Capítulo 11
¿Pueden creer que solo han pasado 2 días en la historia?- Vamos a cambiar esto…
DarthLeia19: Gracias por tenerle paciencia a la historia y continuar leyendo. Espero que disfrutes este capítulo y me lo hagas saber. Creo que ya sabes para dónde va la historia y qué es lo que la tiene tan dividida, todos lo sabemos menos ellos. :D
Yue Yuna: Gracias por tu comentario. Me alegra saber que te está gustando. La idea es poder subir un capítulo cada 15-20 días.
Este es un capítulo un poco diferente si les queda alguna duda me avisan...
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Cuando la castaña de ojos felinos le sonrió sobre su regazo tuvo que controlar el impulso que tenía de empujarla fuera de su cuerpo. Esta era la Granger problemática, cuando no estaba intentando matarlo, era condenadamente inapropiada e impredecible.
- Volvió -le dijo animadamente y esto lo sorprendió, aunque no hubo ninguna expresión en su rostro que diera cuenta de ello. El dedo de su alumna aún estaba sobre su boca y ella pareció notarlo también. La vio retirarlo y llevarlo al encuentro de sus labios durante un segundo ¿Qué había sido eso? Se preguntó a sí mismo levantando una ceja. Ella se puso de pie en un brinco dándole la espalda. La joven tomó una gran cantidad de aire - ¿Por qué se fue corriendo, profesor?- preguntó volviéndose para mirarlo. Él no supo bien qué responder y guardó silencio. Ella se acercó a él y lo miró desde arriba - ¿por qué se fue corriendo después de decirme que me aprecia, profesor?- insistió como tratando de obtener una respuesta específica.
-Estaba enojado- dijo con calma poniéndose de pie dando a entender que no iba a profundizar más en el tema. Ella dio un pasó atrás tropezando un poco con sus propios píes. Él la miró abrir y cerrar la boca como un pez, prácticamente se le había escapado la respuesta a medias y no era algo que la muchacha estuviera esperando.
-Yo también me enojé cuando se fue, profesor- admitió y lo miró con tristeza- pensé que iba a protegerme- Se sintió culpable, como si fuera la propia Hermione quien le estuviera reclamando y no su malévola contraparte.
-Usted no es Granger- dijo firme, aunque fue más para aliviarse a sí mismo
-Se equivoca- dijo ella con tranquilidad y sonrió- aunque no lo crea yo solo soy lo que ella…- no pudo terminar la oración, nuevamente una mueca de dolor apareció en el rostro de su alumna y la vio llevarse las manos al pecho. Había ocurrido las veces suficientes para saber que iba a desplomarse y se precipitó hacia ella; la tomó por la cintura abrazándola a su cuerpo y la hizo rodearlo por el cuello con los brazos.
-Granger- la llamó cuando vio la mirada habitual de la castaña y ella le sonrió.
-Puedo recordar- dijo- tiene que entrar en mi mente, profesor. No creo poder permanecer despierta el tiempo suficiente para contárselo, ni ser lo suficientemente precisa solo con palabras.- dijo en un tirón para no perder el tiempo. Severus recordó lo que le había dicho la conciencia de los ojos dilatados "no me dejes dormir". También pensó en la vez que la felina lo había ahorcado y al regresar su alumna, ella pensó que había sido un sueño, dejó de dudar y decidió intentarlo, tenía que aprovechar ahora.
-Legeremens- dijo mirando directamente a los ojos de la castaña. Lo hizo con tanta suavidad que ella podía advertir la presencia del pocionista solo por un ligero hormigueo. La estructura psíquica de la castaña no era otra cosa que una biblioteca pulcramente organizada por secciones. Seguramente él no tendría problema en encontrar lo que quisiera pero decidió no aventurarse por sí mismo.
-¿Le hago daño? - la pregunta del pocionista resonó en su mente
-No- respondió con tranquilidad
-Está bien, Granger. Ahora muéstreme- La propia consciencia del pocionista se sintió tomada de la mano, aunque esto era claramente imposible, y fue conducida con suma delicadeza a lo que ella quería que él viera. Memoria a corto plazo, decía en la parte superior de la entrada del pequeño apartado de la biblioteca. Al entrar, vio que era como un pequeño taller de elaboración de libros, con las hojas escurriendo en un costado y todo. Aguantó la risa aprobatoria que amenazó con escapar.- Interesante - dijo observando la memoría holográfica que se proyectaba en el libro que se estaba elaborando y se preguntó, qué tan enterada estaría su alumna de la construcción simbólica que era su estructura psíquica.
