Dos semanas había pasado desde que había pisado tierra en Oia, el lugar como había dicho antes era pintoresco, mi automóvil había sido arreglado en la brevedad posible y como lo prometi había salido con Poe a modo de agradecimiento, era un buen muchacho, era vivaracho y de un sentido del deber, pero también tenía su lado alegre y pícaro, lo agradable de el es que podia escucharte hasta que terminaras de desahogarse, en mi caso fue como termine por llegar aquí y el por que de mi venir a este lugar. Desde entonces nos habíamos hecho buenas migas y de vez en cuando salíamos a tomar algo. Le había comentado que mi mejor amigo y el que era mi socio vendría durante el fin de semana, el dijo que sería grato conocerlo, pues siempre le hablaba de él en cada momento. Algo que había conocido en Poe es que el era homosexual, lo supe en cuanto me conto sobre su última relación, ahora que lo pensaba, por eso me sentia tan comoda con él al hablar.

La antigua casa perteneciente a mis padres ya no era el lugar que había encontrado, ahora no había rastros de polvo, las ventanas poseen persianas o cortinas, se sentía más hogar que una casa abandonada. Lo que aún seguía en remodelación era el kiosko que yacía en el jardín, estaba algo gastado y necesitaba remplazo de madera, según el trabajador estaría listo en unos cuantos días. Mi pequeño estudio de trabajo era la terraza fuera de mi alcoba, cada mañana me sentaba contemplando el amanecer con una taza de te y me preparaba a escribir...pero, de igual manera que en Naboo nada venia a mi mente.

¿Cómo podría saber cómo se siente alguien enamorado?...¿Como saber que fue conocer el amor verdadero?, eran mis preguntas más usuales en estos días, debía escribir algo, empezar con algo...por que juraria que estaria escuchando a Finn dándome un sermón sobre la responsabilidad, podía escucharle desde ahora y el aun nisiquiera tenia preparada su maleta.

Mirando a los trabajadores en el jardín cerré mi laptop y me puse de pie, desayunaria fuera el dia de hoy, debía pensar en algo, debía empezar a salir a hacer una investigación de campo. Estando en la planta baja tome mi bolso, mis llaves y asegure todo antes de partir, tome el automóvil y me dirigí al pueblo.

El auto lo estacione bajo la sombra de un viejo y frondoso árbol, las cosas banales como estas me hacían sonreír, era algo que aprendi de mi madre...tomando mi bolso saliendo del auto y decidiendo caminar por la acera pasando los locales, veo como una barbería donde la gente mayor se sentaba a platicar, mas adelante estaba una tienda de helados donde los jóvenes se sentaban a disfrutar sus malteadas y helados de sabores, contemple la escena y pude ver a una pareja joven sonreírse mientras disfrutaban compartiendo de sus conos, cerrando mis ojos para sonreír y seguir caminando hacia el restaurante, ese que me ha recibido pocas veces desde mi llegada.

Al entrar el aroma a comida llena mis pulmones, mire a Lando sirviendo café detrás de la barra y a la joven sirviendo algunos platos con una sonrisa. Las mesas estaban ocupadas, eran algunas que frecuentaban el lugar, otras no las había conocido aun, camine hacia la barra tomando asiento en uno de los bancos de piel, cruce mis piernas y sonreí a la muchacha de nombre Ashira.

–¿Lo mismo de siempre?– cuestiono Ashira con una sonrisa divertida mientras ponía una taza de café frente a mi y servía un poco de ese néctar que necesitaba mi cuerpo.

–Uhm... hoy cambiare por algo dulce, necesito dulzura en mi sistema– comente sonriendo levemente posando la bolsa en el respaldo del banco... mire la hora de mi móvil y sonreí al ver el mensaje de Finn, lo abrí viendo que saldría por la noche y conteste con un ¨te estare esperando¨.

