Capítulo 12
DarthLeia 19: Gracias por tu comentario. :D La idea es que sí se pueda sentir un poco como un misterio para nuestros personajes, en especial para Serveris. Tengo muy claro que es muy inteligente y capaz, pero al final sigue siendo un hombre y no se dan cuenta de nada.
Por otra parte, lamento mucho la tardanza, tuve un pequeño accidente y me fracturé mi brazo dominante. Ya estoy mucho mejor
Capítulo 12
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Severus salió de sus aposentos y aunque podía simplemente aparecer en las cocinas decidió caminar. Matar el tiempo que le llaman. Una vez ahí, pidió a los elfos, comida para dos en su habitación. Dudaba mucho que hubiera sido el tiempo suficiente para que su "invitada" hubiera terminado y aunque no confiaba en que las divisiones la dejaran tranquila en su ausencia, se dijo que lo mejor era darle más tiempo e informar a la directora de lo estuvo pasando.
Caminó por el castillo hasta llegar frente al ave que daba paso a su destino. Dijo la contraseña y subió a la oficina. Minerva se puso de píe y lo recibió con una sonrisa.
-Severus- dijo como saludo- ¿buenas noticias?- indagó ella, él hizo una pequeña reverencia a modo de saludo
-Eso quisiera- la expresión de su colega se contorsionó en enojo y preocupación mientras caminaba hacia él- Estuvo inconsciente cinco días, acaba de despertar- soltó sin eufemismos, tal como lo había hecho con su alumna.
-No puede ser- dijo llevándose las manos a la cara- ¿por qué?
-No lo sé con exactitud, Minerva. Hay varios factores involucrados
-Y yo que pensaba que sería un año escolar tranquilo- él comprendió la ironía de la situación. Con Potter graduado y el señor tenebroso derrotado, él también esperaba un año escolar sin contratiempos- Confío en ti, Severus- esas palabras consiguieron poner un peso sobre sus hombros otra vez. Tal vez esa actitud iba más allá de la manía de los directores y se encontraba intrincada en las características de su casa; después de todo, la señorita Granger también le había depositado su absoluta confianza. En fin, Gryffindors.
-Si dependiera de mí, lo tomaría como un cumplido, Minerva. Pero en este caso, tu leona debe hacer uso de esa valentía Gryffindor que tanto presumen, está en una lucha consigo misma- le dijo con calma. La directora arrugó el entrecejo comprendiendo la sugerencia de su favoritismo por la castaña y la burla a su casa. Le iba a reñir pero él no se lo permitió- No me tomes en serio- le aclaró anticipándose al regaño de la bruja y vio el gesto de ella suavizarse. Él mismo había estado que se salía de la ropa en desesperación porque la castaña no despertaba con nada de lo que hacía y era claro que él no tenía ninguna predilección por la joven.
-No puedo evitar preocuparme por ella- tragó en seco- pero que te quede claro que estaría igual si se tratara de cualquier otro estudiante- ella se defendió rápidamente, pero el pocionista sabía que en medio de esa verdad había algo oculto; si bien la animaga se preocupaba por el bienestar de todos sus estudiantes, con la castaña era otra cosa- aunque en algo tienes razón y sí es cierto que le tengo un especial afecto a Hermione, de hecho la considero como la hija que nunca tuve- confesó con firmeza y él distinguió en su mirada una súplica.
- Ella lo logrará- la animó aunque esto último lo dijo también para sí mismo.
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Emprendió el camino a las mazmorras. "¿Habrá sido suficiente?" se preguntó. "Preguntar si puedo entrar" se recordó. Había pocos estudiantes en el castillo, la mayoría se habían ido a pasar con sus familias. Una sútil idea se le vino al pensamiento. Puede que el asunto con sus padres fuera solo la punta del iceberg, pero sí era algo que afectaba a la castaña. Tal vez, él podría ayudarla con eso.
Pensó en una poción rastreadora, encontrarlos sería el primer paso. El segundo era más complicado. No es posible deshacer un obliviate, pero si se pueden implantar ideas y recuerdos falsos, también debía ser posible plantar unos reales que han sido borrados. Sonrió un poco ante su idea. Si conseguía que la chica recuperara un poco la esperanza con esta posibilidad y además la vinculaba en la investigación, era seguro que su ánimo mejoraría y psíquicamente estaría más fortalecida, tal vez en el camino ella podría "estar lista" como tanto decían las divisiones o intentar legeremancia otra vez.
