Frozen es de Disney y Rise of the Guardians es de DreamWorks. Solo hago esto para su entretenimiento y para mi diversión.
─ ¿Qué fue lo que dijiste? ─ No sabía qué responder. Estaba petrificada; ya no había forma de negar lo que había escuchado. ─ Te hice una pregunta.
─Jack, yo…
─Lo que escuchaste, soy su abuelo. ─respondió North con total seguridad. Jack no podía dar crédito a lo que escuchaba. ¿En qué momento había ocurrido esto?
─ ¿Pero cómo…? ¿Elsa lo sabe?
─No y te pido que no se lo digas. ─respondió North.
─No seré parte de esto; no puedo ocultarle esto a Elsa. ─dijo seriamente mientras se disponía a irse, pero alguien lo detuvo del brazo.
─Jack, por favor…no le digas.
─ Anna…
─Me va a odiar…─dijo totalmente angustiada. Jack suspiró.
─ ¿Pero por qué le ocultas esto, Anna? Tú mejor que nadie sabes cuánto odia tu hermana que le oculten las cosas.
─Lo sé, pero es que…no sé cómo. ─dijo. ─cada vez que reúno el valor para explicarle todo, algo pasa y me frena y yo no…quiero que me odie. ─Jack notó la preocupación en su voz. Las hermanas Arendelle eran muy unidas, por lo que, entendía la preocupación en la voz de Anna. Quedaría destrozada si la relación con su hermana se destruía. ─Por favor, Jack…no le digas nada. Te prometo que se lo diré pronto, pero dame tiempo, ¿bien? ─él suspiró. No le gustaba para nada este asunto, pero no era de su incumbencia ser el que le informara a Elsa sobre este acontecimiento; era un asunto familiar en el que él no debía meterse.
─De acuerdo…─Anna sonrió aliviada. ─Pero debes hacerlo pronto mientras más tiempo pase, será peor. ─ella asintió.
Jack observó al hombre de pie cerca de ellos. Por lo poco que llevaba conociéndolo, podría decirse que era una buena persona, pero aun así, no tomaría ningún riesgo. Conocía muy bien la historia familiar y si él venía con la intención de causar algún tipo de daño, tendría que vérselas con él…
─Hey. ─saludó Elsa de manera animada al ver a su novio regresar. ─ ¿Qué pasa? ¿Por qué esa cara?
─Es la única que tengo. ─trató de bromear. No le gustaba ocultarle las cosas a su rubia novia, pero entendía que era algo familiar en el que él no debía intervenir.
─Sabes a lo que me refiero. ─ dijo ella mientras envolvía su cuello con sus brazos y le robaba un beso al joven Overland. ─ ¿Pasa algo malo?
─No, solo estoy ansioso de saber que me ha dejado Santa. ─ella sonrió.
─En ese caso, ven conmigo. ─dijo tomándolo de la mano, guiándolo hasta la habitación y escabulléndose del par de niños y la madre.
─ ¿Acaso es lo que creo que es? ─dijo de manera pícara, mientras la acorralaba contra la pared.
─No, no es eso. ─dijo escabulléndose de su agarre. ─Realmente tengo un regalo para ti. ─dijo mientras se arrodillaba y buscaba algo debajo de su cama. Jack observaba curioso la escena.
─Elsa, ¿qué se supone que…? ─pero sus palabras quedaron en su garganta, al ver que su linda novia sostenía una muy atractiva guitarra acústica. ─Reina, ¿cómo…?
─A decir verdad, no sabía qué regalarte, así que, acudí a tu madre. Ella me dijo que posiblemente necesitases una nueva guitarra, así que, la conseguí para ti. ─dijo entregándosela. ─ ¿Te gusta? ─Jack tomó la guitarra entre sus manos, aun en shock. No podía creerlo…
─Elsa…no sé qué decir. ─dijo emocionado. ─Debió costarte una fortuna…
─Bueno, el descuento navideño y las horas extras ayudaron mucho. ─Jack la miró sorprendida.
