Capítulo 10

DarthLeia19: Gracias por tu comentario, espero que disfrutes de este también.

Tenía la esperanza de recibir más de un comentario pero, soy consciente de lo difícil que es abrirle la puerta a una historia que puede quedar abandonada en cualquier momento, así que lucharé por recuperar esa confianza y se animen a leer.


-Gracias, profesor- dijo Hermione cuando aparecieron en las mazmorras- Me siento mucho mejor - Severus asintió mientras se quitaba la capa.-Sobre anoche, profesor yo- dijo rápidamente sin mirarlo- la verdad es que no recuerdo nada, ni siquiera sé muy bien cómo es que empezamos a beber.

-Me lo suponía, señorita Granger- hizo una pequeña pausa- no le dé muchas vueltas a la situación- se aclaró la garganta- no era precisamente usted misma.- Aunque la voz de su profesor no tenía el tinte de ninguna emoción, lo que acababa de decir estaba lejos de tranquilizarla.

- Entonces ¿no me va a decir qué pasó- Snape negó con la cabeza

-Mejor le cuento las conclusiones a las que llegué gracias a sus síntomas- Ella asintió y se sentó en la salita mientras él iba a buscar su propia bitácora. Habían ido a almorzar después de su conversación con Harry y no hablaron en lo absoluto, ella sí quería pero no sabía por dónde empezar, tenía tantas preguntas, empezando por la noche anterior pero el pocionista no tenía intenciones de contarle nada.

-Estoy lista- dijo cruzando las piernas sobre el sillón cuando lo vio llegar, él levantó una ceja, la última vez que la castaña había asegurado estar lista fue precisamente lo contrario.

-Bien- él se sentó frente a ella- para darle un poco de tranquilidad- empezó- la razón por la que no recuerda nada no es el whisky, solo bebió dos copas- ella asintió y aunque quería preguntar, se mordió la lengua para no interrumpir- lo que pasó anoche es que se dividió.

-Como cuando lo ataqué- dijo por lo bajo- y yo pensé que había sido un sueño

-Sí- confirmó con calma- pero esta vez ha sido diferente. Puedo decir que usted no se da cuenta de que se ha dividido ni lo que pasa cuando alguna de ellas aparece

-¿Ellas?- preguntó

-No me interrumpa- le dijo serio- Sí, ellas. Usted se ha dividido varias veces frente a mí y he podido notar dos- se detuvo un momento- llamemosles conciencias. Dos más, además de la suya.- él la vio levantar la mano como en clase, era evidente que quería hacer una pregunta -¿qué cómo lo sé?- ella asintió- Bueno, lo que me dio la primera pista fue el cambio físico en sus ojos- él abrió su bitácora por el marcador y leyó para sí una de sus notas.- No puedo decirle mucho, Granger porque algo más que descubrí es que ellas tienen acceso a su consciencia, todo lo que hablamos y lo que usted sabe, ellas también lo usted no puede acceder al de ellas.

-¿Por qué?- preguntó trás la pausa de su maestro

-Simple. Represión- dijo como si fuera lo más obvio y sí lo era.

-Así que ¿lo que sucede cuando estoy dividida lo almacenan en mi inconsciente, le hacen creer a mi mente que no puedo soportarlo y lo reprimo como si fuera un trauma?- dijo ella- es…

-Brillante- dijo él quitándole la palabra de la boca- lo ha entendido perfectamente- la vio sonreír orgullosa pero rápidamente su expresión cambió a preocupación

-Entonces ¿cómo vamos a destruirlas?- preguntó

-Ahí, Granger, es donde se equivoca- dijo él sin más- ese no es el enfoque, no hay que destruir, hay que unir- ella se llevó las manos a la cara, sabía perfectamente lo que implicaba- hay una razón por la que la represión es la defensa que usan, tiene que empezar a aceptar aquello que se esfuerza tanto por ocultar.

