AVISO: Antes de comenzar con el capítulo, he hecho algunos ajustes con respecto a mejorar el orden de ésta historia para evitar controversias. Chequen un momento y revisen para no causar confusiones.
El manga y el animé de Go-Tōbun no Hanayome no son de mi propiedad, pertenece a Negi Haruba. Todos sus derechos reservados.
Compartido
Por: Cristian Reynolds
Capítulo 2: Señales y dudas.
— ¡Qué clase de estupidez fue esa! — Fuutarou gritó a metros del adinerado apartamento de las Nakano, cuando caminaba con nervios los transeúntes que cruzaban esos andenes lo vieron con mucha rareza. Habló a sí mismo en voz baja. — Todo no salió de acuerdo con el plan, ay… Sabía que decirles esto era algo muy raro y descabellado.
Durante el camino observó en sus pensamientos cual reacción sería lo que pasaría.
Flashback POV de Fuutarou:
— ¡Claro Fuutarou, te aceptaremos como tus novias! — Las Nakano dijeron con todo corazón, y de una lo abrazaban sin dudarlo.
— De… ¿De verdad? Pero…
— Te amamos, y no nos molestaría para nada. — Ichika estaba cuasi recostada en el pecho del estudiante, sonrojada hasta no poder.
— Así es Fuutarou-kun — un rarísimo lenguaje de Yotsuba lo sorprendió. — Nosotras estamos muy complacidas por tenerte a nuestro lado. Eres el hombre perfecto para nosotras.
Al unísono, las hermanas corearon esas tres palabras:
—¡Te Amo Fuutarou!
En ese pensamiento, un fondo rosa muy reconfortante adornaba el ambiente, con las sonrisas de las cinco mujeres muy equilibradas y suaves en sus sonidos y una desconcertante reacción del reacio protagonista.
Fin Flashback
"No creo que sea una reacción que se esperaría ver. De hecho, sería demasiado cliché pero muy imposible. Tengo certeza de que jamás va a pasar" De nuevo los pensamientos volvieron a su distraída mente.
Flashback POV de Fuutarou:
— ¿Estás loco? ¿Un pobre como tú amar a nosotras? — Itsuki lo veía muy crítica y cómo no, enojada.
— Creí que eras un buen hombre, pero me equivoqué. Eres un pervertido sin decencia. — Miku lo vio muy sádico.
— Deja de soñar con esto, es muy enfermo. — Ichika como jueza lo señala.
— ¡Te amaba Fuu-kun pero ahora me arrepiento! ¡No te quiero ni ver! — Nino lo miraba con mucho desprecio.
— No te queremos verte nunca más. ¡Sal de nuestras vidas! — y con una tajante respuesta, Yotsuba lo recriminaba.
Un panorama oscuro fluyó el pensamiento del pobre protagonista, sacándolo a la realidad.
Fin Flashback.
"Creo que eso sería lo más cercano que puede pasar. Ya no hay reversa, me rechazarán sin dudarlo. Pero bueno, no me molestaría en absoluto. Al menos ya me siento librado de tanto estrés." Fuutarou continuó en su camino de regreso a su casa a paso apresurado pues tenía que trabajar más adelante en la pastelería. A eso de las 7 de la noche.
En la sala de estar de las Nakano, todavía se seguía debatiendo sobre aquel incidente de la confesión de su tutor. Todo iba a flote hasta que…
— Vuelvo a insistir que esto es una mala idea. — Itsuki comía un pedazo de ponqué que dejó en el refrigerador. Al parecer se había retractado de sus sentimientos, causando discordia entre sus hermanas. — nos verían muy mal, y no quisiéramos tener ese magro privilegio.
— ¿Es porque aún no tratas con Fuutarou todavía? — Miku trataba en vano de convencer a tomar la respuesta indicada. — Sé que andas teniendo buenos pensamientos de él, pero entiendo, ya que no trabajas en las mismas sesiones de estudio que nosotras. A veces pienso que lo que dijiste sobre tus sentimientos anteriormente es mentira. No te preocupes si no quieres estar en el mismo lugar de nosotras, no te obligaremos a sentirte presionada. — en éste momento, la chica de los audífonos sintió mucha molestia y decepción.