-¿Qué es interesante?- preguntó
-Entonces, usted ha podido verlas y hablar con ellas en varias ocasiones- dijo sabiendo que no estaba respondiendo la pregunta pero bien podría pensar ella que sí lo estaba haciendo- ¿puede mostrarme dónde quedará guardado este recuerdo?- preguntó una vez la escena que estaba viendo finalizó con él lanzando el conjuro que le permitía estar ahí.
El libro se cerró y empezó a flotar en la dirección de la que había llegado él. Severus lo siguió hasta llegar a la puerta de la sección prohibida, se asombró por un momento pero inmediatamente se reprendió ¿qué otro nombre podría tener el inconsciente?
El libro entró por una ranura tipo buzón que las puertas de biblioteca suelen tener para las entregas nocturnas. Las luces de la biblioteca parpadearon y se atenuaron- Granger- llamó él. Pero ella no respondió. Estaba despierta, podía sentirla luchando por mantenerse. Intentó abrir la puerta, estaba cerrada, no tenía muy claro si eso era o no una buena señal pero, sabía que tenía que salir antes de que ella perdiera el conocimiento- Granger- intentó otra vez, había algo más que no estaba bien, miró a su alrededor.
A dos pasillos de distancia, la luz titilaba en una frecuencia particular y podía escuchar unas voces. Se aproximó. Había un libro abierto en el suelo, escuchó una risa lastimosamente familiar, era Bellatrix, había entrado en la sección de la guerra. Los gritos de dolor de la castaña llenaron los pasillos, estaba corriendo la escena de la totura. Tomó el libro en el momento exacto para alcanzar a apreciar la frase sangre sucia en el brazo de su alumna y lo cerró. Al tocarlo había sido invadido por lo que suponía eran las sensaciones corporales y emocionales de la castaña después de lo vivido.
Dejó el libro en el espacio que le pareció correspondiente y salió de la mente de su alumna con sumo cuidado.
Estaban de píe, abrazados. Ella respiraba agitada contra su pecho y él podía sentir los latidos de ella contra su piel.
-Granger- llamó nuevamente
-Sí estoy- dijo entrecortadamente- Lo vio ¿verdad?- hubo una pausa- el espacio negro- hablaba como si acabara de correr una maratón- donde estábamos.
-Sí lo vi. Pero, no sé en qué parte ocurren los encuentros- dijo él anticipándose a la pregunta de la joven. Aflojó la presión que él ejercía para mantenerla contra su cuerpo, esperando que ella pudiera sostenerse. Ella parecía derretirse tratando de mantenerse de pie.
-No me suelte- le rogó y él volvió a abrazarla. Ella lo miró con los ojos felinos "¿en qué momento había cambiado?" pensó- quiero que me abrace como anoche- demandó, aún estaba agitada y sus mejillas se enrojecieron. Él tragó en seco y emprendió pequeños pasos de espaldas para alcanzar la cama hasta que estuvo nuevamente sentado con ella en su regazo.
-¿Por qué ella no tiene acceso a ustedes?- le preguntó con severidad mientras la abrazaba, sin saber muy bien porqué estaba cumpliendo, por lo menos a medias, el pedido de la despreciable divisón
-Porque no está lista- respondió esta vez con los ojos dilatados
-¿Para qué?- insistió él, ella le sonrió
-Parece que usted tampoco está listo, profesor, pienselo bien, la respuesta está frente a sus ojos- eso fue todo. El cansancio había vencido el cuerpo de la chica y ¿cómo no? La tomó adecuadamente y la dejó con cuidado sobre la cama. La última imagen dentro de la mente de su alumna se deslizó en la suya y con cautela se inclinó para tomar el brazo izquierdo de ella, levantó un poco el suéter y pudo leer sangre sucia en su antebrazo.
Volvió a acomodar el brazo a un costado de su invitada. Se sorprendió a sí mismo pensando en cómo había cambiado la forma de vestirse de la joven. Recordó que habían estado en el mismo equipo de voluntarios durante el verano reparando el castillo, siempre leñadoras de manga larga con los botones abiertos sobre una blusa de tiras de color neutro y se lamentó, él mismo sabía lo que era vivir con una marca que lo avergonzaba, pero no era lo mismo, al menos, en su momento él había elegido la suya.