Tragó en seco a unos pasos de su despacho privado "¿qué pasa si no logra dejar de estar dividida?" Él no iba a acompañarla todo el tiempo, tenía que ponerse una fecha límite a sí mismo y ella tenía que empezar a desarrollar estrategias para convivir con la situación por si no lograban resolverlo, como si se tratara una condición hereditaria o una enfermedad terminal y degenerativa.
Entró en su despacho, tomó una gran bocanada de aire y lo dejó salir lentamente. -Aquí voy- murmuró para sí mismo. Tocó la puerta del pasaje a su habitación privada. Nadie respondió.- Granger- Llamó y golpeó la puerta. Nuevamente nada. Abrió la puerta sonoramente y esperó.- Voy a entrar, Granger- advirtió. Silencio nuevamente.
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Cuando estuvo sola se desvistió con ayuda de la varita del pocionista y entró a la ducha. Había pensado en transfigurar una bañera para asearse sin temor a caerse pero no fue necesario.
Cerró los ojos antes de abrir la llave y dejar correr el agua. El olor del pocionista inundó los sentidos de la joven y la realidad la golpeó en la cara recordando cómo terminó donde estaba, simplemente lo supo.
Las lágrimas se apiñaron en sus ojos hasta que no tuvieron más remedio que deslizarse por su rostro.
-No, no, no, no- se decía una y otra vez con voz temblorosa, "no estás lista" recordaba sus propias palabras. Todo empezó a tener sentido y sintió ganas de vomitar sin saber muy bien por qué. "No vamos a esperar hasta que estés lista, llegará un momento en que la realidad no te permitirá seguir ignorando lo que te sucede" le había dicho la de los ojos dilatados antes de despertar. Sus dobles habían sido comprensivas cuando se había negado a seguir viendo el contenido de su memoría en aquél libro, pero le habían advertido que esto pasaría.
Salió de la ducha desnuda y se arrodilló con la cara en el inodoro, tenía el estómago vacío, pero éste insistía en querer expulsar algo de sí mismo o en su defecto el dichoso órgano parecía estar intentando abandonar su cuerpo. Empezó a salivar como reflejo y escupía en la su estómago desistió, pudo ponerse de píe aunque temblando. Finalmente, transfiguró una bañera, la llenó de agua tibia y puso en ella una bomba de burbujas de lavanda y jazmín antes de entrar. Se recostó y dejó que el agua tibia le relajara el cuerpo. Recogió su cabello en un chongo alto para que no se mojara y volvió a llorar.
-¿Por qué?- preguntó como mirando al cielo- oh Merlín, Morgana o quien sea que me escuche en estos momento- decía sollozando- de todas las personas ¿él?- respirar le estaba doliendo, era como inhalarlo a él, le quemaba, ese aroma a manzana verde y canela, aroma que podía reconocer tenía su amortentia - ¿y ahora qué?- reclamó con las lágrimas corriendo por su cara- Ya lo acepté, oyeron, me gusta, lo quiero, lo amo- sollozaba enojada- ya pueden dejarme en paz.
Terminó de bañarse y se vistió. Dio un vistazo a la salita y sobre la mesa había dos bandejas cubiertas. Organizó la cama y encogió el mueble con su ropa usando la varita del pocionista, podía sentir residuos de su magia en la propia. Estaba segura que él se la había dejado con ese fin, que ella pudiera fortalecerse de él y se mordió el labio inferior. Conjuró un pergamino y una pluma.
Estimado profesor Snape
He podido resolver la situación mientras no estaba. Le agradezco su paciencia y dedicación. Nadie lo hubiera hecho mejor de lo que usted lo hizo.
una lágrima cayó, no hizo intento de secarla, seguramente él no lo notaría o pensaría que era agua que escurría de su cabello. No tenía que enterarse que no se lo había lavado.
He organizado un poco el espacio que estuve ocupando, espero que sea de su agrado.
No esperé a que regresara, me llevé el mueble con mis cosas y tomé una de las bandejas, ya estando todo resuelto me pareció que la mejor forma de agradecerle era devolviéndole su privacidad lo más pronto posible.
De hecho, lamento romper la ilusión de que nunca estuve aquí al dejar esta nota y espero que no le moleste.
Como puede notar, dejé su varita y espero pueda hacerme llegar la mía como considere conveniente.
Gracias, profesor.