─ ¿Es por eso que has estado trabajando tanto? ¿Para comprarla? ─Ella se mordió el labio inferior, sabiendo que la respuesta no sería del agrado del joven Overland. ─Elsa…
─Quería darle los regalos que todos ustedes deseaban y que merecían por nunca dejarme sola. ─ Ella era simplemente increíble.
─ ¿Te he dicho cuánto te amo, mi Reina? ─ella se descolocó un poco antes esta pregunta. ─ Eres simplemente…increíble. ─y esa era la palabra perfecta. Ella lograba dejarlo sin palabras tan fácilmente, pero es que, ella no dejaba de sorprenderlo, y por eso, cada día la amaba más.
─Sí… ─respondió aun un poco extrañada por la pregunta. ─ Entonces, ¿te ha gustado? ─el joven Overland sonrió.
─Me ha encantado. ─dijo regalándole un tierno beso. Le encantaba la guitarra, de verdad que sí, pero se sentía culpable de que ella se esforzara tanto para regalarle algo. Pensó en devolvérsela, pero conociéndola, se ofendería o se sentiría mal, por lo que, decidió aceptarla. Además, la guitarra estaba más que genial. ─ Ahora es tu turno. ─dijo Jack. Colocó la guitarra sobre la cama y buscó su chaqueta, de donde sacó una delicada cajita. ─Espero que te guste. ─Elsa tomó la cajita y la abrió. En ella, había un hermoso collar en forma de un delicado copo de nieve que contenía una "E" inscrita en su centro.
─Jack…es hermoso…─susurró totalmente emocionada.
─Quería darte algo único, Elsa, así que, lo mandé a hacer desde cero. No sabía qué copo te gustaría más, así que, decidí buscar uno que fuese como tú y…encontré este: lindo, delicado y sofisticado…─terminó de explicar─ ¿Te gusta? ─preguntó a la expectativa.
─ ¡Me encanta! ─exclamó ella, lanzándose a sus brazos. ─Gracias. ─respondió con una gran sonrisa.
Esa sonrisa era más que suficiente para poner en orden su universo completo.
─ ¿Y qué harás ahora? ─preguntó Kristoff mientras la envolvía entre sus brazos. Como el día de Navidad aún no terminaba, decidió encontrarse con su novio en el parque cercano para comentarle todo lo acontecido en la mañana, por lo que, en esos instantes se encontraban sentados en un banquillo, viendo a un grupo de niños jugar en la nieve.
─No lo sé…─respondió totalmente desganada.
─Sabes que mientras más tardes, simplemente será más difícil. ─ella suspiró.
─Lo sé, pero es que…
─Te entiendo…no debe ser fácil.
─Elsa odia todo lo relacionado a papá y ahora que nuestro abuelo apareció…esto no será agradable. ─dijo. ─Y más aun, porque yo he venido ocultándoselo desde hace tiempo. ─ella levantó la vista y lo miró directamente. ─Me va a odiar…
─Claro que no. ─respondió el de inmediato. ─Puede que se enoje, pero nunca te odiará; ella te quiere demasiado. ─Anna se mordió el labio.
─ ¿Y si deja de quererme por esto? ¡De seguro me manda a una escuela militar para impartirme disciplina!
─ ¿Qué…? Anna…─dijo sin poder evitar una carcajada.
─ ¡Oye, no es divertido!
─Es que…, ─dijo tratando de tranquilizarse. ─ ¿cómo es posible que llegues a esas conclusiones? ─ella pareció ofenderse, por lo que, él la atrajo hacia él nuevamente. ─Tu y yo sabemos que Elsa te adora y jamás pensaría siquiera en odiarte, así que, tranquilízate; todo saldrá bien. ─dijo, para luego darle un fugaz beso en los labios, tratando de infundirle valor.
Quería creer en sus palabras y estar segura de que Elsa no la odiaría por ocultarle ese secreto, pero ella conocía a su hermana y lo que más odiaba en este mundo era que le ocultaran las cosas, especialmente, algo tan importante como esto. Esperaba en Dios que Kristoff tuviese razón.
─No recuerdo la última vez en que pasé una Navidad tan tranquila. ─ comentó Jack mientras la abrazaba en el umbral de la puerta. Lamentablemente, ya era hora de regresar a su hogar. ─De verdad que fue una velada perfecta; necesitaba que mamá y Meghan pasaran un buen rato. ─ella sonrió.
