Hola a todos y todas. Lamento la tardanza. Quiero que sepan que ya tengo el capítulo 10 escrito así que planeo actualizar más seguido, esta vez sí. Le lengo mucho amor a estos personajes y creo que merecen no quedarse a medias, al menos en esta historia. Agradezco sus mensajes:

Guest: si ves esto, espero que puedas seguir disfrutando de la historia, además, gracias por dejar tres comentarios al mismo capítulo. (aunque no sé si es el nombre que coloca la página por defecto, prefiero pensar que es una sola persona)

FlemyMayer: Noté que leíste la historia casi que un capítulo por día. Espero este nuevo formato también sea de tu agrado y disfrutes la lectura.

nathyhcr: Hola, espero que siga pareciendote lo suficiente interesante para volver a leer :D

DarthLeia19: Gracias por leer y por confiar en Severus, yo también confío en él.

Sakura Haruhi Otonashi: Espero que disfrutes de esta estructura narrativa, creo que ha cambiado un poco. En este capitulo vamos a poder ver un poco más los cambios.

Capítulo 9

-¡Harry!- Saludó entusiasmada al verlo esperándola

-¡Hermione!- El niño que vivió (más de una vez) se puso de pie y envolvió en un abrazo a la castaña. La joven se sentó frente a él aun cuando deseó que el abrazo durara más tiempo del que lo había hecho.

-Gracias por sacar tiempo tan pronto- le había enviado la lechuza la noche anterior y en la mañana ya tenía una carta de respuesta para verse en la mañana en las tres escobas.

-No fue nada- dijo él- realmente no hay mucho que hacer ahora que Voldemort no está. Claro que tenemos entrenamientos obligatorios pero hoy es mi día libre- La castaña sonrió, no le creía del todo pero él estaba ahí para ella y con eso era suficiente.

-Cuéntame ¿Qué fue lo que pasó entre Ron y tú? La señora Weasley lo echó de la madriguera- Hermione ocultó la sorpresa pero la nueva información la consoló- Ron se queda pasmado cada vez que toco el tema y Ginny no me dice nada tampoco

-Eso es porque ella tampoco sabe- Hermione se sonrojó, no lo había hablado con nadie hasta este momento; Ginny había intentado hablar con ella varias veces pero simplemente la cortaba y le decía que lo único que necesitaba saber es que se había terminado.- Ron y yo estábamos teniendo problemas hace un tiempo, incluso antes de lo que pasó.- Empezó a decir

-Harry, Hermione- madame Rosmerta se acercó con una sonrisa- hace mucho tiempo que no los veía- Los jóvenes le sonrieron a modo de saludo- les traeré un par de cervezas de mantequilla, la casa invita- dijo guiñando un ojo antes de irse.

El estómago de la castaña se revolvió recordando cuánto había bebido la noche anterior. Aunque, pensándolo bien, tal vez se le revolvía porque no podía recordar con exactitud lo que había pasado. Ella definitivamente no era una mala copa, tenía más resistencia al licor de lo que cualquiera pudiese imaginar y sin guayabo (cruda, resaca) pero su súper poder le falló al despertar. Hermione despejó su pensamiento lo más rápido que pudo en cuanto vio aparecer la imagen de su profesor de pociones dándole cucharadas de sopa mirándola con una cara de evidente desaprobación.

-¿Qué me decías, Mione?- la llamó Harry

-Lo siento, estaba pensando

-Lo noté- Hermione rió

-El punto es que yo estaba sintiendo que nuestra relación ya no tenía sentido, claro que yo nunca se lo hice saber, siempre pensé que era mi culpa- Harry tomó la mano de la castaña. Ella inclinó su cuerpo hacía adelante y bajó el tono de la voz- Ron y yo nunca llegamos a tener intimidad, Harry- la voz le temblaba

-Entiendo

-Para él era muy importante y discutimos mucho por eso- su voz era un susurro- yo no estaba lista, nunca me he sentido lista para- ella lo miró fijamente

- Continúa- dijo dedicándole una ligera sonrisa

-Ese día yo estaba leyendo en mi habitación de la madriguera, todos los Weasley habían salido- tragó en seco- Entró sin llamar y enseguida sentí un escalofrío, él estaba como loco, su mirada estaba rara- Harry tuvo que inclinar su cuerpo hacia adelante para acercarse a su amiga y poder escucharla- Él me atacó, Harry, yo no tenía mi varita cerca- la voz le tembló.

-Dos cervezas de mantequilla- madame Rosmerta supo hacerse notar desde lejos para interrumpir la conversación. Los dos le dieron las gracias.

-Te escucho Hermione- dijo una vez madame Rosmerta se alejó. La castaña asintió y volvieron a acercarse.