-No sé si pueda, señor- dijo aún con la cara escondida en sus manos.

-Míreme, Granger- dijo apuntando con su varita, tal vez era muy pronto para otra aparición pero no podía estar seguro. Cuando ella lo miró, se relajó, sus ojos estaban normales.

-¿Qué le pasa, profesor? ¿Por qué sacó su varita?- dijo ofendida, él gruñó y la guardó en su muñeca izquierda.- Anoche volví a atacarlo, ¿verdad?- preguntó dejando a un lado su enojo y se ruborizó cuando un flashback de ella sentada al borde de la cama con la camisa abierta y su pecho expuesto, escuchó el "abotonese" del Slytherin. Fue un parpadeo, o eso pareció, se fue tan pronto como llegó y fue puesto nuevamente en el inconsciente.

-Granger- la llamó parado frente a ella. Él notó el rubor sobre sus mejillas y como parecía no escuchar nada de lo que le estaba diciendo y caminó hacía ella. Severus sabía que algo había pasado pero no estaba muy seguro de qué exactamente, no había ocurrido ningún cambio físico en la mirada de leona, pero era como si estuviera ausente.

-¿Ah?- preguntó sacudiendo su cabeza como si tratara de ubicarse, "cuándo llegó aquí" pensó y tocó su rostro, estaba caliente.

-Le dije que no se preocupara, no me atacó- en todo caso, el mago no estaba mintiendo, lo que había ocurrido no había sido un ataque en el sentido común de la palabra

-Entonces ¿por qué no me cuenta lo qué pasó? o muestreme en un pensadero, sé lo qué acaba de pasar, me fui otra vez- bajó el tono porque había empezado a gritar, él no la corrigió si bien ninguna de las otras había aparecido ella si se diluyó por un momento- no puedo seguir ni mi propio hilo de pensamiento, profesor

-No necesita saber qué pasó- gruñó, no deseaba tener que nombrar los acontecimientos de la noche anterior. El misterio en sí mismo ya era lo suficientemente complejo como para añadir el comportamiento impropio e inapropiado de la división - Al menos no ahora- dijo nuevamente con calma- podría desatar otro cambio. Primero tenemos que lograr nivelar el terreno, que ellas no tengan acceso a su conciencia.

-Oclumancia- dijo nerviosa. Él levantó la ceja en señal de orgullo. Era como estar hablando con un par académico en ocasiones. Nadie podía negar que la joven Gryffindor era la joya de su generación.

-Que alguien le dé 50 puntos por sabelotodo, Granger- dijo burlándose, ella rió

-Si está tan impresionado ¿por qué no lo hace usted, señor? - dijo ella con una sonrisa retadora y autosuficiente

-No sea insolente, Granger. Recuerde que aun soy su maestro

-Tal vez la insolencia sea un síntoma, profesor- dijo ella tentando su suerte

-Lo dudo mucho- dijo y volvió a sentarse en el sillón frente a la castaña dando a entender que aquél pequeño enfrentamiento había finalizado.

-¿Cuándo empezamos entonces?- preguntó ansiosa la leona. Recordó que Harry tuvo sesiones con el pocionista para enfrentar al señor tenebroso y aunque, su amigo llegaba quejándose de las clases ella se sentía fascinada tanto por el arte de la oclumancia, como por su contraparte.

-Admiro su entusiasmo, Granger pero, aun no estoy seguro de que sea buena idea- la vio morderse el labio, era evidente que quería refutar- primero, no creo conveniente entrar en su mente, su psiquis está muy inestable y débil, no creo que pueda resistir una invasión, podría lastimarla. Además, si cambia en el proceso no sé qué podría pasar- la vio abrir la boca - ya sé lo que va a decir, tampoco es una buena idea que usted entre a la mía para mostrarle cómo debe hacer, no está lo suficientemente fuerte para realizar el hechizo y aunque su división aseguró que no me hará daño, su varita sigue decomisada.