Sinceramente,
Hermione
Dejó la nota y la varita sobre la cama y emprendió su camino a la torre Gryffindor. Hermione se había puesto unos jeans, un suéter con motivo navideño y su túnica. Solo había dado unos pasos fuera del despacho privado cuando escuchó acercarse el ondear típico del pocionista. Corrió en el sentido contrario en que iba caminando y se ocultó al doblar la esquina.
Agradeció que él no la viera, sería demasiado vergonzoso, aunque se preguntó cómo era que no la había atrapado. No había sido muy cuidadosa al retroceder y se imaginó que él debía estar lo suficientemente cansado de cuidarla como para agudizar sus instintos de espía.
Tan pronto como escuchó la puerta del despacho privado cerrarse emprendió su camino hacia la torre Gryffindor casi corriendo. Tenía la respiración agitada y sentía que casi no podía respirar, como si el aire no le llegara a los pulmones y no era precisamente por el ejercicio.
Las lágrimas se acumulaban en sus ojos, se sintió avergonzada; toda esta situación en la que estaba y solamente porque estaba enamorada, enamorada de alguien que nunca la iba a querer. ¿Cómo se le ocurría? Bueno, no es como si lo hubiese decidido, si hubiera un poco de voluntad en esto de enamorarse seguramente ella no lo habría escogido a él.
-Detente- se escuchó decir. Estaba apunto de subir las escaleras que la sacarían de las mazmorras. Miró a su alrededor. No había nadie y tampoco estaba en el preconsciente. Intento subir el primer escalón- Te dije que te detuvieras- escuchaba su voz fuerte y clara
-¿Quién es?- se aventuró a preguntar y se escuchó reír. Era obvio que se trataba de una de las divisiones, pero la actitud no sonaba como ninguna de ellas. Tal vez el haber aceptado sus sentimientos por el pocionista había cambiado las reglas de juego.
-Deja de pensar tanto y regresa con él- le ordenó.
-No lo haré- dijo y alcanzó a subir el primer escalón.
-Detente o me obligarás a hacerte daño- advirtió
-Quiero ver que lo intentes- la retó subiendo el siguiente escalón. No llegó ni al tercero cuando sintió una fuerza empujarla hacia atrás. Cayó sobre su costado izquierdo y se raspó la palma de la mano- agh- se quejó
-Te lo advertí, ahora regresa con él
-y si no lo hago ¿qué harás?- nuevamente sintió que la empujaron, esta vez no pudo evitar que se le golpeara la cabeza contra el suelo, sintió un peso sobre su estómago y una manos presionar su cuello
-Voy a matarte- sintió el susurro en su oído. Llevó las manos a su cuello para aliviar la presión que le estaba quitando la respiración. No sirvió de nada. Cerró los ojos en un intento de pensar y conectar con la división.
Al abrir los ojos se encontró mirando directamente a la felina, miró a su alrededor, la de los ojos dilatados no estaba. Nuevamente intentó liberarse del agarre de su contraparte pero no podía tocarla. "Detente, detente, detente" repetía en su mente.
-"¿Qué le pasa, Granger?"- era la voz de Snape en su cabeza
-Tienes suerte- le dijo y desapareció. Empezó a toser tocándose el cuello y sentándose. La de ojos dilatados se acercó
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Al entrar a su habitación podía sentir el aroma de su alumna aunque no había rastro de ella, ni del mueble que había conjurado para guardar su ropa. Sobre la cama pudo reconocer su varita. Caminó en dirección al baño, nuevamente avisó que estaba ahí, tal vez se había quedado dormida, pensó.
-Granger ¿se encuentra bien?- nadie respondió- voy a entrar- se sintió un poco estúpido cuando vio que tampoco estaba ahí. Sabía que ella no estaba, pero algo dentro de sí se negaba a no hacer el esfuerzo correspondiente por asegurarse.
La joven había transfigurado una bañera y había olvidado dejar el baño como estaba, regresó la ducha a su estado original usando la varita de la castaña, la sútil esencia de ella hormigueó en sus dedos. Rodó los ojos y caminó hacia su cama. Se dio cuenta que todo estaba organizado y que de no ser por la bañera y la nota sobre su cama habría pensado que la joven nunca estuvo ahí. Leyó la nota hábilmente y dejó escapar una pequeña risa al final, ella no estaba tan equivocada, de verdad el mejor agradecimiento que podía darle era devolverle su privacidad sin embargo, después de haberse tomado tantas molestias creyó que merecía saber cómo era que lo había resuelto, en lugar de dejarlo en la ignorancia.