–Tengo lo que necesitas.– dijo cantarina Ashira para dar media vuelta– te daré el especial de la casa– comentó para pedir el platillo por la ventanilla... – y dime, ¿Cómo va eso de tu historia?– comentó para sonreírle mientras se apoyaba en la barra.

–Oh... pues nada aun, necesito inspiracion, necesito preguntar ya sabes...– decía con deje pensativo– ya sabes... cómo... es enamorarse de verdad... un amor puro y pasional– decía para reír ante mi planteamiento de palabras.

–Pues si que la tienes difícil– sonrío levemente soltando un suspiro– para saber que es el amor hay que enamorarse primero– decía para verle– en mi caso llevo tres años con mi chico y no es color de rosa pero... tenemos nuestros momentos – me guiño el ojo y yo solo reir.

Tome la taza entre mis manos para llevarla a mis labios, cerrando los ojos ante el contacto de la cafeína y sonreí, eso era lo que necesitaba, mire a Lando quien reía gustoso junto a un grupo de personas, al ver al grupo de personas reconocí al señor mayor entre la otra pareja, este miro a mi dirección y saludo con una sonrisa transparente.

–Buen dia señorita Kenobi– dijo con un tono alegre, se acercó sentándose a mi lado disculpándose con la pareja que quizás rondaban los cincuenta. – ¿Tuvo éxito con su automóvil?– cuestionó el señor que nombre Anakin si no mal recordaba.

–Si, el mecánico hizo un excelente trabajo...– comente sonriéndole levemente– todo gracias a su amabilidad del otro dia– le agradezco para verle negar.

–Es lo que debemos hacer, somos vecinos o bueno mi nieto lo es– dijo soltando una risa tenue– Ben suele ser serio con la gente que no conoce, si hizo algo que no debía... pido disculpas– dijo para tomar la taza que Lando le tendia al mayor.

–Oh... si claro... fue amable al llevarme a mi auto y a mi casa– conteste conteniendo mis palabras y no decirle la clase de persona que era su nieto.

–Padre... es hora de irnos, debemos ir al cementerio– comento con voz tenue la mujer quien me vio y sonrío para posar una mano en el hombro de Anakin.

–¿Ya es tiempo?... oh vaya, si que lo es– su temple cambio a uno nostálgico para sonreír levemente– bueno señorita Kenobi... fue un placer verla de nuevo, dale mis saludos a Kenobi– sonrío a modo de respuesta asintiendo, el mayor bebió de su taza y después alzarla hacia Lando quien le sonrío– te veo mas tarde mi amigo– comentó con un deje de alegría–este hombre tiene una cita con su chica– dijo para ponerse de pie y retirarse junto a la pareja.

–El señor Skywalker es un ángel– comentó Ashira para dejar mi plato sobre la barra– esa familia... siempre sufren pérdidas, el señor Anakin estaba felizmente casado con su esposa Padmé, ella murió tan solo cuatro años atrás, un amor que debe ser contado– dijo para volver a su trabajo.

Contemple el lugar por donde ellos se habían ido y me quede pensando...quizás él era la persona que debía cuestionar, mordí mi labio para negar y volver a mi tarea de degustar aquellas panqueques con olor a nuez, sonreí comenzando a comer... No tardo mucho para escuchar el campaneo de la puerta, levanté la mirada y ahí estaba el, Ben Solo... tan frío, serio... tan oscuro.

Este comenzó su rutina de siempre, hablo con Lando un par de palabras este le sonrió y habló como si fuera un cliente de siempre, una rutina que se había repetido en las veces que había venido al restaurante, su mirada era fija a la barra, como si no quisiera convivir con el mundo, sus labios jamás se despegaron para lo necesario, algunas veces venía acompañado de un hombre pelirrojo, otras solamente venía solo como en esta ocasión, de alguna manera me llamaba la atención lo antisocial que podía llegar ser... mientras todos eran amigables y vivarachos, el era distante, caminaba contra corriente o eso era lo que mi mente me decía... le estaba observando cuando este alzó la vista y me miró fijamente, me estaba ahogando y tome de mi café para bajar la mirada mientras tomaba aire profundamente... yo y mi costumbre de observar a la gente.