-Lleva mucho tiempo pensándolo, señor- dijo ella. Él ya tenía un contraargumento para todas sus ideas. -¿Qué podría pasarme si no puedo resistir la invasión, profesor?

-Sé lo que piensa, Granger. No vale la pena el riesgo- empezó

-Eso no fue lo que le pregunté- dijo ella con firmeza

-En el peor de los casos, en una situación estándar- ella asintió- coma por muerte cerebral, trastornos del lenguaje y paranoia.

-¿Y en mi caso?- preguntó

-No soy un experto- admitió con desgano- pero además de lo que ya le mencioné podría ser que- lo pensó un poco- se quedaran las tres atrapadas en el inconsciente o que una de ella se apodere del estado de vigilia permanentemente.

-Entiendo- dijo con preocupación

-Se lo dije, no vale el riesgo, aun tenemos tiempo y podemos usar métodos tradicionales- dijo él en su habitual tono de voz- la conversación, por ejemplo- Ella rió acomodando un poco su cabello, de cierto modo la legeremancia era una salida fácil, así ella no tendría que enfrentar nada.

-¿Cuándo será el momento de tomar el riesgo?- preguntó insistiendo con el tema- ¿Qué tiene que pasar para que lo intentemos?- Severus lo pensó con cuidado temiendo que la castaña le cobrara sus palabras más adelante- Hay cosas que sé que le puedo contar pero no creo que pueda decirlo todo y no solo porque me avergüence sino porque tampoco yo puedo acceder a ciertos temas.

- Lo sé, Granger- se llevó la mano al entrecejo y pellizcó su tabique- primero tiene que estar físicamente fuerte, debe sentirse fuerte y haremos un intento sútil, no puede poner resistencia, debe acostumbrarse a mi presencia en su mente para que su psiquis no sufra.- Se detuvo un momento- Si quiere tomar el riesgo lo haremos a mi manera, despacio y solo cuando encontremos una traba en la conversación ¿está claro?- ella lo dudó un poco y asintió. Tampoco es como si estuviera en posición de negociar.

-¿Entonces por dónde empezamos?- el pocionista luchó por no reír y la miró con desaprobación- ya sé que yo debería saber- reconoció y sonrió ante la idea de que si seguían así, no iban a necesitar magia para saber los pensamientos del otro.

-Bueno- dijo en un suspiro- ya me habló de sus padres, el sentimiento de soledad y el deseo de morir- dijo él sin ninguna pizca de burla. La joven bruja agradeció internamente la prudencia de su acompañante.

-Sé que tuve un episodio depresivo- reconoció- pero eso también hace parte natural de la vida, más después de la guerra y todo lo que pasó pero, todos se ven tan bien, Harry y Ron por ejemplo, me sentí débil por no estar a su altura- dijo como atropellando las palabras

-Solemos luchar estas batallas a solas, en silencio pero a plena vista de todos, Granger- dijo él para tranquilizarla- Sus amigos seguramente pasaron por lo mismo que usted pero, no estamos acostumbrados a darle un lugar a ese dolor, aunque sea compartido; tenemos una necesidad como de

-Pasar la página lo más pronto posible- él asintió, esta vez fue ella quién le quitó las palabras de la boca. Ella le sonrió. No hubiera imaginado que su profesor fuera tan bueno escuchando y que pudiera comprenderla tan bien.- Gracias, profesor, por ser tan respetuoso con lo que me pasa- él hizo una pequeña reverencia con la cabeza y ella sonrió- pero, creo que esto no es el centro del problema

-Estoy de acuerdo, pero tal como anoche, lo mejor que podemos hacer es empezar a descartar- dijo él

-¿Anoche?- preguntó ella. Él confirmó sus sospechas, anoche, durante la fiebre no era ella con quien hablaba.