Pensó que simplemente podría pedir a los elfos que le entregaran su varita a la castaña, pero no le parecía justo quedarse sin saber la solución que ella había encontrado. Guardó su varita en su manga y caminó en dirección a la torre Gryffindor. Bien hubiera podido aparecerse, mas su instinto le decía que la chica, tal vez, no estaba muy lejos. Unos metros antes de llegar a las escaleras que daban la salida de las mazmorras escuchó unos sonidos y apresuró su paso.
La joven Gryffindor se encontraba en el piso con las manos alrededor de su cuello y movía las piernas como tratando de quitarse a alguien de encima. Tenía la cara roja pero pudo notar que no estaba respirando.
-¿Qué le pasa, Granger?- dijo aproximándose y se agachó a su lado, la castaña abrió los ojos y él reconoció a la división de los ojos dilatados justo antes de que la de los ojos felinos apareciera y empezara a toser.
-Yo - tosió- no quería- él pudo reconocer una súplica en su forma de mirarlo- créame, no me odie.- volvió a toser, su voz estaba apagada y al fijarse en su cuello notó las marcas de unos dedos
-Tranquilícese- le salió sin pensar, aunque logró evitar llevar su mano al cuello de ella para examinarlo. Se puso de pie y le extendió la mano. Ella la tomó- Regresemos y me contará- ella asintió. Una vez de pie, en lugar de soltarlo deslizó su mano por el antebrazo y enganchó el suyo. Él carraspeó y miró alrededor, le permitió el gesto dada la ausencia de personas a su alrededor.
-Gracias- caminaron en silencio. Por alguna razón, la usual repulsión que le causaba esta división había desaparecido. La observó todo el camino, notó el raspón en la palma de la mano izquierda y el enrojecimiento en su cuello.
-Ya puede soltarme- le dijo cuando estuvieron dentro de su habitación, ella asintió y lo hizo- ¿cómo es que llevas tanto tiempo en la vigilia?- le preguntó
-Su varita- respondió, él entendió que se había fortalecido con la energía mágica residual que había dejado para que pudiera sostenerse y se permitió un ligero enojo consigo mismo por su imprudencia.
-Siéntese- dijo haciendo un ademán con la mano en dirección a la sala y ella caminó hacia donde él señaló. Ella sacó la bandeja de su bolsillo y la dejó sobre la mesa. Él hizo un par de movimientos de varita y el plato volvió a su tamaño y también apareció una poción en el regazo de la leona- Para su mano y su cuello- era un ungüento sanador.
-Gracias- dijo nuevamente mientras la usaba.
-¿Qué pasó ahí afuera? pensé que ya lo había resuelto- sonó más burlón de lo que pretendía, era un hábito difícil de cambiar. La vio sonrojarse
-Bueno, en nuestra defensa, ella creyó que así había sido- le sonrió encogiéndose de hombros y llevando un rizo detrás de su oreja- Sobre lo que pasó, yo no quería, intentamos advertirle, pero no escuchó y nos retó- Severus no estaba comprendiendo y levantó su mano con la palma mirándola en señal de que se detuviera
-¿No querías qué?- especificó y ella empezó a llorar cubriéndose el rostro con ambas manos. Severus respiró profundo y se sentó a su lado en el sillón de dos puestos.- Granger- su voz de barítono la hizo temblar-
-Usted va a odiarme- él tragó en seco ¿por qué para G3 era tan importante ese asunto? Recordó que esa era la razón por la ella lo había atacado en primer lugar
-Ya, le prometo que no- dijo tomándola de la muñecas para despejarle el rostro y poder mirarla a los ojos. Ella lo miró inclinando la cara hacia arriba, esto le permitió observar mejor su cuello y esta vez no pudo evitar tocar las marcas rojizas ¿Cómo era posible? Ella puso su mano sobre la de él sin dejar de mirarlo.
-Ella iba a irse, le dijimos que no y la poción se activó, entonces tuve que- entonces ella empujó con su mano la de él y ejerció un ligera presión, el gesto del Slytherin se contrajo por un segundo- yo no tengo voluntad- dijo rápidamente- hago lo que ella quiere, fue igual cuando- él la sintió tragar y ella llevó su mano libre hacia el cuello de él.- es como una chispa que busca destruir lo que causa dolor- se llevó las manos a la boca pensando que había hablado de más.