─Lo sé y me alegro de que todo haya salido tan bien. Esperemos que en año nuevo… ¡achu! ─él se alejó un poco de ella.
─ ¿Estás bien?
─De maravilla.
─ ¿Estás segura? Has pasado todo el día estornudando. ─explicó él mientras tocaba su rostro por alguna señal de fiebre. ─ ¿No te estarás resfriando?
─No creo; me siento genial.
─ ¿Segura? Si te sientes mal, puedo quedarme hasta que Anna llegue a casa. ─Elsa sonrió cariñosamente.
─No es necesario; ya es de noche y tanto tu mamá como tu hermana, te esperan en el auto. ─él la miró no muy convencido. ─Estaré bien. ─se acercó un poco más y lo besó. ─Te amo.
─Y yo a ti, mi Reina. ─con toda la fuerza de voluntad que tenía, se separó de ella y abandonó la residencia Arendelle.
Verdaderamente, fue una ocasión memorable. No era que las Navidades entre ella y sus hermanos solamente fueran aburridas, pero al compartirla con más personas que compartían ese mismo sentimiento de unidad familiar, era más reconfortante. Sabía acerca de los problemas que existían por culpa del patriarca de los Overland, por lo que, fue gratificante saber que tanto ella como sus hermanos, fueron capaces de brindarles un buen rato.
─Elsa, ya terminé. ─dijo Brian llegando a su lado con un plato vacío.
─Muy bien, pequeño; llévalo a la cocina, enseguida voy. ─respondió.
─Muy bien. ─respondió el niño animadamente.
Elsa sonrió. Lo único que necesitaba en su vida era amor y estaba rodeado de él. Como le había dicho a su hermanito, fue a la cocina y la ordenó, siguiendo después el resto de la casa. Si Anna estuviese en casa, ya la hubiese reprendido. Cuando ya había terminado de ordenar, notó un pequeño paquete de sobres sobre la mesa; Con todo lo que había pasado en estos últimos días, el correo se había estado acumulando. Comenzó a pasar sobre por sobre leyendo el asunto de cada uno, viendo si alguno era de vital importancia: cuentas, propagandas…la mayoría era de esa naturaleza, pero uno destacaba del resto…uno con un sello oficial que ella conocía muy bien y que, sinceramente, esperaba no ver pronto.
La ansiedad parecía invadirla mientras todo su cuerpo comenzaba a temblar levemente a causa de sus nervios. Sentía que se desmayaría en cualquier momento…
─Hermanita, ¿estás bien? ─y eso bastó para que sus dotes de actuación salieran a flote.
─De maravilla; solo me quedé algo pensativa. ─respondió con su mejor sonrisa. ─No te preocupes, ¿bien? ─el niño asintió no muy convencido, pero al final, pareció convencerse y se fue a ver TV.
El semblante de la joven cambió de inmediato, dejando ver la ansiedad que la estaba consumiendo por dentro…
─ ¡Llegando! ─exclamó la pelirroja al entrar a su hogar.
─Hola, Anna. ─respondió Brian desde la sala de estar.
─Hola, pequeño. ─dijo mientras llegaba a su lado. ─ ¿Y Elsa?
─En su habitación. ─respondió. ─Ha estado actuando muy extraño desde que revisó el paquete de correos sobre la mesa. ─Anna frunció el ceño.
─Iré a ver qué tiene, mientras tanto, ve y alístate para ir a la cama; ya es bastante tarde.
─Aw, pero…
─Sin peros; obedece. ─el niño no tuvo más opción. Sin perder tiempo, Anna se dirigió a la habitación de su hermana mayor. Estaba confundida; cuando salió esa tarde, Elsa estaba de lo más normal y hasta feliz compartiendo con los Overland; no podía imaginar que decía aquel correo que la había contrariado.