Itsuki se sintió muy herida por eso último, en realidad si no fuera testaruda ni terca, apoyaría esa decisión, solo que su comportamiento aun duro con Fuutarou era una de sus preocupaciones. Eso era lo que la enamoró, además de que no siempre convivía con él en las sesiones académicas, lo que hizo de sus intenciones muy ocultas.
— Como sea, iré a ese festival a distraerme un rato. Volveré. — y recogiendo su bolso Salió de la casa, sintiendo inseguridad en su conciencia.
— Muy bien, creo que debemos dejarla en paz por un momento. Tal vez no quiso decir eso a propósito. Creo que no quería sentirse excluida — Como si calmara las aguas, Ichika mantenía el orden de las cosas. — Entonces por última vez, ¿Qué decisión tomarían al respecto?
— Ya te lo dije por enésima vez, a mí no me importaría si toca compartir el corazón de Fuutarou, yo no quiero perder. — Miku suspiraba.
— Está bien, está bien. — Ichika se ríe con mucha cautela. — ¿tú que piensas Nino?
— Yo quería ser la única novia de Fuu-kun, la que llevara el apellido Uesugi. — la chica con accesorios de mariposa en su cabello rosado suspiraba de frustración. — pero viendo las cosas así, prefiero que esté con nosotras y no con nadie más, ya que somos sus únicas amigas y somos hermanas por lo que podríamos compartirlo. — levantó su rostro, dirigiendo su mirada a su hermana mayor.
— ¿Y tú Yotsuba? No creo que desaproveches ésta oportunidad, ¿verdad? — Ichika sabía del pasado de la chica de pelo naranja, retrocediendo hace cinco años cuando conoció a Fuutarou e hicieron una gran promesa. Ese era un hueco profundo que hasta el día de hoy le dolía.
— Yo… Yo quiero que Uesugi-san sea feliz. Solo quiero eso. — Yotsuba sacó su lado serio y no pudo describir mejor su propuesta. — Si eso incluye enamorarme y repartir ese ansiado corazón con ustedes, lo haré.
— Está decidido, pero lo diremos mañana después de las tutorías, hoy voy a repasar un guion para mañana. — Ichika corre con prisa a su cuarto.
— Y yo tengo que prepararme para irme a trabajar. Las veo más adelante. — y corriendo muy rápido, Nino Salió de la sala de estar rumbo a su cuarto.
— Yo también me marcho, no debo llegar tarde a la panadería. — y la tercera hermana, Miku salió con prisa a su cuarto correspondiente.
La sala del apartamento se vació, tras la reunión. En horas contadas ya le notificarían la decisión a Fuutarou. Todas menos la imprecisión de Itsuki que salió a la feria.
El joven salió de su casa rumbo al trabajo en la pastelería, con la intención de borrar su episodio de la confesión, para no causar estragos.
" !Mierda! recordé que Nino estará trabajando conmigo… y ¡Miku!" de nuevo, los traumas de su sinsabor de ese incidente lo hicieron dudar de su salida.
— No voy a dirigir la palabra, de seguro no lo tomarían en cuenta… no, es mejor si finjo que jamás sucedió, hablaré con ambas como si nada hubiera pasado. Sí, eso haré, como suelo hacer, con actitud seria y sin nervios. — Con su faceta típica de joven de mal agüero y aburrido, Fuutarou siguió su trayecto como si nada hubiera sucedido, aunque impaciente de sus declaraciones.
Llegó a la puerta de la pastelería, donde en ese mismo instante, Nino y Miku quienes venían acompañadas lo saludaron.