Era demasiado difícil de procesar, ni siquiera estaba muy seguro de estar comprendiendo. "Yo no tengo voluntad" se repitió."Busca destruir lo que causa dolor" "usted va a odiarme" "hago lo que ella quiere"
-Debe estar muy débil, comamos y luego continuamos- dijo él poniéndose de pie y sentándose frente a ella. Definitivamente necesitaba un momento de tranquilidad para pensar, las piezas del rompecabezas estaban puestas frente a él sin poder empezar a juntarlas.
-Quisiera comer con usted, profesor- ella le sonrió- yo debo regresar, pero debe saber que ella sí descubrió algo
-¿Qué es...- intentó formular él
-Ella debe decírselo, debe hacerlo pronto, antes de que acabe el año escolar, entre más tiempo pase será más peligroso, algo más- tragó en seco- si ella intenta alejarse de usted no podré evitar atacarla.
Trás la última palabra, los ojos de la castaña le indicaron que era su alumna. Ella limpió los restos de lágrimas rápidamente. "si ella intenta alejarse de usted no podré evitar atacarla" .
-¿Va a decirme lo que descubrió?- preguntó de un tajo
-Profesor, yo, no puedo- la voz le temblaba- es demasiado- bajó la mirada- recuerda cuando tuve fiebre y le dije que estaba asustada, era de esto que descubrí.
-Está bien- las palabras salieron de él antes de poder razonar, seguramente se había ablandado después de los cinco días de inconsciencia de su alumna- comamos, necesitará fuerzas
-Gracias- le tembló la voz- yo no sé cómo agradecerle, profesor- ella lo miró y el brillo genuino en sus ojos lo reconfortó
-No tiene que agradecer, no puedo decir que lo hago con gusto porque eso implicaría que me entusiasma el problema que tenemos, pero con gusto- ella le sonrió comprendiendo el intento de broma que él le estaba haciendo-
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Comieron en un silencio agradable. Hermione había presenciado todo mientras la felina estuvo en la vigilia, las reacciones de su cuerpo era abrumadoras, la manera en que ella se había colgado de su brazo, como él había tocado su cuello y ella el de él, por supuesto que era cosas que ella deseaba hacer, pero que no se atrevía. Y él se lo había permitido ¿debería ser eso una señal? ¿Debería guardar alguna esperanza?
¿Había una forma de romper el efecto de la poción sin confesar sus sentimientos? Las divisiones habían dejado bastante claro que no podía escapar y que o enfrentaba con valor la situación o tomarían su vida.
-Sabe, profesor, por mucho tiempo la idea de morir me aterraba- él la miró- ahora siento que es más un acto misericordioso- las comisuras de los labios del pocionista subieron un instante, ella no lo notó porque estaba mirando como la pasta se enredaba en su tenedor antes de llevárselo a la boca
-Aunque estoy de acuerdo con su idea, me gustaría saber ¿por qué me lo dice?- le preguntó, la voz profunda de él la hizo erizarse.
- Esta vez creo que sí sé cómo puedo resolver la situación- dijo ignorando la pregunta y le sonrió llevándose la pasta a la boca, él supo que estaba haciendo referencia a la burla que él le había hecho a la felina.
-Veo que ya tiene acceso a la vigilia en su ausencia- ella asintió
-el punto es que, y no se ría- le dijo apuntándole con el tenedor- tengo tanto miedo de cómo resultará mi vida si lo que tengo que hacer no sale bien, que simplemente dejar que la división me mate me parece tentador- se encogió de hombros
-Eso no sería muy Gryffindor de su parte, señorita Granger- le señaló
-Ve, se está riendo de mí- volvió a señalar con el tenedor antes de poner la última cucharada en su boca
-Se equivoca, solo resaltó una realidad- Severus sentía mucha curiosidad por lo que la chica había descubierto y ¿cómo es que la muerte resultaba tentadora? - ¿A caso debe lanzar un imperdonable? ¿Cometer un delito? ¿Algo que implique que la expulsen?- ella rió
-Ahora sí se burló- él asintió- no se trata precisamente de eso yo… no- la vio luchar por encontrar las palabras y el rubor teñir sus mejillas.