-Anoche cuando dijo que estaba asustada- ella abrió los ojos

-¿Y por qué estaba asustada?- preguntó ella rápidamente

-De mí- dijo él con seriedad, ella soltó una carcajada

-Miente, profesor, no dije eso.- dijo entre risas sin poder contenerse- Yo no le temo, señor- cuando vio la cara de pocos amigos del pocionista recobró la compostura y aclaró su garganta- O sea, quiero decir mmm- respiró profundo tratando de organizar una oración con sentido- Usted sí da miedo- leyó en la cara del mago que eso tampoco estaba funcionando- Espere, no me miré así, déjeme yo me explico- dijo levantando ambas manos y moviéndolas frente a ella como saludando.

-Estoy esperando, vamos a ver cuántos puntos puedo seguir restando a su casa- se burló

-Usted es un mago excepcional- empezó- tendría miedo si fuera a enfrentarlo en un duelo, si fuera mi enemigo pero, fuera de ese contexto, confío en usted, verá yo no le temo porque no lo reconozca como un peligro sino porque confío en que estoy a salvo con usted.- Snape mantuvo su rostro estoico pero internamente estaba sorprendido

-Eso sí fue lo que dijo anoche cuando le pregunté- ella se sonrojó

-Me puso a prueba- dijo indignada, él asintió

-Tenía que saber si usted iba a mentirme- comentó y recordó lo que había dicho la chica antes de perder el conocimiento "yo tampoco lo odio, de hecho yo…" Severus se preguntaba cuál sería el complemento de esa oración y pensó que tal vez la división de los ojos dilatados no podía mentir, sin embargo, la otra, no podría estar tan seguro- porque si ellas no mienten eso significa que usted me odia- otra prueba, ella abrió los ojos

-No, ella le mintió- dijo con firmeza y sin el más mínimo asomo de duda- no es así. Yo no lo odio- se sintió avergonzada porque el giro de la conversación y continuó- hubo un tiempo- él la miró y ella inhaló en busca de un poco del valor característico de su casa y giró su rostro para no mirarlo- que yo creí que lo odiaba

-Míreme, Granger- ella lo hizo, sus ojos eran normales- no sé quién me habla si usted no me mira, continúe, la escucho- Su tono de voz era ronco y tranquilo

-Yo creía que lo odiaba porque usted era cruel conmigo- confesó subiendo graciosamente los hombros y dejándose engullir un poco por el respaldo del sillón- todos los maestros eran muy amables y les gustaba que yo participara en sus clases- dijo nerviosa- pero usted, me restaba puntos, me decía insufrible y aunque yo tuviera razón me ignoraba- las palabras de la castaña lo hicieron sentir culpable, solo era así con ella porque su naturaleza muggle le recordaba a Lily- Yo creía que lo odiaba porque pensé que usted me odiaba a mí- una lágrima se deslizó por la mejilla de la leona y él sintió un vacío en su pecho.

-No llore- habló logrando ocultar que en realidad estaba suplicando. Ella se limpió el rostro. Eso había sido suficiente para confirmar que ninguna de las divisiones había mentido la noche anterior, pero no lo suficiente para afirmar que no mentían en lo absoluto. Hizo una nota mental para responder en su bitácora las preguntas que se había planteado.

-Ya sé que no me odia- dijo riéndose como para alivianar el momento- y ahora usted sabe que no lo odio, tampoco le guardo rencor- dijo con dulzura- de hecho yo- ella se detuvo, sentía que la voz le iba a temblar y tragó en seco, él la miró detenidamente para capturar cada detalle- Yo lo aprecio- su voz salió suave, poco más alto que un susurro y el rubor en el rostro de ambos los hizo girar la cabeza casi en un movimiento espejo, cada uno hacia su derecha- Soy yo- dijo ella- no me he ido, pero no puedo mirarlo, me da pena- Él tragó en seco y la miró. Aclaró su garganta.

-Yo- empezó él- también podría decir que le tengo aprecio, Granger- Se puso de pie y con un hechizo no verbal la capa abrazó su cuerpo y Hermione lo escuchó salir de la habitación gracias al ondear característico.