Se masajeó la cara con ambas manos, de píe a un costado de la cama sin saber cómo proceder. Dejó escapar una sonora exhalación y emprendió su camino a una de las sillas, conjuró su bitácora, una pluma y empezó a escribir.
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Granger: la pupila de sus ojos siempre está acorde a la luz del lugar. Dudó un poco en cómo podría llamar a las otras dos para poder describir lo que estaba suponiendo.
G2: pupilas dilatadas, suele estar tranquila, no le gusta el frío y no le molesta la luz, podría ser la más colaboradora. Cerró los ojos y trató de recordar en qué ocasiones la había visto y qué le había dicho "su belleza crece con los años y podría superar hasta las barreras del tiempo", eso le dijo la primera vez y continuó explorando sus recuerdos y deseó tener un libro como los de la mente de la Gryffindor.
La recordó en la mente de su alumna, se paraba con las manos detrás de la espalda y los hombros un poco caídos aunque no en señal de sumisión precisamente. Era quién le había dicho que no la dejara dormir, estaba casi seguro de que era el polo positivo de la división pero, le hizo caso a la otra cuando le dijo "No está lista" y también se lo había dicho a él hace un momento "parece que usted tampoco". Abrió los ojos y miró con recelo el bulto sobre su cama. Tal vez no había polos positivo y negativo en este caso, tal vez era otra cosa.
Decidió dejar hasta ahí y empezó con la otra consciencia.
G3: pupilas felinas, casi reptiles, no les gusta la luz, disfruta del frío, tiene momentos de agresividad, presenta un abanico emocional más amplio que G2, no es confiable, suele hablar en tono de burla o retador.
Definitivamente de las tres, G3 es la que más le desagrada y no precisamente porque había intentado matarlo, lo que más lo desconcertaba eran sus formas corporales, el estómago del pocionista se revolvía de solo pensar la forma en que se había puesto sobre él la noche antes de ir a ver a Potter. "Ella es inestable" Había dicho G2. Recordó cómo se veía ella en el espacio negro, su lenguaje corporal se veía más seguro que él que estaba acostumbrado a ver en su alumna, con la postura perfecta y esa forma de hablar como si estuviera por encima de todo, menos cuando se refirió a él como "Severus", él tragó en seco con el recuerdo de su nombre en la voz de la castaña y soltó un gruñido al recordar lo último que le había pedido "quiero que me abrace como anoche".
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-A este paso, tú vas a matarnos más rápido que la poción- señaló la de mirada felina- o en su defecto, harás que él lo haga
-Fue una mala idea- secundó la de la pupila dilatada. La castaña miró a su alrededor, nuevamente estaba en el espacio negro- No debiste dejarlo entrar- dijo con severidad.
-¿En qué parte de mi mente estamos?- preguntó ignorandolas- ¿Por qué no puedo ver lo que ustedes hacen afuera? ¿Qué es lo que debo aceptar? ¿Para qué no estoy lista?- una vez empezó el bombardeo de preguntas le fue imposible parar o bajar la voz- ¿Quién intentó matarlo? ¿Qué pasó la noche antes de ir a ver a Harry? ¿Quién estuvo ahí? Respondan- exigió y deseó tener su varita
- No te serviría de nada- le dijo la de los ojos dilatados
-¿Ah?- preguntó confundida
-Tener tu varita- respondió la de ojos felinos. El cabello de Hermione se crispó en señal de furia. Ellas lo sabían todo pero ella no sabía nada.
- Estamos en el preconsciente y puedes pero no quieres ver, cuando tú no estás, nosotras no estamos a oscuras- dijo sacando la manos de detrás de su espalda y señalando a su alrededor.
-Yo estuve ahí, fui yo quién lo atacó- cambió de tema
-¿por qué?
- Era lo que tú querías- respondió con una sonrisa- yo solo hago lo que tú quieres
-No, eso no es cierto- negó con la cabeza
-No dice que quisieras matarlo- interrumpió la de ojos dilatados, sabiendo exactamente lo que se estaba formando en el pensamiento de la chica- Ella no distingue entre lo correcto o lo incorrecto solo actúa, sin pensar, sin filtro, es la emoción pura.
Hermione ataba cabos en su cabeza o eso intentaba- Sigo sin entender por qué quería atacar al profesor- Se vió rodar los ojos en ellas.
