiertas extremidades de su novia. Podía sentir la presión en su pantalón crecer con cada instante que pasaba, pero aun era muy pronto para acabar.

De manera sensual, comenzó a jugar con el elástico de la única prenda que le quedaba a la joven rubia. Elsa suspiró al sentir como su mano se adentraba en la prenda femenina y se acercaba tortuosamente a su parte más íntima hasta llegar a ella y comenzar a acariciarla con vehemencia. Elsa cerró los ojos en puro placer mientras de su boca salía un gran gemido. Nadie la había tocado de esa forma antes y jamás esperó que un tacto tan intimo se sintiera tan…condenadamente…bien. Su cuerpo estaba en llamas, cada caricia de Jack enviaban unas fuertes descargas de placer por todo su ser y quería más…mucho más. Arqueó la espalda cuando un par de dedos irrumpieron en su cavidad, moviéndose a un ritmo que la volvía loca.

─Abre los ojos, mi Reina…─susurró Jack con una carga de lujuria innegable. Como pudo, obedeció el mandato encontrándose con un par de ojos que la miraban con deseo. En todo el tiempo que llevaban saliendo jamás la había mirado de esa forma; nunca se había sentido tan deseada.

─Jack…─gimió al sentir como sus dedos se concentraban en cierto "botón" diseñado específicamente para brindar placer. Todo se le estaba haciendo confuso; eran demasiadas sensaciones juntas que bloqueaban el funcionamiento normal de su mente. Algo pasaba en su interior, una sensación indescriptible y desconocida que amenazaba con salir, solo un poco más, pero…Jack se detuvo. Elsa dejó salir un chillido de frustración. ─ ¿Por qué…?

─Tengo una manera más efectiva de darte placer….─dijo mientras se deshacía de la única prenda que quedaba en el cuerpo femenino, dejándola totalmente desnuda. Se alejó de ella y se arrodilló frente a su novia, separando sus piernas delicadamente. La mirada maliciosa que le profesó, envió un escalofrío por todo el cuerpo de la rubia.

─Jack, ¿Qué….? ¡Ah! ─exclamó cuando sintió la cálida boca de Jack en su parte más íntima. El mundo desapareció a su alrededor. Solo sentía como sus paredes se contraían erráticamente por el estimulo que Jack le estaba proporcionando. Sus nudillos se volvían más pálidos de lo usual por la fuerza con la que estrujaba las cobijas; no podía soportar mucho más…y Jack lo notó. Aumentó su ritmo, concentrándose nuevamente en aquel botón mágico que la volvía loca, tratando de llevarla a ese paraíso prometido y en cuestión de segundos, lo logró. Un grito por parte ella anunció la llegada de su climax.

Elsa trataba de recuperar el aliento aún con aquellas sensaciones invadiendo todo su cuerpo. Un beso en su frente la trajo a la realidad. Abrió sus ojos y se encontró con un sonriente Jack que la miraba con ternura; estaba tan sumida en el momento que no se percató en que momento Jack había vuelto a su lado.

─ ¿Qué te pareció?

─Injusto…─Jack frunció el ceño. ─Estas completamente vestido. ─El joven rió de manera pícara.

─Eso se puede remediar…─dijo mientras se incorporaba de la cama y comenzaba a desvestirse ante la hambrienta mirada de Elsa. Primero su franela, luego su pantalón y finalmente, sus bóxers y ahí…vio cuanto la deseaba. Jack se acercó nuevamente a la cama y se colocó sobre ella, mirándola con amor a los ojos. El momento había llegado. ─ ¿Estás segura? ─ Esas simples palabras causaron que el nerviosismo volviera a ella. No podía tener ese tipo de pensamientos cuando ya habían llegado tan lejos. La joven rubia comenzó a acariciarlo como un intento de que sus ideas tuvieran un momento de acentuarse; acarició el bien formado pecho de su novio, luego sus brazos hasta llegar a su hombro y encontrar…ese punto sensible: su cicatriz. Esa cicatriz que contaba la historia de cómo él daría su vida por ella. Elsa sonrió mientras acariciaba delicadamente ese lugar en su hombro.

─ Totalmente, solo dame un segundo… ─ palpó la mesita de noche que tenia al lado y sacó la cajita que, irónicamente, su hermana menor le había regalado. Tomó una y la tragó de inmediato ante la atenta mirada de Jack quien la miraba intensamente.

─ Venias preparada desde un principio...─dijo con voz ronca, como consecuencia de la lujuria que recorría su cuerpo. Elsa solo sonrió tímidamente. Él apoyó su frente en la de ella mientras se posicionaba en su entrada.

─Te amo…─susurró.

─Y yo a ti…─y con eso, comenzó a introducirse en ella lentamente. La sensación era extraña para la mayor de los Arendelle, pero no dolía o por lo menos no por los momentos, ya que, cuando sintió un poco de molestia, Jack se detuvo.

─Jack…

─Te lastimaré…─dijo preocupado. Sabía que el momento en que una chica dejaba de ser virgen, era un momento doloroso y no quería que eso pasara con Elsa. La joven rubia capturó sus labios con los de él, brindándole un íntimo beso que les robó el aliento.