-Ocurrió como en cámara lenta pero no pude hacer nada- suspiró-Fue muy físico, inmovilizó mis brazos como si yo fuera de papel, yo no entendía, yo le decía que me estaba haciendo daño y que se detuviera- ella se detuvo y sus ojos de aguaron

-Hermione ¿Ron te…- Ella negó con la cabeza

-No. Por suerte la señora Weasley llegó y lo dejó inconsciente con el hechizo aturdidor, luego me lo quitó de encima con un levicorpus y no esperé a que volviera; me fui con todas mis cosas.

-Lo siento, Hermione. Yo no...

-Gracias, Harry. Me siento mucho mejor solo con saber que no estás de su lado- dijo resumiendo el terror que le daba pensar que Harry aprobara el comportamiento de su mejor amigo.-Yo solo quisiera saber por qué. Antes de ser novios fuimos amigos ¿Cómo pudo siquiera pensar en hacerme eso?

Harry ocultó el enojo que le causaba el relato de su mejor amiga y se preguntaba ¿cómo era posible que ella creyera que iba estar de acuerdo con lo que hizo Ron? Sabía muy bien que no era momento para recriminarle nada-Realmente no sé cómo reaccionaría si alguien te hiciera daño, Mione- suspiró- Siento que aquí hay algo más. Ron no es el mismo, averiguaré bien lo que pasó, Mione. Te lo prometo.

-Gracias, Harry- se miraron por un momento y tomaron unos sorbos de cerveza de mantequilla- Hay algo más por lo que quería verte

Severus estaba cerca de la mesa de los dos integrantes del trío de oro. Podía observar perfectamente a la castaña desde su posición sin que ella se diera cuenta. La realidad era que se encontraba bastante intrigado por saber qué era lo que la Gryffindor tenía que contarle con tanta urgencia a Potter. Sin embargo, no pudo escuchar ni un solo detalle de la primera parte de la conversación. Por otro lado, escuchó perfectamente el "justamente tenía que pasar esto con Snape" después de que la joven Gryffindor le resumiera su situación actual.

-No es tan malo como piensas, Harry. Ha sido muy considerado y respetuoso con mis sentimientos. Hasta me hace bromas.- Severus la vio sonreír y llevar uno de sus rizos rebeldes atrás de su oreja,se sintió aliviado con las palabras de su alumna.- Soy yo la que no está actuando como se debe, Harry. El profesor Snape tuvo que confiscar mi varita después de que lo ataqué- dijo cubriéndose el rostro- y eso no es lo peor- Harry reía.

-No puede ser, Hermione- dijo burlón

-No te rías de mí, Harry

-¿Qué podría ser peor que intentar matarlo?

-Es que no me acuerdo qué pasó anoche con él- el color rojo se apoderó de la cara de la joven- tuve que haber bebido demasiado porque no recuerdo nada y amanecí abrazándolo- confesó

-Hermione pero qué…- intentó articular

-Ya fue suficiente, es hora de irme, Harry- dijo poniéndose de pie y cortándolo. Harry no se sentía satisfecho con la conversación, se sentía aliviado de poder estar para su amiga pero el encuentro lo había dejado con más preguntas que respuestas.

-Quiero que me mantengas informado- le dijo con tono más de súplica que de orden y la acompañó a la salida.

-Gracias, profesor- dijo Hermione cuando aparecieron en las mazmorras- Me siento mucho mejor. Severus asintió mientras se quitaba la capa.-Sobre anoche, Profesor yo- dijo rápidamente sin mirarlo- la verdad es que no recuerdo nada, ni siquiera sé muy bien cómo es que empezamos a beber.

-Me lo suponía, señorita Granger- hizo una pequeña pausa- no le de muchas vueltas a la situación- se aclaró la garganta- no era precisamente usted misma.- Aunque la voz de su profesor no tenía el tinte de ninguna emoción, lo que acababa de decir estaba lejos de tranquilizarla.

****
Pov Severus (la noche anterior)

Después de un par de copas cada uno, fue evidente que la división era quién me estaba acompañando. ¿Qué pasaría si usara legeremens en este instante? ¿Cuál de las dos consciencia podría ver? Aunque me sentí muy tentado decidí esperar. Volví a llenar mi copa y me la llevé a la boca.

-Cinco galeones por sus pensamientos, profesor- la miré, no era Granger pero, había estado ahí cuando le dije lo mismo y ahora se burlaba de mí. Me sonrió con superioridad mientras tomaba otro sorbo de su copa.

-Me pregunto qué es lo que se esfuerza tanto por ocultarme- abrió los ojos en señal de sorpresa un instante y pude notar su pupila dilatada.

-No lo sé, señor- nuevamente esa respuesta tan poco habitual- es solo que- empezó a decir, cerró los ojos con fuerza y negaba con la cabeza- tal vez no puedo hablar con usted sobre esto.- Levanté una ceja cuando vi que sus ojos estaban normales

- Si no me equivoco, Granger, usted vino a verme- Endurecí mi tono de voz, no llevábamos ni dos días en esto y yo ya estaba perdiendo la paciencia.

