El manga y el animé de Go-Tōbun no Hanayome no son de mi propiedad, pertenece a Negi Haruba. Todos sus derechos reservados.
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Por: Cristian Reynolds
Capítulo 3: Paredón del amor.
Fuutarou no era tan tonto para pensar de nuevo en los romances, más allá que se haya confesado su amor de piedra, increíblemente a cinco hermosas y no tan inteligentes señoritas Nakano. Al llegar a su casa, fue recibido por un abrazo de su hermanita favorita, Raiha.
— !Hermano Mayor!
— !Wow! !Raiha! — Fuutarou casi tropieza hacia atrás, pero tenía un buen equilibrio que pudo recibir aquel afecto de su hermanita; se ríe al verla muy contenta. — ¿No se supone que deberías descansar? Es muy tarde para estar despierta.
— Pero… te hice el arroz con curry. ¿no vas a comer? — con un rostro tan tierno que no era capaz de resistir, el chico inteligente no tuvo otra idea que aceptarlo.
— Está bien, comeré porque me gustan tus platillos. — Agarra un plato servido y reverencia antes de consumir esos preciados alimentos. — ¿Y ya terminaste con tus tareas?
— Sí hermano, logré acabar algunos ejercicios de matemáticas, sin ayuda de nadie.
— Me alegra oír eso… Supongo que papá se fue al trabajo. — miraba por todos lados sin la presencia de Isanari.
— Dijo que volvería mañana, hoy iba a pasar derecho su turno.
— Bueno, de todos modos, tengo que trasnochar también. Debo revisar los resultados de unos exámenes de las chicas.
— ¿Cuándo vendrá Itsuki-chan a cenar? Hace un largo tiempo que quiero volver a verla.
Esa pregunta dejó a Fuutarou muy tieso tras lo sucedido con su incidente románico; en este momento pensaba que ya habrían vetado su regreso, pero no había señales que no haya sido confirmado. Comenzó a sentirse nervioso y tenso.
— Ehhh… Eh… ya vendrá en éstos días. Te lo aseguro, La volverás a ver. — En este momento, el joven no quería caer en los dulces caprichos de su hermanita menor, referenciando a sus alumnas.
— ¡Vale! Yo quiero que regrese para que coma, como lo prometió.
Ambos terminaron de comer, y se prepararon tiempo más adelante… mejor dicho, Raiha se preparó para irse a descansar, porque la mesa central de donde comieron se convirtió en el escritorio para que Fuutarou hiciera la tarea de hacer algunos módulos de estudio, en el caso De Fuutarou. Al ver a la niña ya en su pijama, se dirige hacia el futón donde su hermano había preparado para que pudiera dormir.
— Buenas noches, hermano mayor. — y con un bostezo, la niña cerraba sus ojos para ir al mundo de los sueños.
— Buenas noches Raiha, descansa bien y perdón por mantener la luz encendida. — el hermano le da un besito en la parte frontal de su cabeza, de forma muy fraternal.
Fuutarou organizó los cuadernillos por orden del nombre de cada una de sus estudiantes, Ichika, Itsuki, Miku, Nino y Yotsuba, nombres que significaban la agonía para tratar de encontrar la paz dentro de su conciencia. Una parte de él, quería concentrarse en sus estudios, pero el otro, y más que todo, su corazón lo dejaba pensando en ese hipotético futuro compartido.
"!Concéntrate! no es momento para eso. ¡Debo estudiar!" pensó para sí mismo.
Por suerte, el resto de la noche y madrugada, su cerebro si respondió a sus exigencias, revisando las fallas y posibles mejoras, además de hacer sus tareas propias para entregarlos.
Pero no podía resolver en la materia más importante, el amor.
Amaneció, y Fuutarou pudo dormir por tres horas; y como tenía que irse antes que su hermanita, hizo sus labores de alistamiento y con un rostro renovado pero algo cansado, salió de su casa rumbo al colegio de donde tenía puesto su uniforme principal.
Justo al llegar cerca del sitio educativo, por sorpresa, una radiante y talentosa Ichika lo esperaba allí en el barandal, con su característica sonrisa bonita, algo que calentaba por dentro al joven.
— Buen día, Fuutarou-kun.
— Eh… Hola Ichika. ¿No se supone que irías con tus hermanas en la limosina como de costumbre?
— Por esta vez no. Solo quería caminar por mi cuenta. — la joven promesa de la actuación se acercó al protagonista, agarrando entre sus manos el brazo del joven, como si fueran tenazas. — vamos, la escuela no queda lejos pero no quieres llegar tarde ¿no?
— Mmm… creo que no sería conveniente ir juntos… los compañeros me ven raro cuando hablo contigo. — Fuutarou intenta zafarse de su agarre, pero cierta parte de su conciencia quería que se sintiera cómodo; sin embargo, ese agarre era algo fuerte.
