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LEGADO

Estaban reunidos en círculo sobre el trono de Susanoō, de pie en lo alto, por encima de las aguas turbulentas y por debajo del cielo plagado de truenos. Más de dos docenas en total, negros y blancos, jóvenes y mayores, plumas lustrosas y garras relucientes. Y de uno en uno, rascaron la piedra a sus pies y agacharon la cabeza en señal de reconocimiento a aquel que había matado a Torr y reclamado el trono como suyo. De pie en el centro del círculo, goteando un rojo acuoso sobre la roca, la pálida niñamono a su lado.

Su Khan.

Lexa nadaba en los pensamientos de todos ellos, una sobredosis de instinto predatorio. Se concentró en dos por encima de los demás, dos mentes que reflejaban no solo sumisión o incertidumbre. El primero, un macho joven de más o menos la misma edad que Buruu, negro como el asesinato. Lo reconoció de los recuerdos de Buruu: Sukaa, el hijo del Khan que le había arrancado el ojo a Esh. Rebuscó en su mente y encontró ideas de vendetta. Amor por su padre caído y deseo de venganza. En cualquier caso, el macho hizo una reverencia ante Buruu, gruñó que le serviría. Y con una miradita a Lexa para decirle que nada le gustaría más que mostrarle al cielo sus entrañas, dio media vuelta y echó a volar. La segunda arashitora que llamó su atención fue una preciosa hembra, veloz y astuta y elegante. Lexa también la conocía de los recuerdos de Buruu: la tigresa del trueno que había perseguido por entre las nubes, la que le había llevado la noticia de la muerte de su padre. Y mirando dentro de la mente de la hembra, encontró una alegría singular ante el regreso de Buruu. Y entre los salvajes latidos de su corazón, Lexa encontró no un simple afecto, sino la fuerza extrema de un vínculo de por vida.

Dios mío…

Lexa deslizó las manos por las plumas de Buruu, manchadas de sangre y empapadas.

Es tu pareja.

Buruu miró a la hembra, agitó la cola de un lado al otro, su corazón tronaba de alegría.

LO ES.

Nunca me lo contaste.

NUNCA PENSÉ QUE VOLVERÍA AQUÍ.

¿Tienes algún otro secreto que deba saber?

La hembra dio un paso al frente, hizo la misma reverencia que los demás, un relámpago se quedó enganchado en la luminiscencia de sus plumas, un breve halo que pareció prenderle fuego. Y entonces se acercó, frotó la mejilla contra la de Buruu, enroscó la cabeza por debajo de su barbilla y pareció suspirar.

Lexa palpó en busca de los pensamientos de la hembra, los envolvió en su interior junto con los de Buruu, su propia mente hacía de puente entre ambos. Y cuando se estiró para tocar suavemente la mente de la hembra, sintió el amor que sentía Buruu por ella llenar su propia mente. No tuvo celos en absoluto, ningún resentimiento por tener que compartir el afecto de su amigo. El encuentro de unas hermanas que no habían podido conocerse antes.

Soy Lexa.

*YO SOY SHAI.*

Sus pensamientos eran cálidos, como una suave manta al lado de una chimenea con un buen fuego. Llenos de curiosidad, de agresividad instintiva. Lexa empujó su propio calor al interior de la mente de la hembra. Buruu enroscó las alas alrededor de ambas.

Eres la pareja de Buruu.

*TÚ ERES NIÑAMONO.*

La voz de Buruu sonó en ambas cabezas.

ES MI HERMANA. MI SANGRE Y MI VIDA. SIN ELLA, ESTARÍA PERDIDO.

*¿ELLA TE MONTA?*

SE HA GANADO ESE DERECHO. ES MEDIO YŌKAI. HIJA DE ZORROS. SEÑORA DE LAS TORMENTAS.

Los ojos de Shai brillaban mientras miraba a Lexa de arriba abajo.