Pov Severus

Salí tan rápido como pude y tan pronto crucé el umbral, me aparecí en los límites del castillo.-Escoria- dije en voz alta para mí- eres una basura Severus Snape- me dije tratando de calmarme- mira lo que causas por no comportarte como un adulto- me reproché- y aun con todo lo que hiciste dice que te aprecia y se apena- bufó- Granger es un ángel. Soy yo quien debería estar avergonzado por mi comportamiento- La dulce voz de la leona diciendo que lo apreciaba y que confiaba en él se repetía en su mente sin parar.- aaaggg- gritó. Como deseaba dar un portazo en ese momento.

Severus caminaba de un lado a otro, molesto consigo mismo, decepcionado y frustrado. Se recriminaba, necesitaba estar a solas en su habitación y no podía porque ella estaba ahí. Necesitaba calmarse y pensar, sabía que acababa de pasar algo importante pero, no podía analizarlo porque su mente estaba castigándolo, respiró profundo varias veces hasta que dejó de caminar.

Ya estaba anocheciendo y las luces del gran comedor brillaban. Cuánto tiempo había estado fuera, no importaba, no era suficiente para tranquilizarse completamente, cada vez que medio lo lograba aparecía un reproche diferente, que si había sido cruel con ella, que si se estaba aprovechando, que si tenía la habilidad para ayudarla, que si era una cobarde y además, no se le quitaban las ganas de salir corriendo a abrazarla. Tal vez, decirle que iba a protegerla tal como se lo había dicho la noche anterior cuando estaba dormida.

Apretó los puños, al recordar que justo después de decir eso le había dado un beso en la frente y ella se había abrazado a su cuerpo, podía perfectamente liberarse de su agarre pero no lo hizo, se sentía tan bien que ella confiara en él. Y durmió con ella a su lado, como un depredador, una serpiente. Un terrible pensamiento lo sacó de su estado actual: "la división". La había dejado sola y ¿si había cambiado en su ausencia? Ella podría estar en peligro.


Su profesor se había ido y la había dejado sola. Aún le parecía irreal lo que acaba de pasar: Severus Snape le había dicho que la apreciaba y había salido corriendo porque estaba ¿avergonzado? Sonrió. Por primera vez desde que había llegado se detuvo a mirar a su alrededor. Vio el armario que contenía la ropa del pocionista y al lado, otro que él mismo había conjurado para la ropa que habían traído los elfos de la torre gryffindor. Las paredes eran de un color verde olivo con pequeños rombos de color plateado solamente en una de ellas. Deslizó la mirada hacia la cama, era grande, la sabanas blancas llamaban la atención por ser el único color que parecía no pertenecer a ese lugar, los doseles negros no ayudaban mucho a que pasaran desapercibidas tampoco. Río con su pensamiento.

Recordó que en esa misma cama había dormido la noche anterior y que había amanecido abrazada al pocionista. Hacía mucho tiempo que no descansaba tan bien y una extraña sensación acompañó la idea de que tal vez se debía a él…

-No te ilusiones- escuchó y de un brinco se puso de pie. Cuando miró a su alrededor, no había nadie.- Aquí estoy- escuchó otra vez y al darse la vuelta todo a su alrededor estaba vacío. Frente a ella estaba, ella. Tenía los ojos como de gato y recordó lo que dijo su profesor.

-La división

-Bravo- aplaudió. Estaba a un paso de ella y no podía ver nada más allá- qué alguien te dé 10 puntos por sabelotodo- dijo remedando al pocionista

-No seas cruel- Hermione se escuchó nuevamente y al mirar a la derecha se vio, tenía las manos escondidas en la espalda y la pupila tan dilatada que a duras penas podía ver el iris a su alrededor. Era la otra consciencia.

-¿Dónde estamos?- preguntó la castaña

-En tu mente- respondieron al unísono

-¿Cómo llegué aquí? ¿por qué puedo verlas?