— ¿por qué no? ¿No quieres que una hermosa chica te de un tour por la escuela?
— Noo… no es eso… pero…
— Está bien, vámonos. — ella lo jaló, y Fuutarou no tuvo más remedio que acompañarla.
Minutos más adelante, el resto de las Nakano ya estaban merodeando por los pasillos del colegio, recibiendo muchos cumplidos por parte del sector masculino del plantel; Fuutarou por otro lado se encontraba repasando fórmulas de matemáticas, con su libreta cotidiana.
— Mmmmhhhhmm… — El joven no le prestó atención, estaba sucumbido bajo el mundo de las matemáticas. — ¡Mhhhmmm! — con algo de toque brusco sale de sus repasos.
— ¡hey! Estaba repasando formulas — voltea su rostro para ver a Itsuki, algo enojada.
— Esa no es forma de responder a una dama. — Se puso seria, pero luego sonrió.
— Itsuki… — el joven Uesugi se sintió sorprendido que la persona con quien menos se llevaba bien le hablara de una manera ¿Gentil? — ¿Qué necesitas? ¿vas a humillarme pidiendo consejos a otros estudiantes en vez de mi ayuda? Si ese es el caso, es mejor que te alejes y sigas en tus sesiones externas.
— No es eso. Quería hablar contigo de… — las palabras finales que no podía decir, hicieron que la pelirroja se sonrojara y sintiera nerviosismo.
— Sé que no tengo dinero, pero si tienes hambre…
— ¡No se trata de eso! — la muchacha infló sus cachetes, haciendo pucheros. — Quería discutir sobre…
— ¡Estudiantes! Por favor a sus asientos. — Una maestra interrumpe la charla de ambos.
"No puede ser… tan cerca… "— Te veré en la cafetería. — y muy decepcionada, regresó a su asiento.
"Espero que no sea sobre ayer… No quisiera que tuviera una versión muy pesimista de esto…" se decía mentalmente el joven.
Las clases continuaron normales, con un Fuutarou saliendo al tablero explicando sobre la física moderna.
En la cafetería, y manteniendo la situación de no ver a sus alumnas, Fuutarou pedía su ración tradicional: menú de arroz sin carne con sopa de miso y agua gratis. Y antes de que fuera a su asiento, dos de las chicas, Nino y Miku de una forma no tan natural, agarraron los brazos impidiendo el paso, y casi haciendo caer el menú.
— Na na naa, tú no irás solo — Nino se sentía entusiasmada al sentir el contacto externo del hombre.
— Quiero estar sólo con Fuutarou. — Miku se sentía muy sonrojada en el otro costado recibiendo el calor.
Y sin oposición, lo llevaron a la mesa donde las otras dos hermanas lo esperaban con muchas ansias, ya que todavía seguía el dilema de Itsuki sobre su posición amorosa. Fuutarou se sintió sorprendido por la ausencia de la pelirroja.
— ¿Eh? — unos segundos se mantuvo en silencio. — ¿qué está pasando aquí? Y ¿No se supone que Itsuki está con ustedes?
— ¿No podemos comer con nuestro tutor favorito? — con una mirada algo sensual, y una sonrisa encantadora, Ichika lo miraba.
— ¡Uesugi-san! ¡Te reservamos camarones! — Yotsuba por otro lado solo estaba muy complacida de verlo. — y lo de Itsuki, la intentamos llamar, pero se encontraba en el baño.
— Pero… normalmente ella suele ser la primera en venir cuando se trata de comer.
— Cómelos antes de que ella se devore todo. — Yotsuba agarraba su flan de fresa y comía sin cesar, con su típica sonrisa triunfadora.
— ¡Oigan! ¡No se adelanten sin mi presencia! — la pelirroja corrió para agarrar una hamburguesa recién salida. Aunque miró con reojo al chico de su corazón.
Fuutarou no tuvo más remedio que aceptar la invitación, aunque lo incómodo fue el hecho de comer en medio de Ichika y Yotsuba, quienes lo ojeaban fijamente, compartiendo los costosos platillos de la escuela.
Tras las sesiones en el colegio, como era de esperarse era el turno de regresar a su casa para traer los documentos de los exámenes de simulacro que hicieron ayer, por suerte sus compañeras no estaban presente, por lo que hacía una última revisión a su calendario de sesiones, correspondía estudiar la Biología y matemáticas.
— ¿Y ahora qué hago? Tengo todo preparado para dar las clases, pero tengo un mal presentimiento de lo que vendrá.
— ¿Qué te sucede, hermano mayor? — Raiha que se encontraba cocinando el arroz miró de reojo al muchacho.