─ ¿Elsa? ─llamó mientras tocaba la puerta. Como no obtuvo respuesta, decidió entrar, encontrando a su hermana acostada en la cama, dándole la espalda; al parecer, dormía. Esto la preocupó aún más…La mayor de los Arendelle no dormía hasta que sus hermanos estuviesen en el quinto sueño, momento en que aseguraba todas las ventanas y puertas, para luego, irse a dormir. ─ ¿Elsa? ─volvió a llamar mientras se acercaba, pero siguió sin recibir respuesta, por lo que rodeó la cama para ver si, efectivamente, estaba dormida o solo la ignoraba, comprobando que sí estaba dormida, pero al parecer, no plácidamente; su ceño se encontraba fruncido, como si tuviese una pesadilla. ─¿Qué es esto? ─dijo tomando un papel que estaba sobre la cama. Lo leyó por unos instantes y miró a su hermana con preocupación.
Ese papel era la razón de su comportamiento: una citación a testificar en el juicio del imbécil aquel que la secuestró.
Se sentía mal por ella…No podía ni imaginar los horrores que sufrió cuando estuvo secuestrada, sobre todo, porque ella decidió no contárselo a nadie, ni siquiera a Jack; al parecer, quería que esa experiencia solo la perturbara a ella.
─No, aléjate…─susurró la joven rubia entre sueños, captando la atención de su hermana.
─Elsa…─dijo moviéndola suavemente, tratando de despertarla.
─Déjame en paz…
─Despierta… ¡Elsa! ─la rubia se sentó bruscamente en la cama, mirando desorientada hacia todos los lados hasta que reconoció dónde y con quién estabas. ─Todo está bien…─dijo con doble intención mientras le enseñaba la carta que sostenía en sus manos.
Ella la miró por unos instantes con los ojos llorosos y Anna pudo ver la ansiedad en sus ojos. Elsa era siempre la que la sostenía cuando ella se derrumbaba, pero en ese momento, ella debía darle un momento de quiebre…un momento de desahogo. Sin esperar ningún tipo de explicación por parte de su hermana, Anna la abrazó. Al principio, la mayor de los Arendelle se sorprendió, pero no dudó en corresponder el gesto. Necesitaba ese abrazo con urgencia.
─Anna…
─Está bien…estamos contigo…─y esas fueron las palabras mágicas que ansiaba escuchar. Todo estaría bien; ella no estaba sola.
La última semana del año pasó con rapidez. Ya era 31 de diciembre y los Overland ya iban de camino hacia la residencia Arendelle, para esperar el año nuevo en buena compañía.
─Estoy muy ansiosa por jugar con Brian y Anna. ─comentó Meghan desde el asiento trasero─ ¡Será muy divertido! ─Jack le sonrió a través del retrovisor.
─Ya verás que así será. ─respondió él. ─Bueno, ya llegamos. ─dijo mientras se estacionaba en la entrada. Meghan salió disparada del auto hacia la residencia, donde tocó un par de veces, siendo recibida por la novia de su hermano.
─ ¡Elsa! ─exclamó mientras se lanzaba hacia ella y la abrazaba por la cintura.
─Hola, pequeña, ¿cómo estás?
─Muy bien. ─respondió alegremente. ─ ¿Dónde está Brian?
─En la sala; tiene todo preparado para que comiencen sus actividades de inmediato. ─la niña le dedicó una gran sonrisa, para luego ingresar rápidamente a la residencia.
─Hola, querida; que gusto verte.
─Lo mismo digo, Sally; siéntanse como en casa. ─la mujer sonrió amablemente mientras ingresaba al hogar Arendelle.
Elsa fijó su vista en el último integrante de los Overland.
─ ¿Cómo está, joven Overland? ─ él sonrió coquetamente. Soltó las valijas que traía, ya que, también pasarían el día de año nuevo con ellos, y la atrajo por la cintura.
─Muy bien, señorita Arendelle; feliz de por fin verte. ─le dijo. Tomó su rostro entre sus manos y la besó apasionadamente. No la veía desde el día de Navidad, ya que, tuvo que hacer varios trámites fuera de la ciudad y mentiría si dijese que no la extrañó. La extrañó más de lo que debería, a pesar de que en ese tiempo, no perdió el contacto con ella, y en ese momento, lo último que quería era terminar aquel beso.