-Deténgase, no tiene que explicarme, tómese su tiempo- hasta ahí le había llegado la idea de ponerle un límite. Definitivamente no quería que se sintiera presionada y sabía que aunque la personalidad de la castaña no le permitiría rendirse con facilidad, ella ya le había confesado que se sentía tentada. Nunca lo admitiría en voz alta, pero a él no le gustaba la idea de que ella simplemente muriera. - Es muy pronto para que tome cualquier decisión- ella se sintió aliviada- además, mientras lo piensa hay algo en lo que creo que puede ayudarme
-¿ah, sí?- ella se sorprendió, se puso de pie y empezó a apilar los platos y cubiertos de ambos en una misma bandeja
-He pensado que podemos encontrar a sus padres con una poción rastreadora modificada y luego, podemos implantar sus recuerdos- la cara de la leona se iluminó- tendremos que investigar mucho y recolectar algunos ingre…
Severus no pudo terminar de hablar pues la joven prácticamente se abalanzó sobre él y lo envolvió con sus brazos alrededor del cuello. El cabello de ella le hacía cosquillas en la cara y el olor de su amortentia lo asfixió. Carraspeó- No estoy acostumbrado a tanta efusividad, Granger- no pudo evitar sonar enojado a fin de ocultar su incomodidad
-Gracias- dijo ella soltándose, el ligero rubor de su rostro se intensificó al notas el ceñudo gesto de él- disculpe, señor, es que me emocioné, con su ayuda seguro los podré encontrar- la esperanza había regresado y la idea de trabajar uno a uno con su profesor le había traído una idea.
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-Voy a descansar un par de horas- le dijo poniéndose de píe después de que un elfo se llevará las bandejas. Ella asintió- Es importante que fortalezca su mente y su cuerpo, de ahí tomaremos los recuerdos- Él sacó su varita, hizo un movimiento y un libro apareció en el regazo de la joven- Es un libro intermedio de oclumancia, asumo que ya leyó los básicos que hay en la biblioteca- ella lo miró y asintió- En este hay ejercicio prácticos, hagalos.
-Sí, profesor
-Tome, Granger- dijo tendiéndole su varita- mientras siga dividida solo usará mi varita- ella asintió y se estiró para tomar la varita del mago.
Severus caminó hacia su cama y con la varita de la castaña cerró el dosel, ella lo vio rodear la cama y entrar por el lado que ella no había estado ocupando y tragó en seco.
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Encontró el primer ejercicio al finalizar el segundo capítulo, consistía en meditar determinado tiempo y lograr dejar la mente en blanco. Decidió intentarlo, cruzó la piernas, cerró los ojos y empezó a concentrarse en su respiración. Su olfato y oído se agudizaron. El aroma del pocionista la tenía embriagada, podía escucharlo respirar a unos metros y fue imposible pensar en nada más.
-Mierda- dijo en un susurro- debe ser una broma- se recostó en el mueble de dos puestos y miró el techo. Ahora iba a pasar más tiempo con él y tenía que controlar sus sentimientos o él se daría cuenta, seguramente se burlaría de ella. Esa idea la mortificaba.
Una cosa era que simplemente le dijera que no la veía como mujer, que era su alumna y tal vez que ni siquiera le parecía bonita, pero él tenía ese increíble talento para lanzar ironías y sarcasmos y, si ella le decía algo ahora, no creía que él la siguiera ayudando, también lo iba a seguir viendo la segunda mitad del año.
- Decirle no es una opción- murmuró y se llevó las manos a la cara. Como estaban las cosas tenía tres opciones: la primera, rendirse "eso no sería muy Gryffindor de su parte" recordó y sonrió, él la estaba animando. Sacudió su cabeza. La segunda, superarlo. Con suerte pasar tanto tiempo con él le permitiría darse cuenta que no tienen nada en común y desengancharse de ese sentimiento que había aparecido durante las reparaciones del castillo. La tercera, conquistarlo. Se sentó de un brinco y trató de no reírse ante su idea.
Pasó el resto del tiempo intentando mantener la mente en blanco por al menos cinco minutos. Inevitablemente ciertos recuerdos volvían a su mente, la división colgada de su brazo, ella despertando a su lado, él poniendo los paños de agua sobre su cuerpo, un recuerdo de sí misma acurrucada sobre él depositando un beso en el cuello de él. Su dígito cardiaco aumentó y abrió los ojos, sentía la cara caliente.
"No necesita saber qué pasó"- eso le había dicho su maestro. ¿Cómo debía interpretar esa actitud?