— ¡Fuu-kun! Te extrañé. — Nino guardó su compostura, pero tenía muchas ganas de abrazarlo, como un descarrilado tren. Sólo se conformó con una cálida sonrisa
— Fuutarou, hola de nuevo. — Miku sonrió con calidez, sintiendo algo de sonrojo.
— Ho…Hola chicas. Supongo que estamos listos para trabajar. Así que… ¿vamos Nino? — Fuutarou abre la puerta del local, sintiendo emociones aun cálidas cuando hablaban con ellas. algo demasiado raro para él.
— Qué considerado. — con una bella sonrisa, Nino siguió primero para realizar sus ocupaciones.
— Creo que iré a la panadería. — Una disgustada y silenciosamente celosa Miku los veía observar. Pero se las ingeniaba para sacar su dulce sonrisa. — los veré al salir, tengan muchos éxitos en sus compromisos.
Y así, Fuutarou y Nino entraron a la pastelería y Miku hizo lo propio. Por ahora todo normal para el joven estudiante.
En la feria, había de todo en cuanto a comida, la debilidad perfecta de Itsuki, pero por alguna razón, no tenía intenciones de comer.
"Lo consideraba como persona non grata cuando nos conocimos por primera vez, fue muy egoísta al rechazarme para intentar mejorar mis estudios." Con muchos pensamientos, Itsuki no tuvo más remedio que sentarse en una banca y que su cabeza fluyera de sus frustraciones. "pero… a medida que pasaba y pasaba el tiempo, conocía su personalidad, es muy testarudo y cínico, además de un engreído egoísta… pero que siempre trata de encontrar sus objetivos así sea con sacrificios. Recuerdo cuando fuimos al viaje escolar en Kyoto, y nos dio ese álbum de nosotras, sé que tiene limitantes económicas, pero consigue estos objetos como algo importante para nosotras. Somos parecidos en que solemos preocuparnos por los demás, es decir yo con mis hermanas como si fuera una madre y Uesugi-kun se preocupa mucho por su hermanita, Raiha, ella es una niña muy adorable y haría cualquier cosa por hacerla sonreír. Eso mismo hizo con nosotras, fue ganando confianza, incluyéndome. Aunque aún me duele verlo sufrir cuando me disfrazo de Rena, siempre tan ilusionado por estar con ella, aunque sea un reflejo de mí y Yotsuba. Pero… hay que admitir que entre muchos desacuerdos… que es un tipo muy admirable y…" de repente sus mejillas estaban ardiendo de la sensación de decir las características de su tutor.
Para resumir, Itsuki era a veces tonta e indecisa, pero de una cosa sí tomaba en cuenta. Estaba enamorada de él, así de simple y contundente, no teniendo más alternativa que aceptar esa circunstancia.
— Volveré a casa, hoy debo despejar algunas incógnitas de mi cabeza. — La chica pelirroja pidió un taxi, no sin antes comprar algunas banderillas para regresar a su residencia.
En la pastelería acabaron los trabajos a eso de las diez de la noche, Fuutarou hizo todas las de ganar para evadir el tema de su "fallida" confesión, hablando de lo que se ocurriera en mente, ya sea de fórmulas o estudios, haciendo su rol de mesero; pero Nino siempre estaba interesada en hablar sobre su amor con él, aunque los contactos eran algo leves porque tenía que preparar los pasteles para los clientes. Tras dejar los trastes limpios, sabían que el gerente de la tienda haría el resto del aseo.
— Muchas gracias, Uesugi-san, Nakano-san. Lo han hecho muy bien en sus trabajos. Al parecer hemos tenido buenos ingresos por las ventas.
— No hay problema, sólo hacíamos lo que nos ordenaba. Fue divertido. — Fuutarou se rascaba su cabeza siendo algo molestado.
— Lo mismo que dijo Fuu-kun, me encantó realizar varios diseños de los postres, a la gente le gustó. — Nino estaba más que satisfecha, pero porque pasar el tiempo con su tutor era de sus pasatiempos favoritos.