-Lo sé, profesor pero…- su voz era tenúe

-No me interrumpa- Ella asintió- No me haga perder el tiempo ¿por qué vino a verme si no va a hacer todo lo posible por que yo la ayude? - estaba ofendido, ella estaba invadiendo mi espacio personal, mis aposentos- Mire dónde está, Granger, está en mi habitación, durmió en mi cama, tomó una ducha en mi baño y está semidesnuda tomándose unos tragos conmigo- la vi ponerse roja, tragué en seco. Lo estaba empeorando todo, dejé de escupir mis palabras envenenadas y moderé mi tono- El punto es, como ya se lo dije, que lo que está pasando no es fácil ni cómodo pero, estamos en esto juntos y por eso tiene que confiar en mí, señorita Granger.

Para Hermione fue evidente que aunque su profesor estaba poniendo todo su esfuerzo en ser comprensivo y paciente la situación era capaz de sacar de sus casillas a cualquiera y se sintió avergonzada.

-Lo siento mucho, profesor, usted tiene razón, aunque eso ya lo sabe- dijo y vio una de las comisuras de sus labios subir ligeramente y volver a su lugar casi al instante - Estoy lista- dijo poniéndose de pie.

****
Pov Severus

Casi inmediatamente su mirada empezó a perderse y su piel a palidecer. Me acerqué rápidamente y la cargué justo antes de que se desplomara. La división estuvo tan solo unos minutos pero se lleva toda su energía cada vez.

-Gracias- dijo casi en un susurro. No se había desmayado, lo que es una buena señal. Estaba caliente, lo que quiere decir que su cuerpo también estaba batallando. La recosté y caminé al baño.

Al entrar al baño sentí mi cara arder. Granger había dejado doblada la pijama que había tenido puesta y sobre ella, nuevamente, se encontraba su ropa interior de encaje blanco que hacía juego. Tragué en seco, tenía a una alumna, y no cualquier alumna, realmente semidesnuda en mi cama. La miré desde la puerta del baño. -Esta mujer me va a volver loco- dije entre dientes. Un momento ¿qué dije? ¿Desde cuando Granger es una mujer? Sacudí mi cabeza en un intento de alejar el pensamiento y tomé una toalla pequeña de la repisa y la mojé. La escurrí y caminé hacia la cama.

-Voy a ponerle una toalla húmeda- dije para que no se sobresaltara. Pasé la toalla sobre su frente y por su rostro- No quiero usar más magia hasta que no estemos seguros de cómo actúa la poción. Necesitamos ver los síntomas

-Entiendo-dijo suavemente

- Voy a bajar a su cuello- ella asintió. Primero la frente, luego el cuello, luego el abdomen… Un momento no puedo en el abdomen. Estúpida Gryffindor.- Sabe, señorita Granger, se supone que este método muggle dice que los puntos del cuerpo donde se pone el paño para bajar la fiebre son la frente, el cuello, el abdomen y la espalda y bueno acabo de ir al baño ¿Sabe que vi?- noté sus mejillas encenderse- Pero no se preocupe, aunque llevara puesto el encaje no podría hacer más que esto

-Falta el pecho-dijo débilmente aun con la cara rosada. Tragué en seco- no está en la lista pero también funciona

-Necesitaré abrir un par de botones para eso- dije sin emoción alguna y volví a tragar en seco.

-Lo que necesite

****
Hermione sintió la toalla húmeda en su frente y algunas gotas deslizándose por el costado de su rostro, los dedos de su maestro sobre la mitad del esternón mientras abrían la camisa con el cuidado suficiente para descubrir el pecho pero no su busto. Le ardía la cara y no precisamente por la fiebre. Nunca se imaginó en aquella situación y mucho menos con Snape. Sentía las gotas de agua resbalar y recorrer varios caminos, algunas sobre sus pezones y otras hacia su ombligo, el rastro de humedad la quemaba. Podía escuchar su corazón latiendo en sus oídos.

-Tengo miedo, profesor- dijo sin pensar, en un acto de honestidad auténtico tomando la mano de su profesor sobre su pecho donde se supone está el corazón. Severus podía sentir los latidos de la castaña.

-Es un comienzo- dijo en un tono de voz muy tranquilo - ¿De qué tiene miedo?

-No lo sé. Solo estoy asustada- Severus no sabía quién estaba hablando pues la mejor amiga de Potter no había abierto los ojos desde que casi colapsa pero vio algunas lágrimas escaparse.

-¿Qué le parece si descartamos?- la vio asentir- ¿Le asusta estar aquí?- ella negó con la cabeza- ¿sus síntomas?