Este continuaba observando fijamente, podía sentir su mirada sobre mi... los nervios crecían ante mí, seguía comiendo ignorando su presencia y la vergüenza de ser descubierta cuando la campanilla resonó nuevamente, mi vista como acto reflejo se elevo pero el ya no estaba en el lugar... había cosas que uno nunca esperaba...

Después de mi desliz de esta mañana preferí seguir conociendo el pueblo de Oia, caminaba por las aceras y visitaba locales, todo era tan tranquilo, tan armonioso, te hacía sentir una paz única, como si estuvieras en tu propio hogar. Entre a una vieja librería, recorrí los estantes, mire las portadas, el lugar era antiguo, pero me gustaba, algo que de alguna manera me encantaba era la lectura, gracias a mi padre. El viejo Kenobi decía que tenía tanto de ellos en mi... quizás era ciertas sus palabras. Me encontré con el nombre de un viejo libro, recuerdo que mi madre solía leerlo... ese nombre era tan atrayente a pesar de ser una niña. Sonreí, tomé el libro entre mis dedos y abrí la portada, leí la sinopsis y decidí que ese sería el libro que leería.

Al salir de la librería frente a mí caminaba una pareja de ancianos, tomados de sus manos, les contemple y por mi mente paso el recuerdo de mis padres, la nostalgia y la tristeza me invadió de pronto, no quería ponerme sentimental, pero... de solo imaginar que si ellos vivieran pudieran ser como aquella pareja. Sonreí levemente camine un poco más cerca de ellos y los seguí por un momento más.

¿Por qué el amor duraba tanto en algunas personas?, ¿Cómo se mantienen fuertes a pesar de los años?, ¿Podría yo vivir algo como eso?, ¿vivir tanto tiempo al lado de una persona?... mi mente empezaba a crear preguntas... que aun no tenian sus respectivas respuestas.

No supe por cuanto tiempo seguí caminando, pero llegue hasta el muelle, admire las aves surcar el cielo volando libremente, sonrei... las cosas banales... se repetía mi mente, me senté en aquella banca y respire el aroma a sal, a mar... cerré mis ojos, ¿amor...? ¿Qué es el amor?... un sentimiento recíproco... uno que es incondicional... pero, ¿Cómo poder expresarlo en palabras?...

La mañana había sido tranquila, al despertar nadie estaba en casa, era lógico si mi madre y mi padre estaban aquí, seguramente ellos habían madrugado llevandose al abuelo a desayunar.

Me levanté a tomar una ducha rápida, tenía que llegar temprano al hospital, tenia una conferencia con los nuevos internos y estaba seguro que si no llegaba temprano Hux armaria un escandalo asustandolos como siempre lo hacia, me puse mi camisa oscura, pantalones oscuros, mis zapatos lustrosos. Acomode el reloj de plata sobre mi muñeca derecha, puse un poco de colonia... ya habría tiempo de desayunar.

De camino al hospital como siempre era mi rutina, llegue al restaurante del tio Lando, viejo amigo de la familia. Entre no viendo a mis padres y supe a donde habían ido. Camine hacia la barra y un alegre Lando me recibió.

–Pero si es mi cliente favorito!– decía con alegría, una que en otro momento me habría contagiado y sonreído– ¿Lo mismo de siempre, no?– decía para dar media vuelta.

No decía nada más, no era necesario. Siempre llegaba, el sabia lo que darme y me iba... Mire la hora en mi reloj y espere el pedido, pero... algo cambió ese día, podía sentir la mirada de alguien sobre mi, al levantar la vista la mire a ella... mi vecina, la expresiva vecina, una risa mental se formó en mi cuando ella se dio cuenta de ser pillada viendo hacia mí , la observé una vez más y ella se concentró en su comida, la mire por no supe cuánto tiempo hasta que Lando llamó mi atención.