─Estas muy directo hoy. ─dijo ella con una sonrisa forzada que el de inmediato notó.
─ ¿Estás bien, mi Reina? ─ ella asintió. ─Elsa, no me mientas; puedes engañar a los demás, pero no a mí. ─tenía que admitir que a la distancia, no notó nada extraño en ella, pero al verla forzar esa sonrisa, la examinó más detenidamente: sus ojos no demostraban ese brillo característico, estaba más pálida de lo normal y se veía algo desanimada. Las habilidades de actuación de Elsa eran muy avanzadas, ya que siempre trataba de ocultar su sufrimiento a sus seres queridos, pero que con él ni lo intentara.
─Solo estoy algo…cansada.
─No te creo…parece como si te faltase el aire…─dijo él. Se estaba empezando a preocupar…
─Estoy bien. ─dijo regalándole un pequeño beso en los labios. ─ ¿Qué te parece si entramos? Hace algo de frío. ─dijo sin pensar.
─Ahora sí estoy asustado. ─ ¿Elsa quería alejarse del invierno? Eso no era normal ─Si te sientes mal, podemos…
─Estoy bien. ─respondió. ─Vamos adentro; Anna y Brian ya quieren verte. ─Jack se dejó guiar- Algo no andaba bien. Con la preocupación al tope, entró a la residencia Arendelle.
Como era usual, las dos familias la pasaban fenomenal. Decidieron hacer una cena sencilla para concentrarse más en esperar el nuevo año. Todos pasaban un buen rato, exceptuando Jack. El joven Overland estaba preocupado. Elsa no estaba siendo ella misma y lo preocupaba; estaba casi seguro de que estaba enferma.
─Creo que no esperaran el nuevo año. ─comentó Anna, viendo a los dos pequeños dormidos en el sofá.
─Tienes razón; es mejor que los llevemos a la cama. ─respondió Sally tomando a su hija en brazos mientras la menor de las dos hermana tomaba a Brian, llevándolos a su recamara.
─Yo también iré a recostarme un rato; aún faltan dos horas para año nuevo. ─dijo poniéndose de pie y, casi de inmediato, perdiendo el equilibrio en el proceso. Menos mal que Jack reaccionó a tiempo.
─Elsa… ¿qué te ocurre? Estoy preocupado; no te ves nada bien.
─Sólo necesito descansar un poco. ─él la miró no muy convencido. ─Estaré bien…─le dio un pequeño beso y se dirigió a su habitación, dejando a Jack muy contrariado. Anna le había contado acerca de la citación que había recibido para testificar en el juicio de Hans, el cual por cierto, sería dentro de algunos días y Elsa no le había dicho nada al respecto, lo cual era extraño. Y en esos momentos, sospechaba que su salud estaba sufriendo un quebranto y por nada del mundo, quería descuidar el asunto.
─Algo anda mal con ella, ¿verdad? ─dijo alguien llegando a la habitación. ─Parece que está enferma.
─Lo sé, mamá y me preocupa.
─Sé que sí, pero por ahora lo único que puedes hacer es esperar…
Jack la miró con el ceño fruncido. Él no era un chico paciente y menos si se trataba de algo tan delicado como lo era Elsa para él, pero no tenía más opción. La dejaría descansar un momento y luego, averiguaría que la aquejaba.
Se sentía horrible...La cabeza le taladraba, sentía escalofríos, su cuerpo parecía estar entumecido y, para colmo, tenía problemas para respirar. Había pasado toda la semana con síntomas gripales, pero en los últimos dos días, su condición empeoró bastante. Sabía que la situación ya se le había salido de las manos, pero verdaderamente, no quería arruinarles las festividades a sus allegados. Quería que pasaran un buen rato, que se divirtieran, por lo que, procuró actuar como si nada pasara, engañando a todos…menos a Jack.
Caminó tambaleándose por toda la habitación, sosteniéndose de lo que encontraba hasta llegar a su cama; la falta de oxigeno le estaba pasando factura. Colocó su mano sobre su pecho; le dolía al respirar, sentía que el aire se le escapaba y necesitaba ayuda.