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Severus se había quedado dormido en el sillón. Cuando abrió los ojos se sobresaltó, sabía que había dormido más de lo que acostumbraba. Miró el reloj, eran las 10:00 am del sábado. Miró su cama, la chica seguía tal como la había dejado. Se puso de píe y se estiró. Decidió que iba a asearse antes de despertar a la castaña.
Dejó que el agua tibia le relajara los músculos de la espalda. Cuando le pareció suficiente, bajó la temperatura y la dejó correr de la cabeza a lo píes. Estaba adolorido, había mucho por hacer para resolver la situación de Granger y estaba perdiendo la paciencia con ese juego que traían las divisiones diciéndoles que no estaban listos. Se preguntó si su alumna estaría motivada para seguir con el método de la conversación una vez estuviera despierta.
Salió completamente vestido tan pronto terminó de asearse. Tenía una pequeña toalla con la que se secaba el cabello. La castaña seguía en la misma posición que la había dejado.
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Después de que le rodaran los ojos, ambas desaparecieron, por un momento Hermione temió que se hubieran apoderado de la vigilia pero tenía que ser otra cosa lo que estaba pasando, no podían estar las dos consciencia afuera al mismo tiempo y entonces recordó las posibles consecuencias que había discutido con su profesor sobre el uso de la legeremancia en su condición.
Miró a su alrededor con desesperación y empezó a caminar, no había nada, ni siquiera podía entender cómo podía ver en ese espacio, no había luz, no sabía que tan grande era, parecía estar vacío y estaba sola. La angustia se le encajó en el pecho y el aire le pareció insuficiente.
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-Buenos días, profesor- ella pudo notar un ligero cambio en su expresión, parecía aliviado cuando la vio despertar
-Finalmente- dijo él. Ella se sentó y miró a su alrededor mientras estiraba sus brazos hacia arriba. Él estaba sentado en una de las sillas que acostumbra a estar en la sala pero ahora estaba junto a su lado de la cama. "No hay tal cosa como mi lado de la cama" se reprendió por la lección de palabras que se formaron en su mente. Vio la mano del pocionista aproximarse a su cara, él le tocó la frente un instante- ¿Cómo se siente?
-Esperaba sentirme peor, honestamente siento como si hubiera dormido una semana- ella rió- ¿qué hora es? sabe tengo mucha hambre y necesito un baño- dijo llevándose la mano al estómago. Vio la cara de su profesor contraerse un poco sin comprender muy bien qué era lo que trataba de comunicar u ocultar y pensó que su tono confianzudo le había molestado.
-Señorita Granger- dijo con severidad- estuvo inconsciente 5 días- ella boqueó con los ojos abiertos como platos y negando ligeramente con la cabeza.
-¿Cómo pasó?
-Las divisiones, mi presencia en su mente, fue demasiado para su cuerpo, lamento no haberle dado de comer estos últimos tres días- ella asentía mientras le daba sentido a lo que escuchaba- intenté con pociones, hechizos, intravenosas e incluso estímulos de dolor para despertarla- dijo en tono calmado- la última opción que faltaba era poner en límite sus necesidades biológicas para obligarla a despertar.
-Gracias- dijo con una pequeña sonrisa y Severus vio la pupila contraerse, se alarmó pensando que era demasiado pronto para un cambio sin embargo, en contraste con la total ausencia de su alumna, la presencia de G3 le resultaba encantadora, aunque nunca lo admitiría en voz alta- sé que soy una carga en estos momentos y que preferiría deshacerse de mí- esto último trajo consigo tristeza a la sonrisa que previamente se había esbozado en el rostro de la joven Gryffindor.
-Se equivoca- le dijo poniéndose de píe y le ofreció su mano. Sabía que iba a necesitar de su soporte, puede que el cuerpo y la mente se sintieran descansados pero no necesariamente fuertes. Ella la tomó y él la jaló hacia su cuerpo para ayudarla a levantarse. Llevó el brazo de ella sobre sus hombros y la sujetó por la cintura, el peso de la chica reposaba en su costado y emprendieron el camino hacia el baño. Él dejó que ella llevara el ritmo del paso, la sentía temblar y agitarse con cada avance- pero también tiene razón- le dijo a medio camino- no estoy feliz con esta situación pero no porque no quiera ayudarla y ¿cómo dijo? que prefiera deshacerme de usted- la vio sonrojarse- quiero que le quede claro que estoy aquí para ayudarlas- los ojos de Hermione se abrieron en señal de confusión
-¿Aunque yo no sea ella?- preguntó la felina
-Creí que había dicho que sí lo era- respondió con frialdad y vio sus ojos volver a la normalidad
-Es muy pronto- dijo ahogada
-Lo sé- respondió él
-Gracias por no querer deshacerse mí, profesor- él la miró y ella pudo distinguir su confusión y anticipándose a la pregunta del pocionista dijo- aunque no se sintieron como cinco días, estuve trabajando muy duro para poder tener acceso a la vigilia y parece que funcionó.