La miré una última vez, tomé mi café dando media vuelta y salí del lugar camino a mi camioneta, debía darme prisa. El día pasó tranquilo y todo había salido sin ningún percance. Hux manejaría los internos, aunque yo no tuviera nada que ver en ello, Hux decía que mi presencia intimidaba, era un hombre bastante paranoico pero tenía buenas ideas y era bueno en lo que hacía... ya no recuerdo cuanto tiempo lo conozco, quizás desde la universidad o un poco más...

Por mi parte solamente atenderá a algunos pacientes, mientras que Hux había salido de una cirugía que él debía cubrir, al terminar era como un respiro para nuestros cuerpos... tomaremos un descanso. En la terraza que daba la vista al muelle era nuestro lugar de paz, en el ya se encontraba Phasma, una rubia que ejercía en Ginecología. Nos sonrió y nos tenía unas bebidas.

–¿Dia largo, eh?– comentó sonriendo mientras tomaba un cigarrillo por parte de Hux y lo llevaba a sus labios– el mio fue un tanto caótico.– alzó los hombros para ver a Hux que reía.

–Bueno tu solo puedes presenciar vaginas... ya estas familiarizada en esa área– bromeaba Hux para ver como Phasma rodaba los ojos ante sus palabras, yo simplemente sonreí levemente y tomaba asiento en la banca.

–Bueno, no si estas se vuelven paranoicas y piensan que tienen enfermedades donde no las hay... esta mañana tuve a dos– hizo una pausa calando de su cigarro y soltó el aire– Dos... todo un caos.

–Bueno yo tuve que durar siete horas en una cirugía, el paciente tenía piedras en su vesícula, mas aparte remover un tumor– soltó un suspiro para verme fijamente y simplemente sonreí divertido.

–No me veas a mi... te tocaba cubrir quirófano el día de hoy– sonrío llevando la bebida a sus labios– yo solamente tuve citas generales, tranquilo el dia de hoy.

Lo bueno de vivir en un pueblo era que las cosas graves no pasaban a menudo, pero de alguna forma cada uno de nosotros acabamos lo que hacíamos, éramos de los mejores que había en el pueblo de Oia, graduados de las mejores universidades de Naboo. No hacia falta mas doctores cirujanos más que Hux y yo. En el caso de Phasma había otras tres doctoras. Me quedé pensativo, después de la muerte de Lira nadie más supo llenar el cupo de pediatría... mire la lata entre mis manos concentrado y sentí la mano de Hux sobre mi hombro.

–Pero bueno... dime, ¿te has topado con aquella chica?– su tono burlesco solo me puso alerta, le había contado el suceso de semanas atrás y este solo se rió de mi.

–¿una chica?... vaya eso no me lo esperaba..– susurro Phasma para sonreír con un deje de malicia.

–Hey... simplemente me divirtió sus reacciones, es una mujer que no tiene respeto hacia las personas– comentó como si hablara del clima– y si Hux, me la encontré hoy por la mañana– susurro llevando la lata a mis labios.

–Interesante... tres encuentro...o ¿Cuatro?– comentaba divertido– para mi que es el destino... no lo se– se recargo en el respaldo de la banca, me puse de pie ignorando la risa de Phasma y camine hacia el barandal de la terraza, mire el horizonte, los barcos y lanchas sobre el muelle, respire profundamente y miré a las personas caminar por el lugar.

–¿Destino?... no lo creo– dije seriamente, mis ojos oscuros se posaron sobre la silueta de una joven que caminaba por la acera y le sonreía a la gente, mi vista se afiló más reconociendola, me quede serio para dar media vuelta...– sera mejor regresar...– comente con frialdad ignorando las miradas confusas de Hux y Phasma... –Yo no creo en el destino..– susurre para mi desapareciendo por el umbral.