─Confío en ti…─dijo

Animado por sus palabras, Jack entrelazó sus dedos con los de ella y la miró tiernamente a los ojos, para luego, terminar de refugiarse en su interior. Elsa dejó salir un quejido cuando sintió como algo se quebraba en su interior.

No esperaba que doliera tanto…

─Lo siento, mi Reina…lo siento…─susurraba él mientras besaba su cuello, su nariz, su frente… tratando de disipar el dolor. Estaba utilizando todo su autocontrol para no moverse. Se sentía tan bien…Nunca había experimentado algo semejante con otra chica…Esa vez, sentía que era correcto, que ella era su otra mitad y encajaban a la perfección. Estaba seguro de que no sentiría lo mismo con otra chica. Un gruñido salió de su boca cuando sintió a Elsa mover sus caderas, avisándole que ya el dolor no era un problema y que podía continuar.

La sensación era celestial…

Ninguno de los dos podía controlar los sonidos que escapan de sus bocas. Cada embestida traía consigo una oleada de placer más increíble que la anterior y ambos se encontraban disfrutando el momento.

─Mas…rápido….─ordenó ella entre gemidos. La sensación de él moviéndose en su interior era una experiencia indescriptible. Lo amaba…por todos los Cielos… ¡lo amaba!

─Tus deseos…son mis órdenes…─tomó sus piernas y las enredó en su cadera, acelerando el ritmo y, al mismo tiempo, yendo más profundo en su ser. Elsa puso los ojos en blanco. El placer que sentía era sin precedentes. Sentía sus paredes convulsionar erráticamente alrededor de la hombría de Jack y como algo dentro suyo amenazaba con explotar.

─Jack…yo…─no podía formar las palabras correctamente. Sentía que su cerebro se apagaba como consecuencia de las descargas de placer que recorrían sus venas. No quería pensar…solo necesitaba sentir…Sus caderas se movían en total sincronización, tratando de estar lo más juntos posible.

─Vamos, mi Reina, déjalo salir…─ respondió con voz rasposa. Él también estaba cerca y quería llegar con ella. Comenzó a besar su cuello con pasión, a estimular sus pechos…todo esto sin detener el ritmo de las embestidas. Sus femeninas manos acariciaron su espalda con ternura, sintiendo como sus músculos se flexionaban por el esfuerzo que estaba haciendo.

─ ¡Jack! ─gritó ella durante una poderosa embestida, dándole a entender a su novio que ese era el punto a atacar y así lo hizo.

La joven rubia clavó sus uñas en su espalda cuando lo sintió golpear ese punto en su interior una y otra y otra vez hasta que…algo en su interior explotó. Su vista se nubló y un fuerte gemido acompañado del nombre de su novio, anunciaron su final. Sus paredes convulsionaron como nunca antes, llevando a Jack a su propio fin, provocando un pequeño gemido de parte de su novia al sentir como su esencia llenaba su interior. No podía sentirse más completa…

La habitación estaba en silencio, exceptuando las respiraciones de los dos amantes que se miraban con devoción a los ojos, aun unidos de la manera más intima. Se sonrieron entre sí, para luego, besarse con pasión. Ambos sabían que no sentirían eso con otra persona. Ellos se pertenecían el uno al otro y no había manera de que eso cambiara. Luego de compartir otra ronda de besos y caricias íntimas, dejaron de ser uno solo.

"─0─"

─ ¿Te das cuenta de que eres solo mía ahora? ─ella asintió. ─ ¿Y estás de acuerdo con eso?

─Totalmente. ─ él sonrió. Con la poca energía que le quedaba, Jack extendió una cobija sobre ellos y ambos se acomodaron en la cama, abrazados. ─Te amo... ─Jack no pudo evitar sonreír.

─Y yo a ti, mi Reina…─dijo besando su frente.

Jack sonrió feliz. Ese encuentro con Elsa no se comparaba con ningún otro y es que, él había tenido mucho sexo en su vida, pero jamás… había hecho el amor… Esa noche, había hecho el amor con su Reina y le había encantado. Observó a la ahora durmiente chica en sus brazos. Ella había llegado para cambiar su mundo y agradecía a Dios por habérsela enviado. En ese momento, no le importaba la enfermedad, ni Hans, ni los procesos legales que se acercaban…solo importaba ese momento que habían compartido.

Exhausto, besó su sien levemente y cerró sus ojos para unirse a ella en el mundo de los sueños...


¡Hola! Aquí con el capítulo más largo hasta ahora. Es el primer lemon que escribo, ojalá y este bien; puse mucho esfuerzo en hacerlo y creo que no salió tan mal, pero seguiré mejorando xD. Gracias a:hiroto11genesis, Jackesita Frost, TPATFan16, lachulevidegaray , Aury Maria, Snow Heaven, mary-animeangel, Lostblueheart 16, Nastinka, Liliana Galadriel, paloma frost (¡Bienvenida!), Rocio y MadReader-aBy por sus reviews en el capitulo anterior. Y también a los nuevos favs y follows =)

Como les dije, las actualizaciones serán más irregulares y estoy casi segura que no podré actualizar la semana próxima =/

Lamento cualquier error que puedan encontrar, como siempre, no me ha dado el tiempo a revisarlo, pero espero que, aun así, hayan disfrutado el capítulo y, ya saben, siéntanse libres de comentar ;)

¡Cuídense!

Bye!