— Yo me encargaré de algunas cosas aquí, los veré mañana a la misma hora. Descansen bien. — El gerente del local recogía su escoba.
— Muchas gracias. Hasta mañana. — dijeron ambos al unísono despidiéndose de su jefe.
Ambos salieron del local, aunque por obvias razones tenían que esperar a Miku para que fueran de regreso a sus hogares. Fuutarou vio a la tercera hermana, quien le responde con una sonrisa. Nino hace lo mismo.
— Y ¿cómo te fue en la panadería, Miku? — la joven salió muy agotada, aunque la novedad era que no llevaba sus auriculares puestos en su cuello, obviamente no la dejaban usar por temas lógicos relacionados con el estatuto laboral. Aun así, para Fuutarou se veía muy linda.
— Me está yendo bien, voy mejorando en realizar los panes y la gente los disfruta. — Nino se quedó perpleja al conocer sobre sus avances, pero no dijo nada al respecto.
— Me alegro mucho por tu esfuerzo, de seguro sabrán deliciosos. — Fuutarou sonríe, causando sonrojo a la chica.
— Fuu-kun, no quiero sonar impaciente, pero ¿podemos irnos? Me estoy congelando.
— S… si, bueno será mejor que regrese a casa. ¿Supongo que irán en taxi no? Si es así las veré mañana. Nos… — Fuutarou iba a salir corriendo, pero de repente ambas chicas le agarraron los brazos impidiendo partir.
— Ni se te ocurra ir solo — Nino hablaba, acompañada con una sonrisa dominante.
— Te dejaremos en tu casa, aquí está haciendo frío y podrías enfermarte. — Miku otra vez se sonrojaba al sentir el contacto con su tutor.
Ahora que las hermanas volvían a contar con los recursos económicos, no les fue difícil conseguir el taxi. Al momento de llegar, arrastraron al joven en el vehículo para ir de regreso. Eso sí, para Fuutarou se le hacía extraño que las manos de ambas hermanas sostuvieran sus brazos, sintiendo calor muy cómodamente en ellas.
Tras un viaje largo, llegaron a la residencia de Uesugi, y Fuutarou se bajó del automóvil, quería pagar el pasaje como todo un hombre, pero las hermanas denegaron la propuesta. Ellas aún estaban adentro pero no tenían intenciones de salir con esas heladas ráfagas de vientos.
— Gracias por llevarme chicas. — El rostro del estudiante estaba rojo de la vergüenza. — Así que… las veré en el colegio mañana.
— Buenas noches, Fuutarou. — Miku se despidió, agachando su cabeza como reverencia.
— Nos vemos, Fuu-kun. Cuídate mucho. — y de forma indirecta, Nino le mandaba un beso al aire y guiñaba el ojo. Miku no se dio cuenta del detalle.
El joven Uesugi se sorprendió del gesto y se asustó levemente. Cerró con suavidad la puerta del automóvil y vio cómo se alejaba silenciosamente.
Para el día siguiente, Fuutarou creía que todo volvería a la "normalidad", y que esa confesión hubiera sido un lapsus temporal que era olvidable, así que creyó fingir que solo fue un día serio, como tenía acostumbrado a vivir. Sin embargo, sin saber lo que pasaba a su alrededor, su declaración ya tendría su respuesta confirmada.
Gracias a ustedes, queridos lectores por el apoyo a este proyecto, eso hace que me motive a seguir escribiendo con mucha cautela. Para algunos que se preguntan desde donde se inicia este fic, será tomado a partir del capítulo 93 del manga, días después de la salida a la piscina. Además, como no sé como se llama el dueño de la pastelería donde trabajan Nino y Fuutarou, lo mantuve como "gerente" para evitar alguna controversia. Tranquilos que la respuesta ya será confirmada en la siguiente parte.
Aquí finaliza un nuevo capítulo, y espero que lo hayan disfrutado, no duden en comentar si hay falencias. Gracias por leer y seguir con ésta historia.