─Jack…─trató de llamarlo, pero lo único que salió fue un hilillo de voz y con él, el poco aire que retenían sus pulmones. Se levantó de la cama y, de inmediato, sintió como ese insignificante esfuerzo, le arrebataba el poco aire que quedaba en sus pulmones y como su cuerpo dejaba de responder.
Luego de eso, todo a su alrededor se oscureció…
Un golpe seco desvió su atención de la TV. Extrañado, Jack se levantó del sofá y se dirigió al lugar de donde pensaba provino el sonido: la habitación de Elsa.
─ ¿Elsa? ─llamó el tocando la puerta, sin recibir ningún tipo de respuesta. ─ ¿Todo en orden? ─el silencio fue su contestación, por lo que, decidió entrar. ─Sé que dijiste que ibas a dormir, pero escuché… ¡Elsa! ─exclamó al verla desmayada en el suelo. Se arrodilló frente a ella y la envolvió en sus brazos, tratando de reanimarla, pero fue en vano. Estaba en pánico, especialmente al ver un pequeño charco de sangre donde reposaba la rubia momentos antes. ─ ¡Anna! ─llamó desesperado.
─ ¿Qué está…? ¡Elsa! ─dijo llegando a la habitación junto a Sally, presenciando la escena con pavor.
─ ¡Llama a emergencias! ¡Rápido! ─exclamó con urgencia. Anna obedeció.
─ ¿Qué ha pasado?
─ ¡No lo sé, mamá!¡No lo sé! ─dijo totalmente histérico. Sally le acarició la espalda levemente, tranquilizándolo lo suficiente para que pudiese contarle. ─Escuché un ruido, por lo que, vine a investigar, y la encontré aquí…tirada…sangrando…yo…
─Tranquilo, tranquilo…todo estará bien… ─Jack no pudo creerle, trató pero no podía. Estaba aterrado…
─ ¡Maldita sea! ─escuchó como la pelirroja exclamaba desde el pasillo. ─ ¡Todas las líneas están saturadas! ─Jack se recriminó mentalmente por no haberlo anticipado. Estaban a menos de media hora del Año Nuevo, por supuesto que las líneas estarían ocupadas…
Y él no esperaría a que se desocuparan…
─Mamá, pásame esa cobija. ─Ella obedeció. El joven Overland envolvió a la inconsciente rubia con ella, la levantó en sus brazos y salió de la habitación.
─ ¿A dónde vas? ─ preguntó Anna.
─La llevaré al hospital. ─respondió maniobrando con Elsa en sus brazos para tomar las llaves del auto. ─Ustedes quédense aquí con los niños…─ordenó mientras salía de la residencia.
─Hijo, está nevando y ni siquiera camisa llevas. ─ su primogénito vestía tan solo una franela con un pantalón de pijamas y descalzo, ¡en pleno invierno!
─Estaré bien. ─dijo rápidamente mientras colocaba a Elsa en el auto, asegurándola en el asiento del copiloto y rodeando rápidamente el vehículo para entrar en él. No esperó ningún tipo de contestación por parte de las mujeres en la puerta de la residencia Arendelle; él estaba en estado total de pánico y su misión era llegar al hospital lo más pronto posible.
Desvió un poco su vista hacia Elsa. Se veía terrible, sin vida y solo de mirarla sentía una opresión en el pecho. Se maldecía mil veces por no poder ayudarla; se sentía tan frustrado…Tomó la mano de Elsa delicadamente y trató de ignorar el hecho de que estaba ardiendo en fiebre; solo quería asegurarse de que no se iría…y para sus sorpresa, sintió un pequeño apretón.
─Jack…
─Está bien, Elsa…todo estará bien…
─Lo… siento…─él se extrañó. ─Arruiné…la noche para…todos. ─Jack no pudo evitar que una solitaria lágrima descendiera por su rostro. Sabía que se sentía enferma y odiaba que pusiera el bienestar de los demás sobre el suyo, pero al mismo tiempo…era lo que la hacía tan especial y una de las tantas cualidades que amaba de Elsa.
─Eso no importa ahora; ya casi llegamos.