*SEÑORA DE LAS TORMENTAS…*

Buruu y yo hemos pasado por mucho juntos. Él me salvó la vida y yo se la salvé a él.

*¿BURUU?*

ESE ES MI NOMBRE AHORA. ROAHH ESTÁ MUERTO. EL TRAIDOR YA NO EXISTE.

*TE LLAMARÉ SOL Y LUNA SI LO DESEAS. HAS VUELTO A MÍ.*

NO PUEDO QUEDARME.

*… ¿QUÉ?*

SOLO HE VENIDO A REUNIR A NUESTROS GUERREROS. HAY GUERRA EN SHIMA. NOSOTROS NO DE SHIMA… ES LA TIERRA EN LA QUE NACIÓ NUESTRA ESPECIE. DESDE QUE NOS FUIMOS, HA IDO DECAYENDO POCO A POCO. DEBEMOS HACER TODO LO QUE ESTÉ EN NUESTRA MANO PARA EVITAR SU DESTRUCCIÓN DEFINITIVA.

*¿POR QUÉ?*

PORQUE ES LO CORRECTO, SHAI. PORQUE ANTES MIRAMOS HACIA OTRO LADO.

No todos somos malos, Shai. Algunos de nosotros vemos la verdad de las cosas. Los males que hemos cometido. Algunos de nosotros estamos luchando por enmendarlos.

Los ojos de la hembra brillaron al mismo ritmo que los relámpagos. Su mirada hubiera podido cortar el acero.

*¿ARASHITORAS DISPUTAN VUESTRAS BATALLAS, NIÑAMONO? ¿MUEREN POR VOSOTROS?*

SU NOMBRE ES LEXA. Y LOS ARASHITORAS VOLARÁN A DONDE YO LES ORDENE. EL QUE RETA Y VENCE AL KHAN ES KHAN.

Shai se quedó mirando a Buruu, le dedicó una mirada larga y dura. Echó un vistazo a Lexa, algo a medio camino entre un ronroneo y un rugido retumbó en su pecho.

*MANADA PENSARÁ QUE ESTÁ MAL SERVIR VOLUNTAD DE UNA NIÑAMONO*

Yo no quiero que me sirvan en absoluto.

La hembra soltó un resoplido.

*YA*

Se volvió hacia Buruu.

*¿VERÁS A RHAII? ESTOY SEGURA DE QUE QUERRÁ VER A SU KHAN MIENTRAS AÚN SEAS KHAN.*

ÉL…

Buruu se tragó el nudo de miedo que tenía en la garganta.

¿ÉL VIVE? PERO TORR…

*TORR SOLO CASTIGA REBELDES. TÚ NO AQUÍ. YO DOBLÉ LA RODILLA Y SERVÍ. RHAII A SALVO.*

QUE RAIJIN SE APIADE DE MÍ, TENÍA POR SEGURO QUE…

*ENTONCES, ¿QUIERES VERLE?*

Buruu asintió.

TRÁELE AQUÍ.

*COMO EL KHAN ORDENE.*

Shai dio media vuelta y avanzó a saltos por la roca, desplegó sus nacaradas alas y echó a volar. Lexa se quedó boquiabierta contemplando la preciosa figura cortar el aire, volar como un rayo hacia una lejana aguja de piedra. Buruu la observó marchar, con los ojos entornados contra el viento aullante. Lexa podía sentir el dolor de las heridas de su amigo, profundamente grabadas a través de las plumas y el pelaje y la carne. Pero por encima de todo ello, podía sentir una emoción que nunca había percibido en su hermano antes, tan distante de su paisaje mental habitual que le llevó un momento reconocerla.

Miedo.

¿Estás bien?

AGUANTARÉ.

¿Quién o qué es Rhaii?

PODRÍAS LLAMARLE EL ÚLTIMO SECRETO ENTRE TÚ Y YO.

Buruu soltó un gran suspiro, se sacudió desde el pico hasta la cola.

PERO SERÍA MÁS SIMPLE LLAMARLE MI HIJO.