Llegaron al marco de la puerta del baño, tomó el brazo con el que ella le envolvía los hombros y dejó que se apoyara de la pared.
-Tome el tiempo que necesite, yo me encargaré de la comida- Ella asintió, sabía que él iba a soltarla y se preparó para usar toda su fuerza. Cuando él dejó de ayudarla se dio cuenta de que eso era lo que había estado haciendo y se fue para atrás. Dejó salir un quejido cuando se estrelló contra el cuerpo de su profesor. Fue como un golpe seco que de no haber estado preparado para recibir pudo haberle sacado el aire.
-Necesito mi varita- dijo ella aun apoyándose en él. El slytherin arrugó el entrecejo.
-Usará la mía- dijo sacándola de su manga- le será útil y no le permitirá atacarme- Ella quería disputar la decisión pero supo que era lo mejor que iba a obtener. La tomó y sintió un poco de la energía vital de su profesor transferirse a su cuerpo, se mezcló con la suya de tal manera que hizo contrapeso y se sintió lo suficiente fuerte para sostenerse.
-Gracias- él asintió y se marchó. La varita del pocionista era como él, elegante firme y daba la impresión de ser totalmente rígida pero tenía una ligera flexibilidad. Cuando estuvo sola se desvistió con ayuda de la misma y entró a la ducha. Había pensado en transfigurar una bañera para asearse sin temor a caerse pero no fue necesario.
Cerró los ojos antes de abrir la llave y dejar correr el agua. El olor del pocionista inundó los sentidos de la joven y la realidad la golpeó en la cara recordando cómo terminó donde estaba, simplemente lo supo.
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Hermione se encontraba sentada en posición de loto muy concentrada en su respiración, no sabía cuánto tiempo había pasado pero había logrado tranquilizarse después de que la idea de estar en coma sin posibilidad de volver se le viniera al pensamiento.
"Cuando tú no estás aquí nosotras no estamos a oscuras" recordó y trató de concentrarse en las sensaciones de su cuerpo. Estaba cálido, sentía la boca seca y en ocasiones en su cuerpo hormigueaba una sensación similar a los hechizos de limpieza. Eso fue suficiente para confirmar que estaba inconsciente y se calmó con la idea de que despertaría pronto.
-Nos alegra verte más tranquila- aunque no vio quién lo dijo podía suponer había sido la de ojos dilatados
-¿A dónde fueron?- preguntó
-Estuvimos aquí todo el tiempo
-Solo que no querías vernos- informó la felina
-Ni escucharnos- recalcó la primera - todo lo que quieres está a tu alcance
-Pero no estoy lista- interrumpió la castaña poniéndose de píe con un tono desganado. Sus dobles sonrieron -Quiero saber por qué ataqué al profesor la noche antes de ir a ver a Harry- sentenció. Las divisiones se miraron- él dice que no lo ataqué pero sé que algo pasó- Hermione vio la cara de la felina ruborizarse- Fuiste tú otra vez- dijo furiosa caminando hacía ella con las intenciones de hacerle lo mismo que a Malfoy en su tercer año. La de ojos dilatados se interpuso en el camino.
-Si en serio quieres saber lo que pasó tienes que tomarlo- a un costado apareció un libro en el suelo y tragó en seco. Los latidos de su corazón resonaron por todo el lugar, no podía ocultar su nerviosismo y sintió que podía comprender a qué se referían cuando le decían que no estaba lista.
Antes de levantar el libro trató de ubicarse en su propia memoria, ¿qué era lo último que recordaba? Él le decía que tenía que confiar en él, ella le decía que estaba lista luego, no había imágenes, solo sensaciones, su cuerpo caliente y la pesadez que trae la fiebre "Voy a ponerle una toalla húmeda", era la voz de Snape y luego el frío en su frente.