─No puedo…respirar…
─Ya casi llegamos, ¿bien? ─no obtuvo respuesta. ─ ¿Elsa? ─desvió un poco la vista para observarla y la vio nuevamente inconsciente, su agarre sobre su mano había desaparecido y Jack…no podía estar más en estado de pánico.
Última llamada para el vuelo con destino a París.
North observó por la ventana como la nieve caía. Fue un verdadero milagro que encontrase vuelo con ese clima y con la festividad que se celebraba, pero ese viaje era de suma urgencia.
─Lo último que pudimos rastrear de su hijo fue, créalo o no, en Paris. ─North abrió los ojos en sorpresa.
─ ¿Y se puede saber en qué anda? ─ellos se encogieron de hombros.
─No estamos seguros, pero esa fue la última vez que hubo un movimiento bancario con su nombre fue en esa localidad.
─ ¿Y no consiguieron algún contacto?
─Conseguimos un numero, pero al parecer, esta desconectado.
Al parecer, debería ir él personalmente a buscarlo…
Tuvo que recurrir a los ahorros de toda su vida para poder costear ese viaje, pero tenía fe en que valdría la pena y encontraría a su hijo. No le importaba sí tenía que traerlo de la oreja, él iba a traer a ese sin vergüenza y salvaría a su nieta, ya fuera en contra de su voluntad.
Tomó su bolso de mano y entregó su pasaporte para abordar su avión.
No había forma de que pudiese llegar a la entrada del hospital en el auto; todo estaba cubierto de nieve. Este era otro obstáculo que iba a superar o dejaba de llamarse Jackson Overland. Salió del auto, sintiendo de inmediato como el aire frio lo golpeaba y como la nieve entumecía sus pies descalzos, pero no le importó. Pasó por encima del capó y abrió la puerta del copiloto, tomando a Elsa en sus brazos.
Su cerebro le decía claramente que se estaba congelando, sus pies parecían endurecerse ante el contacto de la fría nieve y titiritaba por la fría brisa y sabía que eso podría traer consecuencias.
─ ¿Elsa? ─llamó a pocos pasaos de la entrada. Podía sentir el calor que emanaba de ella; debía darse prisa. ─ ¡Ayúdenme, por favor! ─gritó mientras corría a través de la nieve alcanzando finalmente el recinto. ─ ¡Necesito ayuda! ─dijo ya dentro del lugar, llamando la atención de un grupo de enfermeras.
─ ¡Necesitamos una camilla! ─dijo una de ellas. Todo pasó tan rápido después de eso. Solo registró como alguien le arrebataba a Elsa de sus brazos, varias enfermeras revisándola, sus miradas de preocupación, como desparecieron con su novia por el pasillo…
Una de las enfermeras lo arrastró hacia un cuarto para examinarlo a él también, ya que, querían asegurarse de que el estar expuesto a esas bajas temperaturas en esa vestimenta, no hubiese un daño mayor, el cual no encontraron. Le entregaron una manta térmica y le brindaron un chocolate caliente para que todo su cuerpo volviera a su temperatura normal.
Era como si todo el estrés que acarreó en estos últimos minutos volviera con fuerza. A parte de que su cuerpo estaba pagando su pequeño paseo sin la protección adecuada, también sentía aquella mezcla de ansiedad y miedo que sentía por aquella posibilidad que existía de perder a su Reina. Se deslizó por la pared, totalmente abatido. Estaba aterrado.
Y a lo lejos, pudo escuchar los característicos fuegos artificiales que anunciaban un nuevo año…pero por los momentos, Jack no tenía nada que celebrar…
¡Hello! Tiempo sin pasar por aquí. Tenía planeado actualizar todas mis historias hoy, pero como tengo dos exámenes finales mañana, solo pude terminar dos. ¿Por qué actualizar hoy? Pues como hace un año, hoy, 7 de julio, es mi cumpleaños y quise darme el regalo de actualizar. Tengo planeado actualizar todas mis historias en el transcurso de este mes, así que, les pido paciencia, ya saben, por este mes aniversario.
Les agradezco mucho los reviews, favs y follows, ya que, hacen la historia posible. Espero que les hasta gustado el capitulo.
Y como siempre, siéntanse libres de comentar,
Cuídense,
Bye!