-Te desmayaste- respondió sin más la primera en aparecer. Tenía sentido.

-Ya has estado aquí antes, pero no lo recuerdas- dijo la segunda tímidamente. Los cabos se iban juntando de a poco en su cerebro.

-¿Qué tengo que hacer para recordarlo? ¿Cómo puedo unirnos?- preguntó

-Tienes que aceptarlo- respondió con una sonrisa la segunda

-¿Aceptar qué?- le preguntó

-Cállate- gritó la primera- no está lista- Hermione tenía muchas preguntas, las divisiones se miraron entre ellas y la segunda calló.

-¿No estoy lista? ¿Para qué no estoy lista? Dime- solicitó la castaña a la segunda quien parecía ser más colaboradora pero, ella le negó con la cabeza y dio un pasó atrás desapareciendo en la oscuridad- ¿A dónde se fue?

-Estás despertando- Hermione supo que la segunda consciencia había tomado la vigilia. Se miró a sí misma reclamando una explicación- No me mires así. Ya te lo dijo Severus- Hermione sintió un hormigueo en sus labios cuando su otro yo pronunció el nombre de pila del pocionista y se vio ruborizarse en su propia imagen frente a ella.- Sabemos lo que tú sabes y de cierto modo, tú lo que nosotras pero si no puedes verlo es porque no estás lista.

La división desapareció y volvió la segunda.

-No puedes dejarla fuera mucho tiempo, tienes que irte- le dijo tan pronto apareció- ella es inestable

-¿Cómo salgo de aquí? dime ¿cómo recuerdo esto? Tengo que contarle esto al profesor

-Dices eso cada vez- sonrió- trata de recordar esta vez, no te duermas al salir- dijo- ah y esto no te va a gustar, lo siento- lanzó un golpe hacia el pecho de la castaña, su mano atravesó su cuerpo y Hermione la sintió estrujar su corazón.


El mago se apareció en su habitación privada sin importante la última recomendación que le había hecho su alumna. La encontró tirada en el piso a un lado del sillón donde había estado sentada. El Cabello le cubría el rostro y él la levantó como si no pesara nada. Claro que podía haber utilizado su varita pero le pareció tan impersonal. Se sentó en la cama con ella aún en brazos.

-Granger, despierte- suplicó y se aclaró la garganta para recuperarse. Si ella o alguien más lo hubiera visto se darían cuenta de lo preocupado que estaba- ¿Qué le voy a decir a la directora si algo le pasa, Granger?- le dijo como en un intento de explicar su ansiedad. Tomó la cara de la joven por el mentón para mirarla. La palidez y finura de su cara la hacían parecer muerta. Tragó en seco.

El pensamiento del pocionista iba a toda velocidad tratando de pensar en qué sería lo más sensato, prudente y de mayor utilidad hacer en ese momento. Sopesó entre al menos cinco ideas antes de sentirla removerse en su regazo.

-Nos dejó- dijo con la mirada dilatada- creí que iba a protegernos, profesor- se le arrugó el corazón y temió que al menos una parte de ella hubiera escuchado su promesa y aún más que la descubrió rota en menos de 24 horas… ¿y el beso? Tragó en seco

-Yo- intentó pero ella lo detuvo poniendo sus dedos suavemente sobre su boca

-No importa- sentenció- escúcheme- pidió y él la miró atentamente. Esta división no se estaba esforzando en hacerlo pensar que era su alumna, tal vez porque ya había quedado claro para ellas que él podía diferenciarlas aunque no podría estar seguro de esto último- no me de… jes- la última sílaba le salió como un quejido y sintió su el aumento en su dígito cardiáco no teniendo claro tampoco su propia reacción. Severus vio el dolor en la cara de la leona y su esfuerzo por terminar la oración- dormir

Los ojos de la joven cambiaron nuevamente, tenía su pupila estrecha.