-No, bueno un poco- admitió- pero es solo porque me dejan indefensa- Su voz era suave pero esforzada, como si se ahogara con cada palabra.

-Así que lo que la asusta soy yo- dijo en tono de afirmación alejándose- Todos los síntomas han sucedido aquí y lo único de lo que necesitaría defenderse es de mí- gruñó sin poder evitar sentirse frustrado- Si cree que voy a- hizo una pausa- propasarme con usted…

-No, no, no- lo interrumpió con dificultad- yo confío en usted más que en nadie, profesor- él se sorprendió ante aquella confesión- lo que quise decir es que así solo soy una carga, soy inútil y eso hace más que asustarme

-En eso tiene razón y a la vez no- se acercó nuevamente y tocó su frente, la temperatura había bajado- sí es una carga pero no es inútil- ella rió un poco. Hizo desaparecer la toalla con un movimiento de varita- Quiere intentar abrir los ojos, Granger

-Aún se sienten pesados, pero no tengo sueño, no siento cansancio- él la miró, su piel ya no estaba pálida. La escaneó rápidamente y gruñó para sí mismo dándole la espalda. Se sintió asqueado consigo mismo, acababa de ofenderse ante la idea de que ella pudiera pensar que él podría intentar aprovecharse de ella pero, acaba de sorprenderse admirando su cuerpo por un instante.

El agua había puesto transparente algunas zonas de la camisa y le fue imposible ignorar sus pechos, trago en seco. Granger era una mujer hermosa pero él no podía verla de esa manera. "Es mi alumna" se recordó mentalmente.

-¿Por qué no me mira, profesor? - sintió una pequeña mano tomar la suya y con delicadeza lo obligó a darse la vuelta. La castaña estaba sentada al borde de la cama y lo miraba desde abajo con los ojos abiertos, estaban dilatados.

-Abotonese- le ordenó seco. Ella se sonrojó, tomó la camisa entre sus dedos y sin dejar de mirarlo cerró la camisa hasta dejar solo dos botones libres. Severus vio la pupila de la castaña temblar y rápidamente contraerse para tomar forma felina. La división le sonrió

-¿Cómo sigue su cuello, profesor? - dijo poniéndose de pie. Severus dio varios pasos hacía atrás para mantener la distancia entre los dos pero ella continuaba avanzando hacia él.-No tenga miedo, profesor.- No era miedo la razón por la que no la quería cerca, había algo en su performance que no le daba confianza. Retrocedió hasta que sintió una de las silla trás de sí y no pudo más- No le haré daño- aseguró cuando estuvo lo suficientemente cerca para poner su mano derecha en el pecho de él- Ya sé que no me odia.- continuó reduciendo la distancia entre los cuerpos mientras deslizaba la mano desde el pecho del pocionista hacia su cuello y acarició los moretones que ella misma había dejado horas antes. La piel de él se erizó ante el contacto.- De hecho, creo que es lo opuesto- Bastó un pequeño empujón para que él perdiera el equilibrio y terminara sentado en el sillón; con una agilidad inexplicable ella se puso sobre él.

-¿Qué cree que está haciendo, Granger?- dijo él con un tono ronco amenazador que salió de su boca casi como un reflejo. Ella le sonrió y con las rodillas a cada lado de las caderas de él, se sentó mientras enroscaba sus brazos alrededor del cuello del pocionista y lo abrazó escondiendo su cara en el cuello del mago. El jefe de la casa de la serpiente estaba perplejo con sus brazos levantados como si la policía le estuviera apuntando.

Se maldijo internamente por no sacar su varita. Hermione olía a vainilla, pergamino nuevo, lavanda y jazmín, igual que Lily. Ambos sentían el calor emanar del cuerpo del otro. La leona inhaló profundamente el aroma a canela y manzana verde del cuello de su profesor y depositó un tierno beso sobre uno de los morados.

El aliento contra su cuello era exquisito y se sintió excitado "no puede ser" pensó para sí cuando se dio cuenta de la posición en la que estaban, podía sentir el delicado peso de su alumna sobre su caderas y la presión de sus pechos en el suyo. "por Merlín que ninguna prueba del señor tenebroso le había costado tanto como mantenerse en una pieza en esa situación".

-Lo siento- dijo mirándolo- yo tampoco lo odio, profesor, de hecho yoo- la pupila de la leona volvió a temblar y su voz se quebró, Severus la vio llevarse ambas manos al pecho y su cara contraerse en dolor, un quejido ahogado salió de su boca y su cuerpo empezó a dejarse caer hacia atrás.

Finalmente los brazos del pocionista despertaron, se precipitaron hacía ella tomándola por los hombros y la recostaron sobre su pecho evitando la caída.

El siguiente capítulo ya está escrito y se empezarán a aclarar algunas dudas, quisiera leer sus hipótesis.

Gracias por leer.