— Ah… ando muy raro, aunque tengo todo preparado para realizar las tutorías de hoy, siento algo de nervios.
— ¿Eh? Pero si llevas mucho tiempo enseñando a Itsuki-chan y sus hermanas. Es la primera vez que me dices esto.
— Lo sé, pero… lo que pasa es que hice algo estúpido, algo que no quería que sucediera, pero simplemente pasó.
— ¿Y eso qué sería?
— No lo entenderías… no tienes la edad apropiada para esas cosas.
— No sé qué te está pasando hermano mayor, pero sea lo que hayas hecho con ellas ojalá no te hayas arrepentido de eso.
"¿De qué estás hablando?" Fuutarou pensaba mientras que su hermanita le daba el plato de arroz. "Puede que Raiha sea muy pequeña, pero sí sabe de forma indirecta decir las cosas claras."
Minutos más adelante se despide de su hermana, prometiendo volver temprano y encamina hacia la casa donde por ahora, él no quisiera ir.
Tras hacer los trámites de ingreso en la residencia, llegó hasta la puerta del piso 30, respiraba profundamente y se decía mentalmente sobre su visita.
"Vamos… tranquilízate, has tenido un día raro, pero no significa que descuides tus estudios. Así que deja de crear falsos espejismos y traumas sin sentidos y ¡a estudiar!"
Golpeó la puerta como si fuera lo más normal.
Al abrir la puerta, fue recibido por una Yotsuba que agarró el brazo con mucha energía.
— ¡Uesugi-San! Te estábamos esperando.
— ¿Necesitas algo de beber? — Miku estaba cerca de la chica de los listones recibiendo con su cálida y tranquila sonrisa.
— Eh… ¿bueno? ¿Están listas para sus estudios? Es hora de matemáticas.
— Sí lo estamos. — de sorpresa, Itsuki lo esperaba en la mesita con sus cuadernos, consciente sobre sus pensamientos fijados ayer.
— ¿Itsuki? Pero… tú….
— vamos a estudiar ¿no?
— Ok… bueno, vamos a estudiar sobre la notación científica.
De la forma más extraña u opuesta posible, Fuutarou impartía las clases en la casa, perdiendo el miedo que hace momentos anteriores tenía.
Habían pasado siete horas, era de noche y Fuutarou había terminado su maestría.
— Sé que es extraño decir esto, pero gracias a todas por dar al ciento por ciento de sus repasos, estoy sorprendido que todas estuvieran interesadas en la clase. Si no es más, voy a entregar…
— Antes de eso… hay algo que queremos decirte. — Nino agarraba sus dedos nerviosamente.
— Oh creo que no es buen momento sobre…
— Debemos decirte algo sobre lo que dijiste la noche anterior. — Ichika tenía un rostro serio.
— Sobre la idea de tus intenciones sobre nosotras.
"!Mierda! No en éste momento" la mente de Fuutarou estaba con mucha presión.
— Bueno, cómo decir esto. — Nino de nuevo se manifestaba.
— Entiendo que estés muy interesado en que te gustamos, Uesugi-san. — Yotsuba mantenía su sonrisa, aunque para Fuutarou le daba escalofrío.
— Y además buscas que no nos acepte sea lo que pase en el futuro ¿no? — Miku solo estaba tranquila. El chico estaba aterrado.
— A decir verdad, hemos discutido sobre ésta probabilidad y hemos tomado una decisión. — Nino de nuevo daba su voz. Fuutarou quería ser enterrado bajo tierra.
— Y tras largas aclaraciones, y muchas alternativas además de las posibles consecuencias, entonces hemos tomado la medida de… — Ichika comenzó a acercarse al protagonista; sus hermanas estaban siguiéndole el ejemplo.
— Aceptar tus intenciones. — Itsuki finalmente lo dijo de forma tajante. Fuutarou se sintió extraño sobre esa declaración de la menor.
— Esperen. ¿Qué está sucediendo? ¿Qué es lo que están diciendo exactamente?
Y llegó la frase que cambió todo.
— Nos gustas mucho, Fuutarou. — Dijeron todas al unísono y con mucho sonrojo en sus mejillas.
El tiempo según Uesugi se ha detenido, esa era la respuesta que no esperaba oír. Pero de alguna manera, ese sufrimiento de agonía tenía que acabar.
Y finalmente esas intenciones fueron realidad.
Gracias a ustedes, queridos lectores por el apoyo a este proyecto, eso hace que me motive a seguir escribiendo con mucha cautela. Por si hay algo de duda, no lo referencié a Raiha, llamando a su hermano mayor como "Onii-chan" porque sonaría algo raro para el lector. De nuevo gracias por leer éste capítulo, si hay inconsistencias coméntenlo para tomarlo en cuenta; nos volvemos a ver en los próximos días.