-Bien- dijo en voz alta- empecemos por ahí- se agachó y tomó el libro. Se abrió en sus manos, no había imágenes y arrugó el entrecejo
-Teníamos los ojos cerrados- dijo la felina. Se estremeció con la sensación del agua deslizándose por su cuello, se le erizaron los vellos de las nuca por el contraste entre su calor corporal y la frescura del agua. Escuchaba la voz de su maestro anticipando cada movimiento. "Necesitaré abrir un par de botones para eso" su voz resonó por todo el espacio y no supo si su corazón había aumentado su ritmo nuevamente como efecto del descubrimiento de la escena o porque había sido la reacción de su cuerpo cuando la vivió por primera vez.
-Tranquilízate- le dijo la de ojos dilatados. Hermione Tragó en seco, ella le había dicho que hiciera lo que necesitara, sintió los ligeros contactos de las manos de su profesor en los botones, el frío sobre su pecho, el agua deslizándose sobre su senos. Supo que había ahogado un pequeño gemido y se ruborizó.
-No puede ser- dijo cerrando el libro- es demasiado- sentía que se estaba ahogando. Claramente eran las mismas sensaciones y reacciones que tuvo durante el evento que acababa de ver y al mismo tiempo los que estaba teniendo en ese instante, de cierto modo era como vivirlo por primera vez.
-Respira- le recordaron las dos
-¿Quién estuvo ahí?
-Nos turnamos un poco- dijo la de ojos felinos- tú también, solo que
-Ya sé, ya sé- dijo rodando los ojos y respondiendo de mala manera- no estaba lista ¿verdad?- ellas asintieron- es demasiado vergonzoso ¿es por eso que no lo soporto?
-Sí y no- dijo la de ojos dilatados
-Aún hay más- señaló la de mirada felina y Hermione rodó los ojos. Odiaba que tuvieran razón, tal vez en serio ella no estaba lista para enfrentar la realidad y se preguntó si realmente necesitaba saber ¿cómo había terminado amaneciendo abrazada a su profesor? Tal vez él se sentó en la cama para estar pendiente de su fiebre pero lo hizo fatal porque se quedó dormido y ella a falta de su abrazable almohada lo había tomado a él. Su versión le pareció bastante verosímil y sonrió satisfecha
-Creo ya sé lo que pasó después- dijo con seguridad y ellas sonrieron negando con la cabeza
-Aunque te guste esa historia- empezó la de ojos felinos
-Eso no fue lo que pasó- finalizó la de los ojos dilatados. La castaña bufó.
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Cuando Severus se dio cuenta que la castaña no despertaba no pudo evitar preocuparse y culparse por la situación. "No debí entrar, no valió la pena, no descubrí nada"
-Cuando despierte no voy a volver a dejar que me convenza de entrar en su mente otra vez, Granger- le dijo casi apretando los dientes por el enojo, esperando que lo pudiera escuchar en ese estado.
El jefe de la casa de la serpiente lo intentó todo los primeros dos días, pociones vigorizantes, la "alimentaba" vía intravenosa, removía el cuerpo de Hermione, incluso le leyó un poco, fingió hacer una pregunta que seguramente ella sabía en un ridículo intento de que ella despertara levantando la mano para responder. Nunca lo diría en voz alta pero estaba asustado. ¿Cuán sería prudente comentarle a Minerva lo que estaba pasando?
Intentó con rictusempra y solo consiguió que la vejiga de la castaña se relajara. Resoplaba y gruñía con cada intento fallido. Realizaba hechizos de limpieza cada 3 horas porque las necesidades fisiológicas no la despertaban. Cuando pensó en el maleficio cruciatus como una opción se dio cuenta que estaba desesperado.
-Es miércoles- se dijo en voz alta sentándose en la silla junto a la cama, tocó la frente de su alumna, temperatura normal.- Si no despierta el viernes tendré que llevarla a San mungo- se sorprendió dejando una caricia sobre la mejilla de la leona al retirar su mano.- Despierte, por favor
La vio removerse y abrir los ojos.
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Después de su conversación con Hermione, Harry estaba intranquilo. Ron había sido asignado a una misión y regresaría en dos semanas. Decidió que tratándose de un asunto tan delicado, no le daría la oportunidad a su cuñado y mejor amigo de inventarse historias o de irse por las ramas ni siquiera quería darle la oportunidad de negar o minimizar lo que había pasado; usaría veritaserum. Encontraría respuestas y apoyaría a quién consideraba prácticamente su hermana.
